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PROCESO DE CAMBIO CORPORATIVISMO Y SUPERVIVENCIA

Ovidio Roca

Historias y relatos de la época plurinacional

El impacto del crecimiento poblacional y la agresiva actividad humana ha modificado el ecosistema que conocíamos; disminuyen los glaciares y los bosques, las lluvias son erráticas, el agua escasea, las temperaturas son extremas; en fin cambio climático que afecta nuestra vida y nuestras actividades productivas, especialmente las agrícolas que necesitan adecuarse en tiempo, espacio y proceso productivo a los nuevos ciclos ambientales.

En Bolivia por su economía primaria, la falta de institucionalidad y con una gran masa poblacional de cultura campesina y deficiente en educación y formación tecnológica, no logró avanzar hacia la modernidad y se vive a espaldas de la economía del conocimiento; tecnologías éstas que a nivel mundial están transformando las formas de producir, comercializar y por ende los tipos de empleo y las habilidades profesionales requeridas por la nueva economía.

En el país persiste una  economía extractivista no sostenible y subsiste gracias a la explotación de los recursos minerales y del gas, siempre afectados por los fluctuantes ciclos de precios de las materias primas, por lo cual no se progresa y así gran parte de sus habitantes se mantienen en la pobreza.

Explican los sociólogos, que entre los factores que impulsan el corporativismo y el colectivismo esta ese sentimiento de inseguridad que impulsa al individuo a formar parte de un grupo. Este sentimiento de inferioridad, de debilidad, que solo es superado con su afiliación al clan, sindicato, corporación, que le da superioridad sobre el resto que no forma parte del mismo. De alguna manera se busca el retorno a la tribu, al ayllu y tener la protección del caudillo y así superar ese miedo a la libertad; del qué hacer de sí mismo y del mundo que lo rodea, sobre todo en este nuevo mundo cada vez más violento, extraño e incierto.

Por su parte, los dirigentes populistas al actuar a nombre de un grupo se sienten fuertes y liberados del temor y de las restricciones morales y legales que controlan su comportamiento como individuo y por tanto él actuando como dirigente puede y está dispuesto a quebrantar toda norma ética y jurídica para alcanzar los fines que se le han asignado.

Los políticos populistas se aprovechan de la gente desesperada por la pobreza e inseguridad y que solo busca sobrevivir y acepta cualquier cosa, venga de donde venga, por lo que es fácil venderle ilusiones y promesas. El proceso de cambio que le ofrecen, es una venta de ilusiones que está más vinculada con la estrategia de comercialización que con el producto en sí, por lo que es fácil inventar y vender fabulas a la gente que quiere creerles y que no se preocupa, ni le interesa comprobar la validez y realidad del producto.

A su vez, la población formada en la economía primaria y extractiva, al enfrentar esta nueva ecología, a este nuevo mundo tecnológico y reglamentado que está cambiando la forma de producir y comerciar, se siente aterrada pues no encaja culturalmente en estas nuevas realidades, por lo que prefieren quedarse con “lo malo conocido”, antes que avanzar hacia “lo bueno por conocer”.

Por esto, a veces creo que la narrativa del proceso de cambio  y su aceptación por los pueblos originario campesinos, la entendemos de manera equivocada; al parecer este proceso, es de cambio pero hacia una época anterior, hacia un pasado remoto, mítico, con un ecosistema que los originarios conocían y dominaban, donde no existía gente extraña, ni extrañas tecnologías, un mundo mucho más sencillo en el cual reinaban  y al que sienten pertenecer y en el que creen poder estar más seguros y felices, pero al que evidentemente y aunque ellos no lo creen, no es posible volver. Por lo que solo nos queda el futuro, el que hay que construirlo y desde el hoy.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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CASADITO: TERRORISMO CORPORATIVO Y DE ESTADO

Ovidio Roca

Relatos de la era plurinacional

Experimentos realizados por los estudiosos del comportamiento y de la economía conductual, entre ellos los del Profesor Ariely, (*) han comprobado fehacientemente que “el cerebro se adapta  rápidamente al comportamiento tolerado por el grupo circundante; es decir que si el grupo que nos rodea consiente determinados actos de corrupción, nuestro cerebro buscará acomodarse a tal comportamiento grupal y lo repetirá en su vida cotidiana”.

Es decir, que cuando una parte de nuestro entorno comete atropellos, delitos y actúa desaprensivamente contra sus vecinos logrando así sus fines, nosotros también nos sentimos libres e impelidos de hacerlo y así se va creando una cultura de la amoralidad, la informalidad, el terror y abuso al más débil y menos organizado para defenderse.

Este comportamiento es más generalizado en países como el nuestro, que vive en un permanente ambiente de anomia y carecen de instituciones sólidas y confiables. Como consecuencia de ello, los ciudadanos formados en este ambiente de temor y desconfianza en las instituciones gubernamentales, buscan alejarse rápidamente de sus ejecutores, especialmente de los fiscales, jueces y policías a quienes temen y desprecian.

Actúan de esta manera, pues la práctica cotidiana les ha enseñado que cuando viene, por ejemplo un fiscal o policía de tránsito, seguro que está buscando descubrir o inventar una infracción, que les permita sacar una tajada.

Por ejemplo, en los últimos tiempos el retiro de las placas de los vehículos mal estacionados se convirtió en un tremando negocio para los guardias municipales, pues el “pavo” ante la disyuntiva de la multa de seiscientos bolivianos más el trámite burocrático de una semana; contra los doscientos bolivianos, “que por ayudarte”, pedían los guardias municipales, la elección era obvia. Cuando esta práctica se convirtió, gracias a la prensa, en un escándalo público o porque los guardias no pasaban la cuota para los de arriba, tuvieron que eliminarla.

Otro ejemplo que muestra claramente cómo el entorno institucional y social influye y moldea nuestro comportamiento, lo vemos en los choferes bolivianos cuando ingresan a otros países en los cuales existe cierto ambiente de legalidad. El cambio es impresionante, pues allí se comportan de manera ejemplar, respetando todas las normas y de ninguna manera se les ocurriría ofrecer coima a un carabinero y menos en Chile.

Por estas tierras olvidadas de jehová y wiracocha, vivimos en un ambiente de permanente desorden; todos los días grupos corporativos (llamados movimientos sociales) y ahora casi toda la población, cuando tienen un interés, un reclamo, ni se les ocurre proceder de acuerdo a ley y de inmediato proceden a realizar huelgas, tomas y bloqueos para presionar a las autoridades, en las que no creen, pero como detentan la fuerza y las armas, los presionan para que les concedan lo que piden.

Esta misma lógica coercitiva la aplica el Gobierno para mantenerse en el poder; utiliza las instituciones bajo su mando: los poderes legislativo, judicial y las fuerzas armadas y policiales y aplica las leyes y las argucias que le convienen para destruir y encarcelar a sus opositores y generar terror en la población.

Ambos grupos no tienen idea y tampoco les importa, lo que la civilización ha construido en relación al derecho. Ulpiano, Jurista Romano, decía hace dos mil años: “El derecho de uno, empieza donde termina el de los demás”.

Vivimos en un escenario de terrorismo de Estado y anarquía, donde la población angustiada no atina a hacer nada, pues está totalmente paralogizada y no encuentra una salida para lograr la seguridad, la convivencia pacífica, el respeto a las leyes y a las personas.

En este ambiente de incertidumbre, la gente en su afán de sobrevivir se acomoda como mejor puede a estas circunstancias. Como dice el dicho, si no puedes vencerlos únete a ellos; una sentencia que se aplica cuando no se ve opciones y lo único que queda es subsistir a cualquier costo y cuidar de sus propios intereses.

Lo trágico de todo esto es, que cuando todo vale, cuando todo se diluye en la indiferenciación, nada en realidad vale nada. Y este es el gran problema, pues es un hecho demostrado que sin un ambiente social de ética y verdadera cultura democrática, el país no puede avanzar.

Nuestro cerebro, como se demostró en los experimentos del Profesor Ariely, se acomoda a este tipo de comportamiento y lo aplica en su vida cotidiana y esto continuara así mientras no cambie el entorno social y político y se instaure el orden y la confianza social. De ahí que los jóvenes, los que no tienen complicidad con el pasado como decía Ingenieros y que quieren construirse un mejor futuro, deben procurar un cambio democrático que les permita construir y vivir en un Estado de derecho, donde se respeten las leyes, su vida y su libertad.

(*) DISHONESTY. The Truth About Lies.

ovidioroca.wordpress.com

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NUEVOS  Y VIEJOS PARADIGMAS

Crónicas y relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

Una mala receta como la del centralismo y el populismo, tanto en manos de un buen o mal cocinero, es mortal. Lo mismo que una buena receta con un mal cocinero es un fracaso. Lo que se necesita por tanto es una buena receta y buenos y honestos cocineros.

Permanentemente se afirma que el modelo socialista, comunista, nacional socialista y sus versiones populistas han fracasado en todo el mundo y es fácil comprobarlo si queremos hacerlo y aplicamos el método que enseñan tanto el sentido común, como los evangelios cristianos: “el que tenga ojos, que vea”, “el que tenga oídos, que oiga”; pero como siempre ocurre, muchos no lo quieren ver, escuchar y creer.

Si alguien quisiera saber de esto sería fácil, solo viendo y escuchando lo que los ciudadanos de esos países de tinte socialista (Venezuela, Cuba, Nor Corea) expresan cuando tratan de escapar hacia los países libres y exitosos; países que son exitosos porque manejan un sistema de valores de comportamiento social: respeto a los demás, valorización del trabajo, el conocimiento y la creatividad como fuente de riqueza y sustentar un estado de leyes que se cumplen.

Estas culturas populistas y estatistas, lo que sí producen es políticos que despilfarran y no entienden o poco les importa, que es imposible gastar y consumir sin antes haber invertido y producido. El grave problema es que gran parte del pueblo tampoco lo comprende y lamentablemente prefieren creer a los populistas, porque las promesas son más atractivas que la realidad, pues esta implica responsabilidad.

El jefe sindical de los cocaleros, inspirado aunque sin saberlo en el principio de “laiseez faire, laissez passer” de los librecambistas del siglo XVIII; lo actualiza para el siglo XXI con “le meto nomas” y su corolario “métanle sin pena mientras estemos en el poder”.

El estado corporativo cocalero conduce, de una u otra manera, a que cada grupo aplique su propia ley y exija sus privilegios sectoriales en medio de pugnas y bloqueos por el control de los negocios y en desmedro de la ciudadanía. Esta anarquía da paso y fomenta las pseudo cooperativas,  las corporaciones de cocaleros, los contrabandistas, los carteles de las drogas, y el crimen organizado. Entre tanto las instituciones se debilitan y se reduce la idoneidad y capacidad profesional de los funcionarios o servidores públicos.

Cuando el Gobierno ya no tiene posibilidades de tener satisfechos a todos, vale decir que ya no tiene plata; surgen los intereses y las pugnas. Los grupos corporativos presionan y chantajean a las autoridades para obtener sus prebendas y beneficios, sean justas o no y el problema se agudiza cuando crece la crisis económica y el grupo gobernante buscando salvarse busca otras perspectivas económicas y cuentos chinos. Entonces se agudizan las disidencias, como el caso de los cooperativistas o corporativistas mineros, envueltos en la crisis de Panduro y la inmolación del Viceministro Illanes.

Frente al populismo,  la corrupción, la incompetencia y los Gobiernos autocráticos, es el liberalismo y la democracia federal quienes resguardan estos principios de derechos humanos que tanto apreciamos, pero pocos lo asumen y proclaman.

ovdioroca.wordpress.com

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LA PRAXIS ECONOMICA, MAS ALLA DEL DISCURSO SOCIALISTA COMUNITARIO

Crónicas y relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

La fiesta populista, orquestada por el Foro de Sao Paulo y con la batuta castrochavista, atrajo a gran parte de los países latinoamericanos. Bolivia entre ellos, se adhirió a la fiesta y sus gobernantes tuvieron la suerte que les cayó plata a raudales por la suba de las materias primas; luego encandilados por el poder y el dinero perdieron el rumbo de la buena gestión gubernamental y se dedicaron a tirar la plata en una borrachera de ineficiencia y corrupción.

Como consecuencia no se trabajó en lo importante, vale decir estructurar una economía diversificada y productiva, promover empresas competitivas y fortalecer la institucionalidad y la libertad ciudadana. Por el contrario, el partido gobernante y su instrumento político utilizan la predica populista, convive con la informalidad y no ofrece soluciones sino promesas, mientras culpan a los otros por todos los problemas habidos y por haber.

A causa de las políticas estatistas y dirigistas del gobierno, el sector formal y empresarial de la economía está cada vez más reducido e imposibilitado de prosperar; por ello cuando la población urbana y los campesinos migrantes buscan empleo, no lo consiguen y por tanto encuentran su  supervivencia en el autoempleo y la informalidad. La posibilidad de formar parte de la economía formal moderna, que exige conocimiento, tecnología e información, también les es vedada por su bajo nivel educacional; aunque siempre queda alguna pega de ministro.

Como consecuencia de esta economía primaria extractivista y la aguda ausencia de educación e institucionalidad; el setenta por ciento la población boliviana subsiste con los trabajos informales e ilegales; mientras otros buscan en el Estado un proveedor que satisfaga sus necesidades personales y corporativos, sin preocuparse ni entender eso de políticas públicas o de seguridad jurídica; pues este no es su ámbito de vida y acción.

Esta práctica de vida y en ausencia de leyes que se cumplen e institucionalidad eficaz, ha enseñado a la población que deben organizarse corporativamente y que todo lo que necesitan solo lo pueden lograr bajo presión, con marchas y bloqueos y luego a negociar los pliegos y las prebendas.

En su precariedad, los trabajadores informales son feroces y sacrificados capitalistas, que no respetan ningún límite ni norma y menos los derechos del vecino y del medio ambiente. Su objetivo básico es sobrevivir a cualquier costa, sin respetar nada ni a nadie, pues tampoco creen ni confían en nadie. Repiten dogmáticamente los mitos de la izquierda con los que siempre fueron engañados y odian a los empresarios sin entender que ellos mismos (que son pragmáticos cuando se trata de ganar plata) son unos verdaderos capitalistas salvajes.

Los pequeños empresarios mineros, mayoritariamente de origen campesino e indígena y de bajo nivel económico; se presentan como cooperativistas y usan el mito socialista y anti empresario para disfrazar su verdadero ser y se dicen de cooperativistas para mantener la pose y el discurso de izquierda. Aprovechan muy bien su asociación política con el gobierno, dándoles apoyo armado y militante, para luego obtener beneficios y privilegios en concesiones y reservas mineras de Comibol, incumplir normas en general y ambientales en particular; no ser fiscalizados ni exigidos y solo pagar algún impuesto nominal.

Lo lógico y practico sería que estos presuntos cooperativistas asuman su verdadero ser capitalista, se organicen en empresas privadas productivas, se asocien y mejoren de tecnología y cumplan con las normas impositivas, sociales, ambientales y esto es bueno para ellos y para el país. Esto por supuesto requeriría un cambio en la política económica del gobierno, que además debería garantizar la seguridad jurídica para estos nuevos empresarios y también para los pocos que aún quedan.

El problema es que mientras subsista el actual ambiente de anomia, inseguridad, populismo y Estado centralista y empresario; los demagogos reinan, dominan y conducen al pueblo con ilusiones y promesas. En las últimas épocas esto les funcionó, pues había plata, pero cuando disminuyeron tanto los precios como los volúmenes de gas y comienza la época de las vacas flacas, cunde el pánico, la desilusión, el descreimiento, los reclamos y las dudas sobre los mitos del socialismo comunitario, por lo que el gobierno se dedica con gran diligencia a aplicar el miedo, el terror y se amplía las razias contra los pueblos rebeldes y purgas contra su propia gente, ya sean indígenas o cooperativistas.

Lo que nos enseña la historia, es que no ha existido autoridad política totalitaria sin la utilización del miedo, porque éste es el mecanismo para condicionar e inducir al ciudadano a obedecer. Pero es el terror que une lo físico con lo sicológico, lo que funciona mejor y hacia allí apuntan “los buenos”. Maquiavelo, que sabía de esto, recomendaba al Príncipe: “es mejor ser temido que ser amado, pues el miedo es el sustento del poder”.

Por la caída de la economía en los últimos tiempos y el incremento de las demandas de sus seguidores y grupos de choque, los que ya no gozan de los buenos precios y negocios de antes; la  aspiración de la cúpula masista de entronizarse en el poder, por y para siempre, se les hace cuesta arriba, por lo que de ahora en adelante actuaran con mayor desesperación y serán aún más violentos. Por tanto, para mantener su control del poder y del Estado apuntan desesperadamente, como dijo el jefe, a jugar un segundo tiempo y con rodillazos en los huevos.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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CANDIDO Y EL POPULISMO

CANDIDO  Y EL POPULISMO

Ovidio Roca

Érase una vez, en un hermoso y lejano país en el cual su pueblo atesora una mentalidad y cultura centralista y cree firmemente en el Estado empresario y que a éste le corresponde solucionar todos sus problemas y especialmente los personales y domésticos.  Este es un país donde por azar del destino, leído en hojas de coca, asumen el poder unos iluminados al que los hados premian con una lluvia de riqueza y de dólares, la que cae a raudales impulsada por el viento de los precios de las materias primas, milagro nunca antes visto.

Sus habitantes fueron felices escuchando los cuentos de millonarios proyectos estatales, de palacios y  museos orinoquences; también de canchas de pasto sintético y hermosos y turísticos teleféricos, que cuestan mil millones de verdes imperiales. Está claro que si el presidente jugara golf y no futbol; esto de las canchas habría costado más, aunque ahora por problemas de rodilla y presupuesto, quizá en lugar de canchas se inauguren mesas de cacho, mucho más baratas.

Como parte del relato ingenuo, hace poco escuche al alcalde de la llajta, comentar su viaje a las fuentes de captación de las aguas prometidas; el rio Misicuni y señalaba que el curso de agua de este milagroso rio, era apenas un tercio del rio Rocha; que como todos sabemos casi no tiene agua, aunque sí magníficos olores. Cándido el ingenuo me preguntaba; cómo es posible que luego de cuarenta años de sueños y discursos misicunianos y millones de dólares de gastos, descubramos que no habían verificado si había suficiente agua para abastecer a nuestra bella llajta.

Leímos que el presidente al informar que se había concluido el Ingenio San Buenaventura, vendido en 260 millones de verdes por los ingeniosos de CAMC, habría mencionado que “siempre tampoco había habido caña de azúcar para la molienda” y eso no lo podía entender.

Escuchamos también, que la Planta separadora de gases y líquidos, de 700 millones de verdes como inversión inicial, no contaría con suficiente suministro de gas para su procesamiento, por lo cual no puede funcionar según su capacidad. Tenemos también en el Chapare cocalero un aeropuerto, dicen que el tercero más grande del país y entre otros regalos, una fábrica de papel que no contaría con suministro local ni nacional de celulosa.

Pronto se concluirá la Planta de Urea y Amoniaco, también en el Chapare cocalero y luego de gastar más de mil y pico millones de dólares, quizá descubramos que: o no hay gas o que: el solo costo del transporte de su producción hacia el mercado brasilero, por más de dos mil kilómetros de carretera y un posible ferrocarril, es mayor al precio que se puede obtener por la venta de la urea.

Estos son proyectos estatales, proyectos que cuando fracasan lo hacen a costa del país y de los contribuyentes, mientras los ejecutores, los políticos populista “más bien se habían enriquecido”. Y no hay a quien reclamar y tampoco nadie responde por los millonarios gastos y perdidas.

Un emprendedor, un empresario, cuando decide hacer una inversión lo hace en proyectos productivos, que generan valor y permiten pagar su deuda, sus costos y generar excedentes. Esto lo hacen con sus propios recursos y comprometiendo su patrimonio para tomar préstamos bancarios. El emprendedor asume el riesgo, identifica las oportunidades, verifica el acceso a los mercados, investiga las tecnologías más apropiada y competitivas y administra eficientemente la empresa y su producción, esto con una perspectiva de mercado y de largo plazo, y si falla corre con las pérdidas y en su caso con las ganancias. En nuestro país, no se cree en el empresario sino que se piensa firme e ingenuamente que es el Estado el que debe asumir ese rol.

En las democracias desarrolladas, la tarea de los servidores públicos es administrar eficientemente los recursos que pertenecen a los ciudadanos y no a los gobernantes; mientras por el contrario en los regímenes populistas, el funcionario público, devenido en empresario, gasta alegremente el dinero de los contribuyentes, no toma riesgos, ni está comprometido con el éxito del proyecto. Cuando se producen los déficits los paga el pueblo con inflación, desempleo y pobreza; mientras el burócrata del partido, puede hacerse rico con comisiones y sobreprecios y mientras más años dure el proceso del proyecto, mucho mejor y esto ya lo vimos con los cuarenta años que lleva Misicuni, como muchos otros proyectos. Debería existir una ley, una norma, de que las deudas contraídas por una empresa quebrada e inviable, sea asumida y pagada por quienes tomaron la decisión de ejecutarla o estatizarla.

Nuestra percepción del mundo se construye de relatos, creencias, odios y amores; los que son construidos desde las identidades étnicas y corporativas y convertidas en mitos y prejuicios y luego proyectados hacia los otros actores y grupos sociales. Y es por demás sabido que esta percepción, lo que la gente ingenuamente cree, es más fuerte que la realidad que se puede palpar y es por esto que las pruebas y evidencias de la realidad no bastan y no funcionan. La belleza de todo esto, especialmente para los políticos, es saber que las promesas, las ilusiones se reactivan permanentemente y crecen con los discursos llenos de esperanzas; mientras que  la realidad y cuando ésta se concreta, hace desaparecer las expectativas. Por esto se dice, que tanto en el amor como en la política las promesas son mucho mejor recibidas, más efectivas y más baratas.

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RECONSTRUCCION DEL ESTADO NACIONAL Y CAMBIO DE PARADIGMA

RECONSTRUCCION DEL ESTADO NACIONAL Y CAMBIO DE PARADIGMA

Ovidio Roca

Bolivia aún no se ha consolidado como EstadoNación;esun país en proceso deintermitente construcción y actualmentebajo la hegemonía de un gobierno absolutista, que luego de haber fraccionado al país, trata de controlar las innumerables facciones corporativasque permanentemente se le escapan de las manos; cada una de ellas con su propia estrategia de supervivencia.Y lo peor es, que este movimiento populista e indigenista a cargo del gobierno nacional, carece de una verdadera propuesta de país y de futuro viable y para todos.

El instrumento político gobernante, es como la huiphala una colcha de retazos, un conglomerado de grupos y movimientos sociales,que los teóricos populistas q’aras procuranatar utilizando una predica populista e indigenista, con la que procuran atraer y rejuntara los grupos de la economía informal y controlar a las dos nacionalidades indígenas mayoritarias, la aimara y la quechua que les dan sustento, pues a las otras treinta y tantas del discurso plurinacional, sololas ven solo como folklore.

A la población criolla mestiza y peor cuando piensa y opina, la ven como peligrosa y por tanto la persiguen. A los opositoreslos encarcelan,les siguen decenas de procesos judicialesy envían en su persecución multitud de fiscales, jueces, tinterillos y huayralevas. A su vez controlan prebendalmente y por el temor a los grupos empresariales. Ellos saben muy bien y lo utilizan:que solo el miedo gobierna a los hombres, que ninguna otra cosa resulta y ninguna otra cosa dura bastante.

A diferencia de las dictaduras golpistas del siglo anterior y solopara efectos de imagen internacional, todos los regímenes populistas del SSXXI, mantienen algunos elementos formales de la democracia representativa, pero firmemente controlados y digitados para asegurarles su permanencia en el poder. Su debilidad sin embargo es que son gobiernos que saben gastar y no crear las condiciones para producir bienes y riqueza, y cuando se acaban los ahorros, cuando no hay nada que llevar a la mesa; el hambre y la desesperación hacen que el pueblo decida expulsarlospor incapaces y corruptos.  Hemos visto como los pueblos cansados, emputados y lideradospor una oposición unida, puede echarlos del poder, tal como ocurrió en Argentina, Brasil y pronto lo hará en Venezuela.

No olvidemos que la gente, más allá de los planteamientos ideológicos, “tensiones creativas y maniobras envolventes”, piensa con el estómago y el bolsillo. Y aunque el gobierno dice que no hay propuestas, el pueblo sabe lo que quiere;por lo que pidelibertad, trabajo y seguridad para su patrimonio y para poder llegar a su casa sin sobresaltos; quiere salud y educación para él y sus familiares; pretende una sociedad donde no se asfixie al individuo y tampoco se lo masifique.

El Gobierno actual, como todo Estado centralista y absolutista, no respeta la diversidad y la disidencia, por lo que en Bolivia un país por lo demás variado, está cada vez más extendida la idea de un Estado Democrático Federal, donde se respete esta rica diversidad cultural y en el que la población se autogobierne y construya su futurorespetandosus tradiciones, costumbres y creencias, y cuando se vincula a la cultura nacional y global, quiere hacerlo desde su propia identidad.

El Federalismo se sustenta en el principio de subsidiariedad, que en su definición más amplia señala que todo asunto debe ser resuelto por la autoridad más cercana al problema. Vale decir que el poder de decisión nunca debe estar en un nivel superior al estrictamente necesario.

El paradigma autonómico que pretende el pueblo boliviano, incluye a todos los habitantes del país sin masificarlos. Es un modelo que esta insertado en  una cultura democrática y de futuro común y compartido; con un sistema de libre mercado y una economía del conocimiento, diversificada, sostenible y globalizada.

Ahora cuando a nivel nacional y global nos enfrentamos a tremendos desafíos,  como consecuencia de la especulación  financiera, la corrupción desmedida especialmente en el Estado, la crisis energética, la crisis ambiental y las guerras religiosas;necesitamos de partidos políticos serios, de líderes y Estadistas, de un pueblo que piense responsablemente en el largo plazo y asuma sus obligaciones y tareas, como padre, como educador, como productor, como servidor público idóneo ycomo ciudadano responsable de su destino.

ovidioroca.wordpress.com

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LA OBSESIVA PERSISTENCIA DE LA ILUSION

LA OBSESIVA PERSISTENCIA DE LA ILUSION

Ovidio Roca

Los teóricos k’aras del masismo para su conquista del poder y del aparato del Estado, elaboraron un discursoindigenista y populista, en realidad aimara y chapareño,lograndoentusiasmarlos y lo consiguieronde la misma manera con los grupos informales y cocaleros. Con estolograroncaptar una importante masa de población, teniendo en cuenta que el setenta por ciento del empleo en el país es informal.

En este concurso de promesas, los pueblos originariosescucharon del masismo la oferta de un Estado centralizado yde improntaindígenaque satisfacería todas sus necesidades y el resto de la población el de un Estado permisivo con la informalidad. Luego continuando con la fiesta, escribieron una novela constitucional que rellenaron con dulces ilusiones y promesas, privilegios y mitos; pero sobretodo se les ofreció vivir con poco esfuerzo y como ricos.

De mano de los estalinistas, sevincularonal Castrochavismo y asumieron el discurso populistadel Socialismo Siglo 21 en su variante de socialismo comunitario; un discurso que con el tiempo, la ineficiencia y la corrupción se fue agotando, pues los dirigentes masistas en el gobierno, excluyeron a los indígenas del oriente que cuida sus montes y a la clase media que cuida su trabajo formal y su profesión. Siguiendo con esto,se comieron la herencia yacabaron con las reservas de gas;la corrupción se masifico, luego los precios bajaron, la pobreza crece y las ilusiones se apagan.

Como todo lo que se consigue fácil se va igual de fácil, luego de la fiesta y el jolgorio hay que arreglar el desastre y poner en orden la casa y esto significa orden, trabajo, reconstrucción de la economía y la institucionalidad y esto demanda esfuerzo y exige sacrificios.

La experiencia actual con los regímenes castrochavistas, muestra que cuando estos son expulsados del poder y asume un nuevo Gobierno queempieza a arreglar el desastrey este pideal pueblo mayor orden y trabajo, la masa protesta y lo culpa por todos los problemas y añora a los populistas;irónicamente esosmismos que antes dilapidaron los recursos. Y este es un círculo que se repite: trabajo y construcción y luegodiscurso populista, promesas,corrupción y derroche.

Y aunque sabemos que lo importante son los hechos, los resultados y no las promesas y las buenas intenciones, ocurre que la ilusión del Poder ydel Estado omnipotente, promovida por el discurso populista de los caudillos,obnubila al pueblo que no se resiste a su fascinación. Cualquiera pensaría que la gente ya habría aprendido la lección, pero al parecer no es así, pues para la mentalidad populista predominante lo importante son las promesas, el cuento y esto lamentablemente funciona.

Antiguamente los cambas en el campo decían: “en la arena y con un palito, se hacen grandes chacos y potreros”. Es la trágica y absurda historia de los pueblos, la que se recogeen unconocido grafiti argentino: “basta de realidades, queremos promesas”. Esta esuna consigna por demás extendida yaunque deja pocos resquicios abiertos para la construcción de un modelo de sociedad progresista,trabajadora y responsable, no queda otra que encontrarlos y mientras más pronto mejor.

ovidioroca.wordpress.com

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