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VIVIR Y HACER “OTRAS COSAS” EN EL TIPNIS

Ovidio Roca

La Prensa destaca permanentemente las noticias del avasallamiento del Tipnis y últimamente sobre la invitación del Presidente a dos  Exmandatarios, para conocer la vida selvática y practicar como “hacer del cuerpo” en el monte, es decir defecar.

Como está relacionado con esta área envío el relato publicado el año 2011, de una educativa visita que realice hace sesenta años por los ríos Isiboro y Sécure. Esto fue mucho antes que al área se la declare Territorio Indígena y Parque Nacional (TIPNIS)  y la invadan los cocaleros. Aquí va:
VIDA COTIDIANA CON LOS CHIMANES

Publicado por ovidioroca en Entorno y vivencias personalesPueblos Indígenas tradicionestipnis el 12 septiembre, 2011 |

VIDA COTIDIANA CHIMAN
(El mundo indígena antes de los misioneros, los antropólogos, las ONG,s y los cocaleros)
– Ovidio Roca – 30.3.2011

Para conocer los ríos del Beni, el año 1958 me “cole” a una exploración en busca de uranio hacia las nacientes del Isiboro, a la que partimos desde Trinidad. Navegamos el Ibare hasta el Mamoré, entramos por la boca del Sécure y finalmente llegamos al Isiboro, que en esa época era una región poco conocida, pues aún no habían ingresado los cocaleros al chapare y sus alrededores. Actualmente esta región constituye el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure, TIPNIS

Luego de algunas semanas, navegábamos el curso alto del río Isiboro, cerca del arroyo querosén. En la oración avistamos un caserío que según Pablo Noe, trinitario de Puerto San Lorenzo, era de indígenas Chimanes. El motorista encostó al borde del barranco y ató fuertemente la canoa, subimos hasta las chozas para compartir con la gente, poner fuego, comer algo y pasar la noche. Al día siguiente encontramos la canoa colgada en la empinada barranca y el motor de fuera de borda hundido. Las aguas habían bajado por lo menos dos metros durante la noche, lo que no es normal en los ríos de la llanura y aprendimos que es lo frecuente en el curso alto. Aquí las lluvias en las cabeceras hacen subir el nivel del río y luego las aguas escurren rápidamente y bajan de nivel en pocas horas.
El motor no funcionaba y se habían perdido las herramientas, ante esto el motorista partió navegando “a bubuya” hacia Puerto San Lorenzo donde había quedado la embarcación de motor de centro en la que vinimos hasta allí y donde contaba con los elementos para reparar el de popa.
Decidí quedarme con los Chimanes y armé mi carpa y mosquitero cerca del caserío de chozas de tacuara y techo de patujú, donde me quede por casi un mes, acompañado de Pablo que hablaba castellano y más o menos se hacía entender por los Chimanes.
Participábamos en la vida de la tribu, eran doce personas, había dos “seméndalas” muchachas a las que ya le había crecido el cabello luego de ser rapadas a su primera regla y estaban listas para elegir pareja.
Los acompañaba y aprendía de ellos que conocían el monte y ríos y sabían utilizar eficientemente los recursos que les daba la naturaleza y de ellos se abastecían, pues aún no habían llegado los antropólogos y misioneros.
Las mujeres hacían chapapas (parrilla de palos) elevadas sobre el rescoldo de la fogata para recibir el humo y el calor suave. Sobre la parrilla ponían lo que habían conseguido cazar ese día, especialmente pescados y monos. El proceso duraba varios días y poco a poco los monos se abizcochaban y volvían negros. Me daba una sensación extraña ver estas formas humanas colgando de las tijeras del techo de las chozas. Igual sucedía con los pescados, y es la forma en que conservan el alimento (pues carecen de sal para hacer charque) para cuando no hay posibilidades de tener carne fresca.
El pescado, los patos y pavas que cazan, los cocinaban en la fogata, junto a las yucas. Los pescados son envueltos en hojas de patujú y luego son cubiertos totalmente con greda (arcilla), así protegidos lo ponen al lado de las brasas durante algunas horas y resulta un manjar delicioso. Las aves las cubrían directamente con greda sin sacarles las plumas pues estas salen cuando se saca la cubierta de arcilla, quedando la presa limpia. El resultado es excelente, salvo la mala impresión de comer los animales sin sacarles las tripas. Yo tenía un manjar especial, la sal, que se peleaban para les regale un poquito.
Otra delicia son los gusanos trochos; se sacan de las palmeras caídas, cuando apegando el oído al tronco se escucha un ruido como si estuvieran rascando es la señal que están grandes y listos para comerlos. Se los saca y se los ensarta en un jipurí y se pone a las brasas, son deliciosos. También se comen crudos agarrándolos por la cabeza, pero no me gustaron. Los gusanos de caluchas se comen crudos, estos son sabrosos y de un sabor dulzón y a coco.
La pesca se hace con arco y flecha. Tenían y fabricaban diversidad de flechas, una para cada tipo de animal y aun para tirarles (desde la hamaca) a los muchachos para que no molesten, estas tenían una punta redonda.
Para las flechas usaban como asta o varilla la flor de chuchio y para la punta, madera de chonta. Los dos extremos del asta (donde van las plumas y donde se inserta la punta) es atado fuertemente con un cordel de fibras retorcidas y para asegurarlo y que la atadura no se mueva lo impregnan con resina de mururé. El tamaño y forma de las puntas y el grosor del asta de la flecha varían. Fabrican flechas para pájaros, estas son delgadas y de punta fina. Para los monos tienen las más aguzadas y con dos aletas como las púas de la raya. Para cazar taitetú, son más fuertes y la punta la hacen de tacuara de manera que al herir el animal este se desangre por la punta acanalada de la flecha. El problema es que hay que seguir al animal hasta que éste ya no puede caminar. De todas maneras tienen todo el tiempo para eso. Para los pescados la punta es en forma de tridente y con aletas o ganchos bien aguzados.
La chicha “patacada” de yuca es la bebida más apetecida. Se cocina la yuca, se la mastica para ensalivarla y luego se la deja fermentar por varios días en unas tinajas bien tapadas. Con la borrachera que esta produce uno se olvida de todo bicho que camina, vuela y pica.
El vestido es de corocho, la corteza de un árbol alto parecido al higuerón. Se busca un árbol grueso y se saca la corteza en forma de una sábana. Se lo sumerge en el arroyo durante unos días y luego se empieza a machacar cuidadosamente golpeando con un mazo de madera. En poco tiempo queda flexible como si fuera una tela. Se dobla la tela por la mitad y se hace un corte para pasar la cabeza, luego se sujeta con un cinto de fibras tejidas concluyendo así el atuendo. Había algunas mujeres con inclinaciones artísticas que le ponían color y algunos adornos, pero no era común.
Para espantar los mosquitos y marigüis, se usa una especie de cola de caballo que se fabrica con el pedúnculo del racimo de motacú. Se lo corta y se lo pasa por las brasas, luego se saca las cáscara verdosa y se empieza a machacar con cuidado y en poco tiempo teníamos con que azotarnos los pies y la espalda y así espantar a los bichos.
Cerca del caserío, en una loma al lado del río, tenía su choza un guarayo viejo que se asumía como chaman y practicaba la curación con yerbas, fricciones con aceites, chupar y escupir los males, sobas y otras artes. En la choza tenía un mosquitero de lienzo, grande y cuadrado, allí llevaba a las muchachas para hacer la sanación que duraba bastante tiempo; a las viejas las curaba rápidamente y al aire libre, en la estera colocada bajo un frondoso tajibo.
Cada cierto tiempo llegaban en canoas algunos enfermos para ser curados, con tomas de aceite de raya o de caimán o fricciones con “untos” de manteca de tigre y luego cubiertos con hojas de macororó.
Como el plan del gobierno es volver 500 años atrás, vale la pena estar preparados por lo menos con la gastronomía.

Chimanestradiciones indigenas

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LAS UTOPÍAS DEBEN CONTINUAR GUIANDO EL CAMINO

Ovidio Roca

Hablar y opinar sobre ecología y protección del ecosistema tiene enfoques y vivencias diferentes si lo hacemos desde las oficinas de un Institución Pública, una ONG, los salones de una empresa o si somos vivientes en una pequeña comunidad, por ejemplo en el TIPNIS.

Engels decía en lenguaje común: “No se piensa lo mismo desde una choza que desde un palacio”. Marx, más al gusto de nuestro Licenciado, explicaba: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”

Cuando nos encontramos en condiciones precarias de acceso a la alimentación, la educación y la salud y vivimos prácticamente al día; lo que nos interesa es sobrevivir y cuando algún actor interesado nos ofrece solucionar nuestras carencias, queremos creerle y definitivamente le creemos; y no interesa y tampoco sabemos a qué costo nos llegará esa ayuda. Esto ocurre con esas famosas consultas a los pueblos originarios quienes necesitan creer en las promesas y responden lo que los encuestadores oficiales quieren escuchar y anotar.

Los interesados, agentes políticos, empresarios, negociantes hablan a los indígenas; de caminos, escuelas, hospitales, de bonos y prebendas. Luego detrás de ellos vienen los cocaleros, los madereros, cazadores, agricultores y ganaderos, que transforman rápidamente su entorno ecológico y forma de vida y los excluyen dejándolos en la miseria. De la misma forma ha sucedido con otros mega proyectos y la carretera condenará, en este caso, a poblaciones indígenas yuracarés, mojeñas y chimanes, algunas de ellas con escaso contacto con el mundo externo, a su desaparición porque eso además interesa a los nuevos colonizadores cocaleros.

Por otro lado, y esto debería interesar al mundo, la famosa carretera por el Tipnis destruirá irremediablemente un ecosistema de alta biodiversidad y en muchos casos ni siquiera estudiado, que se perderá antes de siquiera determinar su valor.

Sin embargo la forma de preservar depende de acciones practicas; hay que dar valor económico al ecosistema y se debe tener un dueño y responsable del territorio, pues como sabemos “lo que es de todos es de nadie”.

Y la población del mundo que recibe los beneficios ambientales, debe colaborar económica y técnicamente con el mantenimiento y preservación del ecosistema de estos bosques nativos y su ecosistema, pues hay que pagar por la fijación de carbono, la protección de los bosques y el tesoro que significa la biodiversidad para la ciencia y para el hombre.

DE LAS UTOPIAS
Las utopías sustentables deben seguir guiando el camino a seguir, como aquellas amazónicas de El Dorado y la Loma Santa; y las poblaciones que viven en esos territorios y otros con que cuenta el país, pueden cuidar de estos espacios y vivir allí con otros que quieren seguir el mismo modelo de vida,  más vinculada con la naturaleza, una forma de vida de trabajo para cubrir las necesidades mínimas y  no consumista y en un territorio donde no se introducen especies exóticas, ganaderas o agrícolas.

Para ello se debería apoyar al diseño de un modo de vida amable y ecológico en la zona y facilitar la vida de quienes actualmente viven allí y para los que desean hacer ese tipo de vida; vida natural, lejos del consumismo, pero no de la moderna tecnología ambiental y productiva.

Se trata de implementar una modalidad de vida sin superpoblar el territorio, con pequeñas comunidades dispersas que no afecten y contaminen el ecosistema y siguiendo la filosofía de la naturaleza y el Dios de Spinoza, combinado culturas ancestrales con la más moderna tecnología. Tecnologías limpias para construir viviendas adecuadas, producir alimentos, medios de transporte, comunicación satelital, servicios de educación y salud. Para el transporte y el solaz existen cientos de ríos que se pueden utilizar, son las carretas naturales y no se necesita más, quizá unos drones.

EL ESTADO PLURINACIONAL CONTRA LA MADRE TIERRA
El ataque a la madre tierra y contra el ecosistema, motivado por intereses económicos y geoestratégicos, viene desde tiempo atrás. El año 2011 se reunieron Evo y Lula en Villa Tunari, ambos llevaban collares de hojas de coca para celebrar con la Empresa brasileña OAS y los cocaleros el inicio de la carretera de Villa Tunari San Ignacio de Mojos. Esta carretera de 306 Km fue directamente adjudicada a la Empresa OAS de los amigos de Lula, por la suma de 415 millones de dólares.

Para los cocaleros y su Presidente, el TIPNIS es estratégico pues queda en el área de expansión de cocales, lo que  los brasileros llaman la “estrada da coca” y otros la “rodovía do narcotráfico”, y une Villa Tunari del Chapare, con Mojos y las vías hacia La Paz y Chile y por el otro lado con Trinidad, Santa Cruz y Brasil.

Después de su primer intento fallido, ahora el MAS pretende aprobar una Ley, la Nº 266/2017-2018 de Protección, desarrollo integral y sustentable del territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)”, con la que se pretende eliminar la Ley 180 y la intangibilidad de esa área protegida y territorio indígena. Por esta vía luego viene la migración de cocaleros que amplían sus áreas de cultivo y traen productos químicos para el cultivo y la industrialización de la coca cocaína y de los mineros, madereros, ganaderos que irrespetan la cultura y usos y costumbres de los pueblos originarios arawacs de la amazonia.

Más grave aún, detrás de la carretera vendrán, no sólo nuevos colonizadores, sino también las empresas petroleras, madereras y el narcotráfico, proceso que de hecho ya ha comenzado, con la complicidad del Estado colonizador y cocalero.

La respuesta de los dirigentes de la Subcentral Tipnis ha sido: “No vamos a permitir que se agreda a nuestro territorio con la abrogación de la Ley 180. Tomaremos medidas como autoridades, dentro del territorio”.

Ahora lo que corresponde a la sociedad civil nacional e internacional es dar una solución económica y permanente, valorizando los bosques y la biodiversidad y pagando por ello.
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ANDREINA DE VIAJE POR TRINIDAD Y EL RIO IBARE

Andreina Roca Aguilera

Ya llegue a Trinidad y estoy de ida al Tapacaré que es un hotel muy hermoso. En un árbol al lado de la laguna hay un perezoso y en una lagunita victorias regia, que tiene flores muy bonitas algunas blancas y otras rosadas y sus hojas son como discos grandes y con barandas, en una hoja había una peta y en otras estaban unas gallaretas chocas paseando con sus hijitos que son plomos y estaban comiendo bichitos, en la orilla de la laguna también hay capiguaras.

Nos alojamos en una cabaña  que tiene cinco cuartos y nos alojamos en uno; mañana iré al Reina del Enín un barco en el que navegaremos por el rio Ibare.

Ya es de día y estoy en el barco con mis bisabuelos y sus compañeros de escuela. Vi cuervos negros y cuervo víbora y cuatro bufeos, uno se dio vuelta y me saludo y me mostro su panza rosadita. Fue un viaje de tres horas y media y como iba lento, con mi abuelo nos subimos a una canoa con motor y fuimos muy rápido para ver los lagartos, las garzas y las petas y después alcanzamos al barco y nos subimos.

Ah, y también en el Tapacaré hay una laguna, no es una laguna cualquiera porque es súper grande. Tapacaré es un pájaro grande que grita fuerte, chajaaa, También tienen lanchas, kayacs, piscina y otras cosas. Con mi abuelo nos subimos a un Kayac y cuando paso una lancha nos hizo olas el kayac se llenó de agua y me dio miedo por los lagartos y nos fuimos a la orilla.

Hoy hizo mucho frio y la laguna parecía un mar por las grandes olas que había y nos fuimos a ver un museo de peces y a otro de cosas antiguas, también fuimos a ver una víbora de ocho metros, pero yo creo tiene seis y mi abuelo me dijo que entremos a medirla, pero no nos dejaron. También había un pato y dijeron que lo ponen para que la víbora se lo coma, pero me dio pena.

En Trinidad Fui con mi abuelo para comprar un bufeo de peluche para mi hermanita y mi abuelo andaba mirando las pulperías y en una llena de botellas, botes y hierbas compro unos frascos de manteca de peta para las arrugas y de piyo para las rodillas de mi abuela,  pero no sé porque ella se enojó cuando se los regaló.

El último día fuimos a la casa de mi Tío Tatatarabuelo y mi Tía tatatarabuela y nos alojamos en su casa en Trinidad.

Aaaa y todavía no es el fin. También estuve en la Fiesta de la Trinidad, la chope piesta, había muchas moperas, chichumoperas, abadesas con tipoy que bailaban con pasos muy bonitos y también taitas y macheteros con camijetas, yo me saque fotos con las moperas.

Hoy es hora de irse y me divertí mucho. Fue muy hermoso…

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OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO

OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO
Ovidio Roca
Se dice que la historia es la memoria colectiva de un pueblo y aquello que lo une; es por ello que los regímenes totalitarios y para someterlos, se empeñan en robarles la memoria, quitarles el espíritu y dividirlos.
Cuando olvidamos nuestro pasado y nuestras tradiciones, dejamos de ser parte de una comunidad y quedamos solos e inermes. Para lograr esta amnesia los ideólogos populistas, ya sea nazis o socialistas, cambian la historia, reescribiéndola cada día, y así anulan la cultura y el sentimiento que une a las personas.
A pesar de esto, la gente, el pueblo; lucha por mantener su historia y su cultura, manteniendo el compromiso de un futuro común y compartido. En la lucha política la oposición generalmente invita a recordar esa historia y un pasado en el que las cosas no eran tan malas como ahora, y como el revisar el pasado, conduce a rectificar el presente y mejorar el futuro, el gobierno totalitario se empeña en borrarles la memoria, en “quitarle el alma a los kharas”, como dice la Tesis de Shinahota.
Al respecto, Hannah Arendt nos explica: “El sujeto ideal del régimen totalitario no es ni el nazi ferviente ni el comunista convencido, sino el hombre para el cual la distinción entre hecho y ficción y entre verdadero y falso ha dejado de existir”.
Y siguiendo esta estrategia de cambiar la historia, últimamente en Trinidad y cuando el masismo celebraban la toma del último bastión opositor, el Gran Hermano se mandó el cuento del Inca Moxos: “Fue Moxos la frontera que resistió la invasión colonial, ahí se refugiaron los herederos del Inca Moxos, ha sido la cuna de los debates sobre la construcción de una sociedad plurinacional post colonial”.
La realidad histórica nos enseña que los mojeños vivieron en la amazonia antes de la existencia del gran Imperio Incaico; que no existió un Inca Moxos y que los mojeños, de origen arawak, no hablaban quechua.
Para mantener nuestra identidad y no dejarse amilanar, necesitamos conocer y difundir nuestros fastos e historias locales y no olvidarlos; entre estas la magnífica historia de Mojos, anterior al imperio incaico y aprender de ella.
Entre los años 800 a.c y 1200 d.c. y en la región amazónica de Mojos, trabajó y prosperó una población de más de dos millones de personas. Una gran civilización hidráulica, de la que tenemos mucho que aprender, que controló las inundaciones cíclicas y las sequías. Ellos utilizaron avanzados conocimientos de ingeniería y planificación para controlar las inundaciones y las técnicas desarrolladas para contrarrestarlas fueron los sistemas de camellones, lomas, canales y terraplenes, constituyendo impresionantes sistemas de drenaje a gran escala, asociadas a lagunas artificiales y el establecimiento de áreas de cultivo y asentamientos humanos en las partes altas de montes islas y lomas naturales y artificiales. Sus restos los podemos ver claramente cuando sobrevolamos el Beni. (*).
Los ideólogos y escribas del Estado Plurinacional siguiendo las estrategias de dominio comunes a todo totalitarismo, pretenden anular en las personas quitándoles su espíritu de resistencia y su autoestima, borrándoles su herencia cultural y su pasado. Por esto el empeño por cambiar los signos, los nombres, las instituciones, las tradiciones, las fiestas, los héroes.
Orwell nos muestra la importancia del manejo de la memoria histórica como método para manipular a las masas y en su famoso libro “1984”cita: “Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. Este axioma tiene una interpretación evidente: el futuro será de quienes han manipulado el pasado, hasta el punto de modelarlo a su antojo. No lo permitamos.

Nota:
(*) Consultar: Beni un pueblo de pueblos en las llanuras inundables de Mojos, en: ovidioroca.wordpress.com

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CHOLETS A VISTA DE AUTOMÓVIL

CHOLETS A VISTA DE AUTOMÓVIL
Ovidio Roca
Con un bajo nivel educacional y escasa formación laboral y tecnológica, los pueblos aimara y quechua buscan sobrevivir en un país cuyas políticas estatistas y anti empresa privada, evitan que estas puedan prosperar y generar empleo formal y sostenible ni para ellos ni para nadie. Estos pueblos originarios validos de su innata habilidad para el comercio y el tráfico (son unos mercantilistas y capitalistas impenitentes), buscan la forma de ganarse la vida en actividades que no exigen calificación laboral, ni inversión de capital, ni controles. Y por ahí van como Pedro por su casa.
En estos años del proceso de cambio, la laxitud en el control de actividades relacionadas con el circuito de la coca y el contrabando, ha permitido actividades y tráficos que generan altas ganancias, posibilitando la conformación de una nueva burguesía chola, capitalista y plurinacional.
Un viaje por carretera desde la ciudad de El Alto hacia Santa Cruz, pasando por Oruro, Cochabamba y el Chapare nos permite apreciar al paso, la expresión arquitectónica de esta nueva burguesía, que ya quiere mostrarse y exponer con sus edificios, sus cholets de colorido psicodélico, su orgullo y su éxito. Cuando se escriba la historia de este periodo tendrá que mencionarse que en la arquitectura boliviana, hay un antes y un después de los cholets.
Mientras avanzamos por la carretera, vemos como la nueva moda arquitectónica se expande desde el Alto como una mancha de aceite iridiscente sobre el agua. La apreciamos en cada pueblito que pasamos, cuando a ambos lados de la vía vemos aparecer uno o varios de estos psicodélicos e inconfundibles edificios. Cuando llegamos a Quillacollo, es el apoteosis cholet; que luego continúa por Villa Tunari hasta la sucursal chapareña Yapacaní. Entrando a Buena Vista y adelante se ven menos; por ahora.
Estos cholets son sugestivas edificaciones de varios pisos y brillantes colores como los del aguayo y con típicos diseños andinos. Construcciones que empiezan a sustituir esos feos y tristes edificios de puro ladrillo, sin revoque ni acabado de la época anterior. En los cholets se expresa alegría, se juega con los vidrios polarizados y de amplio colorido, con ángulos, chaflanes, biseles; y con los frontis curvados; todo de un gusto extravagante que se asoma hacia los transeúntes, como una muestra de poder, orgullo y riqueza.
El proceso de cambio, por lo menos en este tipo de arquitectura ha mostrado un importante avance comentaba yo; pero su sostenibilidad económica en el mediano plazo es bastante dudosa, retrucaba el gato liberal que conduce como un maestro en esas difíciles y adrenalinicas carreteras de la geografía nacional.
ovidioroca.wordpress.com

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ANÉCDOTAS DE POLLERAS Y SOMBREROS

ANÉCDOTAS DE POLLERAS Y SOMBREROS

Ovidio Roca

En los años sesenta, varios años antes del Compadre Palenque y el proceso de cambio, nos fuimos a vivir a San Lorenzo de Mojos y mi esposa contrato a una simpática cholita orureña para que la acompañe y ayude con sus gemelos. Ella acepto feliz ir al Beni y al poco de llegar guardo la pollera y pidió a Pilarica que le regale bluyines y blusas, pues ya no usaría sus vestidos. Fue un cambio radical, la sonrisa se amplió, las dos trenzas se convirtieron en una y ya teníamos una tropa de cunumis persiguiendo a la pelada de bluyines, y ella feliz y realizada.

Cuando retornamos a Cochabamba nuevamente vistió la pollera, se peinó con dos trenzas y volvió a sus orígenes; quería ir a Oruro a visitar a sus padres y no podía llegarles como una birlocha. Entendí entonces que la chola sin pollera y sombrero, se convierte en birlocha y ya no es lo que cree ser, pues son cautivas de la pollera y sin ella no son reconocidas ni aceptadas por su familia o grupo. Creo entender que esto tiene que ver con su densidad identitaria, que como nos explica tan claramente Qananchiri“es de la fuerza performativa del discurso aglutinante, de su capacidad de persistir en el tiempo, institucionalizar y territorializar el efecto de sus acciones, etc.” (Ver: Identidad Boliviana Nación, mestizaje y plurinacionalidad, pag.17).

En relación a la moda y sus orígenes, recuerdo que en los años sesenta o setenta, cuando ya se empezaba a colonizar el Chapare, una fábrica cochabambina de sombreros lanzo al mercado el sombrero chapareño, inspirada en uno de aquellos que usaba Vivien Leigh en la película “Lo que el viento se llevó”. En poco tiempo el sombrero tradicional de chola cochabambina, blanco y de alta copa, desapareció y ahora en el chapare y todo el oriente se usa el sombrero “gringo” a lo Vivien Leigh.

Vivimos la época del relanzamiento de las polleras y sombreros; esta vestimenta de origen europeo genera al ser llevada, un sentimiento de pertenencia e identidad y puede constituir una afirmación de las ideas y valores del grupo o de la  organización.  Así como el uniforme, la vestimenta criolla sirve para reforzar el proceso de diferenciación, de identificación y pertenencia al grupo cultural y étnico ahora parcialmente en el poder.

Actualmente como producto de esta nueva estructura de poderes e influencias plurinacionales, vemos en las instituciones públicas la proliferación de sombreros, de ponchos y de polleras (bueno si es acompañado de idoneidad y mérito para el cargo y esto en beneficio de la ciudadanía que no precisa de inmorales e ineptos de cualquier vestimenta)  y vemos también, muchos otros peinados con raya al medio, la moda impuesta por Evo y Choquehuanca.

En Santa Cruz también se ha hecho común ver este peinado en aquellos “llunkus” que aspiran a un cargo público o quieren conservarlo. Esperamos que prime la cordura y que este corte y peinado no sea obligatorio por ley y para todos, como lo es el corte del sociópata presidente de Corea del Norte y se discrimine de paso a los “pajlas” y a la tribu forestal “taripelao”.

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EL RACISMO DE LOS PLURINACIONALES

Una nota de prensa de hoy en el Diario, El Día dice: “El Presidente de Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) en Chimoré, a la conclusión de un cabildo fue duro al señalar que los yuquis “generan basura y dan mal aspecto a la población”.

Son los colonizadores quechua -aimara, quienes ejercen racismo y discriminación contra los Yuquis, en las mismas tierras ancestrales de estos pueblos originarios del oriente y del Chapare. Primero les quitan sus tierras y ahora los expulsan de su territorio ancestral, por dañar la imagen de la población; será ¿que los consideran salvajes, feos, sucios; tanto que hieren la sensibilidad de los cocaleros andinos?, de los nuevos dueños del país y de los negocios de la blanca.

Todos sabemos que la verdad  es que los colonizadores quieren quitar las tierras a los Yuquis para ampliar el negocio de la coca y construir la narco carretera cortando el Tipnis.

Santos Noco Choco

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