Archivo para la categoría Desarrollo Sostenible , Ecología

CUENTOS CHINOS, GRINGOS Y DE LA CAMBIANTE TECNOLOGIA

Ovidio Roca

La historia económica nos muestra que las personas y la sociedad están en permanente cambio y adaptación y que el éxito que tienen los sistemas económicos está en su capacidad de asimilar e incorporar eficazmente al proceso productivo, las innovaciones tecnológicas.
Algunos países transitaron este largo camino; desde el crecimiento basado en los recursos naturales durante el siglo XIX, a la producción de manufacturas a inicios del siglo XX y de allí a la economía del conocimiento a fines del mismo siglo XX. Todo esto se produjo en un ámbito de competencia y libre mercado, donde el cambio tecnológico modifica la productividad, los precios y produce una permanente reasignación de recursos en la economía.

El Siglo XXI es marcado por avances tecnológicos significativos y en diferentes campos: robótica, inteligencia artificial (IA), nanotecnología, computación cuántica, biotecnología, Internet de las cosas (IoT), impresión 3D y vehículos autónomos. Todos ellos dan paso a la Cuarta Revolución Industrial.

Esta nueva Industria 4.0, que emerge en ámbitos caóticos y de incertidumbre, requiere de habilidades complejas como las que  tienen especialmente los técnicos y emprendedores que pueden solucionar estos complicados problemas y con la capacidad de crear e inventar sistemas y procesos acordes a las nuevas realidades y todo ello en un ámbito de alta competitividad, libre iniciativa y propiedad privada.

Por su parte y a contrapelo de la historia, los populistas latinoamericanos siguen con la consigna de la abolición de la propiedad privada; un objetivo de la doctrina comunista y que no permite la generación libre de los precios. Esto es una gran ventaja para ellos, pues imposibilita la contabilidad, el análisis de costos y la evaluación de proyectos y por tanto no se muestra plenamente el grado de ineficiencia, latrocinio y despilfarro de recursos y capital que realizan los gobiernos populistas.

Los Gobiernos populistas viven de los recursos que le dejan los anteriores gobiernos capitalistas y durante su gestión los dilapidan y se los roban, con lo cual y esto lo saben hacer bien, producen una profunda crisis económica, pobreza y miseria. Cuando terminan de gastar los últimos dólares y la economía entra en crisis; inmediatamente fortalecen sus mecanismos coercitivos y dictatoriales para someter y controlar a la población.

Los chinos comunistas, al margen del discurso, tienen un capitalismo salvaje, con propiedad privada para los jerarcas y sin ningún respeto con los trabajadores, con el medio ambiente y menos con la sociedad internacional.
Ellos si entienden muy bien el poder del mundo de la tecnología y sin ningún empacho y respeto por las patentes, copian todo avance que se produce en el planeta y lo industrializan utilizando su mano de obra esclava e inundan el mundo con su producción.
El Partido comunista chino, que necesita ampliar su poder, su territorio y presencia internacional, está procurando ocupar el lugar que dejan los Estados Unidos, al rehuir de sus responsabilidades globales. Siguiendo este plan, el Partido Comunista Chino está  logrando controlar a las instituciones internacionales que manejan el mundo, como la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas y también procura hacerlo con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. La Alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, envía sus funcionarios en Caracas que, usan un “bozal de arepa”, no hablan y engordan al igual que Maduro, Cabello, el al.
El mundo necesita el liderazgo de los países democráticos y especialmente del estadounidense, que debe recordar que el respeto por la libertad y la dignidad humana es el mejor camino hacia un futuro próspero y compartido de la humanidad. Necesitamos que los Estados Unidos elija pronto un buen Presidente para que asuma con el resto de los dirigentes de los países democráticos un verdadero y eficaz liderazgo mundial para el bien de todos.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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UN MUNDO POST PANDEMIA Y REVOLUCION 4.0: VIDA, TRABAJO Y ECONOMIA

Ovidio Roca

El mundo ya cambió y lo hizo drásticamente, por lo que nosotros necesitamos cambiar para adaptarnos a la nueva situación y esto implica dejar de lado muchas normas e instituciones ya agotadas y formas productivas contaminantes y depredadoras, que no responden a estos tiempos de conciencia ecológica, nuevas tecnologías e información.

En este proceso, lo importante es fijar nuestras metas y tener claro lo que queremos para nuestra persona, nuestra familia y el entorno social y ecológico en el que queremos vivir. Esto implica definiciones y acciones sobre nuestro sistema productivo, de economía y de vida, y aquí viene el sentido común y la premisa que puede o no ser asumida: Lo que finalmente interesa es el bienestar de las personas y el de su entorno familiar, social y ambiental y esto especialmente ahora cuando evidenciamos nuestra debilidad, como especie homínida, frente al nuevo entorno ambiental y de cambio climático y el biológico, evidenciado por el coronavirus chino.

Nos encontramos ante desafíos globales cada vez más claros y que requieren de respuestas también globales y útiles para los intereses y motivaciones de las actuales generaciones. Por nuestra condición humana biológica y social, avizoramos al menos dos peligros: el primero y más sensible es nuestra fragilidad frente al entorno viral que nos aísla y cambia nuestro relacionamiento con las personas y la naturaleza. Vemos y sentimos actualmente que como consecuencia de una pandemia coronavírica, nos toca vivir en un mundo menos abierto, menos próspero y menos libre.

El segundo peligro, menos perceptible para las personas pero a la corta de mayor impacto; el acelerado cambio tecnológico, llamado de cuarta revolución industrial, 4.0, que nos afecta a todos y especialmente a una parte de la sociedad menos calificada y que carece de las necesarias capacidades para convivir en este nuevo sistema tecnológico y productivo.

Esta es una revolución industrial que está marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas y que está cambiando el mundo tal como lo conocemos. En el Foro de Davos (Enero del 2020), hubo un anticipo de lo que los académicos tienen en mente cuando hablan de Revolución 4.0: Nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D. Las tecnologías como en todo, depende como y para que se las utilice.

Esta nueva revolución industrial beneficiará más a quienes sean capaces de innovar y adaptarse, que son minoría. Se augura que la cuarta revolución industrial podría afectar en los próximos seis años, al menos a diez millones de empleos debido a la automatización de labores y la desaparición de intermediarios y que al mismo tiempo que también se crearán algún millón y poco de puestos de trabajo calificados y relacionados con las nuevas capacidades y habilidades digitales exigidas.

Hoy el colapso de la economía mundial, exacerbado por la pandemia, esta dejando ya millones de desempleados y si esta pandemia u otras parecidas se hacen permanentes, seguramente la recesión se extenderá y podría causar mayor inestabilidad global, más fisuras en Europa e incrementar los roces ya visibles entre Occidente y China la gran potencia, en planificada y agresiva expansión mundial.

Un dato importante que nos señala esta nueva economía, es que el concepto de reservas estratégicas que antes se limitaba al mundo energético, se expandirá al tecnológico y al biotecnológico y obligará a un control industrial de determinadas actividades para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y que para ello se instalaran modelos nacionales más autárquicos. Es también importante resaltar, y especialmente para nosotros, que el sector primario ahora se ha convertido en estratégico; pensemos en la agricultura y la agroindustria.

Bajo esta perspectiva y en nuestro futuro próximo, lo más importante será entender en qué mundo queremos vivir. Uno menos consumista y más natural o seguir la tendencia actual depredadora de la naturaleza.

En todo caso necesitamos conocer las habilidades que serán requeridas para los nuevos trabajos y empleos, tanto en una economía ecológica como industrialista y pensar cómo educar a las personas para ocupar esos puestos y liderar los cambios del mañana. Desafíos planteados que recaen en primer lugar sobre los ciudadanos, los propios trabajadores y empresas, pero también sobre la política pública y en particular en las instituciones educativas y la regulación de las relaciones laborales.

Por este camino andamos y ahora con cada vez más personas que piensan, que lo que se requiere para vivir planamente: es un mundo verde, inteligente y justo y esto se puede lograr utilizando con inteligencia y sensibilidad las tecnologías, respetando al medio ambiente y la ecología.
Quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde queremos ir; es la pregunta de siempre y la verdad es que es más fácil auscultar y diagnosticar; lo difícil es recetar y curar.

ovidioroca.wordpress.com

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POR VIA DEL DESASTRE, EL VIRUS CHINO NOS ENSEÑARA A EDUCARNOS Y SER RESPONSABLES PARA VIVIR MEJOR

Ovidio Roca. Recordando a Pipieta.

En el transcurso de su historia, los diferentes pueblos avanzaron dificultosamente por la vida; unos por la senda del trabajo en la agricultura, la artesanía, la industria, las tecnologías y con una cultura centrada en el esfuerzo individual. Otros, portando la cultura de la conquista y la explotación, lo hicieron esclavizando a pueblos menos evolucionados y explotando los recursos naturales y mineros.
A nosotros nos tocó este segundo escenario, contaminado en  los últimos años por la peste comunista y populista del castrochavismo y en estos momentos golpeados por el coronavirus chino.

En Rusia, Lenin decía que: “Comunismo es Capitalismo de Estado más Dictadura del proletariado” (en realidad, del partido del proletariado).

El Imperio comunista Chino está aplicando eficazmente esa regla y lo hace utilizando las nuevas herramientas digitales, bajo un sistema tecno totalitario y un estricto control social. Tienen empresas estatales y otras privadas al servicio de los Gobernantes y los grandes empresarios (los más ricos del mundo) son todos miembros del partido.
El Partido Comunista garantiza a estos empresarios comunistas, una mano de obra dócil, sin derechos sociales ni económicos y con sueldos entre 150 y 300 dólares mensuales.
El Estado tiene la banca pública y la economía bajo su férreo control, y para favorecer las exportaciones maneja una moneda inconvertible y manipulada y algo a destacar de los comunistas chinos; es que a diferencia de los populistas latinoamericanos ellos practican efectivamente el capitalismo salvaje y no han caído en la tentación de los controles de precios.

El populismo latinoamericano inspirado en el comunismo, se ha hecho carne en nuestras poblaciones. Sus líderes prometen al pueblo la abundancia y una sociedad en la cual todos seremos iguales; pero de manos de una burocracia estatal y de partido, no como fruto de la libertad y el esfuerzo individual. Como resultado la población está permanentemente alabando al Jefe en procura de los bonos, los servicios gratuitos y las abundantes jubilaciones sin la necesidad de aportar; que fue lo que les prometieron y no cumplen.

La cultura populista latinoamericana, vinculada la castrochavismo, no entiende para nada el “principio de la escasez”, del que deriva el concepto de costo, un costo que nadie quiere pagar. Los populistas no conciben que para tener una mejor calidad de vida se requiere de trabajo, asumir planamente los derechos y las obligaciones; que todo tiene un costo y que la vida en sociedad exige respeto a las leyes, responsabilidad personal y social.
Por estos antecedentes, aplicar en Bolivia la urgente y necesaria cura para la crisis económica, institucional y social que empezamos a enfrentar; utilizando recetas de tipo liberal y en plena crisis, será muy complicado por la resistencia que opondrá la gente adicta al populismo; salvo que la solución venga por el desastre. Un desastre como la aguda crisis económica social e institucional que se nos viene, como producto de la pandemia coronavirica.

Nuestra experiencia histórica nos muestra que en la época de la UDP (1982), cuando la crisis llegó al extremo y la inflación se comía diariamente los salarios, la gente desesperada estaba dispuesta a aceptar soluciones dolorosas con tal de salir del problema.

Se hablaba de ello, pero nada se hacía y se necesitó de un Estadista con ideas claras, con fortaleza programática y de solido carácter, para aplicar unas medidas de shock (el 21060) a un paciente que estaba tan desesperado que acepto aguantar los dolores de la cura.
La inflación se detuvo, el paciente se curó y el país prosperó; pero luego de varios años llegó la peste castrochavista y la de los malos políticos, que infectaron al pueblo de populismo. Hay que buscar al buen médico, al Estadista.

Actualmente son otros los problemas, otras las realidades, por lo que se necesitan nuevas y urgentes soluciones; sin embargo existe poca preocupación de los dirigentes políticos y empresariales en entender y satisfacer las necesidades de esta nueva realidad y ciudadanía.

El modelo capitalista de economía: financiero y consumista, tiene que adaptarse a la nueva sociedad post coronavirica y utilizar los cambios tecnológicos para estructurar un capitalismo democrático y liberal centrado en las personas y con una economía sostenible y ecológica.

Lo que nos enseña la experiencia es que:

El contar con instituciones sólidas, eficientes y basada en meritocracia, ayuda a administrar mejor el país y resolver exitosamente el problema siempre presente de la escasez.

Que en esta moderna economía, la obtención de ganancias se basa fundamentalmente en el conocimiento y en la innovación, por lo que necesitamos urgentemente revalorizar el trabajo productivo e innovador para seguir adelante.

Esta nueva economía centrada en la tecnología de la información y el conocimiento, necesita ser acompañada con un sistema educativo sólido como base de la producción, la productividad y la competitividad, en lo que estamos sumamente atrasados.

Como norma los mercados deben gestionarse con prudencia y en aras del bien común, de manera que los beneficios del crecimiento se distribuyan de forma equitativa. Igualmente lograr la prestación eficiente de servicios sanitarios y educativos a la mayoría de la población; y para garantizar nuestra propia supervivencia necesitamos contar con respuestas y acciones adecuadas ante el cambio climático.

El virus chino nos enfrenta a la urgente necesidad de garantizar las necesidades básicas que tenemos como seres humanos; que son el alimento, la salud y la seguridad. Esto nos conduce al renacimiento de la revolución agrícola y las prácticas ambientales que nos dan un ambiente sano.

Estos son temas que se repiten permanentemente pero que no se asumen, esperemos que finalmente lo hagamos empujados por el temor a las pandemias y al Profesor Pipieta.

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TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Ovidio Roca

Generalmente tendemos a pensar que todo pasado fue mejor y ahora con la pandemia que estamos sufriendo, se nos muestra que esto es verdaderamente cierto. Parece que necesitábamos que se nos diga, que estamos sobrepasado el umbral de seguridad frente a la naturaleza, que somos vulnerables y que hemos llegado a los límites.

Hasta ahora habíamos vivido con una falsa sensación de seguridad y esta es una de las razones por las que hemos tardado en reaccionar ante esta pandemia global; no nos sabíamos tan vulnerables y ahora el coronavirus nos viene a confirmar esta idea de los límites y de los cuales irresponsablemente nos habíamos olvidado.

Sabemos que no todo es permanente: la vida de las sociedades y de los ecosistemas está en un frágil equilibrio dinámico y cuando se produce un fuerte desajuste: destrucción de los bosques, ecocidio, contaminación, guerras mundiales, pandemias sanitarias, se rompe este equilibrio y entramos en graves crisis. Dicen que vivir es estar siempre a las puertas de la muerte y que el sobrevivir es estar previendo y resolviendo permanentemente las problemas.

Después de esta pandemia que nos tiene enclaustrado, encapsulados y temerosos, la perspectiva futura nos muestra que las consecuencias económicas y sociales del coronavirus serán más peligrosas y más letales que el propio virus y si pandemias como éstas se repiten con frecuencia, la especie humana seguramente será desbastada y expulsada del paraíso y vendrá otra especie más sensata e inteligente a sustituirnos. Decía una Premio Nobel que serán los Chulupis.

El sistema inmunitario se pone a prueba cada día y la salud de un organismo y de una sociedad está en su capacidad de generar anticuerpos, de asimilar experiencias; de reponerse y recuperarse de las crisis una y otra vez y en función de cuál sea nuestra capacidad de superar las crisis viviremos más, o seguramente menos. Las crisis son recurrentes y extendidas y ahora nos dirigimos desde la crisis sanitaria hacia la crisis económica y social, totalmente inter relacionadas; por lo que necesitamos estar trabajando permanentemente en evitar y paliar los retos que se nos presentan.

El desarrollo tiene diferentes dimensiones: económica, social, política, jurídica, medioambiental, cultural, etc., las que se interrelacionan e influencian unas con otras, por lo que es imprescindible crear nuevos paradigmas, innovar y avanzar unidos y solidarios. En lo inmediato, tenemos la necesidad de alimentar a una población creciente y en medio del cambio climático y hacerlo sin destruir el planeta durante el proceso. Este desafío, si queremos sobrevivir implica respetar los límites, no aumentar las emisiones, no promover la deforestación, no contaminar las aguas, los ríos y océanos de la casa en la cual vivimos y no exacerbar la pobreza.

Debemos tener en cuenta que las decisiones que nos garantizaron éxitos en el pasado no nos garantizan éxitos futuros, porque cada vez estamos en un entorno diferente, muy disruptivo y en el cual la única constante es el cambio y así debemos asumirlo. Esto implica nuevas tecnologías, nuevas formas de convivencia, de trabajo, de producción industrial, manejo de desechos, cultivos y consumo.

Con la actual paralización de la economía y con la población confinada, la producción y el consumo se reducen y solo permite cubrir las necesidades básicas de supervivencia mientras la miseria avanza y nos consume. Con respecto a la alimentación y sin la cual perecemos, una de las opciones para ayudar en su solución puede encontrarse en la biotecnología. La innovación desde la biotecnología puede contribuir con semillas mejoradas que aseguren más producción en menos superficie y cultivos más resistentes al ataque de plagas y al estrés que genera el cambio climático.

En este ambiente de crisis de salubridad y económica, resalta una típica contradicción en los mercados de trabajo: los más productivos y socialmente necesarios son los que reciben las peores remuneraciones tanto en dinero como en prestigio, mientras que trabajos inútiles o prescindibles están bien remunerados y en la cúspide de la escala social.

Por nuestra mentalidad y experiencia pensamos que la riqueza se encuentra en las materias primas y su explotación; hemos vivido del oro, de la plata, del gas y ahora pensamos en el litio. No entendemos que para que una comunidad goce de mayor riqueza y bienestar hay que crear riqueza, fomentar la producción y desarrollar las tecnologías para producirla mejor. Estas son las cosas que pueblos exitosos han hecho para progresar, pero nosotros: Janiwa!!

La riqueza no es un bien existente, hay que generarla, producirla. Sin extraer y procesar las materias primas como minerales y petróleo, no hay riqueza útil y tampoco la hay en la tierra fértil sin labrar, sembrar y cosechar.
Vivimos en una época en la cual; en los países exitosos prolifera el conocimiento y la información aplicados a la producción y con economías competitivas y globalizadas. El libre mercado y no el estatismo, son el motor esencial de su crecimiento en un ambiente de respeto al ecosistema, seguridad jurídica, libertad y competitividad empresarial. Camino se hace al andar, empresa al emprender.

En los países sometidos al Populismo cocalero, esto no lo comparten y dicen: Janiwa, Kawsachun coca.
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DE LA GLOBALIZACIÓN A LA GLOCALIZACIÓN A IMPULSO DE CORONAVIRUS.

Ovidio Roca

La ambición desmedida por la riqueza y el poder nos acompañó en el camino hacia la globalización, una travesía durante la cual los países menos desarrollados y sus pobladores van perdiendo su autonomía y su identidad en manos de potencias económicas y culturas internacionales.
Y por allí andábamos a tumbos, pero entusiastas, hasta que caímos en el abismo del coronavirus, que nos mostró despiadadamente que habíamos equivocado de ruta.

Asumiendo la forma tradicional de aprender, vale decir a golpes y porrazos, esta pandemia del coronavirus debería llevarnos a peguntarnos si esta nuestra forma de vida consumista y depredadora del ecosistema, es viable para nuestra especie homínida (poco sapiens) y pensar en la necesidad de practicar una vida más libre, más natural, más frugal, en comunión y contacto con nuestros semejantes y con la naturaleza.

La sociedad humana ha venido construyendo una sociedad globalizada, con sobrepoblación, urbes inmensas, consumismo, continuos viajes aéreos, turismo masivo, cadenas de suministros a miles de kilómetros y lamentablemente, con una extrema desigualdad en el reparto de la riqueza y en los sistemas de salud públicos.
Con la globalización y el afán de mayores ganancias, las empresas prefirieron importar antes que producir, así es que acuden a países de mano de obra semi esclava y barata por lo que, entre otros muchos, los componentes médicos se fabrican en China, se refinan en la India y terminan en las farmacias y hospitales de todo el mundo.
Ahora con los problemas del transporte y logística, las empresas internacionales se han dado cuenta del extremo peligro que significa aunar dependencia y distancia. Otra cosa que también nos enseña la crisis del  coronavirus chino es la necesidad de tener la capacidad de enfrentar autónomamente cualquier situación adversa, de ahí la importancia de la educación, la tecnología propia, la innovación y la ciencia.

Esperemos que una vez que pase la crisis y como enseñanza de los graves problemas en las cadenas de suministro, modifiquemos nuestro sistema productivo e industrial. No se trata de llegar al aislacionismo total, sino de buscar la complementariedad evitando la total dependencia de suministros vitales que pueden afectarnos en periodos de crisis de transporte y que nos hace dependiente de interesas externos.

La nefasta experiencia coronavirica que ahora nos golpea y de la que nadie se escapa, nos hace ver una otra ruta a explorar: la “Glocalización” de la que ya se hablaba en los años ochenta bajo la consigna de: “Pensar Globalmente y Actuar Localmente“.

Mientras los Estados Nacionales buscan desesperadamente icorporarse a las actuales corrientes globales, a nivel local surgen respuestas innovadoras y creativas que de un modo u otro van enfrentando estas posiciones. Glocalizacion, es la combinación de elementos locales con los mundiales o globales; significa tener una estructura flexible que permite desde lo regional adaptarse a las demandas globales; con un entorno local que conserva su independencia y autosuficiencia económica y mantiene su cultura e identidad; lo que parece ser una buena alternativa.

Ahora y con este nuevo mundo coronavírico, tenemos una sociedad confinada, secuestrada, temerosa y en vías de una crisis psicológica y económica mundial, por lo que con la dura experiencia que estamos pasando deberíamos pensar en cambiar de modelo de vida y de sistema económico y social.

Olvidamos que lo importante es la gente; que ella sea feliz, se conserve sana y cuente con productos alimenticios suficientes para una dieta sana y frugal; que el objetivo en la vida no es solo la fabricación masiva de artículos, bienes y servicios que no son esenciales, ni útiles y que solo se los producen y venden por un especulativo afán de lucro.

Cada país en función de sus características propias, necesita encontrar y aplicar la receta para su organización política y de desarrollo; la cual por la experiencia adquirida necesita tener una visión orientada hacia la ampliación de las capacidades de la gente, de la ciencia y la tecnología, en lugar centrarse exclusivamente en la dependencia tanto externa, como interna de las materias primas y la explotación de los recursos naturales.
La ciencia y la tecnología deben ayudarnos a reducir nuestro impacto sobre el ecosistema, para que los tengamos mejores y más diversos, llenos de vida, un ambiente sano, más calidad de vida, mejores paisajes, playas y ríos limpios y sanos.

En estos tiempos difíciles hemos visto con mayor claridad las falencias de las instituciones nacionales e internacionales. Las instituciones supranacionales, en las que prevalecen los intereses ideológicos han sido incapaces de actuar de forma eficaz y coordinada; la Organización de las Naciones Unidas ha mostrado que carece de medios y posibilidades de plantear políticas públicas para toda la población y la burocracia internacional se limita a emitir alguna recomendaciones poco objetivas e inducidas ideológicamente, como lo hacen vergonzantemente la OMS y la CIDH.

Por tanto necesitamos asumir nuestro propio destino y organizarnos como sociedad y como país para encontrar las soluciones y tomar decisiones lo más cercano al origen de los problemas y de la población afectada, como se lo pretende hacer en un Estado Democrático y Federal pensando globalmente y actuando localmente.

Debemos entender que el incremento de la desigualdad económica amenaza con fracturar nuestras sociedades: aumenta la delincuencia y la inseguridad, socava la lucha contra la pobreza y hace que cada vez más personas vivan con más temor y menos esperanza.

Necesitamos contar con una mejor seguridad y a todo nivel, esto no implica tener un Ejército, cuyo rol está volcado a enfrentamientos internacionales; pensemos en Costa Rica, que sin ejército o gracias a no tenerlo, tiene más seguridad, estabilidad y progreso que sus vecinos militarizados.

Necesitamos construir un país más seguro, de una economía más productiva e igualitaria, fortalecer la seguridad alimentaria, desarrollar una agricultura sostenible y con respeto al ecosistema, una amplia base tecnológica y una infraestructura de servicios, internet, bases de datos y de telecomunicaciones, bien establecida.

Todo lo anterior lo dicen muchos, machacona y permanentemente y algunos lo creen pero casi nadie lo practica. Como siempre ha sucedido los ideales democráticos serán posibles gracias a una ciudadanía autónoma y responsable, y una cosa que quedo claro de esta experiencia corona vírica es que los Estados-nación están de vuelta y han llegado para quedarse.

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EL MUNDO CAMBIÓ Y NOSOTROS CAMBIAMOS O PERECEMOS

O muerte, o economía,
el dilema de hoy en día
”. j.ll.folch

Ovidio Roca

Diferentes estudios científicos señalan que los virus que nos vienen sacudiendo, están directamente asociados con la destrucción de los ecosistemas, la deforestación y el tráfico de animales silvestres para la instalación de los monocultivos. El cambio climático y coronavirus chino son dos plagas interconectadas, que ahora se juntan y nos golpean al unísono.

El virus surgió por mutación o manipulación y lo escondieron en China, pero él se liberó y viajó infectando a todo el mundo. En Diciembre del 2019 en Wuhan ya sabían del virus, pero dadas las prácticas autoritarias del régimen chino éste se esforzó, no por contener la peste que se venía, sino en contener la información.

El mundo está sufriendo, y muy molesto con esta actitud de los chinos el Estado de Missouri, USA, planteó una demanda contra Pekín:“ El gobierno chino mintió al mundo sobre el peligro y la naturaleza contagiosa de COVID-19, silenció a los denunciantes e hizo poco para detener la propagación de la enfermedad”, dictamino el Fiscal General, Eric Schmitt.

Después de Misuri se han anunciado numerosas demandas; una de ellas incluye a más de 40 países (hay que unirse a ellos) los cuales mediante una acusación formal piden una compensación billonaria por permitir el brote y después encubrirlo.

Producto de esta pandemia vivimos en un nuevo mundo, muy diferente de aquel en el cual nos sentíamos cómodos, pues trabajábamos, producíamos, hacíamos negocios, salíamos con nuestra familia y amigos y algunos viajaban por mundo entero. Ahora estamos confinados, encapsulados, todo ha cambiado y no sabemos muy bien cómo enfrentar esta nueva situación.

Esta pandemia y la crisis económica están aterrorizando a la población y cunde el  pánico y la histeria colectiva, que es viralizada por los medios de comunicación. Las empresas están cerradas y también los comercios, con lo que las recaudaciones tributarias están colapsadas. Y mientras el país está parado, la población que se siente inerme deja todo en manos del Estado y le piden mantener a las personas y a los empresarios entregándoles recursos para que puedan sobrevivir a la parálisis.

Con esto se alienta al Gobierno a concentrar todo el poder y las iniciativas; por lo que la sociedad democrática debe estar atenta a no caer en el Estatismo, el populismo, la perdida de la libertad, que es otro virus peor que el chino.

Cuando el coronavirus nos llegó y se expandió, dada la interconexión digital, nos aterramos con las noticias de la pandemia y las muertes y casi un tercio de la humanidad se puso y está en situación de confinamiento obligatorio. Se cerraron las fronteras nacionales, se instalaron controles internos, se expandió el paradigma de la seguridad y el control; se exige el aislamiento, el encapsulamiento y el distanciamiento personal y social.
Los únicos que están tranquilos y siguen haciendo negocios e ignorando la cuarentena, son los aguerridos cocaleros del Chapare que no han reducido su producción y menos sus exportaciones. Sus eficientes sistemas de transporte y de distribución del producto final son clandestinas y para ellos no hay leyes, ni fronteras, ni coronavirus. Con llujta, coca y alcohol, no hay virus que resista.

Está claro que mientras no haya vacuna, la pandemia seguirá entre nosotros sin que podamos hacer mucho más allá de la prevención y los cuidados básicos. Esta vacuna, nos dicen que tardará alrededor de un año y un tiempo adicional para su producción, certificación y transporte. Por lo que podría estar disponible para nosotros en  alrededor de dos años.

Son dos años en esta difícil situación y con la población hambrienta y demandando subsidios, cuando sabemos que ningún país sale adelante exclusivamente con subsidios del gobierno, bonos, canastas y bolsas “gratis” de los políticos; al contrario esos son los medios para hundirse aún más por ser insostenibles en el tiempo y hacerse a costa de la sobrevivencia de las empresas y la perdida de iniciativa de los ciudadanos.

La economía y la sociedad no resistirán este periodo de paralización de las personas y de la economía, puesto que aumentará la pobreza, las enfermedades y también los conflictos sociales. Por lo que siguiendo con responsabilidad las normas de protección y bioseguridad, necesitamos reiniciar paulatinamente las actividades de las empresas y la movilidad de las personas.

El mundo ha cambiado por lo que nosotros o cambiamos o desaparecemos; queda claro es que no podemos vivir encerrados, encapsulados, permanentemente, somos mamíferos, seres sociales y necesitamos estar juntos, abrazarnos, tener contacto físico. La amistad, la educación o el amor no se pueden practicar a distancia, necesitan del cuerpo a cuerpo; lo mismo que el trabajo y la producción.

En el pasado los grandes problemas se resolvieron siempre a través de una investigación básica que condujo a soluciones técnicas radicalmente nuevas y totalmente diferentes y que cambiaron todo, ahora también hay que hacerlo y urgente.
Esta crisis nos está confirmando que nuestro futuro debe cimentarse en el trabajo productivo, el progreso científico y tecnológico y en la nueva economía ecológica. Es también notoria la necesidad de un trabajo más coordinado entre el sector privado, el Estado y las universidades, para poner en marcha los proyectos que necesita el país en cada sector y región.

Por tanto se necesita invertir y trabajar para evitar nuestra dependencia de los combustibles fósiles, del crecimiento ilimitado en un espacio y ecosistema limitado y reducir el consumismo que continúa alimentando el desastre. Necesitamos incorporar nuevos modo de producción y comercialización, una nueva biotecnología para producir alimentos sin afectar al ecosistema y tecnologías para generar energía limpia para el planeta. La electrónica y la tecnología digital son parte del futuro.

Estamos viviendo tiempos políticos y de gran incertidumbre y estos actores sociales deben recordar que el pueblo, cuando está informado, no vota por derechas o izquierdas, sino por quien plantea soluciones realistas a sus necesidades que son esencialmente: trabajo, salud, educación, seguridad.

Se vienen tiempos difíciles de construcción de una economía y una nueva sociedad; esperemos que cuando haya que reconstruir el país, su economía y sus instituciones, aparezca no un demagogo haciendo promesas sino alguien como Churchill que en momentos críticos dijo en el Parlamento: “Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas”, y que la gente entienda, asuma su responsabilidad y lo sigan.

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EN CAMINO HACIA UNA NUEVA ECONOMIA, POSTCORONAVIRUS

Ovidio Roca

Vivíamos con una gran sensación de seguridad, nos movíamos por todas partes, trabajando, haciendo negocios o por placer. Cuando descubrimos que a pesar de nuestra ciencia y cultura no podemos lidiar con una agresiva peste viral, entendimos la necesidad de cambiar el enfoque de nuestro trabajo y nuestra economía.

Sin embargo la dirigencia mundial y las nacionales, no se ponen de acuerdo en como actuar contra el coronavirus chino y su impacto en la vida de los países. Algunos los  paralizan totalmente, se aíslan y aíslan también a la población; se inmoviliza la economía y la población se esconde, pretendiendo que el virus no los va a encontrar.

Otros postulan que hay que seguir trabajando, aplicando los cuidados sanitarios adecuados, buscando las vacunas y manteniendo la actividad productiva; pues hagamos lo que hagamos tarde o temprano indefectiblemente nos vamos a contagiar y muchos morirán porque tienen enfermedades de base y por la edad, por lo que hay que seguir adelante.

Lo bueno, es que en el proceso una gran población generará anticuerpos y se sanara, por tanto la idea es avanzar y no escondernos, pues corremos el riesgo de entrar en una gran desesperación, anarquía y morir por causa de la violencia, hambre, miseria y otras enfermedades.
Como todos nos contagiaremos, la estrategia es aplicar medidas sanitarias hasta que se logre la vacuna, que es la solución y la idea es cuidarnos para enfermarnos de a poco y evitar un colapso en el sistema de salud hospitalario y la disposición de fallecidos.

Recordemos que en la época del descubrimiento de américa, los conquistadores que habían tenido cientos de años de contacto con los virus de los resfriados, lo sufrían pero no morían, mientras por el contrario los indígenas americanos que estuvieron aislados, enfermaron y morían por millones.

Lo que está claro es que a consecuencia del desequilibrio del ecosistema y el cambio climático, los virus que antes no teníamos en nuestro entorno aparecen y para los mismos no tenemos anticuerpos. Por tanto tenemos tomar conciencia de que debemos de hacer algo al respecto y esto es respetar el ecosistema.

En general y en los últimos tiempos, la economía mundial ha funcionado siguiendo dos líneas básicas: la globalización y lo que luego se conoció como revolución tecnológica, la que se consolido posteriormente como economía digital.

Durante los últimos veinte o treinta años se acelera la globalización, bastante diferente a la que existió en épocas anteriores, por la escala y la rapidez del intercambio internacional de bienes y de la información; que en las últimas décadas explotó a niveles sin precedentes. Las facilidades para viajar, el internet, los acuerdos comerciales y las economías se desarrollaron con rapidez y se combinaron para crear un sistema que es más interdependiente que nunca.

Con plata, seguridad y salud, el mundo se convirtió en un enjambre turístico y de negocios, el que se movía de aquí para allá impulsados por la interconexión digital y las promesas de paraísos remotos y excitantes.
Habia un turismo de masas, alentado por los “viajes baratos y con todo incluido”, por lo que cientos de millones de personas se aventuraron a conocer el mundo para satisfacer su curiosidad, sus emociones y sensaciones. Con esa movilidad extrema crecieron la aviación comercial, los hoteles, las agencias de viajes y los guías turísticos, alimentando con una lluvia de dólares, euros y divisas varias, las economías locales. Ahora todo esto se ha frenado con el coronavirus.

Por la globalización y al caer las fronteras, los sistemas digitales posibilitaron la gestión global de las empresas y esto permitió y empujo el traslado de los centros fabriles de los países desarrollados hacia aquellos países más atractivos por el bajo nivel de salarios y la disciplina laboral. China, el país más poblado del planeta, se apoderó del negocio atrayendo las inversiones al ofrecer su mano de obra semiesclava, de bajos salarios y sin derechos sociales ni políticos y así vemos que producto de la globalización, el desfase tecnológico y el ansia de ganancias de los empresarios, en el mundo y especialmente en nuestros mercados latinoamericanos todo equipo y producto viene de China.

Sin embargo ahora con el coronavirus y el aislacionismo, las cadenas de suministro fueron interrumpidas y las personas empezaron a buscar fuentes alternativas en su entorno cercano, incluso si estas eran más caras. Frederick Kempe, Presidente del Atlantic Council, ha llamado la atención sobre la amenaza que representa esta dependencia excesiva de China para las cadenas de suministro cruciales, que van desde productos farmacéuticos hasta materiales de tierras raras utilizados en casi todos los equipos de alta tecnología.

La pandemia finalmente nos mostró el peligro de la extrema dependencia que tenemos con las fábricas chinas y orientales, en la que caímos por la globalización y nuestro desfase tecnológico; por esto se está planteando el imponer medidas proteccionistas para favorecer la producción doméstica, lo que por una parte encarecerá el producto, pero por otra permitirá el desarrollo de industrias y de medianas empresas locales, inviables por hoy.

Este nuevo escenario hará que la industria manufacturera occidental, empiece a traer a sus países gran parte de sus empresas y especialmente las de la China y la guerra comercial internacional combinada con la epidemia del coronavirus, hará que gran parte de las actividades productivas sean automatizadas. Veremos un cambio en los modos de producción y los modos de consumo, el  Internet es el sistema de organización en esta nueva economía y se multiplicaran los mecanismos como las impresoras 3D, las entregas rápidas (Pedidos Ya) y de paso el proteccionismo se expandirá.

La nueva economía post coronavirus se orientara también hacia la reorganización de la economía mundial, en busca de un comercio internacional donde la competencia se dé entre países libres y donde los regímenes que usan mano de obra semiesclava se vean obligados a la apertura política e institucional y el respeto al ser humano y al ecosistema en el que vivimos.

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EN TIEMPOS DE PESTE NECESITAMOS UNA BUEN RECETA Y BUENOS COCINEROS PARA SOBREVIVIR.

Ovidio Roca

Notas para preservar la memoria histórica del periodo masista cocalero.

 En los momentos actuales de pestes recurrentes, ahora más que nunca, necesitamos preparar una estrategia de gestión pública y privada, para actuar y salir adelante de los efectos de dos de ellas: la del masismo cocalero y la del coronavirus chino, dos enfermedades virulentas que han destruido y están destruyendo la economía boliviana y la vida y salud de sus habitantes.

Ahora todo está parado, la gente está confinada y pocos salen a trabajar y esto seguirá así por lo menos durante los próximos dos años, hasta que se dispongan las vacunas para el coronavirus y remedios para los infectados. Como casi nadie produce, así van las ventas, por lo que la gente no tiene ingresos y tampoco pueden pagar los impuestos y si no se los pagan, cómo se financia el gasto público que es lo único que ahora crece. En consecuencia seguiremos con el endeudamiento y la emisión de papel moneda. Nada bienaventurados seran los niños, pues ellos heredaran las deudas.

Ante esta peste necesitamos una estrategia de gestión de crisis, que implica saber dónde vamos y de dónde venimos; vale decir cuál es la situación actual de la estructura y la superestructura económica del país y cuál es el modelo de política económica que vamos a adoptar para salir de la crisis.

Estamos sufriendo las secuelas del masismo en lo político económico y del coronavirus en nuestra salud personal y económica, y es para esta nueva realidad que tenemos que reinventar la economía, las instituciones, las formas de producción y de consumo y nuestra relación con el ecosistema, el cual por nuestra actitud destructiva nos está pasando la factura con el cambio climático y la pandemia del coronavirus.

Nuestra situación actual

Hay recetas políticas y también culinarias para todos los gustos, unas engordan y otras te envenenan, por tanto lo sensato es averiguar el estado de salud de quienes las han comido.  Para esto se puede hacer un viaje por Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo que sería ilustrativo para conocer lo que ocurre hoy en nuestra américa bajo el modelo castrochavista y sus resultados sobre la vida, la libertad, la economía y la salud de la población. Y otro por los países desarrollados del Norte de Europa o de los Estados unidos para ver otra cara de la medalla.

En alrededor de dos años cuando tengamos la vacuna para el coronavirus disponible para los que no se infectaron y la cura para los que enfermaron y sufren de las secuelas, especialmente pulmonares, podremos reanudar nuestras vidas y lo tendremos que hacer con una economía destruida, ahorros menguados y sin muchas expectativas sobre nuestro futuro.

La experiencia populista cocalera y sus efectos

La manera de cómo vivimos, como trabajamos, lo que vemos en nuestro entorno, lo que escuchamos y leemos va configurando nuestra conciencia y valores. Por eso es necesario a fuer de ser reiterativos, ver objetivamente lo que ocurre bajo los modelos castrochavistas y populistas, para no ser engatusados por ellos. No olvidemos que la izquierda es increíblemente buena para la demagogia y la propaganda y han aprendido que lo que importa a la gente, es lo que cree que pasó y no lo que ocurrió en realidad. Son expertos en mentiras y manipulación emocional, promueven odios y rencores entre la población y son hábiles en presentarse como salvadores y mesías, cuando en realidad son los dueños del sistema que históricamente ha venido matando a millones de personas por opresión, hambre y miseria.
Así manipulan a las personas y a las instituciones nacionales e internacionales (Defensoría del Pueblo, OMS).

Por ejemplo en Bolivia, el masismo tiene un discurso con el cual se atribuyó la bonanza gasífera que generó inmensos recursos para el Estado gracias a los altos precios internacionales. La verdad es que este negocio del gas viene de gestiones e inversiones realizadas por gobiernos anteriores y mucho antes de que ellos asuman el poder o que siquiera existan. Tenemos el Contrato Bolivia-Brasil (GSA) firmado en 1992; el gasoducto al Brasil; construido en 1999; el gasoducto interno Yacuiba-Rio Grande (GASYRG), gestionado entre 2001-2002. Además del contrato de venta de gas con Argentina, cuyas diferentes versiones datan de los anos 1960s, 1999, 2001, 2004 y 2006, esto incluye el propio gasoducto que también es un proyecto de la década de los sesenta.

Lo que los masistas verdaderamente si hicieron; fue autorizar la explotación de la amazonia por grupos de cooperativistas masistas, en asociación con mafias chinas para la explotación del oro a gran escala y con el uso intensivo de mercurio, de barcazas y combustible subvencionado. Estas cooperativas (mafias) auríferas vinculados a los chinos y colombianos al año 2017, sólo dejaron por concepto de regalías alrededor de 35 millones de dólares de un total de 1.500 millones de dólares exportados, según datos oficiales.

La sociedad es una construcción social

Este modelo populista cocalero es enemigo de la empresa legal, no otorga ninguna seguridad jurídica y ahuyenta a los inversionistas formales nacionales y extranjeros y favorece y promueve la informalidad y la corrupción. La actitud de la población ante esta situación de anomia, es a su vez no respetar ninguna norma social o ambiental.

Como respuesta a este ambiente sicologico, la población al haber asimilado la cultura del populismo y no tener incentivos, espera todo de los otros y especialmente del papá Estado y de sus dádivas y consideran esta forma de vida como un derecho humano.

La verdad es que en ninguna parte del mundo estos planes sociales insostenible, han mostrado ser la solución al problema de la pobreza, por el contrario la agravan. Este asistencialismo, no solo genera más pobreza, sino que va creando una perversa cultura por la cual hay gente que se siente con derecho a ser mantenida por un reducido grupo de personas que todas las mañanas se levanta para ir a trabajar, haga frío, calor, llueva, haya bloqueos o paro de transporte.

El masismo cocalero, maneja permanentemente la confrontación y busca la adhesión de la gente a su movimiento, apelando al odio y el enfrentamiento racial y no a la complementariedad. Usa profusamente el argumento racial y no el democrático de los valores ciudadanos, donde la persona se expresa y se define, no por características étnicas sino como ciudadano y por sus valores intelectuales y morales. Esta es la cultura que heredamos del masismo y con las que nos toca lidiar.

Resumiendo, en diez años los masistas recibieron más recursos que todos los gobiernos de los últimos cien años; parte se lo robaron, parte lo malgastaron y el saldo lo despilfarraron en elefantes azules y luego de trece años de ineficiencia, corrupción, destrucción de la institucionalidad y de la economía, lo que queda es  una maraña de planes sociales, de empleo público y de canchitas de pasto sintético, que le gustan a Evo, demostrando no ser este el camino indicado para terminar con la pobreza, por el contrario nos condena a ser cada vez más pobres y tal vez un estado fallido si seguimos por este camino.

Buscando otras recetas

Las recetas se aplican sobre realidades socioeconómicas, geografía y cultura especifica. En el país tenemos un gran retraso tecnológico por lo que es muy difícil lograr industrializar el país en base a nuestros propios capitales y la posibilidad de generar nuestra propia tecnología es remota,  por lo cual las opciones  de competir en el mercado internacional son casi nulas.
La cuestión ahora, además de preocuparnos seriamente de la educación y la formación tecnológica de nuestra gente, es identificar hacia cuales áreas rentables podemos enfocarnos para superar el actual extractivismo y que sea en áreas donde seamos productivos y competitivos.

Por supuesto las áreas tecnológicas son imprescindibles en esta actual economía del conocimiento y quizá no seamos muy competitivos en equipos y microchips; sin embargo un área productiva prometedora y que tiene que ver con las necesidades básicas del ser humano, cual es la alimentación y el medio ambiente sano para vivir, puede ser una de las alternativas. Se trata de ingresar a la nueva agroindustria y agricultura asociada a la biotecnología, al cuidado del medio ambiente, la conservación de los bosques, que tiene que ver con la alimentación, el suministro de agua limpia, el secuestro y conservación del carbono. Y aquí surge la economía ecológica como una buena opción.
Esto ligado por supuesto a lo que se denomina la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que es una forma de dirigir las empresas basado en la gestión de los impactos que su actividad genera sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general.

Todo esto funciona además, con un enfoque filosófico muy simple, pero que requiere de voluntad, trabajo y responsabilidad para lograrlo: Seguridad jurídica, libertad, democracia, propiedad privada, libre mercado.  Son los postulados del liberalismo democrático que apuesta a la responsabilidad personal y afirma que el progreso material y moral, depende de la libertad individual, la propiedad, el libre pensamiento y libre mercado, los elementos esenciales del capitalismo.

Sin embargo y hablando en buenos matatos, las recetas son unas y los cocineros son otros y el plato no siempre resulta igual, puede ser mejor o peor pues depende de la variedad y calidad de los ingredientes y de la capacidad y la sazón del cocinero y de algún ingrediente secreto que se le añade o se le quita. Para lograrlo busquemos a “los buenos”, los mejores en cada campo para que trabajen, cada uno en su área. En la Presidencia de un Estado se necesita un Estadista y no un Periodista, por muy bueno que sea; en la cocina un Cocinero y no un Carpintero y así por delante.

ovidioroca.wordpress.com

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UNA ESPECIE CONSUMISTA Y DEPREDADORA

Ovidio Roca

El pensamiento científico nos concedió ventajas como especie y prevalecimos sobre las demás y así rápidamente nos reprodujimos y extendimos hasta copar casi todo el ecosistema; un ecosistema que tiene límites que siempre olvidamos.

Avasallamos y destruimos el hábitat vegetal y animal y cosechamos el coronavirus. Y ahora mientras permanecemos encerrados y escondidos de este virus, vamos de confinados a finados, por efecto del virus o por la miseria que vendrá. En este nuestro periplo nos olvidamos que formamos parte del ecosistema y que cuando lo desequilibramos nos afecta también a nosotros.

Luego de varios días de pandemia, la especie homínida disminuye su movilidad depredadora y la vida natural renace. Vemos hermosas noticias: Las aguas en los canales de Venecia, ante la falta de turistas y la cuarentena por el coronavirus están transparentes y llena de cisnes, peces y delfines, y guardando la distancia se vieron cientos de peces en un canal de Santa Cruz de la Sierra y me cuentan de Cochabamba y la laguna Alalay con aguas claras, la que recuerdo oscura y nauseabunda.

Esto nos muestra que somos la especie más invasora de un ecosistema frágil y maravilloso y nos enseña que tenemos mucho que hacer para cuidar el ecosistema y así cuidarnos a nosotros mismos.

Sabemos que la peste no desaparecerá en pocos días o meses, se queda para rato; entretanto necesitamos aprender a sobrevivir en esta nueva realidad;  la cuarentena será larga y debemos cuidar de la vida, pero esta debe ser sustentable económica y socialmente.
En esta coyuntura nuestra tarea para sobrevivir, además de cambiar nuestros hábitos depredadores y ecocidas, es: Como científicos y empresas investigar y producir vacunas y más vacunas para los virus mutantes, de este y de los que vendrán. Entre tanto necesitamos realizar test masivos para detectar la enfermedad y aislar a los afectados.
Asimismo, nosotros el pueblo y con los debidos cuidados necesitamos trabajar y producir, sino después del confinamiento vendrá el desabastecimiento, la pobreza y la enfermedad.

ovidioroca.wordpress.com

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LA LOCA HERENCIA MASISTA

Ovidio Roca

Recopilación de Notas escritas el año 2017, mirando lo que ocurre alrededor y con la esperanza de que algunos jóvenes lean y conozcan como es esta peste masista y no lo olviden. Un relato para nuestros nietos esperando que la actual historia no se repita

Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas”. Dijo Churchill a sus conciudadanos en la Segunda Guerra Mundial y extrañamente lo apoyaron, lo siguieron y juntos triunfaron.

EL POPULISMO COCALERO Y SUS PROMESAS MENTIROSAS

Los populistas no tienen la mentalidad ni el interés por la generación de valor, su propensión es hacia el gasto y el consumo. Siguiendo esta filosofía en su propaganda política son hábiles para ofrecer a la población regalos y bonos, no siempre sustentables y cuando toman el poder y tienen los instrumentos del Estado y lo usan para endeudarse y para emitir dinero. Se enloquecen y empiezan a gastar como locos hasta que dejan exhaustas las arcas el Estado y en bancarrota los países. Luego, algún día, vendrá alguien para arreglar la situación; que tendrá que trabajar, exigir trabajo, producir y ahorrar, con lo que la población se molestara y protestara y así siguiendo el ciclo los populistas retornan al poder, para gastar.

Estos socialistas, populistas cocaleros y ramas anexas, tienen una mentalidad, y una estructura ideológica dogmática y centralizada. Todo se maneja alrededor del discurso que los ideólogos fabrican para cada escenario y que el  Jefe, el Cacique cocalero repite. En nuestro país con errores ortográficos y de sintaxis.

El discurso demagógico del populismo ha calado hondo en la mentalidad popular, ellos se posicionan en su papel de víctimas y héroes de una lucha heroica contra el “malévolo capitalismo” y con ello han dominado por completo todos y cada uno de los aspectos de la vida de los individuos. La población, especialmente la informal y los empleados públicos, están satisfechos con la oferta masista que les promete oportunidades de trabajos en la “ruta de la coca” y pegas públicas y a cambio ceden sus libertades civiles y derechos políticos.

Como al régimen no le gustan las malas noticias, los ll’unkus burócratas están entrenados para alabar y promover permanente y exclusivamente los proclamados éxitos del régimen y denunciar que cualquier crítica a los resultados de sus desatinos, robos, pillerías y mala gestión, son falacias inventadas por el imperialismo y los neoliberales.

En  nuestro país, los masistas tienen como propuesta una mezcla de mitos socialistas e indigenistas y prácticas estatistas, corruptas y dictatoriales, las que en estos trece años han mostrado resultados catastróficos. Gracias a ellos ahora vivimos en un país con un Estado Plurinacional muy especial:

-Un Estado Corporativo cocalero en el cual no existe una visión de país libre y democrático, sino la de un conglomerado de intereses gremiales y étnicos, sin proyección trascendente de Nación y de Estado.

-Un país donde el partido de gobierno tiene en sus manos la totalidad del aparato del Estado, sus recursos, sus empresas, su parlamento, sistema electoral, su jueces, sus fiscales, su ejército, su policía, etc., etc.

-Un Estado populista y centralista en el que el masismo vía migración, la colonización y el reparto de tierras, busca romper la identidad y culturas locales del oriente y lo hace dando vía libre a la coca, al comercio y la minería informal y depredadora del medio ambiente, especialmente en los ríos amazónicos.

-Un país de economía extractivista, donde el ochenta por ciento de sus exportaciones son de productos primarios y no renovables.
El gas natural, gracias a la escalda de los precios internacionales más la coca y el narcotráfico, generan el flujo de dólares que ha producido una gran la bonanza económica, mientras la estructura productiva y la ética del trabajo se deterioran. Por lo que más temprano que tarde nos encontraremos como Venezuela.

-En un país en el cual la informalidad llega a alrededor del 70% de las personas y donde éstas y especialmente los contrabandistas, no necesitan de las divisas del Banco Central como producto de las exportaciones formales, sino que tienen a su disposición y a la vuelta de la esquina, una inmensa fuente de dólares provenientes del narcotráfico.

Los ingresos del Estado, bastante altos por la actual coyuntura de precios y que son alegremente malgastados, permite a los que están en el poder enriquecerse y hacer ricos a quien ellos deseen, mediante los negocios con compras y sobreprecios, comisiones por adjudicación de contratos y obras, pegas por doquier, autorizaciones para explotación de desmontes mineros, vía libre para contrabando y la ampliación de cocales, regalos y prebendas por doquier, etc, etc.

En Bolivia a diferencia de Venezuela y Argentina, cuyos habitantes claman por dólares, en el nuestro existe un abundante suministro de dólares del narcotráfico. Estos dólares alimentan el contrabando de ida y vuelta y se blanquean en la construcción, en el comercio, en el sector inmobiliario, etc.

El masismo impone una relación de dominación a sus bases que llama de democracia comunitaria y exige una actitud sumisa, de unanimidad y consenso sin el menor atisbo de pensamiento crítico. Es un proyecto de dominación totalitario con una receta económica que ha mostrado ser un fracaso, excepto por la “ruta de la coca”, pues es centralista, estatista, monoproductor, extractivista, lo que equivale a perder la vía de la diversificación, la innovación y del futuro. Se está trabajado en vincular la “ruta de la coca” con la “ruta de la seda”.

El modelo populista cocalero no da ninguna seguridad jurídica y ahuyenta a los inversionistas formales nacionales y extranjeros y favorece y promueve la informalidad y la corrupción. La actitud de la población ante esta situación de anomia, es no respetar a su vez ninguna norma social o ambiental.

El masismo cocalero, maneja la confrontación y busca la adhesión de la gente a su movimiento, apelando al odio y el enfrentamiento racial y no a la complementariedad. Usa profusamente el argumento racial y no el democrático de los valores ciudadanos, donde la persona se expresa y se define, no por características étnicas sino como ciudadano y por sus valores intelectuales y morales.

Vale la pena recordar que la receta alternativa al populismo es simple, pero requiere voluntad, trabajo y responsabilidad para lograrlo: Seguridad jurídica, libertad, democracia, propiedad privada, libre mercado. Lo contrario es pobreza e ignorancia más totalitarismo y sumisión y luego correr desesperadamente hacia el paraíso de los gringos, rogando que nos dejen entrar.

Esperemos que cuando haya que reconstruir el país, su economía y sus instituciones, aparezca alguien y diga como Churchill: “Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas” y que alguien lo siga.

ENDEUDAMIENTO Y DERROCHE MASISTA

En Bolivia el MAS recibió de arriba y sin que les cueste nada, los mayores recursos económicos de la historia nacional, producto del gas y los buenos precios internacionales; además endeudaron al país como nunca y lo dejaron quebrado. No solo se gastaron las reservas sino que multiplicaron la deuda del Estado por tres.

Para enriquecerse invirtieron en industrias compradas con sobreprecios escandalosos y sin ningún criterio de productividad y competitividad; ahora son elefantes azules que arrojan millonarias pérdidas. Son empresas que no generan utilidades sino pérdidas y cuyo objetivo fue enriquecer a la burocracia del gobierno y generar negocios para los jefes y sus amigos.

Deuda pública
Jimena Costa decía que desde que Evo Morales asumió el gobierno el 2006, la deuda contratada por el Estado llegó a once mil y medio millones de dólares (11.485.458 dólares) para diferentes programas y proyectos financiados básicamente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Corporación Andina de Fomento (CAF), Banco Mundial y alguna deuda bilateral.
A su vez la deuda interna alcanzo el año 2017 a 29.645 millones de bolivianos (4.253 millones de dólares), un 5,1% más que en 2015.
Estas cifras las dio a conocer el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) con datos del estatal Instituto Nacional de Estadística (INE) y la petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

QUE TAREA QUEDA POR DELANTE

Como dice el dicho: Cuando uno no sabe dónde va, cualquier camino en bueno. Por tanto definamos claramente nuestras metas y busquemos el mejor camino.

Como es sabido, no hay soluciones económicas puras; existen muchos factores sociales y políticos que se incorporan. En el país la institucionalidad ha sido destruida y corrompida, por lo que en una futura gestión de gobierno democrática, sin perder el rumbo del modelo de libertad económica y con apoyo de los mejores profesionales, se deben realizar las correspondientes reformas en la macro y microeconomía, las que son inseparables de las necesarias reformas políticas que aseguren la democracia, la libertad el derecho al trabajo y la propiedad privada.

Los Estados deben garantizar los derechos democráticos y entre ellos de manera destacada los llamados derechos políticos; libertad de pensamiento, opinión y expresión, de reunión y asociación, de participación política y de respeto a la voluntad popular y que según la doctrina liberal  “se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”.

Para enfrentar la necesaria reconstrucción de Bolivia, después de estos años de peste populista cocalera, tenemos que actualizarnos y capacitarnos en las nuevas tecnologías para poder acceder a los trabajos que se avecinan, por lo que necesitamos trabajar con responsabilidad y propiciar un Estado que nos dé educación, seguridad jurídica y certidumbre en el futuro, para que cada uno de nosotros podamos desarrollar nuestras iniciativas, nuestros emprendimientos. Para esto vale la pena ver como lo hacen y trabajan las sociedades exitosas, ninguna de las cuales es por supuesto socialista (ver como ejemplo de socialismo a Cuba, Nicaragua, Venezuela).

En el mundo dinámico y de la permanente revolución del conocimiento, de las nuevas tecnologías y la innovación, el nuevo proceso educativo debe enseñar competencias genéricas y aplicables en cualquier momento y espacio, como: lógica, matemáticas, creatividad, inteligencia social y habilidades de cómo aprender, para incorporar la inteligencia artificial a nuestro diario vivir. Esta economía del conocimiento significa además, formas, métodos y maneras de abordar y resolver problemas; de “Knowhow” “y  “KnowWho”, (conocer cómo y conocer quién), herramientas y medios de producción para lograr a su vez más conocimiento y más y mejores productos y servicios útiles para la sociedad.

Nuestros países han quedado rezagados del proceso de desarrollo y la cuestión es identificar hacia cuales áreas rentables podemos enfocarnos para superar el actual extractivismo y que sea en áreas donde seamos productivos y competitivos. Por supuesto las áreas tecnológicas son imprescindibles en esta economía del conocimiento y quizá no seamos muy competitivos en microchips; sin embargo un área productiva prometedora y que tiene que ver con las necesidades básicas del ser humano, cual es la alimentación y el medio ambiente sano para vivir puede ser una de las alternativas. Se trata de ingresar a la nueva agroindustria y agricultura asociada a la biotecnología, al cuidado del medio ambiente, la conservación de los bosques, que tiene que ver con el secuestro y conservación del carbono y el suministro de agua limpia. Y aquí surge la economía ecológica

Para lograrlo busquemos a “los buenos” en cada campo para que trabajen en su área. En la Presidencia de un Estado se necesita un Estadista y no un Periodista por muy bueno que sea; en la cocina un Cocinero y no un Carpintero y así por delante.

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