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LA NEFASTA HERENCIA MASISTA CON LA QUE TENDREMOS QUE LIDIAR

Ovidio Roca

Los funcionarios y los panegiristas del MAS citan, demagógicamente, cifras macroeconómicas con las que buscan mostrar una buena gestión gubernamental; pero de lo que no hablan es que de ninguna manera generaron prosperidad ni buena empresa; ellos tuvieron la suerte de recibir una millonaria herencia de los anteriores gobiernos: reservas petrolíferas certificadas, gasoductos construidos hasta los mercados y contratos ya suscritos. Además y de yapa les cayó un regalo del capitalismo, una larga coyuntura de precios internacionales como antes nunca vistos, donde el petróleo pasa de los 20 dólares por barril a los 100 y hasta 140 dólares.

Ellos dilapidaron esta herencia, se gastaron los mayores ingresos que recibió el país en toda su historia, a lo que se suma también el mayor endeudamiento; recursos que dilapidaron en corrupción, en construir millonarios proyectos totalmente fracasados, museos, palacios, canchas de plástico, coliseos. Inversiones que caracterizan el ciclo de la política y cultura cocalera y que está dejando un país endeudado y enfermo de populismo. Una inversión buena para incrementar el PIB pero mala para el país y su gente.

Como siempre, luego de la borrachera, del desastre, viene la dura tarea de reconstruir la economía, la institucionalidad y la ética del trabajo y esto exige que se asuma la responsabilidad de poner orden; recomponer el aparato productivo y las finanzas, lo que implica tiempo, sacrificios y trabajo. A su vez la gente acostumbrada a las prebendas del populismo y que va a sentir los efectos del ajuste, dirá que con el MAS todo era mucho mejor y gratis.

En los otros países Castrochavistas, que aplicaron la misma receta, los ciudadanos desesperados sacaron a los populistas del Gobierno y los metieron presos y ahora están trabajando duro en reconstruir su país; otros están en proceso de expulsarlos, nos referimos a Venezuela y Nicaragua los que están en su fase de crisis terminal; la etapa represiva y genocida en la cual están asesinando a su población. Nosotros siguiendo el mismo modelo hacia allí vamos.

Evo, que es un dirigente campesino cocalero puesto en el gobierno por el Castrochavismo, en su lógica practica y campesina siente y  se pregunta: “El pueblo es sabio (y) si uno no responde, fuera pues!”. Pensamiento sabio e interpretación necia: “Yo mismo a veces no puedo entender que ya estoy 12 años de Presidente, qué está pasando digo, me pregunto. Claro, a veces no están atendiendo bien, falta todavía, hay nuevas necesidades pero hay resultados, el pueblo es sabio (y) si uno no responde; fuera pues!, pero sí hay resultados”. (Esto último, lo de los resultados, se lo hacen creer los chupatetillas que no quieren soltar la mamadera y el poder).

Nos olvidamos que un país que se proyecta libre y próspero hacia el futuro, requiere de valores, de trabajo creativo, de compromiso; un accionar ciudadano que transita por el ejercicio responsable de los derechos y el total cumplimiento de las obligaciones.

ovidioroca.wordpress.com

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LA SOCIEDAD DE LA DESCONFIANZA

Ovidio Roca

Me dijeron que en el Reino del Revés

nadie baila con los pies,

que un ladrón es vigilante y otro es juez

y que dos y dos son tres: María Elena Walsh

En Bolivia las autoridades plurinacionales se regodean de su éxito y no toman en cuenta que la crisis económica, en este país macro dependiente de las materias primas, es menos palpable y visible gracias a su economía informal, al narcotráfico y contrabando; aunque a la larga esto destruirá la economía y moral del país.

A su vez la percepción generalizada para los militantes masistas es que la manera más eficaz de enriquecimiento y ascensión social es la toma del aparato del Estado donde la corrupción campea y es común ver en las instituciones públicas que los miembros de la cúpula hace negocios en el marco de una formalidad suigeneris, que significa recibir entre el veinte y treinta por ciento de toda adjudicación, monto que los ofertantes ya incluyen como parte de sus costos. El resto de funcionarios, con honrosas excepciones, se dedican a la corrupción al raleo, cada uno saca lo que puede en su posición, desde la propina para mover un trámite, hacer desaparecer una multa, proveer información de futuras obras y contratos, etc.

Me decía un empresario: “que crees que debemos hacer, entre que nos persigan y presionen a nuestra familia o hacer negocios, mejor es hacer negocios”. Y Evo asegura, “Saben los empresarios que están ganando mejor que con los gobiernos de derecha”.

Además de la informalidad y la corrupción; el nefasto legado que dejará el MÁS y que costará tiempo y esfuerzo superar, es esa cultura de la anomia, de pérdida de confianza y ausencia de autoridad. Durante su gobierno los masistas se han preocupado de destruir la escasa institucionalidad existente, destruyen las instituciones, prostituyen a los funcionarios y aprueban leyes mal hechas, leyes inútiles y peor aún, administradas y aplicadas en función de los intereses de la cúpula gobernante y la estrategia de poder omnímodo del gobierno masista. Como consecuencia de esto, la gente no tiene confianza en nada ni en nadie, no cree en la justicia, ni en las autoridades administrativas y judiciales, con lo que las reglas sociales se han degradado o se han eliminado y ya no son respetadas por la población.

Como producto de esto, gran parte de la población tampoco cree en sí misma y se ha creado una mentalidad primaria, infantil, caprichosa, que grita y patalea, destroza todo; no asume sus propias responsabilidades, pide y exige, pero no asume y espera que otro solucione sus problemas, por lo que acude permanentemente a las movilizaciones para defender sus intereses pues saben que dejar esto en manos de los administradores y funcionarios públicos es una ingenuidad, pues las decisiones de las autoridades responden a la estrategia de poder del gobierno del MAS y nada más.

Esto ocurre últimamente en el problema de límites departamentales y regalías del campo Incahuasi, cuya solución obvia es aplicar la ley, apoyados en información técnica veraz y objetiva. El problema es que ni el gobierno ni los jueces son creíbles ni confiables para nadie.

En esta sociedad de desconfianza para formar una conciencia ciudadana se debería enseñar en las escuelas, como antes se hacía, la materia de Educación Cívica y sobre todo predicar con el ejemplo. Mientras tanto a nadie se le ocurre demandar ni exigir de la población que asuman su responsabilidad personal. Por ejemplo para parar ese desorden de los mercados en Santa Cruz, no se les ocurre decirle a la gente, que colaboren y que no compren a nadie asentado fuera de un lugar establecido para hacerlo; en el entendido de que si no compran no habrá ventas y por tanto no habrá vendedores. Además de aplicar las correspondientes  sanciones a vendedores y compradores.

Finalmente no debemos olvidar que una democracia es un Estado de Derecho, que se consolida mediante el cumplimiento de la ley, el respeto a las normas y cuando flaquean estos pilares de la convivencia, como lo vemos ahora, la democracia está en riesgo. El problema es que nos hemos olvidado que lo importante son las acciones y los hechos y no las palabras vacias, como dice T. Huxley: “Los hechos no dejan de existir porque sean ignorados”.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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DE LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS

Ovidio Roca

Un elemento esencial de la democracia y que la diferencia del totalitarismo es la existencia de partidos políticos y la alternabilidad en el poder. Este es un aspecto que delata y expone a los populismos disfrazados de democracia, que hacen todo lo imaginable para mantener al jefazo y a ellos en el poder, algo que vemos en los países Castrochavistas, en Corea, en China y en Rusia.

En el modelo democrático, los partidos políticos son estructuras pensadas para la toma y ejercicio del poder mediante el mecanismo electoral y representativo. Fueron los partidos políticos los que crearon la democracia por lo que esta modalidad de gobierno es impensable sin ellos; partidos que para definirse como tal deben tener propuestas, ideas, programas y liderazgo.

Para la democracia es natural y necesaria, la existencia de conflictos de opinión entre el partido de gobierno y los de oposición, puesto que ayudan a establecer pesos y contra pesos, normas y reglas democráticas; por lo que no es posible ni deseable eliminar a la oposición, pues con ello se destruye el tejido mismo de la sociedad.

En su afán de lograr el control de la opinión ciudadana, el populismo cocalero criminaliza toda acción y opinión política adversa a su gobierno, la que es acusada de política, entendido esto como nefasto; igualmente se lo hace con  las manifestaciones ciudadanas, a las que acusa de tener trasfondo político, y en esto tienen razón pues: “toda preocupación y acción ciudadana en defensa de sus derechos es política”, pues trata de los intereses de los ciudadanos de la polis, la Ciudad Estado y esto desde la antigüedad griega.

Toda esta criminalización de la política es una estrategia de los populistas para evitar que la gente asuma su compromiso ciudadano, su compromiso político de defender sus legítimos intereses; el problema es que este mensaje descalificatorio ha calado tan hondo que hoy casi todos niegan tener orientación o militancia política.

Por este descredito de los políticos y la política, actualmente la población no cuenta con una representación, con partidos políticos consolidados, organizados y profesionales que defiendan sus intereses y esto es muy conveniente para el Movimiento al Socialismo.

Lo que debemos convenir, dejando de lado los mensajes envolventes, es que toda movilización de la ciudadanía en defensa de sus intereses es política y es buena y necesaria y se la realiza porque el ciudadano goza de derechos políticos y debe ejercerlos para precautelar estos sus derechos y su futuro.

La ciudadanía descontenta y sin representación política, parece esperar una propuesta y aunque la mejor opción es la democracia liberal, esta no existe en el escenario político nacional donde todos son de alguna manera socialistas o populistas. Parece insólito pero los bolivianos que en su práctica cotidiana son capitalistas, ideológicamente creen que deben ser socialistas.

Toda actividad social se sustenta en la confianza y no puede haber confianza en la política si no hay confianza en los políticos. La política no puede ser una profesión, ni un medio de vida; la política tiene que ser una “vocación”, es decir, una llamada al servicio y entrega a los demás y no se debe utilizar como medio de enriquecimiento, ni para dispensar favores o prebendas.

El político es el representante de los ciudadanos en la defensa de sus derechos y libertades y por tanto es urgente y necesario recuperar el respeto, la consideración de los políticos y la reivindicación de la política y los partidos políticos como actores insustituibles de la convivencia democrática. Por tanto se hace necesario corregir y revertir la imagen devaluada del político y en este campo es imprescindible que éstos asuman su rol en defensa de la sociedad con eficiencia y honestidad.

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UN CUENTO DE LOS MUCHOS QUE NOS CUENTAN

Ovidio Roca

Bolivia encerrada en el centro del continente americano y lejos de las costas marítimas, es uno de los países más atrasados y con una mayoritaria población indígena que las últimas décadas está migrando del campo a las ciudades, donde logran sobrevivir precariamente dentro de una economía informal y ganando unos pesos adicionales realizando actividades de bloqueos y movilización ciudadana en apoyo del gobierno que se declara indígena, y en contra de los opositores.

Un país de estructura económica primaria, poco diversificada y de escaso desarrollo tecnológico y que como solución a la falta de empleo estable, su población eventualmente se dedica a las actividades vinculadas con el comercio, el contrabando de todo tipo de mercancías, el cultivo de coca y el tráfico de drogas.

En este escenario y desde hace poco más de diez años, se ha instalado un proyecto de la vertiente del Socialismo Siglo XXI, y como en todo proyecto político totalitario, los ideólogos populistas para afianzar su control y dominación se dedican a crear mitos que se adapten a la idiosincrasia y los complejos de los habitantes del país. Basado en estos cuentos elaboran relatos sociales que utilizan para manipular a la población. En los círculos académicos a estos cuentos se los llama de  “constructos sociales” o “realidades imaginadas”.

En el relato, en la obra boliviana, Evo el personaje principal fue producido por los ideólogos del Foro de Sao Paulo y los operadores castristas, quienes inventaron un dirigente indígena revolucionario y socialista, pretendiendo que la mayoría de la población de origen indígena del país al identificarse con él los acepte y los siga. Toda la actividad política, económica y cultural gira alrededor de la figura mediática inventada por el grupo de poder y es utilizada por ellos para sus propios fines.

La realidad del individuo, de la persona concreta; es  que ni su nombre Evo, ni su apellido Morales, son de origen indígena sino bíblico y español. El tampoco habla la lengua originaria y su pasión lúdica es el futbol de origen inglés.

Al personaje se le diseño un traje especial con cuello Mao, al que se le añadió  en el pecho franjas horizontales de tejido incaico, agregándole diversidad y colorido a su vestimenta. Así surge este traje estrambótico que muchos de sus llunkus copian y que él no se quita sino para jugar futbol.

Los gerentes del “proceso de cambio” con gran éxito han montado la obra teatral: Populismo indigenista y cocalero. Para la actuación se diseñaron atuendos y disfraces que los actores visten orgullosos: trajes y sombreros de todo tipo que son como uniformes que no se sacan ni para dormir. Asimismo, por todo el país se ha montado una escenografía teatral para disfrute de los visitantes y los actores: canchas de futbol con pasto sintético, inmensos coliseos deportivos, palacios y museos para el actor principal y su elenco, escenografía, aviones y carísimas fábricas de utilería en lugares claves, como el Chapare.

Todo el tiempo llegan como invitados con gastos pagados, los hermanos populistas de la misma troupe, tanto nuestros vecinos albanicos como los de otras latitudes podemicas y arábicas, a participar del show.

Diariamente se desarrollan los eventos teatrales en los cuales los héroes populistas actúan celebrando su victoria y despotricando contra el imperio al que odian y al que seguramente derrotarán solo por amor el pueblo y a los indígenas, mientras de paso y solo de paso, se enriquecen.

Entronizado Evo en el gobierno, quienes realmente manejan y disfrutan del poder utilizan el discurso demagógico del “vivir bien”, mezclado con un falso indigenismo y con esto y sin mayor esfuerzo logran su objetivo de mantener sus privilegios y aumentar su peculio.

Por lo demás el proyecto populista indigenista que aplican, es el de un mero discurso socialista demagógico: estatizar la economía y establecer una forma de gobierno totalitario y de beneficio personal. En resumen una dictadura populista donde no hay estado de derecho y tampoco ley justa, porque no existe órgano legislativo independiente, ni división de poderes, ni bien común, ni seguridad jurídica, ni la llamada pirámide de Kelsen, ni Constitución para todos; pero eso sí, eficaces mecanismos represivos.

Por lo general en los países sin institucionalidad ni estado de derecho, el pueblo se identifica con el caudillo mediático, el líder  populista y no gusta ni se siente atraído por dirigentes y Estadistas que se refieren a los asuntos de gestión institucional y de responsabilidad ciudadana. Y “así nomás había sido”, finalmente la gente elige lo que quiere creer y en este caso eligieron la realidad imaginada del indígena Evo y mientras el líder persista, ella ejercerá una poderosa influencia sobre la población y mantendrá a los k`aras masistas en el poder for ever.

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RECETA POLITICA ECONOMICA DEL POPULISMO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

La gota horada la roca, no por su fuerza sino por su constancia”: Publio Ovidio Nasón.

Lo siguiente ha sido repetido muchas veces, pero no lo bastante:

El MAS acusa permanentemente a la oposición de no tener programa y proyecto de país y enarbolan muy orgullosos el suyo; un Programa con el que aspiran al poder eterno y sin límites y que sigue el modelo de Cuba, Corea del Norte, Venezuela; el mismo que en esos países causo inseguridad, desesperación, miseria y ahora lo hace en el nuestro.

Lo que las personas del común entendemos como un verdadero programa y gestión de gobierno es simple y es aquel, que aplicando un modelo adecuado, ejecutado en libertad y por gente honesta e idónea, hace las cosas bien y para beneficio y bienestar de todos los ciudadanos y no solo de los gobernantes.

El problema es que extrañamente los pueblos tiene una gran propensión a ser engañados por ofertas y promesas demagógicas, especialmente de líderes populistas carismáticos quienes luego de tomar el poder aplican sus típicas practicas estatistas y totalitarias con lo que consiguen arruinar y destruir los países y los pueblos.

Cuando hay recursos lo gastan y ofrecen al pueblo dadivas y bonos insostenibles y cuando se acaban los recursos se endeudan y multiplican las promesas, que el pueblo recibe con esperanza aunque sean mentirosas y siempre que no les cueste nada. Cuando las cosas se ponen feas, los populistas centralizan todos los poderes del Estado, destruyen la institucionalidad y establecen un régimen totalitario y de fuerza.

Sin embargo todo tiene un límite y el pueblo necesita reaccionar antes que hayan sido domados y capados como en Cuba y Nor Corea, pues después es tarde. Son los jóvenes y especialmente las mujeres los heroes de estas lides pues aún tienen esperanzas y ganas de pelear por su futuro.

Cuando eventualmente, por la reacción popular ante la crisis, miseria y desesperación, los populistas se ven obligados a dejar el poder están seguros  que los Gobiernos que vienen se darán el trabajo, con mucho esfuerzo y sacrifico, de levantar el país y crear nueva  riqueza y saben que pronto el pueblo, contagiado de populismo, se sentirá molesto porque tiene que trabajar para salvar la situación y nuevamente les darán cabida, como viene ocurriendo desde los años cuarenta del siglo anterior en la argentina y otros países populistas. Parece cuento, pero es historia repetida.

Todos los albanicos (de la ALBA) preparan y venden el mismo plato populista aunque añadiendo condimentos y aderezos locales; la siguiente es la receta de política económica del populismo boliviano, que recomendamos no cocinar ni comer:

Se utiliza el indigenismo y la identificación étnica de gran parte de la población andina con el presidente plurinacional y lo usan como su base de apoyo popular.

Concentran el poder, para lo cual rediseñan las antiguas instituciones republicanas bajo un solo comando central, el Ejecutivo, y el Legislativo, Judicial, Electoral y órganos como Ejército y Policía obedecen exclusivamente al Jefe del Gobierno Único. Eso de la división e independencia de poderes, les es aberrante.

Establecen un Estado dirigista con un sector público desmesurado, interventor del mercado y único agente de la justicia social y de la distribución del bienestar. Un Estado protector y regulador, que promete más no proporciona al pueblo, alimentación, salud, vivienda y calidad de vida.

La soberanía no reside en el pueblo sino en los Lideres del Estado Plurinacional y las personas y asociaciones existen con el solo propósito de mejorar y desarrollar el poder, el prestigio y el bienestar de sus líderes.

Los masistas, como buenos demagogos, son expertos en ofrecer y eventualmente en distribuir recursos y prebendas, pero no en crear riqueza. Por su falta de profesionalismo y de criterio empresarial y tecnológico, no invierten, sino gastan en proyectos inviables y actúan desfasados de la realidad industrial y de mercado. Practican un capitalismo de Estado y con presupuestos hiper-inflados invierten en industrias mal localizadas, peor diseñadas y luego pesimamente gestionadas.

Dicen defender y proteger la industria y el comercio y lo hacen prohibiendo  las exportaciones, al contrario del liberalismo que pugna por abrir los mercados nacionales al comercio internacional y maximizar el intercambio.

El Gobierno cocalero impone sus normas sobre el resto del país y las hace cumplir a la fuerza; son normas y prácticas estatales que  interfieren y bloquean el funcionamiento libre del mercado, con controles de precios y salarios, moneda sobrevaluada, control de exportaciones y terrorismo impositivo exclusivamente para el sector formal y no se les escapan ni los serenateros.

Aplican un sistema estatista y dirigista que no permite que el sistema económico se  ajuste a sí mismo mediante la flexibilidad de precios, la libertad contractual, la quiebra y liquidación de los proyectos fracasados y la acumulación de beneficios para los exitosos.

Como contrapartida existe una creciente y activa economía informal, que irrespeta toda norma y practica un capitalismo cocalero salvaje, que genera el flujo de dólares del narcotráfico para el contrabando y a la que se acoge el setenta por ciento del empleo nacional.

Permanentemente presionan a los empresarios y negocian con ellos para permitirles su vida, su futuro y consentirles continuar con sus negocios a cambio de una parte de sus ganancias y su neutralidad o apoyo político. En este ambiente y condiciones, existen cada vez menos empresas privadas en el exiguo mercado formal.

Los populistas para conservar el poder, controlan toda la información a través de la propaganda de los medios de Estado o controlados por éste. Buscan consolidar un gobierno de partido único y el culto al líder; promueven la exaltación del indigenismo, la restricción de la libre expresión, la vigilancia masiva y el empleo generalizado del terror y la represión política, policial y judicial contra los opositores y contra cualquier atisbo de pensamiento libre.

Usan las instituciones y los mecanismos agrarios para ocupar  y repartir las tierras de la amazonia y el chaco, con el objetivo es colonizar estos extensos territorios y usar la presión poblacional andina  para dominar las poblaciones oriundas.

La respuesta sensata ante este modelo populista cocalero que cada día destruye  la institucionalidad, la ciudadanía, la libertad, como lo hacen sus socios en Venezuela, como lo hicieron en Cuba y ahora en Corea del Norte donde un patán histérico amenaza la paz mundial es: cambiar el modelo populista y comunitarista del MAS, por una República Democrática Federal y una economía de libre mercado.

Cuando la gente supera el miedo y cuando los jóvenes y especialmente las mujeres deciden construirse otra vida en libertad, allí empiezan a caerse los tiranos.
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CAUDILLOS Y ESTADISTAS, ETNIA Y CIUDADANIA

Ovidio Roca

“En política, la percepción es la realidad”. Santos Noco Choco

Golpeados por la marabunta del masismo cocalero, los ciudadanos y los partidos de oposición quedaron paralogizados  y no logran cooperar ni conformar una organización, una alianza efectiva para defender sus intereses y los de la sociedad democrática, y aún menos socializar una propuesta y un liderazgo alternativo.

El MAS por su parte siguiendo el diseño del Foro de Sao Paulo y con la plata de Chávez, construyo un líder indígena y lo hizo Presidente y él ahora en el poder vive y actúa como estos quisieran vivir, lo que les produce un sentimiento de orgullo y de poderío.

El Líder que encumbraron los forochavistas, expresa el sentimiento, los deseos y frustraciones de una comunidad mayoritaria, el sector indígena y cocalero y hace y dice lo que estos grupos quieren escuchar; castiga y persigue a quienes ellos sienten sus enemigos y también consigue las birlochas y chocas teñidas que ellos desean.

Es un caudillo que postula el tipo de economía informal y cocalera al que sus bases están acostumbradas y que sienten ser la única que les da posibilidades de progresar, obviando su inviabilidad en el tiempo.

Como en todo proceso (éste duro más, gracias a los buenos dólares del gas) viene el desgaste y ahora ya están perdiendo vigencia y autoridad. Los movimientos sociales que ellos alentaron y utilizaron, se vuelven contestatarios, manifiestan su voluntad de poder y ejerciendo su practica populista, gremial y cocalera, enfrentan al Gobierno ignorando leyes y normas, atropellado al paso los derechos de los ciudadanos.

Ante esta situación, la respuesta del Gobierno es dar inicio a la clásica fase del terror y se impone utilizando la “coca y el garrote”. Su manejo del temor es múltiple y exitoso, usan todo tipo de argumentos para amedrentar a la población; desde el enemigo externo, el ataque de los vecinos, del imperialismo, los neoliberales y el manido cuento de la división, separatismo y traición a la patria que atribuyen a los opositores de los pueblos del oriente y sur del país. Se utiliza todo lo que sea útil para distraer a la población y crear las condiciones para aniquilar a cualquier opositor y también al libre pensante o al compañero que protesta o se insubordina, el que es expulsado y sacrificado para preservar la autoridad del jefe.

Los masistas no avanzaron hacia los principios jurídicos de ciudadanía; de seres humanos iguales ante la ley y con derechos y obligaciones, surgida en el curso de nuestra civilización occidental. Prima en ellos la lógica de la etnia y actúan bajo un concepto tribal, de preminencias biológicas y no de relaciones fundadas en el derecho.

Gran parte de esta situación de anomia se debe igualmente a nuestra falta de cultura ciudadana, lo que hace que nos entusiasmamos por caudillos demagógicos  y carismáticos y no por Estadistas con ética y capacidad de gestión pública.

Ante estas circunstancias aciagas, nuestro reto es construir un país próspero gracias al trabajo y la innovación; una comunidad unida que en el marco de la ley, que respeta y acoge a todas las personas por su valor como ser humano al margen de pertenecer a distintos tipos raciales, creencias políticas, religiosas y filosóficas y en estas circunstancias esto implica constituir un Estado Democrático Federal.
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ECONOMÍA INFORMAL Y COCALERA

Ovidio Roca

Historias y relatos de la era plurinacional

La Evonomic fue un cuento cocalero y como pronto veremos, una bonanza ilusoria que se revelará precaria e insostenible; ésto porque sus éxitos no vienen de mayor producción y productividad, sino de los coyunturales buenos precios de las materias primas y especialmente de la venta del gas; negocio que fue resultado del trabajo de los gobiernos anteriores, quienes encontraron y certificaron las reservas y lograron buenos contratos para su venta al Brasil y Argentina; a lo que hay que añadir un regalo que llegó del mercado capitalista y que de chiripa recibieron los masistas: el mayor auge de precios de los últimos cincuenta años.

Con el socialismo comunitario, el estatismo, más el terrorismo tributario y la inseguridad jurídica, se liquidó la incipiente economía formal y surge entonces esa pujante y fluida economía informal, que ignora las leyes nacionales, internacionales y las fronteras de los países.

Actualmente el país está abastecido de todo tipo de productos, cada vez menos de origen y producción local, que son fruto de la actividad de una cadena de intermediarios, que ilegal y dificultosamente traen del exterior, de todo y para todos. Existe ropa usada que utiliza la población, autos chutos, electrodomésticos, equipos electrónicos, material de entretenimiento, videos, películas digitales, diversidad de alimentos, galletas, dulces, frutas y hortalizas y a su vez dependiendo del clima y las aguas, éstos y otros bienes fluyen de ida y vuelta.

Para hacer funcionar todo esto es fundamental la economía de la coca, que con sus dólares y cadenas de comercio sustenta y aceita esa economía informal de comerciantes y empresarios, contrabandistas, chuteros, transportistas, “cuentapropistas”, los que inmersos en una economía global, abastecen las necesidades de la población. Una población con bajo nivel educacional y técnico, en un país que no pudo desarrollar una estructura empresarial productiva y ahora tiene problemas para dar el salto hacia la nueva economía del conocimiento y de las nuevas tecnologías.

Con el modelo estatista de economía del masismo, el gasto público se multiplicó, la generación de pegas y oficinas públicas crecieron y la burocracia floreció a costa de los bolsillos de los pocos contribuyentes que pagan impuestos y los muchos ciudadanos que se ven obligados a pagar coimas por todo trámite burocrático y extorsivo.

Cuando el populismo termine de gastar los ingresos originados por los buenos precios del gas, el dinero del enorme endeudamiento y de malgastarlo en palacios, coliseos, bonos y prebendas insostenibles; ellos se irán a su exilio dorado y luego llega el momento de la verdad, de arreglar el desastre, pero por supuesto la gente borracha de prebendalismo no está dispuesta a asumir el costo hacerlo y se resisten y se revelan, esperando volver a las políticas de asistencialismo y distributivismo las que ya no pueden ser solventadas y ahí empieza la tragedia, la debacle y como siempre queda la pregunta: “Que Hacer?”.

La forma cómo los movimientos sociales se ganan la vida, más las ilusiones por un futuro mejor al amparo de un Líder carismático y un Estado benefactor y permisivo, condiciona su comportamiento social y deja evidente que el objetivo primario de su lucha política, es una sociedad y un Estado adecuado a sus  intereses de grupo y el logro de sus propios privilegios.

Ahora cuando los precios y la producción del gas cae y la economía se complica, todo grupo organizado y con capacidad de movilización, fieles a su propia ley y en defensa de sus intereses sindicales y gremiales, se resisten al cumplimiento de todo aquello que afecta a sus intereses y presionan y rinden a las autoridades mediante huelgas, chantajes y  bloqueos y de paso ignoran y atropellan los derechos de los ciudadanos que se ven afectados por estas movilizaciones.

Los gremios y sindicatos, y esto es una ironía, se levantan y “exigen se les respete su derecho de ser ilegal pues saben que bajo el populismo, acatar la ley es perecer”. Es una población que siente temor de las autoridades y está a la defensiva de éstas, pues saben que las leyes solo se aplican como mecanismo extorsivo y de represión política.

Para el próximo capítulo de esta historia de suspenso y terror, deberíamos  definir, si lo que queremos es cambiar de modelo, de sistema, o solo de actores. Lo que debe quedar claro, es que el cambiar unos personajes, por otros que nos gustan más, pero que postulan el mismo populismo que nos llevó a la actual crisis económica, institucional y de valores, no es la solución.

En este país de analistas y diagnosticadores, está siempre presente la pregunta del “qué hacer” y mantenemos la esperanza de que interpretando los cauces de la historia, algún gato liberal pueda darnos una pista práctica y viable.

ovidioroca.wordpress.com

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