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CUATRO OJOS EL HISTÓRICO PUERTO DE INGRESO A LA AMAZONÍA

Fuente: Javier Méndez Vedia

EXTRACTO DEL ARTICULO

En el siglo XIX la conexión fluvial con el Beni, se la hacía por Puerto Paila, en el Rio Grande. Una crecida registrada en 1825 llevó a las aguas del Río Grande a encontrarse con el Piraí y Paila quedo inutilizado como puerto, cediendo a Cuatro Ojos la función de conectar con Mojos.

Actualmente parece sencillo llegar hasta Cuatro Ojos. Desde la Capital Santa Cruz, se recorren Warnes, Montero, Saavedra, Minero, Chané, Aguaíses, Sagrado Corazón y San Pedro, que está a unos 135 kilómetros. Se trata de la ruta soyera que, aunque asfaltada en gran parte, es peligrosa.

Hace ocho décadas, los viajeros seguían una ruta diferente a esta actual de los camiones. Para embarcarse en el Puerto pasaban a ritmo de buey cerca del río Asubicito, luego Santa Rosa del Sara, Palometas y Asubí Grande. Sesenta kilómetros de selva debían atravesar los carretoneros. Cada jornada terminaba con el misterioso canto del guajojó, que aún se oye cerca del río Palacio, que va a sumar su riqueza de peces al ya cargado Piraí, a varios kilómetros de Cuatro Ojos.

Durante las primeras décadas de la era Republicana se formó el pueblo de Cuatro Ojos. Hacia finales del siglo XIX o comienzos del XX, llegó un francés de ascendencia suiza e italiana: José Sciaroni Conil. Este francés vio el mayor esplendor del puerto. Tenía 2.500 habitantes, cuatro tiendas comerciales, oficina de telégrafo y correo. Por supuesto, se construían batelones (barcazas de regular tamaño) y lanchas.

Los productos de Santa Cruz llegaban hasta Mojos. Arroz, charque, maíz y azúcar llegaban hasta esas remotas regiones y terminaban en las barracas donde los sueños de los siringueros se apelmazaban como la hevea brasiliensis que explotaban.

Carlos Cirbián investigó que los comerciantes cruceños iban hasta Belém do Pará, en Brasil, ya en el siglo XVIII, llevando sorgo, aceite de copaibo, cuero y pieles. Regresaban con especias y otros productos de ultramar. Eran conocidos los vapores como La Estrella del Oriente, de Barriga y Compañía, y el vapor Guapay, de la casa Zeller y Mozer. “En 1899, algunos periódicos anunciaban que ya no había despachos, porque los almacenes de Cuatro Ojos estaban llenos”, cuenta el pintor. El hecho de que ahí se asentase una Capitanía de Puerto indica la importancia de este punto comercial. Por ahí llegaron las máquinas de Luz y Fuerza y uno de los primeros vehículos que circuló en Santa Cruz de la Sierra.

DECLINACIÓN DEL PUERTO

En 1912 el negocio de la goma se acabó. La planta crecía en la lejana Malasia (por entonces colonia británica), África y Ceilán. Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia no pudieron competir con esa producción, más barata y accesible. Lo paradójico del caso es que las semillas fueron llevadas ilegalmente de la misma Amazonia.

El pequeño puerto de Cuatro Ojos dejó de ser útil; poco a poco, las tiendas fueron cerrando y quienes se instalaron en la zona buscaron mejores ubicaciones. Era raro ver navegando a las lanchas que antes surcaban frenéticas las aguas con su carga de azúcar, charque y provisiones.

Pero la naturaleza se encargaría de dar el golpe de gracia a Cuatro Ojos. Lo recuerda Pepe Sciaroni, el único varón de los diez vástagos del francés José Sciaroni.

Pepe Sciaroni (que también se llama José) vive en Santa Cruz, es un lúcido octogenario que en 1929 tenía seis años de edad. Esa fecha es importante, porque una crecida del Río Grande depositó sus sedimentos en Los Limos, lugar con numerosos bajíos cambiantes. El Piraí, al llegar al lugar con la fuerza de las lluvias primaverales, no tuvo por dónde desembocar en su ‘hermano mayor’, como lo llama Hernando Sanabria.

El río Piraí, según explica el director del Searpi, Walter Noe Angus, ya no tiene un cauce definido que desemboque en el Río Grande. “El cauce se divide, y por eso la sedimentación ha subido”, explica.

Aunque perdió su importancia comercial, la leyenda siguió rodeando al lugar. Pepe Sciaroni Durán continuó el trabajo agrícola. Ya sabía lo que era navegar, y desde 1943 ya llevaba su producción de azúcar y café hasta Trinidad. El transporte de los productos de las casas Zeller, Elsner y de Paz Hermanos también era su responsabilidad.

Es imposible habilitar el puerto; no porque el río se ha movido más de 300 metros del lugar original, sino porque no hay una desembocadura única al Río Grande. Hace pocos años, la armada norteamericana y el Searpi estudiaron la posibilidad de habilitar el río Yapacaní como puerto de navegación. Se usaría el ferrocarril que ha quedado inutilizado entre Santa Rosa y Yapacaní. Una terminal intermodal permitiría trasladar la carga a las barcazas, que viajarían por el Yapacaní hasta el Mamoré. Los estudios de carga de sedimentos y dragado no fueron concluidos, por lo tanto, Santa Cruz quedará, por ahora, con la aspiración de tener un puerto cercano para exportar hasta la producción de la brasileña Rondonia. Mientras tanto, ahí queda, nuevamente recordada, la historia.

Nota: Enviado por Anke Arno de Santa Rosa del Sara.

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Poesia al Toborochi

A la sombra  de un panzón llanero

duermo con mi sombrero

misturado de bello color rosado

Es el Toborochi,

mi amigo de la llanura.

Autor: Andreina Roca Aguilera

 

 

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DEL DISCURSO A LA PRACTICA ECOLOGICA, EN EL ESTADO PLURINACIONAL

DEL DISCURSO A LA PRACTICA ECOLOGICA, EN EL ESTADO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

El Gobierno maneja un  discurso falaz y demagógico con respecto a la democracia, la libertad, la defensa de la madre tierra, del ecosistema y la defensa de lo indígena; pero en su práctica cotidiana hace todo lo contrario, lo que convierte su discurso en una verdadera pachamamada.

El Vicepresidente, declaraba: “En esta Cumbre Climática, Bolivia no debe nada, quienes deben al mundo es Alemania, Inglaterra, Francia, España, Italia, Estados Unidos, ellos tienen que cambiar, nosotros no tenemos que cambiar, nosotros somos cuidadosos de la Madre Tierra“.

Es más fácil culpar a otros, que reconocer que todos tenemos nuestra cuota parte en el ecocidio y que por tanto nos corresponde asumir nuestra responsabilidad, trabajar y dar soluciones y hacerlo conjuntamente con todas las personas y todos los países; pues el medio ambiente no tiene fronteras ni ideologías.

Nuestra realidad nacional muestra que en lo ecológico, antes y durante este periodo plurinacional, no hemos sido responsables y cuidadosos en preservar el bosque, la biodiversidad de plantas y animales y en consecuencia preservar el ciclo del agua y de la vida.

Según un estudio de la Red Amazónica de Información Socio ambiental Georreferenciada (RAISG) entre el 2000 y el 2013, se destruyeron en la Amazonía boliviana 10.400 kilómetros cuadrados de bosque. Y en los territorios indígenas, se perdieron 1.700 kilómetros cuadrados de bosque, en el mismo periodo.

Las principales causas directas de esta deforestación fueron: la ganadería, la agricultura mecanizada y la agricultura migratoria en pequeña escala, siendo la ganadería, la de mayor impacto negativo. Un grave problema y cada vez más extendido, es el desbosque masivo para cultivos de coca y la minería ilegal y la consiguiente contaminación de los ríos y acuíferos con los químicos usados para la fabricación de cocaína y la explotación minera.

El Gobierno, ante la actual caída de los ingresos nacionales por la baja de precios de los hidrocarburos y los minerales y en procura de conseguir a cualquier costa, más ingresos, más plata; ha decidido explotar los hidrocarburos en las áreas protegidas, reservas naturales y forestales, los parques y los territorios indígenas; sin respetar el ordenamiento legal, el medio ambiente y menos aún a los pueblos originarios, como lo vemos en el TIPNIS, el Amboró y el Choré.

El Presidente manifiesta que las denominadas reservas forestales “han sido creadas desde el imperio norteamericano y que ahora se pretende que sean intocables”. Y continua diciendo: “Nosotros tenemos la obligación de explorar qué tenemos, cuánto tenemos, en nuestro territorio. Es nuestra obligación el medio ambiente, pero no podemos ser guardabosques de los países industrializados. No es posible que algunas ONG’s algunas fundaciones manden o deciden a nombre de los pueblos indígenas”.

Y luego advierte: “Quiero decirles que ONG’s o fundación que perjudique la explotación de los recursos naturales se va a ir de Bolivia”.

Entre los reclamos “reaccionarios” que hacen las ONG; está la consulta previa para viabilizar proyectos con impacto ambiental en áreas protegidas; y para la exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos en las reservas naturales y áreas protegidas del país, contar con la necesaria autorización de acuerdo a Ley. Es criterio del Gobierno que estos reclamos de las ONG: “son medidas reaccionarias y movidas por el imperialismo”.

En este ambiente de políticas y acciones antiecológicas y anti pueblos indígenas y sus territorios;  es que se realizó en Tiquipaya (Cochabamba), la Cumbre Mundial por el Medio Ambiente y por la Vida. Esto es una ironía, es otra Pachamamada.

Pero los dirigentes masistas, ante otro público y otro escenario, cambian de discurso y hablan de la preservación de la naturaleza y la defensa de la madre tierra; pero  persisten en la búsqueda de culpables externos, el imperialismo y no buscan soluciones y compromisos comunes y de cumplimiento obligatorio.

Aprovechando el espectáculo, Evo hace entrega un documento con diez puntos a las NNUU; para cuidar la Madre Tierra, la Pachamama y que dice lo mismo de siempre. En esencia, la gran propuesta es sustituir al capitalismo por un “modelo comunitario”, e identifica al capitalismo como el enemigo de la naturaleza: “Es una amenaza a la vida, porque prioriza la ganancia y porque genera pobreza”.

Olvidan que allí donde se implantaron sistemas socialistas: la URSS, la República Democrática Alemana, China, Cuba; además de matar y sojuzgar a la gente, se produjo una total destrucción del medio ambiente y la biodiversidad.

Sin embargo, del evento de Tiquipaya corresponde mencionar que la propuesta de crear un Tribunal Internacional de Justicia Climática, algo similar a La Haya, merece ser considerada e implementada.

Al parecer los masistas no se han enterado que internacionalmente se viene trabajando en la agenda 2030 a ser aprobada en la Cop21, la misma que se enmarca en el paradigma del desarrollo sostenible e incluye el concepto de los bienes de interés colectivo: la protección de los océanos, de la atmosfera y la biodiversidad. Incorpora y promueve los tres pilares del desarrollo sostenible y trata aspectos cruciales en términos de educación, vivienda, seguridad alimentaria, suministro de servicios básicos de desarrollo urbano, protección social y riesgos de catástrofes.

El documento preparado para la nueva agenda global, propone por primera vez la erradicación de la extrema pobreza para el 2030 y considera como ha venido afirmando la CEPAL, que el empleo digno y de calidad, es la llave maestra para alcanzar un desarrollo más inclusivo. El empleo formal debe avanzar juntamente con la industrialización y la innovación tecnológica para mejorar la productividad y la eficiencia en la  utilización de los recursos.

Tiquipaya, un nuevo evento, otro discurso y una nueva fotografía, y a continuar en lo de siempre; facilitando y manteniendo la informalidad, explotando los recursos naturales, destruyendo los bosques, las áreas protegidas y la biodiversidad, y todo esto con el afán de conseguir mayores ingresos, para más dadivas y mayor poder; como lo han hecho en estos últimos diez años.

No necesitábamos de tanto gasto y tanto show, para saber que hay que cambiar el modelo consumista actual y avanzar hacia un modelo de economía y naturaleza, sostenible. Pero no hacia la economía del Socialismo Siglo XXI que en realidad es populismo, capitalismo mercantil, estatismo; un modelo depredador de los recursos naturales y enemigo de la libertad; pues de hacerlo sería como saltar del rescoldo al fuego.

ovidioroca.wordpress.com

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EL CHORE Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

EL CHORE Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Ovidio Roca
Desde hace varios años se vienen mencionando los importantes aportes de la Reserva Forestal del Chore a la preservación del ecosistema y la actividad productiva cruceña; una valiosa contribución al equilibrio climático, calidad de vida de nuestra población y condiciones adecuadas para la producción de alimentos.

Es además conocido, el negativo impacto causado por la destrucción de los bosques; al acrecentar el desequilibrio y cambio climático que hace extremos los ciclos de los vientos, sequias, inundaciones y degradación de los suelos. Todo esto como producto del destructivo proceso de cambio climático, que como el otro, afectara sustancialmente la capacidad productiva de Santa Cruz y especialmente la del Norte integrado. (1)

Hace algunos días, leí en el diario El Deber, un excelente artículo de Pablo Ortiz: “LOS COLONOS DE CHORÉ CONTROLAN LA TIERRA, SU LEY Y CAMBIAN EL CLIMA”, en el cual se señalaba:

Los ocupantes ilegales de la reserva forestal establecieron su propio régimen. No permiten el ingreso a nadie y los inspectores de la Autoridad de Bosques y Tierras y los técnicos de la Gobernación pueden sufrir agresiones si lo intentan. Nada los detiene. Las más de 30.000 personas que han invadido la reserva forestal están en un limbo jurídico. Nadie, ni el Municipio, ni la Gobernación ni el Gobierno central pueden hacer obras, fundar escuelas o postas sanitarias allí porque la ley lo impide.
Entonces, ¿cómo es posible que el casi millón de hectáreas que conforman la reserva forestal estén cuadriculadas de caminos, que los colonizadores hayan logrado contratar orugas que tumben árboles y preparen el suelo para ser cultivado a un costo promedio de $us 500 la hectárea? La respuesta puede estar en el negocio forestal. Choré es una mina de dólares avas
allada”.

Estos hechos, se los viene denunciando desde hace mucho tiempo y lo más extraño  es que las víctimas directas; los agricultores y habitantes de las Provincias Sara, Obispo Santisteban, Warnes y Andrés Ibáñez; las que sufrirán de manera frontal y directa sus efectos devastadores, no se inmutan en lo más mínimo. La explicación más plausible es que ellos padecen del llamado Síndrome de Estocolmo, donde la víctima se enamora de sus captores y ellos en este caso se han enamorado de sus depredadores.

En los años 1990, CORDECRUZ, con una donación del Gobierno alemán, a través de la KfW y un conjunto de tres empresas contratistas, elaboro un instrumento de planificación: el Plan de Uso del Suelo; un trabajo que busca normar los usos adecuados de las tierras y bosques, garantizando su sostenibilidad. El mismo fue aprobado, mediante Decreto Supremo Nº 24124 y homologado posteriormente por Ley de la República Nº 2553. Tuve la satisfacción de formar parte del equipo de trabajo, bajo la dirección de Roderich von Oven

Dentro del PLUS se contempla la Reserva Forestal del Chore, como bosque de manejo sostenible B2. Reserva que se encuentra ubicada a 160 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Cruz y que en sus inicio tenía 900.000 hectáreas, que posteriormente fueron ampliadas en otras 180.000 ha, haciendo un total de 1.080.000 ha.

De esta superficie, queda ahora con su original cobertura boscosa, menos de un diez por ciento. Se taló y vendió ilegalmente la madera,  se destruyó el bosque nativo para instalar cultivos agrícolas y de coca y como consecuencia, el negocio de unos cuantos industriales cocaleros y de la “línea blanca” internacional, destruirá nuestro hábitat cruceño. Cuando esto ocurra los cocaleros y pichicos levantaran sus bártulos y se irán a otros sitios a hacer lo mismo, pues a nadie le importa.

Según cálculos del Sr. Asín, del Centro de Educación Ambiental de la Gobernación; el Choré protege y ayuda a producir unos mil millones de dólares al año y la mitad de los alimentos del país. Esto es lo que en lo inmediato y en dólares, vale lo que están destruyendo los depredadores cocaleros en el Chore; sin contar lo que nos cuesta en destrucción del ecosistema, la biodiversidad, la falta de agua y sobretodo nuestro futuro y el de nuestros hijos; un valor inconmensurable para nuestra sociedad y nuestro planeta.

Se ha comprobado que los bosques ofrecen una oportunidad única para mitigar y adaptarse al cambio climático, pero no existe la autoridad con voluntad y decisión para cuidar de su preservación; ni aun en las zonas protegidas por ley como es el caso de la Reserva del Chore. Sabemos también que la solución para evitar el cambio climático es global y que la acción concreta se tiene que dar desde lo local. Políticas y acciones mundiales y políticas y acciones regionales, donde necesariamente nos toca actuar.

Pero problema se nos complica con el modelo de Estado plurinacional que tenemos, un Estado dualista y parcelado. Tiene una actitud totalitaria con la oposición y permisiva con los llamados movimientos sociales; en su mayoría grupos informales de avasalladores de bosques, aguas, minas, tierras y a los cuales el Gobierno concede impunidad a cambio de apoyo político.

Un  Estado que no le interesa o carece de autoridad para garantizar la seguridad jurídica y por tanto cualquier posibilidad de preservación y conservación de los recursos naturales. Por supuesto, bajo este sistema, las inversiones de largo plazo y con criterios y prácticas de sostenibilidad son inviables; ni que decir de aplicar Programas de mitigación y adaptación (2) para preservar la vida y la capacidad productiva de la región.

Como ejemplo de lo anterior; hace pocos días un grupo de interculturales utilizando maquinaria pesada, construyeron un canal para desviar las aguas del rio Grande, pretextando que defendian sus tierras y sin preocuparse del daño ambiental causado y que afectara miles de hectáreas de agricultores formales. Ellos actuaron así, siguiendo un masproverbio, que dice: “le meto nomas y que se jodan los demás”.

A nivel internacional se prepara la COP21, donde se establecerán los compromisos de los países para evitar el colapso de nuestro ecosistema, me imagino que tendremos declaraciones y pachamamadas. Pero en casos concretos e inmediatos como este Ecocidio (3) del Chore y otros, como el del rio Grande; nadie hace nada, ni se lo defiende, puesto que los cocaleros son el sustento del régimen masista y dueños absolutos de su “marka cocalera” y ante los cuales y en términos de nuestro Burgomaestre cruceño: los alcaudilis, prefectulis, directulis; tiemblan y menean las nalgulis.

ovidioroca.wordpress.com

Notas:

(1)  Negocios Ambientales, ver en (ovidioroca.wordpress.com).

(2) Adaptación: Es el ajuste en sistemas naturales y humanos, en respuesta a estímulos climáticos reales o esperados o a sus efectos; que mitiga el daño o aprovecha oportunidades.

(3) Ecocidio: Es el término utilizado para referimos a la destrucción extensa del ecosistema o de un territorio en concreto como consecuencia de la acción directa o indirecta de los seres humanos o de la industria.

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KAWSACHUN COCA Y ECONOMÍA

KAWSACHUN COCA Y ECONOMÍA
Ovidio Roca
El cultivo de la coca es una actividad tradicional en el área andina boliviana, donde este estimulante se usaba y usa como una manera de paliar el hambre y el cansancio y en fastos ceremoniales. Su área original de cultivo se encuentra en los yungas de La Paz.
A mediados del siglo pasado se abrió un área de colonización en el Chapare, trópico cochabambino, y allí se estableció una segunda área importante de producción de la hoja, cultivo que ahora se expande en forma dispersa hacia Santa Cruz, Beni y Pando.
En las condiciones tropicales del Chapare, el rendimiento de los cocales supera en un cien por ciento al de Yungas, aunque la calidad para el masticado es mala, pues entre otros aspectos las hojas son gruesas y manchadas por hongos debido a lo húmedo del clima; por tanto nadie acullica coca de chapare, aunque esto no es óbice para su cultivo pues su mercado es la producción de cocaína.
En Yungas la producción promedio de hoja de coca seca por hectárea, es de alrededor de 1.305 kilogramos, mientras que en el Chapare se producen 2.764 kg, es decir más del doble.
Revisando la información disponible en internet sobre la economía de la coca podemos verificar que este es un negocio para los grandes traficantes.
Thomas Grisaffi (marzo 2014) explica que: “la hoja de coca representa el elemento más costoso en la cadena de producción. En los últimos cinco años, el precio de la coca se ha duplicado a 28 bolivianos por libra (US$4), en parte como resultado de los controles gubernamentales que limitan la producción y comercialización de la hoja de coca. En promedio, se necesitan 135 kilos de coca para procesar un kilo de pasta base de cocaína, lo que significa que a los precios actuales, los pichicateros gastan 1.200 dólares sólo en la hoja de coca. Cuesta aproximadamente 1.500 dólares producir un kilo de pasta base, esto incluye los gastos generales para el equipo inicial, la hoja de coca, precursores químicos, mano de obra y transporte”.

“En el Chapare, un kilo de pasta base de cocaína se vende por, entre 1.650 a 1.700 dólares, lo que significa que los beneficios netos para los productores de pasta de coca pueden ser tan bajos como de 150 dólares por kilo”.
Por ende, quienes se dedican a la producción local de pasta básica, como peones y químicos y para el alto riesgo en que incurren; son poco beneficiados y cabe decir que son el proletariado del narcotráfico.
El negocio empieza a mejorar con los laboratorios que convierten la pasta base en cocaína cristalizada y se dispara en la comercialización internacional. Existen datos de que en Bolivia, utilizando pasta base proveniente del Chapare y el Perú, se produce un kilo de cocaína de alta calidad por 2.000 dólares. Ese mismo kilo en São Paulo o Buenos Aires alcanza un valor de 8.000 dólares. Por lo tanto, los narcotraficantes pueden ganar más de 5.000 dólares por kilo. En el mercado estadounidense el kilo vale 30.000 dólares y el mismo kilo cortado y vendido al menudeo, alcanza los 120.000 dólares.
El último informe de la UNODC “Monitoreo de Cultivos de Coca 2014” indica que las plantaciones de coca en el país se redujeron a 20.400 hectáreas.
Este informe registra que en Yungas existen 14.330 ha y en Chapare 6.314 ha. Los rendimientos promedio, de hoja seca por ha, son de 1.215 Kg en Yungas y el doble en Chapare, con 2.410 Kg por hectárea.
Es probable que además existan muchas áreas dispersas de cocales en los Parques, en el TIPNIS y muchas otras regiones del oriente y hasta Pando, las que no han sido registradas en este informe.
No se menciona, que la reducción del área de cocales está siendo compensada con mayor producción de hoja por hectárea, gracias a los abonos y tampoco se hace referencia de la mayor eficiencia en la extracción de cocaína, con los nuevos métodos y tecnologías colombianas.
El 31 de julio de 2012, Kerlikowske, director de la Oficina para la Política Antidrogas de la Casa Blanca, durante una conferencia en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) en Washington manifestó que “los datos indicarían que la producción de cocaína en Perú es de 325 toneladas y la de Bolivia de 265 toneladas”.
Si asumimos un precio en frontera de esta producción de cocaína de 8.000 dólares por kilogramo tendríamos una economía de exportación cocainera de 2.000 millones de dólares. Por su parte el Vicepresidente García Linera, indica que la cifra de exportación de cocaína es de 700 millones de dólares.
Actualmente en el Chapare, por la sobre explotación de la tierra, excesivo uso de agroquímicos y la presencia de pestes como los hongos, se hace cada vez más problemático el cultivo de la hoja, por lo que los cocaleros están ampliando sus áreas y por eso el interés en el TIPNIS y Pando.
Todo señala que las grandes ganancias del negocio de la cocaina cae en manos los carteles del narcotráfico, por lo que si se trabaja a nivel internacional para cortar su cadena de producción y comercialización es posible limitar la producción de coca en Bolivia y especialmente en el Chapare y otras áreas del oriente.
El narcotráfico es un negocio y como todo negocio está sujeto a las leyes del mercado. Una manera de afectar el mercado es legalizarlo y con eso se evitan los monopolios, las mafias y se genera una mayor oferta y de mejor calidad afectando menos a la salud. De esta forma se actuó con éxito en los Estados Unidos con el alcohol, abandonando la prohibición. Lo mismo se intenta actualmente con la mariguana en varios países.
Con la cocaína la situación es más complicada debido a que es grandemente adictiva y convierte al drogadicto en esclavo de su vicio, por lo cual el hará todo por satisfacerlo y con esto se destruye la moral, la familia y la sociedad.
Mientras no haya otra solución, que al perecer está en conseguir antídotos e inhibidores de la cocaína, el camino para su control esta en actuar sobre el mercado de demanda.
Decíamos que este es un negocio de los grandes narcotraficantes, de los carteles internacionales y por ende debemos enfrentarlo uniéndonos todos los afectados, países vecinos y países consumidores. Es necesario realizar el control total sobre la cadena de producción y distribución, controlando los cocales, los precursores, destruyendo los centros de procesamiento, controlando las fronteras y el tráfico aéreo.
Con mayores controles y limitaciones sobre las áreas de cultivo y la ampliación y profundización de los programas de cultivos alternativos, que cuenten con mercados internacionales, es posible incentivar a los cocaleros para que cambien de rubro y así disminuir el área cocalera.
Los cocaleros viven en un permanente ambiente de incertidumbre, que está asociado a la ilegalidad y en el cual no es posible trabajar y prosperar. Ganan dinero, pero con mucho riesgo y al margen del lavado, en inversiones fuera del Chapare, no pueden invertir en algo sólido que garantice su futuro y el de su familia. El programa de cultivos alternativos que se inició con éxito en el Chapare es un buen inicio que habría que continuar y ampliar.
ovidioroca.wordpress.com

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OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO

OLVIDO DE LA HISTORIA y EL GRAN HERMANO
Ovidio Roca
Se dice que la historia es la memoria colectiva de un pueblo y aquello que lo une; es por ello que los regímenes totalitarios y para someterlos, se empeñan en robarles la memoria, quitarles el espíritu y dividirlos.
Cuando olvidamos nuestro pasado y nuestras tradiciones, dejamos de ser parte de una comunidad y quedamos solos e inermes. Para lograr esta amnesia los ideólogos populistas, ya sea nazis o socialistas, cambian la historia, reescribiéndola cada día, y así anulan la cultura y el sentimiento que une a las personas.
A pesar de esto, la gente, el pueblo; lucha por mantener su historia y su cultura, manteniendo el compromiso de un futuro común y compartido. En la lucha política la oposición generalmente invita a recordar esa historia y un pasado en el que las cosas no eran tan malas como ahora, y como el revisar el pasado, conduce a rectificar el presente y mejorar el futuro, el gobierno totalitario se empeña en borrarles la memoria, en “quitarle el alma a los kharas”, como dice la Tesis de Shinahota.
Al respecto, Hannah Arendt nos explica: “El sujeto ideal del régimen totalitario no es ni el nazi ferviente ni el comunista convencido, sino el hombre para el cual la distinción entre hecho y ficción y entre verdadero y falso ha dejado de existir”.
Y siguiendo esta estrategia de cambiar la historia, últimamente en Trinidad y cuando el masismo celebraban la toma del último bastión opositor, el Gran Hermano se mandó el cuento del Inca Moxos: “Fue Moxos la frontera que resistió la invasión colonial, ahí se refugiaron los herederos del Inca Moxos, ha sido la cuna de los debates sobre la construcción de una sociedad plurinacional post colonial”.
La realidad histórica nos enseña que los mojeños vivieron en la amazonia antes de la existencia del gran Imperio Incaico; que no existió un Inca Moxos y que los mojeños, de origen arawak, no hablaban quechua.
Para mantener nuestra identidad y no dejarse amilanar, necesitamos conocer y difundir nuestros fastos e historias locales y no olvidarlos; entre estas la magnífica historia de Mojos, anterior al imperio incaico y aprender de ella.
Entre los años 800 a.c y 1200 d.c. y en la región amazónica de Mojos, trabajó y prosperó una población de más de dos millones de personas. Una gran civilización hidráulica, de la que tenemos mucho que aprender, que controló las inundaciones cíclicas y las sequías. Ellos utilizaron avanzados conocimientos de ingeniería y planificación para controlar las inundaciones y las técnicas desarrolladas para contrarrestarlas fueron los sistemas de camellones, lomas, canales y terraplenes, constituyendo impresionantes sistemas de drenaje a gran escala, asociadas a lagunas artificiales y el establecimiento de áreas de cultivo y asentamientos humanos en las partes altas de montes islas y lomas naturales y artificiales. Sus restos los podemos ver claramente cuando sobrevolamos el Beni. (*).
Los ideólogos y escribas del Estado Plurinacional siguiendo las estrategias de dominio comunes a todo totalitarismo, pretenden anular en las personas quitándoles su espíritu de resistencia y su autoestima, borrándoles su herencia cultural y su pasado. Por esto el empeño por cambiar los signos, los nombres, las instituciones, las tradiciones, las fiestas, los héroes.
Orwell nos muestra la importancia del manejo de la memoria histórica como método para manipular a las masas y en su famoso libro “1984”cita: “Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. Este axioma tiene una interpretación evidente: el futuro será de quienes han manipulado el pasado, hasta el punto de modelarlo a su antojo. No lo permitamos.

Nota:
(*) Consultar: Beni un pueblo de pueblos en las llanuras inundables de Mojos, en: ovidioroca.wordpress.com

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RECUERDOS DE ANTAÑO, CULTURA Y NATURALEZA

RECUERDOS DE ANTAÑO, CULTURA Y NATURALEZA
Ovidio Roca
Los de mi generación en el oriente boliviano, que estamos a la corta dado que pocos veremos el fin de la segunda década de este siglo, pudimos conocer y convivir con una cultura austera, de poco consumo y en medio de una naturaleza exuberante y diversa.
Una infancia en la cual la tinaja, el tacú, el baquitú, el molinillo, eran utensilios de uso diario y que se construían en la casa, solo se compraban herramientas que duren por siempre. Ahora para mis nietos, estos utensilios son objetos folclóricos y decorativos. Entre tanto el plástico invade todo y todo es desechable.
El disfrute estaba en convivir con la familia y amigos y en plana naturaleza y así conocimos ríos y arroyos de aguas limpias que podíamos beber sin problemas, naturaleza en su máximo esplendor con cientos de capiguaras y ciervos de largas cornamentas corriendo por los bajíos, parvadas de patos, de garzas, de todo color y plumaje; interminables montes de árboles centenarios y llenos de vida y color.
Por mi afición a la ecología llevaba frecuentemente a mis hijos, luego nietos y ahora mis bisnietos, al campo para que conozcan y se reconozcan como parte de la naturaleza y de la biodiversidad. Para ello, desde que aprendieron a caminar, salíamos a disfrutar en Santa Cruz del rio Piraí en lo largo de su cuenca, pues las aguas eran limpias y el ambiente seguro. Vivimos en Buena Vista y disfrutemos del Parque Amboró, de los ríos Surutú, Yapacaní e Ichilo, en los que también navegábamos. Abrimos sendas y cuidamos de la naturaleza en el Refugio Ocorotú (que pretendimos sea una reserva de la biodiversidad), pasamos vacaciones en los lagos de Santa Rosa de la Mina y paseamos cuando se podía en los parques de la ciudad de Santa Cruz. Conocimos el Beni, sus ríos y bajíos, el Chapare y sus arroyos cristalinos y también el lago Titicaca y sus hermosas islas llenas de historia y paisaje.
Es lamentable saber que esto terminara desapareciendo en algunos años y el desequilibrio ambiental obligara a la gente, una minoría con recursos y poder, a vivir en bunkers, bajo tierra en cómodos habitáculos y conectados a sus aparatos electrónicos, mientras en la superficie los menos favorecidos sufrirán los impactos, la muerte y destrucción por efectos del cambio climático.
El problema es que no concebimos una economía y una población que no crezca y la posibilidad de reducir el consumo a lo esencial, con bienes de calidad y que dure lo máximo. Una economía ecológica y de tecnología virtual, que no produzca basura y no contamine. Un mundo que cuide el equilibrio de la naturaleza pues “la tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos”.
Una sociedad que en su vida diaria realiza una práctica ecológica, no como moda o para aparecer en los medios plantando un arbolito, sino como una forma de vida.

ovidioroca.wordpress.com

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