Archivo para la categoría parentescos

Pitungo Landivar y Elvira Roca Cuellar

Visitar este blog, que se construyo en homenaje a Jorge Landivar Gil (Pitungo) y su esposa.

 

http://jorgelandivargil.wixsite.com/pitungo/portraits

1 comentario

TRISTÁN ROCA SUÁREZ: UN ESTRATEGA DE LAS COMUNICACIONES DURANTE LA GUERRA GRANDE

Por Leonam Lauro Nunes da Silva ( Instituto Federal de Mato Grosso)

28 de Agosto de 2016

Los trabajos de investigación siempre nos dan sorpresas. Así, mientras escribía sobre la triple frontera (entre Brasil, Paraguay y Bolivia) durante la Guerra Grande, me encontré con un extraño personaje, de gran fuerza: el doctor Tristán Roca Suárez. Y, en cierto momento del desarrollo de mi tesis de maestría, comprendí que su actuación lo colocaba, no en un papel secundario, sino en uno protagónico de aquellos hechos bélicos que tanto impacto causaron en la vida de los países involucrados, y quizás en la de todo el continente. Percibí entonces que su historia en realidad podía dar lugar a un trabajo sobre sus acciones durante el tiempo que vivió con su familia en suelo paraguayo, donde estuvo exiliado debido a su confrontación política con las autoridades bolivianas de la época.

Mariano Melgarejo Valencia, presidente de Bolivia, veía en Tristán Roca Suárez un peligro potencial porque tenía el don de la palabra, que lo hacía capaz de movilizar a sus coetáneos cruceños contra el golpe de Estado que derrocó del poder a José María Achá, y el entonces alcalde de Santa Cruz de la Sierra fue detenido, esposado y enviado junto con su familia a la ciudad brasileña de Corumbá, al sur de la provincia de Mato Grosso, ocupada entonces por el ejército paraguayo. Roca llegó a través de un camino abierto durante la guerra para promover la interacción entre los bolivianos del este y los paraguayos, pero su estadía en Corumbá fue corta: entabló rápidamente buenas relaciones con los oficiales paraguayos y los convenció de que podía brindar relevantes servicios a su país en Asunción. De este modo, continuó el viaje, ahora a través del río Paraguay.

Apenas desembarcado en el puerto de la «Madre de Ciudades», sin perder tiempo demostró su habilidad de periodista. Con su experiencia en el área –después de todo, fue el fundador del primer periódico de Santa Cruz de la Sierra, La Estrella del Oriente, que comenzó a circular por las calles cruceñas en los albores de 1864–, fue a la imprenta oficial de la República de Paraguay a ofrecer sus servicios. No tuvo dificultades para ser admitido y empezó a colaborar en El Semanario, periódico publicado por la imprenta oficial del país con la misión de informar al público de los acontecimientos políticos y sociales. La guerra, naturalmente, ocupaba un lugar destacado en la agenda de la publicación.

Después de la victoria de las tropas paraguayas en Curupayty a mediados de 1866, las calles asuncenas bullían de emoción; había confianza en una victoria sobre la Triple Alianza. Imbuido de este espíritu, Tristán Roca escribió un artículo sobre la batalla, con el que se ganó la simpatía de los que dirigentes, y en especial la de Francisco Solano López.

En 1867, el intelectual cruceño aceptó la responsabilidad de dar forma y contenido a una nueva publicación que debía conmover el corazón de los paraguayos, especialmente los miembros de los sectores populares y los soldados, alimentando la llama de la resistencia contra los invasores aliados. Así, en abril de 1867, aparecieron en las calles de Asunción los ejemplares de la primera edición de El Centinela. El nuevo periódico, en su editorial, que era una dedicatoria al presidente de Paraguay, se dirigía a este definiéndose como «uno de esos soldados jóvenes que vos habéis hecho célebres en los campos de batalla».

Forjado a semejanza de La Estrella del Oriente en su diagramación, El Centinela innovaba a medida que articulaba textos de diversos tipos con una rica producción de imágenes basada en xilograbados.

En el caso de las imágenes de carácter más académico y con influencia europea de El Centinela, editado en Asunción por la imprenta oficial, el trabajo de los grabadores Manuel L. Colunga y Juan José Benítez era seguido de cerca por el reconocido arquitecto italiano Alejandro Ravizza. En el caso de la estética, más popular, de las imágenes de El Cabichuí, estas eran producidas en el campo de batalla por soldados que dominaban el arte de la talla en madera. La historiadora Josefina Plá subraya el carácter original de estas caricaturas, sin precedentes en América del Sur, fruto del ingenio y de la situación bélica en la que fueron hechas.

Como director y editor en jefe de El Centinela, Tristán Roca tenía la misión de lograr que la parte gráfica del periódico fuera la más adecuada para que los receptores comprendieran los mensajes difundidos. No es posible disociar texto de imagen al estudiar esas publicaciones de guerra, ya que el trabajo de equipo muestra un alto grado de cohesión. En El Centinela, las caricaturas estaban integradas en el contenido textual, pues así el «arquitecto» del diario, Tristán Roca, podía alcanzar diferentes estratos de la sociedad paraguaya. Con este fin, se esforzaba en adecuar el lenguaje y definir estrategias para lograr una comunicación más eficiente con el público en general, lectores y no lectores. Su producción periodística, por lo tanto, incorporó el espíritu «serio-jocoso» con la fuerza necesaria para tocar el alma de los que estaban librando la guerra y veían día a día agotarse totalmente sus recursos. Sabía con quién dialogaba. Hablaba con los soldados de las trincheras, aunque también para los miembros de la alta sociedad, ansiosos y preocupados por el curso de la guerra.

Mentor intelectual de lo que resultó ser una brillante estrategia de comunicación, Tristán Roca Suárez perdió la vida el 22 de agosto de 1868 en San Fernando, convertido en una de las víctimas de los famosos procesos ordenados por Francisco Solano López, que acusó a cientos de personas de alta traición. El intelectual que ayudó a construir con su pluma la imagen del Mariscal hoy empieza a salir de su exilio histórico a través de diversos estudios que lo elevan a la condición de «operador mítico», pues construyó conscientemente las bases que sustentan la noción de identidad nacional arraigada en la memoria de la sociedad paraguaya.

 

Deja un comentario

TRISTAN ROCA SUAREZ

TRISTAN ROCA SUAREZ

Tristán Roca Suarez, intelectual, periodista y político fue el que introdujo la imprenta en Santa Cruz el año 1863 y luego funda el periódico La Estrella del Oriente.

Siendo Prefecto del Departamento de Santa Cruz, mediante decreto prefectural de 24 de julio de 1864 creó la bandera cruceña, constituida por tres franjas horizontales del mismo ancho; verdes la superior e inferior, y blanca la del centro.

Un año después, el general Mariano Melgarejo se apoderó de la primera magistratura del país a través de un golpe de estado, y Tristán Roca, que se negó a reconocerlo como presidente de Bolivia, y más bien convocó a comicios al pueblo cruceño, fue desterrado a Paraguay por orden del gobierno nacional, acusado, al igual que hoy, de una supuesta conspiración contra el poder central.

El gobierno de Melgarejo envió tropas del ejército a Santa Cruz y dijo en esa época, que se había sofocado un movimiento regional que intentaba derrocarlo y dividir al país.

Tristán Roca también escribió la letra del primer ‘himno cruceño de guerra’, que fue publicado el 24 de septiembre de 1920 en el periódico cruceño ‘La Ley’.

Tristán Roca, nació en el pueblo de Asusaqui en la provincia Warnes el 26 de junio de 1826, fue un afamado poeta, escritor y periodista.

En fecha de 24 de julio de 1864, Tristán Roca, tenía 38 años cuando siendo Prefecto del Departamento promulgó el Decreto que creo la bandera cruceña, verde, blanco y verde, y establecía sus características y significado.

,

Deja un comentario

LOS CRUCEÑOS Y LA ECONOMÍA DE MOJOS Y CHIQUITOS, SIGLOS XIX Y XX.

LOS CRUCEÑOS Y LA ECONOMÍA DE MOJOS Y CHIQUITOS, SIGLOS XIX Y XX.

Ovidio Roca
Pueblo que olvida su historia, pierde su identidad, su esencia. Las tiranías, conscientes de esto, lo primero que hacen para dominarlos es anularles y quitarles su memoria, orígenes, tradiciones, cultura y religiosidad; procurando destruirles así el alma, someterlos y poder luego meterle, gobernar a su antojo. Lo dicen en la tesis de Sinahota y lo practican cada día; hay que “Quitar el alma a los k’haras”.
La sociedad cruceña, ha tenido la virtud se reaccionar creativamente ante eventos críticos (negativos y positivos), que afectaron su economía y forma de vida. En el Siglo XIX, la construcción de buenas vías de comunicación desde la costa del Pacifico hacia el altiplano boliviano dejó a la producción cruceña fuera de competencia (por los fletes bajos) del importante mercado de las minas. Ante esta situación, los emprendedores cruceños reaccionaron y encontraron una nueva alternativa económica en la cascarilla y la goma.

Luego a mediados del Siglo XX, la apertura y asfaltado de la carretera desde Cochabamba (parte del programa de marcha hacia el oriente de la revolución nacional) abrió el mercado andino e impulsó el desarrollo agropecuario y agroindustrial cruceño. Ver: Guabirá veinte años de logros, en ovidioroca.wordpress.com

APUNTES SOBRE LOS TIEMPOS DE LA GOMA

Forman parte de los recuerdos de mi infancia, las historias y anécdotas de la época de la goma que escuchaba de mis abuelos y parientes; matizadas luego con los comentarios de cocina, picantes y anecdóticos de los trabajadores de la casa, entre ellos los famosos viajes a Paris. Estos personajes fueron los actores y testigos de esa gran gesta amazónica.

Con estos recuerdos en mente, hace poco leía los trabajos de dos excelentes historiadoras bolivianas, meticulosas y analíticas: Clara López Beltrán y Ximena Soruco. Y como todo libro tiene dos autores, el que escribe y el que lee; esta es mi lectura de esa época:

En el Siglo XIX, el sector dominante de la Bolivia andina tenía puestos sus intereses en la minería de la plata y para ello activaron un eje económico en torno al altiplano andino, y poco conocían y se importaban de esas lejanas tierras del oriente y la amazonia. Las importaciones de artículos y alimentos para abastecer las actividades mineras se realizaban especialmente desde las costas del Pacifico y estas importaciones se facilitan y amplian con la llegada del Ferrocarril desde Antofagasta, al pueblo de Uyuni, a principios del año 1890 (*).

Santa Cruz (mojos y chiquitos), fue fundada por pioneros, navegantes de la selva, los que en el centro de américa construyeron un pueblo, una sociedad mestiza, una historia; con sus héroes, tradiciones, símbolos y rituales; que son lo que encarnan la continuidad del espíritu del pueblo y la nación a lo largo de los tiempos. Un pueblo, lejos de todas partes, e ignorado por el gobierno andino minero; una sociedad que supo avanzar, crearse un patrimonio, y a su paso ir fundando y poblando tierras.
A mediados del siglo diecinueve, le economía cruceña era fundamentalmente de autoconsumo. Algunos productos como azúcar, hilados y tejidos de algodón, charque, cuero curtido y artículos de cuero como arneses, lazos, botas y calzados, que se transportaban dificultosamente y vendían en las zonas mineras, especialmente las del sur del país. Se destaca la excelente producción de artículos de cuero, que además de ser comercializados en el mercado interno, eran apreciados y vendidos en el norte argentino. Las exportaciones de estos pocos productos cruceños hacia las zonas mineras, que ya venía declinando, se cierran definitivamente con la consolidación de los ferrocarriles de Chile a Bolivia y sus fletes baratos.

Entre los años 1860 y 1880, emprendedores yungueños y cruceños se dirigen al Beni en busca de nuevas oportunidades de negocios, inicialmente con la cascarilla y luego la goma elástica. Hacia 1870, Nicolás Suárez y Augusto Roca ya estaban establecidos en Reyes, como socios en una casa comercial dedicada a estos negocios. Por el mismo tiempo llegaron allí, empresas mercantiles como la Casa Braillard, Zeller & Roessler y otras reconvertidas a la goma desde la cascarilla, como la Casa Richter.

La goma logra un inusitado auge a partir de 1876 y pequeños capitalistas de Santa Cruz y del Beni, como Antonio Vaca Diez, Nicolás Suárez Callaú, Augusto Roca Pinto, Nicanor Salvatierra, Antenor Vásquez y otros más, vieron en este negocio un buen futuro. Luego de manera independiente o con socios europeos, impulsaron la industria gomera explorando e incorporando territorios, cuya propiedad se asignaron.

Estos emprendedores trasladan luego el capital logrado en el Beni, a la ciudad de Santa Cruz y con ello se promueve la instalación de varias casas comerciales, algunas de ellas europeas y en especial alemanas. Las casas comerciales europeas traen empleados de sus países, lo que luego hacen fortuna; entre ellos Emilio Zeller, Felipe Schweitzer, Juan Elsner y Carlos Seiler. También se destacan los inmigrantes Francisco Treu, Alberto Natush, Jorge Banzer y el austriaco David Cronenbold.
Estos inmigrantes pronto se vincularon, mediante matrimonios, con la sociedad cruceña. Además de los alemanes, llegaron italianos como José Bruno y Dionisio Foianini.

Los excedentes económicos que se vuelcan hacia Santa Cruz permiten financiar el comercio de importación, especialmente el que se realiza por el rio Paraguay y Bahía Cáceres. Los principales comerciantes cruceños eran Crisanto Roca Pinto, Saturnino Saucedo, Manuel Peña, Pedro Vega, Elías Antelo y la sociedad Morales & Bertram. Estas casas comerciales controlaron el comercio en la región del oriente a fines del siglo diecinueve e inicios del veinte, sobre todo con la importación de artículos suntuarios para los ricos gomeros que gustaban de ser ostentosos.
Las casas comerciales tenían también otra fuente de ingresos en los créditos y consignaciones, provisión de comida y dinero a los enganchadores de mano de obra para la explotación del caucho. También contaban con astilleros que controlaban el transporte fluvial de la goma.

Los primeros establecimientos gomeros estaban establecidos en el curso medio del rio Beni, a la altura de Reyes, por lo que el transporte de la goma hacia el amazonas y ultramar, se realizaba primero en carretones con bueyes, cruzando las pampas hasta llegar al Santa Ana, sobre el rio Yacuma, para de allí continuar en canoas y batelones por el rio Mamoré y el Madera. Esto llevo a muchas familias cruceñas a establecerse en Santa Ana, dedicándose a la ganadería y agricultura para abastecer a las barracas gomeras. Son los Cuellar, Suarez, Roca, Franco, Chávez, Carvalho, Arauz y varias otras.

Recién en 1880 se confirma la confluencia del rio Beni con el Mamoré. Las ventajas de esta nueva ruta fueron inmediatas, Nicolás Suarez tomo posesión de la Cachuela Esperanza en el rio Beni, controlando desde ella el flujo comercial de la goma boliviana hacia el amazonas y Europa.

La capacidad de una sociedad de enfrentar los retos y superarlos es lo que le da viabilidad y trascendencia. Actualmente estamos nuevamente en una etapa crítica para el desarrollo del oriente, con un modelo de gobierno corporativo-cocalero, dirigista y estatista; que afecta negativamente al desarrollo del país y especialmente del llano. Es de esperar que ese espíritu que tenían los pioneros cruceños, aun subsista.

Notas:

(*) Este Ferrocarril llegaba en 1883 desde Antofagasta hasta Pampa Alta, cerca de la frontera con Bolivia. Al poco tiempo se empezó con el diseño y luego la construcción de la trocha hacia Bolivia, llegando el primer tren a Uyuni a principios de 1890 y luego a Oruro en 1892.

ovidioroca.wordpress.com

, ,

Deja un comentario

CRISANTO ROCA PINTO, LA EMPRESA SUAREZ ARANA

Revista de Indias, 2001, vol. LXI, núm. 223

Harvard University – Collection Development Department, Widener Library, HCL/Roca, Crisanto. La Empresa Suárez Arana. (Santa Cruz Bolivia): Tip. De Chávez i Hermano 1880.

Crisanto Roca Pinto, Julio 5 de 1880.

PUERTO SUAREZ EN LA HISTORIA

SOLICITADA, JULIO 5 DE 1880

La publicación de una solicitada firmada por muchos vecinos de esta Ciudad, pidiendo la cancelación de las concesiones hechas gratuitamente a D. Miguel Suárez Arana, por el Gobierno Daza, ha motivado otra por el hermano de aquel – el Sr. Pedro Suárez Arana; en la que como es natural, trata de defender los imajinarios derechos de ese señor, relativos al camino o salida que parte de esta Ciudad al Puerto de Corumbá. I como tal publicación emita argumentaciones totalmente falsas, es que voy a  manifestar lijeramente –

Que las concesiones hechas al Sr. Miguel Suárez Arana, por el Gobierno Daza, no eran de la incumbencia de este sino del Cuerpo Lejislativo, i por lo tanto son de ningún valor.

Que los derechos de aduana cobrados por el empresario, son exorbitantes.

Que de esos derechos no percibe nada el Estado.

Que a la empresa Suárez no le corre ningún término por cuyo motivo no se llevará a cabo.

Que no puede ni tiene ningún derecho el contratista Suárez Arana para cobrar esos derechos de aduana a los que importan o exportan artículos por una vía distinta a su CARRETERA.

Que por lo tanto, la empresa Suárez es ruinosa para el Estado, i mui especialmente para este Departamento.

i ultimo; Que el Gobierno sin faltar a la fe de los contratos puede i debe cancelar las concesiones hechas gratuitamente al Sr. Suárez Arana.

En efecto la Resolución Suprema de 30 de Septiembre de 1878, en su art. 1 autoriza al Ajente nombrado por el Gobierno para q’ pueda entenderse con el Gobierno Imperial del Brasil y negociar un cambio de territorio en la Costa de la Laguna de Cáceres, frente a Corumbá, para que luego el empresario Suárez Arana traslade su puerto al punto más apropiado.

Esta concesión es nula de hecho, pues siendo ella relativa a cambio o canje de territorio de la Nación, no podía ser sino de la incumbencia del Cuerpo Lejislativo, tanto más, cuanto que los límites entre ambas naciones no se encuentran hasta ahora delineados definitivamente. Es un hecho que no necesita demostración.

La creación de nuevas aduanas dentro del territorio de la Republica, tampoco podía ser de la incumbencia del Ejecutivo y mucho menos si esa aduana solo redundaba en provecho de un solo individuo. Tal concesión si es que se llegaba a efectuar, debía ser obra del Poder Lejislativo; reduciéndose la misión del Gobierno a reglamentar su administración.

Luego, la aduana de la Carretera Oriental del agraciado Suárez Arana, fue una concesión extra-ley, y como tal nadie está obligado a prestarle entera obediencia.

Pero vamos adelante:

Por el art. 11 de la Resolución Suprema de 30 de Setiembre del 78, que he citado, el Gobierno autorizo al feliz empresario para que pueda contratar en la Republica o en el exterior un empréstito, por la suma de cincuenta mil bolivianos, para que esta cantidad sea aplicada en la obra de la empresa Nacional.

El Gobierno Daza no pudo haber hecho tal autorización, porque él no estaba para concederla; pues ella debía ser dada por la Asamblea, como lo prescribe la Constitución. Si el agraciante no estaba pues autorizado, menos lo puede estar el agraciado. Esto es tan claro, que sería inútil detenerse en este asunto.

Por el art. 29 de la contrata el empresario se comprometía a garantizar “el principio y fin de la obra” con la suma de DOCE MIL BOLIVIANOS, de los cuales se entregaría cuatro mil, a los ciento veinte días de extendidas las escrituras.

Pero el Gobierno Daza no satisfecho con todas las concesiones q’ le había hecho, mando que se le devuelva al empresario los cuatro mil bolivianos de garantía legal.

Es decir que comprometió el honor, la integridad de la Nación a merced de la palabra desnuda de un empresario, que no podía merecer toda confianza, puesto que no contaba con los elementos precisos para realizar su empresa. Esta GRACIA aún más especial, es nula en todas sus partes – solo Daza pudo haberla concedido.

O de no ¿qué? empresario ha sido el que ha encontrado, no diré con mejores privilegios, sino con iguales ventajas?

El Sr. Arana puede empeñar la garantía de la Nación, para llevar a cabo su empresa.

Tiene derechos aduaneros, extensos terrenos, es Jefe Superior Político y Militar del Distrito de Otuquis.

¿Puede desearse más por un empresario IN NOMINE?

Pasare a ocuparme del segundo punto.

Los derechos de Aduana que cobra el contratista Suárez Arana son exorbitantes. Voy a probarlo.

El camino o senda que parte de aquí al puerto de Corumbá, es obra exclusiva de los esfuerzos particulares de algunos comerciantes, q’ tras crecidos gastos i penalidades miles, han logrado importar mercaderías de la Plaza de Buenos Aires, i dos máquinas a vapor de gran capacidad. Esto está a la vista de todos, i ni el autor del artículo (EL ORIENTE) – Sr. Pedro Suárez Arana, se atreve a negarlo.

Bien pues: Si ese camino o senda es obra de los comerciantes que por allí transitan; con qué derecho, bajo que protesto puede el contratista Suárez Arana pedir su adjudicación i establecer derechos aduaneros, antes de que haya verificado la más pequeña mejora?

Según el tenor de la contrata el empresario Suárez Arana se comprometió a trabajar el CAMINO CARRETERO que partiendo de esta ciudad, toque con los pueblos de San José i Santiago i llegue a la Laguna o Bahía de Cáceres, en la margen derecha del Río Paraguay.

El empresario Suárez, en cerca de dos años que hace de la aprobación de su contrato no ha hecho otra cosa que causar graves perjuicios a los agricultores de las inmediaciones de esta Ciudad, cuando se propuso que su carretera partiera de aquí, para ir a terminarla en Bahía de Cáceres; pues que arrebato o corto propiedades particulares en las inmediaciones de la Ciudad.

Últimamente ha abierto doce leguas de su carretera, desde Santiago hasta un poco más allá del río Tucabaca; trabajo que se redujo al corte de árboles, sin salvar malos pasos, poner calzadas & como era de su obligación. Pero ni este pequeño trabajo ha querido o ha podido verificar, en compensación a tantos privilegios concedidos por la asombrosa prodigalidad del General Daza. En la actualidad esas doce leguas desmontadas, se han vuelto a cerrar, por el crecimiento de los árboles cortados.

¡He ahí todo el trabajo del empresario!

I hay que advertir además, que este trabajo lo hizo empleando a los indios tributarios, en razón de la contribución de que eran deudores; resultado que hasta ese insignificante trabajo ha sido hecho con fondos del estado i no con los del contratista.

Aquí conviene hacer una advertencia. I es, que con la creación del Distrito de Otuquis, las entradas fiscales por contribución indijenal de los pueblos de Santiago, Santo Corazón, San Matías i San Juan, han dejado de percibirse por el Tesoro Departamental, quedando ellos sin aplicación conocida, pero de la cual aprovecha el empresario, como ya lo hemos demostrado.

Resulta pues un desfalco de los fondos departamentales.

He ahí todos los resultados de la gran carretera, objeto de tantos i tantos folletos i MEMORIAS, escritos con el único objeto de alucinar a los que no conocen de cerca, lo que es ese camino que se apropia el Sr. Suárez Arana.

I no venga diciendo el Sr. Pedro Suárez Arana, que su hermano cobra los derechos de aduana con un 10% de rebaja, porque tal aseveración es falsa, pues podemos probarle sin esfuerzo que los ajentes del Sr. Suárez, tienen orden de cobrarlos íntegramente.

A propósito, publico a continuación una carta que me dirijió desde Santiago, contestando a otra mía. (*)

En vista de tales hechos pregunto ¿Son exorbitantes o no los derechos que cobra GRATUITAMENTE el contratista?

Mas, a pesar de que la imposición de derechos aduaneros no tiene razón de ser allí donde no existen caminos, sino estrechas i tortuosas sendas,  abiertas por los esfuerzos particulares, los comerciantes que por allí transitan no se opondrían al pago de esos derechos, si ellos redundasen en provecho del Estado; pero no sucede así.

Es verdad que el art. 51 de la contrata, dice “En remuneración de los capitales i sacrificios de la empresa, el Supremo Gobierno cede a esta en propiedad el cobro de los derechos de aduana por los CUARENTA AÑOS que debe durar el contrato, RESERVANDOSE PARA EL FISCO LA TERCERA PARTE LIQUIDA, que tomara el Estado de la suma total de ingresos.”

Pero ni esa tercera parte la percibe el Estado, como engañosamente aparece, pues ella se aplica a los gastos orijinados por la misma empresa, como puede verse fácilmente consultando el art. 67: “El presupuesto del nuevo distrito territorial (el de Otuquis), será pagado desde luego por la empresa, CON CARGO DE REEMBOLSARSE DE LOS DERECHOS DE ADUANA que correspondan en el PORVENIR, en el puerto nacional del Paraguay.”

Queda palmariamente demostrado que el Fisco no percibe ni un solo céntimo de los mencionados derechos aduaneros.

Pero pasemos al punto más culminante de la contrata: al término fijado para el cumplimiento de sus compromisos. Pasemos a la burla hecha a toda una nación, por la refinada malicia de un contratista i la nulidad o demasiada mala fe de un Gobierno.

El art. 30 de la contrata, dice: “El Supremo Gobierno no exijirá al empresario mayor garantía que la ofrecida, ni le correrá plazo, ni perjuicio alguno en sus derechos, en los casos fortuitos o de fuerza mayor, previstos o imprevistos, sea que estos SUCEDAN EN BOLIVIA O EN LAS NACIONES DEL PLATA I RIO PARAGUAY, MUI ESPECIALMENTE EN LOS CASOS DE GUERRA CIVIL O EXTRANJERA.”

Es decir que el Sr. Suárez Arana percibirá los derechos aduaneros hasta cuando guste, i entregara la carretera cuando mejor le parezca, i eso sin estar obligado a ellos sino sucede lo que es más creíble i natural, que el contratista no cumpla nunca con su contrata. O de no, ¿será posible que en transcurso del termino prefijado, dejen de haber conmociones internas o externas en Bolivia o en algunas naciones del Plata o río Paraguay?

Sería un absurdo creerlo, si tomamos lecciones de la experiencia. Luego a la empresa Suárez Arana no le corre término, en último análisis.

 

I, Mientras tanto, el comercio naciente con la plaza de Buenos aires será explotado, los fondos nacionales defraudados y el Departamento de Santa Cruz quedara sin camino, sin puerto y con aduana rigurosa: ¡ Son los frutos q’ nos ofrece la renombrada Empresa Suárez Arana!

I digo, quedaremos sin camino ni puerto, porque según el art. 56 de la contrata “el gobierno no podrá contratar en los CUARENTA AÑOS EXPRESADOS, ninguna empresa ni otorgar ningún privilejio en oposición y perjuicio de la presente convención”.

Valiéndose de este artículo es q’ el empresario Suárez ha opuesto dificultades a las exploraciones mandadas practicar  por el Sr. Bravo, que dicho sea de paso, presta mejores garantías para la realización de la empresa.

Pasare a lo tocante a mi persona.

El Sr. Pedro Suárez Arana, afirma que yo traje de contrabando vergonzoso mercaderías importadas de Buenos Aires.

Esta información, por demás injuriosa, no debo dejarla pasar; y para probarle al Sr. Arana su resultante falsedad me basta copiar el art. 49. de la mencionada contrata:

“Art. 49: Los impuestos que deben cobrarse por la empresa en la Aduana, abrasaran los productos del país y mercaderías de ultramar, q’ por el lago Cáceres se exporten o importen  a la Republica, como así mismo las mercaderías que importadas o exportadas, por otros puertos de la marjen del río Paraguay OCUPEN EN SU TRANSITO CUALQUIERA DE LAS CARRETERAS D’ LA EMPRESA”.

Bien pues: las mercaderías que yo he importado a esta Ciudad fueron desembarcadas en el puerto de los Escalvados, entre Corumbá y Villa María, i traídos por una vía distinta i sin tocar un solo punto de la que se ha apropiado el contratista Suárez Arana.

¿Es esto contrabando?

¿Estaba yo obligado, según el tenor mismo de la contrata, a pagar al Sr. Suárez Arana los derechos aduaneros, que cobra indebidamente?

No es pues a mí a quien el Sr. Suárez Arana, autor del artículo “EL ORIENTE” puede tacharme de “ESE HECHO VERGOZOSO”.

Se comprende fácilmente que al contratista i demás interesados en la empresa, debe haberles disgustado la importación de mercaderías  que he efectuado, sin que el AGRACIADO tenga derecho alguno a exijirme el abono de un solo centavo; pero que de esto quieren decir que yo he traído mercaderías de contrabando, es más que avance, es cinismo.

 

Ojala que con este motivo la prensa nacional se ocupe de estudiar el asunto, de suyo delicado, ahora que la Convención Nacional se halla reunida.

Santa Cruz, Julio 5 de 1880

CRISANTO ROCA PINTO

———————————————

(*) Carta de Miguel Suárez Arana a Crisanto Roca

 

Santiago, Julio 1  de 1879.

 

Sr. D. Crisanto Roca.

Mi estimado pariente i amigo.

Recibí su carta de fecha 26 de Mayo, i siento decirle, que ya no me es posible contestarle satisfactoriamente.

He dado GUIA LIBRE en el primer semestre de los derechos de Aduana, que me pertenecen, para todos los amigos i parientes, que me han solicitado por una cantidad grande.

Comprometido como me hallo en los trabajos de la línea, ocupando  mensualmente DOSCIENTOS HOMBRES i el SERVICIO PUBLICO de este distrito; en la necesidad en que estoi de atender en lo sucesivo al Empréstito Nacional  realizado en Buenos Aires para la Empresa, i mas que todo, el haber ya dado cuenta al Ministerio de Hacienda, de que en el segundo semestre que empieza el 1 de Junio, debo establecer la Aduana, con toda la rigidez de la lei, me veo por todo esto en la forzosa necesidad de no acceder a lo que U. me pide.

No se asuste U. de los derechos de importación, ni menos de los exportación; la cosa no es, como la pintan, es mui suave, de lo que se convencerá U. estudiando la materia, especialmente ahora con la guerra.

Con tal asunto me repito de U. afectísimo pariente i amigo.

S. Servidor

Miguel Suárez Arana.

Tomado de:  Harvard University – Collection Development Department, Widener Library, HCL/Roca, Crisanto. La Empresa Suárez Arana. (Santa Cruz Bolivia): Tip. De Chávez i Hermano 1880.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

, ,

Deja un comentario

TRISTAN ROCA SUAREZ

TRISTAN ROCA SUAREZ (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia 1826 – San Fernando, Paraguay, 1868).

Tristan Roca es uno de los Roca de Bibosi, que se destaco en la gesta cruceña.

Datos de prensa paraguaya.

ROCA, Tristán (Santa Cruz de la Sierra [Bolivia], 1826 – San Fernando [Paraguay], 1868). Poeta y ensayista. Aunque boliviano de nacimiento, su vida y su obra están profundamente asociadas con el Paraguay. Cuando llegó a este país, en setiembre de 1866, huyendo de los asedios del Gral. Mariano Melgarejo, tirano de su pueblo, el Mcal. López –no obstante hallarse la nación en guerra– le concedió asilo, junto con otros de sus compañeros de lucha. Comenzó a colaborar, en prosa y verso, en “El Semanario” y en 1867 pasó a residir en Areguá. Fue director y redactor de “El Centinela” y escribió poemas patrióticos, entre ellos: “Canción de las areguanas (sic)”, “Canto de las mujeres de la capital y Areguá”, “Himno al Ser Supremo”, “Fragmento de una balada” y un ensayo teatral: “La conferencia de Don Pedro II”. En 1867 publicó dos importantes ensayos: “Literatura guaraní” y “Literatura nacional”, verdaderos anticipos de su tiempo. Murió incomprensiblemente en aquella jornada de horror que fue San Fernando, pero su nombre está asociado a la evolución del romanticismo paraguayo, del cual supo ser generoso partícipe. Sus connacionales de Santa Cruz de la Sierra le han rendido el debido homenaje, entre los que se destaca la biografía del historiador cruceño don Hernando Sanabria Fernández. Asimismo le está destinado uno de los capítulos de Areguá en las letras paraguayas, libro (aún inédito) del conocido crítico e investigador Raúl Amaral.

BREVE DICCIONARIO DE LA LITERATURA PARAGUAYA
El teatro y la guerra
Hasta el inicio de la guerra de la Triple Alianza ( 1864-1870), el teatro vivió en nuestro país gracias a las visitas de compañías extranjeras en su mayoría españolas provenientes del Río de la Plata.
El 16 de octubre de 1866 se estrena una de las dos únicas piezas que vieron la luz durante la contienda: “La divertida historia de la Triple Alianza” escrita por el americano residente en el país Cornelio Porter Bliss y el 24 de mayo de 1867 “La conferencia de Don Pedro II” del boliviano también residente Dr. Tristán Roca. Lamentablemente no quedan rastros de ninguna de estas dos obras.
Tristán Roca El exiliado boliviano
por: César González Páez
cesarpaez@uhora.com.py
Hoy hablaremos  de un caso atípico en Paraguay, ya que estamos acostumbrados a que los intelectuales de muy merecida fama tengan que irse del país por persecuciones políticas. Entonces, comprobar que un hombre poderoso como el Mariscal López haya aprobado el asilo de un hombre que huía de otro régimen dictatorial en Bolivia, es algo que genera curiosidad histórica.
Nos referimos concretamente a un hombre nacido en Santa Cruz de la Sierra. Se llamaba Tristán Roca (1826-1868) y fue poeta y ensayista, logrando ocupar un lugar en las letras nacionales. El Diccionario de Escritores Paraguayos, de Teresa Méndez-Faith, lo incluye, señalando que, aunque boliviano de nacimiento, su vida y su obra están profundamente asociadas con el Paraguay.
Apuntan que cuando llegó a este país, en setiembre de 1866, huyendo de los asedios del general Mariano Melgarejo, tirano de su pueblo, el Mariscal López –pese a hallarse la nación en Guerra- le concedió asilo, junto con otros compañeros suyos de lucha.
Su desempeño literario comenzó a evidenciarse en prosa y verso en El Semanario, y en 1867 pasó a residir en Areguá. Fue director y redactor de El Centinela y escribió poemas patrióticos, entre ellos: Canción de las areguanas (sic), Canto de las mujeres de la Capital y Areguá, Himno al Ser Supremo, Fragmento de una balada.
Se sintió atraído por el ensayo teatral con el trabajo titulado La conferencia de Don Pedro II. En 1867 publicó dos importantes ensayos: Literatura guaraní y Literatura nacional, verdaderos anticipos de su tiempo.
Teresa Méndez-Faith señala, asimismo, que murió de manera incomprensible en aquella jornada de horror que fue San Fernando, pero su nombre está asociado a la evolución del romanticismo paraguayo, del cual supo ser generoso partícipe. Sus connacionales de Santa Cruz de la Sierra le han rendido el debido homenaje, entre los que se destaca la biografía del historiador cruceño don Hermando Sanabria Fernández. Asimismo le está destinado uno de los capítulos de Areguá en las letras paraguayas, libro de la autoría del conocido crítico e investigador Raúl Amaral.
En Bolivia también se habla de nuestra figura de hoy, señalándose que los escritores de esa época dedicaban sus letras a las glorias de los caudillos victoriosos o a la triste condición del país. La poesía boliviana de la independencia está impregnada de las pasiones políticas.
Entre los poetas más destacados de este periodo incluyen a Tristán Roca, a pesar de su alejamiento forzoso.
(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 12-13 de mayo de 2001 (Asunción, Paraguay).

ESTATUTO DEL DEPARTAMENTO AUTONOMO DE SANTA CRUZ
Artículo 4. Símbolos Departamentales

Los símbolos Departamentales son:
1. La Bandera Cruceña creada por Decreto Prefectural de Tristan Roca de fecha 24 de julio de 1864. Está constituida por tres franjas horizontales del mismo ancho; verdes la superior e inferior, y blanca la del centro;
El doctor Tristán Roca Suárez nació en Asusaquí (actual provincia de Warnes) el 26 de junio de 1826. Líder político cruceño que en 1864, durante la presidencia del general José María Achá,  asume el cargo de prefecto de Santa Cruz (1863 a 1865), siéndole encomendado llevar a su capital una imprenta que habían obsequiado al pueblo cruceño. Así aparece ‘La Estrella del Oriente’, primer periódico de esta región que circuló por las calles de nuestra ciudad a partir del viernes 1° de enero de 1864.
El 24 de julio de 1864, siendo prefecto de Santa Cruz el doctor Roca Suárez y Andrés Ibáñez Justiniano (1844-1877) su secretario, se crea la bandera cruceña, por decisión conjunta de varias autoridades del país, reunidas en Cochabamba. Sanabria Fernández lo cuenta así: “Al venir (Roca) de La Paz y detenerse en Cochabamba para recoger y embalar la imprenta, se ha encontrado de casualidad con su colega de Chuquisaca el doctor Ipiña, y con el hace frecuentes visitas al colega del departamento de los valles don Miguel Borda. De entre los acuerdos tomados entre ellos, uno ha sido sugerido por Roca y respecta a la creación de símbolos departamentales.” (Hernando Sanabria Fernández: La o­ndulante vida de Tristán Roca. Editorial Serrano, Cochabamba, Bolivia. 1984: 88.).
Al suceder el golpe de estado del general Mariano Melgarejo, Tristán Roca se niega a reconocerlo como presidente de Bolivia, y más bien convoca a comicios al pueblo cruceño, que se pronunció contra el nuevo gobierno. Este movimiento regional fue sofocado por tropas del ejército boliviano, siendo desterrado al Paraguay. Aquí se hizo cargo del periódico ‘El Centinela’, y se vincula estrechamente con el presidente paraguayo Solano López, pero al envolver a Roca en una supuesta conspiración contra éste, es ejecutado el 12 de agosto de 1868.
Tristán Roca también escribió la letra del primer ‘himno cruceño de guerra’, (Hernando Sanabria Fernández: La o­ndulante vida de Tristán Roca. Editorial Serrano, Cochabamba, Bolivia. 1984: 93)  publicado el 24 de septiembre de 1920 en el periódico cruceño ‘La Ley’. He aquí algunas de sus estrofas:
Himno cruceño de guerra
A las armas, valientes cruceños,
al combate, entusiastas, volad;
que es temible el soldado que invoca:
¡Libertad, libertad, libertad…!
Una voz clamorosa os llama;
de entusiasmo el fuego encended:
es la voz de la Patria oprimida
que a las armas os dice: ¡Corred!
Como libres marchad al combate,
que allí crece del héroe el laurel,
–como crece la esbelta palmera,
del oriente en el vasto vergel– .
Que morir por la Patria es glorioso,
y es infame no alzarse a su voz;
pues, quien sale por ella en defensa,
Es su acervo invencible y atroz.
Si marcháis animosos y bravos,
del cañón al estruendo marcial,
nuestros hijos y esposas queridas
¡tejerán la corona triunfal!

Deja un comentario

GENEALOGIA FAMILIA ROCA

GENEALOGIA FAMILIA ROCA (300 años en Mojos)

General Juan Bernardo de la Roca (n. 1715) natural de Arequipa, Perú hijo de españoles procedentes de Barcelona (España). Viene a Santa Cruz con sus hermanos y ejerce la Gobernación de Santa Cruz en 1745, la Alcaldía en 1759 y en 1763, luego fue Justicia Mayor en reemplazo del Gobernador Alonso Berdugo.

Adquiere tierras en Bibosi (Saavedra) donde con sus hermanos y familia instala ganadería y estancias de labranza, según declara en su testamento de 1765. Tiene un hijo varón José Bernardo cura de la Parroquia del Sagrario. Sus hermanos y familiares son luego los paladines en las jornadas selváticas y sertaneras del Beni, Acre y Chiquitania

La familia Roca, Siglos XIX y XX

(1.0) CRISANTO ROCA PINTO (nace en Santa Cruz en 1850), era un importante comerciante en la vía Santa Cruz – Bahía de Cáceres y por el río Paraguay a Buenos Aires. En 1887 trabajo y gestiono la construcción de la carretera Santa Cruz – la Gaiba. Se avecindó en Chiquitos, Provincia de la cual fue varias veces Subprefecto.

Elegante polemista, mantuvo en 1880 una fuerte aunque caballeresca disputa con su pariente Miguel Suárez Arana, extrañado la pertinencia de los cobros por el uso del camino habilitado por los comerciantes cruceños, antes de que se hagan mejoras y por el uso de puertos sobre la Bahía de Cáceres donde no exista infraestructura de la Empresa Suárez Arana. (Este camino de Santa Cruz a Corumbá, es parte del antiguo Peabirú chiquitano que fue usado desde tiempos inmemoriales por los indígenas).

Igualmente mediante encendidas solicitadas y peticiones, defendió a su hermano Augusto Toledo, por injustas acusaciones de sus competidores en el negocio de la goma en las riveras del río Madre de Dios. Ver “Acontecimientos en la Región Septentrional de Bolivia: Don Augusto Roca y don Nicanor G. Salvatierra, Santa Cruz, diciembre de 1893”.

Caso con AMELIA TOLEDO SUÁREZ y tuvieron cuatro hijos: (1.1) CRISANTO ROCA TOLEDO (n. 1881) casado con AMALIA CUELLAR ROCA, Napoleón casado con Matilde Ríos Peña, Samuel (n. 1883) casado con Margarita Peirano Valdivieso, y Delmira casada con el medico argentino Humberto de Angelis.

Sus Hermanos Augusto y Jesús Roca van al Beni y trabajan en la cascarilla y luego la goma entre 1860 y 1940. La Empresa Roca Hermanos, era también propietaria de los establecimientos gomeros, El Carmen y Asunción sobre el río Madre de Dios y Candelaria y Valparaíso sobre el río Beni, además la lancha a vapor Roca, de 20 toneladas.

AMELIA TOLEDO SUÁREZ (n.1 de Julio de 1859) era hija de AUGUSTO TOLEDO. Amelia escribe en 1894 un Diario detallado de su viaje de Santa Cruz a Europa vía Corumbá y Buenos Aires. Partiendo de Santa Cruz llegan a Puerto Suárez en 27 días, luego de una dificultosa travesía en carreta tirada por bueyes; de allí navegando por el río Paraguay arriban a Buenos Aires y luego por barco hasta Europa, al puerto de Dunkerque y por tren a Paris, donde los espera Augusto Roca hermano de Crisanto y donde permanecen poco mas de un mes, asistiendo al teatro, conciertos y museos. Se reúnen y comparten con los bolivianos allí residentes, entre otros, con Angélica Roca, Clotilde Urioste Velasco y su esposo Francisco Argandoña.

AUGUSTO TOLEDO (n.1840) de la progenie de Pedro José Toledo Pimentel, líder intelectual la Revolución Federal de “Los Domingos” iniciada el domingo 2 de enero de 1891. Acompaño a los Coroneles Domingo Ardaya y Domingo Ávila formando con ellos la Junta de los Estados del Oriente. Estuvo a cargo de la publicación del “Semanario de la Revolución” que daba a conocer a la población de los objetivos de esta Revolución.
A consecuencia de las persecuciones del gobierno huye a la Chiquitanía y funda en 1901, El Cafetal, establecimiento gomero en la ribera del Río Iténez, fue padre de Amelia Toledo y José Agaparco Toledo.

José Agaparco explorador y aventurero conoce al dedillo el Iténez y sus afluentes bolivianos y brasileños. Este su conocimiento lo lleva apoyar en 1940 y 1945 a la Comisión Demarcadora de Limites con el Brasil en sus dos exploraciones al río Verde.

Los Toledo Pimentel

Los hermanos Toledo Pimentel, (nacen en 1750) llamados ambos Pedro por ser mellizos como era costumbre en la época, fueron personajes notables. El uno Pedro, fue Dean de la Catedral de Santa Cruz, estudio en Córdoba del Tucumán, jugador y mujeriego fue tronco de varias familias cruceñas como la de los Gutiérrez.
El otro, Pedro José Toledo Pimentel fue ascendiente de Augusto Toledo. Fue el último Gobernador de Santa Cruz en 1810, el mismo se recibió de Abogado en La Plata (Charcas) en 1780. Fue Alcalde de Santa Cruz por dos veces en los años1786 y 1804.

(1.1) CRISANTO ROCA TOLEDO (nace en Santa Cruz 1881) es hijo de Crisanto Roca Pinto y Amelia Toledo Suárez., estudio en el Colegio Seminario del Sagrado Corazón de Jesús, de Santa Cruz. Es socio fundador del Club Social de Santa Cruz en 1902. Al igual que sus hermanos, siguiendo la senda del negocio gomero, viaja al Beni donde en Santa Ana de Yacuma se casa con Amalia Cuellar Roca; se asienta en esa Provincia y se dedica a la producción agropecuaria para suplir las necesidades de la actividad gomera. .

Como todos los cruceños de esa época viaja a Europa entre los años 1910. Va a Alemania para traer equipos para su hacienda en el Beni y a Paris de paseo. Lo acompañan su esposa, parientes y varios empleados.
Propietario de los Establecimientos Marsella y Verdún sobre el río Apere, que compra de su suegra Mercedes Roca Franco, produce y vende a los establecimientos gomeros productos agropecuarios procesados con los equipos que trae de Alemania (mantequilla enlatada, queso, azúcar, charque, alcohol, jabón de lejía, velas de sebo). Retorna a Santa Cruz en 1940.

Hijos de CRISANTO ROCA TOLEDO.

En su juventud tuvo a Adrián, (nace en Santa Cruz en 1901), viaja con su madre  a la Argentina, donde reside su tía Delmira Roca de Angelis y allí se radican.

De su matrimonio con Amalia Cuellar Roca tuvo cinco hijos: Laida, que caso luego con José Antonio Rico Toro (cochabambino, Prefecto de Santa Cruz en 1949); Amalia casada con Mario Bonino (italiano); Graciela casada con Manuel Paz Arauco (cochabambino); (1.1.1) OVIDIO ROCA CUELLAR (n. 30 Septiembre 1914) casado con ELISA ÁVILA BELLO (n.1917, beniana) y Elvira casada con Jorge Landivar Gil (cruceño)

AMALIA CUELLAR ROCA, hija de Miguel Antonio Cuellar Franco y Mercedes Roca Franco (son sus hermanos Maximiliano, Fernando, Genoveva, Leticia, Miguel, Ovidio, Héctor, Mercedes, Elvira).

MERCEDES ROCA FRANCO, hija de Pedro Roca Salvatierra y Mercedes Franco Duran, sus hermanos son Fabián, Daniel y Pedro. Casada con Jesús Franco tuvo una hija, Matilde Franco Roca; al enviudar caso con Miguel Antonio Cuellar con quien tuvo diez hijos: Leticia, Genoveva, Miguel, Maximiliano, Fernando, Ovidio, Héctor, Mercedes, Elvira y AMALIA CUELLAR ROCA.

Pedro Roca Salvatierra (nace en Santa Cruz en 1820) hijo de José Antonio Roca y María Ignacia Salvatierra. Mercedes Franco Duran nace en Santa Cruz hija de Juan de Dios Franco y Manuela Duran.

(1.1.1) OVIDIO ROCA CUELLAR (nace el 30 de Agosto de 1914 en Santa Ana de Yacuma) hijo de Crisanto Roca Toledo y Amalia Cuellar Roca, se casa con Elisa Ávila Bello (nacida en Trinidad en 1917) y tienen cuatro hijos: OVIDIO (nace en Santa Ana de Yacuma en 1941), Martha (nace en Cochabamba 1943), Sonia (nace en Santa Cruz 1945) y Carlos (nace en Santa Cruz 1946).

Compra de su padre los Establecimientos Verdun y Marsella sobre el río Apere y se dedica a la ganadería y elaboración de charque, queso y curtiembre.
En 1946 es nombrado Subprefecto de Santa Ana y a la caída del Presidente Gualberto Villarroel, ese mismo año, sus propiedades son tomadas por los aliados políticos del Gobierno militar. Se traslada a Santa Cruz y compra San Lorenzo propiedad localizada en la antigua San Lorenzo de la Barranca (cerca de Montero Hoyos), donde se dedica a la agricultura y ganadería.

Participa en la revolución del MNR en 1949, la que fracasa y como consecuencia debe huir cuando las fuerzas del gobierno militar toman la propiedad San Lorenzo, matan al capataz y se roban el ganado. Viaja al Chaco y trabaja en la propiedad Mandeyapecua de la familia Meshuit, elaborando al partido, mantequilla y queso.

En 1954 compra una propiedad en San Lorenzo de Mojos en el Beni e instala ganadería y un matadero y frigorífico para comercializar carne a las minas de Comibol y a Oruro y La Paz, para este transporte de carne compra un avión Curtis C- 46.

ELISA ÁVILA BELLO, (n. 28 de Junio de 1917 en Trinidad) hija de Eloy Ávila Alvarado y Elisa Bello Ávila, nieta de Eloy Ávila Prieto (Tarija) y Dolores Alvarado (Salta). Queda huérfana al fallecer su madre de fiebre post parto y se cría en Londres con su tío Antonio Ávila, retornando a Trinidad en 1932.

ELISA BELLO ÁVILA, hermanos Simona, Ángel casado con Celia Marcó en Santa Cruz (y luego con otra Sra. en San Ignacio de Mojos), Luisa casada con Enrique Banzer, hijos Greta (China) y Enrique (Quico) Banzer Bello.

(1.1.1.1) OVIDIO ROCA ÁVILA (nace en Santa Ana de Yacuma en 1941) hijo de Ovidio Roca Cuellar y Elisa Ávila Bello. Casado en 1964 con MARÍA DEL PILAR URIOSTE BRUUN (1944, Sucre). Hijos Vanya (nace en 1965 en Cochabamba), Jorge y Eduardo (gemelos, nacen en Cochabamba 1966), Claudia (nace en Santa Cruz, 1967), Ernesto (nace en Santa Cruz 1969 y Marcelo (nace en Santa Cruz, 1971)

ALCALDES TRINIDAD BENI SIGLO XX
1937       Ángel Bello Ávila (hermano de Elisa Bello Ávila)
1939       Antonio Velasco Ávila
1940       Eloy Ávila Alvarado (padre de Elisa Ávila Bello)
1954       Ovidio Roca Cuellar (interinato)
1990-92  Enrique Banzer Bello (hijo de Luisa Bello Ávila)

FAMILIA SUAREZ EN SANTA ANA DEL YACUMA (EL SALADERO)

Pedro Suarez Callaú (hermano de Nicolás Suarez Callaú) es el padre de Nicomedes Suarez Saravia quien en 1924 se casa con Matilde Franco Roca (hija de Mercedes Roca Franco y Jesús Franco). De esta pareja nace en 1898 Nicomedes Suarez Franco, quien tiempo después se casa con Blanca Gómez Roca, que fallece en 1938. Son sus hijos: Roberto Suarez Gómez, Huáscar, Hugo y Blanca.

Nicomedes Suarez posteriormente se casa en segundas nupcias con su prima (previa dispensa Papal), Brunilda Arauz Cuellar hija de Leticia Cuellar Roca (hija de Mercedes Roca Franco). Son sus hijos: Winston (Ito) Suarez Arauz, José Pedro, Rodolfo (Ofo), Matilde (Mimi), Lilian (Lily), Vilma Leticia (Yeye) y Nicomedes (Ñato).

, ,

15 comentarios