Archivo para la categoría Estado populista

POPULISMO Y POSVERDAD

Ovidio Roca

En el país se intentó establecer un sistema democrático, con leyes, procedimientos e instituciones que regulen y garanticen la vida en sociedad. El problema es que los operadores no cumplieron su rol con honestidad e idoneidad por lo que las instituciones no lograron consolidarse, crear una cultura democrática y ganar credibilidad ante la población, por lo que el sistema devino en un autoritarismo y populismo que la gente mayoritariamente rechaza. Ahora al carecer de alternativas efectivas, la sociedad se desenvuelve en la anomia y bajo el arbitrio de grupos corporativos que disputan el poder entre sí y con los herederos de lo que queda del antiguo régimen.

Como resultado no hemos logrado construir una cultura de trabajo, propositiva y creativa, sino que se ha instalado una cultura rentista y extractivista donde los unos, usando el aparato del Estado disfrutan del poder económico y político y el resto se acomoda; o practica la cultura el bloqueo para oponerse a la autoridad que detestan y de paso perjudicar al resto hasta conseguir sus miserables demandas.

El Gobierno mantiene una eficaz estrategia comunicacional con la que convencen a la población que viven en el mejor de los mundos, un mudo de informalidad y extractivismo con la que convive la mayor parte de la población. Esta labor de desinformación está en manos de los Llunkus del poder,  lo que en otros lares se llaman de intelectuales orgánicos, cuyo trabajo es elaborar relatos sensacionalistas que engordan las expectativas del pueblo y que convierten en verdad todo aquello que necesita ser creído como cierto, aunque no lo sea.

Presentan como un éxito la Política económica gubernamental, indicando que gracias a la nacionalización, la economía está blindada, que no pasa nada con el déficit comercial y no es cierto que cae la producción de gas y de los alimentos; por lo que podemos seguir gastando, pues nuestra moneda es más fuerte que el dólar y eso nos permite traer todo de contrabando dando trabajo a nuestros esforzados y sacrificados comerciantes informales. No se les ocurre mencionar los diez años de altísimos precios del gas y minerales, que les cayó del mercado internacional.

Como resultado el gobierno tiene a sus aliados dedicados a actividades ilegales, mientras que no se lleva bien con las regiones donde predominan las actividades productivas y legales.

No se menciona ni se busca alternativas productivas y de innovación y se mantiene el país, en los moldes que los populistas cocaleros conocen y entienden, con una mayoritaria economía informal financiada por el narcotráfico que es la que financia especialmente el comercio de contrabando hacia adentro y fuera del país, generando la abundancia que vemos en los mercados y en las urbanizaciones como medio de consolidar el derecho propietario de las tierras, así como acumular en inversiones inmobiliarias.

El populismo cocalero no cree ni practica los valores democráticos, lo asumen de manera formal por un asunto acomodo internacional y evitar el rechazo de algunas instituciones internacionales como las Naciones Unidas y la OEA. Evo que practica la cultura del verticalismo autoritario sindical, es franco y directo en sus expresiones, no como sus llunkus que las disfrazan. Él dice: “Le meto nomas y que arreglen los abogados” o, “La llamada independencia de poderes está al servicio del imperio norteamericano”.

Para salir de este entuerto, el pueblo y los partidos políticos democráticos deben unirse y asumir con firmeza el modelo democrático y la economía competitiva y de mercado, caso contrario deben acomodarse al modelo populista cocalero y aprender a convivir con él o en su caso migrar. Todo lo demás es paja.

ovidioroca.wordpress.com

 

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NOTAS CULTURALES DESDE EL ESTADO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

Espanta a cualquiera, escuchar la extraña manera como nuestros líderes populistas interpretan los asuntos de la economía y de la vida ciudadana:

Por ejemplo, la coca nuestra da cada día, no es considerada como un arbusto cuyas hojas contienen alcaloides estimulantes; ahora se constituye en el puntal de nuestra identidad cultural y social y su cultivo no es considerado como lo que es, un excelente negocio con un buen mercado y excelente precio por el subproducto nefasto que contiene, la cocaína; sino que demagógicamente se lo considera como la reivindicación de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestra independencia política.

La vestimenta que nos resguarda del clima y que históricamente fue adquiriendo un carácter estético, sujeto a los cánones de la moda y del devenir artístico de cada civilización; en nuestro país y para una gran parte de nuestra población se convierte en algo sagrado, base de nuestra identidad, de nuestra historia. Muchas militantes plurinacionales consideran que su identidad está definida por un sombrero Stetson, o Borsalino, o una Pollera española del Siglo XIX y no en valores éticos, culturales y sociales.

En el ámbito político, la humanidad en su proceso histórico y civilizatorio supero los esquemas tribales y dio paso al ciudadano como miembro activo de un Estado, titular de derechos civiles y políticos y sometidos a sus leyes; por lo contrario en nuestro país, los populistas cocaleros en su discurso ideológico usan criterios tribales, vinculados con lo racial y comunitario, vale decir privilegian lo biológico sobre lo cultural.

Muchos temas administrativos como los de seguridad y control, se los maneja inventando realidades alternas. El caso de los ocho héroes epónimos secuestrados por los chilenos, es uno de ellos. Sabemos o nos lo cuentan cómo funciona el negocio fronterizo en ese árido y vasto altiplano, donde cotidianamente se generan eventos vinculados con el contrabando, narcotráfico, transporte de vehículos robados. Los actores son chilenos y bolivianos: militares, policías, aduaneros, chuteros, comunidades campesinas, contrabandistas, traficantes, etc. que hacen lo habitual: contrabando, volteo, narcotráfico. Lo que cambió en este caso de los héroes, fue que se entrometieron los políticos de ambos países, quienes usando encendidos discursos patrióticos y de soberanía, complicaron la figura buscando enardecer a sus respectivos votantes y distraer la opinión publica de los problemas económicos y de credibilidad que ambos gobiernos enfrentan.

La historia nos enseña que no hay movimientos revolucionarios sin mitos aceptados por las masas, pues el dramatismo del mito lleva al compromiso emocional y da significado a la acción política de los dirigentes: Fascismo, Nacionalsocialismo, Comunismo, Populismo se basan en esto.

Lo preocupante es, que en este tipo de escenario los líderes políticos y sociales poco se ocupan de las personas comunes y corrientes, del vivir bien, de trabajar mejor, de cuidar nuestro entorno, de comunicarnos entre nosotros, de construir un mejor futuro para todos pero sí, de enfrentarnos y avasallar al resto, usando para ello la fuerza y mal usando las instituciones públicas.

Desde hace más de un millón de años,  tiempos en que la horda humana temerosa de los monstruos de la noche se reunía alrededor de una fogata, nuestra vida ha sido regida por infinidad de cuentos y mitos. De entonces hasta ahora poco ha cambiado, antes los brujos, ahora los cuentistas de los regímenes totalitarios comunistas, fascistas y populistas, inventan historias, fabulas y mitos para tranquilizarnos, controlarnos y manipular la mente de las masas.

ovidioroca.wordpress.com

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DE LA INSTITUCIONALIDAD Y EL PROGRESO ECONÓMICO Y SOCIAL

Ovidio Roca

El Estado boliviano se ha caracterizado por su debilidad institucional, lo que ha llevado a su población a vivir en una permanente situación de anomia, de anarquía, donde cada quien y especialmente los muy activos grupos corporativos hacen lo que les conviene y cuando les conviene, en su propio y exclusivo beneficio.

Esta situación se da y es producto de un país con una economía primaria exportadora, poco desarrollo educacional y tecnológico y escasez de empleo formal; por lo que la gran población procura cada día subsistir un día más, en una economía informal capitalista, brutal y despiadada.

La institucionalidad es el respeto a las instituciones, aquellos sistemas que bajo imposiciones legales procuran ordenar y normalizar el comportamiento de las personas; las instituciones trascienden las voluntades individuales y se identifican con el cumplimiento de un propósito considerado como un bien común. De esta manera las instituciones sólidas y bien estructuradas, crean orden, reducen la incertidumbre y proporcionan una estructura de incentivos en una economía competitiva de mercado.

Estos veinte años de populismo cocalero constituyen el legado de la “Escuela del Chapare” que dicta catedra sobre la técnica y cultura del bloqueo y actualmente como parte de este folklore plurinacional, todos los días sufrimos huelgas, bloqueos de vías de comunicación locales y nacionales, volteos y extorciones en las fronteras y presiones y chantajes de parte de los grupos sindicales y corporativos, para que las maleables y acomodaticias autoridades eventualmente hagan lo que el grupo de presión demanda, le interesa y le conviene.

Esta anomia y debilidad institucional de nuestro país, se ha agudizado en los últimos veinte años como producto del empoderamiento del populismo cocalero; un movimiento político que promueve el enfrentamiento social y regional utilizando la demagogia y el racismo como mecanismo de dominación por parte del grupo político dominante sobre el resto de la sociedad mestiza, clases medias e indígenas bolivianas.

Cada día las personas denuncian que se sienten acosadas por las autoridades y no creen que pueden reclamar sus derechos acudiendo a las vías legales pues la experiencia les ha enseñado que un policía, un aduanero, un militar están prestos a usar su fuerza y armas para extorsionarlo. Tampoco confían en la justicia pues se sabe que los fiscales y jueces aplican la ley por mandato del grupo político dominante y que son comprables utilizando influencias y dólares y que ocurre lo mismo con el resto de las entidades.

Lamentablemente el pueblo como producto de esta su experiencia, ha llegado a considerar que la presión callejera es la única forma de conseguir de las autoridades alguna repuesta a sus demandas y los dirigentes algunas coimisiones o algunas pegas. De esta manera hemos llegado a una situación donde nadie confía en nadie y menos en las autoridades del llamado orden público, y gran parte de la población termina por considerar el mecanismo de la huelga y el bloqueo como el único medio para que se atiendan sus reclamos.

En este ambiente los distintos sectores informales y empobrecidos, exigen su derecho a tener todo lo que anhelan y esperan conseguirlo presionando al Tata Estado, a las Autoridades y  para esto bloquean lo que pueden y con lo que pueden, exigiendo su derecho a subsistir. Lo hacen ocupando  veredas y calles para instalar sus ventas y tenderetes, demandando su derecho a vender artículos de contrabando, a producir y comercializar coca y sus derivados. En otro ámbito de reclamos, también se pide tener las mismas tarifas de micros o electricidad, desde hace veinte años; construir rompe muelles en las carreteras nacionales, poder lotear y vivir en las áreas de basureros municipales, lotear terrenos y propiedades privadas y públicas, defenestrar a un Alcalde y cualquier cosa que al Dirigente Sindical se le ocurra ese día.

La historia de los pueblos muestra que la institucionalidad se construye cada día y así lo explican los entendidos: “la institucionalidad sigue un proceso sistemático de consolidación (permanencia y uniformidad) de conductas e ideas a través de medios e instrumentos (organizaciones y normas) para alcanzar un fin social, cuya expresión práctica se asimila como valores” ciudadanos.

El problema es que en este ambiente de anarquía generalizada, los  grupos corporativos mejor organizados y más activos son los  que se imponen para conseguir el logro de sus intereses particulares, al margen del interés de la sociedad y este es un proceso con el que no se construye ciudadanía ni estado de derecho.

Sin embargo un aspecto a destacar es que Bolivia, a pesar de ser un país de variadas culturas, nacionalidades y carencia de institucionalidad, es un pueblo que aún no llega a extremos de violencia. Tiene una cultura permisiva y una religiosidad festiva, lo que evita esos enfrentamientos sangrientos producto del fanatismo y que con mucha tristeza vemos ocurrir diariamente en los países islámicos

El problema de todo esto, es que sin desarrollo institucional y cultura ciudadana no hay progreso y si no hay instituciones confiables, reglas del juego estables no hay gobernanza, no hay confianza, no hay inversión, no hay trabajo, no hay paz ni tranquilidad y por tanto no hay convivencia civilizada, ni se construye ciudadanía. Por esto es que necesitamos de dirigentes, de personalidades notables que dirijan y eduquen a la población en la senda del respeto a los demás y a las normas y que de alguna forma aprendamos a elegir a Estadistas y a profesionales con base ética y técnica para dirigir el Estado y las instituciones.

ovidioroca.wordpress.com

 

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SOFISTAS Y PAJPAKUS, EN LA GRECIA ANTIGUA Y EL ESTADO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

Permanentemente, tanto en la radio como en los diversos medios de comunicación podemos ver y escuchar cómo se explayan los intelectuales masitas, los pajpakus, mostrando su habilidad en el discurso, la arenga, como mecanismo de persuasión y en la falacia como método; son los Licenciados de la Escuela sofista que gradúa maestros en esa fórmula de “las medias verdades y las mentiras enteras”, típicas del populismo.

Ellos son los alumnos de una exitosa escuela populista, que sigue el método de los sofistas griegos quienes utilizaban magistralmente la dialéctica; un método que consistía en largos discursos, encaminados no a buscar la verdad sino a mostrar las incoherencias del adversario.

La escuela sofista postulaba que: “en principio nada es verdad ni es mentira, depende de la habilidad que se tenga en convertir el argumento más débil en el más fuerte y el aparentemente más fuerte, en el más débil”.

Escuchar una discusión entre masistas y opositores, es oír el relato de situaciones que aparentemente ocurren en realidades distintas, en otros mundos, en distintos universos y ahí los sofistas brillan por su mañuderia pues: “el maestro sofista es capaz de convencer de una cosa y a renglón seguido de todo lo contrario”.

Georgias que era un sofista griego, reconocía que el arte de la persuasión no está al servicio de la verdad sino de los intereses del que habla; llamaban a ese arte “conducción de almas”, Platón dirá más tarde que era “captura” (manipulación) de almas.

El Licenciado epónimo, sofista del Collasuyo y maestro de la falacia, abusa de ella y lo hace de tal forma, que es imposible saber qué es lo que realmente quiere decir cuando dice algo y aun peor, cuando  aplicando sus famosas estrategias envolventes, hace que la gente no logre saber si  todo lo que dice es mentira, o es parte de alguna “maniobra envolvente” maquinada para utilizarlos y para engañarlos.

Los sofistas, creían saber más de lo que en realidad sabían y por eso no se esforzaban por penetrar el sentido de las cosas, al contrario del pensamiento Socrático que se sustentaba en el famoso dicho: “sólo sé que no se nada”. Sócrates, creía que la única manera de acceder a la sabiduría y a la verdad era empezar por confesarse ignorante: “el que sabe que no sabe, el que se da cuenta de que nada sabe, está en óptimas disposiciones para comenzar a buscar la verdad”.

Por eso es importante guiarse por la realidad, por los resultados, como nos enseña Mateo en su Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis” y por supuesto Don Quijote de la Mancha: “Dad crédito a las obras, no a las palabras”.

El pueblo guiado por el sentido común sabe de esto, pero siempre está tentado e ilusionado por las promesas de los demagogos y esta ilusión le dura hasta que el bolsillo, las tripas, el temor por su vida y seguridad los hace aterrizar, pero entonces ya es tarde.

Todos y desde nuestra infancia, empezamos a construir una “mitología” usando los “valores” que percibimos en nuestro entorno, pero no los valores “escritos” o “públicos”, sino lo que vemos cada día como importantes en las actitudes, mentalidad y el comportamiento de los que nos rodean y especialmente en los ejemplos de aquellas personas valiosas para nosotros: la familia, los maestros, los amigos, los personajes notables, las autoridades.

De aquí la importancia para la sociedad de contar con familias estables, educadores, intelectuales y autoridades con valores éticos y morales, que sirven de ejemplo e iniciar la educación como un ejercicio práctico de vida, empezando en la casa, en la escuela, con el diario aprendizaje de los principios y valores ciudadanos, aquellos que nos permiten eludir la demagogia y convivir en armonía, con seguridad y del trabajo creativo.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

 

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1984 NOVELA SEÑERA Y PREMONITORIA

Ovidio Roca

Este año la novela 1984 de George Orwell, publicada en 1949, fue la más vendida en los Estados Unidos, esto muestra su actualidad y vigencia, como debiera serlo en los países populistas de la ALBA sometidos el caudillaje de unos folclóricos “Gran Hermano”.

Los analistas políticos señalan grandes similitudes entre la sociedad actual y la del mundo de 1984; sugiriendo que estamos viviendo en una sociedad Orwelliana, donde se manipula la información, se practica la vigilancia masiva y se ejerce una fuerte represión política y policial sobre la población.

Orwell en su novela 1984, describe el “crimental” como el mayor delito contra el Estado y que para evitarlo hay que terminar con las causas que lo inducen; para ello hay que manipular el pasado, cambiarlo y hacerlo inexistente si es necesario.

Una persona incómoda para el régimen, un culpable confeso de crimental (el crimental siempre conlleva una confesión de culpabilidad) será anulado como persona, primero se le despojará de su personalidad y más tarde, cuando su ejemplo viviente ya haya sido interiorizado por el súbdito, será vaporizado, será una “nopersona”. No será, no habrá sido nunca.

ORGANIZACIÓN DEL ESTADO DISTOPICO

En la Distopía que describe Orwell, la única manera de perpetuar el régimen dictatorial es falseando la realidad, perpetuando la mentira. Para que el sistema funcione, hay que acabar con la disidencia y la libertad de información y pensamiento.

La capacidad del “doblepensar”, de generar paradojas, se manifiesta también en la nomenclatura de los órganos gubernamentales.

Los Ministerios del Estado son los siguientes:

El Ministerio del Amor (Miniluv en neolengua,) es el encargado de ejercer la coerción física y mental sobre la población; se ocupa de administrar los castigos, la tortura y de reeducar a los miembros del Partido, inculcando un amor férreo por el Gran Hermano y las ideologías del Partido.

El Ministerio de la Paz (Minipax)  es el que moviliza tropas y se encarga de asuntos relacionados con la guerra y se esfuerza para lograr que la contienda sea permanente. Si hay guerra con otros países, el país está en paz consigo mismo. (Hay menos revueltas sociales cuando el odio y el miedo se pueden enfocar hacia fuera, como señala la psicología social).

El Ministerio de la Abundancia (Miniplenty o Minidancia) gestiona los cada vez más escasos recursos alimenticios y de materias primas; es el encargado de la economía planificada y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia mediante un duro racionamiento.

El Ministerio de la Verdad (Minitrue o Miniver) se encarga de manipular la mente de los ciudadanos se dedica a adulterar o destruir los documentos históricos de todo tipo (incluyendo fotografías, libros y periódicos), para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia mantenida por el Estado. El trabajo de este Ministerio es alterar la prensa de tal manera que las noticias que incomodan al Partido sean sustituidas por otras que se adecuen a la verdad oficial, las que al desaparecer de los medios de comunicación se puede decir que nunca han existido.

LEMAS DEL PARTIDO

Los lemas del Partido son: “Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza”.

-La Guerra es Paz: ya que la guerra provoca que los ciudadanos no se levanten contra el Estado ante el temor al enemigo; de esta manera se mantiene la paz.

-La Libertad es Esclavitud: pues el esclavo se siente libre al no conocer otra cosa.

-La Ignorancia es Fuerza: debido a que la ignorancia evita cualquier rebelión contra el Partido.

EL PARTIDO

El Gran Hermano suple a todo personaje político: él es el Comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población, al punto que inclusive, en las calles y casas hay dispositivos de vigilancia para conocer todos los actos de cada individuo, las “telepantallas”. Irónicamente, Orwell insinúa la posibilidad de que el Gran Hermano ni siquiera sea una persona real, sino un mero icono propagandístico.

El Partido es la organización a la que han de pertenecer todas las personas, a excepción de los “proles”, que con todo, constituyen la inmensa mayoría de la población. Estos últimos están mantenidos en la miseria más abyecta, pero se les entretiene de diversas formas por parte del Partido para mantenerlos contentos en su situación. Prácticamente sólo saben obedecer órdenes y se los considera incapaces de rebelarse; se les conceden los mismos derechos que a los animales y de hecho, la Policía del pensamiento apenas los vigila: “a los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno”.

La familia es apenas tolerada por la ideología del Partido; es una práctica común la denuncia de traición al Partido por parte de hijos pequeños a sus padres.

Aquí cabe decir que cualquier semejanza con la realidad, no es una simple coincidencia, es una verdadera tragedia.

ovidioroca.wordpress.com

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POPULISMO DE IZQUIERDA ALBANICA Y COCALERA

Ovidio Roca

Un “Jato”, un inmenso chorro de corrupción inunda américa y va arrasando y destruyendo valores y moralidad; mientras enriquece y sostiene en el poder a personajes carentes de principios y de idoneidad; políticos hábiles para vender ilusiones, pero sin capacidad ni calificación para dirigir y gestionar un Estado.

El grupo castro chavista que gobierna el país usa a Evo Morales, un icono étnico creado para conseguir la identificación y adhesión de los grupo sociales que han sido y se han sentido excluidos. Este poderoso grupo lo adula y manipula y a sus costas usufrutua del poder; divide  a la población boliviana usando falazmente el racismo y la discriminación, aplicando eficazmente esa vieja estrategia de divide y vencerás.

Ahora la demagogia del discurso étnico se cae una vez más, cuando vemos  en la página web del Ministerio de Comunicación (en ocasión  del día nacional contra el racismo y toda forma de discriminación) una publicación con la imagen una cambita vistiendo polera con los colores de la bandera cruceña y de shorts, chicoteando a una cholita de pollera. Bonita forma de promover e incentivar el enfrentamiento regional.

Este Jato de dólares y el uso de las fuerzas armadas y grupos sociales sostienen al modelo populista albanico y en nuestro país al populista cocalero, el mismo que se ampara en las clases indígenas y populares con el falso discurso del socialismo comunitario y el indigenismo, mientras aplica un capitalismo de Estado y cobija una burguesía parasitaria que le sirve y lo financia.

Aplican el estatismo y desincentivan la iniciativa privada formal, con lo que desalientan y liquidan la actividad productiva y como consecuencia las empresas privadas legales cierran por falta de garantías y las empresas públicas fracasan por falta de viabilidad y pésima gestión.

Ante esta situación gran parte de la población boliviana para sobrevivir se dedica al cuentapropismo, al comercio de contrabando, cultivo de coca, narcotráfico y cualquier actividad que les permita subsistir.

Los militantes populistas permanentemente presionan y coaccionan a los empresarios formales y recién cuando aceptan asociarse los favorecen con ventajas y privilegios; esto mientras apoyen al gobierno y paguen las jugosas comisiones. Este sistema ha generado esa ola de corrupción multimillonaria que cada día se denuncia en los países de la ALBA: Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y constituye la impronta del populismo.

En resumen un populismo que se caracteriza por su estatismo e intervención en la economía, que otorga bonos, subsidios y privilegios a sus seguidores y palo a los opositores; que aplica una política anti mercado, donde la firma de un funcionario público que necesita ser aceitada, es la que define el éxito o fracaso de las empresas y no su eficiencia económica y la satisfacción del consumidor.

Economistas y licenciados del régimen justifican la corrupción indicando que antes también habían corruptos (aunque no en  la cantidad y la voracidad actual) por lo cual la actual corrupción populista es justificable.

Los operadores e ideólogos del populismo cocalero tienen un particular y demagógico enfoque de la economía y de los problemas del país:

Tergiversan la información económica gubernamental cuando miden la eficiencia de la gestión pública por el porcentaje de la ejecución, más bien dicho del gasto presupuestario, sin verificar la necesidad, calidad y viabilidad de esta inversión.

Olvidan que el objetivo no es gastar, engordar burocracia, sino invertir bien y con redito económico y social, promoviendo para ello la educación, la creación de empleo y no ofreciendo bonos.

En general la inversión de los populistas está orientada al hardware (infraestructura y adquisiciones) no al software (innovación, tecnología), pues su interés y preocupación está dirigida a recoger con prontitud las comisiones que pagan las empresas y no quieren perder tiempo con alentar procesos estructurales de mediano y largo plazo.

La política monetaria del gobierno mantiene un tipo de cambio fijo con lo  que ha permitido la revaluación del boliviano en relación al dólar; algunos economistas vienen proponiendo ajustar el tipo de cambio, devaluar el peso boliviano para hacer más competitivas las exportaciones y encarecer las importaciones y el contrabando.

Esto es bueno, pero al decir de los economistas serios la solución no es solo devaluar, hacer flotar el tipo de cambio y  olvidarse de solucionar las ineficiencias estructurales. Por lo tanto el actual es un debate parcial pues reiteramos, ninguna medida financiera, cambiaria o monetaria aislada, puede ser sustituto de las reformas estructurales, las que el gobierno no tiene el mínimo interés en realizar.

La cultura del populismo no es una cultura del trabajo de la innovación y el riesgo, más bien nos hace dependientes del Estado, de una burocracia que asume el rumbo de nuestra vida, de nuestros bienes, de nuestro futuro y esto continuara así, mientras no asumamos nuestras responsabilidad de construir un mejor futuro para todos y en este nuestro país.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

 

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LAS FORMALIDADES DEMOCRATICAS Y LA HIPOCRESÍA INTERNACIONAL

Ovidio Roca

A la caída de la Unión Soviética y luego del fracaso del modelo guerrillero, los partidos de la izquierda latinoamericana impulsados por Cuba se organizan en el Foro de San Pablo y rediseñan la estrategia de toma y control del poder, usando ahora la formalidad democrática.

Siguiendo esta lógica, aplican los procedimientos formales de la democracia, pero no su espíritu y de esta manera se dedican a aprobar nuevas Constituciones que les permite hacer lo que les venga en gana. Usan el mecanismo electoral para asumir el poder, luego imponen su propia Constitución, que también incumplen cuando les conviene.

Los gobiernos populistas a pesar de su pésima gestión económica e irrespeto a los derechos ciudadanos, se mantienen en el poder pues cuentan con los recursos del Estado. Los pilares que los sostienen en el poder son: tener bajo su control los poderes legislativo, judicial y electoral y sobre todo el apoyo irrestricto de las Fuerzas Armadas y la policía, más la benevolencia de los burócratas internacionales.

El que los Gobernantes asuman el poder mediante elecciones no garantiza que el gobierno sea una democracia legítima y está claro
que el enemigo de la democracia liberal no es la falta de plebiscitos, es el manejo del pueblo desde la cúspide sin derechos ni libertades, es decir bajo una tiranía.

Cuando el pueblo siente el peso de la tiranía y el hambre, producto de las malas políticas económicas reacciona frente al poder defendiéndose y atacando desesperadamente con lo que tiene a la mano, aunque en condiciones de desventaja frente al aparato represivo del gobierno que tiene a su servicio las fuerzas armadas, policías y grupos de choque paramilitares, más los dólares del erario nacional.

Venezuela ha creado y financia organismos internacionales para que apoyen a su gobierno, como la ALBA, UNASUR y tiene otros que la defienden a cambio de prebendas. Estos burócratas internacionales, con escasas y honrosas excepciones (Secretario OEA), hipócritamente dicen  que todo Gobierno merece el mayor respeto al haber sido electo siguiendo un procedimiento eleccionario, pero a nadie le preocupa analizar si el procedimiento electoral para su aprobación fue justo, informado y democrático y principalmente si estos Gobiernos respetan la libertad y los derechos humanos y ahora deciden no ver como el pueblo, hoy  el de Venezuela, mañana otros, muere en las calles. El extremo de lo absurdo son los burócratas de la  FAO que premiaron a Venezuela por sus éxitos en la lucha contra el hambre, no $abemos a cambio de que.

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