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UN CUENTO DE LOS MUCHOS QUE NOS CUENTAN

Ovidio Roca

Bolivia encerrada en el centro del continente americano y lejos de las costas marítimas, es uno de los países más atrasados y con una mayoritaria población indígena que las últimas décadas está migrando del campo a las ciudades, donde logran sobrevivir precariamente dentro de una economía informal y ganando unos pesos adicionales realizando actividades de bloqueos y movilización ciudadana en apoyo del gobierno que se declara indígena, y en contra de los opositores.

Un país de estructura económica primaria, poco diversificada y de escaso desarrollo tecnológico y que como solución a la falta de empleo estable, su población eventualmente se dedica a las actividades vinculadas con el comercio, el contrabando de todo tipo de mercancías, el cultivo de coca y el tráfico de drogas.

En este escenario y desde hace poco más de diez años, se ha instalado un proyecto de la vertiente del Socialismo Siglo XXI, y como en todo proyecto político totalitario, los ideólogos populistas para afianzar su control y dominación se dedican a crear mitos que se adapten a la idiosincrasia y los complejos de los habitantes del país. Basado en estos cuentos elaboran relatos sociales que utilizan para manipular a la población. En los círculos académicos a estos cuentos se los llama de  “constructos sociales” o “realidades imaginadas”.

En el relato, en la obra boliviana, Evo el personaje principal fue producido por los ideólogos del Foro de Sao Paulo y los operadores castristas, quienes inventaron un dirigente indígena revolucionario y socialista, pretendiendo que la mayoría de la población de origen indígena del país al identificarse con él los acepte y los siga. Toda la actividad política, económica y cultural gira alrededor de la figura mediática inventada por el grupo de poder y es utilizada por ellos para sus propios fines.

La realidad del individuo, de la persona concreta; es  que ni su nombre Evo, ni su apellido Morales, son de origen indígena sino bíblico y español. El tampoco habla la lengua originaria y su pasión lúdica es el futbol de origen inglés.

Al personaje se le diseño un traje especial con cuello Mao, al que se le añadió  en el pecho franjas horizontales de tejido incaico, agregándole diversidad y colorido a su vestimenta. Así surge este traje estrambótico que muchos de sus llunkus copian y que él no se quita sino para jugar futbol.

Los gerentes del “proceso de cambio” con gran éxito han montado la obra teatral: Populismo indigenista y cocalero. Para la actuación se diseñaron atuendos y disfraces que los actores visten orgullosos: trajes y sombreros de todo tipo que son como uniformes que no se sacan ni para dormir. Asimismo, por todo el país se ha montado una escenografía teatral para disfrute de los visitantes y los actores: canchas de futbol con pasto sintético, inmensos coliseos deportivos, palacios y museos para el actor principal y su elenco, escenografía, aviones y carísimas fábricas de utilería en lugares claves, como el Chapare.

Todo el tiempo llegan como invitados con gastos pagados, los hermanos populistas de la misma troupe, tanto nuestros vecinos albanicos como los de otras latitudes podemicas y arábicas, a participar del show.

Diariamente se desarrollan los eventos teatrales en los cuales los héroes populistas actúan celebrando su victoria y despotricando contra el imperio al que odian y al que seguramente derrotarán solo por amor el pueblo y a los indígenas, mientras de paso y solo de paso, se enriquecen.

Entronizado Evo en el gobierno, quienes realmente manejan y disfrutan del poder utilizan el discurso demagógico del “vivir bien”, mezclado con un falso indigenismo y con esto y sin mayor esfuerzo logran su objetivo de mantener sus privilegios y aumentar su peculio.

Por lo demás el proyecto populista indigenista que aplican, es el de un mero discurso socialista demagógico: estatizar la economía y establecer una forma de gobierno totalitario y de beneficio personal. En resumen una dictadura populista donde no hay estado de derecho y tampoco ley justa, porque no existe órgano legislativo independiente, ni división de poderes, ni bien común, ni seguridad jurídica, ni la llamada pirámide de Kelsen, ni Constitución para todos; pero eso sí, eficaces mecanismos represivos.

Por lo general en los países sin institucionalidad ni estado de derecho, el pueblo se identifica con el caudillo mediático, el líder  populista y no gusta ni se siente atraído por dirigentes y Estadistas que se refieren a los asuntos de gestión institucional y de responsabilidad ciudadana. Y “así nomás había sido”, finalmente la gente elige lo que quiere creer y en este caso eligieron la realidad imaginada del indígena Evo y mientras el líder persista, ella ejercerá una poderosa influencia sobre la población y mantendrá a los k`aras masistas en el poder for ever.

ovidioroca.wordpress.com
 

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RECETA POLITICA ECONOMICA DEL POPULISMO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia”: Publio Ovidio Nasón.

Lo siguiente ha sido repetido muchas veces, pero no lo bastante:

El MAS acusa permanentemente a la oposición de no tener programa y proyecto de país y enarbolan muy orgullosos el suyo; un Programa con el que aspiran al poder eterno y sin límites y que sigue el modelo de Cuba, Corea del Norte, Venezuela; el mismo que en esos países causo inseguridad, desesperación, miseria y ahora lo hace en el nuestro.

Lo que las personas del común entendemos como un verdadero programa y gestión de gobierno es simple y es aquel, que aplicando un modelo adecuado, ejecutado en libertad y por gente honesta e idónea, hace las cosas bien y para beneficio y bienestar de todos los ciudadanos y no solo de los gobernantes.

El problema es que extrañamente los pueblos tiene una gran propensión a ser engañados por ofertas y promesas demagógicas, especialmente de líderes populistas carismáticos quienes luego de tomar el poder aplican sus típicas practicas estatistas y totalitarias con lo que consiguen arruinar y destruir los países y los pueblos.

Cuando hay recursos lo gastan y ofrecen al pueblo dadivas y bonos insostenibles y cuando se acaban los recursos se endeudan y multiplican las promesas, que el pueblo recibe con esperanza aunque sean mentirosas y siempre que no les cueste nada. Cuando las cosas se ponen feas, los populistas centralizan todos los poderes del Estado, destruyen la institucionalidad y establecen un régimen totalitario y de fuerza.

Sin embargo todo tiene un límite y el pueblo necesita reaccionar antes que hayan sido domados y capados como en Cuba y Nor Corea, pues después es tarde. Son los jóvenes y especialmente las mujeres los heroes de estas lides pues aún tienen esperanzas y ganas de pelear por su futuro.

Cuando eventualmente, por la reacción popular ante la crisis, miseria y desesperación, los populistas se ven obligados a dejar el poder están seguros  que los Gobiernos que vienen se darán el trabajo, con mucho esfuerzo y sacrifico, de levantar el país y crear nueva  riqueza y saben que pronto el pueblo, contagiado de populismo, se sentirá molesto porque tiene que trabajar para salvar la situación y nuevamente les darán cabida, como viene ocurriendo desde los años cuarenta del siglo anterior en la argentina y otros países populistas. Parece cuento, pero es historia repetida.

Todos los albanicos (de la ALBA) preparan y venden el mismo plato populista aunque añadiendo condimentos y aderezos locales; la siguiente es la receta de política económica del populismo boliviano, que recomendamos no cocinar ni comer:

Se utiliza el indigenismo y la identificación étnica de gran parte de la población andina con el presidente plurinacional y lo usan como su base de apoyo popular.

Concentran el poder, para lo cual rediseñan las antiguas instituciones republicanas bajo un solo comando central, el Ejecutivo, y el Legislativo, Judicial, Electoral y órganos como Ejército y Policía obedecen exclusivamente al Jefe del Gobierno Único. Eso de la división e independencia de poderes, les es aberrante.

Establecen un Estado dirigista con un sector público desmesurado, interventor del mercado y único agente de la justicia social y de la distribución del bienestar. Un Estado protector y regulador, que promete más no proporciona al pueblo, alimentación, salud, vivienda y calidad de vida.

La soberanía no reside en el pueblo sino en los Lideres del Estado Plurinacional y las personas y asociaciones existen con el solo propósito de mejorar y desarrollar el poder, el prestigio y el bienestar de sus líderes.

Los masistas, como buenos demagogos, son expertos en ofrecer y eventualmente en distribuir recursos y prebendas, pero no en crear riqueza. Por su falta de profesionalismo y de criterio empresarial y tecnológico, no invierten, sino gastan en proyectos inviables y actúan desfasados de la realidad industrial y de mercado. Practican un capitalismo de Estado y con presupuestos hiper-inflados invierten en industrias mal localizadas, peor diseñadas y luego pesimamente gestionadas.

Dicen defender y proteger la industria y el comercio y lo hacen prohibiendo  las exportaciones, al contrario del liberalismo que pugna por abrir los mercados nacionales al comercio internacional y maximizar el intercambio.

El Gobierno cocalero impone sus normas sobre el resto del país y las hace cumplir a la fuerza; son normas y prácticas estatales que  interfieren y bloquean el funcionamiento libre del mercado, con controles de precios y salarios, moneda sobrevaluada, control de exportaciones y terrorismo impositivo exclusivamente para el sector formal y no se les escapan ni los serenateros.

Aplican un sistema estatista y dirigista que no permite que el sistema económico se  ajuste a sí mismo mediante la flexibilidad de precios, la libertad contractual, la quiebra y liquidación de los proyectos fracasados y la acumulación de beneficios para los exitosos.

Como contrapartida existe una creciente y activa economía informal, que irrespeta toda norma y practica un capitalismo cocalero salvaje, que genera el flujo de dólares del narcotráfico para el contrabando y a la que se acoge el setenta por ciento del empleo nacional.

Permanentemente presionan a los empresarios y negocian con ellos para permitirles su vida, su futuro y consentirles continuar con sus negocios a cambio de una parte de sus ganancias y su neutralidad o apoyo político. En este ambiente y condiciones, existen cada vez menos empresas privadas en el exiguo mercado formal.

Los populistas para conservar el poder, controlan toda la información a través de la propaganda de los medios de Estado o controlados por éste. Buscan consolidar un gobierno de partido único y el culto al líder; promueven la exaltación del indigenismo, la restricción de la libre expresión, la vigilancia masiva y el empleo generalizado del terror y la represión política, policial y judicial contra los opositores y contra cualquier atisbo de pensamiento libre.

Usan las instituciones y los mecanismos agrarios para ocupar  y repartir las tierras de la amazonia y el chaco, con el objetivo es colonizar estos extensos territorios y usar la presión poblacional andina  para dominar las poblaciones oriundas.

La respuesta sensata ante este modelo populista cocalero que cada día destruye  la institucionalidad, la ciudadanía, la libertad, como lo hacen sus socios en Venezuela, como lo hicieron en Cuba y ahora en Corea del Norte donde un patán histérico amenaza la paz mundial es: cambiar el modelo populista y comunitarista del MAS, por una República Democrática Federal y una economía de libre mercado.

Cuando la gente supera el miedo y cuando los jóvenes y especialmente las mujeres deciden construirse otra vida en libertad, allí empiezan a caerse los tiranos.
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CAUDILLOS Y ESTADISTAS, ETNIA Y CIUDADANIA

Ovidio Roca

“En política, la percepción es la realidad”. Santos Noco Choco

Golpeados por la marabunta del masismo cocalero, los ciudadanos y los partidos de oposición quedaron paralogizados  y no logran cooperar ni conformar una organización, una alianza efectiva para defender sus intereses y los de la sociedad democrática, y aún menos socializar una propuesta y un liderazgo alternativo.

El MAS por su parte siguiendo el diseño del Foro de Sao Paulo y con la plata de Chávez, construyo un líder indígena y lo hizo Presidente y él ahora en el poder vive y actúa como estos quisieran vivir, lo que les produce un sentimiento de orgullo y de poderío.

El Líder que encumbraron los forochavistas, expresa el sentimiento, los deseos y frustraciones de una comunidad mayoritaria, el sector indígena y cocalero y hace y dice lo que estos grupos quieren escuchar; castiga y persigue a quienes ellos sienten sus enemigos y también consigue las birlochas y chocas teñidas que ellos desean.

Es un caudillo que postula el tipo de economía informal y cocalera al que sus bases están acostumbradas y que sienten ser la única que les da posibilidades de progresar, obviando su inviabilidad en el tiempo.

Como en todo proceso (éste duro más, gracias a los buenos dólares del gas) viene el desgaste y ahora ya están perdiendo vigencia y autoridad. Los movimientos sociales que ellos alentaron y utilizaron, se vuelven contestatarios, manifiestan su voluntad de poder y ejerciendo su practica populista, gremial y cocalera, enfrentan al Gobierno ignorando leyes y normas, atropellado al paso los derechos de los ciudadanos.

Ante esta situación, la respuesta del Gobierno es dar inicio a la clásica fase del terror y se impone utilizando la “coca y el garrote”. Su manejo del temor es múltiple y exitoso, usan todo tipo de argumentos para amedrentar a la población; desde el enemigo externo, el ataque de los vecinos, del imperialismo, los neoliberales y el manido cuento de la división, separatismo y traición a la patria que atribuyen a los opositores de los pueblos del oriente y sur del país. Se utiliza todo lo que sea útil para distraer a la población y crear las condiciones para aniquilar a cualquier opositor y también al libre pensante o al compañero que protesta o se insubordina, el que es expulsado y sacrificado para preservar la autoridad del jefe.

Los masistas no avanzaron hacia los principios jurídicos de ciudadanía; de seres humanos iguales ante la ley y con derechos y obligaciones, surgida en el curso de nuestra civilización occidental. Prima en ellos la lógica de la etnia y actúan bajo un concepto tribal, de preminencias biológicas y no de relaciones fundadas en el derecho.

Gran parte de esta situación de anomia se debe igualmente a nuestra falta de cultura ciudadana, lo que hace que nos entusiasmamos por caudillos demagógicos  y carismáticos y no por Estadistas con ética y capacidad de gestión pública.

Ante estas circunstancias aciagas, nuestro reto es construir un país próspero gracias al trabajo y la innovación; una comunidad unida que en el marco de la ley, que respeta y acoge a todas las personas por su valor como ser humano al margen de pertenecer a distintos tipos raciales, creencias políticas, religiosas y filosóficas y en estas circunstancias esto implica constituir un Estado Democrático Federal.
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ECONOMÍA INFORMAL Y COCALERA

Ovidio Roca

Historias y relatos de la era plurinacional

La Evonomic fue un cuento cocalero y como pronto veremos, una bonanza ilusoria que se revelará precaria e insostenible; ésto porque sus éxitos no vienen de mayor producción y productividad, sino de los coyunturales buenos precios de las materias primas y especialmente de la venta del gas; negocio que fue resultado del trabajo de los gobiernos anteriores, quienes encontraron y certificaron las reservas y lograron buenos contratos para su venta al Brasil y Argentina; a lo que hay que añadir un regalo que llegó del mercado capitalista y que de chiripa recibieron los masistas: el mayor auge de precios de los últimos cincuenta años.

Con el socialismo comunitario, el estatismo, más el terrorismo tributario y la inseguridad jurídica, se liquidó la incipiente economía formal y surge entonces esa pujante y fluida economía informal, que ignora las leyes nacionales, internacionales y las fronteras de los países.

Actualmente el país está abastecido de todo tipo de productos, cada vez menos de origen y producción local, que son fruto de la actividad de una cadena de intermediarios, que ilegal y dificultosamente traen del exterior, de todo y para todos. Existe ropa usada que utiliza la población, autos chutos, electrodomésticos, equipos electrónicos, material de entretenimiento, videos, películas digitales, diversidad de alimentos, galletas, dulces, frutas y hortalizas y a su vez dependiendo del clima y las aguas, éstos y otros bienes fluyen de ida y vuelta.

Para hacer funcionar todo esto es fundamental la economía de la coca, que con sus dólares y cadenas de comercio sustenta y aceita esa economía informal de comerciantes y empresarios, contrabandistas, chuteros, transportistas, “cuentapropistas”, los que inmersos en una economía global, abastecen las necesidades de la población. Una población con bajo nivel educacional y técnico, en un país que no pudo desarrollar una estructura empresarial productiva y ahora tiene problemas para dar el salto hacia la nueva economía del conocimiento y de las nuevas tecnologías.

Con el modelo estatista de economía del masismo, el gasto público se multiplicó, la generación de pegas y oficinas públicas crecieron y la burocracia floreció a costa de los bolsillos de los pocos contribuyentes que pagan impuestos y los muchos ciudadanos que se ven obligados a pagar coimas por todo trámite burocrático y extorsivo.

Cuando el populismo termine de gastar los ingresos originados por los buenos precios del gas, el dinero del enorme endeudamiento y de malgastarlo en palacios, coliseos, bonos y prebendas insostenibles; ellos se irán a su exilio dorado y luego llega el momento de la verdad, de arreglar el desastre, pero por supuesto la gente borracha de prebendalismo no está dispuesta a asumir el costo hacerlo y se resisten y se revelan, esperando volver a las políticas de asistencialismo y distributivismo las que ya no pueden ser solventadas y ahí empieza la tragedia, la debacle y como siempre queda la pregunta: “Que Hacer?”.

La forma cómo los movimientos sociales se ganan la vida, más las ilusiones por un futuro mejor al amparo de un Líder carismático y un Estado benefactor y permisivo, condiciona su comportamiento social y deja evidente que el objetivo primario de su lucha política, es una sociedad y un Estado adecuado a sus  intereses de grupo y el logro de sus propios privilegios.

Ahora cuando los precios y la producción del gas cae y la economía se complica, todo grupo organizado y con capacidad de movilización, fieles a su propia ley y en defensa de sus intereses sindicales y gremiales, se resisten al cumplimiento de todo aquello que afecta a sus intereses y presionan y rinden a las autoridades mediante huelgas, chantajes y  bloqueos y de paso ignoran y atropellan los derechos de los ciudadanos que se ven afectados por estas movilizaciones.

Los gremios y sindicatos, y esto es una ironía, se levantan y “exigen se les respete su derecho de ser ilegal pues saben que bajo el populismo, acatar la ley es perecer”. Es una población que siente temor de las autoridades y está a la defensiva de éstas, pues saben que las leyes solo se aplican como mecanismo extorsivo y de represión política.

Para el próximo capítulo de esta historia de suspenso y terror, deberíamos  definir, si lo que queremos es cambiar de modelo, de sistema, o solo de actores. Lo que debe quedar claro, es que el cambiar unos personajes, por otros que nos gustan más, pero que postulan el mismo populismo que nos llevó a la actual crisis económica, institucional y de valores, no es la solución.

En este país de analistas y diagnosticadores, está siempre presente la pregunta del “qué hacer” y mantenemos la esperanza de que interpretando los cauces de la historia, algún gato liberal pueda darnos una pista práctica y viable.

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LA TORTA DEPENDE MAS DE LA RECETA Y LOS INGREDIENTES QUE DEL COCINERO

Ovidio Roca

Populismo y Estatismo o Democracia y Libre Empresa

Podemos ver una paradoja en los sistemas dictatoriales. En los gobiernos de Pinochet y Castro ambos dictadores y asesinos, el uno aterrorizo al país pero éste progreso y el pueblo lo expulso del poder, utilizando un Referendo y amparado en la institucionalidad chilena. El otro también aterrorizó al pueblo, destruyo la economía y la moral de sus habitantes y sigue por sesenta y más años. Una explicación posible es que Pinochet no logro destruir el espíritu de libertad e iniciativa personal de su pueblo, cosa que ampliamente logro Castro.

La experiencia muestra que la receta socialista, estatista y populista, esclaviza moralmente y hacen dependiente al pueblo, les elimina la iniciativa personal, el amor propio, el alma; por eso es que Qananchiri postula como parte fundamental de su programa político y de dominación: “Quitar el alma a los q’aras”.

Para comprobarlo vayan a Cuba, Venezuela, Chile y vean; podrán verificar que el problema está en que receta que aplicaron: populismo y estatismo o democracia y libre empresa

En las últimas décadas, varios países latinoamericanos fueron afectados por una fuerte marea populista y estatista y al reflujo de la misma en Bolivia se instaló el Estado Populista Corporativo Cocalero (EPCC), enemigo de la libre empresa y la libertad.

El EPCC es una complicidad de intereses entre un grupo político estatista con ansias de poder y grupos corporativos micro capitalistas, informales. Grupos corporativos que están en permanente pugna entre sí y con el resto de la sociedad; cada uno defendiendo sus propios intereses y utilizando su capacidad de movilización para presionar a quienes detentan el aparato de Estado, demandando que les aseguren impunidad y otorguen prebendas. En lo que todos estos grupos sí están unidos y sin discrepancias; es en su afán de amedrentar a los ciudadanos de modo que no reaccionen y los dejen disfrutar del poder y pretenden hacerlo por siempre. El Líder cocalero repite permanentemente: “Al Palacio hemos llegado no de paso, no somos inquilinos; los movimientos sociales hemos llegado para quedarnos toda la vida, hermanos y hermanas”.

Con el llamado proceso de cambio se construye una sociedad de temor y desconfianza, donde las leyes son mecanismos discrecionales para castigar el pensamiento independiente, la moral, la iniciativa y cualquier forma de asociación y movilización de los ciudadanos en defensa de los derechos humanos, civiles, económicos y políticos y así destruyen el Estado de Derecho, el que se ve arrinconado por la demagogia y la oclocracia.

Inmediatamente de apoderarse del poder, los populistas toman cuenta de todas las instituciones, las descuartizan, las modifican, las centralizan y las adecuan a sus intereses; aunque para la exportación mantienen el marco formal democrático. Escriben una nueva Constitución y leyes para su propio beneficio; promueven la reelección indefinida y eliminan los contrapesos y lo hacen amparados en una supuesta voluntad popular.

Las instituciones son rápidamente cooptadas y apropiadas y no ejercen las verdaderas funciones institucionales y propias del ámbito democrático: no garantizan el orden público, la gestión eficiente, la administración de una justicia igual para todos y dejan a la ciudadanía expuesta a la inseguridad, el abuso y la violencia. Estatizan la economía y usan a su arbitrio el presupuesto nacional y la fuerza pública y se instala una burocracia partidaria, clientelista e ineficiente y con una cultura de la prebenda y la corrupción. En el ámbito internacional se vinculan con movimientos populistas similares, para hacer negocios privados, defensa mutua y afianzar su poder.

El Presidente Morales defendiendo la política de centralización del poder, declara: “Cuando la derecha pide permanentemente independencia a los poderes del Estado, hasta pienso que quieren descuartizar toda estructura del Estado Plurinacional”.

En esta Distopía plurinacional, los escribas del “Ministerio de la Verdad” y otros ayucos ministeriales, reescriben permanentemente  la historia y la falsifican (de la misma forma como lo describe Orwell en su novela profética, 1984) para confundir y engañar al pueblo.

Con esto el populismo tiene asegurado su permanencia por varios años; tiene un pueblo temeroso, un pueblo sin pensamiento libre y sin decisión de afrontar y construir su destino y termina prevaleciendo una mentalidad dependiente y sumisa al caudillo, del cual todo lo espera y consiente.

Su objetivo explícito es disfrutar del poder para siempre y es más que probable que los grupos corporativos que actualmente son socios del Gobierno, los seguirán sustentando pero en la medida que respondan a sus intereses de grupo, por lo que está claro que los masistas solo podrán seguir disfrutando del poder y la riqueza, mientras el pueblo les tema y los grupos corporativos informales los apoyen.

Cuando la burocracia gobernante no sea útil ni sirva a los intereses de los “movimientos sociales” éstos los tumbaran, pues desde siempre hemos visto que: la lealtad y los apoyos terminan cuando los beneficios se acaban.

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PREGUNTANDO SE APRENDE

Ovidio Roca

Relatos de la cotidianidad.

De forma reiterada, el gobierno declara que no hay propuesta económica y de país como alternativa al llamado “proceso de cambio”; para confirmarlo consulté el sentido común: del zapatero de la esquina, del taxista, de la señora de la pulpería, de un albañil, de un campesino de la vecindad de Buena Vista y también el de unos bonosolistas, que al modo de los peripatéticos, caminan por el Parque mientras van filosofando y admirando a las pechugonas. En medio de la charla, aproveche para preguntar a cada uno de ellos sobre lo que quisieran para vivir y progresar en paz junto a su familia y amigos en este pueblo.

Primero quiero seguridad, vivir en paz, que no me asalten; quiero poder ir a comprar mis materiales y mis víveres al mercado, quiero ofrecer y vender libremente mis productos, no quiero bloqueos y despelotes permanentes, quiero una autoridad que sea respetada y se respete.

Quiero que respeten mis cosas, el fruto de mi trabajo e iniciativas y que el gobierno y sus movimientos sociales no me lo loteen y me los quiten. Nada de estatizaciones y total respeto a las personas, la propiedad personal y privada, pues sabemos que: “Lo que es de todos es de nadie y lo que es del Estado, es de los políticos”.

Que las autoridades no roben ni malgasten los recursos públicos y que no apliquen malas políticas y esas sus pésimas recetas económicas que desalientan la inversión licita, promueven la informalidad y generan hambre y desempleo.

El pescado siempre se pudre por la cabeza”, por lo que necesitamos que las instituciones tengan a la cabeza, gente honesta y capacitada, que sepan administrar las instituciones y no permitan la corrupción, que se come más de la mitad del presupuesto.

Quiero que la policía y los empleados del municipio, de la cabeza a la cola,  hagan bien su trabajo y no estén ocupados en cómo melear y sacarle plata a la gente.

Que los jueces y fiscales, apliquen correctamente la ley y que esta sea  igual para todos, masistas y opositores y que no extorsionen y le saquen plata a los ciudadanos prometiéndoles una ayudita.

Quiero escuelas y universidades donde los profesores sean ejemplo de moral y conocimiento para los estudiantes. Que les enseñen a pensar, a comportarse, a respetar a los demás y valorizar y sentir orgullo por el trabajo bien hecho. Que enseñen las materias adecuadas para este mundo en acelerado cambio tecnológico, de modo que los futuros técnicos puedan realizar eficientemente los trabajos que piden las empresas y los clientes.

Quiero ir con mis nietos al campo, al rio Piraí y al Surutú, encontrarlo con agua y sin el peligro de enfermarme por la contaminación; que no me asalten los ladrones y poder escuchar con tranquilidad a los loros y maticos en las orillas de los arroyos.

Tener buenos servicios básicos y los que llegan con las nuevas tecnologías. Por los años sesenta y setenta nosotros en forma cooperativa y con nuestra plata, más profesionales y técnicos honestos, nos dotamos de agua, alcantarillado, pavimento, luz y teléfono. Que lastima que la honestidad se perdió.

Quiero poder cuidar mi salud y eventualmente ir a un hospital o una posta y lograr que me atiendan, así puedo seguir trabajando y ganando mi plata para mí y mi familia.

Quiero recuperar ese sentido de buena vecindad y solidaridad que era común en el pueblo y donde los vecinos y amigos se ayudaban en la enfermedad y la pobreza.

Es urgente y necesario que se respete a las personas, al ciudadano, sin necesidad de ser miembro de un sindicato o de una corporación; pues por ahora solo tienen derechos los del gobierno y los sindicalistas y gremiales que gritan y bloquean.

Quiero que el gobierno no se tire la plata y que los políticos no se enriquezcan con sus pegas, pues como dice el camba, aprovecharse de los recursos del Estado es para los políticos “como melear en tacuara”.

Por lo que me dijeron y transcribo arriba, entiendo que la gente no quiere discursos ideológicos de odios y enfrentamientos, sino (esto puede convertirse en un Plan alternativo de Gobierno) vivir y trabajar en paz y mutua colaboración, sin que el gobierno interfiera en su trabajo y se limite a lo que ha demostrado ser útil en sociedades democráticas: la seguridad de los ciudadanos, la vigencia plena de las leyes y la institucionalidad, además de construir la infraestructura pública. En síntesis un Estado mínimo, un Estado de derecho, con calidad institucional y educacional, garantías para el trabajo y las inversiones competitivas que generan empleos y combaten a la pobreza.

Es común que la gente se sienta ilusionada por las fabulas y promesas populistas, que funcionan mientras las cosas están bien, pero cuando la gente siente en su vida diaria que peligra su seguridad física y jurídica, disminuyen sus ingresos; hay escases de trabajo, del rancho cotidiano, de su salud, su felicidad y su futuro, la cruda realidad los hace aterrizar.

Es bueno de tanto en tanto apelar a la experiencia del saber popular y el sentido común, aunque se diga que es el menos común de los sentidos, pues preguntando se aprende y aprender es descubrir y en este caso; descubrir cómo vivir mejor.

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PROCESO DE CAMBIO CORPORATIVISMO Y SUPERVIVENCIA

Ovidio Roca

Historias y relatos de la época plurinacional

El impacto del crecimiento poblacional y la agresiva actividad humana ha modificado el ecosistema que conocíamos; disminuyen los glaciares y los bosques, las lluvias son erráticas, el agua escasea, las temperaturas son extremas; en fin cambio climático que afecta nuestra vida y nuestras actividades productivas, especialmente las agrícolas que necesitan adecuarse en tiempo, espacio y proceso productivo a los nuevos ciclos ambientales.

En Bolivia por su economía primaria, la falta de institucionalidad y con una gran masa poblacional de cultura campesina y deficiente en educación y formación tecnológica, no logró avanzar hacia la modernidad y se vive a espaldas de la economía del conocimiento; tecnologías éstas que a nivel mundial están transformando las formas de producir, comercializar y por ende los tipos de empleo y las habilidades profesionales requeridas por la nueva economía.

En el país persiste una  economía extractivista no sostenible y subsiste gracias a la explotación de los recursos minerales y del gas, siempre afectados por los fluctuantes ciclos de precios de las materias primas, por lo cual no se progresa y así gran parte de sus habitantes se mantienen en la pobreza.

Explican los sociólogos, que entre los factores que impulsan el corporativismo y el colectivismo esta ese sentimiento de inseguridad que impulsa al individuo a formar parte de un grupo. Este sentimiento de inferioridad, de debilidad, que solo es superado con su afiliación al clan, sindicato, corporación, que le da superioridad sobre el resto que no forma parte del mismo. De alguna manera se busca el retorno a la tribu, al ayllu y tener la protección del caudillo y así superar ese miedo a la libertad; del qué hacer de sí mismo y del mundo que lo rodea, sobre todo en este nuevo mundo cada vez más violento, extraño e incierto.

Por su parte, los dirigentes populistas al actuar a nombre de un grupo se sienten fuertes y liberados del temor y de las restricciones morales y legales que controlan su comportamiento como individuo y por tanto él actuando como dirigente puede y está dispuesto a quebrantar toda norma ética y jurídica para alcanzar los fines que se le han asignado.

Los políticos populistas se aprovechan de la gente desesperada por la pobreza e inseguridad y que solo busca sobrevivir y acepta cualquier cosa, venga de donde venga, por lo que es fácil venderle ilusiones y promesas. El proceso de cambio que le ofrecen, es una venta de ilusiones que está más vinculada con la estrategia de comercialización que con el producto en sí, por lo que es fácil inventar y vender fabulas a la gente que quiere creerles y que no se preocupa, ni le interesa comprobar la validez y realidad del producto.

A su vez, la población formada en la economía primaria y extractiva, al enfrentar esta nueva ecología, a este nuevo mundo tecnológico y reglamentado que está cambiando la forma de producir y comerciar, se siente aterrada pues no encaja culturalmente en estas nuevas realidades, por lo que prefieren quedarse con “lo malo conocido”, antes que avanzar hacia “lo bueno por conocer”.

Por esto, a veces creo que la narrativa del proceso de cambio  y su aceptación por los pueblos originario campesinos, la entendemos de manera equivocada; al parecer este proceso, es de cambio pero hacia una época anterior, hacia un pasado remoto, mítico, con un ecosistema que los originarios conocían y dominaban, donde no existía gente extraña, ni extrañas tecnologías, un mundo mucho más sencillo en el cual reinaban  y al que sienten pertenecer y en el que creen poder estar más seguros y felices, pero al que evidentemente y aunque ellos no lo creen, no es posible volver. Por lo que solo nos queda el futuro, el que hay que construirlo y desde el hoy.

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