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EUTANASIA EL DERECHO A MORIR DIGNAMENTE

Ovidio Roca

Visite en el Hospital a un amigo que no veía hace muchos años (mejor no mencionar las condiciones del hospital); una maraña de tubos lo conectaba a unos aparatos que lo mantenían vivo seguramente para que sufra y pague las cuentas. Sus recursos se habían agotado y los parientes estaban prestándose plata para mantenerlo en ese tormento. Es viejo, no tiene esperanzas de vida pero siguen haciéndolo sufrir y me pregunto, cuál es la motivación?. Necesitamos por humanidad entender y aceptar el ciclo natural de la vida cual es: todo ser vivo nace crece se reproduce y muere.

Cuando la medicina no tiene nada que ofrecer a un enfermo incurable que soporta dolores superiores a lo que es capaz de aguantar y solicita que le apliquen la eutanasia, lo menos que la sociedad le puede ofrecer es apoyo inmediato para parar su sufrimiento y una ley que evite que luego molesten a los médicos y parientes sensatos y de buen corazón cuando a su pedido lo liberan del dolor.

Dijo Séneca hace más de dos mil años que hay que soportar el dolor hasta donde la razón pida, y no hasta donde exige la costumbre. Al respecto quiero dejar claro que por lo menos yo no deseo ser mantenido con vida a cualquier costo; espero ser tratado con respeto y compasión y poder decidir mi muerte, la eutanasia, del modo y en el momento que yo elija.

En un Estado Democrático se debe proteger la vida y el derecho a la vida lleva aparejado el deber de respetar la vida ajena, pero ni el Estado, ni nadie, pueden imponer a otro el deber de vivir contra su propia voluntad, porque la libertad es un valor superior al de la propia vida, sobre todo si es una vida irremediablemente deteriorada y que no se desea.

En España en algunos Estados se tiene la siguiente legislación que me parece apropiada como derecho del ciudadano que desea morir en paz y con dignidad, por lo que decide y dice:

  1. Rechazo todo tratamiento, intervención o procedimiento que contribuya a mantener mi vida: técnicas de soporte vital, fluidos intravenosos, hidratación o alimentación artificial (por sonda nasogástrica o gastrostomía), marcapasos o desfibrilador. En caso de enfermedad añadida (proceso intercurrente) o daño cerebral con posibilidad de recuperar mi capacidad de expresarme, pero con una vida dependiente, solicito una adecuación del esfuerzo terapéutico que me permita morir con dignidad.
  2. Solicito que se me administren los fármacos adecuados, en las dosis necesarias, para inducirme una sedación paliativa profunda y mantenida hasta mi fallecimiento, un estado en el que, a juicio de mi representante, no exista ningún sufrimiento físico o psíquico, incluso cuando este tratamiento pueda acortar mi vida.
  3. Si por mi deterioro cognitivo necesitara la ayuda de otra persona para beber y/o comer, es mi voluntad renunciar a esa ayuda, por lo que no deseo ser alimentado/a, ni hidratado/a por otras personas, sea con cuchara o por cualquier otro medio, recibiendo los cuidados de confort que alivien los síntomas que pudieran aparecer durante mi proceso de deterioro por inanición y deshidratación (sequedad de boca, intranquilidad, agitación, dolor…), permitiéndome morir en paz.
  4. Si la legislación regula el derecho a morir con dignidad mediante la eutanasia, es mi voluntad no prolongar mi situación de incapacidad y morir de forma rápida e indolora, de conformidad con la regulación establecida al efecto.
  5. Si algún/a profesional responsable de mi asistencia se declarase objetor/a de conciencia con respecto a alguna de estas instrucciones, solicito que sea sustituido/a por otro/a profesional, garantizando así mi derecho a que se respete mi voluntad.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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