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RELATOS DE LA HISTORIA NO OFICIAL, EPOCA COLONIAL Y REPUBLICANA

Ovidio Roca

El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en general.  No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, es su ser social el que determina su conciencia”. Carlos Marx

La colonización inglesa en Norte América no encontró indígenas sumisos  como los había en el área andina sudamericana, sino todo lo contrario, por lo cual no pudieron utilizarlos ni servirse de ellos. Las familias de colonizadores, muchas huyendo de la persecución religiosa, vinieron a asentarse, a trabajar y cada una de ellas desarrollo una especialización agrícola zonal: unos se dedicaron a la ganadería y agricultura, como el cultivo de cereales y plantaciones como el tabaco y algodón y otros se dedicaron al comercio y la industria. Es decir habían decidido establecerse y fundar su país de oportunidades.

Por su parte los conquistadores españoles consiguieron en la región andina riquezas mineras y de producción agrícola usando la mano de obra indígena ya domesticada por el imperio incaico. Su objetivo era enriquecerse rápidamente mediante la explotación de las riquezas que encontrasen y luego retornar a su patria.

Una de las formas de explotación fue la mita en las labores mineras y la encomienda en las actividades agrícolas, donde encomendero era el señor que protegía, cristianizaba y gozaba del trabajo casi gratuito de una comunidad indígena.

En la época Republicana, el espacio geográfico de Bolivia se reducía exclusivamente a aquel donde estaban los intereses de la oligarquía minera, de ahí que al carecer de capacidad para controlar los poco más de dos millones de kilómetros cuadrados con los que nació la República, perdieron rápidamente por guerras y negociaciones estúpidas la mitad de este territorio. Para llegar al mar que era la vida para sus exportaciones de minerales, se usaba el puerto de su vecino Perú.

Desde su inicio la economía andina se organizó al entorno de la minería y basada en el uso de la mano de obra indígena. El Estado se manejaba en función los intereses mineros que dio paso a una burocracia y una sociedad con mentalidad dependiente y parasitaria, la misma que para proteger sus intereses se muestra excluyente social y racialmente.

En el área rural altiplánica se consolido una sociedad campesina, desconfiada, huraña, comunitarista y con reducida iniciativa personal para solucionar sus problemas, esperando de la autoridad del jilakata o del patrón, las órdenes para hacer, o aguardando que el mítico Gobierno lo haga.

Con esto se logra construir una mentalidad a la cual cualquier vendedor de ilusiones puede manipular, como lo vemos especialmente hoy bajo el populismo cocalero. Como resultado la población boliviana, especialmente la del área andina, es portadora de una cultura colectivista que demanda la existencia de un Estado paternalista y clientelar que le satisfaga todas sus necesidades.

Desde el inicio, el desarrollo industrial y tecnológico de los países costeros mucho más competitivos impidió que en Bolivia país aislado y de mercado reducido surgiera la industria nacional, por lo que éste oriento y concentro su economía en la actividad primaria y extractiva.

Las regiones y los pueblos afuera del ámbito minero, como es el caso de los pueblos del oriente, fueron marginados y marginales. Estos pueblos como parte de su estrategia de supervivencia vivían al margen de cualquier norma impositiva y de registro estatal.

Han transcurrido cerca de quinientos años y en la era del Estado Centralista Plurinacional Cocalero se sigue con el extractivismo minero y ahora también gasífero, prevalece la economía informal, coca, contrabando, uso de las instituciones y recursos del Estado e inversiones en industrias fallidas.

Los instrumentos de la violencia del Estado, las fuerzas llamadas de seguridad, el ejército, la policía y los tribunales, siguen siendo el mecanismo para conservar el poder y someter a quienes osan disputarlo.

Al contrario de los que sostenía Heráclito, filósofo de la Grecia antigua: “Todo fluye, todo cambia, nada permanece”. Santo Noco Choco  filósofo de San Lorenzo de Mojos dice que en el Estado Plurinacional Cocalero: “Todo cambia y todo permanece igual”.

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VIVIR Y HACER “OTRAS COSAS” EN EL TIPNIS

Ovidio Roca

La Prensa destaca permanentemente las noticias del avasallamiento del Tipnis y últimamente sobre la invitación del Presidente a dos  Exmandatarios, para conocer la vida selvática y practicar como “hacer del cuerpo” en el monte, es decir defecar.

Como está relacionado con esta área envío el relato publicado el año 2011, de una educativa visita que realice hace sesenta años por los ríos Isiboro y Sécure. Esto fue mucho antes que al área se la declare Territorio Indígena y Parque Nacional (TIPNIS)  y la invadan los cocaleros. Aquí va:
VIDA COTIDIANA CON LOS CHIMANES

Publicado por ovidioroca en Entorno y vivencias personalesPueblos Indígenas tradicionestipnis el 12 septiembre, 2011 |

VIDA COTIDIANA CHIMAN
(El mundo indígena antes de los misioneros, los antropólogos, las ONG,s y los cocaleros)
– Ovidio Roca – 30.3.2011

Para conocer los ríos del Beni, el año 1958 me “cole” a una exploración en busca de uranio hacia las nacientes del Isiboro, a la que partimos desde Trinidad. Navegamos el Ibare hasta el Mamoré, entramos por la boca del Sécure y finalmente llegamos al Isiboro, que en esa época era una región poco conocida, pues aún no habían ingresado los cocaleros al chapare y sus alrededores. Actualmente esta región constituye el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure, TIPNIS

Luego de algunas semanas, navegábamos el curso alto del río Isiboro, cerca del arroyo querosén. En la oración avistamos un caserío que según Pablo Noe, trinitario de Puerto San Lorenzo, era de indígenas Chimanes. El motorista encostó al borde del barranco y ató fuertemente la canoa, subimos hasta las chozas para compartir con la gente, poner fuego, comer algo y pasar la noche. Al día siguiente encontramos la canoa colgada en la empinada barranca y el motor de fuera de borda hundido. Las aguas habían bajado por lo menos dos metros durante la noche, lo que no es normal en los ríos de la llanura y aprendimos que es lo frecuente en el curso alto. Aquí las lluvias en las cabeceras hacen subir el nivel del río y luego las aguas escurren rápidamente y bajan de nivel en pocas horas.
El motor no funcionaba y se habían perdido las herramientas, ante esto el motorista partió navegando “a bubuya” hacia Puerto San Lorenzo donde había quedado la embarcación de motor de centro en la que vinimos hasta allí y donde contaba con los elementos para reparar el de popa.
Decidí quedarme con los Chimanes y armé mi carpa y mosquitero cerca del caserío de chozas de tacuara y techo de patujú, donde me quede por casi un mes, acompañado de Pablo que hablaba castellano y más o menos se hacía entender por los Chimanes.
Participábamos en la vida de la tribu, eran doce personas, había dos “seméndalas” muchachas a las que ya le había crecido el cabello luego de ser rapadas a su primera regla y estaban listas para elegir pareja.
Los acompañaba y aprendía de ellos que conocían el monte y ríos y sabían utilizar eficientemente los recursos que les daba la naturaleza y de ellos se abastecían, pues aún no habían llegado los antropólogos y misioneros.
Las mujeres hacían chapapas (parrilla de palos) elevadas sobre el rescoldo de la fogata para recibir el humo y el calor suave. Sobre la parrilla ponían lo que habían conseguido cazar ese día, especialmente pescados y monos. El proceso duraba varios días y poco a poco los monos se abizcochaban y volvían negros. Me daba una sensación extraña ver estas formas humanas colgando de las tijeras del techo de las chozas. Igual sucedía con los pescados, y es la forma en que conservan el alimento (pues carecen de sal para hacer charque) para cuando no hay posibilidades de tener carne fresca.
El pescado, los patos y pavas que cazan, los cocinaban en la fogata, junto a las yucas. Los pescados son envueltos en hojas de patujú y luego son cubiertos totalmente con greda (arcilla), así protegidos lo ponen al lado de las brasas durante algunas horas y resulta un manjar delicioso. Las aves las cubrían directamente con greda sin sacarles las plumas pues estas salen cuando se saca la cubierta de arcilla, quedando la presa limpia. El resultado es excelente, salvo la mala impresión de comer los animales sin sacarles las tripas. Yo tenía un manjar especial, la sal, que se peleaban para les regale un poquito.
Otra delicia son los gusanos trochos; se sacan de las palmeras caídas, cuando apegando el oído al tronco se escucha un ruido como si estuvieran rascando es la señal que están grandes y listos para comerlos. Se los saca y se los ensarta en un jipurí y se pone a las brasas, son deliciosos. También se comen crudos agarrándolos por la cabeza, pero no me gustaron. Los gusanos de caluchas se comen crudos, estos son sabrosos y de un sabor dulzón y a coco.
La pesca se hace con arco y flecha. Tenían y fabricaban diversidad de flechas, una para cada tipo de animal y aun para tirarles (desde la hamaca) a los muchachos para que no molesten, estas tenían una punta redonda.
Para las flechas usaban como asta o varilla la flor de chuchio y para la punta, madera de chonta. Los dos extremos del asta (donde van las plumas y donde se inserta la punta) es atado fuertemente con un cordel de fibras retorcidas y para asegurarlo y que la atadura no se mueva lo impregnan con resina de mururé. El tamaño y forma de las puntas y el grosor del asta de la flecha varían. Fabrican flechas para pájaros, estas son delgadas y de punta fina. Para los monos tienen las más aguzadas y con dos aletas como las púas de la raya. Para cazar taitetú, son más fuertes y la punta la hacen de tacuara de manera que al herir el animal este se desangre por la punta acanalada de la flecha. El problema es que hay que seguir al animal hasta que éste ya no puede caminar. De todas maneras tienen todo el tiempo para eso. Para los pescados la punta es en forma de tridente y con aletas o ganchos bien aguzados.
La chicha “patacada” de yuca es la bebida más apetecida. Se cocina la yuca, se la mastica para ensalivarla y luego se la deja fermentar por varios días en unas tinajas bien tapadas. Con la borrachera que esta produce uno se olvida de todo bicho que camina, vuela y pica.
El vestido es de corocho, la corteza de un árbol alto parecido al higuerón. Se busca un árbol grueso y se saca la corteza en forma de una sábana. Se lo sumerge en el arroyo durante unos días y luego se empieza a machacar cuidadosamente golpeando con un mazo de madera. En poco tiempo queda flexible como si fuera una tela. Se dobla la tela por la mitad y se hace un corte para pasar la cabeza, luego se sujeta con un cinto de fibras tejidas concluyendo así el atuendo. Había algunas mujeres con inclinaciones artísticas que le ponían color y algunos adornos, pero no era común.
Para espantar los mosquitos y marigüis, se usa una especie de cola de caballo que se fabrica con el pedúnculo del racimo de motacú. Se lo corta y se lo pasa por las brasas, luego se saca las cáscara verdosa y se empieza a machacar con cuidado y en poco tiempo teníamos con que azotarnos los pies y la espalda y así espantar a los bichos.
Cerca del caserío, en una loma al lado del río, tenía su choza un guarayo viejo que se asumía como chaman y practicaba la curación con yerbas, fricciones con aceites, chupar y escupir los males, sobas y otras artes. En la choza tenía un mosquitero de lienzo, grande y cuadrado, allí llevaba a las muchachas para hacer la sanación que duraba bastante tiempo; a las viejas las curaba rápidamente y al aire libre, en la estera colocada bajo un frondoso tajibo.
Cada cierto tiempo llegaban en canoas algunos enfermos para ser curados, con tomas de aceite de raya o de caimán o fricciones con “untos” de manteca de tigre y luego cubiertos con hojas de macororó.
Como el plan del gobierno es volver 500 años atrás, vale la pena estar preparados por lo menos con la gastronomía.

Chimanestradiciones indigenas

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LAS UTOPÍAS DEBEN CONTINUAR GUIANDO EL CAMINO

Ovidio Roca

Hablar y opinar sobre ecología y protección del ecosistema tiene enfoques y vivencias diferentes si lo hacemos desde las oficinas de un Institución Pública, una ONG, los salones de una empresa o si somos vivientes en una pequeña comunidad, por ejemplo en el TIPNIS.

Engels decía en lenguaje común: “No se piensa lo mismo desde una choza que desde un palacio”. Marx, más al gusto de nuestro Licenciado, explicaba: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”

Cuando nos encontramos en condiciones precarias de acceso a la alimentación, la educación y la salud y vivimos prácticamente al día; lo que nos interesa es sobrevivir y cuando algún actor interesado nos ofrece solucionar nuestras carencias, queremos creerle y definitivamente le creemos; y no interesa y tampoco sabemos a qué costo nos llegará esa ayuda. Esto ocurre con esas famosas consultas a los pueblos originarios quienes necesitan creer en las promesas y responden lo que los encuestadores oficiales quieren escuchar y anotar.

Los interesados, agentes políticos, empresarios, negociantes hablan a los indígenas; de caminos, escuelas, hospitales, de bonos y prebendas. Luego detrás de ellos vienen los cocaleros, los madereros, cazadores, agricultores y ganaderos, que transforman rápidamente su entorno ecológico y forma de vida y los excluyen dejándolos en la miseria. De la misma forma ha sucedido con otros mega proyectos y la carretera condenará, en este caso, a poblaciones indígenas yuracarés, mojeñas y chimanes, algunas de ellas con escaso contacto con el mundo externo, a su desaparición porque eso además interesa a los nuevos colonizadores cocaleros.

Por otro lado, y esto debería interesar al mundo, la famosa carretera por el Tipnis destruirá irremediablemente un ecosistema de alta biodiversidad y en muchos casos ni siquiera estudiado, que se perderá antes de siquiera determinar su valor.

Sin embargo la forma de preservar depende de acciones practicas; hay que dar valor económico al ecosistema y se debe tener un dueño y responsable del territorio, pues como sabemos “lo que es de todos es de nadie”.

Y la población del mundo que recibe los beneficios ambientales, debe colaborar económica y técnicamente con el mantenimiento y preservación del ecosistema de estos bosques nativos y su ecosistema, pues hay que pagar por la fijación de carbono, la protección de los bosques y el tesoro que significa la biodiversidad para la ciencia y para el hombre.

DE LAS UTOPIAS
Las utopías sustentables deben seguir guiando el camino a seguir, como aquellas amazónicas de El Dorado y la Loma Santa; y las poblaciones que viven en esos territorios y otros con que cuenta el país, pueden cuidar de estos espacios y vivir allí con otros que quieren seguir el mismo modelo de vida,  más vinculada con la naturaleza, una forma de vida de trabajo para cubrir las necesidades mínimas y  no consumista y en un territorio donde no se introducen especies exóticas, ganaderas o agrícolas.

Para ello se debería apoyar al diseño de un modo de vida amable y ecológico en la zona y facilitar la vida de quienes actualmente viven allí y para los que desean hacer ese tipo de vida; vida natural, lejos del consumismo, pero no de la moderna tecnología ambiental y productiva.

Se trata de implementar una modalidad de vida sin superpoblar el territorio, con pequeñas comunidades dispersas que no afecten y contaminen el ecosistema y siguiendo la filosofía de la naturaleza y el Dios de Spinoza, combinado culturas ancestrales con la más moderna tecnología. Tecnologías limpias para construir viviendas adecuadas, producir alimentos, medios de transporte, comunicación satelital, servicios de educación y salud. Para el transporte y el solaz existen cientos de ríos que se pueden utilizar, son las carretas naturales y no se necesita más, quizá unos drones.

EL ESTADO PLURINACIONAL CONTRA LA MADRE TIERRA
El ataque a la madre tierra y contra el ecosistema, motivado por intereses económicos y geoestratégicos, viene desde tiempo atrás. El año 2011 se reunieron Evo y Lula en Villa Tunari, ambos llevaban collares de hojas de coca para celebrar con la Empresa brasileña OAS y los cocaleros el inicio de la carretera de Villa Tunari San Ignacio de Mojos. Esta carretera de 306 Km fue directamente adjudicada a la Empresa OAS de los amigos de Lula, por la suma de 415 millones de dólares.

Para los cocaleros y su Presidente, el TIPNIS es estratégico pues queda en el área de expansión de cocales, lo que  los brasileros llaman la “estrada da coca” y otros la “rodovía do narcotráfico”, y une Villa Tunari del Chapare, con Mojos y las vías hacia La Paz y Chile y por el otro lado con Trinidad, Santa Cruz y Brasil.

Después de su primer intento fallido, ahora el MAS pretende aprobar una Ley, la Nº 266/2017-2018 de Protección, desarrollo integral y sustentable del territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)”, con la que se pretende eliminar la Ley 180 y la intangibilidad de esa área protegida y territorio indígena. Por esta vía luego viene la migración de cocaleros que amplían sus áreas de cultivo y traen productos químicos para el cultivo y la industrialización de la coca cocaína y de los mineros, madereros, ganaderos que irrespetan la cultura y usos y costumbres de los pueblos originarios arawacs de la amazonia.

Más grave aún, detrás de la carretera vendrán, no sólo nuevos colonizadores, sino también las empresas petroleras, madereras y el narcotráfico, proceso que de hecho ya ha comenzado, con la complicidad del Estado colonizador y cocalero.

La respuesta de los dirigentes de la Subcentral Tipnis ha sido: “No vamos a permitir que se agreda a nuestro territorio con la abrogación de la Ley 180. Tomaremos medidas como autoridades, dentro del territorio”.

Ahora lo que corresponde a la sociedad civil nacional e internacional es dar una solución económica y permanente, valorizando los bosques y la biodiversidad y pagando por ello.
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ANDREINA DE VIAJE POR TRINIDAD Y EL RIO IBARE

Andreina Roca Aguilera

Ya llegue a Trinidad y estoy de ida al Tapacaré que es un hotel muy hermoso. En un árbol al lado de la laguna hay un perezoso y en una lagunita victorias regia, que tiene flores muy bonitas algunas blancas y otras rosadas y sus hojas son como discos grandes y con barandas, en una hoja había una peta y en otras estaban unas gallaretas chocas paseando con sus hijitos que son plomos y estaban comiendo bichitos, en la orilla de la laguna también hay capiguaras.

Nos alojamos en una cabaña  que tiene cinco cuartos y nos alojamos en uno; mañana iré al Reina del Enín un barco en el que navegaremos por el rio Ibare.

Ya es de día y estoy en el barco con mis bisabuelos y sus compañeros de escuela. Vi cuervos negros y cuervo víbora y cuatro bufeos, uno se dio vuelta y me saludo y me mostro su panza rosadita. Fue un viaje de tres horas y media y como iba lento, con mi abuelo nos subimos a una canoa con motor y fuimos muy rápido para ver los lagartos, las garzas y las petas y después alcanzamos al barco y nos subimos.

Ah, y también en el Tapacaré hay una laguna, no es una laguna cualquiera porque es súper grande. Tapacaré es un pájaro grande que grita fuerte, chajaaa, También tienen lanchas, kayacs, piscina y otras cosas. Con mi abuelo nos subimos a un Kayac y cuando paso una lancha nos hizo olas el kayac se llenó de agua y me dio miedo por los lagartos y nos fuimos a la orilla.

Hoy hizo mucho frio y la laguna parecía un mar por las grandes olas que había y nos fuimos a ver un museo de peces y a otro de cosas antiguas, también fuimos a ver una víbora de ocho metros, pero yo creo tiene seis y mi abuelo me dijo que entremos a medirla, pero no nos dejaron. También había un pato y dijeron que lo ponen para que la víbora se lo coma, pero me dio pena.

En Trinidad Fui con mi abuelo para comprar un bufeo de peluche para mi hermanita y mi abuelo andaba mirando las pulperías y en una llena de botellas, botes y hierbas compro unos frascos de manteca de peta para las arrugas y de piyo para las rodillas de mi abuela,  pero no sé porque ella se enojó cuando se los regaló.

El último día fuimos a la casa de mi Tío Tatatarabuelo y mi Tía tatatarabuela y nos alojamos en su casa en Trinidad.

Aaaa y todavía no es el fin. También estuve en la Fiesta de la Trinidad, la chope piesta, había muchas moperas, chichumoperas, abadesas con tipoy que bailaban con pasos muy bonitos y también taitas y macheteros con camijetas, yo me saque fotos con las moperas.

Hoy es hora de irse y me divertí mucho. Fue muy hermoso…

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OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO

OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO
Ovidio Roca
Se dice que la historia es la memoria colectiva de un pueblo y aquello que lo une; es por ello que los regímenes totalitarios y para someterlos, se empeñan en robarles la memoria, quitarles el espíritu y dividirlos.
Cuando olvidamos nuestro pasado y nuestras tradiciones, dejamos de ser parte de una comunidad y quedamos solos e inermes. Para lograr esta amnesia los ideólogos populistas, ya sea nazis o socialistas, cambian la historia, reescribiéndola cada día, y así anulan la cultura y el sentimiento que une a las personas.
A pesar de esto, la gente, el pueblo; lucha por mantener su historia y su cultura, manteniendo el compromiso de un futuro común y compartido. En la lucha política la oposición generalmente invita a recordar esa historia y un pasado en el que las cosas no eran tan malas como ahora, y como el revisar el pasado, conduce a rectificar el presente y mejorar el futuro, el gobierno totalitario se empeña en borrarles la memoria, en “quitarle el alma a los kharas”, como dice la Tesis de Shinahota.
Al respecto, Hannah Arendt nos explica: “El sujeto ideal del régimen totalitario no es ni el nazi ferviente ni el comunista convencido, sino el hombre para el cual la distinción entre hecho y ficción y entre verdadero y falso ha dejado de existir”.
Y siguiendo esta estrategia de cambiar la historia, últimamente en Trinidad y cuando el masismo celebraban la toma del último bastión opositor, el Gran Hermano se mandó el cuento del Inca Moxos: “Fue Moxos la frontera que resistió la invasión colonial, ahí se refugiaron los herederos del Inca Moxos, ha sido la cuna de los debates sobre la construcción de una sociedad plurinacional post colonial”.
La realidad histórica nos enseña que los mojeños vivieron en la amazonia antes de la existencia del gran Imperio Incaico; que no existió un Inca Moxos y que los mojeños, de origen arawak, no hablaban quechua.
Para mantener nuestra identidad y no dejarse amilanar, necesitamos conocer y difundir nuestros fastos e historias locales y no olvidarlos; entre estas la magnífica historia de Mojos, anterior al imperio incaico y aprender de ella.
Entre los años 800 a.c y 1200 d.c. y en la región amazónica de Mojos, trabajó y prosperó una población de más de dos millones de personas. Una gran civilización hidráulica, de la que tenemos mucho que aprender, que controló las inundaciones cíclicas y las sequías. Ellos utilizaron avanzados conocimientos de ingeniería y planificación para controlar las inundaciones y las técnicas desarrolladas para contrarrestarlas fueron los sistemas de camellones, lomas, canales y terraplenes, constituyendo impresionantes sistemas de drenaje a gran escala, asociadas a lagunas artificiales y el establecimiento de áreas de cultivo y asentamientos humanos en las partes altas de montes islas y lomas naturales y artificiales. Sus restos los podemos ver claramente cuando sobrevolamos el Beni. (*).
Los ideólogos y escribas del Estado Plurinacional siguiendo las estrategias de dominio comunes a todo totalitarismo, pretenden anular en las personas quitándoles su espíritu de resistencia y su autoestima, borrándoles su herencia cultural y su pasado. Por esto el empeño por cambiar los signos, los nombres, las instituciones, las tradiciones, las fiestas, los héroes.
Orwell nos muestra la importancia del manejo de la memoria histórica como método para manipular a las masas y en su famoso libro “1984”cita: “Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. Este axioma tiene una interpretación evidente: el futuro será de quienes han manipulado el pasado, hasta el punto de modelarlo a su antojo. No lo permitamos.

Nota:
(*) Consultar: Beni un pueblo de pueblos en las llanuras inundables de Mojos, en: ovidioroca.wordpress.com

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CHOLETS A VISTA DE AUTOMÓVIL

CHOLETS A VISTA DE AUTOMÓVIL
Ovidio Roca
Con un bajo nivel educacional y escasa formación laboral y tecnológica, los pueblos aimara y quechua buscan sobrevivir en un país cuyas políticas estatistas y anti empresa privada, evitan que estas puedan prosperar y generar empleo formal y sostenible ni para ellos ni para nadie. Estos pueblos originarios validos de su innata habilidad para el comercio y el tráfico (son unos mercantilistas y capitalistas impenitentes), buscan la forma de ganarse la vida en actividades que no exigen calificación laboral, ni inversión de capital, ni controles. Y por ahí van como Pedro por su casa.
En estos años del proceso de cambio, la laxitud en el control de actividades relacionadas con el circuito de la coca y el contrabando, ha permitido actividades y tráficos que generan altas ganancias, posibilitando la conformación de una nueva burguesía chola, capitalista y plurinacional.
Un viaje por carretera desde la ciudad de El Alto hacia Santa Cruz, pasando por Oruro, Cochabamba y el Chapare nos permite apreciar al paso, la expresión arquitectónica de esta nueva burguesía, que ya quiere mostrarse y exponer con sus edificios, sus cholets de colorido psicodélico, su orgullo y su éxito. Cuando se escriba la historia de este periodo tendrá que mencionarse que en la arquitectura boliviana, hay un antes y un después de los cholets.
Mientras avanzamos por la carretera, vemos como la nueva moda arquitectónica se expande desde el Alto como una mancha de aceite iridiscente sobre el agua. La apreciamos en cada pueblito que pasamos, cuando a ambos lados de la vía vemos aparecer uno o varios de estos psicodélicos e inconfundibles edificios. Cuando llegamos a Quillacollo, es el apoteosis cholet; que luego continúa por Villa Tunari hasta la sucursal chapareña Yapacaní. Entrando a Buena Vista y adelante se ven menos; por ahora.
Estos cholets son sugestivas edificaciones de varios pisos y brillantes colores como los del aguayo y con típicos diseños andinos. Construcciones que empiezan a sustituir esos feos y tristes edificios de puro ladrillo, sin revoque ni acabado de la época anterior. En los cholets se expresa alegría, se juega con los vidrios polarizados y de amplio colorido, con ángulos, chaflanes, biseles; y con los frontis curvados; todo de un gusto extravagante que se asoma hacia los transeúntes, como una muestra de poder, orgullo y riqueza.
El proceso de cambio, por lo menos en este tipo de arquitectura ha mostrado un importante avance comentaba yo; pero su sostenibilidad económica en el mediano plazo es bastante dudosa, retrucaba el gato liberal que conduce como un maestro en esas difíciles y adrenalinicas carreteras de la geografía nacional.
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ANÉCDOTAS DE POLLERAS Y SOMBREROS

ANÉCDOTAS DE POLLERAS Y SOMBREROS

Ovidio Roca

En los años sesenta, varios años antes del Compadre Palenque y el proceso de cambio, nos fuimos a vivir a San Lorenzo de Mojos y mi esposa contrato a una simpática cholita orureña para que la acompañe y ayude con sus gemelos. Ella acepto feliz ir al Beni y al poco de llegar guardo la pollera y pidió a Pilarica que le regale bluyines y blusas, pues ya no usaría sus vestidos. Fue un cambio radical, la sonrisa se amplió, las dos trenzas se convirtieron en una y ya teníamos una tropa de cunumis persiguiendo a la pelada de bluyines, y ella feliz y realizada.

Cuando retornamos a Cochabamba nuevamente vistió la pollera, se peinó con dos trenzas y volvió a sus orígenes; quería ir a Oruro a visitar a sus padres y no podía llegarles como una birlocha. Entendí entonces que la chola sin pollera y sombrero, se convierte en birlocha y ya no es lo que cree ser, pues son cautivas de la pollera y sin ella no son reconocidas ni aceptadas por su familia o grupo. Creo entender que esto tiene que ver con su densidad identitaria, que como nos explica tan claramente Qananchiri“es de la fuerza performativa del discurso aglutinante, de su capacidad de persistir en el tiempo, institucionalizar y territorializar el efecto de sus acciones, etc.” (Ver: Identidad Boliviana Nación, mestizaje y plurinacionalidad, pag.17).

En relación a la moda y sus orígenes, recuerdo que en los años sesenta o setenta, cuando ya se empezaba a colonizar el Chapare, una fábrica cochabambina de sombreros lanzo al mercado el sombrero chapareño, inspirada en uno de aquellos que usaba Vivien Leigh en la película “Lo que el viento se llevó”. En poco tiempo el sombrero tradicional de chola cochabambina, blanco y de alta copa, desapareció y ahora en el chapare y todo el oriente se usa el sombrero “gringo” a lo Vivien Leigh.

Vivimos la época del relanzamiento de las polleras y sombreros; esta vestimenta de origen europeo genera al ser llevada, un sentimiento de pertenencia e identidad y puede constituir una afirmación de las ideas y valores del grupo o de la  organización.  Así como el uniforme, la vestimenta criolla sirve para reforzar el proceso de diferenciación, de identificación y pertenencia al grupo cultural y étnico ahora parcialmente en el poder.

Actualmente como producto de esta nueva estructura de poderes e influencias plurinacionales, vemos en las instituciones públicas la proliferación de sombreros, de ponchos y de polleras (bueno si es acompañado de idoneidad y mérito para el cargo y esto en beneficio de la ciudadanía que no precisa de inmorales e ineptos de cualquier vestimenta)  y vemos también, muchos otros peinados con raya al medio, la moda impuesta por Evo y Choquehuanca.

En Santa Cruz también se ha hecho común ver este peinado en aquellos “llunkus” que aspiran a un cargo público o quieren conservarlo. Esperamos que prime la cordura y que este corte y peinado no sea obligatorio por ley y para todos, como lo es el corte del sociópata presidente de Corea del Norte y se discrimine de paso a los “pajlas” y a la tribu forestal “taripelao”.

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EL RACISMO DE LOS PLURINACIONALES

Una nota de prensa de hoy en el Diario, El Día dice: “El Presidente de Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) en Chimoré, a la conclusión de un cabildo fue duro al señalar que los yuquis “generan basura y dan mal aspecto a la población”.

Son los colonizadores quechua -aimara, quienes ejercen racismo y discriminación contra los Yuquis, en las mismas tierras ancestrales de estos pueblos originarios del oriente y del Chapare. Primero les quitan sus tierras y ahora los expulsan de su territorio ancestral, por dañar la imagen de la población; será ¿que los consideran salvajes, feos, sucios; tanto que hieren la sensibilidad de los cocaleros andinos?, de los nuevos dueños del país y de los negocios de la blanca.

Todos sabemos que la verdad  es que los colonizadores quieren quitar las tierras a los Yuquis para ampliar el negocio de la coca y construir la narco carretera cortando el Tipnis.

Santos Noco Choco

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COCALATRIA

COCALATRIA

Ovidio Roca

Los ideólogos indigenistas del MAS, con estrechez de miras centran su atención en sacralizar y reverenciar la hoja de coca, un cultivo comercial destinado mayoritariamente a la industria de las drogas; y en poner en escena algunos rituales pachamamicos, reinventados por algunos antropólogos y chamanes falsarios. Esto lo hacen olvidando que la cultura quechua tuvo grandes logros en campos como la arquitectura, agricultura, organización social y otros.

Realizaron la domesticación y mejoramiento de plantas silvestres para su cultivo masivo, entre ellas maíz, papa, oca, quinua, frejol y aplicaron técnicas de conservación innovadoras, como la de liofilización (chuño). Construyeron en los lagos, un sistema de camellones o sukakollos, logrando excelentes rendimientos agrícolas.
Utilizaron eficientemente la rotación de los pisos ecológicos y manejaron andenes o terrazas para sus cultivos en tierras empinadas.

El Tahuantinsuyo, que abarcaba partes de los actuales países de Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, contaba en este extenso territorio, con excelentes caminos totalmente señalizados y un sistema efectivo de comunicación que llegaba hasta los más lejanos confines del Imperio.

Durante el Imperio Incaico la coca era consumida por la clase noble y religiosa, y eventualmente se ampliaba como una merced y para aliviar las necesidades de la población, en los casos de escasez de alimentos.

En la colonia, el acullico se introdujo en el laboreo de las minas, donde los indígenas debían cumplir con la mita. Desde entonces, el “acullico”, el “pijcheo”, se mantuvo como una parte importante en la vida de los mineros, pues solo así podían resistir el cansancio, la sed, el hambre y aguantaban mejor el arduo el trabajo.

La coca que se consume, se acullica en Bolivia y otros países vecinos tienen un alcaloide fuertemente adictivo, la cocaína. Luego de un segundo o tercer “boleo” el acullicador entra en el “no tiempo” de choquehuanca y pueden seguir trabajando, marchando, bloqueando o aguantando las cátedras discursivas de los líderes, pues el alcaloide realiza eficazmente su tarea (1).

Como sabemos, de las hojas de la coca, del tabaco, de los granos de café, de las capsulas de la adormidera y de las hojas de marihuana, se obtiene sustancias psicoactivas: cocaína, nicotina, cafeína, morfina y cannabinoides de efectos variados: estimulantes, narcóticos y alucinógenos.
A pedido del Gobierno, la ONU readmitió este año a Bolivia en la Convención única sobre estupefacientes de 1961, con la reserva para el acullico de coca en el país (que de paso ya la tenía). El Gobierno Nacional este 14 de Enero realizo grandes festejos, con torneos de pijcheo, en toda el área cocalera.

En su discurso de celebración por este importante triunfo, el Presidente Morales afirmó que nuestra “identidad es la coca” (entendemos la del grupo gobernante), y afirmo que se ha logrado un “gran reconocimiento de la comunidad internacional a nuestra identidad, a nuestra hoja de coca y al pijcheo correspondiente”.

Esto muestra la coherencia del Presidente Morales, que es en primer lugar Presidente de las Seis Federaciones de cocaleros y luego del Estado Plurinacional, y que pese al diseño y manejo ideológico socialista comunitarista, que ejerce el exclusivo grupo pensante del MAS, prevalecen y se hacen sentir las decisiones del líder cocalero, icono del proceso de cambio, que privilegia sobre todo los intereses de sus bases sindicales en el Chapare.

Cuando los pueblos que cultivan amapola, tabaco, marihuana, sacralicen y endiosen estas hojas milenarias y las consideren expresión de su identidad, será la señal de que estamos entrando en el “no tiempo” y el fin de la civilización como la conocemos.

¡Causachun coca, huanuchun yanquis, k’aras et al!

(1) Ver El día de los pico verde, en ovidioroca.wordpress.com

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EL TIPNIS: LO QUE LA GENTE SABE Y LOS CUENTOS DEL GRAN HERMANO

EL TIPNIS: LO QUE LA GENTE SABE Y LOS CUENTOS DEL GRAN HERMANO

Ovidio Roca

Al igual que en la novela Orwelliana 1984, el Ministerio de la Verdad reescribe y acomoda la historia al gusto del Partido y del Gran Hermano, y para los que no lo aceptan, esta presente el Ministerio del Amor, con abogados, fiscales y jueces prestos para “convencerlos”.

La manipulación de la información, la distorsión de los hechos y la creación de una nueva realidad acorde a los intereses del gobernante, al igual que en la novela 1984, la vivimos cada día en nuestros países bolivarianos, donde se gastan millonarias sumas en manipular la opinión pública. Pero pese a toda esta campaña y gracias a la existencia de la prensa independiente (cada vez más precaria); el pueblo esta informado.

Por ejemplo, se sabe que la famosa carretera que atravesaría el TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure), forma parte de un programa de ampliación de la frontera cocalera y que su construcción es una decisión de las Federaciones de Cocaleros, que pidieron a su Presidente una vía para facilitar su acceso a nuevas tierras. Esta vía podría permitir eventualmente, el fácil movimiento de laboratorios y precursores y servir de pista para las avionetas.

En esta penosa historia de genocidio y ecocidio, también vimos espantados y apenados, como el Presidente de una poderosa nación vecina, adornado con guirnaldas de coca, bendecía a la Empresa constructora vinculada a sus intereses de grupo, la que habría sido ilegalmente contratada para construir esta carretera que no habría cumplido ninguna norma, ni contaría con diseño final, licitación publica, licencia ambiental y menos consulta previa a los habitantes indígenas, como establece la ley.

En cuanto a carretera y prioridades, muchos benianos bien informados manifiestan su rechazo a la construcción de esta via por el corazón del TINIS y mas bien reclaman como urgente y prioritario, la vinculación de su Departamento mediante una carretera asfaltada: Trinidad, San Ignacio de Mojos, San Borja, La Paz y puertos del Pacifico.

Para construir la carretera cocalera, se atravesaría un Territorio Indígena, donde sus pobladores necesitan manejar los recursos naturales y el entorno ecológico de manera sostenible, en tierras que son de su propiedad en la medida que los conserven adecuadamente.
Esta es una carretera que de ninguna manera favorecería a los pobladores originarios del TIPNIS, que no viven en medio monte por donde pasaría la carretera cocalera, pues habitan a las orillas de los ríos, donde encuentran su alimentación y su medio de comunicación.

Las normas nacionales e internacionales establecen que todo Parque Natural, tiene un Plan donde se definen las áreas de manejo y de conservación. En el caso del TIPNIS que esta dentro del concepto de parques con gente, se ha establecido: Zona núcleo, zona de aprovechamiento tradicional y zona de manejo de recursos.

Molesto por el éxito de la VIII Marcha indígena por la vida y el territorio, el Gobierno en represalia introdujo en la Ley 180 de Octubre 2011, un regalo envenenado, la intangibilidad del Parque; eliminando la posibilidad de manejo de los recursos y por tanto la subsistencia de los pueblos originarios. Prueba de esto es que, inmediatamente dictada la Ley 180, el Gobierno ordenó la suspensión de todos los proyectos que proporcionaban algunos ingresos a los pueblos indígenas, como turismo ecológico, crianza de lagartos para aprovechamiento del cuero y otros que significaban, prácticamente, el único ingreso económico para los indígenas (1).

Presionado a realizar la consulta, que debió ser previa, el Gobierno la hace posterior y amañada. Observadores de Derechos humanos, confirman que la famosa “consulta posterior” fue una violación a los derechos de los pueblo, fue “autoritaria”, “colonialista”, “unilateral”.

Fue una invasión abusiva, llegando con prepotencia, con amenazas, con prebendas, con regalos a pueblos pacíficos y poco informados, buscando aterrorizarlos, de comprarlos, utilizando el poder el Estado, a fin de conseguir la construcción de la carretera.

Continuando con esta triste historia del TIPNIS, ahora surgen autoridades plurinacionales tratando de explicarnos “la carretera ecológica” por encima de la copa de los arboles o por túneles bajo sus raíces; es decir bajo la tierra para no “dañar el ecosistema”. Muchos nos quedamos paralogizados por semejante estupidez, la que con profesionalismo refutaron los Ingenieros Eméritos Cochabambinos y varios más.

Este empeño de la carretera cocalera, al margen de los aspectos técnicos, que con mucho dinero y tecnología puede subsanarse, (los norteamericanos tienen un vehículo dando vueltas y analizando la geología y bioquímica marciana), debemos entender que no es licito tirar la plata del país en un capricho, un negocio cocalero. Además si hipotéticamente se la construyera ya sea elevada o subterránea, el avasallamiento continuara como hasta ahora, movido por el afán de ganancia de los cocaleros y su irrespeto por la naturaleza, por las leyes, por la vida.

En varios países existen carreteras que atraviesan áreas protegidas y a nadie se le ocurre avasallarlas y menos depredarlas y si alguien hiciera el intento, inmediatamente la opinión publica, la fuerza publica local y nacional, frenaría el delito y aplicarían los castigos que corresponden; esto significa la existencia de un Gobierno con autoridad, responsabilidad y primordialmente un Estado de Derecho.

Notas.

1. LA PAZ/OPINIÓN | 29/07/2012
El protocolo acordado entre pueblos indígenas del TIPNIS y el Ministerio de Obras Públicas establece que si como resultado del proceso de la Consulta, que comienza hoy, se suspende la intangibilidad en esa zona bajo protección, se repondrá de inmediato “el plan de manejo”, es decir, se volverá a activar los proyectos de explotación y trabajos que hasta antes de la intangibilidad proporcionaban ingresos a sus habitantes.

PROYECTOS SUSPENDIDOS Tras la Ley 180 de declaratoria de intangibilidad del parque, el Gobierno ordenó la suspensión inmediata de todos los proyectos que proporcionaban algunos ingresos a los pueblos indígenas, como turismo ecológico, crianza de lagartos para aprovechamiento del cuero y otros que significaban, prácticamente, el único ingreso económico para los nativos.

El protocolo ya pactado con la mayoría de los pueblos indígenas destaca que la aplicabilidad de la declaración de zona intangible, significa que en la zona solo se permitirán actividades de guardianía y de investigaciones científicas previamente autorizadas y reguladas.

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