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FRENTE AL ODIO Y LA INCITACIÓN A LA GUERRA CIVIL; LA RAZÓN Y EL RESPETO POR EL SER HUMANO

Ovidio Roca

Evo no se lo esperaba, su hermano con quien compartió cuecas y guirnaldas de coca lo pilla en su asqueroso fraude electoral y lo denuncia; luego declara que su reelección no es un derecho humano sino un abuso contra la constitucionalidad y Evo no lo puede entender, pero siente que lo ha traicionado.

Sigue sin entenderlo, pero ante la presión nacional e internacional que lo identifica como un tramposo y además violador de los derechos humanos reacciona rabioso y renuncia; luego incita a sus huestes cocaleras para que salgan a las calles a sembrar el terror y el odio, usando el discurso del racismo, quemando casas, dependencias policiales, buses públicos, radio patrullas y todo lo que se cruzaba a su paso.

Diseñada por q’aras del Foro de San Pablo, la principal estrategia del MAS ha sido el uso político del racismo. Una estrategia diseñada para un país que tiene una rica y variada diversidad étnica y cultural y que se utiliza para el enfrentamiento, usando como Icono Indígena al Jefe Indio del Sur (como lo llamaba Chávez y luego Maduro) para conseguir la adscripción al régimen populista de esa gran población mestiza e indígena.

El populismo Latinoamericano es un gran Cartel Internacional de poder, basado en el uso de la demagogia para manipular a la población y los Carteles del narcotrafico como su base económica y logística. Asesores cubanos, venezolanos maduros y Guerrilleros de las FARC actualmente están incitando y dirigiendo en Bolivia las movilizaciones y emboscando y matando a los ciudadanos en varias carreteras del país.

Con gran habilidad los masistas cocaleros inventan historias y exaltan las emociones, de odio, frustración y racismo de sus huestes contra el resto de la población, la que es la culpable de su miseria y por tanto su enemigo.
Esto no es algo nuevo, en todas partes se usó y se usa diariamente el racismo para discriminar a las personas y obtener beneficios; se acude al color de piel o a una cultura diversa para excluirlas evitando así la competencia.
Con el MÁS y su Caudillo indígena este uso se ha extendido y agravado; el racismo les permite discriminar a todos los que se le oponen; a los indígenas contestatarios, a los q’aras y especialmente a los cambas; población tradicionalmente opositora al sistema centralista y estatista que ejerce el populismo cocalero.

En la elección del 20 de Octubre, durante el conteo de votos se usaron no las matemáticas de Baldor sino las del Linera. Es así que con burdas maniobras y matemáticas alineradas se produjeron resultados tan exagerados que son totalmente increíbles. El fraude se hizo evidente ante los ojos del mundo (menos de los populistas) y esa fue su perdición.

Ante la insurgencia de la ciudadanía liderada por los jóvenes, los Comités Cívicos y la denuncia del fraude realizada por la OEA, el masismo para resistir armo esta su guerra civil, cimentada en la carga de resentimiento y odio racial que había venido construyendo en procura de humillar, atemorizar y destruir a sus oponentes. Esta guerra la hacen a lo largo del país y también en las carreteras donde francotiradores masistas y de las FARC disparaban contra las caravanas de mineros, cooperativistas, ciudadanos de Potosí, de Chuquisaca de Cochabamba, que pretendían llegar a La Paz.

En el territorio independiente del Chapare, los cocaleros masistas salieron a quemar los puestos policiales y el Comando del Trópico de Cochabamba, de donde extrajeron documentos de investigaciones sobre narcotráfico y esto a gritos y llamados a una guerra civil contra los q’aras. De paso dejaron en cenizas el hotel Victoria Resort de un Senador opositor.

Todo esto lo hacen los masistas en defensa de su Jefe y pero sobre todo por  un deseo irrefrenable de poder e interés económico, en algo que ellos conocen bien: uso de los recursos públicos, coca, narcotráfico y contrabando desde y hacia Bolivia.

La base de las Sociedades Democráticas es la promoción de los valores ciudadanos, que son las normas que toda persona debe aprender y practicar para garantizar una convivencia armoniosa en sociedad; son normas como el respeto a los demás, la solidaridad y el apego a la ley.
Al MAS de cultura verticalista, nunca le intereso construir ciudadanía sino sindicatos y grupos corporativos. La ciudadanía les es ajena pues se trata de personas libres, con pensamiento propio, de diversos orígenes raciales y sociales que deciden convivir en un país y que valen cada una de ellas por sus valores personales, humanos y culturales y no por estereotipos étnicos, por lo que son difíciles de manejar.

Producto de esta herencia populista cocalera, viviremos por varios años un ambiente de confrontación y de odios, Necesitamos desmontar estas mentiras alineradas que exaltan las emociones y el odio y no se trata de imponer la razón sobre los sentimientos, sino utilizarla para cambiar nuestras emociones y la conducta y acciones que de estas se derivan.

ovidioroca.wordpress.com

 

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EL DESAFIO DE RECONSTRUIR LA ECONOMIA E INSTITUCIONALIDAD NACIONAL

Ovidio Roca

El populismo es una enfermedad moral que se ha virilizado en las poblaciones latinoamericanos, destruyendo las instituciones, la economía y sobre todo la dignidad humana, pues la población considera que no puede valerse por sí misma y que necesita del Estado populista para que le satisfaga sus necesidades.  Mientras más larga es la enfermedad, más larga y complicada es la convalecencia, el cuerpo esta deteriorado, las defensas bajas y los ánimos por los suelos; la sociedad domada y domesticada, mueve la cola y pide al amo bienes gratuitos de educación, salud, seguros de vejez; pide avanzar para que todos seamos iguales, pero de manos de una burocracia estatal y no como fruto de la libertad y el esfuerzo individual.

El populismo actúa como una droga y genera adicción, es como el tabaco, el alcohol, la cocaína, el crack y cada una más fuerte que la otra, por lo que cuesta mucho salir de su adicción.

En estos días hemos visto la reacción de la población, en Ecuador, en Chile y también en la Argentina, ante la eliminación de subsidios de la gasolina y del transporte, esto nos muestra que cualquier decisión que afecte los costos básicos de vida de la población, como tarifas de transporte y gasolina subsidiada, los exacerba y ellos explotan.

Da mucho que pensar, que en uno de los países de mayor nivel de ingreso y menor nivel de pobreza de Latinoamérica, como es Chile, las protestas por el alza de unos centavos en el billete del metro hicieron explotar un sentimiento de frustración de una ciudadanía que se siente al margen de la senda de desarrollo y que reacciona de forma salvaje contra todo y contra todos. Se observó en las calles masas exaltadas que no respetan al prójimo ni a sus propiedades y los queman, roban y destruyen. Ha desaparecido el respeto a la autoridad; una autoridad que a su vez no se hace respetar y tampoco hace respetar las leyes y a los ciudadanos.
Seguramente detrás de todo esto hay grupos populistas de interés internacional y una ideología impulsando este estallido; una que cree que el Estado liberal es el enemigo, que la democracia es represora y que ve la propiedad privada como una fuente de problemas.

Al contrario de este modelo populista y que está arraigado en la mente de la masa, los liberales demócratas apuestan a la persona, a la libertad y proponen soluciones bajo el modelo de economía de mercado: Una economía competitiva y con un mínimo de regulaciones para liberar la capacidad de innovación de la gente; un tipo de cambio monetario equilibrado, un bajo nivel de endeudamiento, sistema tributario y gasto público reducido y sin déficit fiscal ni financiero. Se postula como valores ciudadanos, que trabajar por tener una mejor calidad de vida es lo justo y necesario y que la cultura ciudadana entiende y acepta que existen derechos y obligaciones; que todo tiene su costo y que la vida en sociedad exige responsabilidad, respeto a las leyes, a las personas y al fruto de su trabajo.

El problema es que en la mentalidad populista no entra para nada el “principio de la escasez”, del que deriva el concepto de costo. Un costo que nadie quiere pagar. Macri intento aplicar en argentina una economía de mercado y además afirmó que en su gobierno no se robó ni se abusó del poder. El problema es que en su gobierno para comer había que laburar, mientras que en la receta populista, “Kristina roba, pero para comer, no hay que laburar”. Los argentinos son adictos al peronismo, a veces intentan escapar pero pronto vuelven al vicio, hasta el Papa no puede dejarlo.

Por tanto aplicar en estos nuestros países una cura económica de tipo liberal, sería casi imposible por la resistencia de la gente adicta al populismo. Una experiencia boliviana nos muestra que en la época de la UDP (años ochenta), cuando la crisis llego al extremo la inflación se comía los salarios  y dejo a la gente apabullada y dispuesta a aceptar soluciones dolorosas con tal de salir del problema. En ese momento se necesitó y se encontró un Estadista con ideas claras y con la fortaleza para aplicar medidas de shock a un paciente que estaba tan desesperado que acepto aguantar los dolores de la cura. El paciente se curó pero luego de varios años (2006) llego una peste castrochavista y el pueblo se infectó nuevamente de populismo.

Actualmente vivimos en una nueva sociedad, la sociedad de la tecnología y la información donde todos estamos conectados y mal o bien informados, pero seguimos gobernados con normas ya agotadas y que no responden a estos tiempos ni a los intereses y motivaciones de las actuales generaciones. Nos enfrentamos a un mundo globalizado, otros problemas, otras realidades y otra mentalidad de la población, por lo que se necesitan nuevas soluciones. Sin embargo existe poca preocupación de los dirigentes políticos para entender y satisfacer las necesidades de esta nueva era y esta nueva ciudadanía.

Ahora se necesita rápidamente una cura, hay que buscar un buen Doctor y una nueva y mejor receta. Varios países la encontraron; se trata de ir, ver, aprender y luego aplicarla de acuerdo a las características del paciente, pero sin dudar; también se puede preguntar a la Señora Google o a Siri.
ovidioroca.wordpress.com

 

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ELEGIR ENTRE PROMESAS O RESPONSABILIDADES

Ovidio Roca

Los masistas son expertos vendedores de mitos; durante más de 13 años el discurso político y propagandístico del MÁS atribuyó a la llamada nacionalización la bonanza económica del país, ocultando que fueron los altísimos precios internacionales de los hidrocarburos y el incremento del IDH los que explican los mayores ingresos del Estado. A eso hay que añadir las exportaciones de coca y sus derivados que financian el contrabando, el crecimiento inmobiliario y una cierta bonanza, aunque no sostenible, de la economía.

Ahora se acabó la plata, se acaba el gas y las empresas en las que se gastó cientos de millones de dólares están en quiebra; los prestamistas están cobrando las inmensas deudas y unos cobran en dólares y otros en territorio y recursos naturales. El pueblo enfermo de populismo ya no cree en las instituciones, ni en nada ni en nadie; se acabó la fiesta y hay que poner en orden el país, pero los jaraneros no quieren saber de poner la casa en orden y aceptar que hay que empezar a capacitarse, a trabajar en serio, a producir y arreglar las cuentas.

En Bolivia, país de economía primaria, las reservas de gas cayeron, hay problemas para cumplir los contratos de exportación y se encogen las reservas para abastecer la demanda local; mientras por su parte el Gobierno continua con su modelo económico estatista y de galopante corrupción populista y cocalera.

Esta economía populista cocalera se podría mantener estable dependiendo de cómo actúen los países vecinos, en su afán de protegerse de la coca, el contrabando y el narcotráfico que les afecta. El problema es que este comercio es el que sostiene al régimen populista y si se recibe una presión internacional fuerte esta economía ilegal se caerá y obligara a la ciudadanía responsable a realizar un cambio de modelo para mejorar las condiciones de vida en el país. Sin embargo, la percepción común (en un país con ochenta por ciento de empleo informal) es que si eliminamos las actividades ilegales y de baja tecnología la población mayoritariamente se quedará sin trabajo.

La perspectiva que se nos presenta con el populismo es una segura caída de los ingresos, por lo que si queremos avanzar y no caer en la miseria, necesitaremos un nuevo modelo de economía, el que indudablemente está ligado al conocimiento y las nuevas tecnologías y esto lo tenemos que realizar bajo la conducción de uno de los candidatos que se han presentado a la contienda electoral de Octubre.

Para la elección entre los candidatos los debates poco ayudan, pues la gente vota según sus intereses de corto plazo y su vinculación con el modelo político y económico que representa cada uno de los aspirantes; candidatos de los cuales ya se tiene, aunque sesgada, una personal o corporativa percepción:

Lo que se percibe de Carlos Mesa es que es un brillante periodista y magnífico orador. Se lo recuerda como un mal presidente, inseguro en sus decisiones y que le gusta rodearse de amiguitos que le hacen coro. En caso de gobernar Mesa y por lo que se vio en su gestión actuará como lo hizo en su momento Hernán Siles, atribulado y sin saber qué hacer ante la anarquía y espantosa inflación que enfrento y que también ahora vendrá, pero ahora sin el Doctor Paz. Seguramente Mesa no tomará decisiones difíciles de tipo cambiario, reducción del gasto público y equilibrio fiscal, por lo que la situación se volverá caótica. En estas circunstancias la población que está integrada a la actual informalidad cocalera y contrabandista, pedirá a gritos que Evo continúe.

Oscar Ortiz es un buen Gerente tiene las ideas clara, cuenta con la simpatía internacional de los países democraticos y puede formar un buen equipo de gobierno con gente idónea, que la hay, para afrontar la difícil situación económica e institucional que dejará el masismo y que Mesa por su carácter no podría enfrentar. Tiene poca llegada a nivel nacional y popular.

El exitoso posicionamiento de Evo es fruto de los ideólogos populistas del Foro de San Pablo, quienes lo convirtieron en el icono indígena de una mayoría de población de raigambre campesina. Es el jefe de los sindicatos cocaleros que dan sustento a la economía informal a la cual la población, por la falta de desarrollo del país y de educación técnica, se halla vinculada en un setenta u ochenta por ciento.

Evo es un dirigente campesino que no tuvo oportunidad, como gran parte de los campesinos bolivianos, de formarse intelectualmente. El sabe arengar, apuntar y denigrar al enemigo, pues es lo que hace un dirigente sindical; argumentar y proponer modelos de sociedad, de economía y de gestión es otro cantar, por tanto no le conviene debatir. Es por eso que el Linera dice que él lo representara en los debates, pero que para no aburrirse piden que vengan de a seis o más asnopositores.

Ante esta situación y dado que la economía populista, extractivista y cocalera que ofrece Evo y que gusta a los informales es insostenible; hace falta un programa de gestión que nos permita educarnos y capacitarnos para ingresar paulatinamente a una economía sustentable, pues de lo contrario en un corto plazo caeremos como en Venezuela, en la miseria y pasto de los carteles de la droga y viviendo en permanente violencia y temor.
Por tanto la situación nos exige que todos asumamos nuestra responsabilidad como ciudadanos, trabajar duro en la actual coyuntura y decididos a capacitarnos pensando en el mediano plazo. Y lo más importante, que nos pongamos de acuerdo para hacer un frente común contra el populismo, pues si no lo hacemos: la luna se esconderá y el sol se escapará y habrá llanto y miseria de las guaguas y de nosotros los achachis.

ovidioroca.wordpress.com

 

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CITAS Y NOTAS DEL PERIODO PLURINACIONAL (UNO)

Ovidio Roca

Metarelatos  dedicados a un lector foráneo que quiera conocer la difícil vida de un pueblo bajo el populismo cocalero; son retazos de nuestra historia que nos muestran de dónde venimos, como vamos, con quien andamos y avizorar hacia dónde nos encaminamos.

En la URSS con la inviable receta económica y política del comunismo, sus purgas y hambrunas, se asesinaron más de 80 millones de personas y se destruyó la economía de ese inmenso Imperio, el que rápidamente se derrumbó y disgregó. A la caída de la Unión Soviética los “cuadros” comunistas latinoamericanos buscaron nuevas formas de acceder al poder e inventaron el llamado Socialismo del Siglo XXI,  el que usando demagógicamente la democracia y las elecciones truchas, tomó el control de la vida y hacienda de sus pueblos usando para ello un discurso populista y aplicando un Capitalismo de Estado Salvaje, con lo que se llevó a la miseria y la opresión a los pueblos, especialmente de Cuba, Venezuela, Nicaragua  y se lo está logrando en Bolivia.

Como estos líderes populistas saben que la ilusión se acaba cuando las tripas suenan; para protegerse controlan y digitan las fuerzas armadas y la policía y para mayor seguridad organizan y arman sus Movimientos Sociales y Colectivos ciudadanos, y especialmente un Equipo muy sofisticado de inteligencia y contrainteligencia made in cuba, que es una simbiosis de la KGB rusa con creatividad caribeña, el G2pro.

Cuando ya están asentados en el poder, la institucionalidad y las leyes republicanas no tienen vigencia, salvo aquellas que les conviene. El respeto a los derechos políticos de los opositores son puras charlas. Ellos son prácticos y le meten nomas; te espían, te corrompen, te meten preso y te destruyen a ti, a tu familia y amigos, pues para estos dictadores populistas la institucionalidad y la ley funciona al ritmo de sus intereses y apetitos.

Los populistas no saben producir, pero saben robar y gastar: además de haber vendido el gas, anteriormente descubierto, a precios excepcionales se gastaron todas las reservas y luego se endeudaron como nunca y pronto le brincarán a los Fondos de Pensiones y jubilaciones, con lo que liquidaran a los de la tercera edad, como se les dice elegantemente a los viejos. Lo más destacado de su Gestión de Gobierno, al margen del apoyo militante a los cultivos de coca y su cadena productiva del narcotráfico, es haber gastado los recursos del pueblo a manos llenas, destruido la institucionalidad en el país y asentado la cultura de la informalidad, la corrupción y el bloqueo.

En cuanto a las instituciones; la Policía es sindicada de trabajar mayormente con los narcotraficantes y a solicitud del Jefe aporrear a los opositores. Los jueces y fiscales, buscan delitos en los opositores y los inventan para quedar bien con el gobierno y de paso enriquecerse extorsionando al ciudadano que no goza del aval del régimen.

Pululan cientos de miles de empleados públicos que fingen trabajar, pero que no fingen cobrar, sino que cobran y proliferan las empresas improductivas que existen gracias al subsidio del Estado.

Los empresarios para sobrevivir se asocian con los dueños del Gobierno, mientras que la población ante la inviabilidad de trabajar en una economía formal y productiva, rápidamente ingresa a la economía de la coca, a su industrialización y al narcotráfico. Un amplio sector se dedica al lavado de los dólares por lo que cientos de miles de comerciantes surcan las fronteras, luego hormiguean por las calles y mercados abarrotados de artículos y alimentos de contrabando; una actividad que liquida la producción nacional.

La cultura populista cocalera distorsiona totalmente los valores de la sociedad. Una última encuesta de opinión muestra que para la percepción ciudadana, la corrupción y la delincuencia son los problemas principales; pero irónicamente no así, “el narcotráfico y la calidad de la justicia” que la fomentan. De esta manera, los ciudadanos bolivianos coexistiendo en una sociedad con instituciones destruidas y corrompidas, de autoridades venales que solo se mueven por el interés político y las coimas, terminan por no creer en nada y en nadie: huyen de los funcionarios públicos, de los jueces y fiscales y de todo tipo de autoridad y se hunden en la anomia.

El populismo termina destrozando los países, y cuando eventualmente dejan el poder para tomarse unas vacaciones en Miami, los gobiernos sucesivos no se animan a tomar las duras medidas necesarias para corregir el desastre, o lo hacen a medias, por lo que la situación económica se complica y la gente olvidándose del origen del problema, argumenta que antes estábamos mejor y quieren retornar al gobierno populista. Nuestros vecinos claman: ¡Volvé Kristina, volvé te queremos!.

Sabemos y lo podemos ver a nuestro alrededor, que el Populismo y el Capitalismo de Estado han fracasado en todas partes, en Cuba, Venezuela, etc. Hay una única salida y es un cambio hacia una propuesta liberal, la Democracia y la Economía de Mercado capitalista, que condice con la libertad política y económica y que triunfó en los países donde se la aplicó.

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TERAPIA PARA PACIENTES INFECTADOS DE POPULISMO

Ovidio Roca

  1. Y DALE CON EL POPULISMO

Nota: “Es necesario conocer la sintomatología y etiología de la enfermedad para saber cómo tratarla”. SNCHY

Vemos preocupados lo que ocurre en nuestra vecindad: en Venezuela, gente desesperada que sale de su país huyendo de la miseria; el drama sanguinario nicaragüense; el masoquismo de los cubanos que después de sesenta años se resignan y aceptan el castrismo. Pero como siempre, pensamos que Bolivia es diferente y aquí no pasara nada, pese a que allá y aquí se cocina con la misma receta populista.

Existen variantes entre los países de cómo hacer un puchero y en cada uno se usan los ingredientes disponibles, pero al final siempre es un puchero, un locro. En Bolivia el ingrediente principal de nuestro locro político y económico, además de un falso discurso indigenista y pachamamico, es un pueblo de sacrificados y obsesivos contrabandistas y una amplia producción de coca y sus derivados que financian este comercio.

  1. SITUACIÓN EN LOS PAÍSES QUE SALIERON O ESTÁN EN VÍAS DE SALIR DEL POPULISMO

Como resultado de las política populistas y la consecuente corrupción, el Presidente argentino Macri recibió el país hecho un desastre, con la economía y empresas quebradas por el Gobierno kitchnerista, donde Kristina robaba, no a manos llenas sino a sacos llenos.

El Presidente Macri temeroso de la reacción del pueblo, adicto desde Perón y Eva a las pegas, los bonos, los subsidios, aplicó las necesarias medidas de ajuste para salir de la crisis, pero lo hizo a medias con lo que solo consiguió mantener la crisis. En las próximas elecciones seguramente muchos votarán por Kristina y la harán Presidente: pues con ella se comía y no había necesidad de laburar.

En Bolivia la actividad económica es primaria, las industrias son poco diversificadas y de baja productividad; el Gobierno populista cocalero aplica una política económica estatista que determina los precios, los salarios y autoriza la producción y las exportaciones de todo producto, excepto coca y sus derivados. Con este escenario, entre el 70 y el 80% de la población y para subsistir a como dé lugar trabaja bajo un régimen informal, dedicándose especialmente a la producción de coca y derivados y a las actividades  mercantiles relacionadas con el contrabando e importaciones de electrodomésticos, textiles, alimentos procesados y también frescos como verduras, frutas, pescado y la carne, que anteriormente eran producidos por los empresarios, campesinos y agricultores nacionales.

La economía informal es una actividad “informalmente” permitida y exenta de impuestos, registros, certificaciones, normas ambientales y de seguridad social y no se pregunta el origen de su capital; aunque sabemos que el  principal financiamiento en dólares para las operaciones comerciales y de contrabando es el narcotráfico que aporta cerca de cinco mil millones de dólares anuales para estas operaciones. El problema para el futuro del país, es que el dinero del delito nunca es neutro y al lavarse, al legalizarse, este dinero ensucia las instituciones políticas, económicas y financieras.

Por su parte las empresas formales deben respetar las normas, pues tienen un nombre, una inversión, una personería, una marca, un prestigio y por tanto están sujetas al control y la sanción correspondiente en caso de incumplimiento de las normas del trabajo, normas ambientales, sociales y de calidad. Por tanto con la inseguridad jurídica, el peso boliviano sobrevaluado y las trabas a la actividad formal, es mejor dedicarse a la coca y traer de contrabando lo que haga falta.

Una buena parte de los bolivianos pensando en una sociedad viable y respetada internacionalmente, apuestan por la formalidad, por un país de leyes, un Sistema democrático y eso implica derrotar al Estado Corporativo cocalero que mantiene un liderazgo autoritario.

El problema empieza luego de un eventual triunfo, pues será necesario ordenar la institucionalidad y la economía producto del desastre que deja el populismo. Se parte sin recursos; las reservas de gas se las gastaron y no las repusieron, se gastaron las reservas del Banco central, se endeudaron como nunca, destruyeron la base productiva y la institucionalidad del país. Ordenar todo esto implica mucho trabajo y sacrificio y lo más seguro es  que la gente infectada de populismo reaccione aplicando lo que aprendió del sindicalismo Chapareño: marchas y bloqueos para defender un régimen que les garantiza su negocio cocalero, el contrabando y el reparto de bonos y prebendas para los fieles.

De seguir con el modelo populista cocalero la suerte y el futuro del país será dramático, si quisiéramos ver lo que se nos viene solo necesitamos mirar, pero sin usar anteojeras ideológicas, el resultado del populismo en la vida social y económica de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Los grandes cambios se hacen mediante terapia de shock, pero es difícil hacer entender a una persona que sufre de peritonitis que su dolencia no se sana con paños fríos y mate de coca, sino que hay que operar, sacar el apéndice y desinfectar.

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SOBREVIVIENDO EN EL POPULISMO COCALERO

Ovidio Roca

La prueba del pudín está en comerlo, decía Federico Engels y tuvo la buena suerte de morirse antes para no llegar a comer el comunismo soviético.

El populismo está de moda; en distintas partes del mundo aparecen líderes con discursos demagógicos radicalizados quienes se asumen como representantes del pueblo y proclaman combatir a élites contrarias a los intereses nacionales. Más que una ideología el populismo es un discurso y una pose, una modalidad de ejercer el poder engatusando al pueblo y ahora lo hacen, no con revoluciones, sino utilizando una modalidad electoral apañada.

El populismo como todo discurso demagógico incluye contenidos incluso antagónicos, como las ideas de izquierda o de derecha, pero manteniendo su verdadera esencia, la demagogia. En la política latinoamericana podemos ver con toda claridad estos patrones del populismo: sistemas autoritarios, personajes carismáticos, caudillismo, clientelismo, valores anticapitalistas, símbolos nacionalistas, el anti imperialismo como el necesario enemigo externo y permanentes  campañas políticas que exaltan a las masas, al pueblo, usando demagógicamente a los pobres y los  indígenas.

En Bolivia gobiernan los cocaleros castrochavistas,  que aplican la receta del populismo cuyos ingredientes son los de siempre, y como producto del mismo ha producido instituciones frágiles, inseguridad jurídica y una masiva burocracia gubernamental ineficiente y corrupta; un fuerte estatismo reflejado en empresas gubernamentales ineficientes y deficitarias y un agresivo sistema corporativista que maneja la economía informal, basado en la coca, el narcotráfico, el contrabando y el cuentapropismo de baja calificación técnica.

En estos trece años los masistas con el gas que recibieron de regalo y los buenos precios del mercado internacional, tuvieron los ingresos suficientes para transformar nuestra economía de país exportador de materias primas a un país de agricultura moderna e industria y servicios competitivos, pero eso es pedir peras al olmo o responsabilidad al populista.

Generalmente se caracteriza al populismo como una manera de ver y de hacer política, que describe a la sociedad como una entidad dividida en dos grupos: el pueblo, cuya voluntad debe ser (para el discurso) respetada y una elite que ignora esa voluntad popular y oprime a la gente, por lo que hay que destruirlos.

Este modelo entrará en aguda crisis en Bolivia, cuando los países vecinos decidan verdaderamente frenar el circuito de la cocaína. Y algo aún más preocupante; varios analistas señalan que la caída del régimen venezolano impulsara a los carteles y grupos del narcotráfico y narcoguerrilleros de las FARC y ELN que pululan en ese país a migrar hacia nuevos espacios de trabajo y uno de estos es nuestro país.

Una receta para sobrevivir en los países del Socialismo Siglo XXI es: en Cuba, Fe (familiares en el exterior), en Bolivia (patente cocalera) y Venezuela, ni con dólares. Pero nadie escarmienta con experiencia ajena, dice el Refrán, por eso acabamos cometiendo los mismos errores y tropezando con la misma piedra, los mismos políticos, los mismos demagogos, aunque sería mejor si nos libráramos de ellos a tiempo, antes que hagan más desastres que luego con mucho sacrificio habrá que arreglar.

ovidioroca.wordpress.com

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