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LAS FORMALIDADES DEMOCRATICAS Y LA HIPOCRESÍA INTERNACIONAL

Ovidio Roca

A la caída de la Unión Soviética y luego del fracaso del modelo guerrillero, los partidos de la izquierda latinoamericana impulsados por Cuba se organizan en el Foro de San Pablo y rediseñan la estrategia de toma y control del poder, usando ahora la formalidad democrática.

Siguiendo esta lógica, aplican los procedimientos formales de la democracia, pero no su espíritu y de esta manera se dedican a aprobar nuevas Constituciones que les permite hacer lo que les venga en gana. Usan el mecanismo electoral para asumir el poder, luego imponen su propia Constitución, que también incumplen cuando les conviene.

Los gobiernos populistas a pesar de su pésima gestión económica e irrespeto a los derechos ciudadanos, se mantienen en el poder pues cuentan con los recursos del Estado. Los pilares que los sostienen en el poder son: tener bajo su control los poderes legislativo, judicial y electoral y sobre todo el apoyo irrestricto de las Fuerzas Armadas y la policía, más la benevolencia de los burócratas internacionales.

El que los Gobernantes asuman el poder mediante elecciones no garantiza que el gobierno sea una democracia legítima y está claro
que el enemigo de la democracia liberal no es la falta de plebiscitos, es el manejo del pueblo desde la cúspide sin derechos ni libertades, es decir bajo una tiranía.

Cuando el pueblo siente el peso de la tiranía y el hambre, producto de las malas políticas económicas reacciona frente al poder defendiéndose y atacando desesperadamente con lo que tiene a la mano, aunque en condiciones de desventaja frente al aparato represivo del gobierno que tiene a su servicio las fuerzas armadas, policías y grupos de choque paramilitares, más los dólares del erario nacional.

Venezuela ha creado y financia organismos internacionales para que apoyen a su gobierno, como la ALBA, UNASUR y tiene otros que la defienden a cambio de prebendas. Estos burócratas internacionales, con escasas y honrosas excepciones (Secretario OEA), hipócritamente dicen  que todo Gobierno merece el mayor respeto al haber sido electo siguiendo un procedimiento eleccionario, pero a nadie le preocupa analizar si el procedimiento electoral para su aprobación fue justo, informado y democrático y principalmente si estos Gobiernos respetan la libertad y los derechos humanos y ahora deciden no ver como el pueblo, hoy  el de Venezuela, mañana otros, muere en las calles. El extremo de lo absurdo son los burócratas de la  FAO que premiaron a Venezuela por sus éxitos en la lucha contra el hambre, no $abemos a cambio de que.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

 

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DEFENSA DE LO NACIONAL CON ENFOQUE POLITICAMENTE INCORRECTO

Ovidio Roca

Algo que la actual moda de lo “políticamente correcto” cuestiona, es la afirmación, la convicción de que todo pueblo, toda región tiene el derecho de colocar primero sus propios intereses y defender su cultura, sus tradiciones y no se trata de  imponer un particular modo de vida a nadie, sino de  privilegiar lo propio en un marco de respeto mutuo.

Amar genéricamente a la humanidad es no amar en absoluto; si uno quiere amar a la humanidad empiece por amar a su familia, al pueblo donde nació, a su región y así gradualmente nos dirigimos hacia el amor al país y la humanidad.

Las personas nacen, crecen y se protegen en  la familia y de la misma forma lo hacen los pueblos en sus comunidades ancestrales, sin que esto signifique aislarse de otros pueblos y desconocer la diversidad y riqueza de la cultura internacional.

Sin embargo en este mundo globalizado se nota cada vez la ausencia de ese sentimiento de pertenencia a un pueblo, la carencia de redes familiares y sociales sólidas que dan estabilidad a las poblaciones, y es un dato que la identidad, las raíces, las tradiciones, no sólo son positivas, sino necesarias, pues ellas conforman lo que nos hace específicamente humanos; no olvidemos que nación y nacional viene de nacer, de familia, de lengua, de historia y la eventual desaparición de las formas nacionales definitivamente nos empobrece como seres humanos.

Como producto de las masivas e ilegales migraciones que ahora se están generalizando, la mayoría de los ciudadanos, las personas comunes y corrientes, se ven sujetas al capricho  de minorías activas: étnicas y religiosas, entre estas los islamitas y varias otras, exigiendo que sus tradiciones, preferencias o inclinaciones sexuales y de otro tipo, se conviertan en ley para todos.

Por esto no es positiva una colonización masiva, con la transformación radical del paisaje demográfico, cultural, y físico de regiones y países, que se lleva a cabo sin que los pueblos hayan sido consultados. Por eso se afirma que un sistema Federal Republicano es el optimo pues da autoridad a las poblaciones locales, para administrar su región y su vida de acuerdo a su cultura y sus intereses

Durante las últimas décadas, en lugar de una actitud reflexiva en defensa de la nación y de las tradicionales formas de vida y cultura, surge esa moda del “buenismo” y el lenguaje políticamente correcto, con el que se ha venido sacrificando la libertad de expresión de los ciudadanos, bajo el argumento que  no se puede opinar sobre aquello que para algún grupo, especialmente si se trata de una minoría activa, resulte ofensivo.

El respecto a los usos y costumbres de los grupos particulares, no significa que estos deban imponerse a la mayoría, pues sus valores en lo personal no pueden ser contradictorios con los valores que fundamentan las prácticas de la vida pública del país o región anfitriona, so pena de que esta contradicción termine poniendo en riesgo el propio proyecto nacional. De hecho, si vienes a mi casa debes respetar mis costumbres y valores y viceversa.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, incorporada en los textos constitucionales de los países democráticos, es la base de la civilización moderna. También se considera un derecho humano universal el conservar la propia cultura y civilización ya que cada uno de nosotros formamos parte de alguna, bien como dueños de casa o bien como invitados, por lo que debemos velar por la conservación de nuestros propios valores y  formas de vida bajo esta misma perspectiva, como anfitriones o como invitados.

Vivimos en un mundo diverso y plural y ésta es su riqueza, por lo que las personas, pueblos y naciones, sea cual fuere su cultura y religión necesitan marchar a su propio paso, eligiendo la vía que considere y sienta más propia; pero eso sí, exigiendo respeto y respetando los derechos de los demás. El actual desafío es desplegar las dos tendencias humanas fundamentales: la de pertenecer y ser parte de nuestros orígenes y la voluntad de transformarnos. Esto significa que no debemos perder nuestra identidad, pues al hacerlo dejamos de ser nosotros mismos, saldremos de la historia y desapareceremos como pueblo, por lo que no debemos perder la iniciativa de inventarnos un futuro mejor para todos, utilizando los nuevos conocimientos, las energías novedosas y las posibilidades aun no exploradas.

ovidioroca.wordpress.com

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DE LLUVIAS Y ELECCIONES

DE LLUVIAS Y ELECCIONES;  REFLEXIONES CAMPESTRES ESCUCHANDO LA RADIO.

Ovidio Roca

Durante la pasada semana y por varios días estuve en el Refugio los Volcanes, un espectacular escenario para una hermosa y exuberante naturaleza, poco intervenida y preñada de biodiversidad.

Buscando información para organizar mi jornada ponía la radio, procurando un informe sintético de las lluvias y no de esos pronósticos sibilinos que a veces  nos presentan; también buscaba conocer el estado de las vías, las rutas bloqueadas y la oferta de bloqueos para la semana a fin de programar el retorno al pueblo. Aunque poco de esto encontraba.

Luego tendido en la hamaca (gran invento de los indígenas de las llanuras arboladas), miraba el pronóstico de los ambaibos (cecropia concolor), quienes por un momento mostraban sus hojas blancas anunciando la lluvia y al rato se arrepentían y dándoles vuelta mostraban la cara verde de tiempo seco. Finalmente se “achulupaban” y cada hoja señalaba un propio y diferente pronostico.  Pese a los dispares pronósticos no llovió, los arroyos están secos y no hay agua para nada; ni para el “baño alemán” de las turistas o el “polaco” de los turistas,  por lo que queda claro que en tiempos de cambio plurinacional y climático, ya no se puede creer ni en los ambaibos.

En otro ámbito de la noticia y mientras esperábamos los resultados electorales en el Imperio, comentábamos que la democracia (igualdad de los ciudadanos ante la ley,  estado de derecho y monopolio legítimo de la fuerza en manos del Estado, para garantizar el orden y la seguridad ciudadana y no para oprimirlos), definitivamente ha perdido su autoridad legítima de salvaguarda y ejecutor de las garantías ciudadanas.

En la actualidad la democracia es cada vez más endeble, débil y permisiva, por lo que especialmente en los países europeos; cualquiera (en Bolivia, solo si es socio del gobierno) hace lo que le da la gana, denunciando presuntas discriminaciones e invocando derechos por cualquier presunta diferencia.

A su vez el Estado actúa con cálculo político y también con amiguismo y buenismo en vez de justicia, y se olvida que todas las personas: masistas y opositores, hombres y mujeres, blancos, morenos, amarillos, homosexuales, indígenas o criollos, tienen que cumplir las leyes y solo a cuenta de ello pueden exigir sus derechos ciudadanos.
Por principio de supervivencia y por ley, la gente quiere que se respete su persona, sus costumbres, sus creencias, su lengua, su libertad y nadie tiene derecho de invadir tu casa y tu trabajo. También desea que el país resguarde sus fronteras y controle a quiénes entran ilegalmente y exija a los inmigrantes el respeto de las leyes y la cultura del país, sin pretender más privilegios que los que tienen los nacionales. No se trata de discriminar a los inmigrantes pues finalmente todos lo somos de alguna manera, pero inmigrantes legales que llegan a trabajar, piden permiso para entrar a tu casa, no avasallan y respetan tu vida y tu cultura.

El asunto es que, como poco o nada de esto se cumple, la gente tiene cada vez menos motivos para creer en la democracia como un sistema político que otorgue seguridad, derechos, garantías y libertades ciudadanas.

El caso Trump, es una señal de que la gente está cansada de esa democracia permisiva y débil y está dispuesta a elegir y hacerse guiar por un impredecible patán que les ofrezca autoridad, orden y respeto para los dueños de casa.

Esperamos por nuestro interés, que los norteamericanos no se hayan equivocado en su elección, aunque su tradición de institucionalidad es una prenda de garantía ante cualquier afán atrabiliario dumpiano.

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EL SINDROME DE COLOMBIA

Ovidio Roca

La prensa internacional destaca que en Colombia, quienes más muertos pusieron en su guerra fratricida, apoyaron el acuerdo con las FARC  y votaron masivamente por el Sí; es decir apoyaron a cualquier costo negociar y pactar con los criminales.

Hemos leído del Síndrome de Estocolmo, personas que después de ser secuestradas crean lazos emocionales con sus secuestradores, pues la victima malinterpreta la ausencia de violencia física contra su persona, como un acto de humanidad de su captor.

Volviendo a Colombia; los pueblos del área rural donde se asesinó masivamente a sus habitantes votaron mayoritariamente (más del setenta por ciento) a favor del Sí, mientras que en los Departamentos más urbanos, que no sufrieron tan directamente la violencia, se inclinaron por el No. Al respecto, en declaraciones a la prensa se decía en Colombia: “Los que votaron por el No, fueron los que no son tan víctimas, los que no sienten los coletazos del conflicto armado, los que piensan que esta guerra se debe prolongar, los que no creen en una salida negociada al conflicto“.

Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC y retenida en la selva por seis largos años, opinó: “que al igual que el Presidente Santos aquellos guerrilleros que la secuestraron, también se merecían el Nobel de la Paz”.

Casi una mitad de los colombianos, muchas agencias internacionales, gobernantes y políticos, quieren a cualquier costo cerrar el conflicto hoy; no importa cómo y no piensan que están liberando un monstruo formado en la violencia y fuertemente armado, que gusta de la adrenalina y de la cocaína, que son tremendamente organizados y mucho más ricos que Trump; pues manejan uno de los  mayores Carteles del narcotráfico del mundo.

Este comportamiento de la gente y las instituciones ante los criminales y agresores, este masoquismo y la desesperación por salir el drama del hoy, les impide ver el drama aun mayor que dejan  a sus hijos, con una Colombia en manos del Cartel narcotraficante de las FARC.

Debemos tomar en cuenta, que esta guerrilla se inicia como una utopía política, con activistas que procuran el poder por vía de la violencia y en el más de medio siglo que llevan en este afán, lidiando día a día con el temor, la furia y la muerte, se hacen adictos a la adrenalina, la cocaína y la mariguana. En el proceso se convierten en una Narco guerrilla y conforman un poderoso Cartel del narcotráfico, que usa el secuestro, la extorción, la muerte y el tráfico de la cocaína para mover su máquina de terror, de enriquecimiento y satisfacer sus ansias de poder.

Esta guerrilla de más de cincuenta años, acoge a muchas personalidades paranoicas, que son las más propensas a este tipo de acciones mesiánicas y las que viviendo por muchos años en ese duro ambiente de la selva, donde no sabes si mañana o más tarde vas a estar vivo, pues se trata de matar y morir; han acumulado un tremendo stress postraumático por lo que el insertarse en una sociedad pequeño burguesa, aceptar reglas, respetar al vecino y las leyes no es muy probable.

Ninguno de estos poderosos dueños de vidas, haciendas y cocales, que viven más allá del bien y del mal; en permanente tensión, sin ningún respeto por nada o por nadie, luchando por vivir un día más van a convertirse en pacíficos ciudadanos. Ellos seguramente utilizaran su organización, su furia y su inmensa riqueza para comprar conciencias y apoderarse del poder político y económico de Colombia y luego expandirse al resto del mundo o hasta donde llegue el mercado de la droga.

Como persona creo que debemos conciliar y perdonar y esto por diversas razones; pero como sociedad, como Estado no es posible hacerlo y aceptar que grupos puedan impunemente secuestrar, extorsionar, asesinar, comerciar y enriquecerse con el tráfico de drogas que conduce al envilecimiento de personas y la sociedad y luego darles la posibilidad que usando su riqueza y su organización puedan seguir haciéndolo, sin que exista ninguna sanción por todos sus crímenes.

Es indudable la necesidad de buscar la paz y la reconciliación, pero esto no elimina la responsabilidad legal del criminal. El perdón no implica aceptar la impunidad; el crimen no puede ser premiado con el olvido, debe existir una sanción legal y moral que advierta a todos, que el crimen no paga, pues una sociedad que no sanciona el crimen se encuentra cimentada en la arbitrariedad y por lo tanto propensa a nuevas crisis sociales o políticas.

Mi percepción, y espero equivocarme,  es que ellos con la impunidad que le pretenden dar, su capacidad mostrada de organización, decisión, y millones de dólares que tienen, tomaran en pocos años a Colombia bajo su control y paralelamente expandirán su dominio, inicialmente por Venezuela, Bolivia y Perú.

Esto es síndrome de Estocolmo?­, creo que no, pues en ese caso específico, los secuestradores trataron más o menos bien a sus víctimas y no los mataron y lo mismo ocurrió con el caso de Patty Hearst; pero en el caso de Colombia se impuso la violencia criminal, por lo que entiendo que  se trata de un nuevo síndrome y mucho más letal, el Síndrome de Colombia.

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SOLTANDO LOS DEMONIOS DEL FANATISMO

SOLTANDO LOS DEMONIOS DEL FANATISMO
Ovidio Roca
“Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada”. Barón Holbach en el siglo XVIII.
El medio oriente ha sido a lo largo de su historia pasto de intervenciones imperialistas, lo que evito que su desarrollo socioeconómico y político se produzca de forma natural. Procesos de desarrollo que no son pacíficos en ninguna parte pues se dan en medio de pugnas y violencias, hasta que se llega a un pacto social y se inicia el proceso de institucionalización y conformación de una burocracia eficaz, propia del país.
Cuando las potencias externas intervinieron, por intereses de recursos naturales o geoestratégicos y decidieron el régimen económico, la organización política, la cultura religiosa y hasta los límites de las regiones, alteraron y desarticularon el proceso de formación social. No se preocuparon de la necesidad y el derecho que tiene cada pueblo para desarrollar su propia modalidad de desarrollo social y político y en función de sus especificidades.
El equivocado y peligroso efecto de las intervenciones externas en los procesos políticos de los países, nos lo enseña la intervención de Irak realizada por los Estados Unidos y nos muestra que la dificultad no está en barrer con las milicias, el ejército y el gobierno del país intervenido, sino en los efectos posteriores. Recordemos que Irak era un régimen laico y plurirreligioso, que pese a todos sus abusos y arbitrariedades controlaba y garantizaba la estabilidad en esa región explosiva, inestable y de un profundo sectarismo religioso. Ellos manejaban su proceso de ajuste paulatinamente y sin afectar mayormente a sus vecinos.
Para atacar a Irak, Bush miente sobre la existencia de armas de destrucción masiva y luego comete el gran error (que no cometió antes su padre que también invadió Iraq) de destituir el Gobierno legal de Saddam Hussein y de su muerte. Bush luego continúa alimentando el desastre, al tratar de imponer un modelo político exógeno que no condice con la cultura de ese pueblo de un gran fanatismo religioso. Con esto desato los demonios que el tirano tenia controlados y ahora no hay quien los contenga.
El verdadero problema de las intervenciones violentas en la vida de los países empieza después de estas: ¿Quién se queda sobre el terreno? ¿Qué se coloca en el lugar del poder derribado? ¿Quién protege a la población? ¿Quién vigila para que entre los vencidos no surja una resistencia violenta? Esto no puede hacerlo una potencia extranjera sin crear nuevos problemas; sin mencionar los problemas que esta intervención crea en la opinión pública internacional.
De ahí para adelante los grupos Yihadistas se apoderan del escenario del medio oriente, primero al Qaeda (AQI), luego el Estado Islámico de Irak (ISI), a continuación el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) y actualmente el Estado Islámico (EI), todos grupos yihadistas fanáticos, cultores de la guerra santa.
Estos grupos islamitas y extremistas, fundamentan sus comportamientos bélicos en dogmas religiosos y la religión funciona usando las creencias, las emociones, para potenciar su frustración y sus odios. Son personas que odian su vida, y la promesa que reciben que con su muerte en la guerra santa recibirán como premio un paraíso sensual, un oasis con arroyos de vino, de leche y miel y setenta y dos huríes para su deleite es de por si irresistible, aun sin considerar que adicionalmente sus familiares recibirán el mismo beneficio. Este fanatismo se ha contagiado a seguidores en Europa y otros países donde actúan aprovechando de las libertades de la democracia. Así vemos en Londres la pancarta de un estudiante musulmán: “Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”.
Al respecto, un gran avance de occidente fue separar la religión del manejo del Estado y constituir un Estado laico; convirtiendo a la religión en un asunto privado, de personas y familia, lo que permite separar la emoción y la fe del manejo administrativo y político de la cosa pública.
Vivimos una situación de gran violencia, los derechos humanos son violentados y esto se contagia al resto del mundo, por lo que correspondería que la comunidad internacional no intervenga directamente sino que apoye decididamente a los actores locales, en su propia busca de gobernabilidad y gestión estatal. De la misma manera como se procede en cualquier infección grave, es necesario establecer una cuarentena, aislar la enfermedad, atacar la infección, evitar que se expanda y sobre todo fortalecer las defensas del propio organismo y luego ayudar y asistir a los enfermos en su recuperación. Es decir dar un apoyo decidido para que la propia gente del país encuentre su camino y a sus verdaderos líderes.

ovidioroca.wordpress.com

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