Archivo para la categoría Política, economía Bolivia

CUENTOS DE GUERRAS ANDINO AMAZÓNICOS CON CARAJAZOS Y FLECHAS

Ovidio Roca

Todo depende del cristal con que se mira o del interés de aquel que mira. La clase gobernante y por tanto el Gobierno de Bolivia localizado en la cordillera andina, era y es extractivista y centralista y vivía y vive básicamente de los minerales y de los indios.

Pese a contar con una extensa costa sobre el Océano Pacifico, por la pobreza del país y su escaza población, no la ocupaba y la riqueza existente de guano y salitre era explotada por empresas inglesas asociadas con otras chilenas.

Posteriormente Chile alegando problemas impositivos sobre el guano y salitre, demanda a Bolivia y luego lo hace más expeditivo, más fácil e invade el territorio boliviano y a pesar de recibir unos carajazos, se lo anexa, continua hasta Lima y la ocupa por un tiempo.

Desde siempre, por facilidad y menor distancia, Bolivia realizaba sus exportaciones de minerales por el puerto peruano de Arica, actualmente sigue haciéndolo así pero ahora el puerto es de Chile.

Por su vez, debido a su situación geográfica los cruceños y benianos siempre aspiraron a salir al mar por el Amazonas o el Río de la Plata. Dionisio Foianini en las negociaciones después de la guerra del Chaco negoció y consiguió una franja de territorio, un triángulo, sobre el río Paraguay que ahora es el de Puerto Busch, un proyecto estratégico que duerme hace muchos años.

Para el Gobierno andino centralista, el resto del país era y es monte y culebras. Vale recordar que la única batalla que ganó el país fue la de los barraqueros bolivianos en defensa de sus áreas gomeras, contra los siringueros brasileños. La Columna Porvenir organizada por los gomeros rescatan las barracas y finalmente con los flechazos de Bruno Racua recuperan hace 116 años, el 11 de Octubre de 1902, la Barraca Bahía, hoy Cobija capital de Pando.

Después de las escaramuzas y cuando finalmente intervienen el gobierno boliviano y brasilero, se lo hace para negociar y vender al Brasil el territorio del Acre, pues estaba muy lejos de La Paz.

La historia mundial nos enseña que las tribus y naciones se repartieron el territorio del planeta mediante guerras, invasiones, rapiñas, enfrentamientos y durante mucho tiempo los límites entre los territorios fueron móviles e inestables; recién a fines del último siglo éstos se estabilizaron y para consolidarlos los Estados crearon instancias internacionales, que buscan dar solidez jurídica a los mismos. El fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, sobre el diferendo de Bolivia con Chile sigue esta lógica.

No interesa el sentido de justicia sino el del orden; de lo que se trata es de mantener y garantizar la estabilidad de los territorios nacionales y evitar permanentes pugnas y reclamos, pues si no se garantiza esto se daría paso por ejemplo a que los mejicanos reclamen el casi medio territorio que le arrebataron los gringos, o surgirían cientos de problemas en Europa por las innumerables rapiñas territoriales a las que todos estuvieron sujetos, para no hablar de África y la India.

Por tanto el fallo de la CIJ refleja una realidad internacional y aunque sabemos que es injusto pues lo analizamos como una rapiña que se hizo de nuestro territorio y que la guerra de conquista consolidó, tenemos que convenir que así nomás había sido. Lo primordial para el mundo es el orden internacional, pues finalmente se trata de no afectar la Seguridad Jurídica de los Tratados Internacionales vigentes y mantener el statu quo y el orden.

El enfoque de nuestra demanda ante la Haya fue político y más orientado a mantener un estatus quo y vigente al enemigo chileno causante de nuestros males y pobreza y esto es más importante que buscar una solución pragmática de transporte, de logística, de economía hacia las rutas marítimas internacionales y ahí nos fue.

En el mundo moderno una controversia territorial cómo ésta se enfocaría desde el punto de vista de los negocios, que es una acción en la cual las dos partes ganan. Se trata entonces de asociarse en un negocio de servicios de transporte y para satisfacer nuestro orgullo y frustración, comprar una pequeña área a la orilla de mar y negociar soberanía para este enclave. En este espacio se pone una embajada, bandera, una suite para el Jefe, oficinas aduaneras y unas tumbonas en la playa. Por supuesto hay que trabajar en otras alternativas de transporte para evitar depender de un monopolio; tenemos la salida por el Perú al Pacífico y por Puerto Busch al Atlántico

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ES BUENO SER REY, LA LOCA HISTORIA DEL ESTADO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

Hubris y mega estructuras en el Estado cocalero     

Grandiosa sensibilidad sindical la del Presidente, que no ahorra en gastos para hacer feliz a la población con aquello que a él más le gusta; por lo que disfrutamos de sus museos, palacios, canchas de fútbol, aviones, helicópteros. Seguramente los neoliberales infiltrados de su entorno se benefician con sobreprecios y comisiones millonarias, pero él ni pensarlo.

En su villorrio natal Orinoca, además del inmenso Museo al Ego que es más grande que todo el caserío, hizo construir carreteras, canchas e infraestructura deportiva.

En los alrededores de su kato cocalero del Chapare, “se lo construyo” un Centro de Alto Rendimiento, piscina olímpica y un estadio de primer nivel en Villa Tunari; otros dos estadios de lujo en Shinahota e Ivirgarzama, además de un moderno aeropuerto en Chimoré.  La última obra en inaugurarse fue el escenario deportivo en Villa Tunari que fue comparado con un campo al estilo de la Champions League.

En Bulo Bulo, Chapare, se construyó una Mega Planta de Urea de mil millones de dólares, que debiendo estar localizada en la frontera frente al mercado brasileño se la instala a más de novecientos kilómetros, por lo que el costo de transporte la hace no competitiva.

Muchos de los poblados que se benefician con estas megas obras son relativamente pequeños, prueba de ello es el Estadio “Evo Morales” de Ivirgarzama que tiene la capacidad para albergar a 25.000 espectadores, pero el pueblo apenas llega a los 8.000 habitantes.

En San Benito, a 40 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, un pueblo de 15 mil habitantes y conocido como capital del durazno, se construyó una infraestructura para la ahora ex UNASUR, sobre un área de 460 hectáreas y a  un costo de setenta millones de dólares. Tiene un Centro de Convenciones construido sobre 18 mil metros cuadrados, y cuenta un Auditorio principal con capacidad para 1.200 personas, salas de teleconferencia, dos auditorios con capacidad para 150 personas cada uno, una sala múltiple con capacidad para 5 mil personas y una sala VIP para 40 personas, además una plaza de comidas, estacionamientos y un helipuerto con capacidad para acoger seis helicópteros. El segundo bloque corresponde al denominado Parlamento Sudamericano, que posee una sala de sesiones con capacidad para 136 personas. Actualmente allí pasean algunas ovejas, mientras los niños pastores corren y juegan por los solitarios salones.

Pero a diferencia de los Faraones egipcios con sus Pirámides, Evo quiere compartirlo todo con el pueblo, por eso ofrece no solo su Palacio en La Paz, el que no solo estará abierto para encuentros oficiales, sino que se invitó a los sectores sociales para actos de graduación de bachilleres, fiestas de quince, matrimonios, prestes. Incluso se invitó a las parejas que contraigan matrimonio a realizar paseos en el helipuerto, que durante los sábados cumplirá las funciones de mirador y estará abierto para la población; allí se venderá asaditos y mocochinchi.

La misma oferta se hizo para la sede del Parlamento Sudamericano en la localidad de San Benito, Cochabamba, donde los sindicatos cocalero del chapare pueden celebrar sus fiestas y presteríos, allí también se puede comprar coca de Yungas y los deliciosos duraznos de la zona.

Es la borrachera, el Hubris del poder, pero el problema es que llega el momento de pagar las cuentas y no hay nada en la alcancía, los dilapidadores se van y nadie quiere asumir las responsabilidades y luego de la fiesta toca barrer la basura y empezar a reconstruir el país, y desde los cimientos.

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EL DRAMA Y PELIGROS DE LA TRANSICIÓN DEL POPULISMO A LA DEMOCRACIA

Comentarios apocalípticos de la eventual transición.

Ovidio Roca

Se avizora que en los próximos años la situación del país se presentara por demás complicada, pues además de enfrentamos a la caída de las reservas y  producción de gas, de minerales y de otras materias primas, nos enfrentamos a la falta de competitividad de nuestra economía, primaria y poco diversificada; de instituciones sin credibilidad y personal carente de formación tecnológica y acostumbrados a la dependencia del Estado y para más yapa el cambio climático, lo que configura un peligroso camino hacia un Estado fallido.

Como herencia del populismo cocalero nos encontraremos con una economía formal debilitada, la preeminencia de la economía informal y actividades financiadas por el circuito del narcotráfico, además de una institucionalidad corroída por la corrupción y la ineptitud; por lo que si queremos cambiar de modelo de economía y tendremos que enfrentar seriamente el reto de reconstruir desde la base una sociedad y un país en un mundo globalizado e interdependiente, para el que no estamos preparados cultural y técnicamente.

Viendo este panorama apocalíptico, el proceso de reconstrucción económica e institucional del país será muy difícil y el problema es que una mayoría de la población no está dispuesta a afrontar los sacrificios que este proceso implica y peor aun cuando esperamos que alguien y no nosotros mismos, debe arreglar el entuerto.

La economía popular y el abastecimiento alimenticio está a cargo de miles de pequeños agricultores, los que se enfrentan el inminente cambio climático que obligará a cambiar los hábitos y técnicas de cultivos: se necesitará establecer nuevos épocas y ciclos de cultivos y usar especies más resistentes a los climas extremos de sequía, calor, lluvias y vientos y por ahora no tenemos capacitación en las tecnologías requeridas para afrontar este cambio.

Sabemos que el entorno económico y social moldea nuestra consciencia y bajo el régimen del actual Estado populista cocalero una parte importante de la población que estaría dispuesta a trabajar formalmente pero no puede hacerlo por las miles de regulaciones e impuestos del Estado que son imposibles de cumplir, por lo que la informalidad se presenta como una opción a la cual la gente se acomoda rápidamente para poder subsistir. Ante esta situación mucha gente dirá: para que cambiar, para qué todo este tremendo sacrificio si con este Gobierno y la economía cocalera, más el financiamiento del narcotráfico y el contrabando nos abastecemos sin mayores problemas.

Tenemos por tanto que decidir qué tipo de país queremos; la opción más fácil es seguir con el populismo cocalero, el país tribal, corporativo, de economía informal y financiada por el extractivismo y el circuito coca cocaína, un sistema político estatista en el cual los cargos en las reparticiones del Estado, no son para trabajar profesionalmente y con idoneidad y eficiencia; son pegas, son lugares para conseguir ventajas y recaudaciones y el único mérito para ejercerlas es la confianza del Caudillo y de sus llunkus.

Pero debemos evaluar si esto es sostenible y si el entorno de países vecinos y la comunidad internacional lo soportara, quizá no por principios democráticos sino por el impacto que reciben del narcotráfico, la drogadicción y la violencia que les exporta el populismo cocalero boliviano.

Una otra alternativa es la democracia liberal, lo que es más complicado pues exige voluntad y trabajo sacrificado, pues se trata de rehacer un país desde sus cimientos morales, institucionales y económicos y para esto se requiere una sociedad y un liderazgo creíble y comprometido. Este modelo alternativo de sociedad y democracia liberal, además de garantizar un estado de derecho, respeto a la propiedad y la libertad económica, necesita reconstruir las instituciones estatales y dotarles de personal idóneo rompiendo con la tradición de los Gobiernos populistas.

Se dice que jóvenes que son aquellos que no están comprometidos con el pasado y tienen un futuro por delante; ellos tienen el ímpetu necesario, pero por ahora carecen y necesitan crear un sistema institucional de gestión política formal y trascendente y ahí por delante, mientras la población persiguiendo la meta definida, el proyecto de sociedad democrática, cada uno desde su trinchera, su entorno y haciendo uso de sus capacidades y posibilidades debe avanzar, apoyando y construyendo esas metas. “Alea iacta est”.

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EL PODER DE LA ILUSIÓN

Ovidio Roca

Los grupos de izquierda en todo el mundo han sido muy hábiles y han tenido la maestría, la pericia, de posicionarse como adalides populares y hacer creer a la gente que son los defensores del pueblo, de los pobres; que son los únicos inteligentes, capaces y honestos y que con su gestión y políticas desde el Gobierno generarán un estado de bienestar, progreso y felicidad. Lo graves es que aunque esto no es cierto, la gente les cree.

Se les puede mostrar el genocidio, explotación y miseria que los izquierdistas produjeron en la Unión Soviética con más de cien millones de muertos y últimamente el desastre económico y social en nuestro Continente, especialmente en Cuba, Venezuela y Nicaragua donde la opresión y la corrupción cunde; pero la gente no lo quiere ver y aunque los Evangelios nos enseñan sensatez cuando dicen: “por sus frutos los conoceréis”; el pueblo obstinadamente se niega a conocer y ver la realidad.

En Bolivia hemos vivido desde el siglo anterior influidos por grupos de izquierda: el PIR, club de una brillante élite intelectual cochabambina, influyo primero en las universidades y luego se extendió al país; el trotskismo que surge en los centros minero toma control de los sindicatos mineros, de la COB y de los maestros, quienes son los únicos que mantienen aún esa tradición ideológica; también está el Partido Comunista que fue solo un apéndice de la Unión Soviética y todos ellos juntos influyeron en los nuevos partidos nacionalistas como el MNR y otros varios.

Cuentan que, en esas épocas de oro del PIR, los ganaderos del Beni enviaban a sus hijos a estudiar en Cochabamba y dado el gran prestigio de los intelectuales izquierdistas, ellos se alineaban a esta corriente. De retorno a sus pueblos se declaraban marxistas y comunistas, pero solo eran aceptados aquellos que tenían más de cinco mil cabezas de ganado; los cruceños que en esa época eran más yescas, se hicieron falangistas.

El problema para el país está en la prevalencia de una mentalidad ilusoria como fruto de estas ideologías de izquierda, que se instalaron en la población como fuerzas poderosas y duraderas: la dependencia del caudillo, el estatismo en la economía, el miedo a la libertad, a la sociedad abierta y a la revolución tecnológica. De esta manera, la mentalidad y el discurso populista colocan al Estado en el centro absoluto y como responsable por nuestro futuro y nuestro bienestar y no, al individuo libre que lo consigue como fruto de su trabajo y esfuerzo.

Es preocupante que en nuestros países mucha gente se siente cómoda y protegida con ese discurso melifluo y enrevesado de los líderes populistas, que prometen todo, y como tienen miedo a enfrentar la realidad, la verdad, prefieren este discurso mentiroso, siempre que la mentira conlleve una ilusión.

A su vez muchos de los portavoces de la oposición cuando analizan la situación del país, dado el resabio izquierdista de nuestra cultura política, mayormente lo hacen criticando al liberalismo, la economía de mercado, el capitalismo, la libre competencia, la libertad y responsabilidad ciudadana; con lo que definitivamente lo que hacen (al margen de algunas citas personales y anecdóticas sobre los dirigentes y llunkus oficialistas) es apoyar al Gobierno pues postulan lo mismo que éste: estatismo, centralismo, dirigismo, un estado asistencialista que toma todas las decisiones y maneja las empresas hipotéticamente a nombre del pueblo, de los más pobres y los grupos indígenas.

Con la excepción de gran parte de los jóvenes de las Plataformas ciudadanas y articulistas, muy pocos se animan a afirmar de frente que creen en el Liberalismo Democrático, la independencia de poderes, la libertad individual, la propiedad privada, el derecho a la ganancia como fruto de su trabajo, de su inventiva y esto ocurre reiteramos, porque la lógica política, la mentalidad del boliviano es mayoritariamente socialista y anti liberal, es tribal, estatista, quiere un Caudillo que lo acoja y lo proteja, tiene miedo a la libertad y de asumir la responsabilidad de su destino.

Cuando se inicia la baja de precios de las materias primas, cuando terminemos de gastarnos las reservas de hidrocarburos y empecemos a vender el territorio a los chinos (como se dice lo está haciendo en Venezuela); cuando se tenga que cortar los cacareados programas sociales contra la pobreza, eliminar los subsidios a los servicios públicos y aumentar el precio de los combustibles, quizá nos demos cuenta del error de no apuntar a una economía de mercado, competitiva, productiva, diversificada y sostenible, donde la gente cuenta con seguridad jurídica para trabajar y producir.

Por eso la esperanza del cambio democrático está en las nuevas generaciones, más informadas, menos sumisas y dependientes y que quieren vivir sin las tutelas y ataduras del pasado, mientras buscan explorar nuevos caminos de libertad y progreso desafiando la autoridad de los líderes y caudillos populistas. Ellos están informados de lo qué pasa en el mundo y lo ven sin lentes ideológicos, saben de la gerontocracia cubana que secuestró y esclavizo el alma de su pueblo; del estúpido tirano de Venezuela que goza del poder mientras roba impunemente y convierte la riqueza natural en miseria y hambre, o del matón de Nicaragua. Son jóvenes, mujeres y hombres, son ciudadanos libres e informados que no están sujetos a complejos de razas o tribu y se niegan a ser manejados por caudillos y sátrapas y que se organizan de manera ágil y flexible usando las TIC, son las Plataformas ciudadanas y agrupaciones ciudadanas democráticas.

Sin embargo además de las buenas intenciones, la movilización y la receta, hace falta el cocinero. Además de las políticas liberales y democráticas hacen falta el equipo de políticos honestos idóneos y responsables y cuadros profesionales para administrar las distintas competencias del Estado. Ojala lo hagamos.

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POPULISMO PLURINACIONAL Y SU TRANSITO HACIA LA DEMOCRACIA Y ECONOMIA DE MERCADO

Ovidio Roca

Se dice que si preparamos un guiso siguiendo una receta, por ejemplo de “patasca”, tendremos casi siempre este puchero criollo y aunque la mano del cocinero hace las diferencias, siempre será una patasca.

Vale decir que cuando cocinamos como lo hacen en Cuba, Venezuela, Nicaragua, aplicando la receta populista de estatismo, despilfarro, peguismo estatal y nos llenamos de subsidios que funcionan de épocas de bonanza de las materias primas, estaremos bien por un tiempo; pero cuando se acaba la plata y llega la época de las vacas flacas, que es cuando a los populistas los sacan del poder, hace falta que alguien trabaje y tome medidas duras e impopulares para arreglar el desastre que produjeron los populistas con su receta.

Como esta tarea de componer, de arreglar, es complicada, cuesta y afecta a todos, empieza el problema, porque los adictos al régimen no quieren perder sus pegas y ventajas y piden que vuelvan los demagogos.

Podemos ver en Argentina lo que se nos viene, pero no será antes de sufrir las dramáticas fases venezolana y nicaragüense; de miseria y matanzas que ya se avizora.

Esto de la receta y la patasca es cierto, aunque con variantes que tienen que ver con las características de cada economía nacional, su entorno geográfico y particularmente con los hábitos y características de su población. Una nota especial de la economía boliviana la dan los miles y miles de obsesivos, habilidosos y sacrificados campesinos, micro empresarios y contrabandistas, que se financian con los recursos del circuito de la coca cocaína y que abastecen de alimentos y bienes de uso diario a toda la población.

La economía boliviana es en un setenta por ciento informal y los miles de cuentapropistas se ganan la vida haciendo todo tipo de trabajos: servicios variados, pequeña agricultura, artesanías, comercio, contrabando, producción cocalera; esto más el aporte del narcotráfico, hacen que no se sienta en el corto plazo los efectos de la crisis populista de la misma manera que se lo sufre en Cuba, Venezuela y Nicaragua, que no tienen disponible una fuente alternativa de dólares a la oficial como en la Bolivia cocalera.

Una gran parte de la población quisiera trabajar formalmente pero no puede hacerlo por las miles de regulaciones e impuestos del Estado, imposibles de cumplir, por lo que el pueblo para subsistir se refugia en la informalidad que es una economía de subsistencia, una economía popular que aunque no aporta al Estado tampoco recibe nada de él y solo le pide que se aleje y les permita subsistir, pues lo único que ven de parte de la burocracia estatal son los cientos de trámites para multiplicar los pesos que éstos se meten al bolsillo.

En todo caso es importante diferenciar este tipo de economía informal, de la economía ilegal y delincuencial que afecta la vida, la salud y la propiedad de los demás y que de alguna manera es socia favorecida por los  regímenes populistas.

Como una exigencia para enfrentar la debacle y el proceso destructivo que se produce en los regímenes populistas y castrochavista y que continuara con nosotros; es asumir la tarea de diseñar la forma en que haremos la transición del populismo hacia una economía moderna, formal y productiva. Esto tiene que hacerse teniendo en cuenta las particulares características del país y de su población; se requieren de soluciones propias y creativas, pero siempre usando y canalizando esa fortaleza de la economía popular y trabajando en la capacitación de la población a los desafíos tecnológicos y climáticos que se avecinan.

El cambio de modelo económico, el que necesariamente debe ser de shock, tendrá que darse después de que sobrevenga el desastre, como el que vivimos durante la época de la UDP con esa inflación que llego al veinte mil por ciento anual y que tenía desesperada a la población. Por suerte en esa época el Dr. Siles actuó sensatamente y sabiendo que él no podía manejar el desastre, renuncio y dio paso para que se elija a un Estadista, el Dr. Paz que tomo medidas drásticas y de shock: cambio real y flexible de la moneda, liberalización del mercado, libertad de precios y un arancel único de importaciones; modificación del régimen impositivo que de más de trecientos impuestos se redujeron a siete y se dio un fuerte fomento a las exportaciones; con todo esto se dio seguridad jurídica lo que permitió que la economía y la producción se estabilice. Fue duro y doloroso como una operación quirúrgica, pero funciono.

Actualmente y a nivel mundial estamos ingresando a un cambio de paradigma, por una parte el cambio climático de lluvias, sequias y temperaturas extremas y cambiantes que modificara nuestra forma de vivir y de convivir armónicamente con el ecosistema y que nos obliga a aprender nuevas maneras de producir en la agricultura y también: qué, cuando, como y donde producir y con semillas adaptadas al nuevo régimen climático.

Asimismo con las nuevas tecnologías se están diseñando en el mundo formas novedosas de producir bienes y servicios, por lo que debemos dar énfasis a la educación innovadora tecnológica y dentro de esta a la biotecnología, la electrónica y también asignar un nuevo rol al Estado, cual es garantizar la convivencia pacífica y próspera de todos los ciudadanos y no el de exaccionar a la población como lo hace ahora con la elaboración y uso abusivo de leyes e impuestos para consolidar su poder y atacar a sus oponentes.

Para esto hace falta una gran campaña de educación y concientización sobre lo que es una sociedad viable y esto es trabajo especialmente de aquellos  que tienen un futuro por delante; los jóvenes, los colectivos y plataformas ciudadanas, activistas sociales y los grupos de opinión que necesitan ponerse de acuerdo sobre un Frente Democrático de Unidad Nacional y un grupo de Gerentes capaces de administrar de forma eficiente el aparato del Estado.

Así nomás había sido y será, si es que queremos ingresar al mundo de la  modernidad y el desarrollo sostenible; entre tanto estamos mal pero nos dicen que vamos bien.

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CRÓNICAS DE LA COTIDIANIDAD POPULISTA

Ovidio Roca
Construyendo la sociedad de la desconfianza

Como resultado de los malos gobiernos y especialmente el de estos últimos doce años, existe la percepción generalizada de que el Estado invierte solo para cobrar comisiones y sobreprecios y que el mayor problema es cuando invierte en industrias pues estas están pensadas para melear y no para ser competitivas y tener utilidades, y peor aún al ser administradas por burócratas públicos sin sentido empresarial por lo que tienen déficits y pérdidas constantes; pero también sirven para dar pegas a sus militantes.

En un ambiente como éste es difícil que se desarrolle una sociedad de confianza, de cultura de la inversión, de la innovación, del trabajo honesto y del acatamiento a la ley.

En su experiencia cotidiana la gente constata y aprende que las instituciones  son de propiedad de los gobernantes de turno y su burocracia. Que las regulaciones son para subir el precio de las exacciones y qué hay que pagar para todo y por todo. Que las leyes y la justicia son para presionar y negociar y sobre todo para castigar cualquier signo de rebeldía.

Ergo, como no hay seguridad jurídica es mejor ser informales, vivir en la economía ilegal y lo más lejos posible de las instituciones públicas que se han convertido en el enemigo del ciudadano.

Consuelo de tontos: hay algo bueno y es que  en el Estado Plurinacional, al margen de la economía informal y el contrabando, existen variadas oportunidades de negocios y de riqueza; una de ellas especialmente orientada a profesionales hábiles en el sofisma y el doble pensar es la de panegirista y llunku del Caudillo. Para esto se necesita ser hábiles en la retórica, la que es usada eficazmente para distorsionar la realidad y escamotear la verdad; en esencia se trata de condicionar las mentes de las masas mediante la manipulación, la desinformación, la imposición de imaginarios colectivos creando expectativas y realidades virtuales lejanas a la realidad.

Es un trabajo fácil y se trata de engatusar a la población que tanto gusta de cuentos, fantasías e ilusiones, inventando cada uno a su estilo la historia del vivir bien y los éxitos económicos del Gobierno gracias a sus sabias políticas. Los autores de los mejores cuentos y telenovelas populares y que no tiene nada que ver con la realidad ganan sus buenos quintos, también lo reciben en especies e influencias y así satisfacen a sus propios intereses y los del gobierno.

NOTAS VARIAS DEL DIARIO VIVIR

Le pelamos: hakuna matata

Se había montado un sistema formal de corrupción y toda adjudicación tenía su sobreprecio y su comisión establecida; existía un cobrador designado encargado de la tarea de dar seguridad al pavo que paga y al de la camarilla burocrática que cobra su cuota y ahora vienen con pillerías de cuarta, con bandas y banderitas.

Que ridículo, que vergüenza, ya estaban en los ligas mayores plurinacionales y vuelven a caer en la michi corruptela; qué pasó con los buenos!.

Si los concejales van a robar plata tienen que robar en otro lado, no en esos proyectos pichangas”. Alcalduli

El llunkerio ayuda a vivir bien

la democracia no precisa de alternancia, esto es un invento de la oposición… la democracia tiene que ver con el vivir bien”. “Ministra” de Comunicación López.

De aquí y del imperio; el lamento Grindio, de gringo e indio

Si me hicieran un impeachment en algún momento, creo que los mercados se hundirán. Creo que todo el mundo sería muy pobre”. Trump

Si se va Evo va a haber llanto y el sol se va a esconder, la luna se va a escapar y todo va a ser tristeza para nosotros”. Linera

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POPULISMO Y DEMOCRACIA TUCA

Ovidio Roca

Vivimos en la era y bajo la férula del modelo populista que usa y abusa de absolutamente todos los recursos del Estado, económicos, coercitivos y especialmente de la publicidad para mantener controlada a la población y especialmente a los grupos indígenas y  sectores sociales menos favorecidos, ilusionándolos para mantenerlos controlados al mismo tiempo que favorecen al capitalismo mercantilista y a su propia dirigencia política y sindical que se enriquece a través de una masiva y estructural corrupción.

En esta democracia tuca, devaluada por el populismo, se considera que quien consigue más votos está en su derecho de hacer lo que les viene en gana y sin respetar los límites que debe tener todo gobierno democrático. Al respecto Cristina Fernández de Kitschner, que sabe de esto, nos dice: “si no les gusta, armen un partido político y ganen las elecciones”.

 En el modelo populista, no es el individuo sino la masa el sujeto de derechos políticos del país. No lo es el individuo consciente, el que interviene en la vida política de su comunidad acatando las normas y cumpliendo sus deberes y obligaciones; es la turbamulta, esa que bloquea y presiona y a la cual el Líder carismático promete, según sean la circunstancia, darles gusto en todo sin exigir responsabilidades sino su apoyo absoluto y lo hace con promesas de algo que puede no ser necesariamente factible y que luego queda solo en eso, en promesas.

En estas “democracias” populistas se vive bajo el dominio de un caudillo, el que es la imagen y palabra del régimen. Este caudillo ha sido inventado y diseñado por los grupos de poder para una circunstancia histórica determinada de manera que exprese y  refleje los complejos, los odios, las frustraciones y esperanzas de una parte importante de la población y logre la adhesión de esta gente a la propuesta de poder encarnada por él. Detrás del líder y dirigiéndolo está la inteligencia castrochavista y los ideólogos palaciegos, el verdadero grupo de poder. Así lo hemos visto en Bolivia con el icono indígena cocalero con el que consiguieron un tremendo éxito electoral.

Sin Evo no hay el tejido de lo social; Evo es insustituible. Izquierdas siempre ha habido, sabemos. En los 80 hemos tenido experiencias de 30 partidos de izquierda participando en las elecciones. ¿Qué es lo que hace Evo? Teje a todos. No inventa a la izquierda, le da un nuevo sentido. Hace funcionar la orquesta. Evo es el caudillo del siglo XXI”. Raúl Linera

Si vuelve la derecha, Bolivia va a estar como la Argentina, acabando con los movimientos sociales, quitando (beneficios sociales), terminando; otra vez entregándose al Fondo Monetario Internacional (FMI). Si vuelve la derecha olvídese que va a haber programas sociales; la derecha, el sistema capitalista, el imperialismo dice: “los pobres sálvense como puedan”, y los hermanos pobres tienen que saber eso”. Evo recitando su parlamento ante la prensa.

Carlos Marx en su obra Contribución a la crítica de la economía política, decía: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. Somos producto de nuestras circunstancias, de la realidad en nuestra vida cotidiana, del deterioro de nuestras fuentes formales de ingreso debido a la crisis económica por la inviabilidad del modelo económico populista. Pero cuando estas realidades se vuelven evidentes e incuestionables, la gente despierta y rompe con la adscripción al Jefe indígena y al modelo populista. Esta transición por supuesto requiere ser impulsada y dirigida por sectores esclarecidos, en un Frente unido y con propuesta viable y sostenible para un mejor futuro de la sociedad.

El modelo castrochavista ha demostrado su fracaso en todos los países que lo aplicaron y cuando estos demagogos finalmente son expulsados por la crisis económica y social dejen un tremendo desastre, por lo que se necesitara trabajar duro para solucionar los problemas de esa herencia nefasta, caracterizada por la destrucción de la institucionalidad, de la moral de trabajo, de la estructura productiva y una extendida cultura económica de la coca, el narcotráfico, el contrabando y la informalidad.

Salir de este funesto trance, sanar la economía y la institucionalidad exige trabajo duro y grandes sacrificios lo cual tiene un inevitable costo político. Son medidas difíciles, como las que debe asumir un médico ante una herida, un tumor y una grave infección y eso no lo acepta la gente, pues no quiere perder alguna prebenda y pide que se le prometan panaceas populistas y de ninguna manera responsabilidad y trabajo. La crisis tiene ser tan grande como en las épocas de la UDP  que pocos recuerdan, para que la gente acepte la intervención del cirujano para que opere el tumor canceroso.

Así nomás había sido. Decía Cayetano.

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