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NUEVOS  Y VIEJOS PARADIGMAS

Crónicas y relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

Una mala receta como la del centralismo y el populismo, tanto en manos de un buen o mal cocinero, es mortal. Lo mismo que una buena receta con un mal cocinero es un fracaso. Lo que se necesita por tanto es una buena receta y buenos y honestos cocineros.

Permanentemente se afirma que el modelo socialista, comunista, nacional socialista y sus versiones populistas han fracasado en todo el mundo y es fácil comprobarlo si queremos hacerlo y aplicamos el método que enseñan tanto el sentido común, como los evangelios cristianos: “el que tenga ojos, que vea”, “el que tenga oídos, que oiga”; pero como siempre ocurre, muchos no lo quieren ver, escuchar y creer.

Si alguien quisiera saber de esto sería fácil, solo viendo y escuchando lo que los ciudadanos de esos países de tinte socialista (Venezuela, Cuba, Nor Corea) expresan cuando tratan de escapar hacia los países libres y exitosos; países que son exitosos porque manejan un sistema de valores de comportamiento social: respeto a los demás, valorización del trabajo, el conocimiento y la creatividad como fuente de riqueza y sustentar un estado de leyes que se cumplen.

Estas culturas populistas y estatistas, lo que sí producen es políticos que despilfarran y no entienden o poco les importa, que es imposible gastar y consumir sin antes haber invertido y producido. El grave problema es que gran parte del pueblo tampoco lo comprende y lamentablemente prefieren creer a los populistas, porque las promesas son más atractivas que la realidad, pues esta implica responsabilidad.

El jefe sindical de los cocaleros, inspirado aunque sin saberlo en el principio de “laiseez faire, laissez passer” de los librecambistas del siglo XVIII; lo actualiza para el siglo XXI con “le meto nomas” y su corolario “métanle sin pena mientras estemos en el poder”.

El estado corporativo cocalero conduce, de una u otra manera, a que cada grupo aplique su propia ley y exija sus privilegios sectoriales en medio de pugnas y bloqueos por el control de los negocios y en desmedro de la ciudadanía. Esta anarquía da paso y fomenta las pseudo cooperativas,  las corporaciones de cocaleros, los contrabandistas, los carteles de las drogas, y el crimen organizado. Entre tanto las instituciones se debilitan y se reduce la idoneidad y capacidad profesional de los funcionarios o servidores públicos.

Cuando el Gobierno ya no tiene posibilidades de tener satisfechos a todos, vale decir que ya no tiene plata; surgen los intereses y las pugnas. Los grupos corporativos presionan y chantajean a las autoridades para obtener sus prebendas y beneficios, sean justas o no y el problema se agudiza cuando crece la crisis económica y el grupo gobernante buscando salvarse busca otras perspectivas económicas y cuentos chinos. Entonces se agudizan las disidencias, como el caso de los cooperativistas o corporativistas mineros, envueltos en la crisis de Panduro y la inmolación del Viceministro Illanes.

Frente al populismo,  la corrupción, la incompetencia y los Gobiernos autocráticos, es el liberalismo y la democracia federal quienes resguardan estos principios de derechos humanos que tanto apreciamos, pero pocos lo asumen y proclaman.

ovdioroca.wordpress.com

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LA PRAXIS ECONOMICA, MAS ALLA DEL DISCURSO SOCIALISTA COMUNITARIO

Crónicas y relatos de la época plurinacional

Ovidio Roca

La fiesta populista, orquestada por el Foro de Sao Paulo y con la batuta castrochavista, atrajo a gran parte de los países latinoamericanos. Bolivia entre ellos, se adhirió a la fiesta y sus gobernantes tuvieron la suerte que les cayó plata a raudales por la suba de las materias primas; luego encandilados por el poder y el dinero perdieron el rumbo de la buena gestión gubernamental y se dedicaron a tirar la plata en una borrachera de ineficiencia y corrupción.

Como consecuencia no se trabajó en lo importante, vale decir estructurar una economía diversificada y productiva, promover empresas competitivas y fortalecer la institucionalidad y la libertad ciudadana. Por el contrario, el partido gobernante y su instrumento político utilizan la predica populista, convive con la informalidad y no ofrece soluciones sino promesas, mientras culpan a los otros por todos los problemas habidos y por haber.

A causa de las políticas estatistas y dirigistas del gobierno, el sector formal y empresarial de la economía está cada vez más reducido e imposibilitado de prosperar; por ello cuando la población urbana y los campesinos migrantes buscan empleo, no lo consiguen y por tanto encuentran su  supervivencia en el autoempleo y la informalidad. La posibilidad de formar parte de la economía formal moderna, que exige conocimiento, tecnología e información, también les es vedada por su bajo nivel educacional; aunque siempre queda alguna pega de ministro.

Como consecuencia de esta economía primaria extractivista y la aguda ausencia de educación e institucionalidad; el setenta por ciento la población boliviana subsiste con los trabajos informales e ilegales; mientras otros buscan en el Estado un proveedor que satisfaga sus necesidades personales y corporativos, sin preocuparse ni entender eso de políticas públicas o de seguridad jurídica; pues este no es su ámbito de vida y acción.

Esta práctica de vida y en ausencia de leyes que se cumplen e institucionalidad eficaz, ha enseñado a la población que deben organizarse corporativamente y que todo lo que necesitan solo lo pueden lograr bajo presión, con marchas y bloqueos y luego a negociar los pliegos y las prebendas.

En su precariedad, los trabajadores informales son feroces y sacrificados capitalistas, que no respetan ningún límite ni norma y menos los derechos del vecino y del medio ambiente. Su objetivo básico es sobrevivir a cualquier costa, sin respetar nada ni a nadie, pues tampoco creen ni confían en nadie. Repiten dogmáticamente los mitos de la izquierda con los que siempre fueron engañados y odian a los empresarios sin entender que ellos mismos (que son pragmáticos cuando se trata de ganar plata) son unos verdaderos capitalistas salvajes.

Los pequeños empresarios mineros, mayoritariamente de origen campesino e indígena y de bajo nivel económico; se presentan como cooperativistas y usan el mito socialista y anti empresario para disfrazar su verdadero ser y se dicen de cooperativistas para mantener la pose y el discurso de izquierda. Aprovechan muy bien su asociación política con el gobierno, dándoles apoyo armado y militante, para luego obtener beneficios y privilegios en concesiones y reservas mineras de Comibol, incumplir normas en general y ambientales en particular; no ser fiscalizados ni exigidos y solo pagar algún impuesto nominal.

Lo lógico y practico sería que estos presuntos cooperativistas asuman su verdadero ser capitalista, se organicen en empresas privadas productivas, se asocien y mejoren de tecnología y cumplan con las normas impositivas, sociales, ambientales y esto es bueno para ellos y para el país. Esto por supuesto requeriría un cambio en la política económica del gobierno, que además debería garantizar la seguridad jurídica para estos nuevos empresarios y también para los pocos que aún quedan.

El problema es que mientras subsista el actual ambiente de anomia, inseguridad, populismo y Estado centralista y empresario; los demagogos reinan, dominan y conducen al pueblo con ilusiones y promesas. En las últimas épocas esto les funcionó, pues había plata, pero cuando disminuyeron tanto los precios como los volúmenes de gas y comienza la época de las vacas flacas, cunde el pánico, la desilusión, el descreimiento, los reclamos y las dudas sobre los mitos del socialismo comunitario, por lo que el gobierno se dedica con gran diligencia a aplicar el miedo, el terror y se amplía las razias contra los pueblos rebeldes y purgas contra su propia gente, ya sean indígenas o cooperativistas.

Lo que nos enseña la historia, es que no ha existido autoridad política totalitaria sin la utilización del miedo, porque éste es el mecanismo para condicionar e inducir al ciudadano a obedecer. Pero es el terror que une lo físico con lo sicológico, lo que funciona mejor y hacia allí apuntan “los buenos”. Maquiavelo, que sabía de esto, recomendaba al Príncipe: “es mejor ser temido que ser amado, pues el miedo es el sustento del poder”.

Por la caída de la economía en los últimos tiempos y el incremento de las demandas de sus seguidores y grupos de choque, los que ya no gozan de los buenos precios y negocios de antes; la  aspiración de la cúpula masista de entronizarse en el poder, por y para siempre, se les hace cuesta arriba, por lo que de ahora en adelante actuaran con mayor desesperación y serán aún más violentos. Por tanto, para mantener su control del poder y del Estado apuntan desesperadamente, como dijo el jefe, a jugar un segundo tiempo y con rodillazos en los huevos.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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LA OBSESIVA PERSISTENCIA DE LA ILUSION

LA OBSESIVA PERSISTENCIA DE LA ILUSION

Ovidio Roca

Los teóricos k’aras del masismo para su conquista del poder y del aparato del Estado, elaboraron un discursoindigenista y populista, en realidad aimara y chapareño,lograndoentusiasmarlos y lo consiguieronde la misma manera con los grupos informales y cocaleros. Con estolograroncaptar una importante masa de población, teniendo en cuenta que el setenta por ciento del empleo en el país es informal.

En este concurso de promesas, los pueblos originariosescucharon del masismo la oferta de un Estado centralizado yde improntaindígenaque satisfacería todas sus necesidades y el resto de la población el de un Estado permisivo con la informalidad. Luego continuando con la fiesta, escribieron una novela constitucional que rellenaron con dulces ilusiones y promesas, privilegios y mitos; pero sobretodo se les ofreció vivir con poco esfuerzo y como ricos.

De mano de los estalinistas, sevincularonal Castrochavismo y asumieron el discurso populistadel Socialismo Siglo 21 en su variante de socialismo comunitario; un discurso que con el tiempo, la ineficiencia y la corrupción se fue agotando, pues los dirigentes masistas en el gobierno, excluyeron a los indígenas del oriente que cuida sus montes y a la clase media que cuida su trabajo formal y su profesión. Siguiendo con esto,se comieron la herencia yacabaron con las reservas de gas;la corrupción se masifico, luego los precios bajaron, la pobreza crece y las ilusiones se apagan.

Como todo lo que se consigue fácil se va igual de fácil, luego de la fiesta y el jolgorio hay que arreglar el desastre y poner en orden la casa y esto significa orden, trabajo, reconstrucción de la economía y la institucionalidad y esto demanda esfuerzo y exige sacrificios.

La experiencia actual con los regímenes castrochavistas, muestra que cuando estos son expulsados del poder y asume un nuevo Gobierno queempieza a arreglar el desastrey este pideal pueblo mayor orden y trabajo, la masa protesta y lo culpa por todos los problemas y añora a los populistas;irónicamente esosmismos que antes dilapidaron los recursos. Y este es un círculo que se repite: trabajo y construcción y luegodiscurso populista, promesas,corrupción y derroche.

Y aunque sabemos que lo importante son los hechos, los resultados y no las promesas y las buenas intenciones, ocurre que la ilusión del Poder ydel Estado omnipotente, promovida por el discurso populista de los caudillos,obnubila al pueblo que no se resiste a su fascinación. Cualquiera pensaría que la gente ya habría aprendido la lección, pero al parecer no es así, pues para la mentalidad populista predominante lo importante son las promesas, el cuento y esto lamentablemente funciona.

Antiguamente los cambas en el campo decían: “en la arena y con un palito, se hacen grandes chacos y potreros”. Es la trágica y absurda historia de los pueblos, la que se recogeen unconocido grafiti argentino: “basta de realidades, queremos promesas”. Esta esuna consigna por demás extendida yaunque deja pocos resquicios abiertos para la construcción de un modelo de sociedad progresista,trabajadora y responsable, no queda otra que encontrarlos y mientras más pronto mejor.

ovidioroca.wordpress.com

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BOLIVIA Y SU MUNDO DE FICCION

BOLIVIA Y SU MUNDO DE FICCION

Ovidio Roca

Producto de nuestra historia social y económica y la permanente predica sindical comunista y populista, una gran parte de nuestra población urbana tiene una cultura corporativista, mercantilista y peguista. Para algunos, su mayor pretensión es vivir a costa del Estado o haciendo negocios con el mismo. Es además generalizada la percepción en el pueblo, de que el liberalismo y el imperialismo capitalista, son el mayor enemigo y causa de todos los problemas.

Un país con economía básicamente extractivista, que en los últimos años ha gozado de una racha de buenos precios de las materias primas, como nunca antes vista, pero que para bien o para mal ya se agotó.  Ahora subsiste una economía mercantilista mayoritariamente informal y con la coca y el narcotráfico como su mayor fuente de financiamiento. Una economía informal que requiere de permisividad y la tiene de funcionarios  y burócratas, con los que se puede negociar para torcer las leyes y normas.

Se cree en el Estado empresario y que el Gobierno debe invertir los recursos públicos y créditos en empresas presuntamente productivas. El problema es que siempre se lo hace con criterios políticos, sin contar con capacidad gerencial ni espíritu empresarial y sin preocuparse de evaluar las necesidades del mercado y su acceso competitivo al mismo. Se desconoce que las empresas en un mundo competitivo, tienen que saber cómo llegar al mercado con los bienes que este demanda y en el preciso momento que lo demanda; como resultado se tiene empresas burocráticas y monopólicas las que pronto necesitan subvención o quiebran y de esta manera se consumen los recursos del contribuyente.  Los que tomaron la decisión de invertir en estas empresas quebradas e inviables deberían pagar por los daños y pérdidas causadas, pero ellos no asumen ninguna responsabilidad y más bien se enriquecieron con las comisiones y sobreprecios.

El Vicepresidente alegremente postula y ofrece a las masas: “El poder sólo podrá concretarse con la presencia de la gente humilde y trabajadora en todas las instituciones públicas del país, sin que necesariamente tenga formación profesional”.

Este mensaje contradice la lógica productivista de que el manejo empresarial requiere conocimiento y experiencia en gestión de negocios y que el objetivo de todo proyecto es aumentar la producción y las ganancias, las mismas que luego son reinvertidas para continuar el ciclo. Y en todo caso, el riesgo siempre es del empresario.

Pero seguimos viviendo en un ambiente de ficción, de los grandes discursos y promesas, en el cual los ideólogos y comunicadores del Gobierno realizan la discusión y análisis de los problemas del país, en base a relatos sesgados, escritos novelados y leyes truchas y no en base a las realidades de la vida cotidiana; de lo que siente la gente por la ausencia de libertad, por el deterioro de su economía e ignorando olímpicamente los reclamos, las vivencias y necesidades de la gente emprendedora, la que cada día sale a trabajar, come, se enferma, se transporta, circula. Podría decirse usando el lenguaje de los izquierdistas, que el relato transcurre en el mundo de la superestructura ideológica, el mundo de la ficción y no en el de la estructura, en el mundo real.

Como la tortilla siempre se da vuelta, en los últimos tiempos vemos como cada día, la gente que ilusionada recibió las promesas demagógicas de los populistas, al ver como se derrumba la economía y el empleo, está empezando a reaccionar de forma agresiva con marchas,huelgas y bloqueos, pues fue formada en la cultura de la anomia, del irrespeto a los derechos de los demás y de esta manera el masismo está recibiendo de su propia medicina. Y así resulta que en el Estado Plurinacional, los únicos que señalan los verdaderos problemas y dicen la verdad, son los mentirosos de Confidencias de Panamericana.

La práctica de los países exitosos, para quien quiere verlo, nos muestra que el recurso económico más importante para un país es la confianza en el futuro, el trabajo fecundo y la creatividad, el cual siempre está amenazado por demagogos y corruptos; para preservarlo se necesita de verdadera Institucionalidad, Estado de derecho y sobre todo una ciudadanía responsable y movilizada en función de sus legítimos intereses.

ovidioroca.wordpress.com

 

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CORRUPCION Y DESPILFARRO POPULISTA, LA HERENCIA

CORRUPCION Y DESPILFARRO POPULISTA, LA HERENCIA

Ovidio Roca

Como nunca antes, en las dos últimas décadas y por todo el ALBA se extendió una dilatada marea de corrupción; la que vista a vuelo de “pajarito chiquitico” se la ve negra de petróleo, verde de coca y con potencia de “lava jato”. Son tremendas olas populistas que transportan valijas llenas  de blanca, de verdes y las entierran en narices, monasterios y paraísos fiscales.
A su vez, proliferan cada vez más las telenovelas y culebrones de terror, sexo y corrupción, en versiones chavistas, evozapatistas, kitchneristas, lulistas, las que son el diario vivir de estos pueblos adictos al populismo y ocupan el temor y la mente del pueblo.

Ahora cuando la marea de precios y negocios millonarios baja, queda el hambre y la miseria y la gente no tiene seguridad, ni que comer y surge entonces la anarquía y violencia. Es el legado del populismo en su periplo latinoamericano siglo 21.

Antes del ALBA y del Estado Plurinacional y durante los veinticinco años de gobiernos democráticos (1981 al 2005), los diferentes gobernantes bolivianos, manejaron  como presupuesto estatal cerca de 91.000 millones de dólares. En esa época los Presidentes tenían un periodo de gobierno de cuatro años y no había re-re-elección.

El actual gobierno por su parte en diez años, según informa la prensa, ha recibido y gastado más de 150.000 millones de dólares, gracias a una coyuntura de vacas gordas, a la que hay que sumarle un millonario endeudamiento.

Como los gobernantes no le hacen y poco le entienden a la producción, a la economía y la gestión pública, aunque mucho  a la demagogia; en su búsqueda de redito político le encomiendan al Jefe que además de viajar en Jet privado y jugar futbol, se dedique a  inaugurar proyectos.

Son proyectos impulsados por el gusto y capricho de los jerarcas y las jugosas comisiones. Así tenemos canchas de futbol de pasto sintético, obras monumentales en el pueblo del Jefe, Palacios fastuosos, inversiones en plantas de fertilizantes lejos del mercado, plantas separadoras de gases y líquidos que no operan, aeropuerto en el Chapare el tercero más grande (y Potosí?), fábricas de papel y otras en la capital cocalera del Estado Chapareño. Son todos proyectos truchos, que carecen de estudios serios de viabilidad, de oportunidad, de mercado, de tamaño y localización adecuada, lo que no es nada bueno.

La herencia para el país por este despilfarro, además de la pesada deuda, será un cementerio de empresas, miles de toneladas de chatarra oxidándose, sin embargo para los gobernantes y tucuimas son ganancias exorbitantes y cuentas en el exterior, producto de las comisiones recibidas de las empresas que con millonarios sobreprecios vendieron estos elefantes blancos. Esto nos muestra que aunque son pésimos en gestión, son expertos en corrupción.

Actualmente el peso del Estado en la economía es cada vez más grande y su manejo centralista y discrecional le otorga a los políticos una gran influencia en la economía, los contratos y el empleo; por lo que un verdadero cambio pasa por terminar con este estatismo, populismo y demagogia “social”; que es corrupto por definición y ensayar con la libertad económica y ciudadana, limitando el poder y el gasto del Estado y achicando así el campo para el totalitarismo y la corrupción de los políticos

La experiencia internacional nos enseña que a contramano de los populismos, los países que prosperan son aquellos que tienen instituciones; normas, costumbres, códigos y leyes que regulan las relaciones entre los particulares y entre los particulares y el Estado y donde existe la certidumbre de que se cumplen las leyes. Sobre esta base se crean las condiciones de crecimiento de largo plazo, pues reiterando una vez más: en una democracia, la tarea del Estado es dar seguridad jurídica y administrar eficientemente los recursos públicos, los que pertenecen a los ciudadanos y no a los gobernantes.

En conclusión, además de la perdida de institucionalidad y la moral ciudadana, estamos recibiendo una creciente deuda pública que pesara sobre la espalda de las próximas generaciones y los mantendrá en la miseria.

ovidioroca.wordpress.com

 

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EN SUSTITUCION DEL ESTADO DE DERECHO, PROTECTORADO CHAPULINESCO.

EN SUSTITUCION DEL ESTADO DE DERECHO, PROTECTORADO CHAPULINESCO.

Ovidio Roca

Y ahora quien podrá defendernos?: Yo, El Chapulín Orinoco.

En Curahuara de Carangas, Oruro; durante la entrega de viviendas en esa localidad, el Bachiller Linera con ojos llorosos y voz atiplada, predicaba a la población: “Si se va, ¿quién va a protegernos?, ¿quién va a cuidarnos? Vamos a quedar como huérfanos si se va Evo. Sin padre, sin madre, así vamos a quedar si se va Evo. Por eso estoy muy triste mis hermanos, es muy triste pero he oído a mi abuelita y me dijo que no perdimos la guerra, sólo una batalla”.

Como es usual, detrás de todo caudillo existe una corte de áulicos, los que viven a su sombra y dependen de su humor y benevolencia. Estos llunkus son absolutamente dependientes pues no tienen valimiento propio, aunque creen lo contrario y desprecian al amo. Sin embargo son prácticos, se tragan su orgullo y hacen todo lo imaginable por mantenerlo en el poder, pues de ello depende su presente y su futuro.

En nuestros países populistas, existe un caudillismo exacerbado, la corte de aduladores invoca a cada paso las sabias palabras del presidente y lo citan como el evangelio, aunque todos sabemos que este, como cualquier mortal y más aún cuando tiene limitaciones educacionales, no necesariamente sabe y entiende con certeza  todo lo que dice y hace.

El MAS no es un partido político sino una confederación de organizaciones sociales que no tiene militantes sino yanaconas, manejados por los hilacatas. El verdadero poder lo tiene quien maneja el símbolo y en este caso el Icono es Evo y el entorno k`ara el administrador y por tanto el dueño del poder.

En las condiciones actuales es difícil, imposible, la continuidad del proceso de cambio sin que nos defienda Evo Morales, por lo tanto Evo por siempre, jallalla.

ovidioroca.wordpress.com
 

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AMBIENTE DE TINKU Y ANARQUIA PLURINACIONAL

AMBIENTE DE TINKU Y ANARQUIA PLURINACIONAL

Ovidio Roca

Las comunidades humanas históricamente se fueron conformando condicionadas tanto por su entorno físico como por la manera como enfrentaban su supervivencia. En este transcurso fueron estableciéndose las técnicas, culturas, mitos. Un aspecto relevante, es que desde sus inicios tribales, las sociedades mostraron una fuerte vinculación entre la fuerza y el derecho; vale decir que quien tiene el poder, tiene la fuerza y el grupo dominante usándolo determina e impone su ley, por lo que siempre este camino deviene en tiranía.

Afortunada y acertadamente durante este proceso histórico, algunas sociedades apuntaron hacia una mejor forma de relacionamiento y convivencia y se encaminaron hacia sociedades democráticas, en las cuales se establece que las personas deben ser consideradas y respetadas como ciudadanos y en el marco de los derechos y obligaciones que establecen las leyes y de ninguna manera por su fuerza, riqueza, raza, sexo o religión. La regla de oro, “no quieras para los otros lo que no quieras para ti”, es lo que tiende a prevalecer.

Esta cultura democrática no es algo que surge o se impone mecánicamente, es producto de un largo proceso de aprendizaje donde el ciudadano asume personal y socialmente la convicción de que es más conveniente y útil para él y la sociedad respetar y  acatar las reglas y respetar las instituciones en lugar de vivir en un permanente conflicto y enfrentamiento. Con el tiempo aprende y aspira a vivir en una sociedad y un país donde tiene seguridad para sí, para su familia, sus bienes y el fruto de su trabajo; un país donde tiene libertad y respeto a sus derechos como ser humano, lo que le permite progresar a costa de su esfuerzo, su creatividad y su trabajo.

Cuando estas condiciones no las consiguen en su patria y tiene posibilidades, se va a los países donde sí pueden encontrarlas. Como alguna vez comente;  en los años setenta nuestros izquierdistas y guevaristas cuando huían de las dictaduras militares, no se fueron a Cuba o Rusia, sino a Europa. La gente no es tonta y cuando puede huye de los paraísos revolucionarios y socialistas y hace lo posible por emigrar hacia las democracias liberales y capitalistas; los Estados Unidos, Europa y nunca al revés.

En Bolivia actualmente transitamos por etapas de declinación democrática, donde las personas definitivamente no creen en las leyes y menos en las instituciones y los funcionarios encargados de aplicarlas. Esto es producto de su práctica cotidiana que les ha enseñado que las leyes se hacen a sabor del grupo dominante y que las instituciones y los funcionarios aplican las leyes a su sabor y conveniencia. Ellos día a día ven como los políticos y funcionarios usan las instituciones para chantajear y esquilmar al ciudadano, y ahí vemos jueces, policías, aduaneros, funcionarios con algún poder de regulación, que usan su cargo para lucrar. Ante esta situación la gente busca apartarse y desconoce al Estado y para defender sus intereses sectoriales y gremiales se organizan en tribus, sindicatos y asociaciones.

Este comportamiento social recuerda más a Bakunin que a Marx. Bakunin padre del anarquismo colectivista postulaba una organización social de tipo horizontal, sin jerarquías de ninguna índole que pudieran corromper la libertad de los más desfavorecidos. Su principal objetivo fue suprimir la existencia de los Estados Nacionales y crear federaciones, constituidas por libres asociaciones agrícolas e industriales.

En las dos últimas décadas como producto del proceso de cambio y empoderamiento indígena y ante la constatación de que los líderes indígenas resultaron peores gobernantes que los anteriores; más corruptos y más ineficientes en el manejo del Estado y la economía; se retorna al estado tribal y se agudiza la práctica de solucionar las discrepancias mediante la cultura del “tinku” (en aymara ataque físico) vale decir mediante el enfrentamiento, y no mediante la cultura del acatamiento a la ley. Esto reitero porque no se cree en la ley y menos en quienes tienen la autoridad para aplicarla. Así vemos marchas bloqueos, huelgas “hasta las últimas consecuencias”, donde con razón o sin ella los grupos corporativos procuran defender e imponer sus intereses, sin preocuparles en lo más mínimo que están afectando los intereses de los demás, de la ciudadanía.

Esta actitud y comportamiento configura en la sociedad boliviana un clima permanente de inseguridad física y jurídica, típica de un Estado fallido, lo que determina que cualquier trabajador o empresario nacional o extranjero evite invertir y aun transitar por Bolivia.

En procura de avanzar hacia una sociedad viable, de confianza y seguridad, necesitamos urgentemente cambiar de rumbo y de modelo económico y seguir el camino que adoptaron los países prósperos; con ciudadanía jurídica y no ciudadanía étnica, con Gobiernos de leyes no de personas. Por ende la tarea fundamental es el rescate de la República y pasar de un gobierno populista plurinacional a un gobierno democrático republicano con un ambiente de confianza para la inversión y el trabajo de los ciudadanos, amparados en instituciones fortalecidas, seguridad jurídica y servidores públicos probos e idóneos.

ovidioroca.wordpress.com

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