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CADA GENERACIÓN ES RESPONSABLE DE CONSTRUIR SU PROPIO FUTURO

Ovidio Roca

Una nación se construye como un proyecto de convivencia, de destino común y compartido entre los habitantes de un país.
Los habitantes del futuro son los jóvenes de hoy, una juventud en un país diverso que necesita construir ese futuro a la medida de sus necesidades y aspiraciones y en busca de preservar su identidad, respetando al otro y el valor de la diversidad étnica y cultural nacional.

Ellos ya no se adaptan a la antigua dicotomía de izquierda y derecha y menos a las prácticas verticales y centralistas de los partidos políticos, a los que hace tiempo les perdieron la confianza; tanto a ellos como a sus caudillos. En consecuencia utilizando el internet construyen nuevos mecanismos de comunicación y organización ciudadana más flexible y en red, tales como las plataformas y redes sociales. Sin embargo y esto es importante de señalar, mantienen su adhesión a la democracia y la libertad como un valor ciudadano fundamental.

Como están vinculados a las TIC, el Internet y las Plataformas y redes Sociales, tienen una visión más global del mundo y la sociedad que nosotros los de la generación anterior; pero esto no les garantiza un pensamiento libre y democrático, pues también ellos reciben y son influidos por los vientos castrochavista que infectan de populismo a las sociedades latinoamericanas que luego claman como en la argentina Kristinista: “Basta de realidades queremos promesas”.
Se evidencia que las promesas son más importantes y apreciadas que la dura realidad, por eso los políticos más exitosos son los que más mienten.

En Bolivia, la juventud ha venido practicando estas nuevas formas de participación digital en defensa de la democracia y de sus intereses por una vida mejor. A partir del conflicto del TIPNIS, el año 2011, varios grupos de activistas hicieron un salto a lo digital y empezaron a buscar apoyo internacional. Luego con “Bolivia dijo No”, se alzaron pidiendo el respeto a la Constitución y el voto del 21 de Febrero de 2016 y últimamente protestaron por el fraude electoral del 20 de Octubre perpetrado por el Gobierno masista. Estos jóvenes durante 21 días sitiaron al tirano cocalero hasta que se vio obligado a renunciar.

Los distintos partidos políticos intentan conquistar a los jóvenes, olvidando que ellos hacen poco caso a quienes prevalidos de su status económico o político les dan órdenes y consignas. Ellos actúan de forma activa e  innovadoras para conseguir lo que quieren, son activistas de la protesta social, de la inconformidad, del desafío constante al statu quo. Tienen los ojos puestos en un futuro que quizá no sepan definirlo ni entenderlo claramente, pero saben que es eso es lo que quieren. Un futuro que nosotros los de antes no entendemos y que ya no es el nuestro. Siguen a líderes mediáticos y radicales, los que llevan la marca de su tiempo, algo que los políticos y los adultos solemos olvidar con demasiada frecuencia.

Es innegable que corren nuevos tiempos y que se necesita construir un nuevo tipo de Estado y un nuevo contrato social que legitime la relación de gobernantes y gobernados con base a los nuevos paradigmas ideológicos, ambientales y sociales. El Estado centralista y caudillista en Bolivia ya fracasó; el intento de autonomía no significó mucho pues se supedito al autoritarismo y centralismo populista cocalero, por lo que la mejor alternativa es construir un nuevo Estado Democrático Federal a la medida de los tiempos y de la cultura y diversidad boliviana.

Para garantizar su futuro, es urgente que los jóvenes se organicen y movilicen para crear conciencia de un Estado de nuevo tipo, que reconozca la pluralidad del país y el derecho de sus habitantes a gobernarse desde la base. El Federalismo implica unidad en la diversidad cultural; propone una perspectiva de identidades superpuestas, una asociación de Estados regionales, que en condición de igualdad ejercen las funciones de Gobierno en su región y delegan algunas competencias a un Estado Federal Nacional.

Vivimos en un mundo en constante transformación económica, social y ambiental y a las nuevas generaciones les corresponde construir el Estado y el país en que vivirán y hacerlo a su imagen y necesidad. Los viejos reposarán en los cementerios y habrá un nuevo ciclo, RIP.

ovidioroca.wordpress.com

 

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HACIA LA REPUBLICA DEMOCRATICA FEDERAL DE BOLIVIA

Ovidio Roca

El mundo vive un nuevo ciclo histórico, de grandes transformaciones y en todos los ámbitos. Un mundo que tecnológicamente y socialmente se ha modificado radicalmente y ante lo cual la juventud latinoamericana está reaccionando sin un norte claro. Un mundo comandado por las redes sociales, noticias falsas y mensajes envenenados con los que se manipula a las personas y que los populistas latinoamericanos aprovechan para sembrar el odio y consolidar su dominio. También hay buenas noticias, pero las malas prevalecen.

Por todas partes vemos estallidos de una violencia destructiva y salvaje, de quemas y rapiña que se expande como una peste, la que es impulsada en nuestro país por la prédica Evista de odio racial y social, a la que se añade a la prédica castrochavista en la que muchos caen.

Lo que permanentemente se menciona de esta nueva sociedad, es la desconfianza hacia las instituciones, la falta de comunicación entre los líderes y la sociedad, el recelo hacia una democracia que no termina de afirmarse, los desniveles económicos y sobre todo la reducción o quita de algunos subsidios que gustan tanto a la población.

La comunidad humana en su tránsito histórico y como uno de sus últimos hitos construyo la democracia, como se dice el menos malo de todos los sistemas. Uno para el cual la libertad es el valor supremo y que debe manifestarse en todos los ámbitos: económico, político, social y cultural y con un Estado cuya función principal es asegurar la libertad, el orden público, el respeto a la ley, la propiedad privada y la igualdad de oportunidades.

Los bolivianos somos de un país diverso, geográfica, étnica, histórica y culturalmente.  Un pueblo que como todos, busca consolidarse y fortalecerse bajo principios comunes; cultura, tradición, familia; valores como respeto a derechos y responsabilidad frente a las leyes y las libertades, a la seguridad y el bienestar. Una búsqueda del progreso y la paz que debe estar por encima de las diferencias ideológicas de etnia, lengua, cultura o religión y bajo el entendido que “los derechos de unos terminan donde empiezan los derechos de los demás”.

En los últimos años se implanto demagógica y autoritariamente el Estado Plurinacional cocalero, ahora en retirada, cuya práctica ha sido la de publicitar la existencia de varias naciones indígenas, las mismas que fueron subyugadas bajo un Estado central y hegemónico y al servicio de un Cacique Indígena altiplánico. Con un gobierno populista cocalero, que como todos los de su tendencia totalitaria, basan su poder en la centralización absoluta del Poder y el manejo atrabiliario de las Instituciones del Estado, de la policía, el ejército y financiados por la coca, el narcotráfico y el contrabando.

Esto se da en el país de mayor raigambre indígena de América; una sociedad que se reconocía mestiza y que avanzaba hacia su integración, pero que con el populismo cocalero y Evo Morales, el racismo se lo radicaliza y se lo usa para enfrentar a la oposición mestiza, promoviendo y usando la discriminación racial.
Lo irónico es que este gobierno que se dice indígena es manejado por q’aras como el Vice y los Ministros, que son el verdadero poder y donde el Presidente no pasa más allá de ser un bicu bicu con cara de indígena. El problema para los inventores, es que todo símbolo cuando se internaliza se da cuenta de su poder y se torna poderoso e inmanejable; ahí vemos a Evo que hace noticia mundial con su intolerancia y prepotencia sin límites; algo por demás conocido en nuestro país.

Desde hace rato se viene proponiendo, dada la diversidad del país, la necesidad implementar una República Democrática Federal para que cada región de acuerdo a su tradición y cultura, elija y sea responsable de su destino. El federalismo construye sociedades más democráticas, que respetan las individualidades sociales, religiosas, étnicas o culturales de las distintas regiones; algo vital en casos de países multiétnicos o Estados plurinacionales como el nuestro.

El federalismo contempla un ordenamiento jurídico doble: el propio de cada Departamento y el Federal de la nación; esto permite que dos Estados del mismo país tengan algunas leyes diferentes y adecuadas a su idiosincrasia. El sistema Federal parte de la premisa de la subsidiariedad, lo que implica que todo lo que se puede hacer bien a nivel local o departamental debe dejárselo a ese nivel. Como se afirma popularmente, una mejor administración es aquella que se realiza lo más cerca del problema. Recordemos además que por etimología Federalismo es la construcción política basada en la confianza (fides) mediante un pacto entre iguales (foedus).

En este contexto histórico la mejor opción política y administrativa para Bolivia es el reto de construir una nueva sociedad, no desde los caudillos sino desde las bases de la sociedad.
Un modelo de subsidiaridad como el Federal es el reto para construir con responsabilidad una mejor sociedad. Líderes jóvenes como los que emergieron en Santa Cruz y Potosí,  enfrentaron el populismo cocalero y derrotaron al Evismo, podrían enarbolar la bandera del federalismo y conducir a sus pueblos hacia una nueva sociedad más descentralizada y más responsable.

Vivimos una época difícil que el pueblo superara y es importante ir pensando en las nuevas opciones para este nuevo mundo de la tecnología, de las comunicaciones, de la globalización, de la economía del conocimiento y del cambio climático; siempre aferrados a los valores permanentes de la democracia y la libertad.

ovidioroca.wordpress.com

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HACIA LA REPUBLICA DEMOCRATICA FEDERAL DE BOLIVIA

Ovidio Roca

El mundo vive un nuevo ciclo histórico, de grandes transformaciones y en todos los ámbitos. Un mundo que tecnológicamente y socialmente se ha modificado radicalmente y ante lo cual la juventud latinoamericana está reaccionando sin un norte claro. Un mundo comandado por las redes sociales, noticias falsas y mensajes envenenados con los que se manipula a las personas y que los populistas latinoamericanos aprovechan para sembrar el odio y consolidar su dominio. También hay buenas noticias, pero las malas prevalecen.

Por todas partes vemos estallidos de una violencia destructiva y salvaje, de quemas y rapiña que se expande como una peste, la que es impulsada en nuestro país por la prédica Evista de odio racial y social, a la que se añade a la prédica castrochavista en la que muchos caen.

Lo que permanentemente se menciona de esta nueva sociedad, es la desconfianza hacia las instituciones, la falta de comunicación entre los líderes y la sociedad, el recelo hacia una democracia que no termina de afirmarse, los desniveles económicos y sobre todo la reducción o quita de algunos subsidios que gustan tanto a la población.

La comunidad humana en su tránsito histórico y como uno de sus últimos hitos construyo la democracia, como se dice el menos malo de todos los sistemas. Uno para el cual la libertad es el valor supremo y que debe manifestarse en todos los ámbitos: económico, político, social y cultural y con un Estado cuya función principal es asegurar la libertad, el orden público, el respeto a la ley, la propiedad privada y la igualdad de oportunidades.

Los bolivianos somos de un país diverso, geográfica, étnica, histórica y culturalmente.  Un pueblo que como todos, busca consolidarse y fortalecerse bajo principios comunes; cultura, tradición, familia; valores como respecto a derechos y responsabilidad frente a las leyes y las libertades, a la seguridad y el bienestar. Una búsqueda del progreso y la paz que debe estar por encima de las diferencias ideológicas de etnia, lengua, cultura o religión y bajo el entendido que “los derechos de unos terminan donde empiezan los derechos de los demás”.

En los últimos años se implanto demagógica y autoritariamente el Estado Plurinacional cocalero, ahora en retirada, cuya práctica ha sido la de publicitar la existencia de varias naciones indígenas, las mismas que fueron subyugadas bajo un Estado central y hegemónico y al servicio de un Cacique Indígena altiplánico. Con un gobierno populista cocalero, que como todos los de su tendencia totalitaria, basan su poder en la centralización absoluta del Poder y el manejo atrabiliario de las Instituciones del Estado, de la policía, el ejército y financiados por la coca, el narcotráfico y el contrabando.

Esto se da en el país de mayor raigambre indígena de América; una sociedad que se reconocía mestiza y que avanzaba hacia su integración, pero que con el populismo cocalero y Evo Morales, el racismo se lo radicaliza y se lo usa para enfrentar a la oposición mestiza, promoviendo y usando la discriminación racial.
Lo irónico es que este gobierno que se dice indígena es manejado por q’aras como el Vice y los Ministros, que son el verdadero poder y donde el Presidente no pasa más allá de ser un bicu bicu con cara de indígena. El problema para los inventores, es que todo símbolo cuando se internaliza se da cuenta de su poder y se torna poderoso e inmanejable; ahí vemos a Evo que hace noticia mundial con su intolerancia y prepotencia sin límites; algo por demás conocido en nuestro país.

Desde hace rato se viene proponiendo, dada la diversidad del país, la necesidad implementar una República Democrática Federal para que cada región de acuerdo a su tradición y cultura, elija y sea responsable de su destino. El federalismo construye sociedades más democráticas, que respetan las individualidades sociales, religiosas, étnicas o culturales de las distintas regiones; algo vital en casos de países multiétnicos o Estados plurinacionales como el nuestro.

El federalismo contempla un ordenamiento jurídico doble: el propio de cada Departamento y el Federal de la nación; esto permite que dos Estados del mismo país tengan algunas leyes diferentes y adecuadas a su idiosincrasia. El sistema Federal parte de la premisa de la subsidiariedad, lo que implica que todo lo que se puede hacer bien a nivel local o departamental debe dejárselo a ese nivel. Como se afirma popularmente, una mejor administración es aquella que se realiza lo más cerca del problema. Recordemos además que por etimología Federalismo es la construcción política basada en la confianza (fides) mediante un pacto entre iguales (foedus).

En este contexto histórico la mejor opción política y administrativa para Bolivia es el reto de construir una nueva sociedad, no desde los caudillos sino desde las bases de la sociedad.
Un modelo de subsidiaridad como el Federal es el reto para construir con responsabilidad una mejor sociedad. Líderes jóvenes como los que emergieron en Santa Cruz y Potosí y enfrentaron el populismo cocalero y derrotaron al Evismo, podrían enarbolar la bandera del federalismo y conducir a sus pueblos hacia una nueva sociedad más descentralizada y más responsable.

Vivimos una época difícil que el pueblo superara y es importante ir pensando en las nuevas opciones para este nuevo mundo de la tecnología, de las comunicaciones, de la globalización, de la economía del conocimiento y del cambio climático; siempre aferrados a los valores permanentes de la democracia y la libertad.

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PROPUESTA DE PAIS HACIA UN ESTADO DEMOCRÁTICO FEDERAL

Ovidio Roca

Se habla mucho de propuestas y recetas para vivir mejor y más aún en esta etapa electoral. Para no equivocarse lo más práctico es ver y asimilar lo que hacen bien los países democráticos exitosos aplicándolo, adaptado a nuestra realidad e idiosincrasia y alejarse de esas prácticas fracasadas que en nuestra vecindad practican los gobiernos populistas de Cuba, Venezuela, Nicaragua y que el masismo sigue de manera obtusa.

Aquí no se necesita de grandes algoritmos, sino usar el sentido común que nos dice que es bueno aplicar las recetas que dan buenos resultados y que es una estupidez cocinar una receta que no genera provecho o causa infecciones; salvo que se lo haga con malas intenciones como en el populismo.

Vivimos en un mundo que cambia rápidamente y en todos los ámbitos, por lo que tenemos que capacitarnos, formarnos para aprender cómo hacer cosas nuevas y mejores en lo productivo y buenas prácticas en lo social, tales como respetarnos entre nosotros, respetar las normas de convivencia y evitar caer en el autoritarismo, las drogas, la violencia y especialmente cuidar nuestro ecosistema pues si lo destruimos nos destruimos a nosotros mismos.

Por ejemplo; hace más de setenta años Costa Rica decidió cambiar de rumbo, eliminó el Ejército y dedicó esos recursos a la educación, capacitó a su gente, aprendió a respetar el medio ambiente y las leyes y ahora viven en paz. El país no incursiono en guerras internacionales ni internas, lo contrario de lo que ocurrió con sus vecinos centroamericanos que siguieron igual y ahora huyen angustiados escapando de la violencia y miseria de sus países.

Cuando se habla de democracia, desarrollo y economía sostenible, los países nórdicos son un modelo a imitar pues ellos mantienen uno de los más altos niveles de vida. Entre estos países esta Suecia que el año pasado recibió el reconocimiento como líder de economía sustentablemente equilibrada y robusta a nivel mundial en las tres dimensiones: Medioambiente, Social y Gobernanza. Ellos lo hicieron bien y si nosotros no tomamos en cuenta estos ejemplos, difícilmente podremos sobrevivir.

Los países democráticos modernos han ido avanzando rápidamente hacia la economía del conocimiento, pues se ha comprobado que no son las materias primas la base de la riqueza, sino que lo es la educación, la cultura emprendedora y la permanente investigación, los componentes indispensables del crecimiento y del progreso.

Recordemos el mal ejemplo de los países de economía extractivista y primaria como Venezuela, que confirma eso de la “maldición de los recursos naturales” y el cómo Evo Morales fiel a la práctica populista, repite el libreto que mantiene y ahonda el subdesarrollo: “Es una obligación explotar los recursos naturales (…)Algunos partidos quieren acabar con el llamado Estado extractivista (…) la derecha no quiere aprovechar los recursos naturales”.

El liberalismo como Propuesta de país, postula que el éxito y el progreso de una sociedad empieza no en el Estado, sino en las personas, sus valores y la educación individual y ciudadana; con la promoción de una cultura que aprecie y premie la excelencia, el trabajo creativo y productivo, que rechace la mediocridad, el fraude y la corrupción; una cultura que genere un alto nivel de conciencia ética y de respeto a la ley sin excepciones de ningún tipo.
Con una economía de mercado, de libre iniciativa y el pleno reconocimiento del derecho de propiedad privada como clave para creación de empleo y la prosperidad del país.
Con un modelo de economía productiva centrado en la generación de valor agregado sobre la base de la competitividad, el desarrollo y la innovación.

Reconociendo que el motor de la creación de empleo productivo, son las iniciativas individuales y las empresas privadas y no el Estado, cuyo rol es el de proporcionar un entorno normativo, fiscal, cultural y ético, que garantice y estimule la actividad productiva privada.

Entendiendo que un país plagado de leyes que solo se usan para favorecer al gobierno y complican el trabajo de las personas, su empresa y su vida, no es lo mejor, y más bien se debería eliminar ese enjambre de malas leyes, empezando por aquellas que perjudican la libertad y el trabajo del ciudadano.

El sistema impositivo es una herramienta de dinamización de la economía y no debe alcanzar nunca niveles confiscatorios que inhiban el ahorro, la inversión y desincentiven el trabajo y el esfuerzo. El gasto público necesita estar sometido a un riguroso control para impedir un endeudamiento que genere inflación e hipoteque a las futuras generaciones.

Es clave para la consolidación del Estado de Derecho y el correcto funcionamiento de nuestro sistema democrático; una efectiva separación de poderes y una autentica independencia del Poder Judicial y esto se logra con más efectividad con un Estado Federal fuerte y eficiente y capaz de reconocer la pluralidad histórica y cultural de la nación boliviana. Bajo este esquema corresponde al Estado ser el guardián de las reglas del juego y el garante de la seguridad jurídica para los operadores económicos y sociales.

Estos lineamientos de política demandan la inmediata reforma del Poder Judicial, Poder Electoral y del Tribunal Constitucional que necesitan ser despolitizados y reestructurados totalmente con funcionarios idóneos y con principios éticos. Asimismo avanzar hacia la necesaria reforma Constitucional para establecer un Estado Democrático Federal.

ovidioroca.wordpress.com

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ESTADO DEMOCRATICO FEDERAL

Ovidio Roca

Es tarea primordial de las personas trabajar para lograr seguridad para su casa, su vida y sus bienes y cuando no lo consigue, huyendo de la inseguridad, se van al país o al lugar donde el sistema de justicia garantice sus derechos fundamentales. Por tanto si queremos permanecer y prosperar en nuestros pueblos debemos construir  un sistema de gobierno que garantice y proteja nuestra libertad y seguridad, pues de no hacerlo sufriremos las lamentables circunstancias que viven los pueblos centroamericanos y el venezolano.

Los bolivianos estamos conformados por pueblos y regiones de gran heterogeneidad étnica y cultural y vivimos dispersos en una amplia y diversa geografía; somos de diferentes nacionalidades, grupos religiosos y con variadas visiones y culturas, por lo que si queremos, todos y cada uno de nosotros, vivir en nuestras regiones juntos y en paz debemos construir ciudadanía y en esta calidad de ciudadanos de un Estado todos debemos tener seguridad jurídica, los mismos derechos e iguales obligaciones ante la ley.

Somos un pueblo heterogéneo y hay que entender que la heterogeneidad nos es mala; la unidad y la diversidad son conceptos básicos y complementarios, la unidad se opone a la desunión, y la diversidad a la homogeneidad, por lo cual la consigna que históricamente corresponde es: “pluribus unum”, es decir la unidad en la diversidad.

El actual Gobierno se precia de indigenista y ha nominado demagógicamente al país como Estado Plurinacional y menciona la existencia de 36 naciones indígenas, aunque en la práctica quien gobierna y con apoyo externo castrochavista, es un reducido grupo mestizo.

Hasta ahora y superando diversas circunstancias culturales y económicas, los bolivianos veníamos construyendo un Estado Nacional en procura de conseguir fines comunes; una difícil tarea para un país encerrado en el centro del continente, lejos de las costas marítimas, con una economía primaria extractiva y donde la competencia externa con el mundo globalizado, hace difícil el desarrollo de actividades productivas y manufactureras competitivas.

Esta inicial voluntad de convivencia  que tienen los bolivianos, empezó a fracasar cuando el grupo mestizo gobernante del MAS; utilizando el discurso étnico y la práctica autoritaria decide, por conveniencia más que por convicción, utilizar a dos grupos étnicos mayoritarios y de tradición centralista para imponerse sobre los otros más individualistas y contestatarios. Se apoyan además en que estos pueblos andinos tienen una tradición y una cultura mercantilista y de cultivo de la coca, por lo que los controlan siendo permisivos con el comercio informal y el tráfico de esta hoja y sus derivados, obteniendo así su acatamiento y su respaldo.

Las distintas regiones y pueblos de Bolivia que no forman parte del ámbito tradicional de la minería y la coca, han sido desde siempre sojuzgadas por el Centralismo, por lo cual han venido pelando permanentemente por su autonomía y la descentralización. Una descentralización que en esencia es consustancial al federalismo y que implica necesariamente la participación activa de las distintas regiones para desde ellas conformar un Gobierno Nacional Federal y Democrático.

En los Estados Democráticos Federales, las regiones ejercen su autogobierno y construyen sociedades basadas en la ley, con ciudadanos iguales ante la misma y un sistema de separación e independencia de los Poderes: legislativo, ejecutivo, judicial y electoral y exigen el cambio periódico de autoridades y la necesidad de un árbitro imparcial que garantice el cumplimiento de la Constitución. En lo económico administrativo se busca un sistema de propiedad privada, libre empresa y gobierno eficaz.

Este es el tipo de sociedad y de Estado, que con aciertos y errores ha venido evolucionado y logrado los mejores resultados en el mundo libre; con un Gobierno reducido y eficiente, servidores públicos eficaces, profesionales cada uno en su ramo y seleccionados en base al mérito. Un modelo de Estado y de Gobierno que otorga seguridad y garantías para que todas y cada una de las personas en libertad, puedan desarrollar todas sus potencialidades creativas que es la esencia del ser humano. Estados donde los pueblos y comunidades diversas manteniendo sus valores históricos y culturales se han venido mestizando y trabajando juntos y en paz.

Este es el Estado Federal Democrático y el que garantiza nuestro futuro y no el fracasado modelo castrochavista que aún subsiste y solo por poco tiempo más en cuatro países: Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Es urgente decidir lo que queremos y actuar en consecuencia.

ovidioroca.wordpress.com

 

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COMENTARIO SOBRE EL MODELO DE ESTADO POPULISTA Y CENTRALISTA Y DE REPUBLICA FEDERAL Y DEMOCRATICA

Ovidio Roca

El populismo es una receta que ilusiona a la gente y se vende muy bien; se la ha probado con muchas variantes y con diferentes aliños y al final siempre resulto ser un veneno amargo; será un problema de masoquismo o de malos gustos?. En cada país y como producto de su proceso social y político, el populismo adquiere sus propios matices y sabores, pero en lo esencial mantiene su discurso demagógico y orientado a endulzar los oídos del pueblo con ambiciosas promesas de imposible realización.

Los populistas, demagógicamente, se proclaman firmes defensores de los pobres, de los indígenas, del medio ambiente y la madre tierra y eligen como su necesario enemigo externo al imperialismo gringo, pero no al chino más nefasto y depredador. Mantienen como sus enemigos internos a los que llaman neoliberales y capitalistas, vale decir a sus opositores, que son los responsables y no el gobierno, del malestar económico, social y político que experimenta el pueblo.

En su práctica gubernamental usan el Estado como su botín privado y hacen todo lo contrario de lo prometido en su discurso: Desconociendo su  obligación de “preservar el medio ambiente” el gobierno masista autorizo la explotación de la Amazonia por grupos de los llamados cooperativistas, quienes en asociación con mafias chinas explotan las cuencas de los ríos amazónicos con grandes barcazas y usando masivamente el mercurio con el que envenenan y destruyen el ecosistema. Estas cooperativas mineras truchas y sus socios chinos, han hecho aprobar leyes que le dan el derecho de explotar recursos naturales en áreas fiscales y protegidas, territorios indígenas, reservas naturales y donde se les viene en gana y prácticamente exentas de impuestos y del cuidado del medio ambiente. Datos oficiales indican que las mafias auríferas, durante el año 2017, pagaron por concepto de regalías alrededor de 35 millones de dólares y declararon un total de 1.500 millones de dólares por exportación del metal amarillo; probablemente el doble.

En cuanto a los indígenas y por denuncia de éstos la ONU instó al Gobierno “indígena” de Evo Morales a “respetar los derechos fundamentales de los pueblos indígenas” para que éstos ejerzan “sus derechos de acuerdo con los estándares internacionales sobre derechos humanos”.

El modelo de los  gobiernos populistas es básicamente centralista, estatista, de extractivismo, de coca y corrupción, con lo que se convierten rápidamente en Narco Estados cayendo en el lucrativo negocio de las drogas, las que rápidamente se convierte en el motor de sus economías.

Como la norma populista cocalera es “meterle nomas”, el Gobierno actúa sin respetar ninguna norma legal, social o ambiental, generando con ello una total inseguridad para los ciudadanos y para las inversiones y como consecuencia la economía formal colapsa y la población para sobrevivir actúa de la misma forma generando una permanente movilización, donde cada gremio y sector defiende con bloqueos y en las calles sus intereses particulares, no siempre lícitos.

Hasta ahora los masistas han disfrutado de una jornada larga y abundante en dólares  del gas y la coca, corrupción y borrachera de poder, ahora ya empieza el Ch’akhi, la resaca, los dolores de tripas y de cabeza y cada vez con menos plata, menos compinches albanicos y más rechazo internacional y de los propios ciudadanos bolivianos.

Para recuperar la democracia y desarrollar la economía del país, se hace urgente cambiar de modelo y aplicar aquel que han demostrado ser exitoso, como el de la República Federal y Democrática con políticas que garanticen el estado de derecho y la propiedad privada e  impulsen y faciliten la libre competencia y la generación de riqueza sostenible, lo que no se logra con más dirigismo estatal sino liberando la economía e imponiendo y acatando leyes justas. Solo en este ambiente los emprendedores y empresarios se orientarán por factores económicos y competitivos, dedicándose a producir más y mejor en vez de estar supeditados a los planes de los burócratas y pidiendo al Gobierno beneficios y ventajas exclusivas.

La Republica Federal y Democrática debe promover un crecimiento inclusivo y atender la exigencia legítima de protección y seguridad de sus ciudadanos; reafirmar la identidad y cultura nacional y la soberanía medioambiental, económica, comercial, fiscal y avanzar con la revolución del conocimiento hacia la transformación digital y con tecnologías de punta; todo esto aplicado a nuestra producción agrícola, forestal, minera, hidrocarburífera, industrial y de servicios, bajo el modelo de desarrollo sostenible.

En resumen, un buen modelo de economía y sociedad es el que produce bienestar y seguridad para la población, por tanto de lo que se trata es de aplicar una receta alternativa al populismo; la que es bastante simple pero que requiere de voluntad firme, honestidad, democracia, libre mercado, seguridad jurídica, propiedad privada, eficiencia, trabajo y responsabilidad para lograr trabajos productivos en actividades legales y con seguridad social. Lo contrario es continuar con lo de siempre totalitarismo y sumisión, con pobreza e ignorancia y luego después del fracaso, correr desesperadamente hacia el paraíso capitalista, hacia la frontera gringa, rogando que nos dejen entrar.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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AUTONOMÍA SE HACE AL ANDAR

Ovidio Roca

El saber popular acuña frases tales como: del dicho al hecho, del discurso a la acción y en esta misma línea de expresión, hace un tiempo en Santa Cruz se decía: “Autonomía se hace al andar” y con esto se quería expresar que no podemos quedarnos en la pura charla y que las autonomías Municipales y Departamentales son parte de un proceso de largo aliento para la construcción política e institucional de unas Autonomías Departamentales en camino hacia el Federalismo.

En esto debemos ser honestos, coherentes y actuar en consecuencia, pues muchas autoridades locales han venido emborrachando la perdiz y pasan su tiempo haciendo discursos autonómicos reclamando más competencias, pero no cumplen ni de lejos con las que tienen. Lo correcto es ejercerlas en su integridad  y como resultado de esta práctica y mejores resultados, trabajar para  ampliarlas.

Si se hubiera querido avanzar en el proceso autonómico, se tendría que haber empezado por ejercer las 36 competencias exclusivas que otorga a los Departamentos el artículo 300 de la Constitución y que a la Ley Marco de Autonomías faculta sin condiciones.

Las deformaciones de la estructura económica y social, bajo el modelo estatista, populista y cocalero, explican no solo el comportamiento acomodaticio de las clases empresariales del país sino también, por ejemplo, el actual desplazamiento del proletariado minero de la conducción política y sindical de la COB en favor de los grupos cocaleros y comerciantes quienes pertenecen a la actividad económica más rentable y activa del país: productores de coca, pasta base, cocaína, actividad ilegal que representa el vínculo más activo de Bolivia con el mundo. Esto coincide con lo que señalaba Marx: “es el ser social el que determina la conciencia, no la conciencia la que determina el ser social”.

Se acusa a los líderes empresariales cruceños de que se interesan más por sus negocios que por la autonomía y esto se explica porque la economía está controlada y condicionada por las decisiones políticas del gobierno centralista, que acosa al sector empresarial privado mientras privilegia un modelo doble de economía: uno centralista y estatista para beneficio del grupo palaciego y otro de economía informal para los sectores y movimientos sociales y corporativos que sustentan al gobierno mientras viven de todo tipo de negocios informales e ilegales. No olvidemos que la base productiva condiciona lo político e institucional y cuando se tenga seguridad jurídica, la inversión y el desarrollo empresarial será más eficiente y acelerado.

Una sociedad natural tiene diversas clases sociales posicionadas según sus capacidades y oportunidades, pero que deciden trabajar juntas al servicio del bien común. Los políticos y para hacer honor a su función como representantes del pueblo, no pueden estar al servicio de ninguna clase o sector determinado sino del bien común.

El discurso demagógico de los socialistas y populistas plantea una sociedad sin clases, aunque en realidad es una sociedad de solo dos clases: la cúpula dominante por encima de todo y de todos y el resto.

Se dice que la política es el arte de lo posible y ahora que Santa Cruz  cuenta con un Estatuto Autonómico, aunque recortado y limitado, hay que usarlo al máximo asumiendo plenamente todas las competencias que se nos permiten, buscando potenciar al Departamento y su economía.

Lo que vale y corresponde es que los ciudadanos y sus líderes se dediquen a potenciar la región, construir y avanzar en lo político, institucional, productivo y económico y eso se logra con acciones prácticas, educando, industrializando, produciendo mejor, preservando nuestro ecosistema, asegurando así un mejor futuro para nuestros hijos y lo importante es no perder el rumbo y avanzar de frente hacia el Federalismo y la reducción del Estado centralista.

ovidioroca.wordpress.com

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