Archivo para la categoría Refugio Ocorotu

LAS EXPLORADORAS DEL OCOROTU

LAS EXPLORADORAS DEL OCOROTU

Ovidio Roca

Partimos dejando atrás el ensordecedor parloteo de las garacachis que acampan diariamente al otro lado de la casa y entramos a la umbrosa selva del Ocorotú. Caminamos con Andreina y las exploradoras, siguiendo las serpenteantes sendas del monte, bajo los altísimos bibosis, tajibos, siraris, jororis, maras. Son sendas adornadas y entretejidas con la seda de las arañas y orquestadas por la algarabía de los cucos, loros, parabas, tojos, tordos y mauris y poco más allá, por el estridente y ronco grito de los manechis que nos saludan al pasar.

Al borde de la quebrada, vemos las pachiubas; palmeras caminantes que en fila y muy lentamente van bajando por las pendientes, para finalmente descansar en el lecho del riachuelo. Algunas veces cruza furtivo un taitetú o un jochi, ahora cada vez más escasos.

Caminamos lentamente por el monte, donde las distancias no se miden en kilómetros sino en horas, un tiempo que varía según el clima; si llovió, si hay barro, si hace mucho calor o si los vientos del sur nos hielan hasta los huesos; por lo que no sabemos cuánto nos llevara llegar al arroyo sereboquí.

En el arroyo es otro el espectáculo, bajo la cúpula del monte aparece una corriente de aguas cristalinas y una hermosa playa de arenas blancas, donde en las noches dejan sus huellas los habitantes del bosque y que ahora nos toca aprender a conocerlas: los jochis, los gatos monteses, los taitetús, los penis, las hurinas y otros.

Somos felices cuando compartimos con alguien que amamos, una experiencia, una emoción, un paisaje. 

ovidioroca.wordpress.com


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EL MONTE PRODUCE LLUVIA

EL MONTE PRODUCE LLUVIA
Ovidio Roca
El cambio climático y sus efectos aparecen como una noticia más que leemos o vemos por la tele entre tantas otras y asumimos que el mismo no nos afectara o que ocurrirá en un futuro lejano; luego pasamos la página o cambiamos de canal buscando algo más agradable.
El problema es que el cambio climático ya está entre nosotros con sus efectos destructivos sobre la infraestructura en general, sobre la agricultura, la alimentación, la salud y calidad de vida de las personas, con la nefasta perspectiva de que estos daños serán cada vez mayores.
Con el cambio climático se está produciendo un desajuste acelerado del ecosistema; se está modificando el régimen de las lluvias y los vientos, ampliándose los periodos de sequía y de inundaciones, los fríos y los calores y esto afecta a los ciclos agrícolas de siembra y cosecha causando grandes pérdidas de producción y afectando a las especies que estamos manejando. Igualmente modifica radicalmente los parámetros del clima al que estamos adaptados.
Comentan los campesinos que “el monte produce lluvia” hecho que la ciencia ecológica reconoce hace tiempo, pero que muchos políticos y funcionarios públicos y privados ignoran, asegurando que esto no es posible pues la lluvia cae de las nubes y no de los árboles. (*)
Aunque no es posible hacer llover, podemos mejorar y mantener las condiciones para que el ciclo natural del agua se realice de forma permanente y sostenida. Para ello es imprescindible ampliar y conservar la calidad y extensión de nuestros bosques; proteger las cuencas, recuperar y preservar las nacientes y riberas de los ríos. En Santa Cruz, el Plan de Uso del Suelo (PLUS), estableció las riberas de los ríos y arroyos como zonas de preservación con cobertura forestal, para evitar además la erosión y colmatación de sus lechos. (**)
Nuestro futuro como especie humana solo será viable con el manejo sostenible de los recursos naturales e hídricos y debería ser preocupación y trabajo permanente de las personas y de las organizaciones privadas y públicas su adecuada gestión, ejecutando programas ambientales efectivos y permanentes en los ámbitos Municipal, Departamental y Nacional.
Antonio Nobre, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), dice que los bosques son “bombas de agua” que humedecen los vientos, superando proporcionalmente a los océanos, pues las hojas de las plantas multiplican las superficies de evaporación.
Verdaderos ríos aéreos circulan en torno al planeta. En la región amazónica, estos ríos (de nubes) cargados de humedad proceden del Atlántico y del Caribe, luego se reciclan sobre la Amazonia, llueve en el Pantanal, siguen y chocan con la Cordillera y producen lluvias en la región de Santa Cruz.
Los ríos aéreos son realimentados por los bosques que se encuentran a lo largo de su ruta, ampliando así su alcance. Sin esos bosques afluentes, los “ríos voladores” perderían su humedad más rápidamente, por lo que de no contarse con los bosques para soporte y realimentación las tierras lejanas del mar se desertificarían como sucede en Europa oriental. De ahí la fundamental importancia de protegerlos, ampliarlos y preservarlos.

Para que la lluvia se produzca, se necesitan micro partículas en cuyo entorno se condensan las gotas de agua. Estudios recientes revelan que el bosque amazónico emite vapores orgánicos que actúan como “semilla” de la condensación y de la lluvia. Pero un exceso de partículas, como el humo de los incendios, el polvo de las tierras desmontadas y secas y la contaminación en general, tiene el efecto contrario. En zonas de muchas “quemas”, provocadas para chaqueos, desmontes y limpieza de los suelos para la siembra, se está intensificando el estiaje, la sequía. Esto lo vimos en Santa Cruz cuando se inició el rápido y masivo desmonte durante la apertura de las tierras del Este y disminuyo allí drásticamente el nivel de pluviosidad.

Con la deforestación y las quemas se reducen las lluvias locales y se hacen más vulnerables e inflamables los bosques amazónicos, que tienen baja resistencia al fuego y a la sequía por sus raíces superficiales; las especies típicas del Cerrado, Chiquitanía y Chaco adaptadas a largos períodos de sequía tienen más resistencia. Esta destrucción de la cobertura forestal genera un efecto en cascada, pues cada zona deforestada coadyuva a nuevas pérdidas de bosques.
Queda poco tiempo para tomar medidas prácticas y generalizadas que eviten mayores desastres, y recordemos además que “Las próximas guerras, serán por la posesión y control del agua potable”.

Notas.
(*) Ver: Arboles de lluvia, en ovidioroca.wordpress.com
(**) Ver: El rio Piraí y Tacuarembó, en ovidioroca.wordpress.com

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RESERVA DE CONSERVACION Y PROTECCION DE LA BIODIVERSIDAD, REFUGIO OCOROTU

RESERVA DE CONSERVACIÓN Y PROTECCIÓN DE LA BIODIVERSIDAD, REFUGIO OCOROTU

El Proyecto de Conservación y Protección de la biodiversidad “Refugio Ocorotú”, se encuentra localizado a tres kilómetros de la población de Buenavista, antigua Misión Jesuítica, y a cien kilómetros, una hora y media por carretera, desde la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Esta Reserva Privada de Patrimonio Natural (RPPN) se encuentra mirando al “Codo de los Andes” de la Cordillera Andina, la que en ese punto se vuelca al Oeste, hacia el Pacifico.

La Reserva, está en una zona de transición ecológica, entre el pie de monte subandino y la amazonia, con una elevación 400 m.s.n.m, con pequeñas terrazas onduladas y disectadas por pequeños arroyos (Sereboqui y Ocorotu) y por el bosque húmedo subtropical, donde el bosque alto (>35 m) cubre el 60% de la Reserva; el bosque mediano y en recuperación y los humedales cubren el saldo. La precipitación pluvial anual en el área es de 1.600 mm, concentrada entre los meses de Noviembre a Febrero y la temperatura media de 22° C.

El Refugio Ocorotú, localizado frente al Parque Nacional Amboro, es una Reserva Privada de Patrimonio Natural que se inició el año 1993, con una extensión de 150 ha y conserva uno de los pocos bosques tropicales húmedos no intervenidos, de gran biodiversidad y de fácil acceso de la zona.
Colindando con la reserva privada, en una extensión de 12 ha, se encuentran las instalaciones turísticas del Refugio Ocorotú. El lugar cuenta con agua potable, energía eléctrica y servicio telefónico. Aquí se reciben los grupos de investigadores o turistas que quieran convivir durante algunos días, en un ambiente natural y libre de estrés.

Entre la flora de la Reserva se destacan árboles como la mara o caoba, cedro, tajibo (Tabebuia spp.), ficus, variedad de orquídeas, vainilla, helechos arbóreos, varias especies de palmeras y heliconias. En términos de fauna se encuentran al menos cinco variedad de monos, principalmente el Manechi rojo (Alouatta Seniculus Sara), perezosos, taitetú (pecarí) tejones, pacas, murciélagos y otros.

Objetivos principales:
• Conservar los valores ecológicos dentro del área destinada a la RPPN.
• Contribuir a mantener el equilibrio natural para la conservación de la flora y de la fauna de la región sirviendo como refugio de aves migratorias y de la fauna nativa de la zona.
• Conservar la biodiversidad característica del ecosistema de transición con especies de varias regiones ecológicas.
• Constituirse en un centro para la investigación y educación en biodiversidad.

Logros principales, hasta la fecha:
• Consolidación del área de la Reserva.
• Elaboración del plan de manejo de la reserva y su aprobación legal.
• Enriquecimiento de 10 ha de bosque secundario con especies maderables nativas.
• Adquisición de una parcela adyacente a la Reserva, de 12 hectáreas y la construcción de cuatro cabañas para familias o grupos con capacidad de seis personas cada una, cabaña para eventos, cabaña rústica para comedor, área de camping, bar y piscina, canchas para juegos y áreas de esparcimiento.
• En la Reserva se han construido senderos de interpretación con distintos tiempos de caminata y esfuerzo que van desde una hora hasta ocho horas. Esto permite conocer la gran biodiversidad botánica y de aves existentes en la zona (se ha certificado la existencia de 423 especies diferentes entre el Refugio Ocorotú y el Hotel Flora y Fauna de Robin Clarke, que se encuentra colindante).
• Construcción de un cannopy de 800 m de recorrido, que cuenta con cinco estaciones en las copas de los árboles; esto permite una visión espectacular del bosque. La salida es por un puente colgante (al momento requiere reparación)
• Rescate de animales.
• Establecimiento de un programa de paseo en botes por el río Surutú, adyacente a la Reserva.
• Investigación del mono aullador rojo boliviano (alouatta seniculus sara) endémico de la zona.

Experiencia y Necesidades:
• La constitución de reservas privadas naturales constituyen un mecanismo efectivo para la conservación de la biodiversidad; sin embargo, sus costos de mantenimiento no logran ser cubiertos con los recursos personales de los responsables del proyecto. En este caso de los responsables, ambos jubilados, destinan gran parte de sus ingresos al mantenimiento pero, no son suficientes y como consecuencia el mantenimiento no es adecuado y la infraestructura sufre deterioro y no puede ser repuesta.
• Es preocupación de los propietarios de las reservas privadas el poder captar fondos por medio del ecoturismo e investigación o fondos de fijación de carbono, para poder cubrir parte de los costos de operación y de mantenimiento de la reserva y, eventualmente, poder ampliarla. Una opción sería el atraer socios que, realicen inversiones en mejoramiento y protección de las mismas y establecer un fondo financiero que permita su mantenimiento y conservación.

Programa de Actividades
• Mejorar y ampliar los senderos de interpretación y elaborar las cartillas educativas para cada sendero.
• Mejorar la protección de la zona para evitar la caza furtiva.
• Vincular el proyecto con un programa internacional que pueda dar asistencia técnica y financiera en cuanto al manejo de reservas, al ecoturismo, gestiones para captar fondos, mejorar la infraestructura, investigación y protección del área y evitar la caza.
• Buscar socios interesados, que aporten técnica y financieramente, para consolidar y proteger esta zona de gran biodiversidad y belleza natural y eventualmente adquirir una mayor superficie de los colindantes y destinarla a reservas de protección.
• Constituir una red de reservas privadas en bosques tropicales, para conseguir asesoramiento técnico que promueva la sostenibilidad financiera de las mismas y las posibilidades para incorporar las reservas privadas en el mecanismo de desarrollo limpio como fijación de carbono y otros.
• Lograr el apoyo de entidades conservacionistas con donaciones hasta lograr la sostenibilidad y continuidad del proyecto.

Referencias:
Refugio Ocorotu, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Municipio Buena Vista.
Coordenadas geográficas, en latitud y longitud de las cabañas del Refugio.
Lat 17° 29! 55.39” S
Long 63° 38! 20.46” O
En Google existe bastante información buscando, Refugio Ocorotu.
Responsables:
María del Pilar Urioste; Ovidio Roca.
Dirección: Santa Cruz, Bolivia Teléfono: +591/3 3220560
Correo electrónico 1: mpilaru@gmail.com
Correo electrónico 2: ovidroc@hotmail.com

PARQUE NACIONAL AMBORO
El Parque Nacional Amboró, con una extensión de 637.000 ha, forma parte del Corredor biológico Amboró- Vilcabamba. Este es uno de los Parques de mayor concentración de biodiversidad, con más de 840 especies de aves, 2.961 especies de plantas vasculares y 127 especies de mamíferos, entre ellos el oso andino (Tremarctos ornatus) y la pava mutún copete de piedra (Pauxi unicornis).

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REFUGIO OCOROTU

MITOLOGIA SEREBOQUI
MISION DE LOS SANTOS DESPOSORIOS DE JOSEPH Y MARIA DE BUENA VISTA

Yo soy el que esperaban
Los jaguares manchados de luceros,
Los toros ígneos de crepúsculos,
Los caimanes de hierro,
Las palomas de seda,
Para la transfusión de sangres bárbaras.

Yo soy el hombre de la selva,
perfume,
cántico y amor,
pero encendido de relámpagos,
pero rugiendo de huracanes.
Yo soy un río de pié.

Raúl Otero Reiche, Canto al Hombre de la Selva.

LOS INICIOS

Sobre una hermosa colina, desde la cual se tiene una “buena vista”, la Misión de los Santos Desposorios de Joshep y María se asentó, luego de veintinueve años de peregrinar, en su localización definitiva.
Con presencia del cura Provincial Fray José de Casas, los cuatro caciques chiquitanos luego que plantaron las cuatro cruces que delimitan la plaza frente a la cual se construiría la Iglesia, procedieron a distribuir las tierras de los contornos para cada una de sus parcialidades. La de Juan Moile al Norte, la de Juan Sereboquí al Sur (actual Refugio Ocorotú) y las de Manual Tajuto y Pedro Chosuma al Naciente y Poniente respectivamente. En este momento se vivía el duodécimo ciclo lunar, correspondía al 4 de Noviembre del año del señor de 1723.

Algunos años después, aunque por escaso tiempo, se instaló en la misión una parcialidad de guaraníes, la que enriqueció con su eufónico lenguaje la toponimia del lugar, entre ellas la nominación del mítico cerro, tembo-ró. Luego por desavenencias fueron trasladados a la propiedad ganadera de la Misión en las cercanías del río palometa, fundando así una nueva Misión, Santa Rosa del Sara.

MAGIA EN LAS COLINAS DE SEREBOQUI

El cacique chiquitano Juan Sereboquí se había felizmente asentado en la loma más alta de la zona , la misma que conoció cuando hacían el recorrido desde el río palometilla en busca de una nueva localización para la Misión.
En la colina de Sereboquí, las brisas constantes del norte y del sur evitan las sabandijas y desde ella mirando hacia el sur se avizora acostado en toda su imponencia el cacique Amboró, el mítico gigante dormido. En la falda de la loma discurre un precioso riachuelo que la parcialidad conoce con el nombre de arroyo de sereboquí y un poco más allá hacia el poniente, esta la loma de greda roja con la que fabrican la hermosa cerámica al estilo de los chanés

Durante las noches, a la luz de los velones de cera de las abejas suru y ererú, emborrachados con el olor dulzón que despiden al arder, la parcialidad de Sereboquí empezó a construir un sincretismo mágico-religioso, amalgamando las enseñanzas del misionero jesuita, sus ancestrales creencias chiquitanas, las leyendas oídas de los guaraníes y los mitos de los antiguos dueños de la selva, los sirionós y los chanés que alguna vez se acercaban por la Misión, y sobre todo inspirados en los ciclos de la naturaleza, la luna y los cielos.

El cerro mas elevado el amboró, “el tembó-ró”, fue desde el inicio el centro de la atención, constituía éste una antena por donde irradia, desde las entrañas de la tierra, la energía que fecunda el ambiente. El lugar sagrado donde no pueden llegar aquellos que no cuenten con el permiso de los señores de la selva.

LAS PIEDRAS MARCADAS

En las noches de luna llena, Juan Sereboquí revisaba cuidadosamente las piedras marcadas con la imagen de los animales y plantas míticas, portadores de la fuerza de la naturaleza, mientras escuchaba juntamente con los iniciados los relatos de los ancianos sobre el significado y la potencias que cada una de ellas concede.
Estas piedras recogidas del río Surutú, son gravadas y pintadas con las figuras míticas de los habitantes de la selva y colocadas en el jasayé ritual. Cuando estas piedras son extraídas, al azar, por los iniciados durante el ceremonial y son nombradas por el Chamán, revelan mágicamente el don que aquel que la recibe ejercerá durante el ciclo lunar.

La magia de la palabra cambia la naturaleza de las cosas, la palabra crea su forma y cuando se ha nombrado algo, se ha transformado ese algo en la sustancia significada por el nombre que se le da, por eso el Chaman cuida lo que dice por su boca, ya que las cosas son para nosotros lo que nuestro “Verbo Interior” les hace ser.

La piedra marcada con el Manechi; el gran mono de pelambre rojo oscuro y negra y barbada faz, que al amanecer miran hacia el horizonte y hace resonar los montes y quebradas con sus profundos aullidos queriendo despertar al mítico gigante amboró; señala para el que la posee el poder de escuchar y hablar con los amos de la selva.

La piedra del Jucumari, el oso que erguido en sus enormes patas atemoriza a aquellos que atraviesan el río de las abejas, el Surutú, trasmite la potencia y la fuerza vital.

La piedra del Mutún, la pava copete de piedra señora del Amboró señala la abundancia y la alegría.

La piedra del Sirari. Andrés, el chaman, dio vida al collar de semillas de sirari convirtiéndolo en una serpiente que mantienen esos colores, rojo y negro y ella señala el espejismo de la belleza

La piedra de la Pachiuba, palmeras que caminan durante la noche buscando al elegido que sacara al gigante de su sueño y se reúnen en el día a compartir sus hallazgos, señalan al portador de la fe y la constancia.

En cada luna llena, cuando al caminar se pisa la propia sombra, en la loma de Sereboquí se repite el ritual de revelar las fuerzas de la naturaleza y los dones que acompañan ese ciclo a los iniciados.

CALENDARIO LUNAR

La parcialidad chiquitana de Juan Sereboquí, mantiene su cultura vinculada a los ciclos vitales de la naturaleza y el cielo. Por ello sigue, para ordenar sus actividades agrícolas y rituales mágicos, el calendario lunar de trece lunas, que coincide con la rotación del sol y el retorno de las estaciones, mientras que las fiestas religiosas en la misión jesuítica de los Santos Desposorios, se rige por el calendario gregoriano que les había enseñado muchos años atrás el padre Montenegro.

Este calendario lunar, mide el caminar de la Tierra alrededor del sol durante 364 días y marca trece ciclos – meses – de 28 días, donde cada ciclo es regido por las fases de la luna. El día 365 es llamado el día del cacique Amboró y corresponde en el calendario gregoriano al 21 de diciembre, el solsticio de verano. Este es un día para la celebración por el nacimiento del sol y la regeneración de la vida, es el momento en que el cacique Amboró despierta por un día y se comunica con los animales y plantas totémicos que esperan el momento que el cacique termine su ciclo de expiación y retorne libre a regir en los montes.

LOS CICLOS DE LAS LLUVIAS Y EL CALOR

El Calendario Lunar rige la vida cotidiana de la parcialidad de Sereboquí, la siembra, la caza, la cosecha de frutas, coincide también con ciclo de la fertilidad, el ciclo femenino.

Existen a su vez cuatro grandes periodos, relacionados con el caminar de la tierra alrededor del sol, que influyen sobre el clima y las lluvias. Cada uno de ellos engloba a su vez cuatro ciclos lunares y expresan su especial característica:

El primer periodo empieza después del día del cacique Amboró, con la primera luna llena que corresponde al mes de la lluvia y el calor, en el mes de diciembre, es el de las frutas y la caza.
El segundo período empieza en marzo de los vientos suaves y temperados, el tercer período de los vientos fríos del sur y la sequía, empieza en junio y finalmente el cuarto período de las flores y tiempo de regocijo, en el mes de septiembre.

LAS FASES LUNARES Y LA NATURALEZA HUMANA

Las fases de la luna siguen el ciclo del cielo y la naturaleza, así como la atracción lunar afecta el nivel de las superficies de las aguas y el flujo de las mareas, la distribución de la savia en los arboles y su posterior resistencia al deterioro, cuando cortado es utilizado por los hombres. Así también el cuerpo humano, compuesto mayormente de agua, es afectado las fases de la luna. Estos flujos de naturaleza cíclica afectan su biorritmo y su capacidad de trabajar, de crear. La creencia de la parcialidad de Sereboquí, dice que cada persona posee, por lo menos, tres biorritmos que rigen su comportamiento y el estado de su organismo:

1. Cuerpo: determina la fuerza y coordinación, también influye en la resistencia al dolor y a las enfermedades.
2. Mente: determina la capacidad de aprender, al pensamiento, la memoria y la habilidad de tomar decisiones.
3. Sentimiento: afecta las sensaciones, también afecta la estabilidad emocional.

Cada fase lunar esta en sincronía con los ritmos de la naturaleza. Siguiendo sus fases debemos comenzar a desarrollar y terminar cualquier proyecto o actividad que nos propongamos.

LA MAGIA Y LA LUNA

En cuanto a la magia y la luna hay un principio básico que se debe tener muy en cuenta: las fases lunares. Conociendo simplemente las cuatro fases lunares podemos potenciar y mejorar la calidad de nuestros rituales, consiguiendo obtener mejores resultados.

Luna Nueva: Es tiempo de nuevos comienzos, nuevos proyectos que necesitan crecimiento, expansión de ideas y su materialización. Trae un toque de fantasía pero también de infidelidad. El mal humor está a flor de piel y la personalidad se torna sombría. Es buena época para las relaciones humanas. Es un buen momento para labrar, preparar la tierra y recolectar raíces o tubérculos.

Cuarto Creciente: Cuando la luna comienza a crecer, aumenta la alegría, se desarrolla, más el sentido de la honradez, aparece un carácter algo excéntrico y el romanticismo se vive más intensamente. Esta fase es buena para sembrar plantas de crecimiento lento y aquellas con raíces y tubérculos, también es buen momento para recolectar aquellas en las que se utiliza el tallo. Es tiempo de germinación, comienzo y actividad

Luna Llena: Éxito, culminación, expresarse emocionalmente, completar y deshacerse de lo que nos lleva a fallar El humor se vuelve variable, pero se tienen las ideas más geniales. La inteligencia se torna instintiva y el carácter se puede tornar extravagante con golpes de genio repentinos. En el campo se considera un buen momento para recolectar flores y frutos. Es una noche apropiada para la creatividad y se debe aprovechar esta noche ya que con menos esfuerzo se conseguirá grandes resultados.
La Magia; es el mejor momento para hacer rituales de magia, para invocar espíritus o simplemente para dejarte llevar por la imaginación.

Cuarto Menguante: Cuando la luna disminuye es tiempo para finalizar con los detalles y cabos sueltos, aparece en el carácter una intuición aguda y observadora. Se vuelve más sumiso y con un gran sentido práctico. Es buen momento para arrancar las malas hierbas.

Eclipse: Es el momento que el sol cohabita con la luna para engendrar nuevas estrellas, para que el cielo no las pierda, pues a diario mueren muchas de ellas y caen hacia la tierra desaparecido con un último destello.

Conociendo las cualidades de las cuatro fases lunares es posible potenciar y mejorar la calidad del ritual mágico y obtener mejores resultados.

Luna Nueva

La luna nueva es ese momento en el que la luna no se ve. Nunca debe realizarse un ritual que necesite mucha potencia bajo los influjos de esta fase de la luna, puesto que representa lo que todavía no se ha hecho o no se ha conseguido. No tiene mucha fuerza y es preferible utilizarla cuando se buscan efectos mágicos sutiles, no demasiado trascendentales. Puede utilizarse especialmente para rituales de limpieza y renacimiento de energías.

Luna en Cuarto Creciente

El cuarto creciente es ese momento en el que, tras la luna nueva, la luna comienza a verse. Es un momento muy importante en cuanto a términos mágicos se refiere, pues todo el ciclo creciente de la luna, potencia cualquier hechizo propiciatorio. Esto significa que cualquier cosa que se quiera crear y mejorar será potenciada con un hechizo realizado en algún momento de esta fase. Hay que tener en cuenta que cuanto más cerca esté la luna de ser luna llena, más fuerte y potente será el hechizo.

Luna Llena

La luna llena es ese momento en el que se la ve en todo su esplendor. Sin duda alguna, la luna llena es el momento mágico por excelencia. Es el momento en el que las fuerzas mágicas de la luna muestran todo su potencial y por ello es un gran momento para realizar cualquier hechizo propiciatorio en el que se busque plenitud y la total realización de nuestros deseos. Resulta especialmente útil en aquellos hechizos que necesiten grandes energías, además es la más indicada para los principiantes en magia que pueden utilizarla para todos sus hechizos cuando no son capaces de mover las energías necesarias para sus rituales. Hay que tener en cuenta que las fuerzas de la luna llena no son sutiles, sino drásticas. Por ello lo más indicado es utilizarlas para cuestiones y cambios trascendentales (como un cambio de trabajo, encontrar pareja, sanar, conseguir fuerza de voluntad, desarrollar nuestro espíritu)

Luna en Cuarto Menguante

El cuarto menguante es ese momento en el que, tras la luna llena, la luna comienza a desaparecer hasta llegar a la luna nueva. Esta fase de la luna potencia todo aquello que deba ser debilitado y eliminado. Por ejemplo, es la mejor fase de la luna para romper las brujerías y males de ojo. Los hechizos orientados a hacer desaparecer cualquier mal tienen en esta fase su mejor momento.

EL MOMENTO DE PARTIR

Cada uno de nosotros, durante el transcurso de su vida, va intercambiando parte de su espíritu con las personas que ama y cuando ellas se van, una parte del mismo las acompaña al otro mundo.
Con los años, muchos de nuestros seres queridos habrán partido y gran parte de nuestro espíritu ya estará con ellos; llega entonces un momento en el que nos queda tan poco espíritu para vivir en este mundo, que ya es oportuno partir para juntarnos con nuestros seres queridos e integrarnos al gran espíritu.

Pilar Urioste, Refugio Ocorotu, Buena Vista.

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ARBOLES DE LLUVIA

ARBOLES DE LLUVIA

Ovidio Roca
Septiembre 2010

Desperté con el sonido de la lluvia, esta duraba unos minutos y paraba; nuevamente y de rato en rato escuchaba el ruidoso golpeteo de las gotas cayendo sobre las hojas secas, lo que me dificultaba dormir.

Ya en la madrugada me levante y salí para mirar el cielo y ver como se presentaba el clima. No había señas de lluvia, la niebla me envolvía y no me dejaba ver claramente el entorno de árboles que me rodeaban; estaba parado al descampado y no caía ninguna gota, mire al cielo y abrí los brazos esperando sentir las gotas en la cara y en los brazos, pero nada me mojaba.
 
Llego la brisa y empezó a llover; pero solo debajo de los árboles. Se escuchaba el fuerte golpeteo de las gotas que caían desde la copa y se deslizaban de hoja en hoja hasta caer al suelo, donde golpeaban ruidosamente sobre la seca hojarasca.

La neblina se condensaba en las hojas, como si fueran lagrimas, las hojas atrapaban las gotas y cuando llegaba la brisa ellas resbalaban y empezaban a caer, era una lluvia producida por las hojas; estaba rodeado de árboles de lluvia. 

Ocorotú, Buena Vista, Septiembre del 2010.

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