Archivo para la categoría Pensamiento Socialistas Siglo XXI

POPULISMO Y POSVERDAD

Ovidio Roca

En el país se intentó establecer un sistema democrático, con leyes, procedimientos e instituciones que regulen y garanticen la vida en sociedad. El problema es que los operadores no cumplieron su rol con honestidad e idoneidad por lo que las instituciones no lograron consolidarse, crear una cultura democrática y ganar credibilidad ante la población, por lo que el sistema devino en un autoritarismo y populismo que la gente mayoritariamente rechaza. Ahora al carecer de alternativas efectivas, la sociedad se desenvuelve en la anomia y bajo el arbitrio de grupos corporativos que disputan el poder entre sí y con los herederos de lo que queda del antiguo régimen.

Como resultado no hemos logrado construir una cultura de trabajo, propositiva y creativa, sino que se ha instalado una cultura rentista y extractivista donde los unos, usando el aparato del Estado disfrutan del poder económico y político y el resto se acomoda; o practica la cultura el bloqueo para oponerse a la autoridad que detestan y de paso perjudicar al resto hasta conseguir sus miserables demandas.

El Gobierno mantiene una eficaz estrategia comunicacional con la que convencen a la población que viven en el mejor de los mundos, un mudo de informalidad y extractivismo con la que convive la mayor parte de la población. Esta labor de desinformación está en manos de los Llunkus del poder,  lo que en otros lares se llaman de intelectuales orgánicos, cuyo trabajo es elaborar relatos sensacionalistas que engordan las expectativas del pueblo y que convierten en verdad todo aquello que necesita ser creído como cierto, aunque no lo sea.

Presentan como un éxito la Política económica gubernamental, indicando que gracias a la nacionalización, la economía está blindada, que no pasa nada con el déficit comercial y no es cierto que cae la producción de gas y de los alimentos; por lo que podemos seguir gastando, pues nuestra moneda es más fuerte que el dólar y eso nos permite traer todo de contrabando dando trabajo a nuestros esforzados y sacrificados comerciantes informales. No se les ocurre mencionar los diez años de altísimos precios del gas y minerales, que les cayó del mercado internacional.

Como resultado el gobierno tiene a sus aliados dedicados a actividades ilegales, mientras que no se lleva bien con las regiones donde predominan las actividades productivas y legales.

No se menciona ni se busca alternativas productivas y de innovación y se mantiene el país, en los moldes que los populistas cocaleros conocen y entienden, con una mayoritaria economía informal financiada por el narcotráfico que es la que financia especialmente el comercio de contrabando hacia adentro y fuera del país, generando la abundancia que vemos en los mercados y en las urbanizaciones como medio de consolidar el derecho propietario de las tierras, así como acumular en inversiones inmobiliarias.

El populismo cocalero no cree ni practica los valores democráticos, lo asumen de manera formal por un asunto acomodo internacional y evitar el rechazo de algunas instituciones internacionales como las Naciones Unidas y la OEA. Evo que practica la cultura del verticalismo autoritario sindical, es franco y directo en sus expresiones, no como sus llunkus que las disfrazan. Él dice: “Le meto nomas y que arreglen los abogados” o, “La llamada independencia de poderes está al servicio del imperio norteamericano”.

Para salir de este entuerto, el pueblo y los partidos políticos democráticos deben unirse y asumir con firmeza el modelo democrático y la economía competitiva y de mercado, caso contrario deben acomodarse al modelo populista cocalero y aprender a convivir con él o en su caso migrar. Todo lo demás es paja.

ovidioroca.wordpress.com

 

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DE LA INSTITUCIONALIDAD Y EL PROGRESO ECONÓMICO Y SOCIAL

Ovidio Roca

El Estado boliviano se ha caracterizado por su debilidad institucional, lo que ha llevado a su población a vivir en una permanente situación de anomia, de anarquía, donde cada quien y especialmente los muy activos grupos corporativos hacen lo que les conviene y cuando les conviene, en su propio y exclusivo beneficio.

Esta situación se da y es producto de un país con una economía primaria exportadora, poco desarrollo educacional y tecnológico y escasez de empleo formal; por lo que la gran población procura cada día subsistir un día más, en una economía informal capitalista, brutal y despiadada.

La institucionalidad es el respeto a las instituciones, aquellos sistemas que bajo imposiciones legales procuran ordenar y normalizar el comportamiento de las personas; las instituciones trascienden las voluntades individuales y se identifican con el cumplimiento de un propósito considerado como un bien común. De esta manera las instituciones sólidas y bien estructuradas, crean orden, reducen la incertidumbre y proporcionan una estructura de incentivos en una economía competitiva de mercado.

Estos veinte años de populismo cocalero constituyen el legado de la “Escuela del Chapare” que dicta catedra sobre la técnica y cultura del bloqueo y actualmente como parte de este folklore plurinacional, todos los días sufrimos huelgas, bloqueos de vías de comunicación locales y nacionales, volteos y extorciones en las fronteras y presiones y chantajes de parte de los grupos sindicales y corporativos, para que las maleables y acomodaticias autoridades eventualmente hagan lo que el grupo de presión demanda, le interesa y le conviene.

Esta anomia y debilidad institucional de nuestro país, se ha agudizado en los últimos veinte años como producto del empoderamiento del populismo cocalero; un movimiento político que promueve el enfrentamiento social y regional utilizando la demagogia y el racismo como mecanismo de dominación por parte del grupo político dominante sobre el resto de la sociedad mestiza, clases medias e indígenas bolivianas.

Cada día las personas denuncian que se sienten acosadas por las autoridades y no creen que pueden reclamar sus derechos acudiendo a las vías legales pues la experiencia les ha enseñado que un policía, un aduanero, un militar están prestos a usar su fuerza y armas para extorsionarlo. Tampoco confían en la justicia pues se sabe que los fiscales y jueces aplican la ley por mandato del grupo político dominante y que son comprables utilizando influencias y dólares y que ocurre lo mismo con el resto de las entidades.

Lamentablemente el pueblo como producto de esta su experiencia, ha llegado a considerar que la presión callejera es la única forma de conseguir de las autoridades alguna repuesta a sus demandas y los dirigentes algunas coimisiones o algunas pegas. De esta manera hemos llegado a una situación donde nadie confía en nadie y menos en las autoridades del llamado orden público, y gran parte de la población termina por considerar el mecanismo de la huelga y el bloqueo como el único medio para que se atiendan sus reclamos.

En este ambiente los distintos sectores informales y empobrecidos, exigen su derecho a tener todo lo que anhelan y esperan conseguirlo presionando al Tata Estado, a las Autoridades y  para esto bloquean lo que pueden y con lo que pueden, exigiendo su derecho a subsistir. Lo hacen ocupando  veredas y calles para instalar sus ventas y tenderetes, demandando su derecho a vender artículos de contrabando, a producir y comercializar coca y sus derivados. En otro ámbito de reclamos, también se pide tener las mismas tarifas de micros o electricidad, desde hace veinte años; construir rompe muelles en las carreteras nacionales, poder lotear y vivir en las áreas de basureros municipales, lotear terrenos y propiedades privadas y públicas, defenestrar a un Alcalde y cualquier cosa que al Dirigente Sindical se le ocurra ese día.

La historia de los pueblos muestra que la institucionalidad se construye cada día y así lo explican los entendidos: “la institucionalidad sigue un proceso sistemático de consolidación (permanencia y uniformidad) de conductas e ideas a través de medios e instrumentos (organizaciones y normas) para alcanzar un fin social, cuya expresión práctica se asimila como valores” ciudadanos.

El problema es que en este ambiente de anarquía generalizada, los  grupos corporativos mejor organizados y más activos son los  que se imponen para conseguir el logro de sus intereses particulares, al margen del interés de la sociedad y este es un proceso con el que no se construye ciudadanía ni estado de derecho.

Sin embargo un aspecto a destacar es que Bolivia, a pesar de ser un país de variadas culturas, nacionalidades y carencia de institucionalidad, es un pueblo que aún no llega a extremos de violencia. Tiene una cultura permisiva y una religiosidad festiva, lo que evita esos enfrentamientos sangrientos producto del fanatismo y que con mucha tristeza vemos ocurrir diariamente en los países islámicos

El problema de todo esto, es que sin desarrollo institucional y cultura ciudadana no hay progreso y si no hay instituciones confiables, reglas del juego estables no hay gobernanza, no hay confianza, no hay inversión, no hay trabajo, no hay paz ni tranquilidad y por tanto no hay convivencia civilizada, ni se construye ciudadanía. Por esto es que necesitamos de dirigentes, de personalidades notables que dirijan y eduquen a la población en la senda del respeto a los demás y a las normas y que de alguna forma aprendamos a elegir a Estadistas y a profesionales con base ética y técnica para dirigir el Estado y las instituciones.

ovidioroca.wordpress.com

 

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POPULISMO DE IZQUIERDA ALBANICA Y COCALERA

Ovidio Roca

Un “Jato”, un inmenso chorro de corrupción inunda américa y va arrasando y destruyendo valores y moralidad; mientras enriquece y sostiene en el poder a personajes carentes de principios y de idoneidad; políticos hábiles para vender ilusiones, pero sin capacidad ni calificación para dirigir y gestionar un Estado.

El grupo castro chavista que gobierna el país usa a Evo Morales, un icono étnico creado para conseguir la identificación y adhesión de los grupo sociales que han sido y se han sentido excluidos. Este poderoso grupo lo adula y manipula y a sus costas usufrutua del poder; divide  a la población boliviana usando falazmente el racismo y la discriminación, aplicando eficazmente esa vieja estrategia de divide y vencerás.

Ahora la demagogia del discurso étnico se cae una vez más, cuando vemos  en la página web del Ministerio de Comunicación (en ocasión  del día nacional contra el racismo y toda forma de discriminación) una publicación con la imagen una cambita vistiendo polera con los colores de la bandera cruceña y de shorts, chicoteando a una cholita de pollera. Bonita forma de promover e incentivar el enfrentamiento regional.

Este Jato de dólares y el uso de las fuerzas armadas y grupos sociales sostienen al modelo populista albanico y en nuestro país al populista cocalero, el mismo que se ampara en las clases indígenas y populares con el falso discurso del socialismo comunitario y el indigenismo, mientras aplica un capitalismo de Estado y cobija una burguesía parasitaria que le sirve y lo financia.

Aplican el estatismo y desincentivan la iniciativa privada formal, con lo que desalientan y liquidan la actividad productiva y como consecuencia las empresas privadas legales cierran por falta de garantías y las empresas públicas fracasan por falta de viabilidad y pésima gestión.

Ante esta situación gran parte de la población boliviana para sobrevivir se dedica al cuentapropismo, al comercio de contrabando, cultivo de coca, narcotráfico y cualquier actividad que les permita subsistir.

Los militantes populistas permanentemente presionan y coaccionan a los empresarios formales y recién cuando aceptan asociarse los favorecen con ventajas y privilegios; esto mientras apoyen al gobierno y paguen las jugosas comisiones. Este sistema ha generado esa ola de corrupción multimillonaria que cada día se denuncia en los países de la ALBA: Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y constituye la impronta del populismo.

En resumen un populismo que se caracteriza por su estatismo e intervención en la economía, que otorga bonos, subsidios y privilegios a sus seguidores y palo a los opositores; que aplica una política anti mercado, donde la firma de un funcionario público que necesita ser aceitada, es la que define el éxito o fracaso de las empresas y no su eficiencia económica y la satisfacción del consumidor.

Economistas y licenciados del régimen justifican la corrupción indicando que antes también habían corruptos (aunque no en  la cantidad y la voracidad actual) por lo cual la actual corrupción populista es justificable.

Los operadores e ideólogos del populismo cocalero tienen un particular y demagógico enfoque de la economía y de los problemas del país:

Tergiversan la información económica gubernamental cuando miden la eficiencia de la gestión pública por el porcentaje de la ejecución, más bien dicho del gasto presupuestario, sin verificar la necesidad, calidad y viabilidad de esta inversión.

Olvidan que el objetivo no es gastar, engordar burocracia, sino invertir bien y con redito económico y social, promoviendo para ello la educación, la creación de empleo y no ofreciendo bonos.

En general la inversión de los populistas está orientada al hardware (infraestructura y adquisiciones) no al software (innovación, tecnología), pues su interés y preocupación está dirigida a recoger con prontitud las comisiones que pagan las empresas y no quieren perder tiempo con alentar procesos estructurales de mediano y largo plazo.

La política monetaria del gobierno mantiene un tipo de cambio fijo con lo  que ha permitido la revaluación del boliviano en relación al dólar; algunos economistas vienen proponiendo ajustar el tipo de cambio, devaluar el peso boliviano para hacer más competitivas las exportaciones y encarecer las importaciones y el contrabando.

Esto es bueno, pero al decir de los economistas serios la solución no es solo devaluar, hacer flotar el tipo de cambio y  olvidarse de solucionar las ineficiencias estructurales. Por lo tanto el actual es un debate parcial pues reiteramos, ninguna medida financiera, cambiaria o monetaria aislada, puede ser sustituto de las reformas estructurales, las que el gobierno no tiene el mínimo interés en realizar.

La cultura del populismo no es una cultura del trabajo de la innovación y el riesgo, más bien nos hace dependientes del Estado, de una burocracia que asume el rumbo de nuestra vida, de nuestros bienes, de nuestro futuro y esto continuara así, mientras no asumamos nuestras responsabilidad de construir un mejor futuro para todos y en este nuestro país.

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LAS FORMALIDADES DEMOCRATICAS Y LA HIPOCRESÍA INTERNACIONAL

Ovidio Roca

A la caída de la Unión Soviética y luego del fracaso del modelo guerrillero, los partidos de la izquierda latinoamericana impulsados por Cuba se organizan en el Foro de San Pablo y rediseñan la estrategia de toma y control del poder, usando ahora la formalidad democrática.

Siguiendo esta lógica, aplican los procedimientos formales de la democracia, pero no su espíritu y de esta manera se dedican a aprobar nuevas Constituciones que les permite hacer lo que les venga en gana. Usan el mecanismo electoral para asumir el poder, luego imponen su propia Constitución, que también incumplen cuando les conviene.

Los gobiernos populistas a pesar de su pésima gestión económica e irrespeto a los derechos ciudadanos, se mantienen en el poder pues cuentan con los recursos del Estado. Los pilares que los sostienen en el poder son: tener bajo su control los poderes legislativo, judicial y electoral y sobre todo el apoyo irrestricto de las Fuerzas Armadas y la policía, más la benevolencia de los burócratas internacionales.

El que los Gobernantes asuman el poder mediante elecciones no garantiza que el gobierno sea una democracia legítima y está claro
que el enemigo de la democracia liberal no es la falta de plebiscitos, es el manejo del pueblo desde la cúspide sin derechos ni libertades, es decir bajo una tiranía.

Cuando el pueblo siente el peso de la tiranía y el hambre, producto de las malas políticas económicas reacciona frente al poder defendiéndose y atacando desesperadamente con lo que tiene a la mano, aunque en condiciones de desventaja frente al aparato represivo del gobierno que tiene a su servicio las fuerzas armadas, policías y grupos de choque paramilitares, más los dólares del erario nacional.

Venezuela ha creado y financia organismos internacionales para que apoyen a su gobierno, como la ALBA, UNASUR y tiene otros que la defienden a cambio de prebendas. Estos burócratas internacionales, con escasas y honrosas excepciones (Secretario OEA), hipócritamente dicen  que todo Gobierno merece el mayor respeto al haber sido electo siguiendo un procedimiento eleccionario, pero a nadie le preocupa analizar si el procedimiento electoral para su aprobación fue justo, informado y democrático y principalmente si estos Gobiernos respetan la libertad y los derechos humanos y ahora deciden no ver como el pueblo, hoy  el de Venezuela, mañana otros, muere en las calles. El extremo de lo absurdo son los burócratas de la  FAO que premiaron a Venezuela por sus éxitos en la lucha contra el hambre, no $abemos a cambio de que.

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RECETA POLITICA ECONOMICA DEL POPULISMO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia”: Publio Ovidio Nasón.

Lo siguiente ha sido repetido muchas veces, pero no lo bastante:

El MAS acusa permanentemente a la oposición de no tener programa y proyecto de país y enarbolan muy orgullosos el suyo; un Programa con el que aspiran al poder eterno y sin límites y que sigue el modelo de Cuba, Corea del Norte, Venezuela; el mismo que en esos países causo inseguridad, desesperación, miseria y ahora lo hace en el nuestro.

Lo que las personas del común entendemos como un verdadero programa y gestión de gobierno es simple y es aquel, que aplicando un modelo adecuado, ejecutado en libertad y por gente honesta e idónea, hace las cosas bien y para beneficio y bienestar de todos los ciudadanos y no solo de los gobernantes.

El problema es que extrañamente los pueblos tiene una gran propensión a ser engañados por ofertas y promesas demagógicas, especialmente de líderes populistas carismáticos quienes luego de tomar el poder aplican sus típicas practicas estatistas y totalitarias con lo que consiguen arruinar y destruir los países y los pueblos.

Cuando hay recursos lo gastan y ofrecen al pueblo dadivas y bonos insostenibles y cuando se acaban los recursos se endeudan y multiplican las promesas, que el pueblo recibe con esperanza aunque sean mentirosas y siempre que no les cueste nada. Cuando las cosas se ponen feas, los populistas centralizan todos los poderes del Estado, destruyen la institucionalidad y establecen un régimen totalitario y de fuerza.

Sin embargo todo tiene un límite y el pueblo necesita reaccionar antes que hayan sido domados y capados como en Cuba y Nor Corea, pues después es tarde. Son los jóvenes y especialmente las mujeres los heroes de estas lides pues aún tienen esperanzas y ganas de pelear por su futuro.

Cuando eventualmente, por la reacción popular ante la crisis, miseria y desesperación, los populistas se ven obligados a dejar el poder están seguros  que los Gobiernos que vienen se darán el trabajo, con mucho esfuerzo y sacrifico, de levantar el país y crear nueva  riqueza y saben que pronto el pueblo, contagiado de populismo, se sentirá molesto porque tiene que trabajar para salvar la situación y nuevamente les darán cabida, como viene ocurriendo desde los años cuarenta del siglo anterior en la argentina y otros países populistas. Parece cuento, pero es historia repetida.

Todos los albanicos (de la ALBA) preparan y venden el mismo plato populista aunque añadiendo condimentos y aderezos locales; la siguiente es la receta de política económica del populismo boliviano, que recomendamos no cocinar ni comer:

Se utiliza el indigenismo y la identificación étnica de gran parte de la población andina con el presidente plurinacional y lo usan como su base de apoyo popular.

Concentran el poder, para lo cual rediseñan las antiguas instituciones republicanas bajo un solo comando central, el Ejecutivo, y el Legislativo, Judicial, Electoral y órganos como Ejército y Policía obedecen exclusivamente al Jefe del Gobierno Único. Eso de la división e independencia de poderes, les es aberrante.

Establecen un Estado dirigista con un sector público desmesurado, interventor del mercado y único agente de la justicia social y de la distribución del bienestar. Un Estado protector y regulador, que promete más no proporciona al pueblo, alimentación, salud, vivienda y calidad de vida.

La soberanía no reside en el pueblo sino en los Lideres del Estado Plurinacional y las personas y asociaciones existen con el solo propósito de mejorar y desarrollar el poder, el prestigio y el bienestar de sus líderes.

Los masistas, como buenos demagogos, son expertos en ofrecer y eventualmente en distribuir recursos y prebendas, pero no en crear riqueza. Por su falta de profesionalismo y de criterio empresarial y tecnológico, no invierten, sino gastan en proyectos inviables y actúan desfasados de la realidad industrial y de mercado. Practican un capitalismo de Estado y con presupuestos hiper-inflados invierten en industrias mal localizadas, peor diseñadas y luego pesimamente gestionadas.

Dicen defender y proteger la industria y el comercio y lo hacen prohibiendo  las exportaciones, al contrario del liberalismo que pugna por abrir los mercados nacionales al comercio internacional y maximizar el intercambio.

El Gobierno cocalero impone sus normas sobre el resto del país y las hace cumplir a la fuerza; son normas y prácticas estatales que  interfieren y bloquean el funcionamiento libre del mercado, con controles de precios y salarios, moneda sobrevaluada, control de exportaciones y terrorismo impositivo exclusivamente para el sector formal y no se les escapan ni los serenateros.

Aplican un sistema estatista y dirigista que no permite que el sistema económico se  ajuste a sí mismo mediante la flexibilidad de precios, la libertad contractual, la quiebra y liquidación de los proyectos fracasados y la acumulación de beneficios para los exitosos.

Como contrapartida existe una creciente y activa economía informal, que irrespeta toda norma y practica un capitalismo cocalero salvaje, que genera el flujo de dólares del narcotráfico para el contrabando y a la que se acoge el setenta por ciento del empleo nacional.

Permanentemente presionan a los empresarios y negocian con ellos para permitirles su vida, su futuro y consentirles continuar con sus negocios a cambio de una parte de sus ganancias y su neutralidad o apoyo político. En este ambiente y condiciones, existen cada vez menos empresas privadas en el exiguo mercado formal.

Los populistas para conservar el poder, controlan toda la información a través de la propaganda de los medios de Estado o controlados por éste. Buscan consolidar un gobierno de partido único y el culto al líder; promueven la exaltación del indigenismo, la restricción de la libre expresión, la vigilancia masiva y el empleo generalizado del terror y la represión política, policial y judicial contra los opositores y contra cualquier atisbo de pensamiento libre.

Usan las instituciones y los mecanismos agrarios para ocupar  y repartir las tierras de la amazonia y el chaco, con el objetivo es colonizar estos extensos territorios y usar la presión poblacional andina  para dominar las poblaciones oriundas.

La respuesta sensata ante este modelo populista cocalero que cada día destruye  la institucionalidad, la ciudadanía, la libertad, como lo hacen sus socios en Venezuela, como lo hicieron en Cuba y ahora en Corea del Norte donde un patán histérico amenaza la paz mundial es: cambiar el modelo populista y comunitarista del MAS, por una República Democrática Federal y una economía de libre mercado.

Cuando la gente supera el miedo y cuando los jóvenes y especialmente las mujeres deciden construirse otra vida en libertad, allí empiezan a caerse los tiranos.
ovidioroca.wordpress.com

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LA TORTA DEPENDE MAS DE LA RECETA Y LOS INGREDIENTES QUE DEL COCINERO

Ovidio Roca

Populismo y Estatismo o Democracia y Libre Empresa

Podemos ver una paradoja en los sistemas dictatoriales. En los gobiernos de Pinochet y Castro ambos dictadores y asesinos, el uno aterrorizo al país pero éste progreso y el pueblo lo expulso del poder, utilizando un Referendo y amparado en la institucionalidad chilena. El otro también aterrorizó al pueblo, destruyo la economía y la moral de sus habitantes y sigue por sesenta y más años. Una explicación posible es que Pinochet no logro destruir el espíritu de libertad e iniciativa personal de su pueblo, cosa que ampliamente logro Castro.

La experiencia muestra que la receta socialista, estatista y populista, esclaviza moralmente y hacen dependiente al pueblo, les elimina la iniciativa personal, el amor propio, el alma; por eso es que Qananchiri postula como parte fundamental de su programa político y de dominación: “Quitar el alma a los q’aras”.

Para comprobarlo vayan a Cuba, Venezuela, Chile y vean; podrán verificar que el problema está en que receta que aplicaron: populismo y estatismo o democracia y libre empresa

En las últimas décadas, varios países latinoamericanos fueron afectados por una fuerte marea populista y estatista y al reflujo de la misma en Bolivia se instaló el Estado Populista Corporativo Cocalero (EPCC), enemigo de la libre empresa y la libertad.

El EPCC es una complicidad de intereses entre un grupo político estatista con ansias de poder y grupos corporativos micro capitalistas, informales. Grupos corporativos que están en permanente pugna entre sí y con el resto de la sociedad; cada uno defendiendo sus propios intereses y utilizando su capacidad de movilización para presionar a quienes detentan el aparato de Estado, demandando que les aseguren impunidad y otorguen prebendas. En lo que todos estos grupos sí están unidos y sin discrepancias; es en su afán de amedrentar a los ciudadanos de modo que no reaccionen y los dejen disfrutar del poder y pretenden hacerlo por siempre. El Líder cocalero repite permanentemente: “Al Palacio hemos llegado no de paso, no somos inquilinos; los movimientos sociales hemos llegado para quedarnos toda la vida, hermanos y hermanas”.

Con el llamado proceso de cambio se construye una sociedad de temor y desconfianza, donde las leyes son mecanismos discrecionales para castigar el pensamiento independiente, la moral, la iniciativa y cualquier forma de asociación y movilización de los ciudadanos en defensa de los derechos humanos, civiles, económicos y políticos y así destruyen el Estado de Derecho, el que se ve arrinconado por la demagogia y la oclocracia.

Inmediatamente de apoderarse del poder, los populistas toman cuenta de todas las instituciones, las descuartizan, las modifican, las centralizan y las adecuan a sus intereses; aunque para la exportación mantienen el marco formal democrático. Escriben una nueva Constitución y leyes para su propio beneficio; promueven la reelección indefinida y eliminan los contrapesos y lo hacen amparados en una supuesta voluntad popular.

Las instituciones son rápidamente cooptadas y apropiadas y no ejercen las verdaderas funciones institucionales y propias del ámbito democrático: no garantizan el orden público, la gestión eficiente, la administración de una justicia igual para todos y dejan a la ciudadanía expuesta a la inseguridad, el abuso y la violencia. Estatizan la economía y usan a su arbitrio el presupuesto nacional y la fuerza pública y se instala una burocracia partidaria, clientelista e ineficiente y con una cultura de la prebenda y la corrupción. En el ámbito internacional se vinculan con movimientos populistas similares, para hacer negocios privados, defensa mutua y afianzar su poder.

El Presidente Morales defendiendo la política de centralización del poder, declara: “Cuando la derecha pide permanentemente independencia a los poderes del Estado, hasta pienso que quieren descuartizar toda estructura del Estado Plurinacional”.

En esta Distopía plurinacional, los escribas del “Ministerio de la Verdad” y otros ayucos ministeriales, reescriben permanentemente  la historia y la falsifican (de la misma forma como lo describe Orwell en su novela profética, 1984) para confundir y engañar al pueblo.

Con esto el populismo tiene asegurado su permanencia por varios años; tiene un pueblo temeroso, un pueblo sin pensamiento libre y sin decisión de afrontar y construir su destino y termina prevaleciendo una mentalidad dependiente y sumisa al caudillo, del cual todo lo espera y consiente.

Su objetivo explícito es disfrutar del poder para siempre y es más que probable que los grupos corporativos que actualmente son socios del Gobierno, los seguirán sustentando pero en la medida que respondan a sus intereses de grupo, por lo que está claro que los masistas solo podrán seguir disfrutando del poder y la riqueza, mientras el pueblo les tema y los grupos corporativos informales los apoyen.

Cuando la burocracia gobernante no sea útil ni sirva a los intereses de los “movimientos sociales” éstos los tumbaran, pues desde siempre hemos visto que: la lealtad y los apoyos terminan cuando los beneficios se acaban.

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HISTORIAS Y MENTIRAS DE LA ERA PLURINACIONAL

Ovidio Roca

Nota precautoria: Relato apócrifo que compila fuentes del Cartel de la Mentira y de Confidencias, por lo que cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia o está en proceso de cambio.

Los consultores y activistas, movilizados y financiados por el Foro de Sao Pablo y los  Castrochavistas para la toma del poder en Bolivia, encuentran en un dirigente cocalero el icono ideal para fisonomizar este proceso político de cariz populista e indigenista, que inventaron  para la toma del país.

El eslogan con que promueven y encumbra al dirigente cocalero es: “Evo soy yo”. Es la imagen de un dirigente campesino que se muestra ante el pueblo en irrestricto disfrute del poder y haciendo y diciendo lo que una gran mayoría de la población quisiera hacer y decir, por lo que rápidamente se identifican con él.

El líder indígena cumple exitosamente su rol de figura emblemática del régimen y disfruta de hacer lo que le da la gana, sin que le importe nada ni nadie; como comprarse el avión más caro, irse a jugar futbol al Chapare, luego a Venezuela, Cuba o Irán; tener todas y cuantas chocas teñidas le apetezcan; insultar a quien envidia y odia, especialmente a los gringos imperialistas y apoyar a quienes estos hijos de la chingada detestan. De paso y para beneplácito de sus paisanos promueve y protege el cultivo de la coca y viabiliza su comercio para la blanca.

El “proceso de cambio” se fabrica cambiando los paradigmas basados en la institucionalidad, la eficiencia y la democracia y se lo conduce hacia el reino mágico del País de las maravillas, de los cuentos y los comics.

El caudillo gracias a su innata habilidad se convierte en un ídolo para las masas, las que verdaderamente lo idolatran y no interesadamente como los llunk’us. Una chasky, chaska ñawi, me comentaba el otro día; él no sabía, no conocía del problema del agua en La Paz, pero cuando se entera; “Super Evitoy  toma su Evomovil y sale a buscar lagunas vírgenes para abastecer de agua a Chuquiago marka y a su paso por El Alto practica la danza de la lluvia para llenar las represas y logra una inundación”.

Cuando pasa por el aeropuerto, coge el Evojet y se va pa Cuba para honrar a su protector y charlar con el “pana” Maduro y los otros deudos. Esa es la estresante vida de nuestro líder.

 

El disfruta de todo lo que hace y dice, pero especialmente de su corte de llunk’us blancoides que le lamen todo y a quienes desprecia, y se siente muy feliz cuando barren el suelo que pisa, recogen su basura  y le rinden pleitesía. Estos llunk’us saben que solo a su sombra pueden medrar y por eso trabajan para mantenerlo en el poder y así también ellos disfrutan de su miserable cuota.

El proceso de cambio da para todo: se promueve a los Licenciados truchos y a los  analfabetos; se pagan y cosechan doctorados “cum fraude”, concedidos por falsarios académicos. También se premias las maestrías de los burócratas, que inventan proyectos para generar millonarias comisiones y producen agujeros negros de impagables deudas públicas; para los que eventualmente vengan después.

Estos revolucionarios, al igual antes muchos otros, llegaron hambrientos de poder y riqueza, se alocaron y usando el trabajo que anteriormente pusieron unos y los precios que elevaron otros, se mostraron al mundo como una triste parodia de ricos, viajando en vuelos chárter a cualquier lugar del mundo y construyendo a precios súper inflados, teleféricos, palacios, palacetes con muebles importados y alfombras persas. Se hicieron sus propios museos y estatuas familiares y en los pueblitos perdidos de los andes sembraron canchitas de pasto sintético, las que están quemándose al sol al igual que los esmirriados cultivos, sin agua y con sed.

Muchos militantes del proceso cumplieron su sueño, otros quedaron en el camino o en la cárcel, sacrificados por la causa y ahora por los vientos que corren, al parecer les toca irse a todos, con pena y sin gloria.

Si la gente fuera sensata, quisiera e hiciera que estos nuestros populistas se fueran para siempre; pero esto es pedir peras al olmo o agua a los cerros, pues nuestros pueblos son masoquistas, estatistas y firmes creyentes en los gobiernos  mesiánicos. En argentina repiten el gobierno peronista cada vez que pueden pues aman a Evita y Cristina; en Cuba ya están cerca de los sesenta años de disfrutar del Castrismo y lo harán por muchos años mas según vemos por las interminables colas de adoración a los restos del líder. Venezuela y Bolivia pretenden seguir el ejemplo, hasta que el hambre, la sed y la yesquera generalizada los tumbe, o decidan por su cuenta irse para algún paraíso burgues a disfrutar de su riqueza.

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