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RECETAS DE POLÍTICA ECONÓMICA Y COCINEROS EN SU SALSA

Ovidio Roca

Pese a que la receta castrochavista es la misma, cuando se la cocina en hornillas y ambientes diferentes: diversa estructura productiva, institucionalidad poca o nada consolidada y amplia y permeables fronteras para el contrabando; el condumio, el locro, tiene sabor diferente.

La receta populista contempla como objetivos: control total del poder, eliminar la separación e independencia de poderes, estatizar la economía, desconocer la democracia. Para esto aplican sistemáticamente la represión y embaucan y embrutecen a la población mediante el temor y una permanente desinformación, haciéndoles tragar una visión sesgada del mundo; ejercen una férrea represión y someten a los librepensantes con el uso de la fuerza pública, de los mecanismos judiciales, los movimientos sociales, los colectivos y grupos paramilitares, los que usan para amedrentar al pueblo.

Últimamente con su proyecto de “Empresas Sociales”, el Gobierno quiere ilusionar y conquistar a las burocracias sindicales confiscando y expropiando los bienes de los empresarios; de esta manera con mucho palo y poca zanahoria, los países castrochavistas disciplinan, domestican y doman a la población.

Los países donde cunde el populismo, son por lo general extractivistas y viven de los recursos naturales, aunque el mayor problema es que no saben generar riqueza, malgastan los recursos que reciben, no ahorran y hacen pésimas inversiones, solo guiados por las jugosas comisiones y la corrupción.

Actualmente los castrochavistas luego de gozar por más de una década la bonanza de los buenos precios de las materias primas, de los hidrocarburos y minerales, están entrando en crisis y es en Venezuela donde, por ahora, esta se muestra con mayor dramatismo.

Bolivia al igual que Venezuela tiene una economía primaria y extractivista y los populistas cocaleros usan la misma receta ideológica, más locoto y aderezo indigenista. Pero como cocinan en una hornilla diferente y para un pueblo cuentapropista y sacrificado la economía se muestra por ahora más estable. Una explicación para esto sería la existencia de un ambiente de economía mayoritaria informal más un pueblo pobre y desesperado que lucha por sobrevivir; microempresarios que no recurre a la banca para obtener las divisas para sus actividades comerciales pues las obtiene de los dólares provenientes del narcotráfico; fronteras permeables al tráfico de todo tipo de mercancías. Todo esto permite un modelo de supervivencia que muestra una aparente estabilidad económica y social, la misma que se mantendrá siempre y cuando no se afecte a sus pilares fundamentales: mantener la economía informal y el tráfico de coca cocaína.

Aunque con algunos pro y muchos contra, la economía de la coca tira para largo: su cultivo estrella sirve de “seguro agrícola”, de colchón, para los otros cultivos del pequeño productor campesino y a su vez el circuito coca cocaína genera los recursos con el que se financia ese amplio mercado del contrabando (actividad que constituye la mayor fuente de empleo del país) de todo tipo de mercancías, desde alimentos, ropa usada, electrodomésticos y vehículos chutos, con que surten al pueblo.

Algunos analistas económicos señalan que el negocio de la coca cocaína genera divisas de libre disponibilidad de entre dos mil a cuatro mil millones de dólares al año y  que estos recursos son los que alivian la presión de la demanda de divisas sobre el sistema financiero oficial.

La crisis del modelo populista cocalero está latente, la gente la siente en el estómago, en el bolsillo, en su seguridad personal, en su perspectiva de futuro, pero se la esconde, se la ignora y por tanto no existe y como dice el licenciado: estamos blindados ante cualquier situación.

Este modelo por sus características atrae a los carteles de la droga, genera violencia,  destruye físicamente y moralmente a la población, por lo cual el cambio hacia la democracia y hacia una economía formal, innovadora y sostenible, es nuestro difícil y duro desafío.

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COLONIZACIÓN ÉTNICA Y COCALERA DE LAS TIERRAS DE LA AMAZONIA

Ovidio Roca

La estrategia de dominación masista, se gestiona en varios frentes y mediante diversas prácticas, tanto en lo ideológico discursivo, como en lo geopolítico con la toma y control del territorio. Esta apropiación del territorio se la realiza, tanto por sus potencialidades económicas como por su valor geopolítico y cultural, pues de lo que se trata para el MAS y los pueblos andinos, es ampliar su espacio vital y dominar a los pueblos orientales que se resisten su proceso de cambio colonizador.

Confrontando el concepto moderno de ciudadanía, el modelo totalitario del MAS utiliza el racismo, la identificación étnica de las masas populares con el caudillo, así como el manejo demagógico que hacen los ideólogos estalinistas de las masas, doblegando así a la población mestiza y grupos no afines a su visión populista y comunitarista, en procura de lograr la dominación del país y la apropiación del aparato del Estado; esto recuerda lo mencionado por Samuel Huntington en sus escritos sobre el Choque de Civilizaciones.

Uno de los frentes de batalla de este proyecto está en las tierras y bosques de la amazonia, de las que se apropian mediante la colonización, el traslado poblacional (mitimae) y la anulación de los oriundos, generando a su paso un masivo ecocidio.

Con la aplicación de este modelo el MAS avanzo rápidamente y tienen el control de todo el país; han tomado las tierras y las distribuyen a sus seguidores fieles y de esta manera los pueblos andinos, que en la época precolombina no pudieron penetrar y dominar la amazonia por la fuerte resistencia de los arawaks, ahora lo hacen apoyados por las federaciones de cocaleros y la mama coca.

El Estado Plurinacional, para la exportación, maneja un ampuloso discurso ecologista, pachamamico y de la madre tierra, pero impone sobre los bosques y selvas, la práctica ancestral de los pueblos andinos, cuya visión del bosque es la de lo salvaje, purum llacta. Un monte que debe ser  “civilizado”, tumbado y arrasado para luego realizar actividades agropecuarias.

La visión andina considera que el monte es salvaje sin la coca, “purum coca coca”,  y debía controlarse y civilizarse con cultivos de coca para uso ritual, el “mallki coca coca”. Esta práctica es ahora reformulada, ampliada y reforzada por el interés mercantilista de la producción cocalera, materia prima de la cocaína; un cultivo que permite grandes ganancias con poco esfuerzo.

En la época de la Republica, se avanzó grandemente en la legislación ambiental y de manejo de bosques; esto con la  ley del medio ambiente, ley forestal, plan de uso del suelo, protección de cuencas, creación de parques ecológicos, reservas  forestales, concesiones forestales y sobre todo con seguridad jurídica para la propiedad, las concesiones y las inversiones. Fue durante esos años que Bolivia logro la mayor área de bosque bajo manejo forestal certificado, a nivel mundial.

Mediante la Ley Forestal, los bosques fueron dotados bajo concesión de manejo sostenible a empresas madereras, las que lograron luego el sello verde de reconocimiento internacional por su buen manejo. Actualmente estos bosques, en su gran mayoría, están siendo tomados por los campesinos andinos llamados “interculturales”, por acciones de hecho o al amparo de normas legales fabricadas a la medida. Lo evidente es que estos bosques, han sido destruidos por el chaqueo ilegal e impune de los colonizadores con apoyo y poder político. En las cercanías de Santa Cruz podemos verlo en el Choré, Amboró y Guarayos.

La destrucción del sector forestal era indispensable en la estrategia geopolítica del gobierno para ampliar su espacio territorial, tomando las tierras y los bosques de la amazonia y el chaco y  trasladar allí a los campesinos andinos. Siguiendo esta estrategia ya tomaron las tierras del Norte amazónico: Provincias Ballivián, Moxos, Iténez y Marbán del Beni y Provincias Sara, Ichilo (El Choré), Guarayos y avanzan hacia el Bajo Paraguá, en Santa Cruz. Todo esto como parte de la ejecución de su estrategia geopolítica de ocupación del territorio hostil a su proyecto populista y comunitarista.

Hoy constatamos que luego de la destrucción del sector forestal, que era la primera barrera para el avance masista sobre las tierras bajas, quedan en esta temática, solo dos objetivos pendientes: el avasallamiento de los territorios de los indígenas orientales y luego ocupar los parques nacionales; ambos objetivos están en marcha, no otra cosa significa las gestiones del masismo para cambiar el estatus legal del Tipnis y otras áreas protegidas.

Como dato ilustrativo: El año 1997 existían 89 empresas forestales y 5.8 millones de hectáreas bajo manejo sustentable; el año 2016: 20 empresas y 2 millones de hectáreas bajo manejo sustentable y cada año son menos.

Las anteriores cifras del decrecimiento de las áreas bajo manejo forestal son reveladoras,  a ello, hay que agregar lo efectos socioeconómicos por el cierre de más de 4.000 empresas pequeñas, medianas y grandes y el despido de más de 25.000 trabajadores, según datos de las entidades gremiales del sector forestal.

Actualmente, según la Cámara Forestal, cerca al 60% de los productos de madera que consumimos en el país provienen de importaciones, las mismas  que llegan al país favorecidas por la destrucción de las concesiones, la sobrevaluación del peso boliviano y la quiebra de la industria maderera.

Vale la pena reiterar y enfatizar, que es la vigencia de la seguridad jurídica y la existencia de instituciones eficientes y confiables lo que incentiva y viabiliza  las inversiones productivas y a largo plazo, así como la innovación y los nuevos productos tecnológicos que nos hacen competitivos.

De esta manera se complementan las visiones tradicionales andinas que buscan “civilizar”, cocalizar, el bosque y ampliar su territorio; y la de los políticos estalinistas que manejan el Estado Plurinacional, quienes pretenden la dominación total del país y de su gente.

En la antigüedad los pueblos indígenas aimaras y quechua, vasallos del Imperio Incaico fueron resistidos por los indígenas arawacs de la amazonia, posteriormente fueron avasallados por los colonizadores europeos, para terminar ahora como instrumentos del masismo.

Refiriéndose a las políticas forestales del Gobierno, escribe Wilfredo Rojo miembro de la Cámara Forestal: ” Primer paso logrado, sector forestal destruido”.

A lo que agrega Santos Noco Choco; si los pueblos orientales no despiertan, los masistas: “No dejaran árbol sobre el suelo, ni camba libre sobre la tierra”.

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POPULISMO VERSIÓN ALBANICA COCALERA

Ovidio Roca

La cultura liberal tradicional se adhiere a los valores de orden social, propiedad privada, familia y trabajo creativo; por lo general en un marco ético y religioso. Bajo esta concepción ideológica se busca garantizar un ambiente de seguridad jurídica que fomenta inversiones y fuentes de empleo y promueve la ejecución de programas de educación humanista, productiva, tecnológica en un Estado de Derecho.

El Populismo tiene varias acepciones; generalmente se lo aplica a las tendencias socialistas y fascistas totalitarias, pero por lo común está referido a todo aquello que se aparta de la democracia liberal.

En Latinoamérica más que definirlo conviene describir lo que hacen nuestros populistas, ya que en las últimas décadas y especialmente en los países de la Alba y de la blanca, venimos adoleciendo de un largo periodo de peste populista, durante el cual los movimientos castro chavistas han sido extremadamente creativos en el uso de la demagogia y la manipulación de las masas.

Pero lo que mayormente marca y caracteriza al populismo es que tiene como finalidad y objetivo el disponer y utilizar los recursos públicos para sus propósitos, produciendo con este su accionar un ambiente con déficit económico y de institucionalidad.

Ellos apuestan por el estatismo, multiplican la burocracia y lo primero que hacen es afirmarse en el poder de manera indefinida. Para ello conquistan a la población con ilusiones y prebendas, utilizando para esto la riqueza producida por otros, por lo que la gente rápidamente se acostumbra a estas promesas y eventualmente a recibir subsidios y bonos.

En este ambiente la cultura del riesgo y del trabajo desaparecen pues todo se lo espera del Estado, por lo que no se logra una estructura productiva extendida y competitiva lo que hace extremadamente difícil avanzar hacia una economía de mercado, con empresas productivas y trabajos formales.

El discurso populista es matizado dependiendo de la psicología de las masas de cada país. En Bolivia el discurso es fundamentalmente indigenista y en lo demás sigue el típico discurso demagógico; se adversa a la empresa privada formal y se reivindica el rol del Estado en favor de los intereses de las masas populares con ofertas de estatismo, seguridad y justicia social.

Utilizan los mecanismos democráticos, especialmente el voto, para obtener el poder y luego se olvidan de ellos y solo se ocupan de preservar el poder y mantener la hegemonía política a través de la “popularidad” ante las masas, con discursos y medidas  populacheras.

Se aplica el esquema del enemigo necesario; este es un mecanismo primordial, pues siempre tiene que haber un enemigo o una conspiración lista para “para despojar al pueblo de sus conquistas y dividir el país”, esto deja al grupo de poder  con las manos libres para atacar a la oposición y lo hace de la mano del líder populista que salva y defiende al país.

Se aplican medidas contra la libertad de expresión, como la regulación de los medios de comunicación, su compra por los socios del gobierno o su supresión, seguido por el hostigamiento y encarcelación de comunicadores sociales y el amedrentamiento de la población.

En el plano económico, los populistas se dedican a estatizar empresas con el nombre de nacionalizaciones. Se establece la total regulación estatal de la economía y fundamentalmente se ocupan de centralizar los poderes públicos: legislativos, judiciales y electorales en el Ejecutivo y a éste en manos de una sola persona o grupo hegemónico.

Este tipo de procesos ya lo hemos vivido en Bolivia varias veces y hasta ahora nada aprendemos. El último de estos fue hace algo más de treinta años (1982-1985) cuando vivimos una dramática etapa de populismo que dejó pésimos recuerdos y una economía quebrada, pero ninguna enseñanza para evitar repetirla.

Durante ese periodo, en el país se desató una ola de anarquía, incertidumbre y paralización de la producción. En una euforia populista, miles de izquierdistas de todas partes iban y venían a participar del carnaval revolucionario, mientras las amas de casa y los trabajadores corrían de un lado a otro para buscar qué comer y comprar su dólar, antes que sus bolivianos difícilmente ganados pierdan su valor barridos por la inflación. La gente recibía su sueldo, su plata y corría a comprar dólares de los pichicos, comida, ropa, cualquier cosa con tal de deshacerse de los bolivianos que minuto a minuto perdían valor.

La gente miraba espantada tamaño desorden, esa terrible inflación llegó al veinte mil por ciento y el dinero para pagar sueldos y deudas públicas no alcanzaba, así es que se imprimian cada día millones de papeles y se añadían ceros. El tipo de cambio del dólar paralelo que el año 1982 era de 283 bolivianos, llego en el año 1985 a 1.050.000 bolivianos por un dólar, es decir  3.710 veces más alto.

Este desastre y la desesperación popular fue lo que permitió sin mayor oposición que Víctor Paz, un verdadero Estadista, aplique una receta de economía liberal y con eso salvo al país del desastre. El Presidente Víctor Paz, puso orden en la economía y en los mercados, freno la inflación y diseñó una política económica de mercado que condujo exitosamente al país por varios años, hasta que nuevamente recaímos en el populismo.

Estamos en víspera del desastre productivo que por ahora esta enmascarado y atenuado por la plata de la coca y la cocaína, las que sustentan la economía informal y posibilitan el abastecimiento de la población. Se asegura que es gracias a los dólares de la coca, del suministro de bienes por el contrabando, más la arraigada mentalidad de dependencia y subsidios, que la gente aún no percibe los problemas que se avecinan. Quizá necesitamos llegar al desastre para que la gente reaccione y decida apoyar a un Estadista y no a un Populista.

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FIN DE FIESTA CASTROCHAVISTA Y TRASNOCHADOS MASISTAS CONSAGRADOS A LA COCA

Ovidio Roca

Los países castro chavistas, luego de disfrutar de un prolongado carnaval populista financiado por los altos precios de los hidrocarburos que les permitió gastar como locos, ahora ingresan a la época de las vacas flacas. Fue una farra de gastos desmedidos y fracasados proyectos faraónicos, lo que añadido a la ineficiencia y la corrupción, les mengua las posibilidades de financiar el clientelismo y mantener el control del Gobierno, por lo que ahora se viene la clásica etapa del terror.

El modelo económico del masismo se basa en la explotación y exportación de las materias primas, gas y minerales, más los derivados de la coca y una extendida economía de contrabando, comercio informal y narcotráfico.

Coherente con este modelo, el Presidente de las Seis Federaciones de Cocaleros  y del Estado Plurinacional, promulgo estos días la ley de ampliación del área legal de cultivo de coca de 12.000 a 22.000 hectáreas.

Los funcionarios del gobierno cumpliendo su tarea, cocinan estadísticas para justificar esta ampliación y nos enteramos que en este afán, una acuciosa investigadora se dedicó a censar los cachetes de 3.355.252 personas y descubrió que estaban hinchados no por postemas, sino por bolo de coca: “Esto significa que aproximadamente entre el 37% a 40% de la población boliviana consume la hoja de coca como uso tradicional”, explicó exultante la funcionaria durante una entrevista televisiva, mientras escupía su bolo.

La embajada de EEUU hizo conocer que el año 2015 la extensión real de cocales en Bolivia era de 36.500 hectáreas y no 20.000, como decía la ONU. La DEA calcula que la producción en Bolivia de pasta base de cocaína alcanza a 230 toneladas por año y que el PIB cocalero es de 1.900 millones de dólares.

Se menciona en diversos informes de prensa, que el PIB per cápita nacional es actualmente de 3.235 dólares, el de un agricultor de 1.320 dólares, mientras que el de un cocalero es de 24.166 dólares.

Con gran previsión y ante las circunstancias cambiantes de los precios de las materias primas y la debacle de los regímenes castro chavistas, el Gobierno del MAS decide meterle nomas y endurecer y fortalecer su esquema de poder.

Un dirigente masista, el Vice Ministro Félix Cárdenas, interpreta con claridad meridiana lo que piensan y sienten, tanto la cúpula como las bases masistas; cosa que los q’aras llunk’us nunca expresaron con tanta franqueza. En resumen Cárdenas nos explica, que éste es un Gobierno de la raza aymara y que los mestizos y q’aras deben aceptar ser gobernados por ellos, bajo un régimen que no solo aplicara la coerción, sino también la fuerza cuando sea necesario.

Es bueno para los mestizos bolivianos, saber qué y quien los enfrenta, y esto lo aclara Félix Cárdenas: “Esta es una revolución democrática cultural, pero también puede ser una revolución por la fuerza; depende cómo se presentan las condiciones. Pero una cosa debe quedar clara: nosotros los aymaras jamás nos vamos a ir del Palacio de Gobierno. 500 años nos han masacrado, 500 años nos han marginado, ahora tenemos que preparar a nuestros hijos, nietos, todos, para gobernar 500 años. Evo sólo es el principio, no es el objetivo”.

Y continúa: “Los aymaras no hemos venido al Palacio de Gobierno a visitar, hemos venido al Palacio de Gobierno a quedarnos. Lo que tienen que hacer los q‘aras es aprender a vivir en democracia, aprender a ser gobernados por sus mayorías y ellos, como minoría, aceptar”.

El modelo populista en actual aplicación, destruye la institucionalidad, tiene reglas del juego movibles de acuerdo a sus particulares intereses y por ende genera inseguridad jurídica. Con esto se impide el desarrollo productivo y las inversiones, especialmente las de largo plazo en investigación, educación, desarrollo tecnológico, actividades éstas que requieren un ambiente de previsibilidad y reglas del juego estables y permanentes. Como resultado de estas políticas se promueve la informalidad, el trabajo precario, la explotación insostenible de los recursos naturales y la expansión de las actividades ligadas a la coca y sus derivados,

Para sobrevivir en este tipo de ambiente institucional, el accionar de las personas se orienta hacia sus intereses inmediatos, por lo que no logran nada permanente, útil, ni constructivo, pues solo los mueve su objetivo primario: sobrevivir a como dé lugar; y como sabemos, así no se construye país ni ciudadanía.

Si la mayoría de la población no está dispuesta a trabajar en serio por el cambio de los valores populistas, hacia los valores de libertad, esfuerzo y trabajo creativo y fecundo, no esperemos que vaya a mejorar nada.

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EL SINDROME DE COLOMBIA

Ovidio Roca

La prensa internacional destaca que en Colombia, quienes más muertos pusieron en su guerra fratricida, apoyaron el acuerdo con las FARC  y votaron masivamente por el Sí; es decir apoyaron a cualquier costo negociar y pactar con los criminales.

Hemos leído del Síndrome de Estocolmo, personas que después de ser secuestradas crean lazos emocionales con sus secuestradores, pues la victima malinterpreta la ausencia de violencia física contra su persona, como un acto de humanidad de su captor.

Volviendo a Colombia; los pueblos del área rural donde se asesinó masivamente a sus habitantes votaron mayoritariamente (más del setenta por ciento) a favor del Sí, mientras que en los Departamentos más urbanos, que no sufrieron tan directamente la violencia, se inclinaron por el No. Al respecto, en declaraciones a la prensa se decía en Colombia: “Los que votaron por el No, fueron los que no son tan víctimas, los que no sienten los coletazos del conflicto armado, los que piensan que esta guerra se debe prolongar, los que no creen en una salida negociada al conflicto“.

Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC y retenida en la selva por seis largos años, opinó: “que al igual que el Presidente Santos aquellos guerrilleros que la secuestraron, también se merecían el Nobel de la Paz”.

Casi una mitad de los colombianos, muchas agencias internacionales, gobernantes y políticos, quieren a cualquier costo cerrar el conflicto hoy; no importa cómo y no piensan que están liberando un monstruo formado en la violencia y fuertemente armado, que gusta de la adrenalina y de la cocaína, que son tremendamente organizados y mucho más ricos que Trump; pues manejan uno de los  mayores Carteles del narcotráfico del mundo.

Este comportamiento de la gente y las instituciones ante los criminales y agresores, este masoquismo y la desesperación por salir el drama del hoy, les impide ver el drama aun mayor que dejan  a sus hijos, con una Colombia en manos del Cartel narcotraficante de las FARC.

Debemos tomar en cuenta, que esta guerrilla se inicia como una utopía política, con activistas que procuran el poder por vía de la violencia y en el más de medio siglo que llevan en este afán, lidiando día a día con el temor, la furia y la muerte, se hacen adictos a la adrenalina, la cocaína y la mariguana. En el proceso se convierten en una Narco guerrilla y conforman un poderoso Cartel del narcotráfico, que usa el secuestro, la extorción, la muerte y el tráfico de la cocaína para mover su máquina de terror, de enriquecimiento y satisfacer sus ansias de poder.

Esta guerrilla de más de cincuenta años, acoge a muchas personalidades paranoicas, que son las más propensas a este tipo de acciones mesiánicas y las que viviendo por muchos años en ese duro ambiente de la selva, donde no sabes si mañana o más tarde vas a estar vivo, pues se trata de matar y morir; han acumulado un tremendo stress postraumático por lo que el insertarse en una sociedad pequeño burguesa, aceptar reglas, respetar al vecino y las leyes no es muy probable.

Ninguno de estos poderosos dueños de vidas, haciendas y cocales, que viven más allá del bien y del mal; en permanente tensión, sin ningún respeto por nada o por nadie, luchando por vivir un día más van a convertirse en pacíficos ciudadanos. Ellos seguramente utilizaran su organización, su furia y su inmensa riqueza para comprar conciencias y apoderarse del poder político y económico de Colombia y luego expandirse al resto del mundo o hasta donde llegue el mercado de la droga.

Como persona creo que debemos conciliar y perdonar y esto por diversas razones; pero como sociedad, como Estado no es posible hacerlo y aceptar que grupos puedan impunemente secuestrar, extorsionar, asesinar, comerciar y enriquecerse con el tráfico de drogas que conduce al envilecimiento de personas y la sociedad y luego darles la posibilidad que usando su riqueza y su organización puedan seguir haciéndolo, sin que exista ninguna sanción por todos sus crímenes.

Es indudable la necesidad de buscar la paz y la reconciliación, pero esto no elimina la responsabilidad legal del criminal. El perdón no implica aceptar la impunidad; el crimen no puede ser premiado con el olvido, debe existir una sanción legal y moral que advierta a todos, que el crimen no paga, pues una sociedad que no sanciona el crimen se encuentra cimentada en la arbitrariedad y por lo tanto propensa a nuevas crisis sociales o políticas.

Mi percepción, y espero equivocarme,  es que ellos con la impunidad que le pretenden dar, su capacidad mostrada de organización, decisión, y millones de dólares que tienen, tomaran en pocos años a Colombia bajo su control y paralelamente expandirán su dominio, inicialmente por Venezuela, Bolivia y Perú.

Esto es síndrome de Estocolmo?­, creo que no, pues en ese caso específico, los secuestradores trataron más o menos bien a sus víctimas y no los mataron y lo mismo ocurrió con el caso de Patty Hearst; pero en el caso de Colombia se impuso la violencia criminal, por lo que entiendo que  se trata de un nuevo síndrome y mucho más letal, el Síndrome de Colombia.

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DEL DISCURSO A LA PRACTICA ECOLOGICA, EN EL ESTADO PLURINACIONAL

DEL DISCURSO A LA PRACTICA ECOLOGICA, EN EL ESTADO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

El Gobierno maneja un  discurso falaz y demagógico con respecto a la democracia, la libertad, la defensa de la madre tierra, del ecosistema y la defensa de lo indígena; pero en su práctica cotidiana hace todo lo contrario, lo que convierte su discurso en una verdadera pachamamada.

El Vicepresidente, declaraba: “En esta Cumbre Climática, Bolivia no debe nada, quienes deben al mundo es Alemania, Inglaterra, Francia, España, Italia, Estados Unidos, ellos tienen que cambiar, nosotros no tenemos que cambiar, nosotros somos cuidadosos de la Madre Tierra“.

Es más fácil culpar a otros, que reconocer que todos tenemos nuestra cuota parte en el ecocidio y que por tanto nos corresponde asumir nuestra responsabilidad, trabajar y dar soluciones y hacerlo conjuntamente con todas las personas y todos los países; pues el medio ambiente no tiene fronteras ni ideologías.

Nuestra realidad nacional muestra que en lo ecológico, antes y durante este periodo plurinacional, no hemos sido responsables y cuidadosos en preservar el bosque, la biodiversidad de plantas y animales y en consecuencia preservar el ciclo del agua y de la vida.

Según un estudio de la Red Amazónica de Información Socio ambiental Georreferenciada (RAISG) entre el 2000 y el 2013, se destruyeron en la Amazonía boliviana 10.400 kilómetros cuadrados de bosque. Y en los territorios indígenas, se perdieron 1.700 kilómetros cuadrados de bosque, en el mismo periodo.

Las principales causas directas de esta deforestación fueron: la ganadería, la agricultura mecanizada y la agricultura migratoria en pequeña escala, siendo la ganadería, la de mayor impacto negativo. Un grave problema y cada vez más extendido, es el desbosque masivo para cultivos de coca y la minería ilegal y la consiguiente contaminación de los ríos y acuíferos con los químicos usados para la fabricación de cocaína y la explotación minera.

El Gobierno, ante la actual caída de los ingresos nacionales por la baja de precios de los hidrocarburos y los minerales y en procura de conseguir a cualquier costa, más ingresos, más plata; ha decidido explotar los hidrocarburos en las áreas protegidas, reservas naturales y forestales, los parques y los territorios indígenas; sin respetar el ordenamiento legal, el medio ambiente y menos aún a los pueblos originarios, como lo vemos en el TIPNIS, el Amboró y el Choré.

El Presidente manifiesta que las denominadas reservas forestales “han sido creadas desde el imperio norteamericano y que ahora se pretende que sean intocables”. Y continua diciendo: “Nosotros tenemos la obligación de explorar qué tenemos, cuánto tenemos, en nuestro territorio. Es nuestra obligación el medio ambiente, pero no podemos ser guardabosques de los países industrializados. No es posible que algunas ONG’s algunas fundaciones manden o deciden a nombre de los pueblos indígenas”.

Y luego advierte: “Quiero decirles que ONG’s o fundación que perjudique la explotación de los recursos naturales se va a ir de Bolivia”.

Entre los reclamos “reaccionarios” que hacen las ONG; está la consulta previa para viabilizar proyectos con impacto ambiental en áreas protegidas; y para la exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos en las reservas naturales y áreas protegidas del país, contar con la necesaria autorización de acuerdo a Ley. Es criterio del Gobierno que estos reclamos de las ONG: “son medidas reaccionarias y movidas por el imperialismo”.

En este ambiente de políticas y acciones antiecológicas y anti pueblos indígenas y sus territorios;  es que se realizó en Tiquipaya (Cochabamba), la Cumbre Mundial por el Medio Ambiente y por la Vida. Esto es una ironía, es otra Pachamamada.

Pero los dirigentes masistas, ante otro público y otro escenario, cambian de discurso y hablan de la preservación de la naturaleza y la defensa de la madre tierra; pero  persisten en la búsqueda de culpables externos, el imperialismo y no buscan soluciones y compromisos comunes y de cumplimiento obligatorio.

Aprovechando el espectáculo, Evo hace entrega un documento con diez puntos a las NNUU; para cuidar la Madre Tierra, la Pachamama y que dice lo mismo de siempre. En esencia, la gran propuesta es sustituir al capitalismo por un “modelo comunitario”, e identifica al capitalismo como el enemigo de la naturaleza: “Es una amenaza a la vida, porque prioriza la ganancia y porque genera pobreza”.

Olvidan que allí donde se implantaron sistemas socialistas: la URSS, la República Democrática Alemana, China, Cuba; además de matar y sojuzgar a la gente, se produjo una total destrucción del medio ambiente y la biodiversidad.

Sin embargo, del evento de Tiquipaya corresponde mencionar que la propuesta de crear un Tribunal Internacional de Justicia Climática, algo similar a La Haya, merece ser considerada e implementada.

Al parecer los masistas no se han enterado que internacionalmente se viene trabajando en la agenda 2030 a ser aprobada en la Cop21, la misma que se enmarca en el paradigma del desarrollo sostenible e incluye el concepto de los bienes de interés colectivo: la protección de los océanos, de la atmosfera y la biodiversidad. Incorpora y promueve los tres pilares del desarrollo sostenible y trata aspectos cruciales en términos de educación, vivienda, seguridad alimentaria, suministro de servicios básicos de desarrollo urbano, protección social y riesgos de catástrofes.

El documento preparado para la nueva agenda global, propone por primera vez la erradicación de la extrema pobreza para el 2030 y considera como ha venido afirmando la CEPAL, que el empleo digno y de calidad, es la llave maestra para alcanzar un desarrollo más inclusivo. El empleo formal debe avanzar juntamente con la industrialización y la innovación tecnológica para mejorar la productividad y la eficiencia en la  utilización de los recursos.

Tiquipaya, un nuevo evento, otro discurso y una nueva fotografía, y a continuar en lo de siempre; facilitando y manteniendo la informalidad, explotando los recursos naturales, destruyendo los bosques, las áreas protegidas y la biodiversidad, y todo esto con el afán de conseguir mayores ingresos, para más dadivas y mayor poder; como lo han hecho en estos últimos diez años.

No necesitábamos de tanto gasto y tanto show, para saber que hay que cambiar el modelo consumista actual y avanzar hacia un modelo de economía y naturaleza, sostenible. Pero no hacia la economía del Socialismo Siglo XXI que en realidad es populismo, capitalismo mercantil, estatismo; un modelo depredador de los recursos naturales y enemigo de la libertad; pues de hacerlo sería como saltar del rescoldo al fuego.

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KAWSACHUN COCA Y ECONOMÍA

KAWSACHUN COCA Y ECONOMÍA
Ovidio Roca
El cultivo de la coca es una actividad tradicional en el área andina boliviana, donde este estimulante se usaba y usa como una manera de paliar el hambre y el cansancio y en fastos ceremoniales. Su área original de cultivo se encuentra en los yungas de La Paz.
A mediados del siglo pasado se abrió un área de colonización en el Chapare, trópico cochabambino, y allí se estableció una segunda área importante de producción de la hoja, cultivo que ahora se expande en forma dispersa hacia Santa Cruz, Beni y Pando.
En las condiciones tropicales del Chapare, el rendimiento de los cocales supera en un cien por ciento al de Yungas, aunque la calidad para el masticado es mala, pues entre otros aspectos las hojas son gruesas y manchadas por hongos debido a lo húmedo del clima; por tanto nadie acullica coca de chapare, aunque esto no es óbice para su cultivo pues su mercado es la producción de cocaína.
En Yungas la producción promedio de hoja de coca seca por hectárea, es de alrededor de 1.305 kilogramos, mientras que en el Chapare se producen 2.764 kg, es decir más del doble.
Revisando la información disponible en internet sobre la economía de la coca podemos verificar que este es un negocio para los grandes traficantes.
Thomas Grisaffi (marzo 2014) explica que: “la hoja de coca representa el elemento más costoso en la cadena de producción. En los últimos cinco años, el precio de la coca se ha duplicado a 28 bolivianos por libra (US$4), en parte como resultado de los controles gubernamentales que limitan la producción y comercialización de la hoja de coca. En promedio, se necesitan 135 kilos de coca para procesar un kilo de pasta base de cocaína, lo que significa que a los precios actuales, los pichicateros gastan 1.200 dólares sólo en la hoja de coca. Cuesta aproximadamente 1.500 dólares producir un kilo de pasta base, esto incluye los gastos generales para el equipo inicial, la hoja de coca, precursores químicos, mano de obra y transporte”.

“En el Chapare, un kilo de pasta base de cocaína se vende por, entre 1.650 a 1.700 dólares, lo que significa que los beneficios netos para los productores de pasta de coca pueden ser tan bajos como de 150 dólares por kilo”.
Por ende, quienes se dedican a la producción local de pasta básica, como peones y químicos y para el alto riesgo en que incurren; son poco beneficiados y cabe decir que son el proletariado del narcotráfico.
El negocio empieza a mejorar con los laboratorios que convierten la pasta base en cocaína cristalizada y se dispara en la comercialización internacional. Existen datos de que en Bolivia, utilizando pasta base proveniente del Chapare y el Perú, se produce un kilo de cocaína de alta calidad por 2.000 dólares. Ese mismo kilo en São Paulo o Buenos Aires alcanza un valor de 8.000 dólares. Por lo tanto, los narcotraficantes pueden ganar más de 5.000 dólares por kilo. En el mercado estadounidense el kilo vale 30.000 dólares y el mismo kilo cortado y vendido al menudeo, alcanza los 120.000 dólares.
El último informe de la UNODC “Monitoreo de Cultivos de Coca 2014” indica que las plantaciones de coca en el país se redujeron a 20.400 hectáreas.
Este informe registra que en Yungas existen 14.330 ha y en Chapare 6.314 ha. Los rendimientos promedio, de hoja seca por ha, son de 1.215 Kg en Yungas y el doble en Chapare, con 2.410 Kg por hectárea.
Es probable que además existan muchas áreas dispersas de cocales en los Parques, en el TIPNIS y muchas otras regiones del oriente y hasta Pando, las que no han sido registradas en este informe.
No se menciona, que la reducción del área de cocales está siendo compensada con mayor producción de hoja por hectárea, gracias a los abonos y tampoco se hace referencia de la mayor eficiencia en la extracción de cocaína, con los nuevos métodos y tecnologías colombianas.
El 31 de julio de 2012, Kerlikowske, director de la Oficina para la Política Antidrogas de la Casa Blanca, durante una conferencia en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) en Washington manifestó que “los datos indicarían que la producción de cocaína en Perú es de 325 toneladas y la de Bolivia de 265 toneladas”.
Si asumimos un precio en frontera de esta producción de cocaína de 8.000 dólares por kilogramo tendríamos una economía de exportación cocainera de 2.000 millones de dólares. Por su parte el Vicepresidente García Linera, indica que la cifra de exportación de cocaína es de 700 millones de dólares.
Actualmente en el Chapare, por la sobre explotación de la tierra, excesivo uso de agroquímicos y la presencia de pestes como los hongos, se hace cada vez más problemático el cultivo de la hoja, por lo que los cocaleros están ampliando sus áreas y por eso el interés en el TIPNIS y Pando.
Todo señala que las grandes ganancias del negocio de la cocaina cae en manos los carteles del narcotráfico, por lo que si se trabaja a nivel internacional para cortar su cadena de producción y comercialización es posible limitar la producción de coca en Bolivia y especialmente en el Chapare y otras áreas del oriente.
El narcotráfico es un negocio y como todo negocio está sujeto a las leyes del mercado. Una manera de afectar el mercado es legalizarlo y con eso se evitan los monopolios, las mafias y se genera una mayor oferta y de mejor calidad afectando menos a la salud. De esta forma se actuó con éxito en los Estados Unidos con el alcohol, abandonando la prohibición. Lo mismo se intenta actualmente con la mariguana en varios países.
Con la cocaína la situación es más complicada debido a que es grandemente adictiva y convierte al drogadicto en esclavo de su vicio, por lo cual el hará todo por satisfacerlo y con esto se destruye la moral, la familia y la sociedad.
Mientras no haya otra solución, que al perecer está en conseguir antídotos e inhibidores de la cocaína, el camino para su control esta en actuar sobre el mercado de demanda.
Decíamos que este es un negocio de los grandes narcotraficantes, de los carteles internacionales y por ende debemos enfrentarlo uniéndonos todos los afectados, países vecinos y países consumidores. Es necesario realizar el control total sobre la cadena de producción y distribución, controlando los cocales, los precursores, destruyendo los centros de procesamiento, controlando las fronteras y el tráfico aéreo.
Con mayores controles y limitaciones sobre las áreas de cultivo y la ampliación y profundización de los programas de cultivos alternativos, que cuenten con mercados internacionales, es posible incentivar a los cocaleros para que cambien de rubro y así disminuir el área cocalera.
Los cocaleros viven en un permanente ambiente de incertidumbre, que está asociado a la ilegalidad y en el cual no es posible trabajar y prosperar. Ganan dinero, pero con mucho riesgo y al margen del lavado, en inversiones fuera del Chapare, no pueden invertir en algo sólido que garantice su futuro y el de su familia. El programa de cultivos alternativos que se inició con éxito en el Chapare es un buen inicio que habría que continuar y ampliar.
ovidioroca.wordpress.com

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