Archivo para la categoría Desarrollo Sostenible

FERIA ELECTORAL, CON ALASITAS E ILUSIONES 

Ovidio Roca

En sus discursos electorales y con gran persistencia, los masistas afirman que los opositores no tienen propuesta de país mientras que ellos sí la tienen. Y en efecto, no solo tienen una propuesta sino que la han aplicado en  el país y con ella se están enriqueciendo, mientras de paso y para no aburrirse, destruyen la libertad, la base productiva, la institucionalidad y la moralidad ciudadana. El sentido común nos enseña  que lo importante no es tener o no una propuesta, sino que la misma sirva para mejorar la calidad de vida de la población.

Los masistas y las instituciones cooptadas por el Gobierno; ejército, policía, jueces y fiscales se mantienen unidos por el hecho de que casi todos están de alguna manera involucrados con la corrupción, el contrabando, el narcotráfico y especializados en extorsionar al ciudadano y les preocupa que cuando pierdan el poder terminaran en una cárcel, por lo que apoyan al régimen para que siga mandando y protegiéndolos.

Para salir de esta trampa tenemos que entender que el problema es fundamentalmente el modelo, el sistema populista y el funcionario poco importa, pues quién represente al sistema es un patrocinador y cómplice de lo que ocurre. Lo negativo son sus políticas públicas, estatistas, centralistas y dirigistas, que son buenas para los dirigentes políticos pues les dan poder y los enriquecen, pero destruyen a los pueblos y espantan a sus habitantes quienes escapan, como lo vemos todos los días en latinoamérica buscando mejores horizontes.

Los grupos informales cocaleros y contrabandistas que son las bases más activas del MAS y cuyos ingresos dependen de esa gran economía de la coca, narcotráfico y contrabando, deben entender y para su bien, que este modelo político económico del que viven es insostenible y que en un futuro muy próximo su situación de vida será para peor. Para quien quiera comprobar que el modelo populista extractivista y cocalero no funciona, simplemente tiene que ver los resultados de la gestión gubernamental en Cuba, Venezuela, Nicaragua, donde se aplica la misma receta.

El régimen cubano que es el modelo y guía de los masistas y castrochavistas, no tiene nada que mostrar sino fracasos. Tiene una economía parasitaria y nunca pudo implementar una economía productiva; inicialmente vivió de los subsidios de Rusia y cuando cae la URSS entran en el famoso “periodo especial” donde la gente se morían de hambre, hasta que llega Chávez y le regala petróleo con el que pueden sobrevivir, pagándolo con los servicios de un equipo  de operadores y un sistema perverso de espionaje y control que tiene esclavizados a los venezolanos.

Los masistas hablan de la “epopeya heroica de la nacionalización de los hidrocarburos” que no ocurrió, y solo se mantienen en el poder por sus prácticas dictatoriales y de control absoluto de las instituciones del Estado y no porque su modelo de gestión haya sido bueno y exitoso, ni porque hicieron bien las cosas. La verdad es que recibieron una buena herencia y en dólares que alegremente dilapidaron, producto de las reservas de gas ya descubiertas, de ductos construidos y contratos de venta al Brasil y Argentina ya firmados por los gobiernos anteriores y además que el capitalismo en sus ciclos económicos les regalo con altos precios del gas como antes nunca vistos; a lo que añadieron un masivo endeudamiento interno e internacional, e ingresos por la coca. Pero esto ya se acabó y lo que se nos viene a los ciudadanos es lo mismo que ahora ocurre con los venezolanos. ¡A preparar los papeles, las pilchas y el tapeque, que muchos van a tener que salir pelando como lo hacen en Venezuela y Centroamérica!. De paso, aprendan a cantar y vender chicles en los colectivos.

Se ha comprobado mirando a los países exitosos, que la alternativa viable para el progreso de los pueblos es el desarrollo sostenible, pero es importante entender que este modelo de desarrollo requiere de trabajo, educación, seguridad jurídica y estabilidad pues todo proceso de inversión productiva y creación de valor requiere de un arduo trabajo de preparación, de siembra y cuidados antes de poder cosechar. Pero para muchos es más cómodo confiar en las promesas de que el Estado populista les dará todo lo que necesitan y lo único que les piden es su apoyo irrectristo.

El problema es que alguna oposición, contagiada de populismo no se anima a llamar las cosas por su nombre y en sus discursos empieza a cantinflear temerosos de la reacción del pueblo cuando se les diga la verdad: que hay que ser serios y ponerse a trabajar para tener un futuro para nuestros hijos, que no podemos vivir de las promesas de alasitas y de regalos, de la explotación de las materias primas, de la informalidad y el narcotráfico.

En estos tiempos electorales necesitamos discutir sobre proyectos y propuestas viables para el país, siguiendo el ejemplo de los países y regiones exitosas y superando esa práctica demagógica de las promesas, regalos o ataques personales al oponente, que es algo que no ayuda a la democracia. Un tema a destacar es que además de la propuesta de gestión de gobierno, hace falta la credibilidad del candidato y su partido, cimentada en el valor ético, moral y de idoneidad mostrado en el transcurso de su vida.

ovidioroca.wordpress.com

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ELEGIR ENTRE PROMESAS O RESPONSABILIDADES

Ovidio Roca

Los masistas son expertos vendedores de mitos; durante más de 13 años el discurso político y propagandístico del MÁS atribuyó a la llamada nacionalización la bonanza económica del país, ocultando que fueron los altísimos precios internacionales de los hidrocarburos y el incremento del IDH los que explican los mayores ingresos del Estado. A eso hay que añadir las exportaciones de coca y sus derivados que financian el contrabando, el crecimiento inmobiliario y una cierta bonanza, aunque no sostenible, de la economía.

Ahora se acabó la plata, se acaba el gas y las empresas en las que se gastó cientos de millones de dólares están en quiebra; los prestamistas están cobrando las inmensas deudas y unos cobran en dólares y otros en territorio y recursos naturales. El pueblo enfermo de populismo ya no cree en las instituciones, ni en nada ni en nadie; se acabó la fiesta y hay que poner en orden el país, pero los jaraneros no quieren saber de poner la casa en orden y aceptar que hay que empezar a capacitarse, a trabajar en serio, a producir y arreglar las cuentas.

En Bolivia, país de economía primaria, las reservas de gas cayeron, hay problemas para cumplir los contratos de exportación y se encogen las reservas para abastecer la demanda local; mientras por su parte el Gobierno continua con su modelo económico estatista y de galopante corrupción populista y cocalera.

Esta economía populista cocalera se podría mantener estable dependiendo de cómo actúen los países vecinos, en su afán de protegerse de la coca, el contrabando y el narcotráfico que les afecta. El problema es que este comercio es el que sostiene al régimen populista y si se recibe una presión internacional fuerte esta economía ilegal se caerá y obligara a la ciudadanía responsable a realizar un cambio de modelo para mejorar las condiciones de vida en el país. Sin embargo, la percepción común (en un país con ochenta por ciento de empleo informal) es que si eliminamos las actividades ilegales y de baja tecnología la población mayoritariamente se quedará sin trabajo.

La perspectiva que se nos presenta con el populismo es una segura caída de los ingresos, por lo que si queremos avanzar y no caer en la miseria, necesitaremos un nuevo modelo de economía, el que indudablemente está ligado al conocimiento y las nuevas tecnologías y esto lo tenemos que realizar bajo la conducción de uno de los candidatos que se han presentado a la contienda electoral de Octubre.

Para la elección entre los candidatos los debates poco ayudan, pues la gente vota según sus intereses de corto plazo y su vinculación con el modelo político y económico que representa cada uno de los aspirantes; candidatos de los cuales ya se tiene, aunque sesgada, una personal o corporativa percepción:

Lo que se percibe de Carlos Mesa es que es un brillante periodista y magnífico orador. Se lo recuerda como un mal presidente, inseguro en sus decisiones y que le gusta rodearse de amiguitos que le hacen coro. En caso de gobernar Mesa y por lo que se vio en su gestión actuará como lo hizo en su momento Hernán Siles, atribulado y sin saber qué hacer ante la anarquía y espantosa inflación que enfrento y que también ahora vendrá, pero ahora sin el Doctor Paz. Seguramente Mesa no tomará decisiones difíciles de tipo cambiario, reducción del gasto público y equilibrio fiscal, por lo que la situación se volverá caótica. En estas circunstancias la población que está integrada a la actual informalidad cocalera y contrabandista, pedirá a gritos que Evo continúe.

Oscar Ortiz es un buen Gerente tiene las ideas clara, cuenta con la simpatía internacional de los países democraticos y puede formar un buen equipo de gobierno con gente idónea, que la hay, para afrontar la difícil situación económica e institucional que dejará el masismo y que Mesa por su carácter no podría enfrentar. Tiene poca llegada a nivel nacional y popular.

El exitoso posicionamiento de Evo es fruto de los ideólogos populistas del Foro de San Pablo, quienes lo convirtieron en el icono indígena de una mayoría de población de raigambre campesina. Es el jefe de los sindicatos cocaleros que dan sustento a la economía informal a la cual la población, por la falta de desarrollo del país y de educación técnica, se halla vinculada en un setenta u ochenta por ciento.

Evo es un dirigente campesino que no tuvo oportunidad, como gran parte de los campesinos bolivianos, de formarse intelectualmente. El sabe arengar, apuntar y denigrar al enemigo, pues es lo que hace un dirigente sindical; argumentar y proponer modelos de sociedad, de economía y de gestión es otro cantar, por tanto no le conviene debatir. Es por eso que el Linera dice que él lo representara en los debates, pero que para no aburrirse piden que vengan de a seis o más asnopositores.

Ante esta situación y dado que la economía populista, extractivista y cocalera que ofrece Evo y que gusta a los informales es insostenible; hace falta un programa de gestión que nos permita educarnos y capacitarnos para ingresar paulatinamente a una economía sustentable, pues de lo contrario en un corto plazo caeremos como en Venezuela, en la miseria y pasto de los carteles de la droga y viviendo en permanente violencia y temor.
Por tanto la situación nos exige que todos asumamos nuestra responsabilidad como ciudadanos, trabajar duro en la actual coyuntura y decididos a capacitarnos pensando en el mediano plazo. Y lo más importante, que nos pongamos de acuerdo para hacer un frente común contra el populismo, pues si no lo hacemos: la luna se esconderá y el sol se escapará y habrá llanto y miseria de las guaguas y de nosotros los achachis.

ovidioroca.wordpress.com

 

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CONSULTANDO OTRAS VISIONES SOBRE NUESTRA ECONOMÍA Y POLÍTICA NACIONAL

Ovidio Roca

La política debe basarse en la realidad y la política es justamente, el arte de saber defender un ideal sobre la base de las realidades. Y estas realidades son las realidades históricas, culturales, demográficas, (económicas) y geográficas”: De Gaulle:

Bolivia hasta ahora mantiene una aparente bonanza gracias a las exportaciones de gas y seguirá así hasta que se agoten las reservas heredadas; se siga aumentando el endeudamiento interno y externo especialmente con China y se mantenga el aporte tecnológico del gobierno populista, el que ha integrado la cadena productiva: coca del chapare, urea del chapare, cocaína para el mundo.

Estuve por el norte cruceño, por Yapacaní y poco más allá; una región que cada vez es más Chapareña y donde me encontré con un amigo que conocí años atrás en Villa Tunari. Charlamos largo y tendido y el me comentaba su visión de las cosas, sobre el acontecer nacional y como percibe el futuro desde su experiencia y perspectiva personal; más o menos en los siguientes términos:

“Nuestra economía no es competitiva por problemas de cultura  tecnológica y de localización nacional, con un mercado reducido, un país encerrado en el centro del continente y sin acceso a las costas. Esto nos limita a trabajar en algunas actividades agropecuarias y artesanales para el nivel local, y especialmente la coca, el tráfico, el comercio y el contrabando y esto nos lo garantiza el Evo. Pensar en economías tecnológicas es complicado por nuestro bajo nivel educativo y la distancia a los mercados externos, que por lo demás son mucho más desarrollados y más competitivos”.

“Por otra parte sería muy difícil reducir los cultivos de coca que sustentan nuestra economía doméstica, que aunque mayormente se destinan al narcotráfico generan importantes ingresos para la población y financian su comercio y contrabando; por esto no creo que la oposición pueda ofrecer a la población algo diferente de lo actual. Un nuevo gobierno difícilmente podrá impulsar una industria y manufactura competitiva a nivel internacional. Además sustituir los cultivos de coca por cultivos lícitos y de producción de alimentos es complicado por la reacción de una parte del pueblo que tiene una mentalidad corporativa y sindicalista y además que no se sienten preparados para asumir ellos solos su responsabilidad y prefieren la seguridad y beneficio económico que le dan los sindicatos y el Estado cocalero con un Gobierno que aunque sea estatista y dictatorial, finalmente les ofrece seguridad. Por tanto un nuevo gobierno sería permanentemente bloqueado por los movimientos sociales, funcionarios públicos, grupos de contrabandistas y narcotraficantes que no querrían cambiar de modelo y no le darían el menor chance de gobernar. No olvidemos que la gente razona acorde a su bolsillo y no se arriesgarán a pasar: “de la malo conocido, a lo bueno por conocer”.

Pensando en lo que ocurre en nuestro Estado plurinacional, lo dicho por este amigo parece ser realista; el problema es que siempre pensamos en el corto plazo y no tomamos en consideración que este modelo político y  económico vigente en los países castro chavistas: extractivista, corporativista y estatista, no es sostenible ni viable en el tiempo; además que ya ha mostrado su fracaso y esta llevado a su población a la miseria y al éxodo. De continuar con este modelo tampoco tendremos cabida en una sociedad de leyes y de respeto al prójimo y la naturaleza, por lo que a mediano plazo nos convertiríamos en parias frente a la comunidad democrática internacional.

Dicen los teóricos que: El cómo vivimos, como nos ganamos la vida, lo que vemos en nuestro entorno, lo que escuchamos y leemos, va configurando nuestra conciencia y valores. Es decir que tanto el sistema político, la estructura económica, la base productiva y el accionar de las instituciones del país van condicionando la  consciencia social del ciudadano, quien para poder sobrevivir se adapta y adecua a esta realidad. Una realidad que aunque resulte ser nefasta no se puede evadir y menos escapar de ella, pues la opresión de las tiranías es tanto física como mental y solo se logra liberarse de ella con cultura, trabajo y decisión.

Para cambiar del modelo económico y político cocalero, hacia uno democrático, sostenible y con futuro, necesitamos urgente de un ciudadano comprometido y partidos políticos idóneos; por tanto si queremos avanzar no hay otra salida que asumir nuestra propia responsabilidad personal y ciudadana y trabajar en el duro proceso de cambio de modelo y reconstrucción nacional.

ovidioroca.wordpress.com

 

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PLAN DE GOBIERNO POST MASISTA

Ovidio Roca

DE LA BARBARIE Y EL TOTALITARISMO A LA DEMOCRACIA

Cansados de vivir al día, en permanente pugna y a salto de mata, las personas convinieron muchos años ha, en constituir un mecanismo que establezca las reglas de convivencia y las haga cumplir, generando con esto un ambiente de seguridad y confianza.

Luego se pensó en un sistema ideal de bienestar para la ciudadanía el que se basa y requiere de un Gobierno e instituciones democráticas, sólidas, estables y transparentes, de una práctica cotidiana de cumplimiento de la ley, donde todos asumimos nuestras obligaciones como base de nuestros derechos. Donde existe gobernabilidad y estabilidad política y económica, seguridad jurídica y física para todos los ciudadanos sin distinción; leyes justas y jueces probos; en un marco de democracia representativa, propiedad privada, economía de mercado y equidad social; requisitos indispensables para construir una sociedad moderna, solidaria y progresista.

Esta es una utopía que requiere de ciudadanos responsables que tienen principios éticos e ideología política democrática y como pobladores de cada región son producto de una particular historia y cultura que les da una identidad y una forma particular de ser y relacionase entre sí y con sus vecinos

LA DISTOPÌA DEL POPULISMO COCALERO

En la actualidad y si miramos a nuestro alrededor podemos percibir un fuerte retroceso, una distopía masista, donde la gente desconfía absolutamente de todo y de todos: de la justicia plurinacional con jueces y fiscales designados por el gobierno para que defienda sus intereses; con un defensor del pueblo que solo defiende al gobierno; jueces que solo sancionan a los opositores; policías que trabajan extorsionando a la población y reprimen por órdenes del gobierno.
Como producto de esto vivimos en permanente anarquía y desorden, pues al no existir confianza la gente se organiza en gavillas, en grupos para defender sus intereses a costa de cualquier cosa y pese a quien pese.

Si queremos construir un país viable y vivible en el concierto de la Democracia, hace falta que la ciudadanía asuma su responsabilidad y se prepare para retornar al Estado de Derecho y la Democracia y esto respetando la historia e identidad étnica y cultural de cada pueblo.

Un Plan de gobierno explicita la ideología, valores ciudadanos, propuestas y planes de acción política a ejecutar por los partidos políticos desde el gobierno. Es importante que estos planes muestren con claridad la ideología y los modelos económicos y sistemas de gestión social, científico-tecnológico, político, cultural, moral, religioso, medioambiental y otros relacionados al bien común. Esto para la verificación del ciudadano, pues existen en el mundo experiencias de modelos y recetas económicas e ideológicas que de inicio enamoraron a la población y luego los condujeron a la más absoluta miseria.

Actualmente en el mundo predominan dos tipos de ideologías; las colectivistas y estatistas que pretenden conseguir más fuerza para el Estado y las liberales que pretenden lo propio con la sociedad civil, y es fácil ver el resultado de la primera en la Ex Unión Soviética, Cuba, Corea del Norte, Venezuela y pronto en Bolivia.

NOTAS UTOPICAS PERO REALIZABLES PARA UN PLAN DE GOBIERNO

Hace poco leí de esa iniciativa de La Fundación Vicente Pazos Kanki, que diseñará un plan de gobierno para la etapa del “post evismo” a través de eventos nacionales y un concurso de ideas destinado a los jóvenes de todo el país. Esto es importante pues finalmente el futuro es de los jóvenes y ellos que lo van a vivir deben contribuir a diseñarlo y construirlo.

Desde ahora, los partidos políticos y los grupos ciudadanos y cívicos, los profesionales, deberían empezar a trabajar en el diseño de un Plan de Gobierno, un Plan para todos los bolivianos. Un Plan consensuado entre todos los sectores democráticos, políticos, económicos y sociales. Un Plan que se comprometen ejecutar fielmente una vez en el Gobierno, con honestidad, trabajo profesional, responsabilidad y eficiencia.

Un Plan de Gobierno que apunte a la reconstrucción del país, de su economía, de su capacidad productiva, busque la reconciliación nacional, la recuperación de la democracia, la libertad, la institucionalidad y la justicia.

Un Plan que debe aterrizar en lo local, donde viven las personas concretas con sus problemas y sus aspiraciones de progreso y bienestar. Un Plan para que la gente sepa quiénes somos y hacia dónde vamos

Un Plan que explique y programe los objetivos a lograr y las acciones a realizar. Un Plan que otorgue a los Departamentos y Municipios Autónomos y luego Federales, las competencias y responsabilidades para construir su futuro.

Para la ejecución del Plan se debe consultar a la ciudadanía y especialmente a los jóvenes y buscar a las personas más honestas y más meritorias, para que lo implementen y con ellos presentar una lista electoral, un Frente Democrático Unitario, que enfrente al totalitarismo y a la debacle económica y moral a la que nos conduce el MAS.

Nuestro reto es construir un nuevo país partiendo desde cada uno de los Departamentos y regiones de Bolivia, buscando la unidad en la diversidad, desde las provincias y municipios y desde sus particulares visiones culturales; utilizando las grandes potencialidades, recursos y proyectos y esas extensas redes sociales y económicas que interconectan regiones y países.

En el diseño del Plan de Gobierno debamos considerar que en la actualidad vivimos en un mundo tecnológico que se reinventa rápidamente y en el cual los pueblos atrasados económica y culturalmente se sienten inseguros y excluidos. Por tanto necesitamos educar y promover el espíritu emprendedor de los trabajadores,  innovadores y empresarios e impulsar una verdadera diversificación industrial, que deje atrás la peligrosa dependencia de los recursos naturales.

Otro aspecto importante es la aplicación del principio de subsidiariedad, que significa que las decisiones se toman y se resuelven en el lugar más cercano a los hechos. Esto implica legislación local y ejecución local. Construir un país desde lo local y hacia arriba y aquí viene el desafío del Federalismo.

Lo deseable es un Estado no ampuloso, más bien reducido, que cumpla estos roles y promueva la Educación, la vinculación del país consigo mismo y con el mundo, un sistema de comunicación fluido y una gestión que establezca un ambiente favorable para el trabajo y  la actividad productiva, sin inmiscuirse como actor productivo y empresarial, pues eso compete a los privados.

En buenos términos lo que se pretende es que con ayuda del Estado se conforme una sociedad de Confianza, con seguridad jurídica, seguridad física, sociedad de cultura y de trabajo fecundo y un Gobierno eficaz y honesto a quien se encomienda cuidar de nuestra seguridad y nuestro futuro.

Nota, Visitar en  ovidioroca.wordpress.com

Desarrollo sostenible: una propuesta

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RECETAS DE POLÍTICA ECONÓMICA Y COCINEROS EN SU SALSA

Ovidio Roca

Pese a que la receta castrochavista es la misma, cuando se la cocina en hornillas y ambientes diferentes: diversa estructura productiva, institucionalidad poca o nada consolidada y amplia y permeables fronteras para el contrabando; el condumio, el locro, tiene sabor diferente.

La receta populista contempla como objetivos: control total del poder, eliminar la separación e independencia de poderes, estatizar la economía, desconocer la democracia. Para esto aplican sistemáticamente la represión y embaucan y embrutecen a la población mediante el temor y una permanente desinformación, haciéndoles tragar una visión sesgada del mundo; ejercen una férrea represión y someten a los librepensantes con el uso de la fuerza pública, de los mecanismos judiciales, los movimientos sociales, los colectivos y grupos paramilitares, los que usan para amedrentar al pueblo.

Últimamente con su proyecto de “Empresas Sociales”, el Gobierno quiere ilusionar y conquistar a las burocracias sindicales confiscando y expropiando los bienes de los empresarios; de esta manera con mucho palo y poca zanahoria, los países castrochavistas disciplinan, domestican y doman a la población.

Los países donde cunde el populismo, son por lo general extractivistas y viven de los recursos naturales, aunque el mayor problema es que no saben generar riqueza, malgastan los recursos que reciben, no ahorran y hacen pésimas inversiones, solo guiados por las jugosas comisiones y la corrupción.

Actualmente los castrochavistas luego de gozar por más de una década la bonanza de los buenos precios de las materias primas, de los hidrocarburos y minerales, están entrando en crisis y es en Venezuela donde, por ahora, esta se muestra con mayor dramatismo.

Bolivia al igual que Venezuela tiene una economía primaria y extractivista y los populistas cocaleros usan la misma receta ideológica, más locoto y aderezo indigenista. Pero como cocinan en una hornilla diferente y para un pueblo cuentapropista y sacrificado la economía se muestra por ahora más estable. Una explicación para esto sería la existencia de un ambiente de economía mayoritaria informal más un pueblo pobre y desesperado que lucha por sobrevivir; microempresarios que no recurre a la banca para obtener las divisas para sus actividades comerciales pues las obtiene de los dólares provenientes del narcotráfico; fronteras permeables al tráfico de todo tipo de mercancías. Todo esto permite un modelo de supervivencia que muestra una aparente estabilidad económica y social, la misma que se mantendrá siempre y cuando no se afecte a sus pilares fundamentales: mantener la economía informal y el tráfico de coca cocaína.

Aunque con algunos pro y muchos contra, la economía de la coca tira para largo: su cultivo estrella sirve de “seguro agrícola”, de colchón, para los otros cultivos del pequeño productor campesino y a su vez el circuito coca cocaína genera los recursos con el que se financia ese amplio mercado del contrabando (actividad que constituye la mayor fuente de empleo del país) de todo tipo de mercancías, desde alimentos, ropa usada, electrodomésticos y vehículos chutos, con que surten al pueblo.

Algunos analistas económicos señalan que el negocio de la coca cocaína genera divisas de libre disponibilidad de entre dos mil a cuatro mil millones de dólares al año y  que estos recursos son los que alivian la presión de la demanda de divisas sobre el sistema financiero oficial.

La crisis del modelo populista cocalero está latente, la gente la siente en el estómago, en el bolsillo, en su seguridad personal, en su perspectiva de futuro, pero se la esconde, se la ignora y por tanto no existe y como dice el licenciado: estamos blindados ante cualquier situación.

Este modelo por sus características atrae a los carteles de la droga, genera violencia,  destruye físicamente y moralmente a la población, por lo cual el cambio hacia la democracia y hacia una economía formal, innovadora y sostenible, es nuestro difícil y duro desafío.

ovidioroca.wordpress.com

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CAMBIA, TODO CAMBIA

Ovidio Roca

Los masistas hablan del proceso de cambio; pero retroceder en la historia y aplicar viejos clichés fracasados cientos de veces, no es cambiar; es repetir los mismos errores de siempre. Para cambiar hacia una mayor calidad de vida se necesitan valores éticos y de convivencia ciudadana, una cultura de innovación y el uso de las nuevas tecnologías del conocimiento y la información para así lograr el bienestar de la población.

La forma de trabajar, de producir, de pensar y de vivir, cambia todos los días; en nuestra historia homínida transitamos desde el descubrimiento del fuego hacia la revolución agraria, a las ciudades y la vida urbana; hacia las manufacturas, el carbón, el motor a vapor y los ferrocarriles. El petróleo, los automóviles y la electricidad; la revolución de la salud, la sanidad, los antibióticos y continuamos hacia la revolución de las comunicaciones y la globalización.

Ahora se habla de que estamos ingresando a la cuarta revolución industrial y a la economía del conocimiento. Revolución que se caracteriza por la fusión de tecnologías, que van borrando las líneas entre las esferas físicas, digitales y biológicas; alguien dijo que somos un algoritmo; espero que no.

Mientras gran parte del mundo está ingresando a esta cuarta revolución industrial, nosotros que no pudimos subirnos sino precariamente a las anteriores tendremos graves problemas para lograrlo, pero no nos queda otra opción, salvo aislarnos, lo que ahora es imposible por la globalización y el internet.

El proceso histórico del desarrollo boliviano, se dio en un ambiente de aislamiento físico y cultural, distante geográfica y culturalmente de las corrientes mundiales del desarrollo, lo que nos marcó y genero visiones y tiempos históricos diferentes al de los otros países.

Es un país con una gran parte de la población con bajo nivel económico y educacional, la misma que para ganarse el sustento se mueve ágilmente, aunque con medios precarios, por todo el país y sus áreas transfronterizas dedicándose al comercio informal y contrabando masivo, colonizando territorios y asentándose donde les es más conveniente para dedicarse a sus negocios y la toma de tierras. Un país poco integrado entre sí y con el resto del mundo y que carece de elites económicas, culturales y empresas competitivas, sólidas y formales.

Un Estado regulador, dirigista, lleno de  normas, procedimientos y tasas de regulación; además de acucioso cobrador de impuestos a los pocos emprendimientos formales que existen en el país y que se utilizan para engordar la creciente burocracia estatal, cuyo objetivo es enriquecerse y recaudar su cuota para pagar a su mandante; por lo que se dedican a extorsionar a los contribuyentes con una abstrusa tramitología, la que para agilizase exige coimas  que alimentan a la insaciable burocracia.

Una población muy trabajadora y sacrificada que a pesar de sus limitaciones de educación y económicas, lucha para ganarse la vida con lo que pueden y en esa informalidad que les permite escapar y alejarse del Estado burocrático, reglamentarita y expoliador. Cuando halla la oportunidad se acerca a los políticos y al Estado, para conseguir algunas prebendas a cambio de un circunstancial apoyo; pero por principio ellos desconocen y adversan a las instituciones estatales, especialmente las de justicia, policías, sistemas impositivos; instituciones éstas que tienen un alto grado de corrupción y prácticas abusivas con la población.

La población conoce las ventajas de la libertad y el libre comercio y se aleja de los controles del Estado; buscando sobrevivir instala en cualquier sitio su pequeño comercio, producción y negocio y algunos lo amplían; así hemos visto surgir esa nueva burguesía informal, orgullosa de sus cholets, que alegran el árido altiplano.

El Estado procura no afectar a los emprendedores informales de origen indígena y para lograr su apoyo y evitar el desempleo, les da amplia libertad para ejercer sus actividades y sin pagar impuestos. Un dirigente cocalero explicaba el resultado de sus negociaciones con su jefe en el Gobierno: “Shempre hemos de seguir sin pagar impuestos”.

La acción punitiva y extorsionadora del gobierno se orienta por tanto, hacia las empresas formales y la clase media a los que considera sus opositores y el coto de caza para su enriquecimiento.

Con el actual ambiente político, cultural y económico se hace inviable la industria moderna, la institucionalidad democrática y el Estado de derecho, por lo que necesitamos replantear el actual modelo político, institucional, económico y de consumo.

Tenemos un solo país y debemos buscar la forma de que nuestra población mejore su calidad de vida, por lo que se necesita un cambio hacia un futuro mejor y compartido y no el retorno al pasado, como es la visión masista.

Se lo ha repetido cientos de veces, aunque no lo asimilamos, que nuestro objetivo debería ser avanzar hacia un desarrollo sostenible, una sociedad global con calidad de vida, población, en equilibrio con el ecosistema, evitando el consumismo y la contaminación. Reducir el tamaño del Estado, lograr su gestión eficiente y eficaz, con transparencia y disminución de las regulaciones y la burocracia; dotar de seguridad jurídica, atraer inversiones y tecnologías limpias, generar oportunidad de empleo formal, desarrollar el mercado interno y procurar nuestra seguridad y soberanía alimentaria.
ovidioroca.wordpress.com

 

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BOLIVIA ECONOMIA INFORMAL Y ESTADO BUROCRATICO

Ovidio Roca

La única manera de enfrentar la pobreza, es generar riqueza con inteligencia, producción y empleo.

Bolivia no ha logrado construir una economía diversificada, productiva y sostenible; tiene una economía primaria basada en el gas y los minerales y esto mantiene al país en la pobreza, con un bajo nivel educacional y fuentes de empleo precarias; por lo que la gente para sobrevivir se dedica a toda clase de trabajos informales y de baja calificación, trabajos en los cuales un setenta y cinco por ciento de la población encuentra su supervivencia.

Este atraso económico, cultural y tecnológico, podría explicarse por varias razones, entre ellas por el enclaustramiento y  lejanía de las costas marítimas por las que circulan las corrientes modernizantes del comercio mundial, de las ideas, de la tecnología; pero sobre todo por su persistencia en mantener en lo económico el extractivismo y en lo ideológico la mitología socialista, estatista y populista.

Estudios realizados por entidades internacionales muestran que en Bolivia el 87% de los emprendedores son comerciantes y el 80% de estos tiene formación solo hasta el ciclo primario, un 9% formación universitaria y apenas el 1,5% tiene estudios de postgrado. Igualmente sólo el 0,9% incorpora nueva tecnología y el 0,87% es innovador, aspectos estos que son vitales para los nuevos emprendimientos.

Bolivia tiene una  mayoritaria población campesina de origen indígena y con bajísimo nivel educativo; población que por los impactos climáticos sobre la actividad agropecuaria y la atracción que ejercen las ciudades abandonan el campo. Estos migrantes de la pobreza cuando llegan a las ciudades en procura de alguna forma de subsistencia, no se adecuan al ambiente institucional, chocan culturalmente contra la formalidad jurídica y económica que infructuosamente quieren imponer algunas Gobernaciones y Municipios, instituciones que les son ajenas e incluso hostiles y por tanto se organizan para resistir por la fuerza, pues no creen en la institucionalidad ni las leyes.

Como vemos estamos lejos de estar calificados para ingresar a la economía del conocimiento, que es la que predomina hoy en día y ni los Colegios, Universidades, ni el Estado hacen esfuerzos para reorientar y adecuar a las nuevas realidades el sistema educacional.

 

La población se incorpora a la economía informal porque no tienen otra opción; ellos buscan sobrevivir y necesitan trabajos, actividades que le permitan ganarse el sustento y la informalidad es su única opción, pues para ejercerla no hay exigencias en materia de educación, de calificaciones, de tecnología y ni de capital.

La informalidad es producto del modelo de Estado que impera en el país; que crea un ambiente de inseguridad jurídica, mantiene un constante ataque a la empresa privada formal y aleja la inversión, con lo que no se genera empleos y no deja otra opción para sobrevivir, que la informalidad.

El gobierno del MAS con su proceso de cambio enfatiza la estatización de la economía, lo que condujo a la proliferación empresas estatales, la burocracia, la ineficiencia, la corrupción y quiebra de las mismas; las que para evitar su cierre reciben subsidio estatal y esto será así hasta donde el gas aguante.

Para complicar más las cosas, el Gobierno ataca y penaliza la actividad privada productiva con impuestos, leyes, inseguridad jurídica, así como apreciando el valor del peso boliviano, con lo que las empresas no pueden exportar, pues con un cambio nominal apreciado los productos que importamos son más baratos y los nuestros cuestan más caros en el exterior

Las inversiones estales están más motivadas por conseguir comisiones de las empresas adjudicatarias (modelo Lavajato) y en este camino promueven los grandes “antiproyectos”, en los cuales la burocracia estatal encuentra sus ganancias en los sobreprecios y comisiones y no en la operación. Un ejemplo entre otros muchos, es la planta amoniaco urea de inversión tan grande y absurda que el mejor negocio  sería cerrar la planta y no producir, que hacerlo para perder mucho MAS y por muchos años MAS.

La actividad informal realiza emprendimientos de al menos dos tipos: la delincuencial, narcotráfico y contrabando y la creativa; de pequeños talleres artesanales, pequeñas empresas y canales de comercio a la criolla, de bajo costo y alta competitividad, ferias, pulperías y ventas. El Gobierno para mantener contenta a la población, les permite realizar sus negocios ilegales, siempre que lo apoyen.

En resumen el Estado burocrático que prevalece en Bolivia se constituye en un freno al progreso y al trabajo de los emprendedores bolivianos, que son el bajo desarrollo científico tecnológico. La pregunta por tanto es; cómo pasar de la actividad informal de la que vive la mayoría de la población a otra forma de organización y economía, más sostenible y productiva.

Para superar estas perspectivas se hace necesario impulsar una nueva economía, un tipo diferente de consumo otras formas de trabajo además de la industria tradicional, impulsados por las nuevas tecnologías, la creatividad, la innovación y la libertad de trabajo.

La Escuela de Economía de Londres señala que la cuarta Revolución Industrial (robotización) en los próximos 20 años será responsable de 40% de la producción mundial, lo que implica masivas pérdidas de puestos de trabajo. Por tanto es urgente dar vuelta a la receta que se está aplicando; se necesita cambiar el actual Estado caudillista, dirigista e interventor, por uno que construya un ambiente adecuado para la inversión y la innovación.

Un Estado que otorga seguridad jurídica y crea un ambiente de certidumbre para la innovación, las inversiones, empresas sostenibles, producción y desarrollo y por ende mejorar el nivel de vida de la población y que no dude en aplicar sanciones ejemplarizadoras para frenar la desbocada corrupción y el narcotráfico.

Un Estado que promueva el trabajo coordinado entre los actores económicos y sociales y estimule los negocios y emprendimientos sustentables, con rentabilidad e impacto positivo medioambiental y social; una alianza entre la empresa privada, los trabajadores, el Gobierno y el sector académico para consolidar ecosistemas de apoyo a los emprendedores.

Cambiar hacia un Estado mínimo y eficiente y esto implica: reducir la normatividad a lo estrictamente necesario para una buena convivencia ciudadana, disminuir la burocracia, los Ministerios y las oficinas públicas, reducir paulatinamente entre otras instituciones, el ejército, pues no vamos a iniciar ninguna guerra internacional.

Un ejemplo a considerar es el de Costa Rica donde el 1 de Diciembre de 1948, José Figueres, decretó la abolición del Ejército. Desde esos años, los cuarteles militares se convirtieron en centros educativos y ahora es el país más desarrollado, estable y seguro de Centroamérica. A su vez se dedicaron a potenciar la educación y a profesionalizar y fortalecer la policía.

La meta es avanzar hacia un Estado descentralizado, aplicando el principio de subsidiaridad, de descentralización y conformar un  Estado Democrático Federal.

ovidioroca.wordpress.com

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