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CULTURA POLÍTICA PLURINACIONAL

Ovidio Roca

El discurso de los dirigentes políticos y los intelectuales influye en la creación de una ideología, de un imaginario colectivo, que es el conjunto de mitos y creencias (conscientes o no) con las que cada individuo y cada sociedad en su conjunto se explica a sí mismo y al mundo.

En esta lógica, los dirigentes masistas han venido construyendo la ideología y cultura del Estado Plurinacional y lo hacen a su imagen y semejanza, mediante los reiterativos discursos y declaraciones públicas de sus ideólogos los que expresan una cultura y perfil psicológico digno de estudio y que vale la pena compilar para información de los psicopatólogos del futuro. Estas son algunas intervenciones de las últimas semanas.

JUEGO DEMOCRÁTICO, CHUTAZOS Y RODILLAZOS EN LOS HUEVOS

Aquí están viniendo a Yungas, ex viceministros de ADN, de Banzer, de Goni para confundir con talleres, seminarios. Si fuera cocalero de Yungas a chutazos sacaría de aquí, porque no tienen ninguna moral ni autoridad para seguir confundiendo”. Evo

RACISMO Y COCA

La ideología masista es bifronte, una la coca y la otra el racismo, como nos enseña el Licenciado.

Evo es  el presidente que despenalizó el acullicu de la hoja de coca en la ONU, el indígena insultado y amenazado de muerte  por la derecha que en el pasado quiso “liquidar” el consumo de coca y a los productores del arbusto”. “El desprecio a Evo es el desprecio a ustedes, es el desprecio a las polleras, es el desprecio al color de piel…”. “No es para amargarse sino para saber cómo es la pelea: q’aras contra indios, q’aras y gringos contra trabajadores, campesinos y pueblo, esa es la pelea”. Linera en Yungas.

KAUSACHUM COCA, HUAÑUCHUM YANQUIS.

Evo Morales se dio a conocer públicamente como trompetista de la Banda Real Imperial (1976 y 1977) y participó del majestuoso Carnaval de Oruro, posteriormente se trasladó al Chapare y tuvo una exitosa carrera como jugador de futbol y dirigente máximo de las seis Federaciones de cocaleros, de la cual sigue siendo su Presidente y permanente defensor de la hoja de coca.

Evo afirma que: “Así como defender el gas, es una cuestión económica, o el agua es defender la vida, defender la coca es defender nuestra identidad”. En el acto de lanzamiento de la nueva serie de billetes del Banco Central de Bolivia manifestó: “Tengo un reclamo, yo también soy culpable, ¡no está la hoja de coca!”.

Luego resaltó: “La hoja de coca, los productores y sobre todo los sindicalistas de los movimientos sociales vamos a ser inmortales, porque lo que hicimos en poco tiempo es algo inalcanzable desde la fundación de la república y eso es solo con la unidad del pueblo boliviano”. “Tarde o temprano, legalmente y limpiamente y públicamente, tenemos que entrar con la hoja de coca a todos los países del mundo, porque nosotros podemos demostrar que la coca es alimento y es medicamento”. Evo, Día Nacional el acullico de la coca.

EL SECRETO UNO: LAS GANANCIAS BLANCAS ENCUBIERTAS

Según Jeremy McDermott (InSight Crime 2014) el costo de producción de un kilo de cocaína de alta pureza en el Chapare sería de 2.000 dólares y es vendido a los traficantes en 8.000 dólares.

Datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), indican que el excedente de coca convertido en cocaína, es de 56.370 millones de dólares y los traficantes la venderían en 225.482 millones de dólares. Cifras inverosímiles porque superan el PIB nacional, que al 2017 era de 33.810 millones de dólares.

EL SECRETO DOS: EL AHORRO COLATERAL ESCONDIDO

El Senador del MAS, Efraín Chambi, revela un segundo secreto: “Estamos construyendo un nuevo edificio con recursos de austeridad (el Palacio de Evo), No estamos tocando presupuestos nuevos, sino con los ahorros nuevos de la Asamblea, limitando el papel higiénico”. El secreto esta en cagarla y no limpiarse.

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DISQUISICIONES BIZANTINAS EN RITMO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

COCALEROS

Los movimientos sociales cocaleros que surgen en el Chapare, se forjaron en un mundo hostil y duro luchando contra las fuerzas de la naturaleza y los anteriores Gobiernos y todo esto en defensa de sus crecientes plantaciones de coca; cuyo precio y demanda es impulsada por las narices del mercado mundial de la cocaína.

En su lucha son prácticos y se guían por una sola y única ley;  la defensa de sus propios intereses y así los escuchamos decir refiriéndose a las leyes nacionales: “esa será su ley, pero no la nuestra”.

El mecanismo utilizado en esta lucha contra sus detractores y principales enemigos como la ley gringa 1008; es la presión y el chantaje contra las autoridades gubernamentales y el amedrentamiento de la población civil.  Movimientos que son caracterizados por las marchas, bloqueos, huelgas de hambre e inmolaciones; un espectacular ritual de sacrificios para todos: actores y espectadores y una exitosa estrategia que los llevo a conquistar el poder.

En su accionar no se preocupan ni respetan los derechos de los otros ciudadanos que son afectados por sus movilizaciones y bloqueos, tanto en su libre tránsito como en el transporte de sus productos y con un alto costo para todos los ciudadanos.

Esta práctica cotidiana de movilizaciones, conforma una mentalidad, una cultura de la desconfianza que los induce a “sentir” que las Leyes y Convenciones, que tanto las instituciones internacionales como el Gobierno invocan, carecen de sentido y de justicia por lo que las ignoran y combaten pues afectan su economía, su forma de vida y por tanto no deben ser acatadas. En los permanentes conflictos, los dirigentes se promueven, crecen, se destacan, viven sus momentos de gloria, son los héroes, por lo cual buscan que nunca se acaben y tengan que volver a la cotidianidad y a la miseria de su vida.
LLUNKUS

Es curioso es que en estos escenarios caracterizados por el activismo y la incultura surjan como hongos los llamados intelectuales llunkus; grupos urbanos de clase media, algunos más sofisticados y leídos que otros, que en procura de una cuota de poder usan su imaginación elaborando y difundiendo discursos y proclamas de amor por el Jefe y en defensa del gobierno populista. Intelectuales que transitan desde sus orígenes primarios; la distopía comunista y la lucha armada, hasta la cultura de la postmodernidad, a la postverdad, la verdad orwelliana; una verdad que no existe sino que se inventa, una verdad que no se sabe si es verdad o si es mentira, o se trata de una maniobra envolvente alvaricosa la que es imposible saber qué es lo que quiere expresar cuando dice algo.

Algunos se refieren a esta cultura alvaricosa, como la de la falacia, el engaño, las maniobras envolventes y el llunkerio. Pero esto lo dicen los fracasados y envidiosos.

LOS PERFIDOS HIJOS DE LA PACHAMAMA

Aunque en sus proclamas los masistas se definen como ecologistas e hijos de la Pachamama en cuando les conviene la desconocen, la rifan y la venden al mejor postor en procura de buenos negocios y mejores comisiones.

Un ejemplo entre muchos lo tenemos en el Chapare cocalero con la Planta de Urea que produjo buenas comisiones de verdes y ahora produce malas emisiones de amoniaco.

Un otro ejemplo lo vemos en la amazonia donde para apoyar a sus socios chinos y cooperamineros, dan vía libre a la destrucción de los ríos de La Paz y el Beni, lo que seguramente será un desastre ecológico pero un buen negocio chino. Como resultado vemos que por esos hermosos ríos pululan los Dragones chinos y los Planchones colombianos, los que en pos del oro van destruyendo los causes y las orillas y sembrando la muerte abonada con mercurio.

RACISMO Y POPULISMO COCALERO

El discurso oficial del masismo es populista y racista y se vanaglorian de haber logrado una mayor inclusión de los indígenas a la vida política del país; pero lo que no dicen es que solo benefician a quienes estén en su línea política y excluyen y combaten a los disidentes, como ya lo vimos en el TIPNIS y muchos otros lugares.

Como buenos sofistas aplican una receta envolvente, la que en lo político es centralista y absolutista; en lo económico extractivista, estatista y de capitalismo de Estado y en el discurso ideológico la adornan y enfatizan en el marxismo cultural tipo europeo, con populismo, indigenismo, ideología de género y feminismo.

En su accionar cotidiano impulsan la supremacía de la cultura andina (aymaras y quechuas) por sobre la de tierras bajas (guaraníes, mojeños, et al), y muestran un absoluto rencor contra la gran comunidad mestiza boliviana de herencia española; obviando que el llunkerio que circunda al Jefazo es de este origen.

CONJETURANDO

En un ambiente como el descrito surge un sentimiento generalizado de anomia, cuya consecuencia va desde la inadaptación a las normas sociales, hasta la trasgresión de las leyes y la conducta antisocial, lo que termina en: Un Estado fallido, incapaz de generar un ambiente adecuado para las iniciativas de inversión y el surgimiento de empresas formales y productivas. En consecuencia si continuamos viviendo bajo el populismo, terminaremos  acondicionándonos mental y moralmente a este sistema, pues como dice el dicho: “Se piensa como se vive” y terminaremos miserables y esclavizados como los cubanos, venezolanos, nicaragüenses, cuya única aspiración y esperanza de vida es huir de su país.

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ESTADO PLURINACIONAL POPULISTA EN TIEMPOS DE VACAS Y LLAMAS FLACAS

Cuentos e historias explicados  con “chuis” y no con hamburguesas gringas.

Ovidio Roca

Por no tan extrañas circunstancias el discurso populista y estatista es el preferido por las masas latinoamericanas, las que ilusionadas por las promesas no asumen personalmente el duro trabajo de construir su futuro. Es por esto que algunos analistas afirman que los latinoamericanos no creen en el liberalismo porque significa asumir responsabilidades y derechos individuales y sociales y ante esto prefieren la ilusión de que los líderes y el Estado solucionara todos sus problemas: “Basta de realidades, queremos promesas” podría ser su emblema y declaración de deseos.

Bolivia ingresa al siglo XXI conducida por un partido populista hacia el estatismo, el indigenismo y el control absoluto de los poderes del Estado, incluido el electoral. Es también la época durante la cual todos los gobiernos populistas Latinoamericanos prosperaban financiados por la increíble alza del precio de las materias primas, hidrocarburos, minerales y el narcotráfico.

Las ideas socialistas, corporativistas y la ilusión populista, obnubilaban a las masas que esperaban recibir todo de un Estado Benefactor, mientras que las propuestas de trabajo tesonero, de ahorro e inversión responsable son desechadas por la ilusión de vivir a costa del Estado, el que engordaba con el auge de las materias primas, de la cocaína y el contrabando.

Por su parte muchos progres europeos bajo el paradigma del buen salvaje, apoyaban todo proyecto revolucionario latinoamericano y este su sentimiento guiaba el dinero de instituciones y personas hacia las ONG que trabajaban promoviendo proyectos políticos de izquierda e indigenistas; pero por supuesto mientras éstos sudacas permanezcan lejos de su casa.

Como popularmente se dice, “otra cosa es con guitarra” y así vemos como los populistas durante más de diez años hicieron una pésima gestión gubernamental, derrocharon los recursos públicos que ellos no generaron, gastándolos de manera ineficiente, despilfarradora y corrupta, mientras el gasto público, la burocracia y la inversión improductiva crecían exponencialmente, una gran parte de ésta financiada por endeudamiento.

Se multiplico la economía informal y se dio amplia libertad para que los sectores de capitalismos salvajes y vinculados con el circuito del contrabando y la coca hagan sus negocios y en lugar de apoyar y promover la diversificación de la actividad productiva, el gobierno con medidas políticas y judiciales atenta permanentemente contra los derechos de propiedad, las empresas, la agricultura y  cualquier actividad formal de los que considera opositores.

El modelo populista con sus variantes, desde los típicamente comunistas de nacionalizaciones masivas, colectivismo y estatismo económico como en Cuba, hasta el capitalismo mercantilista de los compañeros del MAS, prevalecieron durante estos años, pero ahora están preocupados pues con la caída de los ingresos y de las reservas del gas están en graves problemas. Sin embargo ellos mantienen la confianza, aún tienen la cocaína y saben que con el  miedo, el  temor, más las ilusiones y esperanzas se controla a los pueblos y si algo falla pueden vender el país a los chinos.

En general el pueblo se olvida que lo correcto es guiarse por los resultados y no por las ilusiones y fantasías; no por lo que se dice, sino por lo que se ve, y ahora que se avizora con más fuerza un nuevo ciclo de vacas flacas está de vuelta la necesidad del trabajo productivo y la innovación como fuente de riqueza y ahí hacen falta las ideas, la doctrina y los planteamientos del liberalismo democrático. Podemos seguir el camino de Venezuela o de Cuba, o podemos apostar a lo que están empezando a hacer en Argentina, Chile y Perú y desde hace rato hacen los países del norte de Europa; es hora de elegir y realizar.

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NOTAS CULTURALES DESDE EL ESTADO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

Espanta a cualquiera, escuchar la extraña manera como nuestros líderes populistas interpretan los asuntos de la economía y de la vida ciudadana:

Por ejemplo, la coca nuestra da cada día, no es considerada como un arbusto cuyas hojas contienen alcaloides estimulantes; ahora se constituye en el puntal de nuestra identidad cultural y social y su cultivo no es considerado como lo que es, un excelente negocio con un buen mercado y excelente precio por el subproducto nefasto que contiene, la cocaína; sino que demagógicamente se lo considera como la reivindicación de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestra independencia política.

La vestimenta que nos resguarda del clima y que históricamente fue adquiriendo un carácter estético, sujeto a los cánones de la moda y del devenir artístico de cada civilización; en nuestro país y para una gran parte de nuestra población se convierte en algo sagrado, base de nuestra identidad, de nuestra historia. Muchas militantes plurinacionales consideran que su identidad está definida por un sombrero Stetson, o Borsalino, o una Pollera española del Siglo XIX y no en valores éticos, culturales y sociales.

En el ámbito político, la humanidad en su proceso histórico y civilizatorio supero los esquemas tribales y dio paso al ciudadano como miembro activo de un Estado, titular de derechos civiles y políticos y sometidos a sus leyes; por lo contrario en nuestro país, los populistas cocaleros en su discurso ideológico usan criterios tribales, vinculados con lo racial y comunitario, vale decir privilegian lo biológico sobre lo cultural.

Muchos temas administrativos como los de seguridad y control, se los maneja inventando realidades alternas. El caso de los ocho héroes epónimos secuestrados por los chilenos, es uno de ellos. Sabemos o nos lo cuentan cómo funciona el negocio fronterizo en ese árido y vasto altiplano, donde cotidianamente se generan eventos vinculados con el contrabando, narcotráfico, transporte de vehículos robados. Los actores son chilenos y bolivianos: militares, policías, aduaneros, chuteros, comunidades campesinas, contrabandistas, traficantes, etc. que hacen lo habitual: contrabando, volteo, narcotráfico. Lo que cambió en este caso de los héroes, fue que se entrometieron los políticos de ambos países, quienes usando encendidos discursos patrióticos y de soberanía, complicaron la figura buscando enardecer a sus respectivos votantes y distraer la opinión publica de los problemas económicos y de credibilidad que ambos gobiernos enfrentan.

La historia nos enseña que no hay movimientos revolucionarios sin mitos aceptados por las masas, pues el dramatismo del mito lleva al compromiso emocional y da significado a la acción política de los dirigentes: Fascismo, Nacionalsocialismo, Comunismo, Populismo se basan en esto.

Lo preocupante es, que en este tipo de escenario los líderes políticos y sociales poco se ocupan de las personas comunes y corrientes, del vivir bien, de trabajar mejor, de cuidar nuestro entorno, de comunicarnos entre nosotros, de construir un mejor futuro para todos pero sí, de enfrentarnos y avasallar al resto, usando para ello la fuerza y mal usando las instituciones públicas.

Desde hace más de un millón de años,  tiempos en que la horda humana temerosa de los monstruos de la noche se reunía alrededor de una fogata, nuestra vida ha sido regida por infinidad de cuentos y mitos. De entonces hasta ahora poco ha cambiado, antes los brujos, ahora los cuentistas de los regímenes totalitarios comunistas, fascistas y populistas, inventan historias, fabulas y mitos para tranquilizarnos, controlarnos y manipular la mente de las masas.

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RECETAS DE POLÍTICA ECONÓMICA Y COCINEROS EN SU SALSA

Ovidio Roca

Pese a que la receta castrochavista es la misma, cuando se la cocina en hornillas y ambientes diferentes: diversa estructura productiva, institucionalidad poca o nada consolidada y amplia y permeables fronteras para el contrabando; el condumio, el locro, tiene sabor diferente.

La receta populista contempla como objetivos: control total del poder, eliminar la separación e independencia de poderes, estatizar la economía, desconocer la democracia. Para esto aplican sistemáticamente la represión y embaucan y embrutecen a la población mediante el temor y una permanente desinformación, haciéndoles tragar una visión sesgada del mundo; ejercen una férrea represión y someten a los librepensantes con el uso de la fuerza pública, de los mecanismos judiciales, los movimientos sociales, los colectivos y grupos paramilitares, los que usan para amedrentar al pueblo.

Últimamente con su proyecto de “Empresas Sociales”, el Gobierno quiere ilusionar y conquistar a las burocracias sindicales confiscando y expropiando los bienes de los empresarios; de esta manera con mucho palo y poca zanahoria, los países castrochavistas disciplinan, domestican y doman a la población.

Los países donde cunde el populismo, son por lo general extractivistas y viven de los recursos naturales, aunque el mayor problema es que no saben generar riqueza, malgastan los recursos que reciben, no ahorran y hacen pésimas inversiones, solo guiados por las jugosas comisiones y la corrupción.

Actualmente los castrochavistas luego de gozar por más de una década la bonanza de los buenos precios de las materias primas, de los hidrocarburos y minerales, están entrando en crisis y es en Venezuela donde, por ahora, esta se muestra con mayor dramatismo.

Bolivia al igual que Venezuela tiene una economía primaria y extractivista y los populistas cocaleros usan la misma receta ideológica, más locoto y aderezo indigenista. Pero como cocinan en una hornilla diferente y para un pueblo cuentapropista y sacrificado la economía se muestra por ahora más estable. Una explicación para esto sería la existencia de un ambiente de economía mayoritaria informal más un pueblo pobre y desesperado que lucha por sobrevivir; microempresarios que no recurre a la banca para obtener las divisas para sus actividades comerciales pues las obtiene de los dólares provenientes del narcotráfico; fronteras permeables al tráfico de todo tipo de mercancías. Todo esto permite un modelo de supervivencia que muestra una aparente estabilidad económica y social, la misma que se mantendrá siempre y cuando no se afecte a sus pilares fundamentales: mantener la economía informal y el tráfico de coca cocaína.

Aunque con algunos pro y muchos contra, la economía de la coca tira para largo: su cultivo estrella sirve de “seguro agrícola”, de colchón, para los otros cultivos del pequeño productor campesino y a su vez el circuito coca cocaína genera los recursos con el que se financia ese amplio mercado del contrabando (actividad que constituye la mayor fuente de empleo del país) de todo tipo de mercancías, desde alimentos, ropa usada, electrodomésticos y vehículos chutos, con que surten al pueblo.

Algunos analistas económicos señalan que el negocio de la coca cocaína genera divisas de libre disponibilidad de entre dos mil a cuatro mil millones de dólares al año y  que estos recursos son los que alivian la presión de la demanda de divisas sobre el sistema financiero oficial.

La crisis del modelo populista cocalero está latente, la gente la siente en el estómago, en el bolsillo, en su seguridad personal, en su perspectiva de futuro, pero se la esconde, se la ignora y por tanto no existe y como dice el licenciado: estamos blindados ante cualquier situación.

Este modelo por sus características atrae a los carteles de la droga, genera violencia,  destruye físicamente y moralmente a la población, por lo cual el cambio hacia la democracia y hacia una economía formal, innovadora y sostenible, es nuestro difícil y duro desafío.

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COLONIZACIÓN ÉTNICA Y COCALERA DE LAS TIERRAS DE LA AMAZONIA

Ovidio Roca

La estrategia de dominación masista, se gestiona en varios frentes y mediante diversas prácticas, tanto en lo ideológico discursivo, como en lo geopolítico con la toma y control del territorio. Esta apropiación del territorio se la realiza, tanto por sus potencialidades económicas como por su valor geopolítico y cultural, pues de lo que se trata para el MAS y los pueblos andinos, es ampliar su espacio vital y dominar a los pueblos orientales que se resisten su proceso de cambio colonizador.

Confrontando el concepto moderno de ciudadanía, el modelo totalitario del MAS utiliza el racismo, la identificación étnica de las masas populares con el caudillo, así como el manejo demagógico que hacen los ideólogos estalinistas de las masas, doblegando así a la población mestiza y grupos no afines a su visión populista y comunitarista, en procura de lograr la dominación del país y la apropiación del aparato del Estado; esto recuerda lo mencionado por Samuel Huntington en sus escritos sobre el Choque de Civilizaciones.

Uno de los frentes de batalla de este proyecto está en las tierras y bosques de la amazonia, de las que se apropian mediante la colonización, el traslado poblacional (mitimae) y la anulación de los oriundos, generando a su paso un masivo ecocidio.

Con la aplicación de este modelo el MAS avanzo rápidamente y tienen el control de todo el país; han tomado las tierras y las distribuyen a sus seguidores fieles y de esta manera los pueblos andinos, que en la época precolombina no pudieron penetrar y dominar la amazonia por la fuerte resistencia de los arawaks, ahora lo hacen apoyados por las federaciones de cocaleros y la mama coca.

El Estado Plurinacional, para la exportación, maneja un ampuloso discurso ecologista, pachamamico y de la madre tierra, pero impone sobre los bosques y selvas, la práctica ancestral de los pueblos andinos, cuya visión del bosque es la de lo salvaje, purum llacta. Un monte que debe ser  “civilizado”, tumbado y arrasado para luego realizar actividades agropecuarias.

La visión andina considera que el monte es salvaje sin la coca, “purum coca coca”,  y debía controlarse y civilizarse con cultivos de coca para uso ritual, el “mallki coca coca”. Esta práctica es ahora reformulada, ampliada y reforzada por el interés mercantilista de la producción cocalera, materia prima de la cocaína; un cultivo que permite grandes ganancias con poco esfuerzo.

En la época de la Republica, se avanzó grandemente en la legislación ambiental y de manejo de bosques; esto con la  ley del medio ambiente, ley forestal, plan de uso del suelo, protección de cuencas, creación de parques ecológicos, reservas  forestales, concesiones forestales y sobre todo con seguridad jurídica para la propiedad, las concesiones y las inversiones. Fue durante esos años que Bolivia logro la mayor área de bosque bajo manejo forestal certificado, a nivel mundial.

Mediante la Ley Forestal, los bosques fueron dotados bajo concesión de manejo sostenible a empresas madereras, las que lograron luego el sello verde de reconocimiento internacional por su buen manejo. Actualmente estos bosques, en su gran mayoría, están siendo tomados por los campesinos andinos llamados “interculturales”, por acciones de hecho o al amparo de normas legales fabricadas a la medida. Lo evidente es que estos bosques, han sido destruidos por el chaqueo ilegal e impune de los colonizadores con apoyo y poder político. En las cercanías de Santa Cruz podemos verlo en el Choré, Amboró y Guarayos.

La destrucción del sector forestal era indispensable en la estrategia geopolítica del gobierno para ampliar su espacio territorial, tomando las tierras y los bosques de la amazonia y el chaco y  trasladar allí a los campesinos andinos. Siguiendo esta estrategia ya tomaron las tierras del Norte amazónico: Provincias Ballivián, Moxos, Iténez y Marbán del Beni y Provincias Sara, Ichilo (El Choré), Guarayos y avanzan hacia el Bajo Paraguá, en Santa Cruz. Todo esto como parte de la ejecución de su estrategia geopolítica de ocupación del territorio hostil a su proyecto populista y comunitarista.

Hoy constatamos que luego de la destrucción del sector forestal, que era la primera barrera para el avance masista sobre las tierras bajas, quedan en esta temática, solo dos objetivos pendientes: el avasallamiento de los territorios de los indígenas orientales y luego ocupar los parques nacionales; ambos objetivos están en marcha, no otra cosa significa las gestiones del masismo para cambiar el estatus legal del Tipnis y otras áreas protegidas.

Como dato ilustrativo: El año 1997 existían 89 empresas forestales y 5.8 millones de hectáreas bajo manejo sustentable; el año 2016: 20 empresas y 2 millones de hectáreas bajo manejo sustentable y cada año son menos.

Las anteriores cifras del decrecimiento de las áreas bajo manejo forestal son reveladoras,  a ello, hay que agregar lo efectos socioeconómicos por el cierre de más de 4.000 empresas pequeñas, medianas y grandes y el despido de más de 25.000 trabajadores, según datos de las entidades gremiales del sector forestal.

Actualmente, según la Cámara Forestal, cerca al 60% de los productos de madera que consumimos en el país provienen de importaciones, las mismas  que llegan al país favorecidas por la destrucción de las concesiones, la sobrevaluación del peso boliviano y la quiebra de la industria maderera.

Vale la pena reiterar y enfatizar, que es la vigencia de la seguridad jurídica y la existencia de instituciones eficientes y confiables lo que incentiva y viabiliza  las inversiones productivas y a largo plazo, así como la innovación y los nuevos productos tecnológicos que nos hacen competitivos.

De esta manera se complementan las visiones tradicionales andinas que buscan “civilizar”, cocalizar, el bosque y ampliar su territorio; y la de los políticos estalinistas que manejan el Estado Plurinacional, quienes pretenden la dominación total del país y de su gente.

En la antigüedad los pueblos indígenas aimaras y quechua, vasallos del Imperio Incaico fueron resistidos por los indígenas arawacs de la amazonia, posteriormente fueron avasallados por los colonizadores europeos, para terminar ahora como instrumentos del masismo.

Refiriéndose a las políticas forestales del Gobierno, escribe Wilfredo Rojo miembro de la Cámara Forestal: ” Primer paso logrado, sector forestal destruido”.

A lo que agrega Santos Noco Choco; si los pueblos orientales no despiertan, los masistas: “No dejaran árbol sobre el suelo, ni camba libre sobre la tierra”.

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POPULISMO VERSIÓN ALBANICA COCALERA

Ovidio Roca

La cultura liberal tradicional se adhiere a los valores de orden social, propiedad privada, familia y trabajo creativo; por lo general en un marco ético y religioso. Bajo esta concepción ideológica se busca garantizar un ambiente de seguridad jurídica que fomenta inversiones y fuentes de empleo y promueve la ejecución de programas de educación humanista, productiva, tecnológica en un Estado de Derecho.

El Populismo tiene varias acepciones; generalmente se lo aplica a las tendencias socialistas y fascistas totalitarias, pero por lo común está referido a todo aquello que se aparta de la democracia liberal.

En Latinoamérica más que definirlo conviene describir lo que hacen nuestros populistas, ya que en las últimas décadas y especialmente en los países de la Alba y de la blanca, venimos adoleciendo de un largo periodo de peste populista, durante el cual los movimientos castro chavistas han sido extremadamente creativos en el uso de la demagogia y la manipulación de las masas.

Pero lo que mayormente marca y caracteriza al populismo es que tiene como finalidad y objetivo el disponer y utilizar los recursos públicos para sus propósitos, produciendo con este su accionar un ambiente con déficit económico y de institucionalidad.

Ellos apuestan por el estatismo, multiplican la burocracia y lo primero que hacen es afirmarse en el poder de manera indefinida. Para ello conquistan a la población con ilusiones y prebendas, utilizando para esto la riqueza producida por otros, por lo que la gente rápidamente se acostumbra a estas promesas y eventualmente a recibir subsidios y bonos.

En este ambiente la cultura del riesgo y del trabajo desaparecen pues todo se lo espera del Estado, por lo que no se logra una estructura productiva extendida y competitiva lo que hace extremadamente difícil avanzar hacia una economía de mercado, con empresas productivas y trabajos formales.

El discurso populista es matizado dependiendo de la psicología de las masas de cada país. En Bolivia el discurso es fundamentalmente indigenista y en lo demás sigue el típico discurso demagógico; se adversa a la empresa privada formal y se reivindica el rol del Estado en favor de los intereses de las masas populares con ofertas de estatismo, seguridad y justicia social.

Utilizan los mecanismos democráticos, especialmente el voto, para obtener el poder y luego se olvidan de ellos y solo se ocupan de preservar el poder y mantener la hegemonía política a través de la “popularidad” ante las masas, con discursos y medidas  populacheras.

Se aplica el esquema del enemigo necesario; este es un mecanismo primordial, pues siempre tiene que haber un enemigo o una conspiración lista para “para despojar al pueblo de sus conquistas y dividir el país”, esto deja al grupo de poder  con las manos libres para atacar a la oposición y lo hace de la mano del líder populista que salva y defiende al país.

Se aplican medidas contra la libertad de expresión, como la regulación de los medios de comunicación, su compra por los socios del gobierno o su supresión, seguido por el hostigamiento y encarcelación de comunicadores sociales y el amedrentamiento de la población.

En el plano económico, los populistas se dedican a estatizar empresas con el nombre de nacionalizaciones. Se establece la total regulación estatal de la economía y fundamentalmente se ocupan de centralizar los poderes públicos: legislativos, judiciales y electorales en el Ejecutivo y a éste en manos de una sola persona o grupo hegemónico.

Este tipo de procesos ya lo hemos vivido en Bolivia varias veces y hasta ahora nada aprendemos. El último de estos fue hace algo más de treinta años (1982-1985) cuando vivimos una dramática etapa de populismo que dejó pésimos recuerdos y una economía quebrada, pero ninguna enseñanza para evitar repetirla.

Durante ese periodo, en el país se desató una ola de anarquía, incertidumbre y paralización de la producción. En una euforia populista, miles de izquierdistas de todas partes iban y venían a participar del carnaval revolucionario, mientras las amas de casa y los trabajadores corrían de un lado a otro para buscar qué comer y comprar su dólar, antes que sus bolivianos difícilmente ganados pierdan su valor barridos por la inflación. La gente recibía su sueldo, su plata y corría a comprar dólares de los pichicos, comida, ropa, cualquier cosa con tal de deshacerse de los bolivianos que minuto a minuto perdían valor.

La gente miraba espantada tamaño desorden, esa terrible inflación llegó al veinte mil por ciento y el dinero para pagar sueldos y deudas públicas no alcanzaba, así es que se imprimian cada día millones de papeles y se añadían ceros. El tipo de cambio del dólar paralelo que el año 1982 era de 283 bolivianos, llego en el año 1985 a 1.050.000 bolivianos por un dólar, es decir  3.710 veces más alto.

Este desastre y la desesperación popular fue lo que permitió sin mayor oposición que Víctor Paz, un verdadero Estadista, aplique una receta de economía liberal y con eso salvo al país del desastre. El Presidente Víctor Paz, puso orden en la economía y en los mercados, freno la inflación y diseñó una política económica de mercado que condujo exitosamente al país por varios años, hasta que nuevamente recaímos en el populismo.

Estamos en víspera del desastre productivo que por ahora esta enmascarado y atenuado por la plata de la coca y la cocaína, las que sustentan la economía informal y posibilitan el abastecimiento de la población. Se asegura que es gracias a los dólares de la coca, del suministro de bienes por el contrabando, más la arraigada mentalidad de dependencia y subsidios, que la gente aún no percibe los problemas que se avecinan. Quizá necesitamos llegar al desastre para que la gente reaccione y decida apoyar a un Estadista y no a un Populista.

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