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TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Ovidio Roca

Generalmente tendemos a pensar que todo pasado fue mejor y ahora con la pandemia que estamos sufriendo, se nos muestra que esto es verdaderamente cierto. Parece que necesitábamos que se nos diga, que estamos sobrepasado el umbral de seguridad frente a la naturaleza, que somos vulnerables y que hemos llegado a los límites.

Hasta ahora habíamos vivido con una falsa sensación de seguridad y esta es una de las razones por las que hemos tardado en reaccionar ante esta pandemia global; no nos sabíamos tan vulnerables y ahora el coronavirus nos viene a confirmar esta idea de los límites y de los cuales irresponsablemente nos habíamos olvidado.

Sabemos que no todo es permanente: la vida de las sociedades y de los ecosistemas está en un frágil equilibrio dinámico y cuando se produce un fuerte desajuste: destrucción de los bosques, ecocidio, contaminación, guerras mundiales, pandemias sanitarias, se rompe este equilibrio y entramos en graves crisis. Dicen que vivir es estar siempre a las puertas de la muerte y que el sobrevivir es estar previendo y resolviendo permanentemente las problemas.

Después de esta pandemia que nos tiene enclaustrado, encapsulados y temerosos, la perspectiva futura nos muestra que las consecuencias económicas y sociales del coronavirus serán más peligrosas y más letales que el propio virus y si pandemias como éstas se repiten con frecuencia, la especie humana seguramente será desbastada y expulsada del paraíso y vendrá otra especie más sensata e inteligente a sustituirnos. Decía una Premio Nobel que serán los Chulupis.

El sistema inmunitario se pone a prueba cada día y la salud de un organismo y de una sociedad está en su capacidad de generar anticuerpos, de asimilar experiencias; de reponerse y recuperarse de las crisis una y otra vez y en función de cuál sea nuestra capacidad de superar las crisis viviremos más, o seguramente menos. Las crisis son recurrentes y extendidas y ahora nos dirigimos desde la crisis sanitaria hacia la crisis económica y social, totalmente inter relacionadas; por lo que necesitamos estar trabajando permanentemente en evitar y paliar los retos que se nos presentan.

El desarrollo tiene diferentes dimensiones: económica, social, política, jurídica, medioambiental, cultural, etc., las que se interrelacionan e influencian unas con otras, por lo que es imprescindible crear nuevos paradigmas, innovar y avanzar unidos y solidarios. En lo inmediato, tenemos la necesidad de alimentar a una población creciente y en medio del cambio climático y hacerlo sin destruir el planeta durante el proceso. Este desafío, si queremos sobrevivir implica respetar los límites, no aumentar las emisiones, no promover la deforestación, no contaminar las aguas, los ríos y océanos de la casa en la cual vivimos y no exacerbar la pobreza.

Debemos tener en cuenta que las decisiones que nos garantizaron éxitos en el pasado no nos garantizan éxitos futuros, porque cada vez estamos en un entorno diferente, muy disruptivo y en el cual la única constante es el cambio y así debemos asumirlo. Esto implica nuevas tecnologías, nuevas formas de convivencia, de trabajo, de producción industrial, manejo de desechos, cultivos y consumo.

Con la actual paralización de la economía y con la población confinada, la producción y el consumo se reducen y solo permite cubrir las necesidades básicas de supervivencia mientras la miseria avanza y nos consume. Con respecto a la alimentación y sin la cual perecemos, una de las opciones para ayudar en su solución puede encontrarse en la biotecnología. La innovación desde la biotecnología puede contribuir con semillas mejoradas que aseguren más producción en menos superficie y cultivos más resistentes al ataque de plagas y al estrés que genera el cambio climático.

En este ambiente de crisis de salubridad y económica, resalta una típica contradicción en los mercados de trabajo: los más productivos y socialmente necesarios son los que reciben las peores remuneraciones tanto en dinero como en prestigio, mientras que trabajos inútiles o prescindibles están bien remunerados y en la cúspide de la escala social.

Por nuestra mentalidad y experiencia pensamos que la riqueza se encuentra en las materias primas y su explotación; hemos vivido del oro, de la plata, del gas y ahora pensamos en el litio. No entendemos que para que una comunidad goce de mayor riqueza y bienestar hay que crear riqueza, fomentar la producción y desarrollar las tecnologías para producirla mejor. Estas son las cosas que pueblos exitosos han hecho para progresar, pero nosotros: Janiwa!!

La riqueza no es un bien existente, hay que generarla, producirla. Sin extraer y procesar las materias primas como minerales y petróleo, no hay riqueza útil y tampoco la hay en la tierra fértil sin labrar, sembrar y cosechar.
Vivimos en una época en la cual; en los países exitosos prolifera el conocimiento y la información aplicados a la producción y con economías competitivas y globalizadas. El libre mercado y no el estatismo, son el motor esencial de su crecimiento en un ambiente de respeto al ecosistema, seguridad jurídica, libertad y competitividad empresarial. Camino se hace al andar, empresa al emprender.

En los países sometidos al Populismo cocalero, esto no lo comparten y dicen: Janiwa, Kawsachun coca.
ovidioroca.wordpress.com

 

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EN TIEMPOS DE PESTE NECESITAMOS UNA BUEN RECETA Y BUENOS COCINEROS PARA SOBREVIVIR.

Ovidio Roca

Notas para preservar la memoria histórica del periodo masista cocalero.

 En los momentos actuales de pestes recurrentes, ahora más que nunca, necesitamos preparar una estrategia de gestión pública y privada, para actuar y salir adelante de los efectos de dos de ellas: la del masismo cocalero y la del coronavirus chino, dos enfermedades virulentas que han destruido y están destruyendo la economía boliviana y la vida y salud de sus habitantes.

Ahora todo está parado, la gente está confinada y pocos salen a trabajar y esto seguirá así por lo menos durante los próximos dos años, hasta que se dispongan las vacunas para el coronavirus y remedios para los infectados. Como casi nadie produce, así van las ventas, por lo que la gente no tiene ingresos y tampoco pueden pagar los impuestos y si no se los pagan, cómo se financia el gasto público que es lo único que ahora crece. En consecuencia seguiremos con el endeudamiento y la emisión de papel moneda. Nada bienaventurados seran los niños, pues ellos heredaran las deudas.

Ante esta peste necesitamos una estrategia de gestión de crisis, que implica saber dónde vamos y de dónde venimos; vale decir cuál es la situación actual de la estructura y la superestructura económica del país y cuál es el modelo de política económica que vamos a adoptar para salir de la crisis.

Estamos sufriendo las secuelas del masismo en lo político económico y del coronavirus en nuestra salud personal y económica, y es para esta nueva realidad que tenemos que reinventar la economía, las instituciones, las formas de producción y de consumo y nuestra relación con el ecosistema, el cual por nuestra actitud destructiva nos está pasando la factura con el cambio climático y la pandemia del coronavirus.

Nuestra situación actual

Hay recetas políticas y también culinarias para todos los gustos, unas engordan y otras te envenenan, por tanto lo sensato es averiguar el estado de salud de quienes las han comido.  Para esto se puede hacer un viaje por Cuba, Venezuela y Nicaragua, lo que sería ilustrativo para conocer lo que ocurre hoy en nuestra américa bajo el modelo castrochavista y sus resultados sobre la vida, la libertad, la economía y la salud de la población. Y otro por los países desarrollados del Norte de Europa o de los Estados unidos para ver otra cara de la medalla.

En alrededor de dos años cuando tengamos la vacuna para el coronavirus disponible para los que no se infectaron y la cura para los que enfermaron y sufren de las secuelas, especialmente pulmonares, podremos reanudar nuestras vidas y lo tendremos que hacer con una economía destruida, ahorros menguados y sin muchas expectativas sobre nuestro futuro.

La experiencia populista cocalera y sus efectos

La manera de cómo vivimos, como trabajamos, lo que vemos en nuestro entorno, lo que escuchamos y leemos va configurando nuestra conciencia y valores. Por eso es necesario a fuer de ser reiterativos, ver objetivamente lo que ocurre bajo los modelos castrochavistas y populistas, para no ser engatusados por ellos. No olvidemos que la izquierda es increíblemente buena para la demagogia y la propaganda y han aprendido que lo que importa a la gente, es lo que cree que pasó y no lo que ocurrió en realidad. Son expertos en mentiras y manipulación emocional, promueven odios y rencores entre la población y son hábiles en presentarse como salvadores y mesías, cuando en realidad son los dueños del sistema que históricamente ha venido matando a millones de personas por opresión, hambre y miseria.
Así manipulan a las personas y a las instituciones nacionales e internacionales (Defensoría del Pueblo, OMS).

Por ejemplo en Bolivia, el masismo tiene un discurso con el cual se atribuyó la bonanza gasífera que generó inmensos recursos para el Estado gracias a los altos precios internacionales. La verdad es que este negocio del gas viene de gestiones e inversiones realizadas por gobiernos anteriores y mucho antes de que ellos asuman el poder o que siquiera existan. Tenemos el Contrato Bolivia-Brasil (GSA) firmado en 1992; el gasoducto al Brasil; construido en 1999; el gasoducto interno Yacuiba-Rio Grande (GASYRG), gestionado entre 2001-2002. Además del contrato de venta de gas con Argentina, cuyas diferentes versiones datan de los anos 1960s, 1999, 2001, 2004 y 2006, esto incluye el propio gasoducto que también es un proyecto de la década de los sesenta.

Lo que los masistas verdaderamente si hicieron; fue autorizar la explotación de la amazonia por grupos de cooperativistas masistas, en asociación con mafias chinas para la explotación del oro a gran escala y con el uso intensivo de mercurio, de barcazas y combustible subvencionado. Estas cooperativas (mafias) auríferas vinculados a los chinos y colombianos al año 2017, sólo dejaron por concepto de regalías alrededor de 35 millones de dólares de un total de 1.500 millones de dólares exportados, según datos oficiales.

La sociedad es una construcción social

Este modelo populista cocalero es enemigo de la empresa legal, no otorga ninguna seguridad jurídica y ahuyenta a los inversionistas formales nacionales y extranjeros y favorece y promueve la informalidad y la corrupción. La actitud de la población ante esta situación de anomia, es a su vez no respetar ninguna norma social o ambiental.

Como respuesta a este ambiente sicologico, la población al haber asimilado la cultura del populismo y no tener incentivos, espera todo de los otros y especialmente del papá Estado y de sus dádivas y consideran esta forma de vida como un derecho humano.

La verdad es que en ninguna parte del mundo estos planes sociales insostenible, han mostrado ser la solución al problema de la pobreza, por el contrario la agravan. Este asistencialismo, no solo genera más pobreza, sino que va creando una perversa cultura por la cual hay gente que se siente con derecho a ser mantenida por un reducido grupo de personas que todas las mañanas se levanta para ir a trabajar, haga frío, calor, llueva, haya bloqueos o paro de transporte.

El masismo cocalero, maneja permanentemente la confrontación y busca la adhesión de la gente a su movimiento, apelando al odio y el enfrentamiento racial y no a la complementariedad. Usa profusamente el argumento racial y no el democrático de los valores ciudadanos, donde la persona se expresa y se define, no por características étnicas sino como ciudadano y por sus valores intelectuales y morales. Esta es la cultura que heredamos del masismo y con las que nos toca lidiar.

Resumiendo, en diez años los masistas recibieron más recursos que todos los gobiernos de los últimos cien años; parte se lo robaron, parte lo malgastaron y el saldo lo despilfarraron en elefantes azules y luego de trece años de ineficiencia, corrupción, destrucción de la institucionalidad y de la economía, lo que queda es  una maraña de planes sociales, de empleo público y de canchitas de pasto sintético, que le gustan a Evo, demostrando no ser este el camino indicado para terminar con la pobreza, por el contrario nos condena a ser cada vez más pobres y tal vez un estado fallido si seguimos por este camino.

Buscando otras recetas

Las recetas se aplican sobre realidades socioeconómicas, geografía y cultura especifica. En el país tenemos un gran retraso tecnológico por lo que es muy difícil lograr industrializar el país en base a nuestros propios capitales y la posibilidad de generar nuestra propia tecnología es remota,  por lo cual las opciones  de competir en el mercado internacional son casi nulas.
La cuestión ahora, además de preocuparnos seriamente de la educación y la formación tecnológica de nuestra gente, es identificar hacia cuales áreas rentables podemos enfocarnos para superar el actual extractivismo y que sea en áreas donde seamos productivos y competitivos.

Por supuesto las áreas tecnológicas son imprescindibles en esta actual economía del conocimiento y quizá no seamos muy competitivos en equipos y microchips; sin embargo un área productiva prometedora y que tiene que ver con las necesidades básicas del ser humano, cual es la alimentación y el medio ambiente sano para vivir, puede ser una de las alternativas. Se trata de ingresar a la nueva agroindustria y agricultura asociada a la biotecnología, al cuidado del medio ambiente, la conservación de los bosques, que tiene que ver con la alimentación, el suministro de agua limpia, el secuestro y conservación del carbono. Y aquí surge la economía ecológica como una buena opción.
Esto ligado por supuesto a lo que se denomina la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que es una forma de dirigir las empresas basado en la gestión de los impactos que su actividad genera sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general.

Todo esto funciona además, con un enfoque filosófico muy simple, pero que requiere de voluntad, trabajo y responsabilidad para lograrlo: Seguridad jurídica, libertad, democracia, propiedad privada, libre mercado.  Son los postulados del liberalismo democrático que apuesta a la responsabilidad personal y afirma que el progreso material y moral, depende de la libertad individual, la propiedad, el libre pensamiento y libre mercado, los elementos esenciales del capitalismo.

Sin embargo y hablando en buenos matatos, las recetas son unas y los cocineros son otros y el plato no siempre resulta igual, puede ser mejor o peor pues depende de la variedad y calidad de los ingredientes y de la capacidad y la sazón del cocinero y de algún ingrediente secreto que se le añade o se le quita. Para lograrlo busquemos a “los buenos”, los mejores en cada campo para que trabajen, cada uno en su área. En la Presidencia de un Estado se necesita un Estadista y no un Periodista, por muy bueno que sea; en la cocina un Cocinero y no un Carpintero y así por delante.

ovidioroca.wordpress.com

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LA LOCA HERENCIA MASISTA

Ovidio Roca

Recopilación de Notas escritas el año 2017, mirando lo que ocurre alrededor y con la esperanza de que algunos jóvenes lean y conozcan como es esta peste masista y no lo olviden. Un relato para nuestros nietos esperando que la actual historia no se repita

Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas”. Dijo Churchill a sus conciudadanos en la Segunda Guerra Mundial y extrañamente lo apoyaron, lo siguieron y juntos triunfaron.

EL POPULISMO COCALERO Y SUS PROMESAS MENTIROSAS

Los populistas no tienen la mentalidad ni el interés por la generación de valor, su propensión es hacia el gasto y el consumo. Siguiendo esta filosofía en su propaganda política son hábiles para ofrecer a la población regalos y bonos, no siempre sustentables y cuando toman el poder y tienen los instrumentos del Estado y lo usan para endeudarse y para emitir dinero. Se enloquecen y empiezan a gastar como locos hasta que dejan exhaustas las arcas el Estado y en bancarrota los países. Luego, algún día, vendrá alguien para arreglar la situación; que tendrá que trabajar, exigir trabajo, producir y ahorrar, con lo que la población se molestara y protestara y así siguiendo el ciclo los populistas retornan al poder, para gastar.

Estos socialistas, populistas cocaleros y ramas anexas, tienen una mentalidad, y una estructura ideológica dogmática y centralizada. Todo se maneja alrededor del discurso que los ideólogos fabrican para cada escenario y que el  Jefe, el Cacique cocalero repite. En nuestro país con errores ortográficos y de sintaxis.

El discurso demagógico del populismo ha calado hondo en la mentalidad popular, ellos se posicionan en su papel de víctimas y héroes de una lucha heroica contra el “malévolo capitalismo” y con ello han dominado por completo todos y cada uno de los aspectos de la vida de los individuos. La población, especialmente la informal y los empleados públicos, están satisfechos con la oferta masista que les promete oportunidades de trabajos en la “ruta de la coca” y pegas públicas y a cambio ceden sus libertades civiles y derechos políticos.

Como al régimen no le gustan las malas noticias, los ll’unkus burócratas están entrenados para alabar y promover permanente y exclusivamente los proclamados éxitos del régimen y denunciar que cualquier crítica a los resultados de sus desatinos, robos, pillerías y mala gestión, son falacias inventadas por el imperialismo y los neoliberales.

En  nuestro país, los masistas tienen como propuesta una mezcla de mitos socialistas e indigenistas y prácticas estatistas, corruptas y dictatoriales, las que en estos trece años han mostrado resultados catastróficos. Gracias a ellos ahora vivimos en un país con un Estado Plurinacional muy especial:

-Un Estado Corporativo cocalero en el cual no existe una visión de país libre y democrático, sino la de un conglomerado de intereses gremiales y étnicos, sin proyección trascendente de Nación y de Estado.

-Un país donde el partido de gobierno tiene en sus manos la totalidad del aparato del Estado, sus recursos, sus empresas, su parlamento, sistema electoral, su jueces, sus fiscales, su ejército, su policía, etc., etc.

-Un Estado populista y centralista en el que el masismo vía migración, la colonización y el reparto de tierras, busca romper la identidad y culturas locales del oriente y lo hace dando vía libre a la coca, al comercio y la minería informal y depredadora del medio ambiente, especialmente en los ríos amazónicos.

-Un país de economía extractivista, donde el ochenta por ciento de sus exportaciones son de productos primarios y no renovables.
El gas natural, gracias a la escalda de los precios internacionales más la coca y el narcotráfico, generan el flujo de dólares que ha producido una gran la bonanza económica, mientras la estructura productiva y la ética del trabajo se deterioran. Por lo que más temprano que tarde nos encontraremos como Venezuela.

-En un país en el cual la informalidad llega a alrededor del 70% de las personas y donde éstas y especialmente los contrabandistas, no necesitan de las divisas del Banco Central como producto de las exportaciones formales, sino que tienen a su disposición y a la vuelta de la esquina, una inmensa fuente de dólares provenientes del narcotráfico.

Los ingresos del Estado, bastante altos por la actual coyuntura de precios y que son alegremente malgastados, permite a los que están en el poder enriquecerse y hacer ricos a quien ellos deseen, mediante los negocios con compras y sobreprecios, comisiones por adjudicación de contratos y obras, pegas por doquier, autorizaciones para explotación de desmontes mineros, vía libre para contrabando y la ampliación de cocales, regalos y prebendas por doquier, etc, etc.

En Bolivia a diferencia de Venezuela y Argentina, cuyos habitantes claman por dólares, en el nuestro existe un abundante suministro de dólares del narcotráfico. Estos dólares alimentan el contrabando de ida y vuelta y se blanquean en la construcción, en el comercio, en el sector inmobiliario, etc.

El masismo impone una relación de dominación a sus bases que llama de democracia comunitaria y exige una actitud sumisa, de unanimidad y consenso sin el menor atisbo de pensamiento crítico. Es un proyecto de dominación totalitario con una receta económica que ha mostrado ser un fracaso, excepto por la “ruta de la coca”, pues es centralista, estatista, monoproductor, extractivista, lo que equivale a perder la vía de la diversificación, la innovación y del futuro. Se está trabajado en vincular la “ruta de la coca” con la “ruta de la seda”.

El modelo populista cocalero no da ninguna seguridad jurídica y ahuyenta a los inversionistas formales nacionales y extranjeros y favorece y promueve la informalidad y la corrupción. La actitud de la población ante esta situación de anomia, es no respetar a su vez ninguna norma social o ambiental.

El masismo cocalero, maneja la confrontación y busca la adhesión de la gente a su movimiento, apelando al odio y el enfrentamiento racial y no a la complementariedad. Usa profusamente el argumento racial y no el democrático de los valores ciudadanos, donde la persona se expresa y se define, no por características étnicas sino como ciudadano y por sus valores intelectuales y morales.

Vale la pena recordar que la receta alternativa al populismo es simple, pero requiere voluntad, trabajo y responsabilidad para lograrlo: Seguridad jurídica, libertad, democracia, propiedad privada, libre mercado. Lo contrario es pobreza e ignorancia más totalitarismo y sumisión y luego correr desesperadamente hacia el paraíso de los gringos, rogando que nos dejen entrar.

Esperemos que cuando haya que reconstruir el país, su economía y sus instituciones, aparezca alguien y diga como Churchill: “Solo les puedo ofrecer sangre sudor y lágrimas” y que alguien lo siga.

ENDEUDAMIENTO Y DERROCHE MASISTA

En Bolivia el MAS recibió de arriba y sin que les cueste nada, los mayores recursos económicos de la historia nacional, producto del gas y los buenos precios internacionales; además endeudaron al país como nunca y lo dejaron quebrado. No solo se gastaron las reservas sino que multiplicaron la deuda del Estado por tres.

Para enriquecerse invirtieron en industrias compradas con sobreprecios escandalosos y sin ningún criterio de productividad y competitividad; ahora son elefantes azules que arrojan millonarias pérdidas. Son empresas que no generan utilidades sino pérdidas y cuyo objetivo fue enriquecer a la burocracia del gobierno y generar negocios para los jefes y sus amigos.

Deuda pública
Jimena Costa decía que desde que Evo Morales asumió el gobierno el 2006, la deuda contratada por el Estado llegó a once mil y medio millones de dólares (11.485.458 dólares) para diferentes programas y proyectos financiados básicamente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Corporación Andina de Fomento (CAF), Banco Mundial y alguna deuda bilateral.
A su vez la deuda interna alcanzo el año 2017 a 29.645 millones de bolivianos (4.253 millones de dólares), un 5,1% más que en 2015.
Estas cifras las dio a conocer el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) con datos del estatal Instituto Nacional de Estadística (INE) y la petrolera Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

QUE TAREA QUEDA POR DELANTE

Como dice el dicho: Cuando uno no sabe dónde va, cualquier camino en bueno. Por tanto definamos claramente nuestras metas y busquemos el mejor camino.

Como es sabido, no hay soluciones económicas puras; existen muchos factores sociales y políticos que se incorporan. En el país la institucionalidad ha sido destruida y corrompida, por lo que en una futura gestión de gobierno democrática, sin perder el rumbo del modelo de libertad económica y con apoyo de los mejores profesionales, se deben realizar las correspondientes reformas en la macro y microeconomía, las que son inseparables de las necesarias reformas políticas que aseguren la democracia, la libertad el derecho al trabajo y la propiedad privada.

Los Estados deben garantizar los derechos democráticos y entre ellos de manera destacada los llamados derechos políticos; libertad de pensamiento, opinión y expresión, de reunión y asociación, de participación política y de respeto a la voluntad popular y que según la doctrina liberal  “se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”.

Para enfrentar la necesaria reconstrucción de Bolivia, después de estos años de peste populista cocalera, tenemos que actualizarnos y capacitarnos en las nuevas tecnologías para poder acceder a los trabajos que se avecinan, por lo que necesitamos trabajar con responsabilidad y propiciar un Estado que nos dé educación, seguridad jurídica y certidumbre en el futuro, para que cada uno de nosotros podamos desarrollar nuestras iniciativas, nuestros emprendimientos. Para esto vale la pena ver como lo hacen y trabajan las sociedades exitosas, ninguna de las cuales es por supuesto socialista (ver como ejemplo de socialismo a Cuba, Nicaragua, Venezuela).

En el mundo dinámico y de la permanente revolución del conocimiento, de las nuevas tecnologías y la innovación, el nuevo proceso educativo debe enseñar competencias genéricas y aplicables en cualquier momento y espacio, como: lógica, matemáticas, creatividad, inteligencia social y habilidades de cómo aprender, para incorporar la inteligencia artificial a nuestro diario vivir. Esta economía del conocimiento significa además, formas, métodos y maneras de abordar y resolver problemas; de “Knowhow” “y  “KnowWho”, (conocer cómo y conocer quién), herramientas y medios de producción para lograr a su vez más conocimiento y más y mejores productos y servicios útiles para la sociedad.

Nuestros países han quedado rezagados del proceso de desarrollo y la cuestión es identificar hacia cuales áreas rentables podemos enfocarnos para superar el actual extractivismo y que sea en áreas donde seamos productivos y competitivos. Por supuesto las áreas tecnológicas son imprescindibles en esta economía del conocimiento y quizá no seamos muy competitivos en microchips; sin embargo un área productiva prometedora y que tiene que ver con las necesidades básicas del ser humano, cual es la alimentación y el medio ambiente sano para vivir puede ser una de las alternativas. Se trata de ingresar a la nueva agroindustria y agricultura asociada a la biotecnología, al cuidado del medio ambiente, la conservación de los bosques, que tiene que ver con el secuestro y conservación del carbono y el suministro de agua limpia. Y aquí surge la economía ecológica

Para lograrlo busquemos a “los buenos” en cada campo para que trabajen en su área. En la Presidencia de un Estado se necesita un Estadista y no un Periodista por muy bueno que sea; en la cocina un Cocinero y no un Carpintero y así por delante.

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EL DESAFIO DE RECONSTRUIR UN PAIS Y UNA SOCIEDAD DEMOCRATICA

Ovidio Roca

El manejo político de las sociedades latinoamericanas en los últimos setenta años ha sido complejo; tiempo atrás los grupos comunistas para tomar el poder e inspirados en Cuba apostaron por la guerrilla y les fue como la mona; luego de la caída de la Unión Soviética y con el Foro de San Pablo surge el llamado Socialismo del Siglo XXI que apostó por la toma del gobierno mediante elecciones, lográndolo en varios países y con nefastos resultados para la economía y la libertad de los ciudadanos. Luego se llegó a pensar que no se necesitaban nuevas fórmulas porque se había encontrado en la democracia populista lo más acorde a sus aspiraciones; manejar a su sabor las elecciones y el poder que nunca cambia de manos, sin embargo su incapacidad de generar economía, producción y bienestar los hizo fracasar y fueron ganando la repulsa de los ciudadanos y ahora están aún peor pues se acabó el financiamiento venezolano, aunque les queda el del narcotráfico.

Lo que hemos visto en estos años de populismo son Gobiernos que han mostrado su absoluta incapacidad para generar producción y una desmedida corrupción, por lo que para financiarse se vinculan con el narcotráfico y carteles terroristas tornando inviables sus países y haciendo que la gente salga corriendo en busca de un lugar mejor donde vivir.

Estos movimientos comunistas que de inicio utilizaron la violencia armada en la etapa guerrillera y luego la táctica electoral; en estos últimos dos años, manejan una nueva estrategia para retomar el poder y son el caos social y los disturbios callejeros. Esto lo vemos en varios países de la región y también en Chile, que suponíamos que era el modelo más exitoso de economía y democracia liberal. Como vemos en el comunismo todo cambia pero todo sigue igual.

En Bolivia gracias a un liderazgo decidido y la valiosa acción del pueblo estamos tratando de salir del caos populista cocalero. Por ahora nos toca trabajar en dos frentes bastante complicados: por un lado recuperar la economía y el aparato productivo del país en una fase de recesión económica mundial y por otra reconstruir la institucionalidad destruida,  por lo que necesitamos estar unidos y contando con la gente más idónea posible para recuperar el país y hacerlo en un marco democrático. El problema es que no sabemos elegir a nuestros dirigentes.

En nuestra vida cotidiana cuando contratamos un cocinero, un chofer o un médico, usamos la racionalidad y el sentido común y buscamos alguien que efectivamente sepa cocinar, manejar un vehículo o tratar las dolencias de las personas; pero cundo elegimos un político no nos preguntamos si tiene experiencia y conocimiento para gobernar el país, si tiene plan de gobierno y capacidad para dirigir un equipo de colaboradores idóneos. De seguro que no, pues la preocupación es: si es carismático, si es joven, hombre, mujer, blanco, negro, indio, homosexual; lo que importa es la imagen, como luce y poco nos preocupa si tiene la capacidad y el carácter para realizar la difícil tarea de gobernar; todo esto como si se tratara de un concurso de popularidad para actores de telenovela. El problema es que el sentido común es el menos común de los sentidos.

Se vienen tiempos difíciles para nuestra sociedad  y necesitamos contar con una ciudadanía comprometida y líderes con capacidad, fortaleza y responsabilidad para enfrentar estos nuevos tiempos de recesión económica, cambio tecnológico, caos y disturbios sociales y para esto necesitamos utilizar el sentido común para elegir a la gente más idónea y con propuesta, voluntad y capacidad de gobernar.

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