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APRENDER DE LOS BUENOS EJEMPLOS Y CAMBIAR LA RECETA POPULISTA

Ovidio Roca

Cuando los gobiernos populistas terminan de desarmar el país, enfrentar entre sí a sus habitantes y sobre todo dilapidar los recursos; eventualmente se ven obligados a salir o son expulsados del poder. Luego es a otros a quien les queda la dura e ingrata tarea de reconstruir el país, la sociedad, la economía y esto implica trabajo y sacrificios que el pueblo cebado de populismo y demagogia no está dispuesto a aceptar.

Aquí empiezan los problemas, especialmente por las diversas visiones de sociedad y de la economía que tienen los grupos poblacionales como producto de su diversa herencia cultural e histórica. Unos pocos de cultura hispano mestiza e influidos de alguna manera con el republicanismo y el liberalismo, aspiran a un Estado democrático con leyes, libertades individuales y propiedad privada; mientras otros que mantienen la cultura tribal, comunitarista, derivada luego en sindical, prefieren un Estado proteccionista, una sociedad comunitaria y un liderazgo vertical y mesiánico.

Es por demás evidente que nuestra economía nacional, estatista, basada en la explotación de recursos naturales, cocalera, informal y contrabandista, no es viable ni en lo económico, ni en el concierto internacional de países que quieren vivir en democracia y con seguridad. Por esto hace falta y de manera urgente, un rediseño de la estructura política económica nacional y el establecimiento de un ambiente de seguridad jurídica y física, para que los innovadores y emprendedores puedan desarrollar sus iniciativas en un esquema de libertad y sana competencia.

Podemos verificar a lo largo y ancho del planeta que las sociedades más libres y exitosas en lo económico y social, son aquellos Estados Democráticos y con economía de mercado. Ellos tienen un Estado mínimo y no proteccionista; la oferta y la demanda regulan la economía y el Estado solo interviene para asegurar el estado de derecho, las libertades individuales, la libre competencia, mantener la estabilidad de los procesos económicos y garantizar a la población el acceso a ciertos bienes y servicios considerados de necesidad absoluta para la dignidad humana.

Por esto y buscando el bienestar de nuestra población en su conjunto, vemos la necesidad de estudiar y aprender del ejemplo de los países exitosos: en su modelo de economía, su democracia, su sistema educativo, su sistema de libertad, asuntos en los cuales las instancias políticas, empresariales y sociales, se deberían comprometer impulsando una amplia tarea educativa y de reeducación de la población.

En lo político, necesitamos plantearnos y concertar una única visión de país y dada la diversidad cultural de la población, conformar un Estado Republicano, Democrático y Federal donde quepan las particularidades culturales de cada uno de nuestros pueblos y regiones, conformados como Estados federales.

En el proceso de transformación económica y productiva de lo que se trata no es dejar de hacer inmediatamente lo que estamos haciendo (agricultura, industria, minería), sino hacerlo de manera distinta y más eficiente, apostando como eje vertebrador en toda la cadena de valor, el conocimiento, la innovación, la preocupación por la sostenibilidad, el medio ambiente, la eficiencia energética y  la sustitución de combustible fósiles; con esto seguramente lograremos cambiar el modelo de producción hacia uno más sostenible.

Se trata de rescatar los principios que sustentan al Estado de Derecho: división de poderes, legalidad, legitimidad y protección de los derechos fundamentales. Todo esto en un marco de solidaridad, aplicando el principio de subsidiariedad y como objetivo el bien común.

ovidioroca.wordpress.com

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CAMBIA, TODO CAMBIA

Ovidio Roca

Los masistas hablan del proceso de cambio; pero retroceder en la historia y aplicar viejos clichés fracasados cientos de veces, no es cambiar; es repetir los mismos errores de siempre. Para cambiar hacia una mayor calidad de vida se necesitan valores éticos y de convivencia ciudadana, una cultura de innovación y el uso de las nuevas tecnologías del conocimiento y la información para así lograr el bienestar de la población.

La forma de trabajar, de producir, de pensar y de vivir, cambia todos los días; en nuestra historia homínida transitamos desde el descubrimiento del fuego hacia la revolución agraria, a las ciudades y la vida urbana; hacia las manufacturas, el carbón, el motor a vapor y los ferrocarriles. El petróleo, los automóviles y la electricidad; la revolución de la salud, la sanidad, los antibióticos y continuamos hacia la revolución de las comunicaciones y la globalización.

Ahora se habla de que estamos ingresando a la cuarta revolución industrial y a la economía del conocimiento. Revolución que se caracteriza por la fusión de tecnologías, que van borrando las líneas entre las esferas físicas, digitales y biológicas; alguien dijo que somos un algoritmo; espero que no.

Mientras gran parte del mundo está ingresando a esta cuarta revolución industrial, nosotros que no pudimos subirnos sino precariamente a las anteriores tendremos graves problemas para lograrlo, pero no nos queda otra opción, salvo aislarnos, lo que ahora es imposible por la globalización y el internet.

El proceso histórico del desarrollo boliviano, se dio en un ambiente de aislamiento físico y cultural, distante geográfica y culturalmente de las corrientes mundiales del desarrollo, lo que nos marcó y genero visiones y tiempos históricos diferentes al de los otros países.

Es un país con una gran parte de la población con bajo nivel económico y educacional, la misma que para ganarse el sustento se mueve ágilmente, aunque con medios precarios, por todo el país y sus áreas transfronterizas dedicándose al comercio informal y contrabando masivo, colonizando territorios y asentándose donde les es más conveniente para dedicarse a sus negocios y la toma de tierras. Un país poco integrado entre sí y con el resto del mundo y que carece de elites económicas, culturales y empresas competitivas, sólidas y formales.

Un Estado regulador, dirigista, lleno de  normas, procedimientos y tasas de regulación; además de acucioso cobrador de impuestos a los pocos emprendimientos formales que existen en el país y que se utilizan para engordar la creciente burocracia estatal, cuyo objetivo es enriquecerse y recaudar su cuota para pagar a su mandante; por lo que se dedican a extorsionar a los contribuyentes con una abstrusa tramitología, la que para agilizase exige coimas  que alimentan a la insaciable burocracia.

Una población muy trabajadora y sacrificada que a pesar de sus limitaciones de educación y económicas, lucha para ganarse la vida con lo que pueden y en esa informalidad que les permite escapar y alejarse del Estado burocrático, reglamentarita y expoliador. Cuando halla la oportunidad se acerca a los políticos y al Estado, para conseguir algunas prebendas a cambio de un circunstancial apoyo; pero por principio ellos desconocen y adversan a las instituciones estatales, especialmente las de justicia, policías, sistemas impositivos; instituciones éstas que tienen un alto grado de corrupción y prácticas abusivas con la población.

La población conoce las ventajas de la libertad y el libre comercio y se aleja de los controles del Estado; buscando sobrevivir instala en cualquier sitio su pequeño comercio, producción y negocio y algunos lo amplían; así hemos visto surgir esa nueva burguesía informal, orgullosa de sus cholets, que alegran el árido altiplano.

El Estado procura no afectar a los emprendedores informales de origen indígena y para lograr su apoyo y evitar el desempleo, les da amplia libertad para ejercer sus actividades y sin pagar impuestos. Un dirigente cocalero explicaba el resultado de sus negociaciones con su jefe en el Gobierno: “Shempre hemos de seguir sin pagar impuestos”.

La acción punitiva y extorsionadora del gobierno se orienta por tanto, hacia las empresas formales y la clase media a los que considera sus opositores y el coto de caza para su enriquecimiento.

Con el actual ambiente político, cultural y económico se hace inviable la industria moderna, la institucionalidad democrática y el Estado de derecho, por lo que necesitamos replantear el actual modelo político, institucional, económico y de consumo.

Tenemos un solo país y debemos buscar la forma de que nuestra población mejore su calidad de vida, por lo que se necesita un cambio hacia un futuro mejor y compartido y no el retorno al pasado, como es la visión masista.

Se lo ha repetido cientos de veces, aunque no lo asimilamos, que nuestro objetivo debería ser avanzar hacia un desarrollo sostenible, una sociedad global con calidad de vida, población, en equilibrio con el ecosistema, evitando el consumismo y la contaminación. Reducir el tamaño del Estado, lograr su gestión eficiente y eficaz, con transparencia y disminución de las regulaciones y la burocracia; dotar de seguridad jurídica, atraer inversiones y tecnologías limpias, generar oportunidad de empleo formal, desarrollar el mercado interno y procurar nuestra seguridad y soberanía alimentaria.
ovidioroca.wordpress.com

 

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BOLIVIA ECONOMIA INFORMAL Y ESTADO BUROCRATICO

Ovidio Roca

La única manera de enfrentar la pobreza, es generar riqueza con inteligencia, producción y empleo.

Bolivia no ha logrado construir una economía diversificada, productiva y sostenible; tiene una economía primaria basada en el gas y los minerales y esto mantiene al país en la pobreza, con un bajo nivel educacional y fuentes de empleo precarias; por lo que la gente para sobrevivir se dedica a toda clase de trabajos informales y de baja calificación, trabajos en los cuales un setenta y cinco por ciento de la población encuentra su supervivencia.

Este atraso económico, cultural y tecnológico, podría explicarse por varias razones, entre ellas por el enclaustramiento y  lejanía de las costas marítimas por las que circulan las corrientes modernizantes del comercio mundial, de las ideas, de la tecnología; pero sobre todo por su persistencia en mantener en lo económico el extractivismo y en lo ideológico la mitología socialista, estatista y populista.

Estudios realizados por entidades internacionales muestran que en Bolivia el 87% de los emprendedores son comerciantes y el 80% de estos tiene formación solo hasta el ciclo primario, un 9% formación universitaria y apenas el 1,5% tiene estudios de postgrado. Igualmente sólo el 0,9% incorpora nueva tecnología y el 0,87% es innovador, aspectos estos que son vitales para los nuevos emprendimientos.

Bolivia tiene una  mayoritaria población campesina de origen indígena y con bajísimo nivel educativo; población que por los impactos climáticos sobre la actividad agropecuaria y la atracción que ejercen las ciudades abandonan el campo. Estos migrantes de la pobreza cuando llegan a las ciudades en procura de alguna forma de subsistencia, no se adecuan al ambiente institucional, chocan culturalmente contra la formalidad jurídica y económica que infructuosamente quieren imponer algunas Gobernaciones y Municipios, instituciones que les son ajenas e incluso hostiles y por tanto se organizan para resistir por la fuerza, pues no creen en la institucionalidad ni las leyes.

Como vemos estamos lejos de estar calificados para ingresar a la economía del conocimiento, que es la que predomina hoy en día y ni los Colegios, Universidades, ni el Estado hacen esfuerzos para reorientar y adecuar a las nuevas realidades el sistema educacional.

 

La población se incorpora a la economía informal porque no tienen otra opción; ellos buscan sobrevivir y necesitan trabajos, actividades que le permitan ganarse el sustento y la informalidad es su única opción, pues para ejercerla no hay exigencias en materia de educación, de calificaciones, de tecnología y ni de capital.

La informalidad es producto del modelo de Estado que impera en el país; que crea un ambiente de inseguridad jurídica, mantiene un constante ataque a la empresa privada formal y aleja la inversión, con lo que no se genera empleos y no deja otra opción para sobrevivir, que la informalidad.

El gobierno del MAS con su proceso de cambio enfatiza la estatización de la economía, lo que condujo a la proliferación empresas estatales, la burocracia, la ineficiencia, la corrupción y quiebra de las mismas; las que para evitar su cierre reciben subsidio estatal y esto será así hasta donde el gas aguante.

Para complicar más las cosas, el Gobierno ataca y penaliza la actividad privada productiva con impuestos, leyes, inseguridad jurídica, así como apreciando el valor del peso boliviano, con lo que las empresas no pueden exportar, pues con un cambio nominal apreciado los productos que importamos son más baratos y los nuestros cuestan más caros en el exterior

Las inversiones estales están más motivadas por conseguir comisiones de las empresas adjudicatarias (modelo Lavajato) y en este camino promueven los grandes “antiproyectos”, en los cuales la burocracia estatal encuentra sus ganancias en los sobreprecios y comisiones y no en la operación. Un ejemplo entre otros muchos, es la planta amoniaco urea de inversión tan grande y absurda que el mejor negocio  sería cerrar la planta y no producir, que hacerlo para perder mucho MAS y por muchos años MAS.

La actividad informal realiza emprendimientos de al menos dos tipos: la delincuencial, narcotráfico y contrabando y la creativa; de pequeños talleres artesanales, pequeñas empresas y canales de comercio a la criolla, de bajo costo y alta competitividad, ferias, pulperías y ventas. El Gobierno para mantener contenta a la población, les permite realizar sus negocios ilegales, siempre que lo apoyen.

En resumen el Estado burocrático que prevalece en Bolivia se constituye en un freno al progreso y al trabajo de los emprendedores bolivianos, que son el bajo desarrollo científico tecnológico. La pregunta por tanto es; cómo pasar de la actividad informal de la que vive la mayoría de la población a otra forma de organización y economía, más sostenible y productiva.

Para superar estas perspectivas se hace necesario impulsar una nueva economía, un tipo diferente de consumo otras formas de trabajo además de la industria tradicional, impulsados por las nuevas tecnologías, la creatividad, la innovación y la libertad de trabajo.

La Escuela de Economía de Londres señala que la cuarta Revolución Industrial (robotización) en los próximos 20 años será responsable de 40% de la producción mundial, lo que implica masivas pérdidas de puestos de trabajo. Por tanto es urgente dar vuelta a la receta que se está aplicando; se necesita cambiar el actual Estado caudillista, dirigista e interventor, por uno que construya un ambiente adecuado para la inversión y la innovación.

Un Estado que otorga seguridad jurídica y crea un ambiente de certidumbre para la innovación, las inversiones, empresas sostenibles, producción y desarrollo y por ende mejorar el nivel de vida de la población y que no dude en aplicar sanciones ejemplarizadoras para frenar la desbocada corrupción y el narcotráfico.

Un Estado que promueva el trabajo coordinado entre los actores económicos y sociales y estimule los negocios y emprendimientos sustentables, con rentabilidad e impacto positivo medioambiental y social; una alianza entre la empresa privada, los trabajadores, el Gobierno y el sector académico para consolidar ecosistemas de apoyo a los emprendedores.

Cambiar hacia un Estado mínimo y eficiente y esto implica: reducir la normatividad a lo estrictamente necesario para una buena convivencia ciudadana, disminuir la burocracia, los Ministerios y las oficinas públicas, reducir paulatinamente entre otras instituciones, el ejército, pues no vamos a iniciar ninguna guerra internacional.

Un ejemplo a considerar es el de Costa Rica donde el 1 de Diciembre de 1948, José Figueres, decretó la abolición del Ejército. Desde esos años, los cuarteles militares se convirtieron en centros educativos y ahora es el país más desarrollado, estable y seguro de Centroamérica. A su vez se dedicaron a potenciar la educación y a profesionalizar y fortalecer la policía.

La meta es avanzar hacia un Estado descentralizado, aplicando el principio de subsidiaridad, de descentralización y conformar un  Estado Democrático Federal.

ovidioroca.wordpress.com

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LA TORTA DEPENDE MAS DE LA RECETA Y LOS INGREDIENTES QUE DEL COCINERO

Ovidio Roca

Populismo y Estatismo o Democracia y Libre Empresa

Podemos ver una paradoja en los sistemas dictatoriales. En los gobiernos de Pinochet y Castro ambos dictadores y asesinos, el uno aterrorizo al país pero éste progreso y el pueblo lo expulso del poder, utilizando un Referendo y amparado en la institucionalidad chilena. El otro también aterrorizó al pueblo, destruyo la economía y la moral de sus habitantes y sigue por sesenta y más años. Una explicación posible es que Pinochet no logro destruir el espíritu de libertad e iniciativa personal de su pueblo, cosa que ampliamente logro Castro.

La experiencia muestra que la receta socialista, estatista y populista, esclaviza moralmente y hacen dependiente al pueblo, les elimina la iniciativa personal, el amor propio, el alma; por eso es que Qananchiri postula como parte fundamental de su programa político y de dominación: “Quitar el alma a los q’aras”.

Para comprobarlo vayan a Cuba, Venezuela, Chile y vean; podrán verificar que el problema está en que receta que aplicaron: populismo y estatismo o democracia y libre empresa

En las últimas décadas, varios países latinoamericanos fueron afectados por una fuerte marea populista y estatista y al reflujo de la misma en Bolivia se instaló el Estado Populista Corporativo Cocalero (EPCC), enemigo de la libre empresa y la libertad.

El EPCC es una complicidad de intereses entre un grupo político estatista con ansias de poder y grupos corporativos micro capitalistas, informales. Grupos corporativos que están en permanente pugna entre sí y con el resto de la sociedad; cada uno defendiendo sus propios intereses y utilizando su capacidad de movilización para presionar a quienes detentan el aparato de Estado, demandando que les aseguren impunidad y otorguen prebendas. En lo que todos estos grupos sí están unidos y sin discrepancias; es en su afán de amedrentar a los ciudadanos de modo que no reaccionen y los dejen disfrutar del poder y pretenden hacerlo por siempre. El Líder cocalero repite permanentemente: “Al Palacio hemos llegado no de paso, no somos inquilinos; los movimientos sociales hemos llegado para quedarnos toda la vida, hermanos y hermanas”.

Con el llamado proceso de cambio se construye una sociedad de temor y desconfianza, donde las leyes son mecanismos discrecionales para castigar el pensamiento independiente, la moral, la iniciativa y cualquier forma de asociación y movilización de los ciudadanos en defensa de los derechos humanos, civiles, económicos y políticos y así destruyen el Estado de Derecho, el que se ve arrinconado por la demagogia y la oclocracia.

Inmediatamente de apoderarse del poder, los populistas toman cuenta de todas las instituciones, las descuartizan, las modifican, las centralizan y las adecuan a sus intereses; aunque para la exportación mantienen el marco formal democrático. Escriben una nueva Constitución y leyes para su propio beneficio; promueven la reelección indefinida y eliminan los contrapesos y lo hacen amparados en una supuesta voluntad popular.

Las instituciones son rápidamente cooptadas y apropiadas y no ejercen las verdaderas funciones institucionales y propias del ámbito democrático: no garantizan el orden público, la gestión eficiente, la administración de una justicia igual para todos y dejan a la ciudadanía expuesta a la inseguridad, el abuso y la violencia. Estatizan la economía y usan a su arbitrio el presupuesto nacional y la fuerza pública y se instala una burocracia partidaria, clientelista e ineficiente y con una cultura de la prebenda y la corrupción. En el ámbito internacional se vinculan con movimientos populistas similares, para hacer negocios privados, defensa mutua y afianzar su poder.

El Presidente Morales defendiendo la política de centralización del poder, declara: “Cuando la derecha pide permanentemente independencia a los poderes del Estado, hasta pienso que quieren descuartizar toda estructura del Estado Plurinacional”.

En esta Distopía plurinacional, los escribas del “Ministerio de la Verdad” y otros ayucos ministeriales, reescriben permanentemente  la historia y la falsifican (de la misma forma como lo describe Orwell en su novela profética, 1984) para confundir y engañar al pueblo.

Con esto el populismo tiene asegurado su permanencia por varios años; tiene un pueblo temeroso, un pueblo sin pensamiento libre y sin decisión de afrontar y construir su destino y termina prevaleciendo una mentalidad dependiente y sumisa al caudillo, del cual todo lo espera y consiente.

Su objetivo explícito es disfrutar del poder para siempre y es más que probable que los grupos corporativos que actualmente son socios del Gobierno, los seguirán sustentando pero en la medida que respondan a sus intereses de grupo, por lo que está claro que los masistas solo podrán seguir disfrutando del poder y la riqueza, mientras el pueblo les tema y los grupos corporativos informales los apoyen.

Cuando la burocracia gobernante no sea útil ni sirva a los intereses de los “movimientos sociales” éstos los tumbaran, pues desde siempre hemos visto que: la lealtad y los apoyos terminan cuando los beneficios se acaban.

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CORRUPCION Y DESPILFARRO POPULISTA, LA HERENCIA

CORRUPCION Y DESPILFARRO POPULISTA, LA HERENCIA

Ovidio Roca

Como nunca antes, en las dos últimas décadas y por todo el ALBA se extendió una dilatada marea de corrupción; la que vista a vuelo de “pajarito chiquitico” se la ve negra de petróleo, verde de coca y con potencia de “lava jato”. Son tremendas olas populistas que transportan valijas llenas  de blanca, de verdes y las entierran en narices, monasterios y paraísos fiscales.
A su vez, proliferan cada vez más las telenovelas y culebrones de terror, sexo y corrupción, en versiones chavistas, evozapatistas, kitchneristas, lulistas, las que son el diario vivir de estos pueblos adictos al populismo y ocupan el temor y la mente del pueblo.

Ahora cuando la marea de precios y negocios millonarios baja, queda el hambre y la miseria y la gente no tiene seguridad, ni que comer y surge entonces la anarquía y violencia. Es el legado del populismo en su periplo latinoamericano siglo 21.

Antes del ALBA y del Estado Plurinacional y durante los veinticinco años de gobiernos democráticos (1981 al 2005), los diferentes gobernantes bolivianos, manejaron  como presupuesto estatal cerca de 91.000 millones de dólares. En esa época los Presidentes tenían un periodo de gobierno de cuatro años y no había re-re-elección.

El actual gobierno por su parte en diez años, según informa la prensa, ha recibido y gastado más de 150.000 millones de dólares, gracias a una coyuntura de vacas gordas, a la que hay que sumarle un millonario endeudamiento.

Como los gobernantes no le hacen y poco le entienden a la producción, a la economía y la gestión pública, aunque mucho  a la demagogia; en su búsqueda de redito político le encomiendan al Jefe que además de viajar en Jet privado y jugar futbol, se dedique a  inaugurar proyectos.

Son proyectos impulsados por el gusto y capricho de los jerarcas y las jugosas comisiones. Así tenemos canchas de futbol de pasto sintético, obras monumentales en el pueblo del Jefe, Palacios fastuosos, inversiones en plantas de fertilizantes lejos del mercado, plantas separadoras de gases y líquidos que no operan, aeropuerto en el Chapare el tercero más grande (y Potosí?), fábricas de papel y otras en la capital cocalera del Estado Chapareño. Son todos proyectos truchos, que carecen de estudios serios de viabilidad, de oportunidad, de mercado, de tamaño y localización adecuada, lo que no es nada bueno.

La herencia para el país por este despilfarro, además de la pesada deuda, será un cementerio de empresas, miles de toneladas de chatarra oxidándose, sin embargo para los gobernantes y tucuimas son ganancias exorbitantes y cuentas en el exterior, producto de las comisiones recibidas de las empresas que con millonarios sobreprecios vendieron estos elefantes blancos. Esto nos muestra que aunque son pésimos en gestión, son expertos en corrupción.

Actualmente el peso del Estado en la economía es cada vez más grande y su manejo centralista y discrecional le otorga a los políticos una gran influencia en la economía, los contratos y el empleo; por lo que un verdadero cambio pasa por terminar con este estatismo, populismo y demagogia “social”; que es corrupto por definición y ensayar con la libertad económica y ciudadana, limitando el poder y el gasto del Estado y achicando así el campo para el totalitarismo y la corrupción de los políticos

La experiencia internacional nos enseña que a contramano de los populismos, los países que prosperan son aquellos que tienen instituciones; normas, costumbres, códigos y leyes que regulan las relaciones entre los particulares y entre los particulares y el Estado y donde existe la certidumbre de que se cumplen las leyes. Sobre esta base se crean las condiciones de crecimiento de largo plazo, pues reiterando una vez más: en una democracia, la tarea del Estado es dar seguridad jurídica y administrar eficientemente los recursos públicos, los que pertenecen a los ciudadanos y no a los gobernantes.

En conclusión, además de la perdida de institucionalidad y la moral ciudadana, estamos recibiendo una creciente deuda pública que pesara sobre la espalda de las próximas generaciones y los mantendrá en la miseria.

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ECONOMIA PUBLICA Y PRIVADA, UNA PERSPECTIVA DESDE EL LLANO

ECONOMIA PUBLICA Y PRIVADA, UNA PERSPECTIVA DESDE EL LLANO

Ovidio Roca

Ufano y exultante, sube a su lujoso avión y al aterrizar en el aeropuerto lo espera su nuevo helicóptero con el que llega rápidamente a la cancha de futbol del pueblo; allí juega varios minutos, mete un gol y es vitoreado ruidosamente. Luego sube al auto para ir a servirse unas y frías y un platito con los amigos. Qué pena que el satelite Chino fue un cuento chino (aunque un buen negocio por las comisiones) y no pueda trasmitir su goles para su hinchada en el Chapare. Piensa luego, si mejor será ir a Irán, o quizá a Cuba antes que Fidel se muera. No vale la pena ir a Venezuela, pues ese Maduro es un estúpido y no tiene plata; nada que ver con Chávez; pero antes estará en Oruro entregando unas canchitas de pasto sintético.

Que sacrificada vida para este empleado del Estado, en su ardua pega de gastar la plata de los otros: Esto es la economía pública, y mejor dicho la apropiación de los recursos públicos por la burocracia.

Un trabajador privado sale temprano al trabajo, toma el colectivo y se pasa el día lidiando con los clientes y las llamadas de atención de su jefe. Su mujer lo pasó peor; primero ocupada en su trabajo y luego haciendo las labores de la casa; cuidando a los niños y buscando como hacer rendir el sueldo; si lo hace bien, a lo mejor se podrá comprar unos zapatos este mes: Esta es economía privada. Es decir generación de ingresos por el trabajo, la innovación y el emprendedorismo.

La percepción de las cosas y especialmente de la economía; es diferente desde el poder y desde el llano. Por esto y basados en su propia experiencia, las personas cuando ven la crítica que se hace a los burócratas porque no gastaron toda la plata del presupuesto, ya sea del Ministerio, de la Gobernación o de la Alcaldía; no terminan de entenderlo. Quizá por el eufemismo usado: “baja ejecución presupuestaria”.

El pueblo ve y se maravilla que en el sector público, gastar la plata de los demás es bueno y mientras más gastan mejor. Totalmente lo contrario de lo que ocurre en su vida, donde gastar irresponsablemente la plata ganada con el propio esfuerzo, no solo es malo sino peligroso.

Se habla del gasto, pero casi nunca se destacan los asuntos referidos a la prioridad y calidad de la inversión realizada, la viabilidad y pertinencia de la misma, el cumplimiento de los cronogramas y el precio competitivo de la inversión ejecutada, o parcialmente ejecutada y peor aún, pagada y no ejecutada.

En nuestro hogar si durante el mes logramos pagar las cuentas de los servicios básicos, si paramos la olla, si disfrutamos de algún evento familiar y además conseguimos ahorrar; es de maravilla. Nuestro indicador es el bienestar familiar y contar con una economía sana y un ahorro para las eventualidades, por eso cuando llegamos al fin de mes y hemos ahorrado algo podemos decir que todo está bien.

Por esto es imprescindible para el bienestar y progreso de la población, reencausar la economía pública, con un Estado mínimo, eficiente y sólido y con funcionarios idóneos y no el Estado populista que mientras más pegas públicas ofrece mejor y mientras más gastos realiza, mucho mejor. Así como exigimos que el cocinero sepa cocinar, el mecánico sepa arreglar los vehículos, debemos exigir que cada cargo público sea llenado por mérito, con funcionarios profesionales eficientes e idoneos para cada cargo.

Mientras que en la economía privada se obtienen los ingresos por el esfuerzo personal, la explotación de su propio capital o de la combinación de ambos. En la economía pública se obtiene los ingresos de los impuestos y el endeudamiento, que en nuestros países es cada vez más acelerado. Los burócratas populistas, viven y gastan el fruto del trabajo de los otros, a quienes sacan impuestos y cargan las cuentas de las deudas cada vez más abultadas en las espaldas de nuestros hijos y nietos.

En la vida y economía privada, los riesgos de una mala inversión y las pérdidas por mal manejo las tiene que asumir la persona responsable; mientras que el burócrata público no corre ningún riesgo y los fracasos de sus malas inversiones se los traspasan rápidamente al pueblo trabajador.

Es por esto y sobre todo en regímenes populistas, que todos aspiran a tener una pega en el gobierno, en las instituciones públicas, pues allí la melea es fácil y abundante. Como decían los cambas de antes, “es como melear en tacuara”.

ovidioroca.wordpress.com

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