Archivo para la categoría Mojos y Chiquitos

ANDREINA DE VIAJE POR TRINIDAD Y EL RIO IBARE

Andreina Roca Aguilera

Ya llegue a Trinidad y estoy de ida al Tapacaré que es un hotel muy hermoso. En un árbol al lado de la laguna hay un perezoso y en una lagunita victorias regia, que tiene flores muy bonitas algunas blancas y otras rosadas y sus hojas son como discos grandes y con barandas, en una hoja había una peta y en otras estaban unas gallaretas chocas paseando con sus hijitos que son plomos y estaban comiendo bichitos, en la orilla de la laguna también hay capiguaras.

Nos alojamos en una cabaña  que tiene cinco cuartos y nos alojamos en uno; mañana iré al Reina del Enín un barco en el que navegaremos por el rio Ibare.

Ya es de día y estoy en el barco con mis bisabuelos y sus compañeros de escuela. Vi cuervos negros y cuervo víbora y cuatro bufeos, uno se dio vuelta y me saludo y me mostro su panza rosadita. Fue un viaje de tres horas y media y como iba lento, con mi abuelo nos subimos a una canoa con motor y fuimos muy rápido para ver los lagartos, las garzas y las petas y después alcanzamos al barco y nos subimos.

Ah, y también en el Tapacaré hay una laguna, no es una laguna cualquiera porque es súper grande. Tapacaré es un pájaro grande que grita fuerte, chajaaa, También tienen lanchas, kayacs, piscina y otras cosas. Con mi abuelo nos subimos a un Kayac y cuando paso una lancha nos hizo olas el kayac se llenó de agua y me dio miedo por los lagartos y nos fuimos a la orilla.

Hoy hizo mucho frio y la laguna parecía un mar por las grandes olas que había y nos fuimos a ver un museo de peces y a otro de cosas antiguas, también fuimos a ver una víbora de ocho metros, pero yo creo tiene seis y mi abuelo me dijo que entremos a medirla, pero no nos dejaron. También había un pato y dijeron que lo ponen para que la víbora se lo coma, pero me dio pena.

En Trinidad Fui con mi abuelo para comprar un bufeo de peluche para mi hermanita y mi abuelo andaba mirando las pulperías y en una llena de botellas, botes y hierbas compro unos frascos de manteca de peta para las arrugas y de piyo para las rodillas de mi abuela,  pero no sé porque ella se enojó cuando se los regaló.

El último día fuimos a la casa de mi Tío Tatatarabuelo y mi Tía tatatarabuela y nos alojamos en su casa en Trinidad.

Aaaa y todavía no es el fin. También estuve en la Fiesta de la Trinidad, la chope piesta, había muchas moperas, chichumoperas, abadesas con tipoy que bailaban con pasos muy bonitos y también taitas y macheteros con camijetas, yo me saque fotos con las moperas.

Hoy es hora de irse y me divertí mucho. Fue muy hermoso…

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ANDREINA DE VIAJE POR CHIQUITOS

Andreina Roca Aguilera

Durante el carnaval fuimos a una cabaña a la orilla de una laguna, en Santa Rosa de la Mina un poco  más allá de San Ramón. Desde San Ramón salen dos caminos uno a la derecha, que me dijeron va a Chiquitos y el otro a Mojos. Me contó mi abuelo que cuando llegaron los españoles no encontraron alma viviente, pero de tanto en tanto veían unas casas como hornos de tiluchi, pero de paja, que tenían unas puertas chiquititas y ellos pensaban que era de enanos y decían las chozas de los chiquitos.

En la laguna le dimos de comer a los peces, hay muchos y son tragones, después fuimos con mi abuelo a navegar en  el Kayak y aprendí a remar y después ya lo maneje solita y ya soy capitana de kayak. Lleve a mi abuela Pilar y después a mi tía Vanya a pasear por toda la laguna.

La laguna tiene poca agua y hay pocos pájaros, no como antes que habían muchos y de todas clases, solo vimos seis gallaretas chocas, una garza, un cuervo víbora y uno  de los negros, pero no patitos zambullidores. Buscamos cocodrilos y encontramos uno, pero se asustó y se escondió.

Nos metimos a la piscina y jugamos con globos de agua y con mi primo Donato les echamos espuma a todos. Con mi tío Ernesto hicimos muchas pizzas y con mi tía Kate empanadas, yo solita hice cupcakes muy ricos.

Jugamos monopoly entre todos y esa noche no había tantas luciérnagas como antes, hay hartas pero no como lo había antes.

A todos nos gustó el viaje, pero lo triste es que la abuela Claudia va a vender la casa de Santa Rosa de La Mina.

ovidioroca.wordpress.com

 

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CUATRO OJOS EL HISTÓRICO PUERTO DE INGRESO A LA AMAZONÍA

Fuente: Javier Méndez Vedia

EXTRACTO DEL ARTICULO

En el siglo XIX la conexión fluvial con el Beni, se la hacía por Puerto Paila, en el Rio Grande. Una crecida registrada en 1825 llevó a las aguas del Río Grande a encontrarse con el Piraí y Paila quedo inutilizado como puerto, cediendo a Cuatro Ojos la función de conectar con Mojos.

Actualmente parece sencillo llegar hasta Cuatro Ojos. Desde la Capital Santa Cruz, se recorren Warnes, Montero, Saavedra, Minero, Chané, Aguaíses, Sagrado Corazón y San Pedro, que está a unos 135 kilómetros. Se trata de la ruta soyera que, aunque asfaltada en gran parte, es peligrosa.

Hace ocho décadas, los viajeros seguían una ruta diferente a esta actual de los camiones. Para embarcarse en el Puerto pasaban a ritmo de buey cerca del río Asubicito, luego Santa Rosa del Sara, Palometas y Asubí Grande. Sesenta kilómetros de selva debían atravesar los carretoneros. Cada jornada terminaba con el misterioso canto del guajojó, que aún se oye cerca del río Palacio, que va a sumar su riqueza de peces al ya cargado Piraí, a varios kilómetros de Cuatro Ojos.

Durante las primeras décadas de la era Republicana se formó el pueblo de Cuatro Ojos. Hacia finales del siglo XIX o comienzos del XX, llegó un francés de ascendencia suiza e italiana: José Sciaroni Conil. Este francés vio el mayor esplendor del puerto. Tenía 2.500 habitantes, cuatro tiendas comerciales, oficina de telégrafo y correo. Por supuesto, se construían batelones (barcazas de regular tamaño) y lanchas.

Los productos de Santa Cruz llegaban hasta Mojos. Arroz, charque, maíz y azúcar llegaban hasta esas remotas regiones y terminaban en las barracas donde los sueños de los siringueros se apelmazaban como la hevea brasiliensis que explotaban.

Carlos Cirbián investigó que los comerciantes cruceños iban hasta Belém do Pará, en Brasil, ya en el siglo XVIII, llevando sorgo, aceite de copaibo, cuero y pieles. Regresaban con especias y otros productos de ultramar. Eran conocidos los vapores como La Estrella del Oriente, de Barriga y Compañía, y el vapor Guapay, de la casa Zeller y Mozer. “En 1899, algunos periódicos anunciaban que ya no había despachos, porque los almacenes de Cuatro Ojos estaban llenos”, cuenta el pintor. El hecho de que ahí se asentase una Capitanía de Puerto indica la importancia de este punto comercial. Por ahí llegaron las máquinas de Luz y Fuerza y uno de los primeros vehículos que circuló en Santa Cruz de la Sierra.

DECLINACIÓN DEL PUERTO

En 1912 el negocio de la goma se acabó. La planta crecía en la lejana Malasia (por entonces colonia británica), África y Ceilán. Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia no pudieron competir con esa producción, más barata y accesible. Lo paradójico del caso es que las semillas fueron llevadas ilegalmente de la misma Amazonia.

El pequeño puerto de Cuatro Ojos dejó de ser útil; poco a poco, las tiendas fueron cerrando y quienes se instalaron en la zona buscaron mejores ubicaciones. Era raro ver navegando a las lanchas que antes surcaban frenéticas las aguas con su carga de azúcar, charque y provisiones.

Pero la naturaleza se encargaría de dar el golpe de gracia a Cuatro Ojos. Lo recuerda Pepe Sciaroni, el único varón de los diez vástagos del francés José Sciaroni.

Pepe Sciaroni (que también se llama José) vive en Santa Cruz, es un lúcido octogenario que en 1929 tenía seis años de edad. Esa fecha es importante, porque una crecida del Río Grande depositó sus sedimentos en Los Limos, lugar con numerosos bajíos cambiantes. El Piraí, al llegar al lugar con la fuerza de las lluvias primaverales, no tuvo por dónde desembocar en su ‘hermano mayor’, como lo llama Hernando Sanabria.

El río Piraí, según explica el director del Searpi, Walter Noe Angus, ya no tiene un cauce definido que desemboque en el Río Grande. “El cauce se divide, y por eso la sedimentación ha subido”, explica.

Aunque perdió su importancia comercial, la leyenda siguió rodeando al lugar. Pepe Sciaroni Durán continuó el trabajo agrícola. Ya sabía lo que era navegar, y desde 1943 ya llevaba su producción de azúcar y café hasta Trinidad. El transporte de los productos de las casas Zeller, Elsner y de Paz Hermanos también era su responsabilidad.

Es imposible habilitar el puerto; no porque el río se ha movido más de 300 metros del lugar original, sino porque no hay una desembocadura única al Río Grande. Hace pocos años, la armada norteamericana y el Searpi estudiaron la posibilidad de habilitar el río Yapacaní como puerto de navegación. Se usaría el ferrocarril que ha quedado inutilizado entre Santa Rosa y Yapacaní. Una terminal intermodal permitiría trasladar la carga a las barcazas, que viajarían por el Yapacaní hasta el Mamoré. Los estudios de carga de sedimentos y dragado no fueron concluidos, por lo tanto, Santa Cruz quedará, por ahora, con la aspiración de tener un puerto cercano para exportar hasta la producción de la brasileña Rondonia. Mientras tanto, ahí queda, nuevamente recordada, la historia.

Nota: Enviado por Anke Arno de Santa Rosa del Sara.

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OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO

OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO
Ovidio Roca
Se dice que la historia es la memoria colectiva de un pueblo y aquello que lo une; es por ello que los regímenes totalitarios y para someterlos, se empeñan en robarles la memoria, quitarles el espíritu y dividirlos.
Cuando olvidamos nuestro pasado y nuestras tradiciones, dejamos de ser parte de una comunidad y quedamos solos e inermes. Para lograr esta amnesia los ideólogos populistas, ya sea nazis o socialistas, cambian la historia, reescribiéndola cada día, y así anulan la cultura y el sentimiento que une a las personas.
A pesar de esto, la gente, el pueblo; lucha por mantener su historia y su cultura, manteniendo el compromiso de un futuro común y compartido. En la lucha política la oposición generalmente invita a recordar esa historia y un pasado en el que las cosas no eran tan malas como ahora, y como el revisar el pasado, conduce a rectificar el presente y mejorar el futuro, el gobierno totalitario se empeña en borrarles la memoria, en “quitarle el alma a los kharas”, como dice la Tesis de Shinahota.
Al respecto, Hannah Arendt nos explica: “El sujeto ideal del régimen totalitario no es ni el nazi ferviente ni el comunista convencido, sino el hombre para el cual la distinción entre hecho y ficción y entre verdadero y falso ha dejado de existir”.
Y siguiendo esta estrategia de cambiar la historia, últimamente en Trinidad y cuando el masismo celebraban la toma del último bastión opositor, el Gran Hermano se mandó el cuento del Inca Moxos: “Fue Moxos la frontera que resistió la invasión colonial, ahí se refugiaron los herederos del Inca Moxos, ha sido la cuna de los debates sobre la construcción de una sociedad plurinacional post colonial”.
La realidad histórica nos enseña que los mojeños vivieron en la amazonia antes de la existencia del gran Imperio Incaico; que no existió un Inca Moxos y que los mojeños, de origen arawak, no hablaban quechua.
Para mantener nuestra identidad y no dejarse amilanar, necesitamos conocer y difundir nuestros fastos e historias locales y no olvidarlos; entre estas la magnífica historia de Mojos, anterior al imperio incaico y aprender de ella.
Entre los años 800 a.c y 1200 d.c. y en la región amazónica de Mojos, trabajó y prosperó una población de más de dos millones de personas. Una gran civilización hidráulica, de la que tenemos mucho que aprender, que controló las inundaciones cíclicas y las sequías. Ellos utilizaron avanzados conocimientos de ingeniería y planificación para controlar las inundaciones y las técnicas desarrolladas para contrarrestarlas fueron los sistemas de camellones, lomas, canales y terraplenes, constituyendo impresionantes sistemas de drenaje a gran escala, asociadas a lagunas artificiales y el establecimiento de áreas de cultivo y asentamientos humanos en las partes altas de montes islas y lomas naturales y artificiales. Sus restos los podemos ver claramente cuando sobrevolamos el Beni. (*).
Los ideólogos y escribas del Estado Plurinacional siguiendo las estrategias de dominio comunes a todo totalitarismo, pretenden anular en las personas quitándoles su espíritu de resistencia y su autoestima, borrándoles su herencia cultural y su pasado. Por esto el empeño por cambiar los signos, los nombres, las instituciones, las tradiciones, las fiestas, los héroes.
Orwell nos muestra la importancia del manejo de la memoria histórica como método para manipular a las masas y en su famoso libro “1984”cita: “Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. Este axioma tiene una interpretación evidente: el futuro será de quienes han manipulado el pasado, hasta el punto de modelarlo a su antojo. No lo permitamos.

Nota:
(*) Consultar: Beni un pueblo de pueblos en las llanuras inundables de Mojos, en: ovidioroca.wordpress.com

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