Archivos para 28 septiembre 2016

PROCESO DE CAMBIO CORPORATIVISMO Y SUPERVIVENCIA

Ovidio Roca

Historias y relatos de la época plurinacional

El impacto del crecimiento poblacional y la agresiva actividad humana ha modificado el ecosistema que conocíamos; disminuyen los glaciares y los bosques, las lluvias son erráticas, el agua escasea, las temperaturas son extremas; en fin cambio climático que afecta nuestra vida y nuestras actividades productivas, especialmente las agrícolas que necesitan adecuarse en tiempo, espacio y proceso productivo a los nuevos ciclos ambientales.

En Bolivia por su economía primaria, la falta de institucionalidad y con una gran masa poblacional de cultura campesina y deficiente en educación y formación tecnológica, no logró avanzar hacia la modernidad y se vive a espaldas de la economía del conocimiento; tecnologías éstas que a nivel mundial están transformando las formas de producir, comercializar y por ende los tipos de empleo y las habilidades profesionales requeridas por la nueva economía.

En el país persiste una  economía extractivista no sostenible y subsiste gracias a la explotación de los recursos minerales y del gas, siempre afectados por los fluctuantes ciclos de precios de las materias primas, por lo cual no se progresa y así gran parte de sus habitantes se mantienen en la pobreza.

Explican los sociólogos, que entre los factores que impulsan el corporativismo y el colectivismo esta ese sentimiento de inseguridad que impulsa al individuo a formar parte de un grupo. Este sentimiento de inferioridad, de debilidad, que solo es superado con su afiliación al clan, sindicato, corporación, que le da superioridad sobre el resto que no forma parte del mismo. De alguna manera se busca el retorno a la tribu, al ayllu y tener la protección del caudillo y así superar ese miedo a la libertad; del qué hacer de sí mismo y del mundo que lo rodea, sobre todo en este nuevo mundo cada vez más violento, extraño e incierto.

Por su parte, los dirigentes populistas al actuar a nombre de un grupo se sienten fuertes y liberados del temor y de las restricciones morales y legales que controlan su comportamiento como individuo y por tanto él actuando como dirigente puede y está dispuesto a quebrantar toda norma ética y jurídica para alcanzar los fines que se le han asignado.

Los políticos populistas se aprovechan de la gente desesperada por la pobreza e inseguridad y que solo busca sobrevivir y acepta cualquier cosa, venga de donde venga, por lo que es fácil venderle ilusiones y promesas. El proceso de cambio que le ofrecen, es una venta de ilusiones que está más vinculada con la estrategia de comercialización que con el producto en sí, por lo que es fácil inventar y vender fabulas a la gente que quiere creerles y que no se preocupa, ni le interesa comprobar la validez y realidad del producto.

A su vez, la población formada en la economía primaria y extractiva, al enfrentar esta nueva ecología, a este nuevo mundo tecnológico y reglamentado que está cambiando la forma de producir y comerciar, se siente aterrada pues no encaja culturalmente en estas nuevas realidades, por lo que prefieren quedarse con “lo malo conocido”, antes que avanzar hacia “lo bueno por conocer”.

Por esto, a veces creo que la narrativa del proceso de cambio  y su aceptación por los pueblos originario campesinos, la entendemos de manera equivocada; al parecer este proceso, es de cambio pero hacia una época anterior, hacia un pasado remoto, mítico, con un ecosistema que los originarios conocían y dominaban, donde no existía gente extraña, ni extrañas tecnologías, un mundo mucho más sencillo en el cual reinaban  y al que sienten pertenecer y en el que creen poder estar más seguros y felices, pero al que evidentemente y aunque ellos no lo creen, no es posible volver. Por lo que solo nos queda el futuro, el que hay que construirlo y desde el hoy.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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Andreina mi viaje a la ISLA DE SAN ANDRES

Andreina Roca Aguilera

Es una isla en el mar caribe que es parte de Colombia  y se llama SAN ANDRES. Yo le di la vuelta a la isla en un teryx que allá  le dicen mula. Y alquilamos un teryx para pasear y una sombrilla para guardarla porque nos llovió.

Gina me regalo una máscara de buceo de vidrio, no de plástico y un snorkel para ver los peces de colores y los corales.
Fuimos en una lanchita a Johnny Cay que es una islita, también al Acuario,
las aguas son transparentes y se ven muchos peces. Hay muchos erizos, de los negros y los blancos. El negro si lo pisamos o lo molestamos nos chusa con sus espinas y no se pueden comer, pero el erizo blanco si se puede comer y cuando una pareja come el erizo blanco tienen gemelos.

Mi tía Andrea vio una mantarraya Águila, son mantarrayas que salen del agua y parecen unas mantas que se mueven como si el viento las llevara y chapotean muy  fuerte.

Conocí al pez perro que cuando ve algún diamante, un aro o un collar o algo que brilla se lo come y es capaz de sacarnos un dedo. Y abre la boca como un perro y sus dientes son como de un perro.

Conocí al pez loro que es un pez de colores y su boca es de color lila muy oscuro. Y otros peces más.

La iglesia de San Andrés que está en la zona de San Luis es muy hermosa porque las decoran más con cuadros y figuras de Jesús.

Comía pescado, hamburguesas, sándwich, lomito  y helados, pero algunas comidas sabían a plástico, menos las hamburguesas de Juan Valdés, el que tiene un café muy bueno, y son muy ricas.

En el avión de ida a San Andrés, mi tía Andrea siempre se encontraba tres asientos para dormir más cómoda y a la vuelta de San Andrés a Bogotá yo y mi tía nos encontramos tres asientos, de Bogotá a Lima no habían asientos y de Lima a La Paz y luego a Santa Cruz mi tía se encontró tres asientos y yo también pero en lo último, pero el que trabaja ahí me saco para el despegue y a mi tía también la sacaron.

 

 

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CASADITO: TERRORISMO CORPORATIVO Y DE ESTADO

Ovidio Roca

Relatos de la era plurinacional

Experimentos realizados por los estudiosos del comportamiento y de la economía conductual, entre ellos los del Profesor Ariely, (*) han comprobado fehacientemente que “el cerebro se adapta  rápidamente al comportamiento tolerado por el grupo circundante; es decir que si el grupo que nos rodea consiente determinados actos de corrupción, nuestro cerebro buscará acomodarse a tal comportamiento grupal y lo repetirá en su vida cotidiana”.

Es decir, que cuando una parte de nuestro entorno comete atropellos, delitos y actúa desaprensivamente contra sus vecinos logrando así sus fines, nosotros también nos sentimos libres e impelidos de hacerlo y así se va creando una cultura de la amoralidad, la informalidad, el terror y abuso al más débil y menos organizado para defenderse.

Este comportamiento es más generalizado en países como el nuestro, que vive en un permanente ambiente de anomia y carecen de instituciones sólidas y confiables. Como consecuencia de ello, los ciudadanos formados en este ambiente de temor y desconfianza en las instituciones gubernamentales, buscan alejarse rápidamente de sus ejecutores, especialmente de los fiscales, jueces y policías a quienes temen y desprecian.

Actúan de esta manera, pues la práctica cotidiana les ha enseñado que cuando viene, por ejemplo un fiscal o policía de tránsito, seguro que está buscando descubrir o inventar una infracción, que les permita sacar una tajada.

Por ejemplo, en los últimos tiempos el retiro de las placas de los vehículos mal estacionados se convirtió en un tremando negocio para los guardias municipales, pues el “pavo” ante la disyuntiva de la multa de seiscientos bolivianos más el trámite burocrático de una semana; contra los doscientos bolivianos, “que por ayudarte”, pedían los guardias municipales, la elección era obvia. Cuando esta práctica se convirtió, gracias a la prensa, en un escándalo público o porque los guardias no pasaban la cuota para los de arriba, tuvieron que eliminarla.

Otro ejemplo que muestra claramente cómo el entorno institucional y social influye y moldea nuestro comportamiento, lo vemos en los choferes bolivianos cuando ingresan a otros países en los cuales existe cierto ambiente de legalidad. El cambio es impresionante, pues allí se comportan de manera ejemplar, respetando todas las normas y de ninguna manera se les ocurriría ofrecer coima a un carabinero y menos en Chile.

Por estas tierras olvidadas de jehová y wiracocha, vivimos en un ambiente de permanente desorden; todos los días grupos corporativos (llamados movimientos sociales) y ahora casi toda la población, cuando tienen un interés, un reclamo, ni se les ocurre proceder de acuerdo a ley y de inmediato proceden a realizar huelgas, tomas y bloqueos para presionar a las autoridades, en las que no creen, pero como detentan la fuerza y las armas, los presionan para que les concedan lo que piden.

Esta misma lógica coercitiva la aplica el Gobierno para mantenerse en el poder; utiliza las instituciones bajo su mando: los poderes legislativo, judicial y las fuerzas armadas y policiales y aplica las leyes y las argucias que le convienen para destruir y encarcelar a sus opositores y generar terror en la población.

Ambos grupos no tienen idea y tampoco les importa, lo que la civilización ha construido en relación al derecho. Ulpiano, Jurista Romano, decía hace dos mil años: “El derecho de uno, empieza donde termina el de los demás”.

Vivimos en un escenario de terrorismo de Estado y anarquía, donde la población angustiada no atina a hacer nada, pues está totalmente paralogizada y no encuentra una salida para lograr la seguridad, la convivencia pacífica, el respeto a las leyes y a las personas.

En este ambiente de incertidumbre, la gente en su afán de sobrevivir se acomoda como mejor puede a estas circunstancias. Como dice el dicho, si no puedes vencerlos únete a ellos; una sentencia que se aplica cuando no se ve opciones y lo único que queda es subsistir a cualquier costo y cuidar de sus propios intereses.

Lo trágico de todo esto es, que cuando todo vale, cuando todo se diluye en la indiferenciación, nada en realidad vale nada. Y este es el gran problema, pues es un hecho demostrado que sin un ambiente social de ética y verdadera cultura democrática, el país no puede avanzar.

Nuestro cerebro, como se demostró en los experimentos del Profesor Ariely, se acomoda a este tipo de comportamiento y lo aplica en su vida cotidiana y esto continuara así mientras no cambie el entorno social y político y se instaure el orden y la confianza social. De ahí que los jóvenes, los que no tienen complicidad con el pasado como decía Ingenieros y que quieren construirse un mejor futuro, deben procurar un cambio democrático que les permita construir y vivir en un Estado de derecho, donde se respeten las leyes, su vida y su libertad.

(*) DISHONESTY. The Truth About Lies.

ovidioroca.wordpress.com

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CUATRO OJOS EL HISTÓRICO PUERTO DE INGRESO A LA AMAZONÍA

Fuente: Javier Méndez Vedia

EXTRACTO DEL ARTICULO

En el siglo XIX la conexión fluvial con el Beni, se la hacía por Puerto Paila, en el Rio Grande. Una crecida registrada en 1825 llevó a las aguas del Río Grande a encontrarse con el Piraí y Paila quedo inutilizado como puerto, cediendo a Cuatro Ojos la función de conectar con Mojos.

Actualmente parece sencillo llegar hasta Cuatro Ojos. Desde la Capital Santa Cruz, se recorren Warnes, Montero, Saavedra, Minero, Chané, Aguaíses, Sagrado Corazón y San Pedro, que está a unos 135 kilómetros. Se trata de la ruta soyera que, aunque asfaltada en gran parte, es peligrosa.

Hace ocho décadas, los viajeros seguían una ruta diferente a esta actual de los camiones. Para embarcarse en el Puerto pasaban a ritmo de buey cerca del río Asubicito, luego Santa Rosa del Sara, Palometas y Asubí Grande. Sesenta kilómetros de selva debían atravesar los carretoneros. Cada jornada terminaba con el misterioso canto del guajojó, que aún se oye cerca del río Palacio, que va a sumar su riqueza de peces al ya cargado Piraí, a varios kilómetros de Cuatro Ojos.

Durante las primeras décadas de la era Republicana se formó el pueblo de Cuatro Ojos. Hacia finales del siglo XIX o comienzos del XX, llegó un francés de ascendencia suiza e italiana: José Sciaroni Conil. Este francés vio el mayor esplendor del puerto. Tenía 2.500 habitantes, cuatro tiendas comerciales, oficina de telégrafo y correo. Por supuesto, se construían batelones (barcazas de regular tamaño) y lanchas.

Los productos de Santa Cruz llegaban hasta Mojos. Arroz, charque, maíz y azúcar llegaban hasta esas remotas regiones y terminaban en las barracas donde los sueños de los siringueros se apelmazaban como la hevea brasiliensis que explotaban.

Carlos Cirbián investigó que los comerciantes cruceños iban hasta Belém do Pará, en Brasil, ya en el siglo XVIII, llevando sorgo, aceite de copaibo, cuero y pieles. Regresaban con especias y otros productos de ultramar. Eran conocidos los vapores como La Estrella del Oriente, de Barriga y Compañía, y el vapor Guapay, de la casa Zeller y Mozer. “En 1899, algunos periódicos anunciaban que ya no había despachos, porque los almacenes de Cuatro Ojos estaban llenos”, cuenta el pintor. El hecho de que ahí se asentase una Capitanía de Puerto indica la importancia de este punto comercial. Por ahí llegaron las máquinas de Luz y Fuerza y uno de los primeros vehículos que circuló en Santa Cruz de la Sierra.

DECLINACIÓN DEL PUERTO

En 1912 el negocio de la goma se acabó. La planta crecía en la lejana Malasia (por entonces colonia británica), África y Ceilán. Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia no pudieron competir con esa producción, más barata y accesible. Lo paradójico del caso es que las semillas fueron llevadas ilegalmente de la misma Amazonia.

El pequeño puerto de Cuatro Ojos dejó de ser útil; poco a poco, las tiendas fueron cerrando y quienes se instalaron en la zona buscaron mejores ubicaciones. Era raro ver navegando a las lanchas que antes surcaban frenéticas las aguas con su carga de azúcar, charque y provisiones.

Pero la naturaleza se encargaría de dar el golpe de gracia a Cuatro Ojos. Lo recuerda Pepe Sciaroni, el único varón de los diez vástagos del francés José Sciaroni.

Pepe Sciaroni (que también se llama José) vive en Santa Cruz, es un lúcido octogenario que en 1929 tenía seis años de edad. Esa fecha es importante, porque una crecida del Río Grande depositó sus sedimentos en Los Limos, lugar con numerosos bajíos cambiantes. El Piraí, al llegar al lugar con la fuerza de las lluvias primaverales, no tuvo por dónde desembocar en su ‘hermano mayor’, como lo llama Hernando Sanabria.

El río Piraí, según explica el director del Searpi, Walter Noe Angus, ya no tiene un cauce definido que desemboque en el Río Grande. “El cauce se divide, y por eso la sedimentación ha subido”, explica.

Aunque perdió su importancia comercial, la leyenda siguió rodeando al lugar. Pepe Sciaroni Durán continuó el trabajo agrícola. Ya sabía lo que era navegar, y desde 1943 ya llevaba su producción de azúcar y café hasta Trinidad. El transporte de los productos de las casas Zeller, Elsner y de Paz Hermanos también era su responsabilidad.

Es imposible habilitar el puerto; no porque el río se ha movido más de 300 metros del lugar original, sino porque no hay una desembocadura única al Río Grande. Hace pocos años, la armada norteamericana y el Searpi estudiaron la posibilidad de habilitar el río Yapacaní como puerto de navegación. Se usaría el ferrocarril que ha quedado inutilizado entre Santa Rosa y Yapacaní. Una terminal intermodal permitiría trasladar la carga a las barcazas, que viajarían por el Yapacaní hasta el Mamoré. Los estudios de carga de sedimentos y dragado no fueron concluidos, por lo tanto, Santa Cruz quedará, por ahora, con la aspiración de tener un puerto cercano para exportar hasta la producción de la brasileña Rondonia. Mientras tanto, ahí queda, nuevamente recordada, la historia.

Nota: Enviado por Anke Arno de Santa Rosa del Sara.

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HACIA LA DEMOCRACIA FEDERAL

Relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

Acostumbrados a vivir de la explotación de los minerales, del gas y de cada recurso natural que cae a nuestras manos, no logramos entender que la riqueza de un país está principalmente en su gente; cuando esta se educa, innova, trabaja, crea nuevos valores y diariamente se esfuerza por mejorar y progresar, todo ello en un ámbito de cohesión, de organización social y administrativa armónica y eficiente.  Quien menos entiende de esto y peor aún, poco le preocupa, es la Universidad Publica.

Como en muchos otros países, los habitantes del nuestro pertenecen a diferentes grupos étnicos y religiosos y con diversos niveles de heterogeneidad cultural. Cada uno de ellos valora y mantiene sus tradiciones, su historia, su cultura, su música, sus comidas, sus fiestas, en fin su identidad. Lo importante sin embargo, es que nuestra historia común hace que aunque un pueblo del oriente boliviano difiere cultural y étnicamente de otro del altiplano, ambos comparten una tradición y cultura boliviana común, que los une y los distingue de los pueblos de otros países.

En un sistema de Gobierno Centralista no es posible mantener estas singularidades derivadas de la lengua, tradiciones y formas de vida; pues existe siempre la voluntad del poder central y de la etnia dominante, de avasallar y dominar a las otras.

Una Republica Democracia Federal lo hace posible, pues el federalismo parte del principio de que no se debe homogeneizar a los pueblos, sino que cada uno puede y debe mantener su identidad, su nacionalidad, sus costumbres, sus creencias y administrar sus recursos y territorio, acorde a su identidad y con total respeto a la diversidad.

En el Estado Nación Jacobino, el Centralismo se erige en representante de la soberanía del pueblo, y la Descentralización es considerada una concesión del centro hacia la periferia y no un derecho. Por lo contrario, en una República Democrática Federal, el poder, la soberanía, los recursos, se reparten entre todas las entidades que forman el Estado, como genuinos representantes de la soberanía popular.

La gestión pública de las entidades Federales, se sustenta en el principio de subsidiariedad, donde cada asunto es resuelto por la autoridad local más cercana al problema y el poder de decisión siempre está a su nivel. Todo lo contrario de la práctica centralista y populista, con una burocracia absolutista que se cree pluri, multi y omni competente.

Cabe recalcar que un Estado Federal se basa en el reconocimiento de las diferencias, pero también en la cooperación y corresponsabilidad en favor de unos fines comunes. Es por tanto la antítesis de las decisiones unilaterales, e incluso de las componendas del Centralismo con los políticos del centro y la periferia.

La mejor opción para nuestro país y se lo ha repetido muchas veces, es avanzar hacia una República Democrática Federal, esto significa la autonomía de todos y cada uno de los Departamentos, Municipios y regiones; cada uno con su propio gobierno, su propia constitución y representantes legislativos y tribunales de justicia propios.

En esencia esto significa que los Gobiernos locales deben asumir seriamente estas sus competencias, promover la cooperación entre las regiones y las nacionalidades que los constituyen; enfrentar los problemas y encarar con autoridad, idoneidad y responsabilidad las soluciones necesarias para el desarrollo de su pueblo, actuando siempre desde lo local pero con visión y perspectiva global.
ovidioroca.wordpress.com

 

 

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TRISTÁN ROCA SUÁREZ: UN ESTRATEGA DE LAS COMUNICACIONES DURANTE LA GUERRA GRANDE

Por Leonam Lauro Nunes da Silva ( Instituto Federal de Mato Grosso)

28 de Agosto de 2016

Los trabajos de investigación siempre nos dan sorpresas. Así, mientras escribía sobre la triple frontera (entre Brasil, Paraguay y Bolivia) durante la Guerra Grande, me encontré con un extraño personaje, de gran fuerza: el doctor Tristán Roca Suárez. Y, en cierto momento del desarrollo de mi tesis de maestría, comprendí que su actuación lo colocaba, no en un papel secundario, sino en uno protagónico de aquellos hechos bélicos que tanto impacto causaron en la vida de los países involucrados, y quizás en la de todo el continente. Percibí entonces que su historia en realidad podía dar lugar a un trabajo sobre sus acciones durante el tiempo que vivió con su familia en suelo paraguayo, donde estuvo exiliado debido a su confrontación política con las autoridades bolivianas de la época.

Mariano Melgarejo Valencia, presidente de Bolivia, veía en Tristán Roca Suárez un peligro potencial porque tenía el don de la palabra, que lo hacía capaz de movilizar a sus coetáneos cruceños contra el golpe de Estado que derrocó del poder a José María Achá, y el entonces alcalde de Santa Cruz de la Sierra fue detenido, esposado y enviado junto con su familia a la ciudad brasileña de Corumbá, al sur de la provincia de Mato Grosso, ocupada entonces por el ejército paraguayo. Roca llegó a través de un camino abierto durante la guerra para promover la interacción entre los bolivianos del este y los paraguayos, pero su estadía en Corumbá fue corta: entabló rápidamente buenas relaciones con los oficiales paraguayos y los convenció de que podía brindar relevantes servicios a su país en Asunción. De este modo, continuó el viaje, ahora a través del río Paraguay.

Apenas desembarcado en el puerto de la «Madre de Ciudades», sin perder tiempo demostró su habilidad de periodista. Con su experiencia en el área –después de todo, fue el fundador del primer periódico de Santa Cruz de la Sierra, La Estrella del Oriente, que comenzó a circular por las calles cruceñas en los albores de 1864–, fue a la imprenta oficial de la República de Paraguay a ofrecer sus servicios. No tuvo dificultades para ser admitido y empezó a colaborar en El Semanario, periódico publicado por la imprenta oficial del país con la misión de informar al público de los acontecimientos políticos y sociales. La guerra, naturalmente, ocupaba un lugar destacado en la agenda de la publicación.

Después de la victoria de las tropas paraguayas en Curupayty a mediados de 1866, las calles asuncenas bullían de emoción; había confianza en una victoria sobre la Triple Alianza. Imbuido de este espíritu, Tristán Roca escribió un artículo sobre la batalla, con el que se ganó la simpatía de los que dirigentes, y en especial la de Francisco Solano López.

En 1867, el intelectual cruceño aceptó la responsabilidad de dar forma y contenido a una nueva publicación que debía conmover el corazón de los paraguayos, especialmente los miembros de los sectores populares y los soldados, alimentando la llama de la resistencia contra los invasores aliados. Así, en abril de 1867, aparecieron en las calles de Asunción los ejemplares de la primera edición de El Centinela. El nuevo periódico, en su editorial, que era una dedicatoria al presidente de Paraguay, se dirigía a este definiéndose como «uno de esos soldados jóvenes que vos habéis hecho célebres en los campos de batalla».

Forjado a semejanza de La Estrella del Oriente en su diagramación, El Centinela innovaba a medida que articulaba textos de diversos tipos con una rica producción de imágenes basada en xilograbados.

En el caso de las imágenes de carácter más académico y con influencia europea de El Centinela, editado en Asunción por la imprenta oficial, el trabajo de los grabadores Manuel L. Colunga y Juan José Benítez era seguido de cerca por el reconocido arquitecto italiano Alejandro Ravizza. En el caso de la estética, más popular, de las imágenes de El Cabichuí, estas eran producidas en el campo de batalla por soldados que dominaban el arte de la talla en madera. La historiadora Josefina Plá subraya el carácter original de estas caricaturas, sin precedentes en América del Sur, fruto del ingenio y de la situación bélica en la que fueron hechas.

Como director y editor en jefe de El Centinela, Tristán Roca tenía la misión de lograr que la parte gráfica del periódico fuera la más adecuada para que los receptores comprendieran los mensajes difundidos. No es posible disociar texto de imagen al estudiar esas publicaciones de guerra, ya que el trabajo de equipo muestra un alto grado de cohesión. En El Centinela, las caricaturas estaban integradas en el contenido textual, pues así el «arquitecto» del diario, Tristán Roca, podía alcanzar diferentes estratos de la sociedad paraguaya. Con este fin, se esforzaba en adecuar el lenguaje y definir estrategias para lograr una comunicación más eficiente con el público en general, lectores y no lectores. Su producción periodística, por lo tanto, incorporó el espíritu «serio-jocoso» con la fuerza necesaria para tocar el alma de los que estaban librando la guerra y veían día a día agotarse totalmente sus recursos. Sabía con quién dialogaba. Hablaba con los soldados de las trincheras, aunque también para los miembros de la alta sociedad, ansiosos y preocupados por el curso de la guerra.

Mentor intelectual de lo que resultó ser una brillante estrategia de comunicación, Tristán Roca Suárez perdió la vida el 22 de agosto de 1868 en San Fernando, convertido en una de las víctimas de los famosos procesos ordenados por Francisco Solano López, que acusó a cientos de personas de alta traición. El intelectual que ayudó a construir con su pluma la imagen del Mariscal hoy empieza a salir de su exilio histórico a través de diversos estudios que lo elevan a la condición de «operador mítico», pues construyó conscientemente las bases que sustentan la noción de identidad nacional arraigada en la memoria de la sociedad paraguaya.

 

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NUEVOS  Y VIEJOS PARADIGMAS

Crónicas y relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

Una mala receta como la del centralismo y el populismo, tanto en manos de un buen o mal cocinero, es mortal. Lo mismo que una buena receta con un mal cocinero es un fracaso. Lo que se necesita por tanto es una buena receta y buenos y honestos cocineros.

Permanentemente se afirma que el modelo socialista, comunista, nacional socialista y sus versiones populistas han fracasado en todo el mundo y es fácil comprobarlo si queremos hacerlo y aplicamos el método que enseñan tanto el sentido común, como los evangelios cristianos: “el que tenga ojos, que vea”, “el que tenga oídos, que oiga”; pero como siempre ocurre, muchos no lo quieren ver, escuchar y creer.

Si alguien quisiera saber de esto sería fácil, solo viendo y escuchando lo que los ciudadanos de esos países de tinte socialista (Venezuela, Cuba, Nor Corea) expresan cuando tratan de escapar hacia los países libres y exitosos; países que son exitosos porque manejan un sistema de valores de comportamiento social: respeto a los demás, valorización del trabajo, el conocimiento y la creatividad como fuente de riqueza y sustentar un estado de leyes que se cumplen.

Estas culturas populistas y estatistas, lo que sí producen es políticos que despilfarran y no entienden o poco les importa, que es imposible gastar y consumir sin antes haber invertido y producido. El grave problema es que gran parte del pueblo tampoco lo comprende y lamentablemente prefieren creer a los populistas, porque las promesas son más atractivas que la realidad, pues esta implica responsabilidad.

El jefe sindical de los cocaleros, inspirado aunque sin saberlo en el principio de “laiseez faire, laissez passer” de los librecambistas del siglo XVIII; lo actualiza para el siglo XXI con “le meto nomas” y su corolario “métanle sin pena mientras estemos en el poder”.

El estado corporativo cocalero conduce, de una u otra manera, a que cada grupo aplique su propia ley y exija sus privilegios sectoriales en medio de pugnas y bloqueos por el control de los negocios y en desmedro de la ciudadanía. Esta anarquía da paso y fomenta las pseudo cooperativas,  las corporaciones de cocaleros, los contrabandistas, los carteles de las drogas, y el crimen organizado. Entre tanto las instituciones se debilitan y se reduce la idoneidad y capacidad profesional de los funcionarios o servidores públicos.

Cuando el Gobierno ya no tiene posibilidades de tener satisfechos a todos, vale decir que ya no tiene plata; surgen los intereses y las pugnas. Los grupos corporativos presionan y chantajean a las autoridades para obtener sus prebendas y beneficios, sean justas o no y el problema se agudiza cuando crece la crisis económica y el grupo gobernante buscando salvarse busca otras perspectivas económicas y cuentos chinos. Entonces se agudizan las disidencias, como el caso de los cooperativistas o corporativistas mineros, envueltos en la crisis de Panduro y la inmolación del Viceministro Illanes.

Frente al populismo,  la corrupción, la incompetencia y los Gobiernos autocráticos, es el liberalismo y la democracia federal quienes resguardan estos principios de derechos humanos que tanto apreciamos, pero pocos lo asumen y proclaman.

ovdioroca.wordpress.com

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