Archivo para la categoría Desarrollo Sostenible , Ecología

DE RECETAS Y COCINEROS

Ovidio Roca

La cúpula masista inventora del Estado plurinacional cocalero y actual propietaria del gobierno, siempre menciona que los opositores no tienen propuestas mientras que ellos sí las tienen; algo que no es cierto pues todos tenemos nuestras recetas, buenas o malas y lo que debemos preguntarnos, pues finalmente de esto se trata, es: hacia qué tipo de vida y sociedad nos conduce cada una de ellas.

La sabiduría popular enseña que la práctica es la forma de validar las teorías y la recetas: primero tenemos que comprobar  si con la receta que nos ofrecen se prepara un guiso que nos alimenta y da satisfacción, o uno que nos causa diarrea. También es importante aprender de la experiencia histórica, analizando objetivamente que les ha ocurrido a los pueblos bajo gobiernos populistas; por ejemplo ver cómo le fue a los cubanos, a los coreanos, como le está yendo a los venezolanos y a que costo están saliendo de su drama populista los ecuatorianos, los uruguayos, los argentinos y pronto nosotros.

RECETA DEL POPULISMO Y SOCIALISMO COMUNITARIO

La experiencia histórica nos muestra que el programa de los gobiernos populistas es un modelo autoritario, una receta económica que se ha demostrado fallida en todas partes, una lista de consignas ideológicas y no un programa de gestión con soluciones viables.

Por estrategia siempre mantienen al frente un enemigo externo e interno causante de todos los males del país y a los que hay que combatir, pues los culpables de todo lo malo son los otros, los imperialistas, los neoliberales, los opositores.

Una típica receta populista y socialista tiene como condimentos el Estatismo, el centralismo y el autoritarismo, más una despiadada destrucción del medio ambiente, la continua persecución de los ciudadanos y el avasallamiento de los pueblos indígenas que habitan las tierras orientales de Bolivia.

Como es ajena a su ideología, el partido populista cocalero rechaza el sistema Republicano, la Democracia representativa, el racionalismo e individualismo moderno, la cultura cívica liberal y el Estado de Derecho y mantiene costumbres y procedimientos políticos caracterizados por el caudillismo, el liderazgo carismático, el corporativismo y las jerarquías autoritarias.

Siguiendo esta receta, en Bolivia se mantiene una permanente inseguridad jurídica, nos atosigan con Leyes y Decretos que por orden y a gusto del Jefazo son aplicados por sus serviles jueces y fiscales, manteniendo atemorizada a la ciudadanía y evitando cualquier intento de resistencia o de oposición.

RECETA DEMOCRATICA LIBERAL

La receta Democrática liberal es simple, se cree en la libertad, en las personas, en su libre iniciativa y  en un Estado que da seguridad jurídica para la vida y la propiedad de todos los ciudadanos.

El liberalismo democrático tiene ya una larga historia, la transitaron muchos países y especialmente los de Europa del Norte quienes actualmente son los que tienen la mejor calidad de vida; pues finalmente de esto se trata: de calidad de vida y bienestar, un bienestar logrado  con trabajo y responsabilidad.

Es un sistema que busca contar con un ambiente institucional sólido y confiable para promover el desarrollo, la inversión y los negocios; mantiene adecuadas políticas públicas y una burocracia meritocrática que cumpliendo la ley genera confianza y estimula la inversión. Son Gobiernos que mantienen fluidas relaciones internacionales basada en el respeto mutuo, el intercambio de ideas, de cultura y el comercio.

Los países más exitosos son los que practican un capitalismo competitivo, innovador, productivo y de libre mercado y no el Capitalismo financiero, especulativo y monopólico de algunos otros países y aún menos el Capitalismo monopólico de Estado que es el que aplican los socialistas y populistas.

El objetivo guía es la calidad de vida de los ciudadanos, la producción sostenible, el consumo responsable, no el consumismo y esto con un modelo productivo basado en el esfuerzo privado, la  ciencia y la tecnología. Esto conduce hacia un ambiente de libertad, de educación, salud, calidad del medio ambiente y sostenibilidad del ecosistema.

COROLARIO

Se sabe que la gente busca cosas simples pero importantes: su felicidad, su seguridad, tener un sentido para su vida, una familia unida y buenos amigos y esto indudablemente se logra con mayor facilidad en un Estado Federal y Democrático.

En consecuencia y si realmente queremos progresar, debemos optar entre la responsabilidad individual o el colectivismo: Si adoptamos una mentalidad de responsabilidad e interés propio racional, podremos conseguir libertad, justicia y progreso o por el contrario podemos continuar con la mentalidad del populismo y la dadiva, con sus consecuencias de esclavitud, violencia y pobreza.

La experiencia nos muestra que las masas son más influenciadas por las emociones que por los hechos, por lo que los Gobiernos populistas se hacen rápidamente del manejo casi absoluto de los medios de comunicación mediante los cuales difunden diariamente sus discursos demagógicos y racistas con lo que mantienen totalmente ilusionada, controlada y amedrentada a la población.

Una respuesta positiva frente a esta situación es la actual rebelión de las clases medias, las redes sociales,  que con los mensajes, el “feis”,  el “guasap” y procurando no caer en la trampa racista y sexista, enfrentan al populismo y a los gobiernos centralistas y autocráticos; gobiernos que de ninguna manera ofrecen un futuro de paz y progreso.

El reto es encontrar la manera de unir y canalizar toda esta fuerza y resistencia ciudadana y joven, para recuperar la democracia y construir el país libre y productivo que todos necesitamos.
ovidioroca.wordpress.com

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DE LAS MALAS NOTICIAS Y EL DESARROLLO ALTERNATIVO

Ovidio Roca

Los científicos son cada vez más explícitos en relacion al cataclismo que el cambio climático significa para la especie humana y nosotros poco o nada hacemos; y algunos como Trump dicen que “esto no es con nosotros”.

Pese a las advertencias catastróficas en todo el mundo la explotación de las materias primas continúa creciendo, los bosques desaparecen, los océanos se acidifican, el crecimiento demográfico y la expansión del comercio hacen trizas todos los propósitos de contener la degradación de la Tierra, mientras la mitad de los productos alimenticios que se producen se tiran a la basura.

El objetivo de todas las especies animales es su supervivencia: permanecer vivos, lograr su bienestar, estar seguros. Los humanos se caracterizan además por evolucionar desde su ser biológico hacia un ser social; un ser que vive y se desarrolla en sociedad.

La humanidad en su transcurso histórico ha venido enfrentando a sus eternos males: el hambre, las enfermedades, la ausencia de libertad y la violencia y ahora se añade el cambio climático, son males que cada vez que creemos vencerlos se renuevan.

En su proceso evolutivo los seres humanos mediante la mutua colaboración, la riqueza relacional y en un ambiente cultural y social, han logrado sobrevivir gracias a la solidaridad, poniendo en común lo poco que tienen y avanzando hacia el conocimiento tecnológico e industria, lo que les permite producir lo que necesitan  y disfrutar de su vida y de sus bienes.

Este efecto del entorno familiar y de las relaciones sociales en la supervivencia humana, nos aporta pistas sobre una salida posible al actual crecimiento depredador e insostenible: una alternativa de sociedad sin crecimiento, con calidad de vida, con menos bienes materiales pero con más bienes relacionales y un uso inteligente de las modernas tecnologías compatibles con el cuidado del medioambiente y capaces de generar bienestar a la sociedad.

Cuando la humanidad ingreso a la modernidad y la democracia, practicó el sistema de libre mercado que dio origen a una masiva creación de riqueza y libertad, pero posteriormente derivó en el actual consumismo. Se pasó de una economía innovadora, productiva y competitiva, hacia un capitalismo financiero en el que las personas se enriquecen mediante la especulación financiera, obteniendo protecciones de monopolio y favores del gobierno, con un total desprecio por el ciudadano y el medio ambiente.

Nos olvidamos que tenemos un solo planeta y un único ecosistema en el cual surgimos y nos desarrollamos como especie humana y al que cada día estamos destruyendo. Como ciudadanos somos libres de decidir nuestro desino y en uso de esta libertad podemos decidir salir adelante preservado nuestro ecosistema y también autodestruirnos, y al parecer estamos decididos por esta última alternativa. En los sistemas socialistas la situación es aún peor, allí cunde el Estatismo, la economía extractivista y la agresiva destrucción del medio ambiente.

Ante esta situación se postula el decrecimiento, que es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular y controlada de la producción económica, buscando establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos. El reto es vivir mejor con menos.

En términos generales el decrecimiento es un modelo de desarrollo alternativo, que significa crear in situ condiciones de vida y de trabajo, respetando las especificidades colectivas y las culturas diferenciadas de cada pueblo. La clave de este proceso es el cambio de valores sobre el significado de riqueza, pobreza y bienestar, lo que comporta nuevos conceptos y una reestructuración de la economía actual que exige salir del capitalismo financiero.

Se trata de moderar el consumo de recursos, de ingresar a una nueva revolución industrial que aumenta exponencialmente el contenido de inteligencia e innovación y donde la producción se “desmaterializa”. También se busca la forma de aumentar la reutilización, el reciclaje y promover el uso de modernas tecnologías para lograr energía limpia y barata.

Este cambio de paradigma requiere potenciar la educación, fortalecer las escuelas y las universidades para promover los cambios en el campo cultural y tecnológico. Como culminación y aplicando estos valores, se inicia un nuevo ciclo de la economía y de la vida.

Hasta ahora esta teoría del decrecimiento es inaplicable por aspectos económicos y políticos, pero lo será necesariamente cuando venga el colapso; lo importante es conocer que las alternativas existen y este paradigma del decrecimiento en una opción viable.

No nos gusta escuchar malas noticias, aunque el origen de éstas sea nuestro mal comportamiento con el ecosistema y olvidamos que: “la gente necesita de la naturaleza, pero la naturaleza no necesita de la gente”.

ovidioroca.wordpress.com

 

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HACIA UNA SOCIEDAD Y ECONOMÍA NO DEPREDADORA Y RESPONSABLE CON EL MEDIO AMBIENTE

Ovidio Roca

Cada día que pasa vemos mayores impactos negativos sobre nuestro ecosistema; hay un desorden del ciclo climático tal como lo conocemos y nos adaptamos a él, con temperaturas sequias e inundaciones extremas, huracanes, derretimiento de los glaciares y todo esto, aunque Trump no lo crea,  por los efectos de nuestra obsesión por el crecimiento, el consumismo y una población que aumenta cada día, ocupando, deteriorando y destruyendo el único hábitat adecuado para que prospere la especie humana.

Para salvaguardar nuestro ecosistema y nuestra vida se hace necesario un cambio de paradigma en la forma de producir, consumir y sobre todo de relacionarnos adecuadamente, tanto entre nosotros como con el medio ambiente; por tanto es urgente dar un giro hacia un sistema democrático y una economía no depredadora y eco sostenible que hace de la Tierra un lugar habitable para el ser humano.

En el campo socioeconómico si analizamos el desarrollo de los distintos países, podemos confirmar que los que lograron un mejor progreso económico, social y ambiental son aquellos que adoptaron sistemas democráticos y políticas de mercado, mientras que los que aplicaron las variantes socialistas, estatistas y populistas se debaten en la pobreza y una economía extractivista. Esto no ha cambiado a lo largo de la historia y pese a esta constatación las masas siguen creyendo en los populismos, pues extrañamente las promesas son más anheladas y creíbles que la realidad.

En el campo tecnológico vemos que como producto del avance científico, cada vez se acrecienta más la innovación y creación de nuevas formas de producir y comerciar, se potencia la economía del conocimiento, la informatización en todos los sectores de actividad y también se acrecienta la preocupación por el cuidado del ecosistema.  Ahora se producen más bienes y servicios con cada vez menos materias primas y menos personas, aunque de mayor capacitación tecnológica, lo que deja prever un cambio a corto o medio plazo de la sociedad del trabajo tal y como la conocemos hasta ahora, por lo que los países que no se preocupan por la investigación, la educación, la capacitación tecnológica y la economía no depredadora y responsable con el medio ambiente, van a sufrir las consecuencias.

Estamos viviendo los efectos del populismo y capitalismo depredador y del cambio climático, por lo que deberíamos reflexionar y plantearnos una nueva cultura de sociedad y economía, que no esté obsesionada ni guiada por la especulación y el crecimiento del PIB, sino con la capacidad de producir en forma sostenible nuestro sustento, construir la infraestructura básica, promover y disfrutar de nuestra propia cultura y la de los otros pueblos. Una sociedad con nuevas pautas de comportamiento, con conciencia y compromiso personal, nacional e internacional por la preservación del ecosistema apto para la vida de nuestra especie humana. Una sociedad en la que nos veamos los unos a los otros, no solo como personas individuales, sino como una familia, como un pueblo, aunque cada uno con sus  propias historias y tradiciones.

El objetivo de una sociedad es el bienestar y seguridad de las personas y no el puro crecimiento económico, se trata de cubrir las necesidades básicas más no el consumismo. El objetivo es la felicidad del ser humano, con arte, cultura y en un ambiente apto para su existencia y nuestra responsabilidad es legar a nuestros descendientes una naturaleza más grandiosa y un  mejor ecosistema.

La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”: Publio Ovidio Nason

ovidioroca.wordpress.com

 

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UNA NUEVA UTOPÍA, ECONOMÍA SUSTENTABLE

Ovidio Roca

El actual modelo económico de crecimiento ilimitado y aplicado en un único planeta y con recursos finitos, nos conduce al deterioro de todos los espacios terrestres y marinos; destruyendo y contaminando los ecosistemas naturales que dan sustento y equilibrio a la vida, por lo que desde hace rato se propone su corrección, elaborando nuevas utopías que garanticen la permanencia de la vida humana.

El desafío es cambiar de modelo económico hacia uno más sustentable, pues el actual requiere de crecimiento constante y consumo masivo y para ello, entre otros, se postula la teoría del “acrecimiento” de la cual Serge Latouche  con su libro “La Apuesta por el Decrecimiento”, es uno de los pioneros.

Lo que se propone es un cambio de paradigma, lograr una desaceleración progresiva y razonable del crecimiento material como primera etapa hacia el decrecimiento de toda forma de producción desbastadora y depredadora, apoyado esto por la eco-eco y la economía del conocimiento, buscando que mediante la tecnología y la innovación se pueda lograr una economía ecológica y sostenible.

Aunque sabemos de todo esto y cotidianamente utilizamos un discurso ambientalista; cuando se trata de decidir: el pueblo, empresarios y políticos apuestan invariablemente por el crecimiento económico, por el crecimiento del PIB y no por el equilibrio ecológico y la calidad de vida.

Está claro que en los momentos actuales, esta propuesta de cambio hacia el acrecimiento es una utopía, pero han sido las utopías las que han cambiado las sociedades y cuando la realidad del cambio climático nos golpee, es bueno tener algunas alternativas para aquellos que sobrevivan.

Los aspectos que se vienen considerando en este cambio de paradigma se refieren a:

Para que una sociedad sea sustentable, además de los aspectos económicos y sociales, ésta necesita estar en equilibrio con el ecosistema del cual forma parte; del ciclo del agua, la biodiversidad y las fuentes de energía, pues el objetivo es convivir con la naturaleza en armonía y sin deterioro del ecosistema más adecuado para nuestra existencia. Esto necesariamente implica tomar decisiones para ralentizar el crecimiento de la población y eliminar la producción innecesaria, pues de lo que se trata es mejorar la calidad de vida, cubrir las necesidades básicas del ser humano y no el consumismo exagerado y esto significa adoptar una nueva perspectiva de vida que nos lleve a disfrutar de los valores familiares, culturales y artísticos que son importantes para nuestra vida.

Una sociedad sustentable necesariamente tiene que ser pacifica, evitando la violencia y las guerras y por tanto elimina los gastos en armamentos y ejércitos, los que en muchos países llegan a consumir la mitad del presupuesto nacional.

Igualmente se requiere avanzar hacia formas de gobierno y gestión local y por su parte, la actividad industrial debe preocuparse de la disminución de los tiempos de trabajo y producir de manera local productos y servicios que cubren las necesidades locales; de evitar la obsolescencia programada de los productos y garantizar su mantenimiento, lo que implica entre otros un gran ahorro en materiales, transporte y combustibles. Es necesario aplicar ese viejo principio de “quien contamina, paga” y hacerlo cumplir.

Se trata de Eco eficiencia de hacer más con menos, ahorrando materias primas y naturaleza, manejar la agricultura ecológica, generación y uso de energías renovables, solar, eólica, reducir el despilfarro, aumentar el reciclaje, realizar programas masivos de reforestación.

Debemos entender que no son las leyes o las reformas que se hagan, no es la autoridad, ni las sanciones lo que producirá el cambio de paradigma, sino la necesidad (antiguamente se decía que la letra entra con sangre) y luego un cambio de conducta del ciudadano, adoptando principios y valores éticos y asumiendo el compromiso por mejorar nuestros hábitos de consumo. Es la educación en la familia, en la casa, en los colegios, en los medios de comunicación, en los espacios públicos, la que nos ayudara a encontrar la solución de los problemas de nuestra sociedad y el medio ambiente.

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REFLEXIONES PERIPATETICAS SEPTEMBRINAS

Ovidio Roca

Hemos transitado por más de once años por la senda del indigenismo y populismo cocalero y ahora sus beneficiarios por nada quieren soltar la mamadera. Si rememoramos la historia, el Foro de Sao Pablo contribuyo a crear un Icono con la etiqueta #evo indígena, el que posicionaron  con éxito pues lo folclórico tenía predicamento nacional e internacional. Usando esta marca registrada, el grupo palaciego detenta actualmente el poder total del país y además tuvieron la suerte de recibir como herencia de los gobiernos neoliberales: reservas probadas de gas y minerales, gasoductos hacia los mercados, buenos contratos de exportación y  de yapa el mercado internacional les regalo unos precios antes nunca vistos. Si a eso le añadimos la “coca nostra”, tenemos un cuadro de altísima bonanza económica que les ha permitido gastar a troche y moche y hacer que las inversiones en empresas fallidas y los gastos dispendiosos del gobierno pasen desapercibidos. Pero ahora esto se está acabando y ahora ante el rechazo viene la segunda fase: carestía para los trabajadores y clase media, expansión del narcotráfico y represión dura.

Actualmente la gente ve el futuro, cada vez con mayor incertidumbre, en una sociedad donde el indigenismo y el racismo enfrentan los pueblos y  solo queda el discurso populista que ofrece falsas esperanzas. La anarquía es total, cada corporación, o grupo de interés interpela a la autoridad, en la que no cree y por tanto bloquen diariamente para imponer sus intereses particulares y en este ambiente la ciudadanía carece de garantías y seguridad para transitar libremente.

Durante este proceso de cambio, se ha distorsionado la democracia y entre sus instrumentos, el sufragio, que es una herramienta y no el objeto de la misma; pues de lo que se trata es de elegir bien y con conciencia y no simplemente votar. A su vez las políticas estatales aplicadas no fomentan las actividades productivas, ni dan seguridad al que trabaja y produce bienes y servicios que requieren un tiempo de maduración. Son inexistentes las políticas que garantizan la propiedad y el fruto del trabajo; se promueve el estatismo y el mercantilismo. También se mantiene un tipo de cambio fijo y sobrevaluado respecto al dólar, mientras las monedas del resto de nuestros vecinos se vienen adecuando al mercado de divisas.

Con el crecimiento poblacional, en el mundo entero el territorio se ha convertido en un objeto escaso y por tanto es tomado y avasallado por los grupos más dinámicos para afianzar su dominio y poder. Los indígenas andinos y los movimientos campesinos cocaleros han venido tomado posesión del territorio amazónico y chaqueño, usando el aparato estatal, las leyes y su reconocida capacidad de movilización.

Para esta estrategia de mitimaes el gobierno usa sus normas y sus funcionarios, como un instrumento de colonización para tomar las tierras del oriente y sur. Usan como arma la Función Económica y Social (FES) que debe cumplir toda propiedad privada del área rural y como la FES es agropecuaria y no contempla criterios ecológicos y de preservación del medio ambiente, los bosques y las tierras, los propietarios se ven obligados a desmontar para demostrar el uso agrícola y ganadero.

Con esta su política el gobierno hace que el negocio más interesante sea contrabandear, importar y se castiga al productor y al exportador. Así se ganan como aliados a aquellos grupos dedicados a actividades ilegales, coca y contrabando, mientras que no se llevan bien con aquellos emprendedores de las regiones donde predominan las actividades legales, agricultura e industria.

Esta toma del control del país se facilita pues el populismo está en la impronta nacional, los bolivianos tenemos una cultura socialista y populista muy arraigada y esto lo notamos cuando leemos o escuchamos las críticas de los opositores. Estos opositores no defienden el liberalismo democrático, más bien critican a los masistas, afirmando que no son verdaderos socialistas pues asumen prácticas neoliberales y les piden mantener la ortodoxia socialista.

Durante estos once años, siguiendo la receta del castrochavismo los países populistas de Latinoamérica cada uno de ellos con sus propias especificidades, han venido practicando un capitalismo de estado y el mercantilismo, asociados con empresarios serviles a los que favorecen con privilegios y monopolios, siempre y cuando sean sumisos al poder y paguen las comisiones correspondientes.

Con esto han construido un Estado burocrático y devenido a empresario; un Estado frondoso e ineficiente, pésimo administrador, que genera corrupción, burocracia y clientelismo y no cumplen en lo más mínimo las funciones que le competen, como el orden público y la administración de justicia, dejándonos expuestos a la inseguridad y a la violencia. Para el control de su población, han recibido de los cubanos las técnicas del Estado policial: la represión constante pero selectiva, la compra de conciencias a través de la extorsión y el soborno, el espionaje y la delación.

Otro aspecto que llama la atención de los populistas  bolivianos, es que tienen una obsesión por elaborar normas, leyes y reglamentos, los que aprueban a mansalva pero que después ignoran y no cumplen, aplicando el axioma de un expresidente militar: Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley y también la declaración Evista: le meto nomas y que después arreglen los abogados.

La oposición hasta ahora no logra organizarse y ponerse de acuerdo y el empresariado nacional y el cruceño  que en un principio pretendió resistir, se acomodó como pudo, aplicando ese dicho pragmático: “si no puedes vencerlos, únete a ellos” y ahora son socios exitosos. Al respecto, escuché en una reunión el sentir de muchos empresarios que en confianza comentaban su convencimiento de que si Evo y su combo no continua, el país se derrumba pues no hay otro líder que exprese y pueda manejar el sentimiento indigenista de gran parte de la población boliviana y consiga controlar la situación de una economía primaria, extractivista, nada diversificada y poco competitiva y que ellos logran dirigir aplicando esa su política pluriforme, que concede a cada sector: los informales, los cocaleros, los mercantilistas, los financista, etc, el modelo acorde a sus intereses.

A la pregunta ¿Qué hacer?, la respuesta es fácil; todo lo contrario del actual modelo populista: Necesitamos un Estado reducido y con servidores públicos seleccionados por mérito, idoneidad y honestidad; libertad plena y seguridad jurídica para las personas y su propiedad, establecer los límites al ejercicio del poder político y particular, y esto solo se logra si todos nos ponemos de acuerdo en un frente único y un proyecto para aplicar la democracia real y el desarrollo sostenible.

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CAMBIO CLIMÁTICO E IMPUESTO SOBRE EL CARBONO

Ovidio Roca

Trumpazo al Acuerdo de Paris

Como habitantes de un solo y único planeta, todos debiéramos haber aprendido aunque sea a golpes, que para vivir mejor debemos convivir en paz y trabajar juntos en todos los ámbitos y especialmente el ecológico, que es el cuidado de nuestra casa común.

El problema es que no actuamos en consecuencia.  Ciento setenta y seis naciones coincidieron y firmaron el “Acuerdo de Paris” reconociendo la gravedad del cambio climático y acordaron programas para detener sus  desastrosos efectos sobre el ecosistema y la supervivencia de la especie humana. Y luego aparece Trump, el presidente del país más poderoso del planeta y el segundo más contaminador y con un “trumpazo” lo desconoce y decide que lo importante son los negocios de sus amigos, aun a costo de destruir el hábitat de absolutamente todo el resto.

Pensando en billetes, si Trump quiere retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, el resto del mundo debería imponer un alto impuesto de ajuste por carbono, a todas las exportaciones estadounidenses que no cumplan con los estándares mundiales y lo mismo para todas aquellas exportaciones de los países que no respeten el control de emisiones.

Este es un impuesto que pretende encarecer los productos finales de los países contaminadores y promover el consumo de los productos de los países respetuosos del medio ambiente y que generen menos emisiones de dióxido de carbono.

Los recursos obtenidos por este impuesto deberían ser aplicados a la investigación en tecnologías y energías limpias y para financiar los programas de conservación de bosques nativos de propiedad privada, en los Territorios Indígenas y también en programas especiales para los Parques y Reservas Forestales, Nacionales, Departamentales y Municipales.

Para lograr la protección de los bosques nativos y los ecosistemas naturales, la economía ambiental señala que dada la naturaleza humana el único modo de lograrlo es haciendo que las prácticas de conservación compitan económicamente con las actividades que la destruyen; es decir, que el propietario del bosque obtenga conservándolo iguales ganancias que tumbándolo, vendiendo la madera o haciendo agricultura. Con este concepto practico y de negocios, se  procura que la gente se decida a cuidar los bosques nativos de su propiedad.

La economía ambiental también nos propone algunos mecanismos y sistemas de pagos por conservación de un ecosistema al que se le ha asignado un precio.

Uno de estos es el Mecanismo REDD+, un mecanismo de compensación financiera (ambiental y sostenible) de los esfuerzos de conservación forestal establecido por las Naciones Unidas como parte de las soluciones al cambio climático. Las siglas quieren decir Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación. El “+” se refiere a que a más de evitar la deforestación, hay compromisos de conservación, manejo sostenible de los bosques y aumento de las reservas de carbono, por ejemplo mediante la reforestación.

Siguiendo esta filosofía, en Colombia tienen el programa Socio Bosque.  Las comunidades y personas que decidan convertirse en “socios” reciben una compensación económica y deben firmar un contrato por al menos veinte años en el que se comprometen a preservar el ecosistema intacto. Las comunidades pueden extraer productos para su propio sustento pero no para vender, y en ningún caso pueden desmontar alguna parte de bosque para la agricultura o ganadería. Los socios también deben impedir que terceros, por ejemplo, madereros y cazadores ilegales, ingresen en la zona y degraden el ecosistema, convirtiéndose en la práctica, en guardabosques.

Sabemos de las causas del cambio climático, pero por unos dólares más estamos dispuestos a destruir el ecosistema y como  “así nomás había sido” la solución es hacer de la conservación de la naturaleza sea un buen negocio, pues como dice el dicho “el órgano más sensible del hombre y la mujer, es el bolsillo”.
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APRENDER DE LOS BUENOS EJEMPLOS Y CAMBIAR LA RECETA POPULISTA

Ovidio Roca

Cuando los gobiernos populistas terminan de desarmar el país, enfrentar entre sí a sus habitantes y sobre todo dilapidar los recursos; eventualmente se ven obligados a salir o son expulsados del poder. Luego es a otros a quien les queda la dura e ingrata tarea de reconstruir el país, la sociedad, la economía y esto implica trabajo y sacrificios que el pueblo cebado de populismo y demagogia no está dispuesto a aceptar.

Aquí empiezan los problemas, especialmente por las diversas visiones de sociedad y de la economía que tienen los grupos poblacionales como producto de su diversa herencia cultural e histórica. Unos pocos de cultura hispano mestiza e influidos de alguna manera con el republicanismo y el liberalismo, aspiran a un Estado democrático con leyes, libertades individuales y propiedad privada; mientras otros que mantienen la cultura tribal, comunitarista, derivada luego en sindical, prefieren un Estado proteccionista, una sociedad comunitaria y un liderazgo vertical y mesiánico.

Es por demás evidente que nuestra economía nacional, estatista, basada en la explotación de recursos naturales, cocalera, informal y contrabandista, no es viable ni en lo económico, ni en el concierto internacional de países que quieren vivir en democracia y con seguridad. Por esto hace falta y de manera urgente, un rediseño de la estructura política económica nacional y el establecimiento de un ambiente de seguridad jurídica y física, para que los innovadores y emprendedores puedan desarrollar sus iniciativas en un esquema de libertad y sana competencia.

Podemos verificar a lo largo y ancho del planeta que las sociedades más libres y exitosas en lo económico y social, son aquellos Estados Democráticos y con economía de mercado. Ellos tienen un Estado mínimo y no proteccionista; la oferta y la demanda regulan la economía y el Estado solo interviene para asegurar el estado de derecho, las libertades individuales, la libre competencia, mantener la estabilidad de los procesos económicos y garantizar a la población el acceso a ciertos bienes y servicios considerados de necesidad absoluta para la dignidad humana.

Por esto y buscando el bienestar de nuestra población en su conjunto, vemos la necesidad de estudiar y aprender del ejemplo de los países exitosos: en su modelo de economía, su democracia, su sistema educativo, su sistema de libertad, asuntos en los cuales las instancias políticas, empresariales y sociales, se deberían comprometer impulsando una amplia tarea educativa y de reeducación de la población.

En lo político, necesitamos plantearnos y concertar una única visión de país y dada la diversidad cultural de la población, conformar un Estado Republicano, Democrático y Federal donde quepan las particularidades culturales de cada uno de nuestros pueblos y regiones, conformados como Estados federales.

En el proceso de transformación económica y productiva de lo que se trata no es dejar de hacer inmediatamente lo que estamos haciendo (agricultura, industria, minería), sino hacerlo de manera distinta y más eficiente, apostando como eje vertebrador en toda la cadena de valor, el conocimiento, la innovación, la preocupación por la sostenibilidad, el medio ambiente, la eficiencia energética y  la sustitución de combustible fósiles; con esto seguramente lograremos cambiar el modelo de producción hacia uno más sostenible.

Se trata de rescatar los principios que sustentan al Estado de Derecho: división de poderes, legalidad, legitimidad y protección de los derechos fundamentales. Todo esto en un marco de solidaridad, aplicando el principio de subsidiariedad y como objetivo el bien común.

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