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RESPONSABILIDAD DE LOS DEMOCRATAS

RESPONSABILIDAD DE LOS DEMOCRATAS

Ovidio Roca

Recién terminamos un proceso electoral amañado y pronto se iniciara otro, ahora para el nivel local. Y nuevamente empiezan los discursos y las promesas oficialistas y una escaza presencia de la  oposición, que dividida no se atreve a plantear una alternativa que los diferencie de la populista del MAS; una propuesta de democracia liberal y de mercado que es la única que ha demostrada ser viable. Una propuesta responsable para darle un futuro al país, propuesta de difícil aceptación para muchos grupos, por la actual coyuntura de buenos precios internacionales y el auge del narcotráfico.

Durante estos nueve años aprovechando la bonaza de los precios del gas y los minerales, sin olvidarse de la coca; los masistas han generado en la población una visión inmediatista, sin la menor preocupación por el futuro. Lo que importa es cuanto gano hoy, sin mayor cuidado por la sostenibilidad, por el futuro del país y de la sociedad; quizá por algo parecido a lo dicho por Keynes: “a largo plazo todos estaremos muertos”, o más bien por la cita de Epicuro: “comamos y bebamos que mañana moriremos”.

La experiencia nos enseña que los populistas son incapaces de crear riqueza, lo demostraron en Cuba, Venezuela, Argentina, Corea del Norte, Bolivia; pero son expertos en la corrupción, el derroche y el dispendio. Corren ávidamente tras el dinero y el poder buscando perpetuarse y así evitar ser juzgados y presos.

Los ideólogos del proceso de cambio, ofreciendo ventajas, prebendas e impunidad se ganaron a los grupos corporativos: cocaleros, cooperativistas mineros, transportistas, chuteros, contrabandistas y comerciantes informales. Ahora usando la zanahoria y el garrote, vale decir los negocios y el terror, han añadido también a los agricultores y empresarios del oriente los que ya forman parte de sus huestes.  Confirmando lo anterior, nos dice Julio Roda el Presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, CAO: “El que diga que no ganó dinero en el Gobierno de Evo Morales está mintiendo”.

La oposición, erróneamente sigue la pauta demagógica del gobierno y ofrece prebendas a la población, olvidándose que los que conducen el movimiento corporativista cocalero son mucho más hábiles que ellos en eso de la demagogia; en eso de prometer el bienestar de manos del Estado, ofrecer el reparto de la riqueza, ya sea los recursos naturales o la riqueza expropiada a los productores. Además, ellos son mejores en ilusionar y así prometen ampliar subsidios, bonos y regalos, que es la miel que atrae los votos de las masas que las reciben ansiosas pues  encuentran en ellas la promesa de algo que les cae de

arriba y sin necesidad de trabajar, que es lo que gusta a las mayorías. Y una cosa más, la oposición no tiene en sus manos la posibilidad de usar masivamente el terror.

Si de veras quisiéramos avanzar hacia una sociedad sostenible, en un  entorno de libertad y seguridad, necesitamos contar con una nueva alternativa política;  vale decir un proyecto democrático liberal y con enfoque hacia el desarrollo sostenible. Con voluntad de recuperar la Republica y la separación de poderes, la vigencia de las instituciones, el estado de derecho, el incentivo del trabajo y el respeto a la propiedad de las personas; todo lo que está siendo destruido por el populismo y corporativismo vigente en su afán de perpetuarse en el poder.

Es fundamental que cuando concluya este periodo populista, podamos contar con una clase productiva eficaz y organizaciones políticas capaces y eficientes para reconstruir el país, si no queremos terminar como un país de terror y sede de los carteles del narcotráfico.

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CADA PUEBLO TIENE EL GOBIERNO QUE MERECE

CADA PUEBLO TIENE EL GOBIERNO QUE MERECE
Ovidio Roca
Instituciones son valores y la institucionalidad de un país es el reflejo de las ideas y principios que prevalecen en esa sociedad y que constituyen su consciencia social. Es por esto que elegimos gobiernos que son como nosotros y que avalan y protegen lo que queremos, lo que hacemos y como lo hacemos.
La formación de esta consciencia social nos la explican dos influyentes autores, Carlos Marx y Max Weber:
“No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. Marx
“En la economía, la política, los conflictos sociales, etc. pesan elementos que preceden a la conciencia, pero ésta también actúa en la existencia social. Es decir los niveles de conciencia no son producidos automáticamente por los elementos existenciales, sino que se influyen mutuamente”. Weber
Como creo más en la dialéctica de Weber que en el determinismo de Marx, tengo la esperanza que superando los actuales condicionamientos e intereses económicos y de poder, podamos avanzar en la construcción de un país de leyes, con una mejor institucionalidad y un mejor futuro común y compartido.
En el Estado Plurinacional, los movimientos sociales corporativo cocaleros exigen protección para sus cultivos de coca, vía libre para los precursores y acogida para sus clientes los carteles del narcotráfico; permisividad para los negocios del contrabando o de la explotación irracional y ecocida de los minerales; permisos irrestrictos para los chuteros y ropavejeros; apoyo para el avasallamiento y tráfico de tierras; oportunidades para el enriquecimiento con contratos con el gobierno, que se ejecutan mal, con sobreprecios y que cubren además de las ganancias, las coimas que exigen las autoridades gubernamentales para otorgarlos. Esta práctica, este “ser social” determina la economía y la institucionalidad y un Estado fabricado a su propia medida
En este nuevo Estado y Gobierno, todo ciudadano que no forma parte de sus seguidores o de los grupos corporativos, está excluido y carece de seguridad y de justicia. Peor si opositor y peor aún si es un “yesca”, un pobretón que no puede pagar por su protección, pues la justicia se ha convertido en un instrumento punitivo del gobierno para eliminar a los opositores y a los que no pagan. Y todo esto ocurre porque la democracia se ha reducido al solo acto electoral y por eso estamos jodidos, aunque jodidos no están todos.
Por el contrario en una sociedad democrática, a la que todos deberíamos aspirar, se manejan principios y valores como los siguientes, que garantizan un país vivible y sostenible:
-Defensa irrestricta de los derechos humanos, partiendo por el derecho a la vida y a la dignidad; protección a las minorías y garantía y protección real del derecho de propiedad privada licita.
-Libertad económica y gobierno eficaz y reducido.
-Separación e independencia de los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y electoral y su gestión eficaz por ciudadanos idóneos y honestos.
-Alternancia en la gestión gubernamental.
-Vigencia de varios partidos políticos, con principios doctrinarios y propuesta sostenible, económica, social y ambiental.
-Libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de asociación.
-Derecho a votar y a ser elegidos en las elecciones departamentales y nacionales.
Sabemos que el camino de la verdadera democracia es largo y difícil, pero es el único sistema que nos da la posibilidad de construir una sociedad libre y productiva y bajo un modelo de libertades, que es la antítesis de lo que se tiene actualmente en el país. Depende de nosotros tener una República y una democracia liberal, un gobierno de la mayoría con derechos para las minorías y no una dictadura que utiliza un sistema electoral digitado para adueñarse del gobierno.
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QUEREMOS PROMESAS BASTA DE REALIDADES

QUEREMOS PROMESAS BASTA DE REALIDADES
Ovidio Roca
Para los asuntos cotidianos somos bastante racionales; nos preocupamos por elegir el mejor mecánico, el mejor albañil o cocinero; pero para lo trascendente, para aquello que marcará y definirá nuestro futuro no tanto, pues nos gustan las promesas. Actualmente y en vísperas de elegir a las autoridades que van a dirigir y administrar el país, deberíamos tomar una buena decisión, aquella que convenga a nuestros intereses y los de nuestros descendientes. Para esto es necesario conocer lo que ofrecen los políticos, mirando no tanto lo que prometen sino lo que realmente pueden aportar al país y la sociedad, considerando que la eficiencia y honestidad no se proclaman, se demuestra en los hechos. No olvidemos que “el que sabe hace y el que no, promete y discursea”.
No se trata por tanto de que nos ofrezcan bonos y prebendas, construir una escuelita aquí o una cancha de pasto sintético por allá, o combatir la inseguridad, apresar a los borrachos y ofrecer créditos. Pues lo que realmente debería interesarnos como sociedad y personas conscientes es un modelo de Estado viable, una política económica y reglas de juego claras y permanentes. Vale decir un ambiente de libertad y de seguridad para que la gente se capacite, trabaje y logre su progreso y bienestar.
Requerimos como sociedad propuestas se enfoquen en la estructura y no a los regalitos y parches, pues de lo que se trata si queremos un país que progrese, es un plan para reorientar la insostenible economía extractivista actual, dirigiéndola hacia actividades productivas y renovables, con alta tecnología y respeto al ecosistema.
Lo importante además de la propuesta programática e ideológica de los candidatos es su capacidad de ejecutarla y eso tiene que ver con sus antecedentes de idoneidad, de honestidad y coherencia demostrada en el transcurso de su vida privada y pública; de su conocimiento y capacidad para hacer las cosas, pues lo peor que puede ocurrir es que ensayen a ser gobernantes. En nuestra vida cotidiana no subiríamos en un colectivo con un chofer trucho, ni nos someteríamos a una operación quirúrgica con un carpintero, aunque sea bueno en su ramo.
Es de fundamental importancia también ver lo que los socios políticos e ideológicos de nuestros candidatos hacen en sus respectivos países, pues lo que ellos realizan allí también se repetirá en el nuestro. Y para tener un adelanto de nuestro futuro podemos revisar cómo les está yendo en su vida diaria, en su economía personal y su libertad a la gente de los países hermanos del socialismo siglo xxi, por supuesto no a los jerarcas, sino al pueblo. Y la respuesta nos salta a la vista (para quien quiere ver): En países democráticos y de economía de mercado como Chile, Colombia, Brasil, Perú, Panamá, los ciudadanos son más libres y más prósperos, mientras en los países bolivarianos dirigistas y estatistas: Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia (no hablemos de Cuba donde viven miserablemente y esclavizados) van hacia el desastre, a corto o mediano plazo.
La actual coyuntura de precios internacionales de los productos primarios ha favorecido a esta plaga de gobiernos populistas, enmascarando la demagogia y la corrupción de sus líderes y su fallido modelo económico. Recién cuando caen los precios, la incompetencia y la corrupción llegan al extremo y empiezan a faltar los ingresos, constatamos una vez más que el modelo estatista y corporativista se agota y termina por destruir los países, aun de aquellos con una riqueza natural tan grande como Venezuela y Argentina.
En Bolivia, pese a los millonarios ingresos por el gas y minerales durante estos últimos ocho años, no hemos logrado construir una estructura económica con valor agregado, innovación y tecnología; somos cada vez más extractivistas y ahora el 84% de nuestras exportaciones son gas y minerales. La frontera agrícola no ha crecido, las empresas productivas no aumentan ni se modernizan, por temor a las estatizaciones y tampoco se ha descubierto algún nuevo pozo de gas. Las empresas expropiadas y las construidas últimamente sin ningún criterio de eficiencia, producen poco y mal y no tienen rentabilidad económica; pero de lo que no hay duda es que aportan pegas para los militantes y muchas comisiones para los dirigentes. Ahora vemos en los medios que lo que más prospera es la pluriburguesia cocalera, feliz al volante de sus chutos.
Una tarea de los líderes políticos y sociales es escuchar al ciudadano, planificar y actuar eficazmente con los mejores hombres que tiene el país en cada campo. Y en las actuales circunstancias y pese a los eventuales desencuentros lo urgente y prioritario es consolidar un frente democrático, que postule a lo mejor, lo más idóneo, lo más honesto de la ciudadanía boliviana, para desplazar del poder al socialismo corporativo cocalero o al menos eliminar su actual dictadura parlamentaria.
Es también necesario que los periodistas, las organizaciones cívicas, los intelectuales y los partidos políticos, ofrezcan una permanente información, orientación y educación ideológica al ciudadano; pues como fruto del populismo y la demagogia, la opinión de las personas y grupos, está distorsionada y referida solo al corto plazo y a la satisfacción inmediata de sus necesidades y apetencias, y no se piensa en la construcción de un Estado viable y un régimen de convivencia social estable y con proyección histórica.
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MIGRACIÓN COMO INSTRUMENTO POLÍTICO

MIGRACIÓN COMO INSTRUMENTO POLÍTICO

Ovidio Roca

Santa Cruz, Beni y Pando, son pueblos con mentalidad proclive a la modernidad, al progreso; que valora al individualismo y el esfuerzo propio, así como la tradición y valores cristianos y mantienen una actitud alegre y hospitalaria. Estas características y la bohemia los lleva a ser excesivamente permisivos y por tanto victimas de grupos agresivos y corporativos que rápidamente los avasallan.

Esta su actitud de apertura al cambio, y la valorización del éxito, antes que la clase o etnia, como valor social, ayudo a la región oriental y especialmente a Santa Cruz, a lograr mejores condiciones y ambiente de desarrollo que el resto del país, lo que atrajo una importante migración. Muchos de estos migrantes se integraron fácilmente a esta sociedad, aportando con nuevas ideas, técnicas, conocimientos y formando parte importante de la construcción y el progreso regional. Ellos también son cambas, pues como dijo un colla “el camba nace donde quiere, en Potosí o en Alemania”.

Por el contrario aquellos que llegan a la región, al pueblo y no se integran, no son inmigrantes, son colonizadores. Estos colonizadores (en actitud o proyecto de mitimae) de tradición comunitaria y corporativa solo se identifican con su gremio, su cultura de origen y rechazan los valores y tradiciones de la sociedad oriental, no se identifica con ella, la critican y desprecian.

La semana anterior, en el cambódromo, se disfrutó de la espectacular entrada de los residentes paceños y allí habían más de cincuenta mil de ellos, entre bailando y aplaudiendo, además de otros treinta y poco mil espectadores provenientes de toda la geografía nacional. Recordemos que la ciudad de Santa Cruz en el año 1950 tenía solo cincuenta mil habitantes, bastante menos que los que estaban ese día en el cambódromo.

El gobierno como parte de su proyecto de poder cocalero-corporativista y de tinte indigenista, está realizando un traslado poblacional, una migración acelerada hacia la región de la llanura. Esta migración forzada, es problemática por la cantidad y velocidad con que se produce, y al ser impulsada y digitada geopolíticamente se la percibe como un avasallamiento y no algo natural y pacifico que permite un pacífico y paulatino proceso de asimilación y complementación.

En realidad se trata de una estrategia de dominación, que usa la migración para avanzar en la ocupación territorial, sigue luego el control de la economía por sus gremios y finalmente, el golpe orquestado que elimina de un zarpazo a la dirigencia opositora local y deja temblando al resto.

Todo pueblo para mantener su unidad e identidad, necesita respeto a sus valores y forma de vida. Los norteamericanos uno de los países de mayor y más diversa inmigración superaron los problemas del multiculturalismo y hoy en día, cualquier inmigrante se percibe así mismo con estadounidense y respeta el marco legal e institucional del país que eligió para vivir, y lo hace sin tratar de imponer y afectar los derechos de los demás, manteniendo además y sin mayores conflictos la cultura de su pueblo de origen.

Dice con sabiduría el Papa Francisco: “Para mí, la gran revolución es ir a las raíces, reconocerlas y ver lo que esas raíces tienen que decir el día de hoy. No hay contradicción entre revolucionario e ir a las raíces. Más aún, creo que la manera para hacer verdaderos cambios es la identidad. Nunca se puede dar un paso en la vida si no es desde atrás, sin saber de dónde vengo, qué apellido tengo, qué apellido cultural o religioso tengo”.

La preservación de nuestros valores y cultura es fundamental para conservar nuestra identidad. Un pueblo como el de Mojos y Chiquitos, que fue libre desde el inicio, que eligió desde el primer día de su fundación en 1561 a su Gobernador, no puede desfallecer y ahora tiene la oportunidad de unirse, elegir a sus verdaderos y genuinos representantes y actuar y votar conjuntamente para preservar su futuro, su libertad y su forma democrática de vida.

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EL CONTROL DE CAMBIOS Y EL PROCESO DE CAMBIO

EL CONTROL DE CAMBIOS Y EL PROCESO DE CAMBIO
Ovidio Roca
Nuestros políticos e ideólogos populistas, tienen sus recetas económicas típicas e inamovibles y con ellas preparan los mismos menús, que producen indigestiones, severos cólicos y aun la muerte. Lo inexplicable es que los ciudadanos las aceptan; una de estas malas recetas bolivarianas, es “control de cambios con salsa picante”.
Siguiendo esta receta, en Venezuela ya tienen tres tipos de cambio oficiales y uno paralelo; en la Argentina K, el cambio paralelo no es negro sino blue y se dice en esferas oficiales, que están llegando a Bolivia espías para copiar su modelo económico de cambio cocalero.
Es característico de los políticos bolivarianos, su obsesión revolucionaria por controlarlo todo, con lo que terminan destruyendo tanto el aparato digestivo y productivo del país, como el régimen financiero; afectando con esto la economía y especialmente la de los más pobres. Cuando toman el poder, pretenden que es para siempre e insisten en mandar y decidir sobre todo y sobre todos: sobre qué comer, qué producir, a qué precio vender, controlan las exportaciones y sobre todo la vida y la libertad de las personas.
Son autócratas que creen tener más capacidad e inteligencia para orientar el rumbo de la economía, que las miles y miles de personas, que con sus decisiones de compra expresan sus prioridades y señalan la adecuada orientación a la producción.
Mencionaba que una de las obsesiones de estos políticos dirigistas, es el control de cambios de las divisas. Se olvidan del proceso natural de la oferta y demanda y en su lugar aplican sus peculiares reglamentaciones para su compra y venta; aplican también algunas variantes, como el régimen de cambios múltiples, tipos preferenciales más favorables, para determinadas importaciones y salidas de capital. Este mecanismo lo usan no sólo en función de objetivos cambiarios o de balanza de pagos, sino como instrumento de política económica y enriquecimiento personal.
Venezuela lleva ya once años de este tejemaneje cambiario y con esto, además de haber creado una clase boliburguesa multimillonaria, han logrado liquidar la producción nacional agropecuaria e industrial y esto gracias a la competencia de las importaciones a tasa de cambio sobrevaluada. Esta situación se ha podido mantener así y por varios años, porque Venezuela es el país que tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo y recibe diariamente del imperialismo norteamericano y chino, millones de dólares por su exportaciones petroleras.
El modelo funciona muy bien para los miembros y socios del club chavista quienes reciben los dólares y hacen las importaciones con millonarios sobreprecios; parte de los productos van a las tiendas del Estado y el resto al mercado negro. Como consecuencia la actividad productiva agropecuaria e industrial nacional se desincentiva y desaparece y el pueblo sufre por el desabastecimiento.
En Argentina llevan también algunos años cocinando el control cambiario y como resultado el precio del dólar en el mercado oficial está muy por encima, de cuando comenzaron con los controles. Este control o cepo cambiario, trajo de postre a la economía argentina; el mercado paralelo, incremento de la inflación, reducción de las exportaciones y trabas crecientes a las importaciones.
Esta paranoia ya la vivimos en Bolivia, con el gobierno izquierdista de la UDP, cuando de manos de genios de la economía populista y dirigista, conseguimos una inflación record de veinte mil por ciento anual y el más desastroso desorden y desabastecimiento. El país sobrevivió apenas y gracias al suministro de dólares del narcotráfico y la eficiencia mercantilista del pueblo, que contrabandeaba de todo y trayéndolo de todas partes. Choqehuanca decía hace poco: “Pero poco a poco la comunidad internacional tiene que entender que cuando estamos hablando de la coca, estamos hablando del Banco de la vida”.
En esa época de histeria revolucionaria e inflacionaria, mucha gente se enriqueció; los que debían en bolivianos, pagaban con centavos y muchos banqueros y ejecutivos de bancos se hicieron multimillonarias, manejando y dándose créditos en bolivianos e hicieron lo propio con el control de la venta de divisas; algunos también blanqueando los dólares del narcotráfico.
La situación podía haber seguido en ese ritmo, dentro de una total anarquía e incertidumbre, pues las crisis no tienen fondo; pero se dio una coyuntura favorable y el pueblo, en el año 1985, eligió un Estadista quien asumió la responsabilidad de gobernar, y sin pensar en las próximas elecciones aplico una política antipopular (para los populistas), de libertad de mercado y de regimen cambiario, con lo que incentivo la inversión, el trabajo y la producción y dio al país un largo periodo de estabilidad y prosperidad.
En cuanto al control de cambios; en Bolivia a diferencia de otros países es difícil aplicarlo de manera integral y efectiva, por la gran economía informal existente y porque se tiene una fuente alternativa de divisas a las del Banco Central y esta es el narcotráfico y el Banco de la vida (*), que financia los negocios de la informalidad y el blanqueo de capitales. Por tanto el control cambiario se circunscribe al ámbito de las empresas formales y se lo ejerce aplicando fuertes impuestos a las transacciones financieras y un alto spread en la compra venta de divisas; que por supuesto el mercado informal, poco más del setenta por ciento de la economía, ignora y evade.
Este modelo económico facilita a una gran masa de población, hacer su negocio de la informalidad y del despojo de las arcas del Estado, por lo que necesitan mantenerlo pese a ser insostenible ética y económicamente. La buena noticia para los ciudadanos que creen en la honradez, la justicia y el respeto a los demás; es que está creciendo rápidamente un frente amplio, la Concertación Unidad Demócrata, que podrá cambiar este socialismo corporativo, con coca y persecución; por una democracia liberal con trabajo digno, pan y libertad.
Notas:
(*) Según fuentes generalmente bien informadas, el ingreso anual de dólares por los negocios de la droga en Bolivia, supera los cuatro mil millones de dólares.
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MERCADO ELECTORAL, FABRICANDO Y AMARRANDO VOTOS

MERCADO ELECTORAL, FABRICANDO Y AMARRANDO VOTOS

Ovidio Roca

Nuevamente entramos en la contienda electoral y esta vez con institucionalidad y organizaciones políticas debilitadas y divididas; para enfrentar a un Gobierno corporativo cocalero, económicamente fortalecido, dueño absoluto del Estado y con nuevas mañas. Ahora, además de manipular el padrón está moviendo la geografía electoral, para cosechar votos en las áreas rurales, donde votaran hasta la “piedras arrechas” de Choquehuanca.

Para entender como nos viene la mano, es conveniente revisar los intereses que se mueven alrededor del Estado plurinacional, así podemos ver de dónde vienen y como se mueven los votos. No olvidemos que el voto es uno de los elementos de la democracia más vulnerable a la manipulación; en el ciudadano poco consciente y también en aquel que ofrece su voto a cambio de prebendas.

Los intereses son muy grandes y  de grupos bastante diversos. En lo que sí coinciden todos ellos y con lo que se sienten cómodos, es el mantener su práctica de economía informal, sus peculiares usos y costumbres conveniente a sus intereses, y todo ello bajo la consigna jurídica “le meto nomas”. Para imponerse, usan como es de rigor, acciones de hecho sin respeto a la ciudadanía que sufre por sus desmanes. Resaltan en esto por su entusiasmo, los cocaleros, cooperamineros, pegaquiero, chuteros, ropavejeros y la naciente pluriburguesia; los que ansiosos marchan para perpetuarse en el poder.

Entre sus estrategias de poder, los masistas impulsan la de ampliar su base territorial, y la ejecutan a través del traslado poblacional y la colonización especialmente en los pueblos del oriente, donde  toman las tierras y sientan su dominio territorial, político y económico. Lo hacen usando recursos del Estado y sin ningún respeto por los habitantes originarios, y es común la toma de poblaciones enteras. Siguiendo con la estrategia, ahora van por la toma de las instituciones y para ello utilizan el acarreo de votantes que denuncia la prensa.

En el ámbito nacional están trabajando en la cooptación de los grupos corporativos más importantes. Efraín Choque cooperativista del MAS, dijo que cuentan con 150.000 afiliados, que de manera orgánica votarían por el binomio Evo Morales-Álvaro García Linera en las elecciones; obviamente si son satisfechas sus demandas. Donado Callisaya, dice que la Confederación de Choferes de Bolivia cuenta con 300.000 votos de los compañeros a favor de nuestro Presidente, más sus familias, ese número se puede duplicar. En el mismo tren va la COB, la CSUTCB  y otros más.

Los comerciantes y contrabandistas se mueven ágilmente hacia donde más ganan y menos trabas formales les pongan; venden mercancías locales o contrabando, ropa de confección nacional o “americana” de contrabando; papas y verduras del valle de Cochabamba o del Perú o la Argentina.

Ahora y para ubicarnos en el proceso político, es importante conocer quiénes se perjudican con este modelo corporativo cocalero y por tanto tendrían interés en transitar hacia un estado derecho, es decir quiénes son los que apuestan por un gobierno de leyes y libertades ciudadanas.

De inicio, un Estado de leyes y libertades es de interés de los jóvenes, a quienes les toca sufrir y luego tendrán que solucionar el desastre económico, ecológico y social que les deja un gobierno populista e irresponsable.

Luego, en el plano económico, a todos aquellos que trabajan y producen nuevo valor: industriales pequeños y grandes, artesanos, productores agrícolas, ganaderos. También a los empleados, profesionales y técnicos; a esa clase media que necesita un ambiente de libertad y estabilidad para desarrollarse. Una clase media que hace a los países, más estable y equitativos.

Están también los indígenas, que en los últimos años se han dado cuenta del peligro que significa un gobierno totalitario y del “le meto nomas”, por lo que están mermando su apoyo al gobierno “indígena”. Ellos han sufrido la represión, la invasión de sus territorios y se dan cuenta de las mentiras del pachamamismo y del indigenismo.

Lo que cada vez queda más evidente, es que los gobernantes están fundando un Estado corporativo cocalero insostenible, pues solo tiene viabilidad con los altos ingresos del gas, de la coca y el apoyo político y económico de los países albanicos. Los recursos del gas terminan siendo insuficientes, ya lo vemos en Venezuela que con muchos más ingresos colapsa. Los de la coca se verán también reducidos, cuando los vecinos asuman el peligro que significa la ampliación del negocio de la  coca y el contrabando. Lo que seguro crecerá será la violencia y los carteles del narcotráfico.

Aunque muchos ciudadanos, beneficiados con la precaria bonanza y los buenos negocios, se acomodan con el MAS, ahora está creciendo en número y calidad la ciudadanía democrática, que entiende de la inviabilidad y los peligros de un Estado totalitario.  Se tiene la esperanza que también los dirigentes políticos, superando sus mezquindades y rencillas personales, logren unirse en pro de la libertad y la democracia, en un solo frente electoral amplio y solidario.

Para los jóvenes que tienen un presente y un futuro por delante, es un imperativo el vivir en un Estado democrático, viable y sostenible y para lograrlo tienen un difícil reto. Vemos como lo enfrenta en varios países y especialmente en Venezuela, donde estos y las organizaciones sociales de clase media, armados de valor y con el uso masivo de celulares y medios de comunicación moderna, enfrentan la tiranía.

El problema es que estas acciones y movilizaciones espontaneas son coyunturales y para su continuidad y seguimiento necesariamente se requiere de la institucionalidad de los partidos políticos. Como actualmente nuestros partidos políticos están prácticamente en receso, es necesario apoyarlos para que se reinventen, se revitalicen, con nuevos dirigentes, con ideología y propuestas económicas acordes al mundo actual de la información, de la tecnología y de la economía ecológica y sostenible.

Los partidos políticos, aunque devaluados,  son importantes pues en democracia; a ellos, les corresponde diseñar y proponer un proyecto de sociedad y de Estado y ejercer la intermediación entre la ciudadanía y el gobierno. Son además responsables de la  preparación y entrenamiento de los cuadros dirigenciales, así como la presentación de los candidatos a los cargos electivos. En el proceso electoral tienen una función programática, haciendo conocer a la opinión pública su ideología y su programa de gobierno, transformando las elecciones entre personas, a elecciones entre ideologías y planteamientos programáticos.

En estos difíciles momentos, las organizaciones políticas y los intelectuales tienen el gran reto de mostrar la  total inviabilidad y sostenibilidad del modelo corporativo cocalero, y el peligro que significara para el país y el resto de países, cuando disminuyan los ingresos por venta de gas y crezca el narcotráfico y la violencia. Así mismo promover la unidad y actuar en consecuencia. La otra opción es apostar por el propio beneficio y aplicar el conocido dicho: “después de mi el diluvio”, lo que significaría el desastre para la mayoría de los bolivianos.

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IZQUIERDA CAVIAR, TEORIA Y PRÁCTICA

IZQUIERDA CAVIAR, TEORIA Y PRÁCTICA

Ovidio Roca

En los últimos veinte años estuvo de moda el turismo de la “gauche” caviar, los progres europeos, hacia nuestros pueblos indo-mestizos. Vinieron ONG, sociólogos, antropólogos, abogados y otros; quienes asociados con sus socios locales, que estaban desempleados, se dedicaron a experimentar en los nativos sus teorías políticas, económicas, sociológicas y otras.

En el caso de Bolivia, con apoyo financiero de Venezuela; de inteligencia y logística represiva de Cuba y la total cobertura del Foro de San Pablo, Brasil; se movilizo y aprovisiono a algunos mestizos y dirigentes sindicales e indígenas para que se hagan del poder. Una coyuntura propicia les dio el éxito y ungieron un presidente indio, dándose luego a la tarea de fabricar su utopía: le escribieron una nueva historia; elaboraron una constitución plurinacional y mágica, y  para justificar la destrucción de instituciones penosamente construidas; deciden cambiar el relato tradicional; se elimina y modifica el nombre de las instituciones, se cambian los héroes y los hechos, buscando imponer (simbólicamente) a un sector indígena como portador de todos los derechos.

En el camino, se tuvo el inesperado regalo del  auge de los recursos naturales (gas y minerales), que llevo a este y el resto de los gobiernos latinoamericanos a una orgia de extractivismo, expoliación de los recursos naturales y destrucción del medio ambiente.

A estos turistas de la izquierda caviar, no les llama la atención ni les preocupa, que sus “conejillos de indias” indígenas y mestizos, ejecutores de los procesos de cambio; centupliquen la corrupción, incentiven la pugna racial, aumenten la desigualdad, incrementen la inseguridad, dilapiden las ingentes ganancias obtenidas por la venta de recursos naturales no renovables y los recursos patrimoniales; además de atentar contra los derechos humanos, destruir el sistema de separación de poderes y hacer de la justicia un mecanismo punitivo, contra los opositores.

En el plan, no está la institucionalidad democrática, ni lograr el avance tecnológico, social e institucional de los pueblos; tampoco enfrentar y solucionar los problemas de integración social, de superpoblación, de deterioros ambientales, desarrollar energías limpias y baratas, y sobre todo de mejorar la educación y la calidad de vida para todos.

Además, por lo que podemos verificar en Bolivia, sus propuestas de ninguna manera buscaron la integración y la construcción de un proyecto nacional sino de destruir a un sector de la sociedad  para imponer su particular visión. Por ejemplo, la “Tesis de Sinahota”, una visión racista, dañina y excluyente producto de estos intelectuales criollos y extranjeros, es la guía para el accionar del gobierno plurinacional. La tesis postula:

“Quitarle al k’ara su capital económico, social, cultural y político se convierte en una estrategia de poder mucho más incisiva y sutil. Empobrecer al k’hara, romper sus relaciones sociales y mecanismos de ascenso y reproducción social, menospreciar la formación académica, sus méritos y reconocimientos, así como destruir sus referentes simbólicos de pertenencia nacionales (himno, bandera, etc.), todo ello busca quitarle su sentido de vida”.

“En ese sentido, lo que se busca desde una visión indígena es destruir la dominación simbólica del mundo k’hara, es decir, la legitimidad de la representación subjetiva de lo “boliviano” y lo “occidental”.

Sabemos que es más fácil reivindicar un utópico pasado, que pensar en el futuro; destruir que construir, por lo que es típico de los progres criollos y europeos ensalzar, admirar y apoyar revoluciones populistas e indigenistas, y lo más importante para ellos, es que esto ocurra lejos de la comodidad de su hogar y de sus clubes, sus coloquios; mirándolo en las noticias mientras toman un buen trago, y sobre todo bien lejos de la masa, para no sentir el olor a coca, a indio, a patas, a culos, a miedo, a sangre. Aparentemente solo jugaban a ser dioses, decidiendo la vida y el destino de unos pueblos indígenas allende el mar.

Por su parte nuestros progres criollos, dueños ya del indio y de la “maravillosa maquinita del poder”, se olvidan de la fementida austeridad y honestidad revolucionaria; entran de lleno en la sociedad del espectáculo y las finanzas gruesas; forman parte de la farándula, son actores mediáticos, participan de todo evento publicitario, reciben doctorados, se casan en show espectaculares y televisivos. En el camino abandonan a sus viejos compañeros y compañeras y dejando atrás las penurias y carencias de la vida revolucionaria, disfrutan de las mieles del poder y del capitalismo bastardo. Esta es la teoría, ésta la práctica y la superchería de una mentirosa lucha por la liberación de los indios y de los pueblos.

En la vecindad albanica, en la inmensamente rica Venezuela, aplican las mismas recetas, con lo que lograron quebrar la economía y espantar a los productores. En cuanto a los opositores, o están muertos, o presos, o juzgados, o perseguidos. Entre tanto el pueblo, de la gasolina a un centavo de dólar por litro, peregrina día a día en busca de harina pan, caraotas, leche y cualquier otra cosa para echar a la olla.

En esta coyuntura histórica, los profesionales, los trabajadores, la clase media; los bolivianos cambas, collas y chapacos, que creemos en la democracia y el estado de derecho como mayor bien social,  algo debemos hacer para unirnos y derrotar esta superchería, este corporativismo cocalero, llamado socialismo comunitario, que nos conducirá a todos irremediablemente al fracaso. Y como escribe Manfredo Kempff: digamos, por lo menos, emulando a Samuel Doria Medina: “¡Carajo, no nos pueden ganar así!”

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