Archivo para la categoría limites del crecimiento

UN MUNDO POST PANDEMIA Y REVOLUCION 4.0: VIDA, TRABAJO Y ECONOMIA

Ovidio Roca

El mundo ya cambió y lo hizo drásticamente, por lo que nosotros necesitamos cambiar para adaptarnos a la nueva situación y esto implica dejar de lado muchas normas e instituciones ya agotadas y formas productivas contaminantes y depredadoras, que no responden a estos tiempos de conciencia ecológica, nuevas tecnologías e información.

En este proceso, lo importante es fijar nuestras metas y tener claro lo que queremos para nuestra persona, nuestra familia y el entorno social y ecológico en el que queremos vivir. Esto implica definiciones y acciones sobre nuestro sistema productivo, de economía y de vida, y aquí viene el sentido común y la premisa que puede o no ser asumida: Lo que finalmente interesa es el bienestar de las personas y el de su entorno familiar, social y ambiental y esto especialmente ahora cuando evidenciamos nuestra debilidad, como especie homínida, frente al nuevo entorno ambiental y de cambio climático y el biológico, evidenciado por el coronavirus chino.

Nos encontramos ante desafíos globales cada vez más claros y que requieren de respuestas también globales y útiles para los intereses y motivaciones de las actuales generaciones. Por nuestra condición humana biológica y social, avizoramos al menos dos peligros: el primero y más sensible es nuestra fragilidad frente al entorno viral que nos aísla y cambia nuestro relacionamiento con las personas y la naturaleza. Vemos y sentimos actualmente que como consecuencia de una pandemia coronavírica, nos toca vivir en un mundo menos abierto, menos próspero y menos libre.

El segundo peligro, menos perceptible para las personas pero a la corta de mayor impacto; el acelerado cambio tecnológico, llamado de cuarta revolución industrial, 4.0, que nos afecta a todos y especialmente a una parte de la sociedad menos calificada y que carece de las necesarias capacidades para convivir en este nuevo sistema tecnológico y productivo.

Esta es una revolución industrial que está marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas y que está cambiando el mundo tal como lo conocemos. En el Foro de Davos (Enero del 2020), hubo un anticipo de lo que los académicos tienen en mente cuando hablan de Revolución 4.0: Nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D. Las tecnologías como en todo, depende como y para que se las utilice.

Esta nueva revolución industrial beneficiará más a quienes sean capaces de innovar y adaptarse, que son minoría. Se augura que la cuarta revolución industrial podría afectar en los próximos seis años, al menos a diez millones de empleos debido a la automatización de labores y la desaparición de intermediarios y que al mismo tiempo que también se crearán algún millón y poco de puestos de trabajo calificados y relacionados con las nuevas capacidades y habilidades digitales exigidas.

Hoy el colapso de la economía mundial, exacerbado por la pandemia, esta dejando ya millones de desempleados y si esta pandemia u otras parecidas se hacen permanentes, seguramente la recesión se extenderá y podría causar mayor inestabilidad global, más fisuras en Europa e incrementar los roces ya visibles entre Occidente y China la gran potencia, en planificada y agresiva expansión mundial.

Un dato importante que nos señala esta nueva economía, es que el concepto de reservas estratégicas que antes se limitaba al mundo energético, se expandirá al tecnológico y al biotecnológico y obligará a un control industrial de determinadas actividades para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y que para ello se instalaran modelos nacionales más autárquicos. Es también importante resaltar, y especialmente para nosotros, que el sector primario ahora se ha convertido en estratégico; pensemos en la agricultura y la agroindustria.

Bajo esta perspectiva y en nuestro futuro próximo, lo más importante será entender en qué mundo queremos vivir. Uno menos consumista y más natural o seguir la tendencia actual depredadora de la naturaleza.

En todo caso necesitamos conocer las habilidades que serán requeridas para los nuevos trabajos y empleos, tanto en una economía ecológica como industrialista y pensar cómo educar a las personas para ocupar esos puestos y liderar los cambios del mañana. Desafíos planteados que recaen en primer lugar sobre los ciudadanos, los propios trabajadores y empresas, pero también sobre la política pública y en particular en las instituciones educativas y la regulación de las relaciones laborales.

Por este camino andamos y ahora con cada vez más personas que piensan, que lo que se requiere para vivir planamente: es un mundo verde, inteligente y justo y esto se puede lograr utilizando con inteligencia y sensibilidad las tecnologías, respetando al medio ambiente y la ecología.
Quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde queremos ir; es la pregunta de siempre y la verdad es que es más fácil auscultar y diagnosticar; lo difícil es recetar y curar.

ovidioroca.wordpress.com

, , , ,

Deja un comentario

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Ovidio Roca

Generalmente tendemos a pensar que todo pasado fue mejor y ahora con la pandemia que estamos sufriendo, se nos muestra que esto es verdaderamente cierto. Parece que necesitábamos que se nos diga, que estamos sobrepasado el umbral de seguridad frente a la naturaleza, que somos vulnerables y que hemos llegado a los límites.

Hasta ahora habíamos vivido con una falsa sensación de seguridad y esta es una de las razones por las que hemos tardado en reaccionar ante esta pandemia global; no nos sabíamos tan vulnerables y ahora el coronavirus nos viene a confirmar esta idea de los límites y de los cuales irresponsablemente nos habíamos olvidado.

Sabemos que no todo es permanente: la vida de las sociedades y de los ecosistemas está en un frágil equilibrio dinámico y cuando se produce un fuerte desajuste: destrucción de los bosques, ecocidio, contaminación, guerras mundiales, pandemias sanitarias, se rompe este equilibrio y entramos en graves crisis. Dicen que vivir es estar siempre a las puertas de la muerte y que el sobrevivir es estar previendo y resolviendo permanentemente las problemas.

Después de esta pandemia que nos tiene enclaustrado, encapsulados y temerosos, la perspectiva futura nos muestra que las consecuencias económicas y sociales del coronavirus serán más peligrosas y más letales que el propio virus y si pandemias como éstas se repiten con frecuencia, la especie humana seguramente será desbastada y expulsada del paraíso y vendrá otra especie más sensata e inteligente a sustituirnos. Decía una Premio Nobel que serán los Chulupis.

El sistema inmunitario se pone a prueba cada día y la salud de un organismo y de una sociedad está en su capacidad de generar anticuerpos, de asimilar experiencias; de reponerse y recuperarse de las crisis una y otra vez y en función de cuál sea nuestra capacidad de superar las crisis viviremos más, o seguramente menos. Las crisis son recurrentes y extendidas y ahora nos dirigimos desde la crisis sanitaria hacia la crisis económica y social, totalmente inter relacionadas; por lo que necesitamos estar trabajando permanentemente en evitar y paliar los retos que se nos presentan.

El desarrollo tiene diferentes dimensiones: económica, social, política, jurídica, medioambiental, cultural, etc., las que se interrelacionan e influencian unas con otras, por lo que es imprescindible crear nuevos paradigmas, innovar y avanzar unidos y solidarios. En lo inmediato, tenemos la necesidad de alimentar a una población creciente y en medio del cambio climático y hacerlo sin destruir el planeta durante el proceso. Este desafío, si queremos sobrevivir implica respetar los límites, no aumentar las emisiones, no promover la deforestación, no contaminar las aguas, los ríos y océanos de la casa en la cual vivimos y no exacerbar la pobreza.

Debemos tener en cuenta que las decisiones que nos garantizaron éxitos en el pasado no nos garantizan éxitos futuros, porque cada vez estamos en un entorno diferente, muy disruptivo y en el cual la única constante es el cambio y así debemos asumirlo. Esto implica nuevas tecnologías, nuevas formas de convivencia, de trabajo, de producción industrial, manejo de desechos, cultivos y consumo.

Con la actual paralización de la economía y con la población confinada, la producción y el consumo se reducen y solo permite cubrir las necesidades básicas de supervivencia mientras la miseria avanza y nos consume. Con respecto a la alimentación y sin la cual perecemos, una de las opciones para ayudar en su solución puede encontrarse en la biotecnología. La innovación desde la biotecnología puede contribuir con semillas mejoradas que aseguren más producción en menos superficie y cultivos más resistentes al ataque de plagas y al estrés que genera el cambio climático.

En este ambiente de crisis de salubridad y económica, resalta una típica contradicción en los mercados de trabajo: los más productivos y socialmente necesarios son los que reciben las peores remuneraciones tanto en dinero como en prestigio, mientras que trabajos inútiles o prescindibles están bien remunerados y en la cúspide de la escala social.

Por nuestra mentalidad y experiencia pensamos que la riqueza se encuentra en las materias primas y su explotación; hemos vivido del oro, de la plata, del gas y ahora pensamos en el litio. No entendemos que para que una comunidad goce de mayor riqueza y bienestar hay que crear riqueza, fomentar la producción y desarrollar las tecnologías para producirla mejor. Estas son las cosas que pueblos exitosos han hecho para progresar, pero nosotros: Janiwa!!

La riqueza no es un bien existente, hay que generarla, producirla. Sin extraer y procesar las materias primas como minerales y petróleo, no hay riqueza útil y tampoco la hay en la tierra fértil sin labrar, sembrar y cosechar.
Vivimos en una época en la cual; en los países exitosos prolifera el conocimiento y la información aplicados a la producción y con economías competitivas y globalizadas. El libre mercado y no el estatismo, son el motor esencial de su crecimiento en un ambiente de respeto al ecosistema, seguridad jurídica, libertad y competitividad empresarial. Camino se hace al andar, empresa al emprender.

En los países sometidos al Populismo cocalero, esto no lo comparten y dicen: Janiwa, Kawsachun coca.
ovidioroca.wordpress.com

 

, ,

Deja un comentario

DE LA GLOBALIZACIÓN A LA GLOCALIZACIÓN A IMPULSO DE CORONAVIRUS.

Ovidio Roca

La ambición desmedida por la riqueza y el poder nos acompañó en el camino hacia la globalización, una travesía durante la cual los países menos desarrollados y sus pobladores van perdiendo su autonomía y su identidad en manos de potencias económicas y culturas internacionales.
Y por allí andábamos a tumbos, pero entusiastas, hasta que caímos en el abismo del coronavirus, que nos mostró despiadadamente que habíamos equivocado de ruta.

Asumiendo la forma tradicional de aprender, vale decir a golpes y porrazos, esta pandemia del coronavirus debería llevarnos a peguntarnos si esta nuestra forma de vida consumista y depredadora del ecosistema, es viable para nuestra especie homínida (poco sapiens) y pensar en la necesidad de practicar una vida más libre, más natural, más frugal, en comunión y contacto con nuestros semejantes y con la naturaleza.

La sociedad humana ha venido construyendo una sociedad globalizada, con sobrepoblación, urbes inmensas, consumismo, continuos viajes aéreos, turismo masivo, cadenas de suministros a miles de kilómetros y lamentablemente, con una extrema desigualdad en el reparto de la riqueza y en los sistemas de salud públicos.
Con la globalización y el afán de mayores ganancias, las empresas prefirieron importar antes que producir, así es que acuden a países de mano de obra semi esclava y barata por lo que, entre otros muchos, los componentes médicos se fabrican en China, se refinan en la India y terminan en las farmacias y hospitales de todo el mundo.
Ahora con los problemas del transporte y logística, las empresas internacionales se han dado cuenta del extremo peligro que significa aunar dependencia y distancia. Otra cosa que también nos enseña la crisis del  coronavirus chino es la necesidad de tener la capacidad de enfrentar autónomamente cualquier situación adversa, de ahí la importancia de la educación, la tecnología propia, la innovación y la ciencia.

Esperemos que una vez que pase la crisis y como enseñanza de los graves problemas en las cadenas de suministro, modifiquemos nuestro sistema productivo e industrial. No se trata de llegar al aislacionismo total, sino de buscar la complementariedad evitando la total dependencia de suministros vitales que pueden afectarnos en periodos de crisis de transporte y que nos hace dependiente de interesas externos.

La nefasta experiencia coronavirica que ahora nos golpea y de la que nadie se escapa, nos hace ver una otra ruta a explorar: la “Glocalización” de la que ya se hablaba en los años ochenta bajo la consigna de: “Pensar Globalmente y Actuar Localmente“.

Mientras los Estados Nacionales buscan desesperadamente icorporarse a las actuales corrientes globales, a nivel local surgen respuestas innovadoras y creativas que de un modo u otro van enfrentando estas posiciones. Glocalizacion, es la combinación de elementos locales con los mundiales o globales; significa tener una estructura flexible que permite desde lo regional adaptarse a las demandas globales; con un entorno local que conserva su independencia y autosuficiencia económica y mantiene su cultura e identidad; lo que parece ser una buena alternativa.

Ahora y con este nuevo mundo coronavírico, tenemos una sociedad confinada, secuestrada, temerosa y en vías de una crisis psicológica y económica mundial, por lo que con la dura experiencia que estamos pasando deberíamos pensar en cambiar de modelo de vida y de sistema económico y social.

Olvidamos que lo importante es la gente; que ella sea feliz, se conserve sana y cuente con productos alimenticios suficientes para una dieta sana y frugal; que el objetivo en la vida no es solo la fabricación masiva de artículos, bienes y servicios que no son esenciales, ni útiles y que solo se los producen y venden por un especulativo afán de lucro.

Cada país en función de sus características propias, necesita encontrar y aplicar la receta para su organización política y de desarrollo; la cual por la experiencia adquirida necesita tener una visión orientada hacia la ampliación de las capacidades de la gente, de la ciencia y la tecnología, en lugar centrarse exclusivamente en la dependencia tanto externa, como interna de las materias primas y la explotación de los recursos naturales.
La ciencia y la tecnología deben ayudarnos a reducir nuestro impacto sobre el ecosistema, para que los tengamos mejores y más diversos, llenos de vida, un ambiente sano, más calidad de vida, mejores paisajes, playas y ríos limpios y sanos.

En estos tiempos difíciles hemos visto con mayor claridad las falencias de las instituciones nacionales e internacionales. Las instituciones supranacionales, en las que prevalecen los intereses ideológicos han sido incapaces de actuar de forma eficaz y coordinada; la Organización de las Naciones Unidas ha mostrado que carece de medios y posibilidades de plantear políticas públicas para toda la población y la burocracia internacional se limita a emitir alguna recomendaciones poco objetivas e inducidas ideológicamente, como lo hacen vergonzantemente la OMS y la CIDH.

Por tanto necesitamos asumir nuestro propio destino y organizarnos como sociedad y como país para encontrar las soluciones y tomar decisiones lo más cercano al origen de los problemas y de la población afectada, como se lo pretende hacer en un Estado Democrático y Federal pensando globalmente y actuando localmente.

Debemos entender que el incremento de la desigualdad económica amenaza con fracturar nuestras sociedades: aumenta la delincuencia y la inseguridad, socava la lucha contra la pobreza y hace que cada vez más personas vivan con más temor y menos esperanza.

Necesitamos contar con una mejor seguridad y a todo nivel, esto no implica tener un Ejército, cuyo rol está volcado a enfrentamientos internacionales; pensemos en Costa Rica, que sin ejército o gracias a no tenerlo, tiene más seguridad, estabilidad y progreso que sus vecinos militarizados.

Necesitamos construir un país más seguro, de una economía más productiva e igualitaria, fortalecer la seguridad alimentaria, desarrollar una agricultura sostenible y con respeto al ecosistema, una amplia base tecnológica y una infraestructura de servicios, internet, bases de datos y de telecomunicaciones, bien establecida.

Todo lo anterior lo dicen muchos, machacona y permanentemente y algunos lo creen pero casi nadie lo practica. Como siempre ha sucedido los ideales democráticos serán posibles gracias a una ciudadanía autónoma y responsable, y una cosa que quedo claro de esta experiencia corona vírica es que los Estados-nación están de vuelta y han llegado para quedarse.

ovidioroca.wordpress.com

, , , , ,

Deja un comentario

EL MUNDO CAMBIÓ Y NOSOTROS CAMBIAMOS O PERECEMOS

O muerte, o economía,
el dilema de hoy en día
”. j.ll.folch

Ovidio Roca

Diferentes estudios científicos señalan que los virus que nos vienen sacudiendo, están directamente asociados con la destrucción de los ecosistemas, la deforestación y el tráfico de animales silvestres para la instalación de los monocultivos. El cambio climático y coronavirus chino son dos plagas interconectadas, que ahora se juntan y nos golpean al unísono.

El virus surgió por mutación o manipulación y lo escondieron en China, pero él se liberó y viajó infectando a todo el mundo. En Diciembre del 2019 en Wuhan ya sabían del virus, pero dadas las prácticas autoritarias del régimen chino éste se esforzó, no por contener la peste que se venía, sino en contener la información.

El mundo está sufriendo, y muy molesto con esta actitud de los chinos el Estado de Missouri, USA, planteó una demanda contra Pekín:“ El gobierno chino mintió al mundo sobre el peligro y la naturaleza contagiosa de COVID-19, silenció a los denunciantes e hizo poco para detener la propagación de la enfermedad”, dictamino el Fiscal General, Eric Schmitt.

Después de Misuri se han anunciado numerosas demandas; una de ellas incluye a más de 40 países (hay que unirse a ellos) los cuales mediante una acusación formal piden una compensación billonaria por permitir el brote y después encubrirlo.

Producto de esta pandemia vivimos en un nuevo mundo, muy diferente de aquel en el cual nos sentíamos cómodos, pues trabajábamos, producíamos, hacíamos negocios, salíamos con nuestra familia y amigos y algunos viajaban por mundo entero. Ahora estamos confinados, encapsulados, todo ha cambiado y no sabemos muy bien cómo enfrentar esta nueva situación.

Esta pandemia y la crisis económica están aterrorizando a la población y cunde el  pánico y la histeria colectiva, que es viralizada por los medios de comunicación. Las empresas están cerradas y también los comercios, con lo que las recaudaciones tributarias están colapsadas. Y mientras el país está parado, la población que se siente inerme deja todo en manos del Estado y le piden mantener a las personas y a los empresarios entregándoles recursos para que puedan sobrevivir a la parálisis.

Con esto se alienta al Gobierno a concentrar todo el poder y las iniciativas; por lo que la sociedad democrática debe estar atenta a no caer en el Estatismo, el populismo, la perdida de la libertad, que es otro virus peor que el chino.

Cuando el coronavirus nos llegó y se expandió, dada la interconexión digital, nos aterramos con las noticias de la pandemia y las muertes y casi un tercio de la humanidad se puso y está en situación de confinamiento obligatorio. Se cerraron las fronteras nacionales, se instalaron controles internos, se expandió el paradigma de la seguridad y el control; se exige el aislamiento, el encapsulamiento y el distanciamiento personal y social.
Los únicos que están tranquilos y siguen haciendo negocios e ignorando la cuarentena, son los aguerridos cocaleros del Chapare que no han reducido su producción y menos sus exportaciones. Sus eficientes sistemas de transporte y de distribución del producto final son clandestinas y para ellos no hay leyes, ni fronteras, ni coronavirus. Con llujta, coca y alcohol, no hay virus que resista.

Está claro que mientras no haya vacuna, la pandemia seguirá entre nosotros sin que podamos hacer mucho más allá de la prevención y los cuidados básicos. Esta vacuna, nos dicen que tardará alrededor de un año y un tiempo adicional para su producción, certificación y transporte. Por lo que podría estar disponible para nosotros en  alrededor de dos años.

Son dos años en esta difícil situación y con la población hambrienta y demandando subsidios, cuando sabemos que ningún país sale adelante exclusivamente con subsidios del gobierno, bonos, canastas y bolsas “gratis” de los políticos; al contrario esos son los medios para hundirse aún más por ser insostenibles en el tiempo y hacerse a costa de la sobrevivencia de las empresas y la perdida de iniciativa de los ciudadanos.

La economía y la sociedad no resistirán este periodo de paralización de las personas y de la economía, puesto que aumentará la pobreza, las enfermedades y también los conflictos sociales. Por lo que siguiendo con responsabilidad las normas de protección y bioseguridad, necesitamos reiniciar paulatinamente las actividades de las empresas y la movilidad de las personas.

El mundo ha cambiado por lo que nosotros o cambiamos o desaparecemos; queda claro es que no podemos vivir encerrados, encapsulados, permanentemente, somos mamíferos, seres sociales y necesitamos estar juntos, abrazarnos, tener contacto físico. La amistad, la educación o el amor no se pueden practicar a distancia, necesitan del cuerpo a cuerpo; lo mismo que el trabajo y la producción.

En el pasado los grandes problemas se resolvieron siempre a través de una investigación básica que condujo a soluciones técnicas radicalmente nuevas y totalmente diferentes y que cambiaron todo, ahora también hay que hacerlo y urgente.
Esta crisis nos está confirmando que nuestro futuro debe cimentarse en el trabajo productivo, el progreso científico y tecnológico y en la nueva economía ecológica. Es también notoria la necesidad de un trabajo más coordinado entre el sector privado, el Estado y las universidades, para poner en marcha los proyectos que necesita el país en cada sector y región.

Por tanto se necesita invertir y trabajar para evitar nuestra dependencia de los combustibles fósiles, del crecimiento ilimitado en un espacio y ecosistema limitado y reducir el consumismo que continúa alimentando el desastre. Necesitamos incorporar nuevos modo de producción y comercialización, una nueva biotecnología para producir alimentos sin afectar al ecosistema y tecnologías para generar energía limpia para el planeta. La electrónica y la tecnología digital son parte del futuro.

Estamos viviendo tiempos políticos y de gran incertidumbre y estos actores sociales deben recordar que el pueblo, cuando está informado, no vota por derechas o izquierdas, sino por quien plantea soluciones realistas a sus necesidades que son esencialmente: trabajo, salud, educación, seguridad.

Se vienen tiempos difíciles de construcción de una economía y una nueva sociedad; esperemos que cuando haya que reconstruir el país, su economía y sus instituciones, aparezca no un demagogo haciendo promesas sino alguien como Churchill que en momentos críticos dijo en el Parlamento: “Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas”, y que la gente entienda, asuma su responsabilidad y lo sigan.

ovidioroca.wordpress.com

 

, , , , ,

Deja un comentario

HACIA UNA SOCIEDAD Y ECONOMÍA NO DEPREDADORA Y RESPONSABLE CON EL MEDIO AMBIENTE

Ovidio Roca

Cada día que pasa vemos mayores impactos negativos sobre nuestro ecosistema; hay un desorden del ciclo climático tal como lo conocemos y nos adaptamos a él, con temperaturas sequias e inundaciones extremas, huracanes, derretimiento de los glaciares y todo esto, aunque Trump no lo crea,  por los efectos de nuestra obsesión por el crecimiento, el consumismo y una población que aumenta cada día, ocupando, deteriorando y destruyendo el único hábitat adecuado para que prospere la especie humana.

Para salvaguardar nuestro ecosistema y nuestra vida se hace necesario un cambio de paradigma en la forma de producir, consumir y sobre todo de relacionarnos adecuadamente, tanto entre nosotros como con el medio ambiente; por tanto es urgente dar un giro hacia un sistema democrático y una economía no depredadora y eco sostenible que hace de la Tierra un lugar habitable para el ser humano.

En el campo socioeconómico si analizamos el desarrollo de los distintos países, podemos confirmar que los que lograron un mejor progreso económico, social y ambiental son aquellos que adoptaron sistemas democráticos y políticas de mercado, mientras que los que aplicaron las variantes socialistas, estatistas y populistas se debaten en la pobreza y una economía extractivista. Esto no ha cambiado a lo largo de la historia y pese a esta constatación las masas siguen creyendo en los populismos, pues extrañamente las promesas son más anheladas y creíbles que la realidad.

En el campo tecnológico vemos que como producto del avance científico, cada vez se acrecienta más la innovación y creación de nuevas formas de producir y comerciar, se potencia la economía del conocimiento, la informatización en todos los sectores de actividad y también se acrecienta la preocupación por el cuidado del ecosistema.  Ahora se producen más bienes y servicios con cada vez menos materias primas y menos personas, aunque de mayor capacitación tecnológica, lo que deja prever un cambio a corto o medio plazo de la sociedad del trabajo tal y como la conocemos hasta ahora, por lo que los países que no se preocupan por la investigación, la educación, la capacitación tecnológica y la economía no depredadora y responsable con el medio ambiente, van a sufrir las consecuencias.

Estamos viviendo los efectos del populismo y capitalismo depredador y del cambio climático, por lo que deberíamos reflexionar y plantearnos una nueva cultura de sociedad y economía, que no esté obsesionada ni guiada por la especulación y el crecimiento del PIB, sino con la capacidad de producir en forma sostenible nuestro sustento, construir la infraestructura básica, promover y disfrutar de nuestra propia cultura y la de los otros pueblos. Una sociedad con nuevas pautas de comportamiento, con conciencia y compromiso personal, nacional e internacional por la preservación del ecosistema apto para la vida de nuestra especie humana. Una sociedad en la que nos veamos los unos a los otros, no solo como personas individuales, sino como una familia, como un pueblo, aunque cada uno con sus  propias historias y tradiciones.

El objetivo de una sociedad es el bienestar y seguridad de las personas y no el puro crecimiento económico, se trata de cubrir las necesidades básicas más no el consumismo. El objetivo es la felicidad del ser humano, con arte, cultura y en un ambiente apto para su existencia y nuestra responsabilidad es legar a nuestros descendientes una naturaleza más grandiosa y un  mejor ecosistema.

La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”: Publio Ovidio Nason

ovidioroca.wordpress.com

 

, ,

Deja un comentario

UNA NUEVA UTOPÍA, ECONOMÍA SUSTENTABLE

Ovidio Roca

El actual modelo económico de crecimiento ilimitado y aplicado en un único planeta y con recursos finitos, nos conduce al deterioro de todos los espacios terrestres y marinos; destruyendo y contaminando los ecosistemas naturales que dan sustento y equilibrio a la vida, por lo que desde hace rato se propone su corrección, elaborando nuevas utopías que garanticen la permanencia de la vida humana.

El desafío es cambiar de modelo económico hacia uno más sustentable, pues el actual requiere de crecimiento constante y consumo masivo y para ello, entre otros, se postula la teoría del “acrecimiento” de la cual Serge Latouche  con su libro “La Apuesta por el Decrecimiento”, es uno de los pioneros.

Lo que se propone es un cambio de paradigma, lograr una desaceleración progresiva y razonable del crecimiento material como primera etapa hacia el decrecimiento de toda forma de producción desbastadora y depredadora, apoyado esto por la eco-eco y la economía del conocimiento, buscando que mediante la tecnología y la innovación se pueda lograr una economía ecológica y sostenible.

Aunque sabemos de todo esto y cotidianamente utilizamos un discurso ambientalista; cuando se trata de decidir: el pueblo, empresarios y políticos apuestan invariablemente por el crecimiento económico, por el crecimiento del PIB y no por el equilibrio ecológico y la calidad de vida.

Está claro que en los momentos actuales, esta propuesta de cambio hacia el acrecimiento es una utopía, pero han sido las utopías las que han cambiado las sociedades y cuando la realidad del cambio climático nos golpee, es bueno tener algunas alternativas para aquellos que sobrevivan.

Los aspectos que se vienen considerando en este cambio de paradigma se refieren a:

Para que una sociedad sea sustentable, además de los aspectos económicos y sociales, ésta necesita estar en equilibrio con el ecosistema del cual forma parte; del ciclo del agua, la biodiversidad y las fuentes de energía, pues el objetivo es convivir con la naturaleza en armonía y sin deterioro del ecosistema más adecuado para nuestra existencia. Esto necesariamente implica tomar decisiones para ralentizar el crecimiento de la población y eliminar la producción innecesaria, pues de lo que se trata es mejorar la calidad de vida, cubrir las necesidades básicas del ser humano y no el consumismo exagerado y esto significa adoptar una nueva perspectiva de vida que nos lleve a disfrutar de los valores familiares, culturales y artísticos que son importantes para nuestra vida.

Una sociedad sustentable necesariamente tiene que ser pacifica, evitando la violencia y las guerras y por tanto elimina los gastos en armamentos y ejércitos, los que en muchos países llegan a consumir la mitad del presupuesto nacional.

Igualmente se requiere avanzar hacia formas de gobierno y gestión local y por su parte, la actividad industrial debe preocuparse de la disminución de los tiempos de trabajo y producir de manera local productos y servicios que cubren las necesidades locales; de evitar la obsolescencia programada de los productos y garantizar su mantenimiento, lo que implica entre otros un gran ahorro en materiales, transporte y combustibles. Es necesario aplicar ese viejo principio de “quien contamina, paga” y hacerlo cumplir.

Se trata de Eco eficiencia de hacer más con menos, ahorrando materias primas y naturaleza, manejar la agricultura ecológica, generación y uso de energías renovables, solar, eólica, reducir el despilfarro, aumentar el reciclaje, realizar programas masivos de reforestación.

Debemos entender que no son las leyes o las reformas que se hagan, no es la autoridad, ni las sanciones lo que producirá el cambio de paradigma, sino la necesidad (antiguamente se decía que la letra entra con sangre) y luego un cambio de conducta del ciudadano, adoptando principios y valores éticos y asumiendo el compromiso por mejorar nuestros hábitos de consumo. Es la educación en la familia, en la casa, en los colegios, en los medios de comunicación, en los espacios públicos, la que nos ayudara a encontrar la solución de los problemas de nuestra sociedad y el medio ambiente.

ovidioroca.wordpress.com

,

Deja un comentario

ACRECIMIENTO

ACRECIMIENTO

Ovidio Roca

Los continuos cambios en los ciclos del clima nos señalan con cada vez mayor evidencia, la aguda crisis ecológica y económica que se avecina y que afectara gravemente el ambiente adecuado para la vida de la raza humana.

Una de las explicaciones para esta crisis, es la del crecimiento ilimitado de una especie, en este caso la humana y su depredadora actividad económica en un planeta finito. Los  daños ecológicos causados: el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación del ecosistema, la acumulación de residuos en la tierra y los océanos, está conduciendo a la eliminación de la biodiversidad de la que somos parte.

Durante el Siglo XX el desarrollo industrial y tecnológico y el de los medios de comunicación, genero nuevas y mayores necesidades y ha impulsado un consumismo exagerado. De aquí que actualmente asumimos el desarrollo como consumo y nuestra percepción de la economía y el éxito de las políticas económicas, la medimos por el crecimiento del producto interno bruto (PIB), es decir por mayor extractivismo y producción.

El problema es que este modelo económico de crecimiento, continuo e ilimitado y un consumo creciente (apoyado en el crédito); necesidad de más ingresos (más trabajo, más producción y más venta) para devolver los créditos y los intereses; no ha demostrado ser sostenible a largo plazo, ni en lo económico ni en lo ecológico y tampoco ha solucionado el problema de la pobreza. Esto lo podemos ver en todas partes y en todos los sistemas políticos y económicos. Lo vemos en China, en la India y en muchos otros países en crecimiento de nuestra américa.

Y esto nos lleva a reevaluar los objetivos de nuestra sociedad. Sócrates que vivió hace 2500 años decía: ” lo importante no es vivir, sino vivir bien, esto se consigue con la honestidad, es decir el ser justo, con uno mismo y con toda la sociedad“. Aceptando la validez de lo anterior, para vivir bien necesitamos cambiar de modelo económico, nuestra cultura consumista y cultura de vida.

En el campo económico, existen diversas propuestas sobre nuestra forma de producir y como viabilizar nuestra existencia como especie. Serge Latouche, plantea como perspectiva de futuro, el decrecimiento: “el rechazo del despilfarro de recursos naturales y el asumir que existen límites que hacen imposible la generalización a todo el planeta, del modo de vida occidental”…. “una sociedad basada en la calidad en lugar de la cantidad, en la cooperación más que en la competición y en una humanidad liberada del economismo y que tenga como objetivo la justicia social”.

La tendencia del acrecimiento se puede inscribir en un nuevo tipo de capitalismo no financiero y de producción innovativa y respetuosa con los ecosistemas, no expoliadora, ni contaminante.

Se propone además, el promover los bienes relacionales, aquellos ligados a las interacciones humanas, con componentes afectivos y comunicativos; y en el campo económico y social, la austeridad en el consumo, la limitación del crecimiento demográfico, promover la eficiencia y en términos ambientales, utilizar tecnologías de energía y producción limpias.

Como difícilmente cambiaremos el homo economicus por el  homo philosophus, la solución de nuestros problemas lamentablemente tendrá que venir por el desastre, por esto es importante tener disponibles algunas opciones para cuando esto ocurra.

En la ficción existen múltiples propuestas para la bomba poblacional. En la película “Soylen Green”, las galletas verdes y en “Inferno”, el virus y la esterilización aleatoria de un tercio de la humanidad.

En el campo más realista, el de las ciencias, se hace necesario que algunos Centros de pensamiento y Universidades estudien y elaboren propuestas prácticas como la mencionada del acrecimiento y otras, para que puedan utilizarlas aquellos que logren sobrevivir. Sería algo como lo de Las Fundaciones de Asimov.

ovidioroca.wordpress.com

, , ,

Deja un comentario

CUENTOS QUE LE CUENTAN A LA GENTE

CUENTOS QUE LE CUENTAN A LA GENTE

Ovidio Roca

A la gente le gustan los cuentos y por eso tienen tanto éxito y audiencia los saca suertes y los populistas. En nuestro país nos contaron el cuento del socialismo, el mismo cuento que se usó y se usa en todas partes para engatusar a las masas y que emociona especialmente a las audiencias de bajo nivel de ingreso y educación. Dependiendo del cuentista y del cliente se enfatizan cosas como comunitarismo, indigenismo, pachamamismo, patrióticas nacionalizaciones,  empresas públicas y  sobre todo, bonos y subsidios  que es lo que más gusta a la gente.

Los cuentistas también nos asustan con los relatos del coco neoliberal y nos cuentan de los exorticios y conjuros que hay que realizar para deshacernos de las empresas capitalistas y lograr la felicidad socialista. Para empezar hay que demonizar y joder a la empresa privada (la de los opositores no la suya que es buena) fuente de todos los males, aplicando avasallamientos a las propiedades de los otros, prohibiciones a las exportaciones (menos a la cocaína), controles de precios, veto a los transgénicos, terrorismo tributario, manejo de las normas laborales y un sin fin de trámites largos y onerosos que solo pueden ser facilitados previa propina que depende de la cara del pavo y por si acaso cualquier otra traba que perjudique las inversiones de los cochinos capitalistas. Como son gobierno, de yapa y para causar terror, acosan y amedrentan a los opositores y sus familias.

Detrás de todo este cuento, lo que finalmente buscan es dinero y poder. Poder sobre todo y sobre todos y esto lo hacen arrasando con todo lo que encuentran a su paso: bosques, aguas, tierras, minas, pueblo, indígenas, opositores y guiados por su afán de poder y dinero que es su única ideología.

Cada cuentista tiene su cato de coca o de poder; los del Chapare piensan en un estado cocalero autónomo, con aeropuerto internacional línea blanca, industria gasífera y de precursores, carreteras atravesando el TIPNIS hacia San Ignacio de Mojos y La Paz. También extender su territorio avasallando los  Parques y Reserva Naturales del Isiboro Sécure, Carrasco, Amboró, Chore y esto para ampliar los cultivos de coca y las fábricas de línea blanca. Para financiar estos negocios, usan la plata de los otros, bajo el mecanismo del  “le meto nomas” y palo al que joda.

Los otros plurinacionales, usando su cato de poder, incursionan en el cobro de comisiones por adjudicación de obras públicas, negocios inmobiliarios, contrabando masivo, transporte, pegas públicas y depositan su platita en los seguros bancos internacionales capitalistas. No por nada los Gobiernos de los países signatarios del Socialismo Siglo XXI han sido reconocidos como los campeones mundiales de la corrupción.

Mientras tanto, la economía nacional es cada es cada vez más extractivista, menos diversificada y de bajo nivel de desarrollo industrial y empresarial. A su vez la población, que aunque se caracteriza por ser emprendedora,  en su gran mayoría está poco capacitada y motivada para trabajar en una economía moderna y de producción competitiva, la que exige preparación tecnológica para poder progresar y por tanto tienen temor a un régimen y una economía que exija formalidades y destrezas.

En este ambiente  la población halla su solución para sobrevivir, en la informalidad; de aquí que gran parte de la gente tiene temor del cambio hacia una economía formal y un Estado democrático, que exija un orden jurídico y el cumplimiento de las leyes y peor aún, temen que cualquier gobierno que suba por elecciones no pueda soportar las presiones de los grupos de activistas y movimientos sociales, sindicatos, narcotraficantes, grupos armados y bloqueadores del régimen cocalero y que el nuevo Gobierno se desestabilice y caiga llevándonos al caos.

Como nada dura, ellos también se irán dejando tras sí una herencia maldita; fundamentos institucionales podridos de populismo, un Estado dividido étnicamente y desvinculado socialmente, ciudadanos que carecen de una cultura común compartida. El problema es que esto no se arregla retocando el tipo de cambio, las tarifas de los combustibles y servicios públicos o haciendo algunas correcciones en el sistema legal, sino que demandan un cambio sustancial de actitud y voluntad de construir un nuevo Estado, con democracia, educación, orden, responsabilidad social y ambiental.

Dejándonos de cuentos, en todas partes vemos que las sociedades solo progresan en un ambiente de estabilidad y seguridad jurídica, lo que permite invertir, innovar y diversificar la producción. En esta perspectiva los nuevos trabajos se orientan hacia la investigación y el desarrollo tecnológico, biotecnología, agroindustria, granjeros, manufacturas, artesanías, cadenas productivas, turismo, salud, cuidados de la tercera edad, medio ambiente, etc.

Todo nos señala que el futuro de los pueblos está en la economía del conocimiento y que los empleos requieren de cada vez mayor formación tecnológica, mientras que los trabajos rutinarios tienden a ser realizados por máquinas y computadoras; por lo que necesitamos educarnos y capacitarnos en ciencia, tecnología e innovación para encontrar trabajo y progresar y todo esto necesariamente en un ambiente de libertad y democracia, con alternancia de poderes y libres de repostulación y corrupción.

ovidioroca.wordpress.com

, , ,

Deja un comentario

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO
Ovidio Roca
Tenemos evidencias del peligro que significa el cambio climático; sabemos que nuestro planeta está sobre poblando, que con nuestro afán desmedido de consumo estamos expoliando los recursos naturales más allá de su capacidad de regeneración, que estamos destruyendo los ecosistemas y contaminando las tierras, las aguas y los océanos y con ello destruyendo la biodiversidad y el consiguiente equilibrio ecológico; aquel que garantiza las condiciones de vida adecuadas para nuestra especie. Esto es algo que desde hace muchos años los investigadores han venido informando y alertando a la sociedad, sin haber conseguido su atención y lograr que esa información se transforme en acciones concretas.
Estamos informados y advertidos y al margen de hacer grandes discursos y reuniones, seguimos empeñados en un crecimiento sin límite de la población, del consumo dispendioso, de la producción de basura. Practicamos una economía que produce cada vez más bienes y servicios y con cada vez menos mano de obra, generando desempleo, afectando negativamente al entorno ecológico y social. Todo esto nos produce gran temor e incertidumbre sobre nuestro futuro, pero poca acción.
En los países más pobres y más poblados, sus gobiernos populistas incrementan aún más el estatismo y el extractivismo. Son cultores de una economía primaria, dirigida hacia la exportación y dar contento a la gente con algunos bonos y subsidios; paliativos demagógicos que son insostenibles.
Y todos: comunistas, socialistas, populistas y capitalistas, seguimos aplicando un sistema económico y productivo que no respeta e ignora las leyes de la naturaleza, sobre todo la ley de la entropía, pues si lo hiciéramos no se aceptaría la idea del “crecimiento ilimitado”.
Manejamos un sistema económico modelo bicicleta, que necesita estar en permanente movimiento para no caerse. De ahí nuestro empeño en crecer permanentemente y a más del 3% anual, procurando así mantener los empleos y captar fondos públicos para más prestaciones y bonos, que pretende conseguirse con el crecimiento de la economía y exprimiendo aún más a los contribuyentes.
Gracias a la ciencia, en los países desarrollados la esperanza de vida pasó de los 30 años en el siglo diecinueve, a los más de 70 años en la actualidad; con lo que la cantidad de personas de tercera edad y jubilados aumentó drásticamente y como consecuencia tenemos una masa considerable de ancianos y enfermos que se necesita mantener y cuidar, y nuestra solución es más natalidad y más migración, para contar con una mayor cantidad de jóvenes contribuyentes.
Como fruto del crecimiento económico de las últimas décadas se ha exacerbado, una mentalidad consumista y del pleno disfrute, ajena al esfuerzo y la responsabilidad. La predica populista, es aceptada y demandada por todos y en especial por los jóvenes y los más pobres, quienes se han especializado en indignarse y reclamar derechos, pensando que el Estado les proveerá de todo lo que quieren.
Como esta situación es insostenible, la solución tendrá que venir por el desastre. De aquí la importancia de que exista una base conceptual y gente con capacidad para asumir compromisos y responsabilidades para cuando el problema ambiental, económico y social estalle. Para esto se necesita entre otros, instalar una educación de calidad, que promueva la innovación y la producción de bienes y servicios y una sociedad que demande más calidad ambiental y cultural y no mero consumismo.
Aunque la solución debe ser global, pues todos compartimos un único planeta, tiene que gestarse y aplicarse desde lo local, desde las personas, la familia, el municipio. Sin embargo, impulsar la valorización de lo local, basados solamente en la buena voluntad de las personas y organizaciones y sin cambiar la lógica consumista, no es viable. De ahí la importancia de las propuestas y la toma de conciencia y asunción de decisiones en todos los ámbitos y partiendo de lo local a lo global.
La crisis a la que conduce el actual modelo de crecimiento, ha llevado a la sociedad a plantarse un conjunto de reflexiones y propuestas relacionadas con la cultura de consumo, del límite poblacional, el equilibrio ecológico, la justicia y el bienestar social:
El primer desafío que surge, es el de cambiar nuestro concepto de nivel de vida; el que actualmente se mide por la cantidad de bienes y servicios que el ingreso personal y el PIB permiten comprar. Un bienestar que se lo asimila con bientener.
Para cumplir con este desafío necesitamos cambiar las pautas de consumo, entendiendo y explicando, que disminuir los consumos no es una actitud “regresiva” sino progresista, porque se busca el progreso en la calidad de vida: con energía renovable, aguas limpias, ciudades no contaminadas y personas, biodiversidad, bosques y océanos, saludables.
En esta lógica, se viene planteado la idea del “acrecimiento” que nos invita a huir del desarrollismo, y se argumenta que el crecimiento económico no es una necesidad natural del hombre y la sociedad, salvo de la actual sociedad de consumo.
Se propugna un consumo de lo esencial y que privilegie más los servicios que los bienes materiales; para ello se propone potenciar la capacidad de relacionamiento humano, de su inteligencia, de la ciencia y la capacidad de innovación, para conseguir energías limpias, disminuir el uso de materias primas, aumentar el reciclaje, reducir la contaminación, cultivar alimentos de manera más eficiente, y mejorar la calidad de la vida, proteger la naturaleza y propiciar la convivencia humana en un ambiente sano, así como privilegiar en lo local la producción de bienes y cultivos, con el consiguiente ahorro de transportes y combustibles.
Algunas empresas vienen aplicando el concepto de inmediatez, el “justo a tiempo”, es decir comprar o producir solo aquello que se necesita, y solo cuando se necesita, lo que permite reducir las existencias y los costes de producción y almacenaje.
Se hace necesario que los mercados incorporen las externalidades en los costos y precios de los productos, si lo tomaran en cuenta la energía renovable y la producción ecológica sería mucho más competitiva.
Somos la generación del cambio climático, la que conocerá las siete plagas del siglo XXI: Las aguas se contaminan, los océanos se acidifican, cambia el habitual ciclo climático, las lluvias y sequia se extreman, las cosechas disminuyen, el hambre se acrecienta y las enfermedades y plagas se multiplican. Y la duda es si actuaremos a tiempo o seguiremos la consigna que alguna vez dirigió a sus seguidores, el Comandante del Socialismo Siglo 21: “Estamos al borde del abismo y daremos un paso al frente”.
ovidioroca.wordpress.com

,

Deja un comentario