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Y DESPUES DEL PROCESO DE CAMBIO TRUCHO ¿QUE?.

Ovidio Roca

Recuerdo la gran inflación que vivimos en los años ochenta durante el desgobierno de la UDP; una inflación de veinte mil por ciento anual que nos dejó locos a todos, enriqueció a muchos vivos y empobreció a la gran mayoría.

Ahí aprendimos que en estos procesos de transición de políticas y modelos económicos hay que tomar medidas drásticas, no escapar por la tangente y aplicar políticas macroeconómicas efectivas como las del famoso Decreto 21060: liberalización del mercado financiero, supresión de los controles de precios, del comercio exterior, y el bolsín como mecanismo de fijación del tipo de cambio flexible.

Al igual que en esa época, cuando se derrumbe el proceso de cambio cocalero, que entrampo y deformó nuestra economía, se hará necesario tomar medidas de ajuste serias, entre estas:

El Estado debe hacer su trabajo constitucional con eficiencia y dejar su actual rol de empresario incapaz, su estatismo y centralismo.

Se necesita de forma urgente; garantizar la propiedad y las inversiones; liberalizar el comercio, solucionar la sobrevaluación del peso boliviano que actualmente promueve el contrabando y las importaciones y encarece las exportaciones; liberalizar la economía procediendo a la privatización de las empresas estatales que en manos del Estado han fracasado y establecer un sistema de desregulaciones masivas que evite convertir los monopolios estatales en monopolios privados; en fin garantizar libertad y seguridad jurídica para que la gente pueda trabajar e invertir.

Este tipo de decisiones que afectan a la actividad económica y el empleo, hace que el proceso de transición del populismo hacia una economía de mercado productiva y formal, sea dificultosa y bastante resistida por una parte importante de la población que actualmente en la informalidad y piensa que es la única forma que tiene para sobrevivir.

Esta actitud de la población es reflejo de su vivencia en un país que no ha podido construir hasta ahora un tipo de economía formal, diversificada y sostenible. Un país donde el setenta por ciento de su gente se dedica a las actividades informales, pues carece de formación técnica para conseguir su trabajo y su sustento por lo que se dedica al contrabando y otras actividades comerciales y de servicios de baja calificación, complementadas con el negocio de la coca y el narcotráfico. Todo esto en un Estado Plurinacional con funcionarios públicos elegidos por su insuperable e innegable incompetencia, su llunkerio, sus sombreros y ahora sus trajes shaolin para  hacer juego con el jefazo.

Además  reciben el permanente mensaje tanto etnicista como populista de parte de un liderazgo que promueve el sentimiento de nacionalismo étnico aimara quechua, con lo que el gobierno ha logrado cautivar a una parte importante de la población andina y migrante. Igualmente promete, ofrece y en ocasiones provee de algunos regalos a sus seguidores, buscando generar confianza y mantener la dependencia de sus bases; grupos corporativos que viven en un ambiente de permisividad, impunidad y de libertad controlada, donde se puede hacer de todo menos enfrentar al partido y donde la norma fundamental es el acatamiento al jefazo y su combo.

Las reformas, como toda forma de terapia, tienen sus costos y la gente que los sufre piensa que lo anterior fue mejor, olvidándose que está sufriendo las consecuencias de una intoxicación populista. Por esto y para conducir el tránsito de modelo económico del populismo y estatismo hacia una economía liberal y de mercado, son indispensables los políticos profesionales, personas no improvisadas, pues la transición no es meramente un problema académico, es un asunto tanto ideológico como de acciones prácticas y como se trata de realizar un verdadero cambio político y de modelo de economía se requiere necesariamente de partidos políticos serios y con programa; militantes preparados y decididos a impulsar y apoyar las reformas, hacer campañas de concientización y ganar el apoyo ciudadano.

Todo esto hace dificultoso, aunque no imposible, el conseguir apoyo de los grupos informales para la transformación de la economía y las políticas; sin embargo el agotamiento del populismo, como sucedió con el comunismo en la Unión Soviética, seguro que ayudará.

Contar con ayuda internacional es importante pero es solo marginal, pues todo el peso de la herencia del desastre populista cae en los ciudadanos. Estos costos de la transición que necesitan ser compartidos pues no pueden recaer solamente sobre las espaldas de los grupos más débiles y menos organizados.

Y aunque es impolítico, es necesario decir siempre la verdad y ser claros en cuanto al esfuerzo que demanda este proceso: se puede prometer libertad y oportunidades aunque no resultados, porque los resultados dependen de la gente, de cómo ella utiliza la libertad y aprovecha las oportunidades.

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ESTADO PLURINACIONAL COCALERO, EN PROCESO DE CAMBIO Y PERMANENTE MOVILIZACION

Ovidio Roca

A diferencia de los que dice el Licenciado, “Para que hacerlo fácil si podemos hacerlo difícil”, la gente gusta de las cosas simples y prácticas: busca su bienestar y el de su familia; construir una nación donde sea grato vivir, trabajar y progresar. Una sociedad de ciudadanos con iguales derechos, donde cada uno en su ser particular íntimo y familiar mantiene su propia identidad y no busca ser privilegiado ni discriminado por su diferencia étnica, religiosa o política, sino porque contribuye con su creatividad y esfuerzo a construir su futuro y una nación exitosa para todos.

El éxito de una verdadera democracia depende de la vigencia del Estado de Derecho y de un sistema de pesos y contrapesos claramente delimitados. La llamada democracia populista cocalera, al carecer de contrapesos, puede dedicarse en nombre de su mayoría a  aniquilar toda oposición, convirtiéndose en un Estado totalitario y corrupto.

Bolivia es un país donde la gente no confía en la justicia pues sabe que ella está exclusivamente al servicio del gobierno, de manera que la única forma de reclamar cuando se tiene capacidad de manejo de masas es mediante la presión callejera por lo cual y debido a esta ausencia de institucionalidad, casi todos los días en el occidente y ahora en el oriente, vemos proliferar masivas movilizaciones por demandas personales y de gremio, con paros, bloqueos, huelgas de hambre y como parte del folklore y el dramatismo nacional: extracción de sangre, tapiado, crucifixión.

Democracia en su esencia es responsabilidad ciudadana, separación de poderes, alternabilidad, respeto a los derechos  de los demás, justicia independiente, árbitro imparcial. El respeto a la persona como ciudadano y no como miembro de una tribu, un clan, una corporación, una logia o un afiliado del sindicato y del gobierno.

El llamado proceso de cambio hizo de todo para cambiar el país; desde el certificado de nacimiento, su nombre de pila y apellido, los códigos y las leyes, las fiestas, las fechas cívicas, los héroes y los santos. Todo se cambió y nada cambio para mejor: la corrupción, el atropello de los derechos humanos, la ineficiencia gubernamental, la economía, la actividad productiva, el narcotráfico y el contrabando empeoraron. Se talaron los bosques y las selvas pues desean que desaparezcan para ser colonizados por la coca.

Se instauro la democracia populista lo que significa que las leyes se cumplen solo cuando conviene al gobierno y las mismas están en permanente modificación y cambio para acomodarlas a sus intereses de conservar el poder; por ello y parafraseando a  Lope de Vega se podría decir: “Es ley lo que manda el Evorey.

El problema se agudiza aún más por la propuesta del populismo que en Bolivia combina tres factores letales: propuesta étnica, economía dependiente de los recursos naturales y poderes estatales dominados por el partido gobernante.

Los revolucionarios en el poder cambiaron el vestuario y de look, engordaron y se enriquecieron, sus millones crecieron y cambiaron de país para esconderse en paraísos de impunidad, donde esperan ir pronto a disfrutarlos. Quizá lleven algunos llunkus para que le amarren sus guatos, los sirvan y los adoren.

Actualmente la economía ya les complica el pastel y se tiene una aguda reducción de ingresos a pesar del endeudamiento irresponsable del Gobierno, lo que está limitando sus acciones. A su vez el apoyo externo de los países castrochavistas está menguado; Venezuela ya no es un apoyo, más bien un mal ejemplo y los cubanos subsisten por su venta de servicios de espionaje, “inteligencia” y técnicas de represión revolucionaria

Todo este ambiente de incertidumbre, de extrema corrupción y abuso sistemático, está haciendo reaccionar a la gente y posicionar a los Comités Cívicos. El pueblo al contar además con la permanente información que difunde un nuevo e importante actor que son  las redes sociales, con sus mensajes, convocatorias y denuncias por el “feis”, el “guasap”, está perdiendo el miedo. Esto hace que la gente se dé cuenta que una mejor opción es retomar el camino hacia el progreso y el desarrollo lo que implica recuperar la Republica, establecer el Estado Federal e instaurar una economía de mercado libre y competitiva.

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PROCESO DE CAMBIO CORPORATIVISMO Y SUPERVIVENCIA

Ovidio Roca

Historias y relatos de la época plurinacional

El impacto del crecimiento poblacional y la agresiva actividad humana ha modificado el ecosistema que conocíamos; disminuyen los glaciares y los bosques, las lluvias son erráticas, el agua escasea, las temperaturas son extremas; en fin cambio climático que afecta nuestra vida y nuestras actividades productivas, especialmente las agrícolas que necesitan adecuarse en tiempo, espacio y proceso productivo a los nuevos ciclos ambientales.

En Bolivia por su economía primaria, la falta de institucionalidad y con una gran masa poblacional de cultura campesina y deficiente en educación y formación tecnológica, no logró avanzar hacia la modernidad y se vive a espaldas de la economía del conocimiento; tecnologías éstas que a nivel mundial están transformando las formas de producir, comercializar y por ende los tipos de empleo y las habilidades profesionales requeridas por la nueva economía.

En el país persiste una  economía extractivista no sostenible y subsiste gracias a la explotación de los recursos minerales y del gas, siempre afectados por los fluctuantes ciclos de precios de las materias primas, por lo cual no se progresa y así gran parte de sus habitantes se mantienen en la pobreza.

Explican los sociólogos, que entre los factores que impulsan el corporativismo y el colectivismo esta ese sentimiento de inseguridad que impulsa al individuo a formar parte de un grupo. Este sentimiento de inferioridad, de debilidad, que solo es superado con su afiliación al clan, sindicato, corporación, que le da superioridad sobre el resto que no forma parte del mismo. De alguna manera se busca el retorno a la tribu, al ayllu y tener la protección del caudillo y así superar ese miedo a la libertad; del qué hacer de sí mismo y del mundo que lo rodea, sobre todo en este nuevo mundo cada vez más violento, extraño e incierto.

Por su parte, los dirigentes populistas al actuar a nombre de un grupo se sienten fuertes y liberados del temor y de las restricciones morales y legales que controlan su comportamiento como individuo y por tanto él actuando como dirigente puede y está dispuesto a quebrantar toda norma ética y jurídica para alcanzar los fines que se le han asignado.

Los políticos populistas se aprovechan de la gente desesperada por la pobreza e inseguridad y que solo busca sobrevivir y acepta cualquier cosa, venga de donde venga, por lo que es fácil venderle ilusiones y promesas. El proceso de cambio que le ofrecen, es una venta de ilusiones que está más vinculada con la estrategia de comercialización que con el producto en sí, por lo que es fácil inventar y vender fabulas a la gente que quiere creerles y que no se preocupa, ni le interesa comprobar la validez y realidad del producto.

A su vez, la población formada en la economía primaria y extractiva, al enfrentar esta nueva ecología, a este nuevo mundo tecnológico y reglamentado que está cambiando la forma de producir y comerciar, se siente aterrada pues no encaja culturalmente en estas nuevas realidades, por lo que prefieren quedarse con “lo malo conocido”, antes que avanzar hacia “lo bueno por conocer”.

Por esto, a veces creo que la narrativa del proceso de cambio  y su aceptación por los pueblos originario campesinos, la entendemos de manera equivocada; al parecer este proceso, es de cambio pero hacia una época anterior, hacia un pasado remoto, mítico, con un ecosistema que los originarios conocían y dominaban, donde no existía gente extraña, ni extrañas tecnologías, un mundo mucho más sencillo en el cual reinaban  y al que sienten pertenecer y en el que creen poder estar más seguros y felices, pero al que evidentemente y aunque ellos no lo creen, no es posible volver. Por lo que solo nos queda el futuro, el que hay que construirlo y desde el hoy.

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RECONSTRUCCION DEL ESTADO NACIONAL Y CAMBIO DE PARADIGMA

RECONSTRUCCION DEL ESTADO NACIONAL Y CAMBIO DE PARADIGMA

Ovidio Roca

Bolivia aún no se ha consolidado como EstadoNación;esun país en proceso deintermitente construcción y actualmentebajo la hegemonía de un gobierno absolutista, que luego de haber fraccionado al país, trata de controlar las innumerables facciones corporativasque permanentemente se le escapan de las manos; cada una de ellas con su propia estrategia de supervivencia.Y lo peor es, que este movimiento populista e indigenista a cargo del gobierno nacional, carece de una verdadera propuesta de país y de futuro viable y para todos.

El instrumento político gobernante, es como la huiphala una colcha de retazos, un conglomerado de grupos y movimientos sociales,que los teóricos populistas q’aras procuranatar utilizando una predica populista e indigenista, con la que procuran atraer y rejuntara los grupos de la economía informal y controlar a las dos nacionalidades indígenas mayoritarias, la aimara y la quechua que les dan sustento, pues a las otras treinta y tantas del discurso plurinacional, sololas ven solo como folklore.

A la población criolla mestiza y peor cuando piensa y opina, la ven como peligrosa y por tanto la persiguen. A los opositoreslos encarcelan,les siguen decenas de procesos judicialesy envían en su persecución multitud de fiscales, jueces, tinterillos y huayralevas. A su vez controlan prebendalmente y por el temor a los grupos empresariales. Ellos saben muy bien y lo utilizan:que solo el miedo gobierna a los hombres, que ninguna otra cosa resulta y ninguna otra cosa dura bastante.

A diferencia de las dictaduras golpistas del siglo anterior y solopara efectos de imagen internacional, todos los regímenes populistas del SSXXI, mantienen algunos elementos formales de la democracia representativa, pero firmemente controlados y digitados para asegurarles su permanencia en el poder. Su debilidad sin embargo es que son gobiernos que saben gastar y no crear las condiciones para producir bienes y riqueza, y cuando se acaban los ahorros, cuando no hay nada que llevar a la mesa; el hambre y la desesperación hacen que el pueblo decida expulsarlospor incapaces y corruptos.  Hemos visto como los pueblos cansados, emputados y lideradospor una oposición unida, puede echarlos del poder, tal como ocurrió en Argentina, Brasil y pronto lo hará en Venezuela.

No olvidemos que la gente, más allá de los planteamientos ideológicos, “tensiones creativas y maniobras envolventes”, piensa con el estómago y el bolsillo. Y aunque el gobierno dice que no hay propuestas, el pueblo sabe lo que quiere;por lo que pidelibertad, trabajo y seguridad para su patrimonio y para poder llegar a su casa sin sobresaltos; quiere salud y educación para él y sus familiares; pretende una sociedad donde no se asfixie al individuo y tampoco se lo masifique.

El Gobierno actual, como todo Estado centralista y absolutista, no respeta la diversidad y la disidencia, por lo que en Bolivia un país por lo demás variado, está cada vez más extendida la idea de un Estado Democrático Federal, donde se respete esta rica diversidad cultural y en el que la población se autogobierne y construya su futurorespetandosus tradiciones, costumbres y creencias, y cuando se vincula a la cultura nacional y global, quiere hacerlo desde su propia identidad.

El Federalismo se sustenta en el principio de subsidiariedad, que en su definición más amplia señala que todo asunto debe ser resuelto por la autoridad más cercana al problema. Vale decir que el poder de decisión nunca debe estar en un nivel superior al estrictamente necesario.

El paradigma autonómico que pretende el pueblo boliviano, incluye a todos los habitantes del país sin masificarlos. Es un modelo que esta insertado en  una cultura democrática y de futuro común y compartido; con un sistema de libre mercado y una economía del conocimiento, diversificada, sostenible y globalizada.

Ahora cuando a nivel nacional y global nos enfrentamos a tremendos desafíos,  como consecuencia de la especulación  financiera, la corrupción desmedida especialmente en el Estado, la crisis energética, la crisis ambiental y las guerras religiosas;necesitamos de partidos políticos serios, de líderes y Estadistas, de un pueblo que piense responsablemente en el largo plazo y asuma sus obligaciones y tareas, como padre, como educador, como productor, como servidor público idóneo ycomo ciudadano responsable de su destino.

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LA OBSESIVA PERSISTENCIA DE LA ILUSION

LA OBSESIVA PERSISTENCIA DE LA ILUSION

Ovidio Roca

Los teóricos k’aras del masismo para su conquista del poder y del aparato del Estado, elaboraron un discursoindigenista y populista, en realidad aimara y chapareño,lograndoentusiasmarlos y lo consiguieronde la misma manera con los grupos informales y cocaleros. Con estolograroncaptar una importante masa de población, teniendo en cuenta que el setenta por ciento del empleo en el país es informal.

En este concurso de promesas, los pueblos originariosescucharon del masismo la oferta de un Estado centralizado yde improntaindígenaque satisfacería todas sus necesidades y el resto de la población el de un Estado permisivo con la informalidad. Luego continuando con la fiesta, escribieron una novela constitucional que rellenaron con dulces ilusiones y promesas, privilegios y mitos; pero sobretodo se les ofreció vivir con poco esfuerzo y como ricos.

De mano de los estalinistas, sevincularonal Castrochavismo y asumieron el discurso populistadel Socialismo Siglo 21 en su variante de socialismo comunitario; un discurso que con el tiempo, la ineficiencia y la corrupción se fue agotando, pues los dirigentes masistas en el gobierno, excluyeron a los indígenas del oriente que cuida sus montes y a la clase media que cuida su trabajo formal y su profesión. Siguiendo con esto,se comieron la herencia yacabaron con las reservas de gas;la corrupción se masifico, luego los precios bajaron, la pobreza crece y las ilusiones se apagan.

Como todo lo que se consigue fácil se va igual de fácil, luego de la fiesta y el jolgorio hay que arreglar el desastre y poner en orden la casa y esto significa orden, trabajo, reconstrucción de la economía y la institucionalidad y esto demanda esfuerzo y exige sacrificios.

La experiencia actual con los regímenes castrochavistas, muestra que cuando estos son expulsados del poder y asume un nuevo Gobierno queempieza a arreglar el desastrey este pideal pueblo mayor orden y trabajo, la masa protesta y lo culpa por todos los problemas y añora a los populistas;irónicamente esosmismos que antes dilapidaron los recursos. Y este es un círculo que se repite: trabajo y construcción y luegodiscurso populista, promesas,corrupción y derroche.

Y aunque sabemos que lo importante son los hechos, los resultados y no las promesas y las buenas intenciones, ocurre que la ilusión del Poder ydel Estado omnipotente, promovida por el discurso populista de los caudillos,obnubila al pueblo que no se resiste a su fascinación. Cualquiera pensaría que la gente ya habría aprendido la lección, pero al parecer no es así, pues para la mentalidad populista predominante lo importante son las promesas, el cuento y esto lamentablemente funciona.

Antiguamente los cambas en el campo decían: “en la arena y con un palito, se hacen grandes chacos y potreros”. Es la trágica y absurda historia de los pueblos, la que se recogeen unconocido grafiti argentino: “basta de realidades, queremos promesas”. Esta esuna consigna por demás extendida yaunque deja pocos resquicios abiertos para la construcción de un modelo de sociedad progresista,trabajadora y responsable, no queda otra que encontrarlos y mientras más pronto mejor.

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CORRUPCION Y DESPILFARRO POPULISTA, LA HERENCIA

CORRUPCION Y DESPILFARRO POPULISTA, LA HERENCIA

Ovidio Roca

Como nunca antes, en las dos últimas décadas y por todo el ALBA se extendió una dilatada marea de corrupción; la que vista a vuelo de “pajarito chiquitico” se la ve negra de petróleo, verde de coca y con potencia de “lava jato”. Son tremendas olas populistas que transportan valijas llenas  de blanca, de verdes y las entierran en narices, monasterios y paraísos fiscales.
A su vez, proliferan cada vez más las telenovelas y culebrones de terror, sexo y corrupción, en versiones chavistas, evozapatistas, kitchneristas, lulistas, las que son el diario vivir de estos pueblos adictos al populismo y ocupan el temor y la mente del pueblo.

Ahora cuando la marea de precios y negocios millonarios baja, queda el hambre y la miseria y la gente no tiene seguridad, ni que comer y surge entonces la anarquía y violencia. Es el legado del populismo en su periplo latinoamericano siglo 21.

Antes del ALBA y del Estado Plurinacional y durante los veinticinco años de gobiernos democráticos (1981 al 2005), los diferentes gobernantes bolivianos, manejaron  como presupuesto estatal cerca de 91.000 millones de dólares. En esa época los Presidentes tenían un periodo de gobierno de cuatro años y no había re-re-elección.

El actual gobierno por su parte en diez años, según informa la prensa, ha recibido y gastado más de 150.000 millones de dólares, gracias a una coyuntura de vacas gordas, a la que hay que sumarle un millonario endeudamiento.

Como los gobernantes no le hacen y poco le entienden a la producción, a la economía y la gestión pública, aunque mucho  a la demagogia; en su búsqueda de redito político le encomiendan al Jefe que además de viajar en Jet privado y jugar futbol, se dedique a  inaugurar proyectos.

Son proyectos impulsados por el gusto y capricho de los jerarcas y las jugosas comisiones. Así tenemos canchas de futbol de pasto sintético, obras monumentales en el pueblo del Jefe, Palacios fastuosos, inversiones en plantas de fertilizantes lejos del mercado, plantas separadoras de gases y líquidos que no operan, aeropuerto en el Chapare el tercero más grande (y Potosí?), fábricas de papel y otras en la capital cocalera del Estado Chapareño. Son todos proyectos truchos, que carecen de estudios serios de viabilidad, de oportunidad, de mercado, de tamaño y localización adecuada, lo que no es nada bueno.

La herencia para el país por este despilfarro, además de la pesada deuda, será un cementerio de empresas, miles de toneladas de chatarra oxidándose, sin embargo para los gobernantes y tucuimas son ganancias exorbitantes y cuentas en el exterior, producto de las comisiones recibidas de las empresas que con millonarios sobreprecios vendieron estos elefantes blancos. Esto nos muestra que aunque son pésimos en gestión, son expertos en corrupción.

Actualmente el peso del Estado en la economía es cada vez más grande y su manejo centralista y discrecional le otorga a los políticos una gran influencia en la economía, los contratos y el empleo; por lo que un verdadero cambio pasa por terminar con este estatismo, populismo y demagogia “social”; que es corrupto por definición y ensayar con la libertad económica y ciudadana, limitando el poder y el gasto del Estado y achicando así el campo para el totalitarismo y la corrupción de los políticos

La experiencia internacional nos enseña que a contramano de los populismos, los países que prosperan son aquellos que tienen instituciones; normas, costumbres, códigos y leyes que regulan las relaciones entre los particulares y entre los particulares y el Estado y donde existe la certidumbre de que se cumplen las leyes. Sobre esta base se crean las condiciones de crecimiento de largo plazo, pues reiterando una vez más: en una democracia, la tarea del Estado es dar seguridad jurídica y administrar eficientemente los recursos públicos, los que pertenecen a los ciudadanos y no a los gobernantes.

En conclusión, además de la perdida de institucionalidad y la moral ciudadana, estamos recibiendo una creciente deuda pública que pesara sobre la espalda de las próximas generaciones y los mantendrá en la miseria.

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CUENTOS DEL ABSURDO: LOS COCINEROS COMUNITARISTAS

CUENTOS DEL ABSURDO: LOS COCINEROS COMUNITARISTAS

Ovidio Roca

Poco usamos el sentido común y menos aun cuando atañe a nuestros sentimientos y emociones. Un ejemplo típico de esto se da en el ámbito de la política, donde pese a los innumerables ejemplos de que la receta populista y estatista es mala y sus cocineros incompetentes para producir y hacer buena gestión pública, muchas personas se ilusionan, les creen y los siguen.

En su práctica cotidiana la gente sabe apreciar cuándo una comida es sana y sabrosa y cuando es una porquería, pero es totalmente inconsciente y crédula en lo referente a las recetas y ofertas políticas. La explicación está en que sabemos degustar, pero no razonar y nos ilusionamos fácilmente por las promesas de los políticos.

Hay que reconocer que los socialistas y populistas (recuerden la “agitprop” comunista) saben muy bien cómo vender su puchero y además como nos dicen que será gratis y habrá para todos, nos ilusionamos y no terminamos de aprender que con estas recetas comunitaristas y socialistas del siglo veinte o veintiuno, la comida que recibimos es dañina y terminamos enfermos o muertos de cólicos y diarreas y cautivos del cocinero.

Hace varios años, ya pasan dos décadas; salieron del Chapare cocalero y de algunas ONGs algunos cocineros, quienes usando recetas del Socialismo Siglo XXI y del Comunitarismo, nos presentaron su nuevo plato: “Puchero plurinacional”, que en realidad es el viejo puchero corporativista, condimentado con estatismo, autoritarismo, populismo, indigenismo  y xenofobia.

En búsqueda de clientela y para cautivar a los mestizos e indígenas utilizaron el sentimiento de revancha, de desquite por la discriminación étnica que les fue inferida por los criollos y durante años. Se les acrecentó también la autoestima con el eslogan “el Evo es como yo”. Algunos entenderían con esto que podemos hacer lo que nos dé la gana: tener aviones de 40 millones de dólares para ir a jugar futbol donde sea, tener las chocas y chocos que quisiéramos y que ningún fiscal puede cuestionarme por mis negocios de coca y contrabando y todo sería posible mientras el Cacique o Jilakata este al mando.

Para que los ayuden a conquistar el Gobierno, los cocineros se juntaron con los llamados movimientos sociales. Para ello hicieron contubernios con los dirigentes, para fines de negocios y de protección mutua; buscando así contar con masas activas y bloqueadoras para neutralizar las protestas sociales y regionales contra su gestión y recibir su apoyo en los frecuentes tinkus electorales.

En este restaurante plurinacional manda el Gran Jefe y su ayuco cocinero y lo hacen verticalmente sobre una corte servil y a su exclusivo servicio, condición de vasallaje que se extiende por todo el país. “Yo soy el único que manda en este país”, comunicaba el presidente Morales al que fue un verdadero Defensor del Pueblo, Rolando Villena.

En lo municipal se repite lo mismo y nuestro alcalduli afirma: “Parezco parido para ser alcalde, todo lo sé, estoy capacitado para liderar este grupo de gente”, y que sobre las nalgulis??

De manera simbólica estos populistas y comunitaristas conceden unos cuantos puestos y ponen a lavar las ollas a algunas mujeres y algunos indígenas y campesinos; esto a fin de simular una incorporación de las masas populares al  gobierno, aunque sin darles poder real para intervenir en las recetas y decisiones importantes de la cocina política y la economía.

Para efectos de propaganda internacional, de cuando en cuando se incauta algo de pichicata a los carteles de la droga y poco se ocupan de la coca y la pasta base, que es el negocio de las bases cocaleras.

Para mantener tranquila a la gente practican el asistencialismo con distribución de bonos, como el Bonosol que ahora llaman Renta dignidad y para financiarlo estatizaron la propiedad de cada uno de los bolivianos mayores de edad al año 1995. Esto quiere decir que expropiaron nuestras acciones de las empresas capitalizadas.

Toda esta propaganda se la hacía y funcionaba en época de vacas gordas, cuando la despensa estaba llena y se podía despilfarrar, pero a medida que aumenta la crisis, el puchero se hace escaso y el gobierno populista se debilita, se hace necesaria la afirmación del poder y lo hacen  promoviendo y exaltando al caudillo. Su corte de ll’unkus y amarraguatos nos dice: “Es la luz que ilumina América” y también, si no apoyan al Evo “El sol se va esconder y la luna se va escapar y todo será tristeza…”.

Paralelamente se potencian los organismos armados, se refuerzan los controles políticos y endurecen las políticas coercitivas. Se aumentan las propuestas de estatización y la apropiación de las empresas privadas y de sus rentas y se castiga a las empresas con multas millonarias; se coartan las libertades ciudadanas y la libre expresión y se endurece el papel punitivo de la justicia sobre todo aquel que discrepa con el gobierno, generalizándose la cárcel para los opositores o para cualquiera que joda.

Y colorín colorado este cuento aún no terminó, pues podemos seguir con la receta de populismo, tiranía, miseria y corrupción o podemos cambiarla y vivir mejor.

El futuro está por hacer y podemos construirlo juntos y sin exclusiones, con libertad, subsidiariedad, solidaridad, absoluto respeto al otro y al medio ambiente.

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EL CIUDADANO EN SU LABERINTO

EL CIUDADANO EN SU LABERINTO

Ovidio Roca

Vivimos épocas de turbulencias en las cuales la población sobrevive a duras penas en un ambiente de inseguridad, huelgas y bloqueos, que perjudica a todos y hace que la actividad productiva decaiga y el costo de los bienes y servicios se incremente cada día. Son los signos típicos de un modelo de Gobierno y economía que se empieza a desintegrar.

En la predica diaria, se aplica un esquema de demonización y ataque permanente a la empresa formal, por lo que las empresas quiebran y crece el empleo precario, lo que conduce a que la gente con menor nivel educacional se busque la vida con el comercio informal, el contrabando, el narcotráfico y como una forma de autodefensa se organicen en grupos sindicales corporativos, los que buscan abrirse paso a como dé lugar.

La población en este laberinto se siente cada día más agobiada por el uso abusivo que hace el Gobierno de las leyes y de la justicia, para utilizarlas como arma política y de exacción. Todo esto en un ambiente donde la corrupción de los funcionarios públicos se hace cada vez más generalizada. Por otro lado, la caída de los ingresos limita los recursos públicos para que puedan seguir con su política populista y dispendiosa, por lo que la población empieza a preocuparse y se torna más exigente.

Como consecuencia de todo esto, gran parte de la población ya no cree en el gobierno ni en su política; tampoco en las leyes e  instituciones y menos las respeta. La población se resignó o se acomodó al desorden social y gubernamental y pasó a ver como normal las trágicas noticias sobre la corrupción, la incapacidad gubernamental, las marchas y bloqueos, la violencia delincuencial y el deterioro de los servicios públicos, pero como todo, esto tiene su límite.

Y ocurre, que mientras una parte de la población cansada de esta situación demanda al Gobierno nacional; orden, seguridad, educación, salud, independencia de los poderes públicos, idoneidad de los funcionarios estatales y cambios profundos para atajar la corrupción; otros se sienten más cómodos en este ambiente de anomia, informalidad, anarquía y de grupos sindicales y corporativos permanentemente movilizados, pues en este ambiente ellos son mucho más eficaces y competitivos que el resto de la ciudadanía y por ende consiguen con más facilidad sus objetivos sectoriales e impunidad para sus actividades informales.

Y aquí es donde se presenta el drama del ciudadano en este laberinto de trágicas pugnas de visiones de Estado y de futuro y de cuya adecuada resolución depende nuestro futuro como sociedad y como país.

La cúpula gobernante piensa que podrá controlar y administrar la anarquía, pero cuando la economía dependa aún más del narcotráfico y las actividades informales; los carteles del narcotráfico se impondrán y será el fin de cualquier forma de convivencia pacífica, democrática y civilizada y ahí todos perderemos.

Un estado forajido como este, no es deseable ni viable para los ciudadanos y tampoco lo es para la comunidad internacional, la cual para su propia seguridad demanda de sus vecinos un Estado de derecho y respeto al orden internacional.

Para superar esta situación se necesita comprometerse y pensar en el largo plazo, trabajar  e invertir en la correcta formación cultural y moral del pueblo y esto a partir desde la base, las familias, escuelas y universidades, instituciones públicas, empresas, partidos políticos, iglesias, etc. pues es tarea de todos, comenzando con priorizar los principios éticos y la educación para el trabajo y la búsqueda de la excelencia en este mundo globalizado de la información y el conocimiento; enseñando al pueblo a ser libres y responsables de su vida y su país.

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TOPUS URANUS Y REPUSTULACIONES

TOPUS URANUS Y REPUSTULACIONES

Ovidio Roca

Platón sostenía que mientras “el mundo de la realidad sensible es apariencia, el mundo de las ideas es la única existencia auténtica y verdadera”. Consideraba que “en un lugar (topus uranus) más allá del cielo, por lo tanto del tiempo y el espacio, tienen existencia las ideas, jerarquizadas desde las más simples a las más elevadas y perfectas”.

El pensamiento idealista, es mañosamente utilizado por los materialistas de la izquierda caviar; ideólogos y teóricos políticos que se definen como estalinistas, leninistas y que en sus análisis y discursos venden un mundo de ficción, donde gracias a su liderazgo el pueblo vive feliz y satisfecho.

Utilizando este lenguaje demagógico, los dirigentes y licenciados truchos viven confortablemente a costa del pueblo incauto, bien forrados de dólares y con ahorros y cuentas corrientes en sitios seguros, sin preocuparse de las nimiedades del día a día, pues estas corresponden a los simples mortales.

Ellos en la cumbre del poder y la gloria están muy lejos del prosaico mundo de la realidad cotidiana; de la gente que sale temprano a trabajar al chaco, la parcela, la fábrica, a ofrecer sus servicios y artesanías o sus artículos de contrabando y comprar algún alimento, cada día más caro, lidiando con el pésimo transporte, los bloqueos, la inseguridad y la yesquera, mientras se angustia con precio de la carne y los robos y asaltos cotidianos.

Cuando algún mortal munido de sentido común, escucha las proclamas y lee los discursos de estos Licenciados, no reconoce el escenario de su relato pues no existe en nuestro mundo, ya que todo transcurre en su imaginación exaltada y fantasiosa. Su mensaje no está destinado a la razón, al intelecto, sino a los sentimientos, pues como ellos bien saben casi todos nos dejamos llevar por las emociones y las promesas más que por la dura y penosa realidad.

Por tanto, demagógicamente se aprovechan de esta innata propensión del pueblo para ilusionarse y le prometen que su revolución les dará de comer y de beber, que le dará pan y circo. Pero cuando pasan los días y la gente siente el gruñido de sus tripas y el llanto de sus hijos, mientras ven a los líderes viajando por el mundo, bien trajeados, bien comidos y rodeados de las chocas y algunos chocos; empieza a dudar y se vuelven contestatarios de los mediáticos líderes y licenciados truchos.

En estos momentos ya se les está terminando la herencia producto del trabajo de los otros, se caen los buenos precios del gas, ven que ya no hay plata y escuchan los gritos de rabia y desesperación del pueblo; entonces se sacan la máscara democrática y muestran su verdadera cara corrupta, totalitaria, verticalista y hegemónica.

El movimiento político que conformaron para acceder al gobierno, carece de doctrina y de instrumentos normativos, pero tiene una justificación emocional muy clara: fuimos explotados y ahora nos toca a nosotros. No se trata de una visión de futuro compartido, deseable y posible, sino la de controlar el poder pues ahora les toca la revancha por años de explotación y exclusión. Un movimiento que además se caracteriza por ser racista y excluyente, de ahí que la exigencia para acceder a una pega pública es militar en el MAS, con todas las obligaciones que esto implica, a lo que se suma la condición de mostrar ciertos rasgos de identidad étnica.

Entre tanto, cada día se acrecienta el ambiente de desazón e incertidumbre, los paros y bloqueos (enseñanza masista) se incrementan, haciendo proliferar la anarquía. Por ende decididos a perpetuarse deciden repartir palo sin asco e inventan nuevos enemigos y nuevas fabulas de un futuro promisorio, y así dan inicio a la nueva campaña de repustulación, buscando mantenerse en el poder.

Ellos saben de palabras y maniobras envolventes, también de discursos y retórica, con lo que ejercen una fascinación irresistible en los movimientos sociales, grupos corporativos y sindicales. Por eso siguen con lo que saben hacer e inventan una nueva palabra, re pustulación, que la gente poco la entiende, y con la que pretenden inocular esa terrible peste reeleccionista. Re pustulación que viene de pústula, es decir ampolla purulenta, y así nos ira a todos si no nos vacunamos contra ellas y ellos de una vez por todas.

ovidioroca.wordpress.com

 

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NUESTRA CULTURA POLITICA Y CIUDADANA

NUESTRA CULTURA POLITICA Y CIUDADANA

Ovidio Roca

El modo en que vemos y experimentamos las cosas condiciona nuestra manera de pensar y es así que durante el transcurso de nuestra vida poco a poco, se va modelando nuestra conducta social y política.

Bolivia es un país que se encuevó en los cerros y las minas, en el corazón del continente americano dedicándose a la explotación extractivista de los recursos naturales y de los indígenas andinos. Un país manejado por una clase dirigente que se olvidó de las costas marítimas, aun antes de que Chile decida en su marcha hacia la conquista del Perú anexarse al paso la costa boliviana; con esta actitud, en la práctica fue siempre un país mediterráneo.

Un país mono productor, lejos del flujo del comercio internacional, la industria y las ideas, un país con gran población indígena presa de una cultura de sometimiento al líder, y ello desde las épocas el incario hasta las actuales del pongueaje plurinacional.

Así como la clase dirigente vivió de la explotación de los minerales y la mano de obra indígena, la clase media urbana en la sede del gobierno, lo hace del empleo estatal y de los recursos y privilegios que se pueden obtener del aparato del Estado.

Los otros pueblos, los que están aislados del complejo minero y del Estado central, no existen y se las tienen que buscar por sí mismos en la precaria agricultura y artesanía. Otros, con mayores habilidades mercantiles se dedican en grupos masivos al comercio informal.

Con el Estado plurinacional se agudiza el Populismo, al que se proclama como el gobierno del pueblo y de los indígenas, pero manteniéndolos aparte y mientras más lejos mejor. Un Estado populista que ha sometido a todos los poderes Republicanos  a su voluntad (legislativo, judicial, electoral, más la policía y ejército). Que maneja discrecionalmente a las instituciones del Estado, eligiendo a los funcionarios por su adhesión política y no por su mérito e idoneidad para el cargo. Que reparte prebendas, pegas públicas entre sus seguidores, en un ambiente de discrecionalidad, coca,  narcotráfico y otorga impunidad total a las personas y grupos fieles al líder.

Un pueblo que profesa la cultura del populismo quiere un Estado que le conceda bonos y prebendas, pero que no le exija ninguna formalidad. Se ama al Estado que nos da la posibilidad de comer sin tener que trabajar, que nos atiende cuando estemos enfermos y que castiga a los empresarios, a los neoliberales, a los ricos explotadores y les expropia sus empresas.

De ninguna manera nos gusta que nos cobren impuestos y tampoco que por presiones internacionales e imperialistas, se controle el contrabando, el comercio informal y se limite la coca y el narcotráfico.

En este ambiente y con esta experiencia, el pueblo mantiene una absoluta desconfianza a las leyes y a las autoridades encargadas de hacerlas cumplir, y para poder sobrevivir establece como  estrategia de vida la informalidad. Informalidad en todas sus actividades, buscando alejarse de la burocracia estatal extorsionadora. Como su principal fuente de financiamiento utiliza los recursos que vienen del exterior para ser blanqueados y aquellos generados por el narcotráfico; estos son recursos millonarios y no figuran en las cuentas nacionales.

Además, por la precariedad en su actividad todo lo hace sin el mínimo cuidado por las normas de respeto con los consumidores y el medio ambiente, pues su objetivo en este mundo de inseguridad es el lucro inmediato.

Por lo general se tiene muy poco respeto a los derechos de terceros y el cumplimiento de los deberes, es inexistente. Cuando personalmente se cuestiona a los miembros de los grupos corporativos por su incumplimiento de las leyes nacionales, ellos responden: esas son tus leyes no las nuestras. En realidad las que asumen como suyas son códigos sindicales y grupales, informales pero efectivos.

Esta práctica social a lo largo del tiempo genera en el pueblo un conjunto de creencias cuya base generadora es la  conveniencia y la supervivencia y con esto, la informalidad crece y se masifica y el empleo informal ahora es mayor al setenta por ciento.

Los grupos y movimientos sociales en su práctica diaria, no reconocen los derechos humanos de los demás, aunque reclaman por los suyos. Entre los derechos más violados está el de la libre circulación, ya que la cultura del bloqueo forma parte del quehacer cotidiano y explotar dinamita es parte de nuestra identidad. Otro derecho liberal, el de la libre expresión, es muy poco reconocido y menos para los opositores y libre pensantes.

Encuestas realizadas y publicadas en la prensa, muestran que los bolivianos perciben sólo tres derechos como importantes: los derechos a la vida, al trabajo y a la educación. Otros derechos como los llamados políticos y los de la propiedad privada, no concitan su interés.

La actitud típica de los grupos corporativos, es desconocer las leyes y no acatar una decisión de la autoridad. La lógica es que cuando se tiene el poder no es necesario respetar al otro y peor si es un opositor. Se tiene la firme convicción que la autoridad es poder total y absoluto, por ello se le mete nomas y que luego arreglen los abogados.

Como producto de nuestra experiencia y de nuestra educación, en nuestra mente tenemos dos mapas: el del modo en que son las cosas, o las realidades y el mapa del modo como deberían ser, o los valores.

Para avanzar como país y como sociedad democrática, necesitamos de valores y establecer un adecuado ambiente social, público y familiar. Un niño actúa por lo que ve en su familia y su entorno y no por lo que sus padres le dicen, por tanto el retorno a los valores es fundamental para la convivencia en una sociedad democrática: la familia consolidada, el Estado de derecho, la vigencia de las leyes, el respeto al otro, la exigencia de meritocracia en las instituciones y la educación integral, entre otros, sigue siendo la receta.

ovidioroca.wordpress.com

 

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