Archivo para la categoría Genealogia

TRISTAN ROCA SUAREZ

TRISTAN ROCA SUAREZ

Tristán Roca Suarez, intelectual, periodista y político fue el que introdujo la imprenta en Santa Cruz el año 1863 y luego funda el periódico La Estrella del Oriente.

Siendo Prefecto del Departamento de Santa Cruz, mediante decreto prefectural de 24 de julio de 1864 creó la bandera cruceña, constituida por tres franjas horizontales del mismo ancho; verdes la superior e inferior, y blanca la del centro.

Un año después, el general Mariano Melgarejo se apoderó de la primera magistratura del país a través de un golpe de estado, y Tristán Roca, que se negó a reconocerlo como presidente de Bolivia, y más bien convocó a comicios al pueblo cruceño, fue desterrado a Paraguay por orden del gobierno nacional, acusado, al igual que hoy, de una supuesta conspiración contra el poder central.

El gobierno de Melgarejo envió tropas del ejército a Santa Cruz y dijo en esa época, que se había sofocado un movimiento regional que intentaba derrocarlo y dividir al país.

Tristán Roca también escribió la letra del primer ‘himno cruceño de guerra’, que fue publicado el 24 de septiembre de 1920 en el periódico cruceño ‘La Ley’.

Tristán Roca, nació en el pueblo de Asusaqui en la provincia Warnes el 26 de junio de 1826, fue un afamado poeta, escritor y periodista.

En fecha de 24 de julio de 1864, Tristán Roca, tenía 38 años cuando siendo Prefecto del Departamento promulgó el Decreto que creo la bandera cruceña, verde, blanco y verde, y establecía sus características y significado.

,

Deja un comentario

CRISANTO ROCA PINTO, LA EMPRESA SUAREZ ARANA

Revista de Indias, 2001, vol. LXI, núm. 223

Harvard University – Collection Development Department, Widener Library, HCL/Roca, Crisanto. La Empresa Suárez Arana. (Santa Cruz Bolivia): Tip. De Chávez i Hermano 1880.

Crisanto Roca Pinto, Julio 5 de 1880.

PUERTO SUAREZ EN LA HISTORIA

SOLICITADA, JULIO 5 DE 1880

La publicación de una solicitada firmada por muchos vecinos de esta Ciudad, pidiendo la cancelación de las concesiones hechas gratuitamente a D. Miguel Suárez Arana, por el Gobierno Daza, ha motivado otra por el hermano de aquel – el Sr. Pedro Suárez Arana; en la que como es natural, trata de defender los imajinarios derechos de ese señor, relativos al camino o salida que parte de esta Ciudad al Puerto de Corumbá. I como tal publicación emita argumentaciones totalmente falsas, es que voy a  manifestar lijeramente –

Que las concesiones hechas al Sr. Miguel Suárez Arana, por el Gobierno Daza, no eran de la incumbencia de este sino del Cuerpo Lejislativo, i por lo tanto son de ningún valor.

Que los derechos de aduana cobrados por el empresario, son exorbitantes.

Que de esos derechos no percibe nada el Estado.

Que a la empresa Suárez no le corre ningún término por cuyo motivo no se llevará a cabo.

Que no puede ni tiene ningún derecho el contratista Suárez Arana para cobrar esos derechos de aduana a los que importan o exportan artículos por una vía distinta a su CARRETERA.

Que por lo tanto, la empresa Suárez es ruinosa para el Estado, i mui especialmente para este Departamento.

i ultimo; Que el Gobierno sin faltar a la fe de los contratos puede i debe cancelar las concesiones hechas gratuitamente al Sr. Suárez Arana.

En efecto la Resolución Suprema de 30 de Septiembre de 1878, en su art. 1 autoriza al Ajente nombrado por el Gobierno para q’ pueda entenderse con el Gobierno Imperial del Brasil y negociar un cambio de territorio en la Costa de la Laguna de Cáceres, frente a Corumbá, para que luego el empresario Suárez Arana traslade su puerto al punto más apropiado.

Esta concesión es nula de hecho, pues siendo ella relativa a cambio o canje de territorio de la Nación, no podía ser sino de la incumbencia del Cuerpo Lejislativo, tanto más, cuanto que los límites entre ambas naciones no se encuentran hasta ahora delineados definitivamente. Es un hecho que no necesita demostración.

La creación de nuevas aduanas dentro del territorio de la Republica, tampoco podía ser de la incumbencia del Ejecutivo y mucho menos si esa aduana solo redundaba en provecho de un solo individuo. Tal concesión si es que se llegaba a efectuar, debía ser obra del Poder Lejislativo; reduciéndose la misión del Gobierno a reglamentar su administración.

Luego, la aduana de la Carretera Oriental del agraciado Suárez Arana, fue una concesión extra-ley, y como tal nadie está obligado a prestarle entera obediencia.

Pero vamos adelante:

Por el art. 11 de la Resolución Suprema de 30 de Setiembre del 78, que he citado, el Gobierno autorizo al feliz empresario para que pueda contratar en la Republica o en el exterior un empréstito, por la suma de cincuenta mil bolivianos, para que esta cantidad sea aplicada en la obra de la empresa Nacional.

El Gobierno Daza no pudo haber hecho tal autorización, porque él no estaba para concederla; pues ella debía ser dada por la Asamblea, como lo prescribe la Constitución. Si el agraciante no estaba pues autorizado, menos lo puede estar el agraciado. Esto es tan claro, que sería inútil detenerse en este asunto.

Por el art. 29 de la contrata el empresario se comprometía a garantizar “el principio y fin de la obra” con la suma de DOCE MIL BOLIVIANOS, de los cuales se entregaría cuatro mil, a los ciento veinte días de extendidas las escrituras.

Pero el Gobierno Daza no satisfecho con todas las concesiones q’ le había hecho, mando que se le devuelva al empresario los cuatro mil bolivianos de garantía legal.

Es decir que comprometió el honor, la integridad de la Nación a merced de la palabra desnuda de un empresario, que no podía merecer toda confianza, puesto que no contaba con los elementos precisos para realizar su empresa. Esta GRACIA aún más especial, es nula en todas sus partes – solo Daza pudo haberla concedido.

O de no ¿qué? empresario ha sido el que ha encontrado, no diré con mejores privilegios, sino con iguales ventajas?

El Sr. Arana puede empeñar la garantía de la Nación, para llevar a cabo su empresa.

Tiene derechos aduaneros, extensos terrenos, es Jefe Superior Político y Militar del Distrito de Otuquis.

¿Puede desearse más por un empresario IN NOMINE?

Pasare a ocuparme del segundo punto.

Los derechos de Aduana que cobra el contratista Suárez Arana son exorbitantes. Voy a probarlo.

El camino o senda que parte de aquí al puerto de Corumbá, es obra exclusiva de los esfuerzos particulares de algunos comerciantes, q’ tras crecidos gastos i penalidades miles, han logrado importar mercaderías de la Plaza de Buenos Aires, i dos máquinas a vapor de gran capacidad. Esto está a la vista de todos, i ni el autor del artículo (EL ORIENTE) – Sr. Pedro Suárez Arana, se atreve a negarlo.

Bien pues: Si ese camino o senda es obra de los comerciantes que por allí transitan; con qué derecho, bajo que protesto puede el contratista Suárez Arana pedir su adjudicación i establecer derechos aduaneros, antes de que haya verificado la más pequeña mejora?

Según el tenor de la contrata el empresario Suárez Arana se comprometió a trabajar el CAMINO CARRETERO que partiendo de esta ciudad, toque con los pueblos de San José i Santiago i llegue a la Laguna o Bahía de Cáceres, en la margen derecha del Río Paraguay.

El empresario Suárez, en cerca de dos años que hace de la aprobación de su contrato no ha hecho otra cosa que causar graves perjuicios a los agricultores de las inmediaciones de esta Ciudad, cuando se propuso que su carretera partiera de aquí, para ir a terminarla en Bahía de Cáceres; pues que arrebato o corto propiedades particulares en las inmediaciones de la Ciudad.

Últimamente ha abierto doce leguas de su carretera, desde Santiago hasta un poco más allá del río Tucabaca; trabajo que se redujo al corte de árboles, sin salvar malos pasos, poner calzadas & como era de su obligación. Pero ni este pequeño trabajo ha querido o ha podido verificar, en compensación a tantos privilegios concedidos por la asombrosa prodigalidad del General Daza. En la actualidad esas doce leguas desmontadas, se han vuelto a cerrar, por el crecimiento de los árboles cortados.

¡He ahí todo el trabajo del empresario!

I hay que advertir además, que este trabajo lo hizo empleando a los indios tributarios, en razón de la contribución de que eran deudores; resultado que hasta ese insignificante trabajo ha sido hecho con fondos del estado i no con los del contratista.

Aquí conviene hacer una advertencia. I es, que con la creación del Distrito de Otuquis, las entradas fiscales por contribución indijenal de los pueblos de Santiago, Santo Corazón, San Matías i San Juan, han dejado de percibirse por el Tesoro Departamental, quedando ellos sin aplicación conocida, pero de la cual aprovecha el empresario, como ya lo hemos demostrado.

Resulta pues un desfalco de los fondos departamentales.

He ahí todos los resultados de la gran carretera, objeto de tantos i tantos folletos i MEMORIAS, escritos con el único objeto de alucinar a los que no conocen de cerca, lo que es ese camino que se apropia el Sr. Suárez Arana.

I no venga diciendo el Sr. Pedro Suárez Arana, que su hermano cobra los derechos de aduana con un 10% de rebaja, porque tal aseveración es falsa, pues podemos probarle sin esfuerzo que los ajentes del Sr. Suárez, tienen orden de cobrarlos íntegramente.

A propósito, publico a continuación una carta que me dirijió desde Santiago, contestando a otra mía. (*)

En vista de tales hechos pregunto ¿Son exorbitantes o no los derechos que cobra GRATUITAMENTE el contratista?

Mas, a pesar de que la imposición de derechos aduaneros no tiene razón de ser allí donde no existen caminos, sino estrechas i tortuosas sendas,  abiertas por los esfuerzos particulares, los comerciantes que por allí transitan no se opondrían al pago de esos derechos, si ellos redundasen en provecho del Estado; pero no sucede así.

Es verdad que el art. 51 de la contrata, dice “En remuneración de los capitales i sacrificios de la empresa, el Supremo Gobierno cede a esta en propiedad el cobro de los derechos de aduana por los CUARENTA AÑOS que debe durar el contrato, RESERVANDOSE PARA EL FISCO LA TERCERA PARTE LIQUIDA, que tomara el Estado de la suma total de ingresos.”

Pero ni esa tercera parte la percibe el Estado, como engañosamente aparece, pues ella se aplica a los gastos orijinados por la misma empresa, como puede verse fácilmente consultando el art. 67: “El presupuesto del nuevo distrito territorial (el de Otuquis), será pagado desde luego por la empresa, CON CARGO DE REEMBOLSARSE DE LOS DERECHOS DE ADUANA que correspondan en el PORVENIR, en el puerto nacional del Paraguay.”

Queda palmariamente demostrado que el Fisco no percibe ni un solo céntimo de los mencionados derechos aduaneros.

Pero pasemos al punto más culminante de la contrata: al término fijado para el cumplimiento de sus compromisos. Pasemos a la burla hecha a toda una nación, por la refinada malicia de un contratista i la nulidad o demasiada mala fe de un Gobierno.

El art. 30 de la contrata, dice: “El Supremo Gobierno no exijirá al empresario mayor garantía que la ofrecida, ni le correrá plazo, ni perjuicio alguno en sus derechos, en los casos fortuitos o de fuerza mayor, previstos o imprevistos, sea que estos SUCEDAN EN BOLIVIA O EN LAS NACIONES DEL PLATA I RIO PARAGUAY, MUI ESPECIALMENTE EN LOS CASOS DE GUERRA CIVIL O EXTRANJERA.”

Es decir que el Sr. Suárez Arana percibirá los derechos aduaneros hasta cuando guste, i entregara la carretera cuando mejor le parezca, i eso sin estar obligado a ellos sino sucede lo que es más creíble i natural, que el contratista no cumpla nunca con su contrata. O de no, ¿será posible que en transcurso del termino prefijado, dejen de haber conmociones internas o externas en Bolivia o en algunas naciones del Plata o río Paraguay?

Sería un absurdo creerlo, si tomamos lecciones de la experiencia. Luego a la empresa Suárez Arana no le corre término, en último análisis.

 

I, Mientras tanto, el comercio naciente con la plaza de Buenos aires será explotado, los fondos nacionales defraudados y el Departamento de Santa Cruz quedara sin camino, sin puerto y con aduana rigurosa: ¡ Son los frutos q’ nos ofrece la renombrada Empresa Suárez Arana!

I digo, quedaremos sin camino ni puerto, porque según el art. 56 de la contrata “el gobierno no podrá contratar en los CUARENTA AÑOS EXPRESADOS, ninguna empresa ni otorgar ningún privilejio en oposición y perjuicio de la presente convención”.

Valiéndose de este artículo es q’ el empresario Suárez ha opuesto dificultades a las exploraciones mandadas practicar  por el Sr. Bravo, que dicho sea de paso, presta mejores garantías para la realización de la empresa.

Pasare a lo tocante a mi persona.

El Sr. Pedro Suárez Arana, afirma que yo traje de contrabando vergonzoso mercaderías importadas de Buenos Aires.

Esta información, por demás injuriosa, no debo dejarla pasar; y para probarle al Sr. Arana su resultante falsedad me basta copiar el art. 49. de la mencionada contrata:

“Art. 49: Los impuestos que deben cobrarse por la empresa en la Aduana, abrasaran los productos del país y mercaderías de ultramar, q’ por el lago Cáceres se exporten o importen  a la Republica, como así mismo las mercaderías que importadas o exportadas, por otros puertos de la marjen del río Paraguay OCUPEN EN SU TRANSITO CUALQUIERA DE LAS CARRETERAS D’ LA EMPRESA”.

Bien pues: las mercaderías que yo he importado a esta Ciudad fueron desembarcadas en el puerto de los Escalvados, entre Corumbá y Villa María, i traídos por una vía distinta i sin tocar un solo punto de la que se ha apropiado el contratista Suárez Arana.

¿Es esto contrabando?

¿Estaba yo obligado, según el tenor mismo de la contrata, a pagar al Sr. Suárez Arana los derechos aduaneros, que cobra indebidamente?

No es pues a mí a quien el Sr. Suárez Arana, autor del artículo “EL ORIENTE” puede tacharme de “ESE HECHO VERGOZOSO”.

Se comprende fácilmente que al contratista i demás interesados en la empresa, debe haberles disgustado la importación de mercaderías  que he efectuado, sin que el AGRACIADO tenga derecho alguno a exijirme el abono de un solo centavo; pero que de esto quieren decir que yo he traído mercaderías de contrabando, es más que avance, es cinismo.

 

Ojala que con este motivo la prensa nacional se ocupe de estudiar el asunto, de suyo delicado, ahora que la Convención Nacional se halla reunida.

Santa Cruz, Julio 5 de 1880

CRISANTO ROCA PINTO

———————————————

(*) Carta de Miguel Suárez Arana a Crisanto Roca

 

Santiago, Julio 1  de 1879.

 

Sr. D. Crisanto Roca.

Mi estimado pariente i amigo.

Recibí su carta de fecha 26 de Mayo, i siento decirle, que ya no me es posible contestarle satisfactoriamente.

He dado GUIA LIBRE en el primer semestre de los derechos de Aduana, que me pertenecen, para todos los amigos i parientes, que me han solicitado por una cantidad grande.

Comprometido como me hallo en los trabajos de la línea, ocupando  mensualmente DOSCIENTOS HOMBRES i el SERVICIO PUBLICO de este distrito; en la necesidad en que estoi de atender en lo sucesivo al Empréstito Nacional  realizado en Buenos Aires para la Empresa, i mas que todo, el haber ya dado cuenta al Ministerio de Hacienda, de que en el segundo semestre que empieza el 1 de Junio, debo establecer la Aduana, con toda la rigidez de la lei, me veo por todo esto en la forzosa necesidad de no acceder a lo que U. me pide.

No se asuste U. de los derechos de importación, ni menos de los exportación; la cosa no es, como la pintan, es mui suave, de lo que se convencerá U. estudiando la materia, especialmente ahora con la guerra.

Con tal asunto me repito de U. afectísimo pariente i amigo.

S. Servidor

Miguel Suárez Arana.

Tomado de:  Harvard University – Collection Development Department, Widener Library, HCL/Roca, Crisanto. La Empresa Suárez Arana. (Santa Cruz Bolivia): Tip. De Chávez i Hermano 1880.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

, ,

Deja un comentario

TRISTAN ROCA SUAREZ

TRISTAN ROCA SUAREZ (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 1826 – San Fernando, Paraguay, 1868).

Tristan Roca es uno de los Roca de Bibosi, que se destaco en la gesta cruceña.

Datos de prensa paraguaya.

ROCA, Tristán (Santa Cruz de la Sierra [Bolivia], 1826 – San Fernando [Paraguay], 1868). Poeta y ensayista. Aunque boliviano de nacimiento, su vida y su obra están profundamente asociadas con el Paraguay. Cuando llegó a este país, en setiembre de 1866, huyendo de los asedios del Gral. Mariano Melgarejo, tirano de su pueblo, el Mcal. López –no obstante hallarse la nación en guerra– le concedió asilo, junto con otros de sus compañeros de lucha. Comenzó a colaborar, en prosa y verso, en “El Semanario” y en 1867 pasó a residir en Areguá. Fue director y redactor de “El Centinela” y escribió poemas patrióticos, entre ellos: “Canción de las areguanas (sic)”, “Canto de las mujeres de la capital y Areguá”, “Himno al Ser Supremo”, “Fragmento de una balada” y un ensayo teatral: “La conferencia de Don Pedro II”. En 1867 publicó dos importantes ensayos: “Literatura guaraní” y “Literatura nacional”, verdaderos anticipos de su tiempo. Murió incomprensiblemente en aquella jornada de horror que fue San Fernando, pero su nombre está asociado a la evolución del romanticismo paraguayo, del cual supo ser generoso partícipe. Sus connacionales de Santa Cruz de la Sierra le han rendido el debido homenaje, entre los que se destaca la biografía del historiador cruceño don Hernando Sanabria Fernández. Asimismo le está destinado uno de los capítulos de Areguá en las letras paraguayas, libro (aún inédito) del conocido crítico e investigador Raúl Amaral.

BREVE DICCIONARIO DE LA LITERATURA PARAGUAYA
El teatro y la guerra
Hasta el inicio de la guerra de la Triple Alianza ( 1864-1870), el teatro vivió en nuestro país gracias a las visitas de compañías extranjeras en su mayoría españolas provenientes del Río de la Plata.
El 16 de octubre de 1866 se estrena una de las dos únicas piezas que vieron la luz durante la contienda: “La divertida historia de la Triple Alianza” escrita por el americano residente en el país Cornelio Porter Bliss y el 24 de mayo de 1867 “La conferencia de Don Pedro II” del boliviano también residente Dr. Tristán Roca. Lamentablemente no quedan rastros de ninguna de estas dos obras.
Tristán Roca El exiliado boliviano
por: César González Páez
cesarpaez@uhora.com.py
Hoy hablaremos  de un caso atípico en Paraguay, ya que estamos acostumbrados a que los intelectuales de muy merecida fama tengan que irse del país por persecuciones políticas. Entonces, comprobar que un hombre poderoso como el Mariscal López haya aprobado el asilo de un hombre que huía de otro régimen dictatorial en Bolivia, es algo que genera curiosidad histórica.
Nos referimos concretamente a un hombre nacido en Santa Cruz de la Sierra. Se llamaba Tristán Roca (1826-1868) y fue poeta y ensayista, logrando ocupar un lugar en las letras nacionales. El Diccionario de Escritores Paraguayos, de Teresa Méndez-Faith, lo incluye, señalando que, aunque boliviano de nacimiento, su vida y su obra están profundamente asociadas con el Paraguay.
Apuntan que cuando llegó a este país, en setiembre de 1866, huyendo de los asedios del general Mariano Melgarejo, tirano de su pueblo, el Mariscal López –pese a hallarse la nación en Guerra- le concedió asilo, junto con otros compañeros suyos de lucha.
Su desempeño literario comenzó a evidenciarse en prosa y verso en El Semanario, y en 1867 pasó a residir en Areguá. Fue director y redactor de El Centinela y escribió poemas patrióticos, entre ellos: Canción de las areguanas (sic), Canto de las mujeres de la Capital y Areguá, Himno al Ser Supremo, Fragmento de una balada.
Se sintió atraído por el ensayo teatral con el trabajo titulado La conferencia de Don Pedro II. En 1867 publicó dos importantes ensayos: Literatura guaraní y Literatura nacional, verdaderos anticipos de su tiempo.
Teresa Méndez-Faith señala, asimismo, que murió de manera incomprensible en aquella jornada de horror que fue San Fernando, pero su nombre está asociado a la evolución del romanticismo paraguayo, del cual supo ser generoso partícipe. Sus connacionales de Santa Cruz de la Sierra le han rendido el debido homenaje, entre los que se destaca la biografía del historiador cruceño don Hermando Sanabria Fernández. Asimismo le está destinado uno de los capítulos de Areguá en las letras paraguayas, libro de la autoría del conocido crítico e investigador Raúl Amaral.
En Bolivia también se habla de nuestra figura de hoy, señalándose que los escritores de esa época dedicaban sus letras a las glorias de los caudillos victoriosos o a la triste condición del país. La poesía boliviana de la independencia está impregnada de las pasiones políticas.
Entre los poetas más destacados de este periodo incluyen a Tristán Roca, a pesar de su alejamiento forzoso.
(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 12-13 de mayo de 2001 (Asunción, Paraguay).

ESTATUTO DEL DEPARTAMENTO AUTONOMO DE SANTA CRUZ
Artículo 4. Símbolos Departamentales

Los símbolos Departamentales son:
1. La Bandera Cruceña creada por Decreto Prefectural de Tristan Roca de fecha 24 de julio de 1864. Está constituida por tres franjas horizontales del mismo ancho; verdes la superior e inferior, y blanca la del centro;
El doctor Tristán Roca Suárez nació en Asusaquí (actual provincia de Warnes) el 26 de junio de 1826. Líder político cruceño que en 1864, durante la presidencia del general José María Achá,  asume el cargo de prefecto de Santa Cruz (1863 a 1865), siéndole encomendado llevar a su capital una imprenta que habían obsequiado al pueblo cruceño. Así aparece ‘La Estrella del Oriente’, primer periódico de esta región que circuló por las calles de nuestra ciudad a partir del viernes 1° de enero de 1864.
El 24 de julio de 1864, siendo prefecto de Santa Cruz el doctor Roca Suárez y Andrés Ibáñez Justiniano (1844-1877) su secretario, se crea la bandera cruceña, por decisión conjunta de varias autoridades del país, reunidas en Cochabamba. Sanabria Fernández lo cuenta así: “Al venir (Roca) de La Paz y detenerse en Cochabamba para recoger y embalar la imprenta, se ha encontrado de casualidad con su colega de Chuquisaca el doctor Ipiña, y con el hace frecuentes visitas al colega del departamento de los valles don Miguel Borda. De entre los acuerdos tomados entre ellos, uno ha sido sugerido por Roca y respecta a la creación de símbolos departamentales.” (Hernando Sanabria Fernández: La o­ndulante vida de Tristán Roca. Editorial Serrano, Cochabamba, Bolivia. 1984: 88.).
Al suceder el golpe de estado del general Mariano Melgarejo, Tristán Roca se niega a reconocerlo como presidente de Bolivia, y más bien convoca a comicios al pueblo cruceño, que se pronunció contra el nuevo gobierno. Este movimiento regional fue sofocado por tropas del ejército boliviano, siendo desterrado al Paraguay. Aquí se hizo cargo del periódico ‘El Centinela’, y se vincula estrechamente con el presidente paraguayo Solano López, pero al envolver a Roca en una supuesta conspiración contra éste, es ejecutado el 12 de agosto de 1868.
Tristán Roca también escribió la letra del primer ‘himno cruceño de guerra’, (Hernando Sanabria Fernández: La o­ndulante vida de Tristán Roca. Editorial Serrano, Cochabamba, Bolivia. 1984: 93)  publicado el 24 de septiembre de 1920 en el periódico cruceño ‘La Ley’. He aquí algunas de sus estrofas:
Himno cruceño de guerra
A las armas, valientes cruceños,
al combate, entusiastas, volad;
que es temible el soldado que invoca:
¡Libertad, libertad, libertad…!
Una voz clamorosa os llama;
de entusiasmo el fuego encended:
es la voz de la Patria oprimida
que a las armas os dice: ¡Corred!
Como libres marchad al combate,
que allí crece del héroe el laurel,
–como crece la esbelta palmera,
del oriente en el vasto vergel– .
Que morir por la Patria es glorioso,
y es infame no alzarse a su voz;
pues, quien sale por ella en defensa,
Es su acervo invencible y atroz.
Si marcháis animosos y bravos,
del cañón al estruendo marcial,
nuestros hijos y esposas queridas
¡tejerán la corona triunfal!

Deja un comentario