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ELEGIR ENTRE PROMESAS O RESPONSABILIDADES

Ovidio Roca

Los masistas son expertos vendedores de mitos; durante más de 13 años el discurso político y propagandístico del MÁS atribuyó a la llamada nacionalización la bonanza económica del país, ocultando que fueron los altísimos precios internacionales de los hidrocarburos y el incremento del IDH los que explican los mayores ingresos del Estado. A eso hay que añadir las exportaciones de coca y sus derivados que financian el contrabando, el crecimiento inmobiliario y una cierta bonanza, aunque no sostenible, de la economía.

Ahora se acabó la plata, se acaba el gas y las empresas en las que se gastó cientos de millones de dólares están en quiebra; los prestamistas están cobrando las inmensas deudas y unos cobran en dólares y otros en territorio y recursos naturales. El pueblo enfermo de populismo ya no cree en las instituciones, ni en nada ni en nadie; se acabó la fiesta y hay que poner en orden el país, pero los jaraneros no quieren saber de poner la casa en orden y aceptar que hay que empezar a capacitarse, a trabajar en serio, a producir y arreglar las cuentas.

En Bolivia, país de economía primaria, las reservas de gas cayeron, hay problemas para cumplir los contratos de exportación y se encogen las reservas para abastecer la demanda local; mientras por su parte el Gobierno continua con su modelo económico estatista y de galopante corrupción populista y cocalera.

Esta economía populista cocalera se podría mantener estable dependiendo de cómo actúen los países vecinos, en su afán de protegerse de la coca, el contrabando y el narcotráfico que les afecta. El problema es que este comercio es el que sostiene al régimen populista y si se recibe una presión internacional fuerte esta economía ilegal se caerá y obligara a la ciudadanía responsable a realizar un cambio de modelo para mejorar las condiciones de vida en el país. Sin embargo, la percepción común (en un país con ochenta por ciento de empleo informal) es que si eliminamos las actividades ilegales y de baja tecnología la población mayoritariamente se quedará sin trabajo.

La perspectiva que se nos presenta con el populismo es una segura caída de los ingresos, por lo que si queremos avanzar y no caer en la miseria, necesitaremos un nuevo modelo de economía, el que indudablemente está ligado al conocimiento y las nuevas tecnologías y esto lo tenemos que realizar bajo la conducción de uno de los candidatos que se han presentado a la contienda electoral de Octubre.

Para la elección entre los candidatos los debates poco ayudan, pues la gente vota según sus intereses de corto plazo y su vinculación con el modelo político y económico que representa cada uno de los aspirantes; candidatos de los cuales ya se tiene, aunque sesgada, una personal o corporativa percepción:

Lo que se percibe de Carlos Mesa es que es un brillante periodista y magnífico orador. Se lo recuerda como un mal presidente, inseguro en sus decisiones y que le gusta rodearse de amiguitos que le hacen coro. En caso de gobernar Mesa y por lo que se vio en su gestión actuará como lo hizo en su momento Hernán Siles, atribulado y sin saber qué hacer ante la anarquía y espantosa inflación que enfrento y que también ahora vendrá, pero ahora sin el Doctor Paz. Seguramente Mesa no tomará decisiones difíciles de tipo cambiario, reducción del gasto público y equilibrio fiscal, por lo que la situación se volverá caótica. En estas circunstancias la población que está integrada a la actual informalidad cocalera y contrabandista, pedirá a gritos que Evo continúe.

Oscar Ortiz es un buen Gerente tiene las ideas clara, cuenta con la simpatía internacional de los países democraticos y puede formar un buen equipo de gobierno con gente idónea, que la hay, para afrontar la difícil situación económica e institucional que dejará el masismo y que Mesa por su carácter no podría enfrentar. Tiene poca llegada a nivel nacional y popular.

El exitoso posicionamiento de Evo es fruto de los ideólogos populistas del Foro de San Pablo, quienes lo convirtieron en el icono indígena de una mayoría de población de raigambre campesina. Es el jefe de los sindicatos cocaleros que dan sustento a la economía informal a la cual la población, por la falta de desarrollo del país y de educación técnica, se halla vinculada en un setenta u ochenta por ciento.

Evo es un dirigente campesino que no tuvo oportunidad, como gran parte de los campesinos bolivianos, de formarse intelectualmente. El sabe arengar, apuntar y denigrar al enemigo, pues es lo que hace un dirigente sindical; argumentar y proponer modelos de sociedad, de economía y de gestión es otro cantar, por tanto no le conviene debatir. Es por eso que el Linera dice que él lo representara en los debates, pero que para no aburrirse piden que vengan de a seis o más asnopositores.

Ante esta situación y dado que la economía populista, extractivista y cocalera que ofrece Evo y que gusta a los informales es insostenible; hace falta un programa de gestión que nos permita educarnos y capacitarnos para ingresar paulatinamente a una economía sustentable, pues de lo contrario en un corto plazo caeremos como en Venezuela, en la miseria y pasto de los carteles de la droga y viviendo en permanente violencia y temor.
Por tanto la situación nos exige que todos asumamos nuestra responsabilidad como ciudadanos, trabajar duro en la actual coyuntura y decididos a capacitarnos pensando en el mediano plazo. Y lo más importante, que nos pongamos de acuerdo para hacer un frente común contra el populismo, pues si no lo hacemos: la luna se esconderá y el sol se escapará y habrá llanto y miseria de las guaguas y de nosotros los achachis.

ovidioroca.wordpress.com

 

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LA EXTRAÑA FASCINACIÓN DEL POPULISMO

Ovidio Roca

Cabe preguntarse cuál es el secreto de esa letal fascinación por el populismo que nos induce a votar por ellos, aun cuando conocemos tanto aquí como en otros países los nefastos resultados de su gestión gubernamental.

Un pueblo, dicho en términos sencillos, procura un sistema de gobierno que nos permita vivir juntos y en paz, respetándonos los unos a los otros y a la propiedad fruto de nuestro esfuerzo y nuestra creatividad. Mejor aún si le añadimos un poco de “salud, dinero y amor”, más arte y cultura.

Y en cuanto al sistema para lograrlo; la democracia es el modelo que ha demostrado ser el menos malo, aunque sólo puede funcionar cuando cada quien toma consciencia de su propio valor como persona y no enajena ninguno de sus derechos y obligaciones, menos aún el de elegir libremente a sus representantes en elecciones libres, informadas y transparentes. Algo que no debemos olvidar en las elecciones del próximo mes de Octubre.

Los demagogos populistas dicen a los electores aquello que quieren oír; son expertos en jugar con las ilusiones y temores de la gente y en ofrecer recetas mágicas para su vida, no siempre susceptibles de ser cumplidas. Se especializan en reforzar sus miedos y sus odios, en crear el enemigo necesario y afinar técnicas comunicativas para aderezar la información (verdadera o falsa). Su mejor negocio es el uso de la propaganda demagógica y la posverdad.

El populismo ofrece estas ilusiones de progreso, de manos del Estado y con mínimo esfuerzo de nuestra parte. El sistema funciona y florece mientras hay dinero para repartir (materias primas e incurriendo en masiva corrupción y narcotráfico) pero sale en retirada sangrienta cuando éste se acaba, pues surge el temor de los líderes populistas de ser juzgados y obligados a rendir cuentas de sus latrocinios, por lo que intentan atrincherarse y mantenerse en el poder a como dé lugar. Por esto una definición practica del populismo es: “proyecto político demagógico que sacrifica el futuro por un presente efímero”.

Lo más grave es que la corrupción y la incapacidad de los gobiernos populistas dictatoriales, más el narcotráfico y los carteles terroristas inherentes al sistema, tornan inviables los países y luego la gente escapa buscando un lugar mejor para vivir. Cuatro millones de venezolanos desesperadas recorren angustiados por las américas buscando algo que comer y cuando llegan por miles a los países, saturan y colapsan los servicios públicos y crece la molestia de los nacionales por esta invasión a su espacio, con lo que empieza la reacción de rechazo contra los migrantes desplazados.

Al respecto, cada día vemos y leemos del desastre y miseria que sufren  los venezolanos, cubanos, nicaragüenses con la peste populista y esto nos conduele, pero consideramos que esto no pasara con nosotros (pese a que aplicamos el mismo modelo) y nos justificamos diciendo que cada pueblo y país es diferente, por lo que esto no nos ocurrirá.

En Bolivia se nos dice que está presente y es endémica la peste populista “LinevoH1N1”, por lo que es necesario vacunarse para evitar esta enfermedad que es mortal y virulenta, pero no lo hacemos. Esto se explica porque nadie aprende por experiencia o dolencia ajena, e insistimos en seguir la misma senda de los países que aplicaron el modelo económico y social populista con nefastos resultados.

El modelo populista cocalero se caracteriza en lo político, por ser estatista, caudillista, centralista y en lo económico, extractivista que vive de la  explotación de recursos naturales. Al aparato del Estado se lo usa en actividades de represión y compra de apoyo político con bonos y negocios turbios y para gastar los recursos públicos en empresas industriales fracasadas para el país; pero que son negocios bien remunerados y bien comisionados para los dirigentes.

La variante populista cocalera promueve además, una economía informal basada en la coca y el narcotráfico y eso hace que lo apoye esa población vinculada al contrabando y la informalidad, con lo que finalmente el modelo se constituye en el  ambiente ideal para los carteles y mafias internacionales de la droga y la violencia.

Es hora de que empezamos a entender que  la democracia liberal es el único sistema que garantiza la convivencia armoniosa, la legalidad y el desarrollo civilizado y controla mediante separación e independencia de poderes la corrupción desenfrenada de los caudillos populistas y pseudo democráticos. Se dice que no hay Maduro que no se pudra, ni Cabello que no se caiga, ni Evo que no sea expulsado del paraíso. Hagamos con nuestro voto en Octubre que esto sea cierto en Bolivia.

ovidioroca.wordpress.com

 

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PROCESO DE CAMBIO Y SU ESTRATEGIA DE PODER COCALERO USANDO EL RACISMO Y TODA FORMA DE DISCRIMINACION

Ovidio Roca

(Para la memoria histórica del periodo masista cocalero).

Nos ilustra el Evo: “La democracia basada en las minorías y mayorías es una democracia importada de Europa: Cuando hay mayorías y minorías, siempre hay resentidos. Aunque la mayoría tenga razón, las minorías que pierden, ya quedan resentidas y hay peleas, a veces por intereses personales o sectoriales”. Por tanto: “el modelo a recuperar es el de las comunidades indígena originaria campesinas, que se basa en la unanimidad y en los consensos”.

Mejor aún el sistema populista cocalero que impulsa el Proceso de Cambio, donde el Jefe manda y ordena y el resto obedece. Aquí la jerarquía pasa por los Q’ananchiris y Jilakatas que controlan a los yanaconas y q’arasikis y para ampliar su espacio de dominio territorial y área de expansión cocalera se usan las agresivas huestes colonizadoras, los mitimaes.

Siguiendo su estrategia repostuladora y utilizando el poder de la coca y la confrontación étnica, discurseaba el Jefe:

Yo sé hermanos que aquí no solamente con el 90%, 100% (de apoyo). Hermano alcalde de Morochata, si me garantizan el 100% (de votos), lo que ustedes pidan el próximo año”. Evo.

El dirigente potosino Rojas, durante el acto de campaña electoral y de promulgación de la ley de creación del nuevo  municipio de San Pedro de Macha expreso lo importante y fundamental, que es: “Emitir un voto cerrado a favor del candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS) Evo Morales, en las elecciones generales”. También advirtió a los opositores, en presencia del presidente Morales, la presidenta de la Cámara de Senadores, Adriana Salvatierra; y de otras autoridades departamentales, municipales y dirigentes, lo siguiente:

En esta nuestra tierra de Tomás Katari hay kataris malos (que) no van a permitir a los partidos neoliberales entrar aquí. Si van a entrar a la tierra de Tomás Katari, en español dicen víbora, ¿la víbora qué hace?, envenena. Estos kataris van a envenenar a los q’aras (blancos). Por eso, que no se atrevan a entrar a la tierra de Tomás Katari”, advirtió el dirigente, entre arengas de “¡wañuchun q’aras!” (mueran los blancos).

En este neo sistema inkaico cocalero, el Jefe expolia a la población y reparte migajas entre quienes les sirven fielmente y especialmente entre los más ll’unkus. Al respecto un estudio del Banco Mundial señala que en Bolivia las empresas formales, pagan en impuestos (nacionales, municipales y otros) un 83,7% del total de las utilidades. “Esta sería la cifra más alta del mundo” y la pregunta es: ¿alguien podría dudar que esto configura el peor ambiente para hacer negocios, forjar empresas y crear empleo de calidad?.

Los populistas, en nombre de la solidaridad social quitan el fruto de su esfuerzo a quienes trabajan duro y todos los días para conseguirlo y lo reparten entre sus votantes, vía bonos y prebendas. En consecuencia cada vez hay menos trabajadores, menos productores agropecuarios e industriales y más de aquellos que consumen sin producir, utilizando al Estado para que se apropie de las ganancias de los trabajadores, de las empresas productivas y las transfiera  a sus seguidores a cambio de votos. Y así transcurre el ritmo del país.

El Totalitarismo es un ciclo por lo demás antiguo. Todo comienza con la ignorancia; la ignorancia genera miedo; el miedo genera odio y el odio genera violencia. La violencia provoca más violencia, hasta que la única ley viene dictada por la voluntad del más fuerte. Jallalla Evo.

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CONSULTANDO OTRAS VISIONES SOBRE NUESTRA ECONOMÍA Y POLÍTICA NACIONAL

Ovidio Roca

La política debe basarse en la realidad y la política es justamente, el arte de saber defender un ideal sobre la base de las realidades. Y estas realidades son las realidades históricas, culturales, demográficas, (económicas) y geográficas”: De Gaulle:

Bolivia hasta ahora mantiene una aparente bonanza gracias a las exportaciones de gas y seguirá así hasta que se agoten las reservas heredadas; se siga aumentando el endeudamiento interno y externo especialmente con China y se mantenga el aporte tecnológico del gobierno populista, el que ha integrado la cadena productiva: coca del chapare, urea del chapare, cocaína para el mundo.

Estuve por el norte cruceño, por Yapacaní y poco más allá; una región que cada vez es más Chapareña y donde me encontré con un amigo que conocí años atrás en Villa Tunari. Charlamos largo y tendido y el me comentaba su visión de las cosas, sobre el acontecer nacional y como percibe el futuro desde su experiencia y perspectiva personal; más o menos en los siguientes términos:

“Nuestra economía no es competitiva por problemas de cultura  tecnológica y de localización nacional, con un mercado reducido, un país encerrado en el centro del continente y sin acceso a las costas. Esto nos limita a trabajar en algunas actividades agropecuarias y artesanales para el nivel local, y especialmente la coca, el tráfico, el comercio y el contrabando y esto nos lo garantiza el Evo. Pensar en economías tecnológicas es complicado por nuestro bajo nivel educativo y la distancia a los mercados externos, que por lo demás son mucho más desarrollados y más competitivos”.

“Por otra parte sería muy difícil reducir los cultivos de coca que sustentan nuestra economía doméstica, que aunque mayormente se destinan al narcotráfico generan importantes ingresos para la población y financian su comercio y contrabando; por esto no creo que la oposición pueda ofrecer a la población algo diferente de lo actual. Un nuevo gobierno difícilmente podrá impulsar una industria y manufactura competitiva a nivel internacional. Además sustituir los cultivos de coca por cultivos lícitos y de producción de alimentos es complicado por la reacción de una parte del pueblo que tiene una mentalidad corporativa y sindicalista y además que no se sienten preparados para asumir ellos solos su responsabilidad y prefieren la seguridad y beneficio económico que le dan los sindicatos y el Estado cocalero con un Gobierno que aunque sea estatista y dictatorial, finalmente les ofrece seguridad. Por tanto un nuevo gobierno sería permanentemente bloqueado por los movimientos sociales, funcionarios públicos, grupos de contrabandistas y narcotraficantes que no querrían cambiar de modelo y no le darían el menor chance de gobernar. No olvidemos que la gente razona acorde a su bolsillo y no se arriesgarán a pasar: “de la malo conocido, a lo bueno por conocer”.

Pensando en lo que ocurre en nuestro Estado plurinacional, lo dicho por este amigo parece ser realista; el problema es que siempre pensamos en el corto plazo y no tomamos en consideración que este modelo político y  económico vigente en los países castro chavistas: extractivista, corporativista y estatista, no es sostenible ni viable en el tiempo; además que ya ha mostrado su fracaso y esta llevado a su población a la miseria y al éxodo. De continuar con este modelo tampoco tendremos cabida en una sociedad de leyes y de respeto al prójimo y la naturaleza, por lo que a mediano plazo nos convertiríamos en parias frente a la comunidad democrática internacional.

Dicen los teóricos que: El cómo vivimos, como nos ganamos la vida, lo que vemos en nuestro entorno, lo que escuchamos y leemos, va configurando nuestra conciencia y valores. Es decir que tanto el sistema político, la estructura económica, la base productiva y el accionar de las instituciones del país van condicionando la  consciencia social del ciudadano, quien para poder sobrevivir se adapta y adecua a esta realidad. Una realidad que aunque resulte ser nefasta no se puede evadir y menos escapar de ella, pues la opresión de las tiranías es tanto física como mental y solo se logra liberarse de ella con cultura, trabajo y decisión.

Para cambiar del modelo económico y político cocalero, hacia uno democrático, sostenible y con futuro, necesitamos urgente de un ciudadano comprometido y partidos políticos idóneos; por tanto si queremos avanzar no hay otra salida que asumir nuestra propia responsabilidad personal y ciudadana y trabajar en el duro proceso de cambio de modelo y reconstrucción nacional.

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CUENTOS DEL PUEBLO GRANDE

Ovidio Roca

No existe una verdad única sobre un evento, sino varias verdades o varias experiencias de vida las que juntas, cada vez pueden contar una historia diferente.

Problemas del crecimiento poblacional explosivo

La ciudad de Santa Cruz de la Sierra el año de 1950 tenía 42.000 pobladores y en 68 años (2018) ya tiene 1.700.000 habitantes, es decir que se ha multiplicado en más de 40 veces.

Este explosivo crecimiento producto de la inmigración ha dejado en minoría a la población originaria, los que son ahora alrededor del treinta por ciento. Como producto de esta agresiva expansión poblacional sobre una sociedad de inicio semi rural, se ha producido una ciudad ajena, sin dueño y con ausencia de autoridad pública, donde cada cual busca sobrevivir como puede y ganarse sus pesos. Los riesgos de este rápido crecimiento migratorio de culturas diferentes, más una urbanización rápida y en la última etapa sin planificación, tiene efectos agudos en la infraestructura y la inestabilidad social, que exacerban las disparidades socioeconómicas y crean condiciones insalubres que facilitan además la propagación de enfermedades.

Esta explosión demográfica más una actitud permisiva de la población originaria, una débil autoridad municipal y la prevalencia de discursos de intolerancia pueden llevar peligrosamente a la ingobernabilidad y la violencia.

La difícil tarea de asumir nuestra responsabilidad
En Santa Cruz, todos los días sufrimos las dificultades de circulación especialmente en las áreas cercanas a los mercados, esto por los abusivos asentamientos de los comerciantes y luego por sus permanentes enfrentamientos con la policía; una situación de nunca acabar por la necesidad y empecinamiento de los vendedores.
La solución podría ser simple, pero requiere de algo difícil de conseguir: se llama responsabilidad y educación ciudadana. Si nosotros, ¡todos nosotros!, decidiéramos comprar exclusivamente en las áreas autorizadas, se acabó el problema.

Si no hay compradores no hay ventas y por tanto no hay vendedores; esto que parece tan obvio, poco se lo plantea, ni se lo cuestiona y menos se lo practica. En los medios de comunicación se relatan estos violentos enfrentamientos, pero casi nunca se lee una opinión pidiendo a la gente que por responsabilidad ciudadana no compre en la calle; se critica al comerciante pero no al comprador y así creamos una cultura de la irresponsabilidad. Pero así nomás había sido.

Agresión gratuita al pueblo que los acoge.

En toda la ciudad vemos que se tira basura a las calles como una práctica natural de casi todos los transeúntes, ya sean originarios como afuereños.

Muy temprano voy a caminar al Parque los Mangales y siempre veo un par de simpáticas señoras quienes recogen diariamente y en grandes bolsas la basura plástica arrojada en este hermoso paseo. El marido camina aparte, me imagino que acomplejado al igual que yo por no hacer lo mismo y esto como fruto de nuestros extraños atavismos culturales. Un día vinieron unas muchachas muy simpáticas: era un desafío; acumularon basura se hicieron una “selfie” y nunca más volvieron. Algo es algo.

Conversando de esto con una señora de allende los mares, me comentaba que esto es más común en ciudades de alta migración, pues algunos migrantes no se sienten ligados a la ciudad que los acoge y más bien la adversan y la agreden y generalmente lo hacen tirando basura. Es que no se sienten identificados con ella, ni la quieren, pues están allí obligados por la necesidad y sus circunstancias.

Boicot a la producción y las exportaciones

En Santa Cruz desde el momento que se tuvo acceso vial a los mercados nacionales e internacionales se empezó a desarrollar una moderna agroindustria y agricultura de exportación, la que nunca tuvo restricciones gubernamentales. En la actualidad el modelo económico masista de dirigismo de la economía, con los cupos y autorizaciones de exportación se tiene agobiados a los empresarios y agricultores y seguramente terminaran por hacer quebrar toda iniciativa lícita en el país. La coca y cocaína no tienen mayores problemas, siempre que se respete la cuota y pague la tarifa.

En las épocas pre-plurinacionales, los cocaleros bloqueaban las carreteras que pasan por el Chapare, facilitando la salida de su coca procesada y de paso frenando las exportaciones del país. Hoy son los ministros y parlamentarios los que mediante leyes hacen lo mismo, bloqueando las exportaciones. La misma chola con otra pollera.

En el modelo económico populista cocalero, contraviniendo a Adam Smith, el precio no se fija por la oferta y la demanda sino se lo consigue con Decretos o mediante el bloqueo. En estos días y aplicando esta doctrina los soyeros de la zona Este, San Julián y Cuatro Cañadas, dicen que no retrocederán en su pedido de un precio justo por la soya y seguirán bloqueando la carretera que conecta Santa Cruz con el Beni. Es el proceso de cambio, el paso del liberalismo responsable al populismo estatista cocalero.

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DEL DISCURSO PACHAMAMICO E INDIGENISTA A LA DURA REALIDAD POPULISTA COCALERA

Ovidio Roca

El MAS se presentó ante la población boliviana con un discurso pachamamista e indigenista; de defensores de la Madre Tierra y de los indígenas originarios, pero en la práctica realizo todo lo contrario: Facilitó la destrucción de los bosques para sembrar coca, para el negocio de la madera y para consolidar las tomas de tierras, que son una constante. Y en cuanto a los indígenas, al margen de los cocaleros y algunos grupos altiplánicos afines, el resto ha sido apaleado y correteado por los grupos armados del régimen y ni que hablar de la corrupción que llego a niveles nunca vistos. Sin embargo en todos los ámbitos insisten con su discurso del vivir bien, que en el país ya nadie les cree y afuera tampoco.

Aunque el 2014, Evo postulo en la ONU: Un nuevo orden mundial que debe construirse sobre la base de la hermandad de los pueblos y en armonía con la Madre Tierra para el “vivir bien”; él sabe que para mantenerse en el poder necesita apoyo político y esto se logra con plata, y una forma fácil de conseguirla es haciéndose el de la vista gorda con la pachamama y permitir la producción e industrialización de la coca, que según dicen puede cosechar más de cuatro mil millones de dólares por año y eso financia, entre otros, la cadena del contrabando y el comercio informal, que aparte de dar trabajo a mucha gente nos abastece de bienes y servicios y alimentos dando una imagen de bonanza; aunque como daño colateral perjudique a los agricultores y productores nacionales.

Asimismo los masistas nos dicen que no se cumplirá sentencia del TIDN (Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza) que en su sentencia concluyó que el Estado Plurinacional de Bolivia “ha violado los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) en calidad de defensores de la Madre Tierra” y sanciono al Gobierno imponiendo una serie de medidas para preservar el territorio. La respuesta en la práctica fue, “Yo le meto nomas”.

La madre tierra nos está pasando la factura por nuestro irresponsable comportamiento; el cambio climático empieza a generar catástrofes medioambientales que afectan a millones de personas alrededor del mundo: lluvias, vientos y sequías desmesuradas y a destiempo azotan la producción agrícola y la infraestructura en todos lados. Olas de calor, fríos extremos, huracanes, incendios forestales, aumento del nivel de los mares, inundaciones, sequías y la falta de agua limpia. Fenómenos que, con el paso del tiempo se intensificarán hasta el extremo de crear grandes conflictos humanos por la pérdida de hábitats y de cultivos, lo que induce a una migración ambiental forzada y masiva de hombres y animales.

Nos dicen los expertos que el cambio climático terminara con destruir los ecosistemas y la civilización humana allá por el año 2050, es decir en apenas treinta años; lo vemos venir y nos preocupa, pero nada hacemos para evitarlo como personas y como Estados.

El futuro depende de nuestras decisiones y para frenar el cambio climático y nuestra eventual destrucción, los movimientos ecologistas plantean trabajar armónicamente y a nivel mundial (pues se trata de un solo planeta y un único ecosistema) en las siguientes áreas: Economía sostenible y ecológica. Descarbonización total de la economía, utilizando energías renovables y reduciendo los gases de efecto invernadero. Parar la deforestación y trabajar en la reforestación y conservación de los bosques y sus ecosistemas. Evitar la contaminación de los acuíferos subterraneos y proteger los ríos y cuencas. Eliminar los plásticos que inundan y contaminan las tierras y océanos. Frenar el crecimiento poblacional. Eliminar el consumismo, promover el consumo responsable e implementar el desarrollo sostenible.

En procura de nuestro bienestar y seguridad necesitamos trabajar seriamente para frenar el cambio climático, garantizando así nuestra seguridad alimentaria y nuestra vida; esto implica investigación y políticas de Estado que den seguridad jurídica a los agricultores y la acción responsable, efectiva y cotidiana de cada uno de nosotros cuidando nuestro entorno y nuestro ecosistema.

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LA OPCION DEMOCRATICA EXIGE RESPONSABILIDAD Y ADAPTACION A LA NUEVA ECONOMIA MUNDIAL

Ovidio Roca

Vivimos en una nueva etapa de la economía mundial, la del conocimiento y la innovación, en la cual se modifica rápidamente la forma de producir y donde los productos mismos cambian permanentemente. En el ámbito de la geopolítica internacional, se renueva la guerra fría y resurge el realineamiento de los países: los totalitarios de discurso populista y los estados capitalistas liberales y ambos proyectos políticos disputándose diariamente espacios de hegemonía.

Los pueblos y naciones pueden optar por seguir el camino de la Democracia, una sociedad de hombres libres y responsables de su propio destino, con una economía de iniciativa privada y democrática, o por el Populismo, con un Estado protector y con masas sometidas a un caudillo omnipotente.

En Latinoamérica el populismo se instaló aplicando una política que hace al ciudadano cada vez más dependiente de las mercedes del Estado y del partido de Gobierno y lo hizo con mayor contundencia en los últimos veinte años, aplicando una política económica estatista y dictatorial que está destruyendo el Estado de derecho y la economía productiva. Un ejemplo patético de éste mal es Venezuela un país antes riquísimo,  donde ahora no hay libertad, seguridad, ni comida, ni agua, ni luz, aun menos servicios de salud y la gente por millones huye desesperada del desastre castrochavista, y este es el escenario con el que nos tenemos que enfrentar.

En los últimos veinte años el populismo tuvo una buena racha en Latinoamérica; se aprovecharon de los altos precios de las materias primas, especialmente del petróleo y minerales, pero con su ineptitud y corrupción dejaron a los países en la miseria y ahora sus caudillos (fabulosamente ricos) empiezan a ser apartados del poder.

Los gobiernos democráticos que heredan el desastre dejado por los populistas, deben enfrentar el duro trabajo de la reconstrucción de su país, de su economía y sus instituciones, para lo cual precisan tomar medidas drásticas. Este proceso de reconstrucción de la economía destruida por el populismo se da en el contexto de una nueva economía mundial, de nuevas tecnologías, nuevos trabajos, nuevos productos, por lo que se deben destinar recursos para capacitar a la población y generar fuentes de empleo sostenibles. Debemos considerar que al vivir en este mundo nuevo y en permanente cambio, con estas nuevas tecnologías y trabajos aun no definidos y donde es imposible saber cuáles serán las necesidades del mundo en cinco y diez años, debemos considerar que la creatividad es lo que cuenta y de ahí la importancia de ajustar nuestros métodos de enseñanza: como el aprender a aprender, desarrollar la lógica y la imaginación y todo esto como un proceso continuo de educación.

El modelo populista cocalero que se aplica actualmente en el país, es primario, extractivista, estatista y para mantener tranquila a la población les otorgan subsidios, jubilaciones y crean pegas públicas insostenibles y ante la caída de los ingresos de gas y minerales, para financiarse gastan las reservas nacionales y endeudan el país. Promueven o consienten asimismo una economía informal basada en la coca y el narcotráfico, por lo que consiguen el apoyo de toda esa población de baja calificación educacional y que trabaja en este ambiente vinculado al contrabando y la informalidad.

Los países desarrollados del ámbito democrático se orientan hacia el trabajo creativo, la creación de valor, la innovación, la tecnología y su población trabaja y se capacita para producir y vivir bien y procura hacerlo en paz, con respeto al prójimo y al medio ambiente, disfrutando de los valores culturales y la seguridad que dan las instituciones democráticas

En una democracia el Estado no está orientado a la actividad industrial y productiva; su responsabilidad es garantizar la seguridad de los ciudadanos, la propiedad y el “Estado de derecho” e impulsa y promueve las industrias de nuevas tecnologías bajo iniciativa privada, mientras que las industrias estatizadas por el populismo necesitan ser privatizadas y dejan de recibir subsidios, por tanto están obligadas a modernizarse para competir en un mercado libre.

Se necesita igualmente reducir y regular el gasto del Gobierno en bonos y subsidios que se otorgan para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos estatizados (energía, transporte público, gas, agua potable, etc.). Esto obliga a modernizar las empresas, tornarlas más eficientes y sus servicios más baratos.

Los verdaderos empresarios y los trabajadores formales coinciden en la urgencia de tomar acciones efectivas, monetarias y de control, para hacer frente al contrabando; un flagelo que está acabando poco a poco con la producción nacional, desde la agrícola hasta la industrial.

Todo esto es necesario pero complicado de aplicar en el país, pues no es compartido con la mayoritaria población que en un ochenta por ciento informal y que bajo el modelo populista se acostumbró al empleo público, a vivir en la economía vinculada con la coca, el narcotráfico y el contrabando. Por tanto tomar decisiones de ajustes drásticos asusta a los políticos que buscan el favor de los votantes por lo que no se animan a pedirles mayor trabajo y responsabilidad. En un momento difícil Churchill dijo a sus ciudadanos: “No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”, y salvó a su país y al mundo del nazismo.

El futuro del país está complicado por lo que si queremos incorporarnos a la órbita de los países democráticos, corresponde asumir como ciudadanos la responsabilidad de construir este mejor futuro, con mejor educación, trabajo productivo legal y sostenible como un legado para nuestros hijos y nietos.

ovidioroca.wordpress.com

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