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BLOQUEOS, DESTRUCCION Y DERECHOS HUMANOS BAJO EL POPULISMO COCALERO

Ovidio Roca

Evo emulando a Marx, explica que la riqueza no se logra con la sola expropiación de la plusvalía, sino de la extensión de la cocalía.

El Castrochavismo se encuentra en “desescalada” y su principal objetivo es defender su millonario y creciente ingreso económico: la coca y el narcotráfico.
En su estrategia de movilización, para conquistar y mantener el poder, los populistas usan técnicas de manipulación psicológica y apelan a los intereses económicos y el rencor por la discriminación étnica y socioeconómica que sufren algunos sectores sociales. Exacerbar estos sentimientos, los ayuda a movilizar a las masas en procura de instaurar el populismo cocalero y el comunismo.

Hasta hace poco Bolivia, un país y una población de arraigado mestizaje, marchaba buscando ser cada vez más incluyente. Lamentablemente esto se frenó con la llegada al Gobierno del populismo cocalero, el que precautelando sus intereses económicos y de poder impulsa una guerra interna basada en el racismo y la discriminación. Ellos proclaman que esta guerra es en defensa del pueblo, pero la verdad es que lo es en defensa de la coca y el narcotráfico. Como un complemento estratégico, atizan las pugnas regionales.

Los dirigentes populistas en sus discursos explicitan claramente sus intereses e intenciones y como la memoria nos hace libres; no debemos olvidarlos:

Hace pocos días, el dirigente indígena Felipe Quispe, apodado el Mallku, declaraba: “Entonces, de 1825 hasta el actual gobierno de Añez hemos sido manejados por gobiernos que no son nuestros. Son extranjeros, son colonos, son coloniales que vinieron de Europa, de Croacia, de otros lugares. Ellos nos gobiernan y nosotros seguimos abajo. Nos han visto como salvajes. Nos han tratado de mierda y de todo.
Entonces yo creo que ha llegado la hora de decir basta. Ellos que se vayan a su madre patria, como se ha ido Gonzalo Sánchez de Lozada a su país, igualito que se vayan
”.
Nosotros vamos a mantener los bloqueos de carretera, no tenemos por qué levantar, porque no hay confianza en la presidenta transitoria, porque es una mujer mentirosa”. Felipe Quispe

Túpac Katari vuelve, carajo! Los k’aras van a tener que temblar y van a tener que irse”. Era la consigna de un grupo de Ponchos Rojos de origen aimara y  que avanzaron sobre la ciudad de La Paz armados con fusiles y palos, a caballo y en vehículos motorizados.

Más bien en las ciudades (los opositores) dejen de perjudicar con paros, si quieren paro, no hay problema, nosotros vamos a acompañar con cerco a las ciudades, para hacernos respetar, a ver si aguantan”. Evo Morales en el Municipio de Sicaya de Cochabamba.

En la última confrontación y luego de la fuga de Evo, las masas cocaleras y mineras, afines al MAS alentaban el revanchismo incendiario y sus demonios escondidos, bajo el grito “ahora sí, guerra civil”. Esto lo hacían durante su recorrido por avenidas de El Alto de La Paz, atemorizando a los vecinos.

Said Cabrita, Secretario de Conflictos de la FUTPOCH, haciendo gala de su prepotencia, declaraba en Sucre: “Si hay cualquier sobresalto o contra cualquier dirigente que estén deteniendo o queriendo meter preso, va a ser responsabilidad de la justicia si re articulamos nuevamente movilizaciones o salimos a las calles”.

Para reforzar aún más la impunidad (el derecho humano cocalero) de los bloqueadores y vándalos; la jefa de la Bancada Nacional del MAS, Betty Yañiquez presentó el lunes pasado un proyecto de “Ley extraordinaria para la protección y no criminalización de la protesta social de dirigentes sindicales, líderes sociales y cualquier persona movilizada en Agosto en defensa de la vida, democracia y la educación”.

Esta ley masista fue elaborada para proteger a los bloqueadores, e institucionaliza y promueve el vandalismo, la convulsión social y el derecho irrestricto de destruir bienes públicos y privados sin ninguna sanción.

Recordemos que a la huida del cocalero, se instala por sucesión constitucional un Gobierno de transición y este gobierno, entre otros aspectos está dando duros golpes al narcotráfico, lo que debilita al MAS. Ahora los masistas están aún más furiosos porque le quitan la mamadera, y en represalia envían a sus huestes a bloquear y destruirlo todo.
Los bloqueadores trabajan tarifados haciendo el trabajo sucio para sus jefes populistas y la esencia de su trabajo es aterrorizar al Gobierno y la población, chantajear, dominar y dar vía libre al negocio de la coca y sus derivados.
Durante el ejercicio de su sacrificada y excitante labor, estos bloqueadores hacen todo tipo de destrozos (eventualmente reciben algunas patadas de los pacos, cuando los detienen por poco tiempo) y no responden por el daño económico y personal que causan a las personas particulares, sus propiedades y los bienes e infraestructura pública.

El Ministro de Economía dice que la economía boliviana produce alrededor de 100 millones de dólares cada día, por tanto Bolivia en estos últimos bloqueos dejó de producir y por tanto perdió mil millones de dólares y esto quien lo paga?.
Los bloqueadores y sus jefes no lo pagan, ni resarcen el daño económico, social y de salud que causan a las personas. Como lo único que entienden es de dinero, hay que cobrarles en billetes verdes; además de aplicarles la sanción penal correspondiente.
Se les debe expropiar sus billetes verdes, que contantes y sonantes tienen en sus gangochos y con ello resarcir por los daños causados ¿Quién lo hace?. Entendiquichu manachu?, Janiwa.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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OBLIVION, CUANDO DESAPARECE LA CONCIENCIA

Ovidio Roca

Lecturas de la cotidianidad y de nuestro permanente olvido e inacción.

El populismo cocalero ha impuesto en nuestro país, una cultura de la violencia, la destrucción, el chantaje y con plena impunidad para los perpetradores, los que asumen al igual que su jefe que “tienen el derecho humano” de hacer lo que se les antoje.

Las pérdidas de nuestros vecinos, causadas por los bloqueos: las del chofer, el de la tienda, la pulpería y la de los dueños de los edificios dañados, no se recuperan ni se reparan y a lo único que pueden aspirar el ciudadano es a celebrar la suerte de estar vivo. Vivo para rajarse trabajando para reconstruir y desde abajo el daño recibido. Me gustaría que los metan presos, dice alguno, pero lo que de verdad necesito es el tiempo y la plata para reparar el daño que me causaron

Una sociedad y un Estado que permite algo así es inviable y genera un efecto perverso, pues si la cosa es así nomás; no tiene sentido trabajar y respetar las normas de respeto y convivencia.
Para que voy a trabajar, si puedo recibir doscientos bolivianos por día para bloquear o muchos dólares para fabricar pasta base y muchos más por fabricar clorhidrato de cocaína o hacer contrabando, ser dirigente y vivir del Estado o de explotar a los pongos sumisos del régimen populista.

Siguiendo con el relato de los efectos perversos de la cultura populista cocalera que heredamos; recuerdo que hace varios años y en nuestra hermosa llajta, se planificó y construyó un botadero de basura. De acuerdo a la planificación municipal, el uso del suelo del área no admite asentamiento humanos y menos dotación de servicios.

Pese a estos reglamentos, paulatinamente se produjeron los asentamientos y luego de manera ilegal y violando las normas, alguna autoridad municipal los legaliza y esta población crece y se expande rápidamente entre la basura. Luego rápidamente encuentran una forma de ganar su sustento y lo hacen mediante el chantaje a las autoridades municipales, caracterizadas en todo el país por su debilidad ante las coimas y presiones políticas y sociales.

Leemos en la prensa, que la ciudad de Cochabamba está asfixiada no sólo por la crisis sanitaria y la falta de producción, sino que ahora se tiene casi ocho mil toneladas de basura en las calles que incluye residuos hospitalarios, los que en este tiempo de pandemia incrementa el riesgo de contagio.

Alentados por estas actitudes de temor y permisividad, de las autoridades y de la población, los k’ara chaquis y algún k’ara panza que está de visita, cada vez que necesitan plata paralizan el acceso al botadero y presionan a las autoridades, consiguiendo entre otros premios la dotación de agua al cincuenta por ciento de la tarifa y pingües negocios, como el pago por dejar entrar unos kilos de basura.

Nos informa la prensa, que de los bloqueos surgen convenios firmados entre las temblorosas autoridades y los comunarios. Se ha llegado al extremo de firmar acuerdos, en el que la Alcaldía de Cercado pagaría un total de 1 a 4 dólares por tonelada de basura que ingresa al botadero (según convenio entran 350 toneladas por día) haciendo un total de más de 170.000 dólares anuales, los que se pagan a los auto convocados dirigentes, so pretexto de reconocimiento al daño ambiental provocado a la comunidad. Como si el medio ambiente fuera una mercancía de los k’ara k’ara.

Finalmente vemos, tal como en una serie de Netflix, que por inacción de las autoridades y la desidia y cobardía de la población, un puñado de bloqueadores se impone sobre la ciudad de setecientos mil habitantes, los que son obligados a mantener sus calles llenas de basura y desechos sanitarios, con riesgo de una epidemia y además obligados pagar los diezmos.

Esto muestra nuestra irresponsabilidad y la debilidad del sistema de gobierno, incapaz de dar seguridad a su población que los mantiene con sus impuestos. Queramos o no, por acción o por omisión, somos los artífices de nuestro destino y no podemos dejarlo todo por temor o comodidad en manos de una burocracia ineficaz y corrupta.

Dice Einstein: “El mundo que hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No se lo puede cambiar sin cambiar nuestra forma de pensar”. La letra del Himno Nacional, dice: “es ya libre, ya libre este suelo, ya cesó su servil condición”. Esto sigue siendo una utopía, pues este suelo no es libre, ni cesó su servil condición; sin embargo esta utopía, es la que permanentemente deberá guiar a las generaciones, de hoy y del mañana, y actuar en consecuencia, si queremos vivir en paz, seguridad y concordia.

ovidioroca.wordpress.com

 

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CRONICAS DE LA PESTE CORONAVIRICA Y MASISTA

Ovidio Roca

Vemos a la gente enferma, angustiada y a la economía en acelerado proceso de destrucción. La población esta encapsulada por el virus, temerosa de los bloqueadores y buscando desesperadamente medicinas y comida, y cada día que pasa se siente más traumatizada y sin avizorar un futuro para ellos y su familia.

El virus chino se divierte y hace su trabajo de destruir la plaga humana y ahora otros virus, enterados de sus hazañas, están entrando en la cancha. Lo masistas hacen lo propio; grupos de hasta media docena de bloqueadores juegan con nosotros y en centenas de canchas por todo el país; son bloqueadores que tarifan doscientos bolivianos por día, sin beneficios sociales pero con ración de coca. Son muy aguerridos, con licencia para delinquir y pueden controlar y corretear a media docena de batallones de policías. Lo que a todos nos mantiene aterrados.

Entretanto nuestros líderes y lideras, cada uno con su ego muy hinchado, marcha cada uno por su lado, creyendo y diciendo que es y de lejos, el más mejor de todos y todas. El resultado para nosotros será como ese “Parte de guerra” del cuento: Todo bien mi General, todos muertos y por suerte ni un herido.

La vacuna, que es nuestra  esperanza para sobrevivir, está en oferta y las hay de varios precios, tamaños y colores; los países ricos la están comprando por millones sin saber si servirá. Si realmente se encuentra una vacuna efectiva, seguramente no estará disponible  para todos y menos en los países pobres.
Dicen que unas vacunas estarán disponibles en dos años y que ayudará a algunos pacientes por algún tiempo y que en otros causará reacciones peores que la enfermedad, la gente viendo esto seguro la rechazara. Pero esto es un mal sueño, espero que todo irá bien.

En el campo político, todo en desorden y dejando salir todo lo bueno y lo malo de las personas; más de lo malo y ruin que de lo bueno, pero así nomás había sido.

Ahora que hay poco tráfico en las carreteras no es tan excitante bloquear, pero los masistas están de vacaciones y se aburren, y como no saben qué hacer para divertirse bloquean nomas; paralizan los camiones y asaltan los suministros, queman los bosques de los alrededores y destrozan carreteras; todo para quedar bien con el Jefe y ganarse sus quintos.  Ellos están felices cumpleindo con esta tradición y deporte Chapareño Evista y cocalero y de paso evitan el flujo de alimentos y productos sanitarios, como el oxígeno, para los pacientes de coronavirus y niños recién nacidos.

Preocupados escuchamos a los funcionarios policiales, llorosos y compungidos, confirmar que en los puntos de bloqueo y cerca de los puestos de control, los policías fueron amenazados y que se produjeron saqueos a vehículos que transportan alimentos, medicamentos e insumos de bioseguridad.

Después de la cháchara anterior, viene lo importante. Según el dirigente masista Andrónikos chaparensis, haciendo gala de su cinismo y utilizando el doble pensar Orwelliano, afirma que: El culpable de todo es el Gobierno y argumenta como sofista griego: “El Estado tiene la “suficiente capacidad logística” para trasladar por vía aérea las pruebas, medicamentos y tubos de oxígeno para atender a pacientes con coronavirus y, por esto si hay decesos y complicaciones en los hospitales del país, será de entera responsabilidad del Gobierno”.

Por su parte el exministro y candidato masista Luis Arce y tratando de emular al chaparensis, lamenta la “estrategia de mentiras” que ejecuta el Gobierno de Añez, utilizando la pandemia para afectar las preferencias electorales del MAS. “Hemos visto a través de los medios de comunicación, cómo de manera malintencionada se está atribuyendo al bloqueo de caminos la falta de oxígeno en los hospitales como si fuera una responsabilidad del MAS”.  “Es una mentira que por culpa de los bloqueos esté muriendo gente, cuando es bien sabido que ya había escasez de oxígeno antes de las movilizaciones”. Se olvidó mencionar que también nos faltan los huevos, que reparte Felipe Quispe.

Los masistas con su característica habilidad han impuesto y asentado, en las normas y en la mente de las personas, el derecho a la impunidad de los grupos corporativos cocaleros. Ahora es un derecho humano de los masistas, bloquear y hacer que los trabajadores, los productores y el país pierden millones de pesos por cada día de bloqueo.
El MAS tiene el control total del territorio y ve como provocación del Gobierno, el traslado de oxígeno para los hospitales en convoyes escoltado por militares. Al parecer hay que pedirles disculpas y resarcirlos por interferir en su arduo trabajo de bloqueo.

Por lo que se siente y consiente, Bolivia va hacia un desastre apocalíptico por culpa de unos estólidos (consultar con Andrónico), los llamados políticos opositores al populismo, que son buenos para destruirse mutuamente pero no para unirse y frenar la peste masista

Los masistas, al igual que el virus hacen su tarea; acullican con paciencia y hacen bloqueos para estirar las piernas en espera que sus oponentes se destruyan entre ellos y les dejen la cancha libre. Libre para su coca, su narcotráfico y contrabando y manejar a sus pongos q’aras. Siguen el ejemplo de sus socios y mentores de Cuba y Venezuela, que llevan hasta ahora más de sesenta y más de veinte años.
Los masistas llevan gobernando catorce años y aún siguen haciéndolo en las calles, los caminos y entre las bambalinas del Palacio; pero quieren salir el próximo año a la palestra y lo harán con el apoyo de sus presuntos opositores.

El Estado Republicano, esta para garantizar sus derechos a todas las personas; como ciudadanos y como seres humanos y los principales son el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona, de su familia y su propiedad.
El Estado boliviano no lo está haciendo, se ha rendido ante el populismo masista y el pueblo siente que este Estado no le sirve y acudiendo al derecho tradicional de legítima defensa, se está organizando y declara que levantará los bloqueos, que realizan los populistas cocaleros atentando contra su vida, sus derechos y su salud. Dice el refrán popular: La Justicia y el Pan se ganan, no se dan.

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CUENTOS DEL PERIODO POPULISTA COCALERO. EL REGIMEN LEGAL EVISTA Y EL SENTIDO COMUN

Ovidio Roca

Por algún motivo no logramos entender, ni asumir, que la democracia es mucho más que elecciones y que ésta es en esencia un mecanismo de convivencia ciudadana; de libertad, competencia, de pesos y contrapesos, de equilibrios y controles cruzados. Que la democracia, aun con elecciones formales, pierde su esencia cuando un partido político utilizando sus dos tercios en el Parlamento, captura el poder total del país y luego rápidamente se apodera del resto del aparato del Estado, convirtiéndola de facto en una perfecta Dictadura populista.

En el mundo occidental existen varios sistemas legales, el Common law, el Civil Law y el Evo law; cada uno con sus peculiares características y generando distintos resultados para la vida en sociedad.

En una parte de Europa y Latinoamérica se aplica el Civil law, cuyo origen está en el derecho romano. Un sistema de leyes redactadas y codificadas por los políticos, consagrando los derechos y responsabilidades básicas de cada uno de los ciudadanos.

A su vez, en el mundo anglosajón funciona el Common law, un sistema legal basado, primordialmente en las decisiones adoptadas por los tribunales. Su origen es la tradición  “Remedies precede rights”, que podría traducirse como “la acción crea el derecho” y se refiere a que son las acciones o los procedimientos judiciales interpuestos ante los tribunales, los que dan pie a las decisiones de los jueces, lo que a su vez crean la jurisprudencia, el Derecho.

En un caso se utilizan papeles escritos, en otro el sentido común y en el tercero, el Evo law que se aplica en nuestro país y de gran sentido práctico, funciona bajo el principio masista: “yo le meto nomas que después arreglen los abogados”.

El inventor del Evo law, es el líder icónico del MAS y puesto allí por el Castrochavismo por su relevante actividad económica cocalera y su cara de indígena. Este dirigente cocalero, asumió la Presidencia y luego de su último fraude electoral buscando repostularse por cuarta vez, encontró rechazos, se asustó y salió huyendo del país. Lo hizo al conocer el informe de Almagro y según dicen tembló de pavor al oír el apellido, le habían contado antes en Orinoca, que Almagro y Pizarro fueron quienes conquistaron el Imperio Incaico y dominaron a los indígenas y que ahora estaba viniendo desde Chile.
Desde su exilio dorado en Buenos Aires, alojado en uno de los chalets de su comadre Kristina, tiene controlado el Estado boliviano; una parte del Ejecutivo y bajo sus absolutas órdenes, el Poder legislativo y Judicial. Tiene secuestrada la ley y la justicia; controla y manipula al Ejecutivo y usando el Parlamento les bloquea los recursos económicos, tanto los propios del Estado, como el acceso a los créditos internacionales.

Continuamos viviendo una distopía cocalera, en un mundo de historias y cuentos fantásticos, donde los buenos son los populistas cocaleros y el resto son los malos; los reaccionarios, siervos al imperio gringo; cínicos y enemigos del pueblo, de los pobres, de los indígenas, de los movimientos sociales y especialmente (esto es lo peor y peligroso): de los ricos narcotraficantes socios de los Gobiernos de Venezuela y Cuba.

En Bolivia y especialmente durante el populismo, además de sembrar coca se preocuparon del régimen legal y escribieron leyes a montones para beneficio del Jefe y los dirigentes, y también para que algunos hermanos y hermanas se diviertan, violándolas y utilizando para destruir a los opositores.

En nuestro régimen legal, para nada se usa el sentido común y menos el aprendizaje fruto de la experiencia histórica de años de éxitos y fracasos, que nos enseña a entender mejor la vida y sus avatares. Se insiste en los papeles, en las leyes, aunque todos sabemos que en estas circunstancias, si no eres masista, no sirven para nada pues los jurisconsultos y jurisperitos la aplican a gusto y placer, solo por órdenes del partido y por unos buenos paquetes de verdes.

Todos los días escuchamos y leemos en los medios, a políticos y analistas discutiendo sobre artículos e incisos y temática socioeconómica y viral; discusiones que no aterrizan sobre realidades y soluciones. Sobre el que hacer, hechos y acciones concretas para solucionar los problemas que afectan la vida, la salud y el futuro de las personas.
En estas charlas mediáticas, no les preocupa el analizar la vida de la gente de carne y hueso, ni proponer soluciones para mejorar el trabajo, la seguridad y bienestar de la población. Al parecer poco interesa la realidad, la verdad y la justicia, pues es más atractivo el cuento, el chisme y las historietas; siempre que no sean las historias de Almagro; el de antes y el de ahora, pues el Evo se asusta.

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DISTOPIA POPULISTA Y ACTIVISMO MASISTA

Ovidio Roca

Escribió Aldous Huxley: “la gran lección de la historia, es que no hemos aprendido la lección de la historia”.
Hemos sufrido catorce años de la peste populista cocalera a la cual luego se añadió la peste china, de ambas no hemos salido, no nos hemos repuesto, ni vacunado.

Para aprender la lección, necesitamos recordar lo que nos aconteció y lo que continuamos padeciendo como secuela de la peste populista cocalera y mantenerlo presente en la memoria personal y colectiva para no caer en la trampa y evitar repetirla.

Vivimos con inseguridad y temor, embelecados por “el doble pensar Linerista” que se instauro en el país y que utilizando las medias verdades típicas de la izquierda, sigue agitando las frustraciones y también los odios de la población, la que ahora confinada en sus casas sobrevive temerosa y desconfiada.
Recordemos que la estrategia de poder cocalera busca distorsionar y manipular el sistema democrático y lo hace desvalorizando al ciudadano en sus  principios de responsabilidad personal y social. De esta manera construyen un militante cocalero; que apocado, masticado y acullicado por la inseguridad y el temor puede ser manejado como un rebaño. Una manada que pasta en los cocales, abreva en las pozas de maceración, trapichea en las fronteras, se auto convoca para amedrentar a los ciudadanos y recibir del Más, sus verdes quintos.

Ahora el masismo, hambriento de poder y añorando el dominio absoluto que tenía, busca recuperarlo y ataca a la frágil democracia. Aplica una persistente violencia revanchista y utiliza múltiples grupos de activistas, todos ellos muy bien financiados, motivados y adoctrinados para aterrorizar a la población.
El objetivo es que una buena parte de la población afectada por el populismo y la pandemia y en busca de una salida a sus temores, entregue su apoyo electoral a los narco cocaleros que le ofrecen, seguridad, negocios, ilusiones, bonos y prebendas.

En esencia se trata de extinguir la democracia destruyendo al ciudadano libre y responsable, y colocándolo en una condición de dependencia y sumisión ante los dictados del Estado Totalitario. Un Estado centralista, encabezado por un cacique despótico que impone su poder por encima de todo límite y cuestionamiento.

El discurso masista y de reconquista del poder a cualquier costo, es permanente. Si revisamos, solo algunas declaraciones de los dirigentes masistas reproducidas por la prensa nacional, podemos conocer la esencia de sus principios y valores éticos y políticos y lo que nos espera como ciudadanos y como sociedad de caer bajo su comando.

Desde su exilio dorado Evo proclamaba: “Si de acá a poco tiempo, si volvería, o alguien vuelva, hay que organizar como Venezuela milicias armadas del pueblo”.

También instruyo telefónicamente a Yucra: “Hermano, que no entre comida a las ciudades. Vamos a bloquear, cerco de verdad, y ahora me expulsan de Bolivia y hay bloqueo hasta ganar, hermano”.

El  dirigente masista Huarachi, durante un acto de apoyo a Evo en la ciudad de El Alto, exhortaba: “El uso de la dinamita es histórico y democrático. Hoy los mineros han dicho basta, alto, y han realizado una pasadita, un calentamiento”.

José Domingo Vásquez, confirmaba: “Al menos 40 mil mineros desbloquearán a punta de dinamitas”.

Henry Nina, Ejecutivo de la Confederación de Comunidades Interculturales de Bolivia, conminaba: “Damos 48 horas para que levanten sus supuestos, paros, bloqueos que están en las calles: dos, tres personas con sus “pititas” perjudicando al ciudadano, al desarrollo. Nosotros vamos cortar el agua que va hacia la ciudad de La Paz”.

Últimamente en Cochabamba están proliferando los “Autoconvocados”, infatigables jornaleros que el masismo contrata y paga muy bien. Estos autoconvocados, después de haber realizado acuciosamente su tarea de bloqueo y amedrentamiento, “invocan y convocan” a los masistas para que le paguen por su trabajo.

Después de catorce años de dictadura masista cocalera y luego de la huida de Evo Morales, los Demócratas vía la sucesión constitucional lograron asumir el Poder Ejecutivo, aunque solo a medias, pues la mayoría de los funcionarios de los ministerios son fieles al MAS y trabajan cavándoles los camotes a las autoridades transitorias. Los Poderes Judicial y Legislativo y muchos Departamentales y Municipales, están a cargo de masistas militantes, los que trabajan día y noche para hacer fracasar el Gobierno Provisional. Los opositores hacen lo mismo.

Esto nos muestra que como herencia del masismo tenemos un Estado descuajeringado y tuco y que luego de la peste masista cocalera solo nos quedó la formalidad democrática, por lo que hay que trabajar para recuperarla y darle sustancia.

Recordemos que el Estado democrático y con separación de poderes, se lo constituyo para garantizar que la población pueda vivir con seguridad y libertad; sujeta a normas de convivencia iguales para todos y que garantizan la vida, la propiedad y el trabajo de las personas. En consecuencia la primera responsabilidad de los ciudadanos es recuperar la democracia y elegir gobernantes idóneos y honestos, cuyo principal trabajo como servidores públicos y no dueños del Estado, es proteger la vida, la seguridad, el trabajo y el orden público.

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QUIEN YERRA EN EL DIAGNÓSTICO YERRA EN LA TERAPIA

Ovidio Roca

Pasamos por una época en la cual la población aterrorizada por la pandemia, se encapsula y reúsa ver y escuchar las verdades que nos muestran la realidad y la vida, favoreciendo así el discurso demagógico de los populistas.

Hemos tenido una historia poco satisfactoria, la que necesitamos evaluar y entender para cambiarla y así mejorar nuestra vida. Esto por supuesto aplicando un análisis realista y objetivo, pues cuando los hechos están velados por el lente ideológico solo vemos la interpretación sesgada de los mismos y podemos equivocarnos. Necesitamos investigar, leer y consultar para confirmar los dichos y los hechos de nuestra vida y obtener los elementos que nos ayuden para hacernos cargo de nuestro presente y nuestro futuro.

Nunca antes, fuimos capaces de garantizar una convivencia basada en el respeto y la tolerancia, ahora con el cúmulo de las crisis: sanitaria, económica y política, puede ser una coyuntura decisiva para lograrlo.

En una sociedad democrática, el debate amplio, serio, documentado y con propuestas nos protege del colapso, pues sin razonar y sin debatir entre nosotros, solo nos quedará la violencia como mecanismo de interacción.

Sin embargo, este debate debe tratar de los asuntos que interesan para el bienestar de la sociedad y no distraccionismos. Por ejemplo en estos momentos de profunda crisis económica, sanitaria, social y ambiental, los políticos están en plena discusión sobre la eliminación o reducción de sus salarios, lo cual en si es una verdadera estupidez. Un trabajador público o privado, lo que debe hacer y con capacidad y honestidad es un buen trabajo, cobrando por ello el salario que le corresponde como fruto de su idoneidad y dedicación, pues de esto vive.

Otra cosa es el funcionario público nombrado por el partido, generalmente no idóneo para la tarea a realizar y cuya fuente de ingresos proviene de la corrupción utilizando el cargo. A éste individuo el salario no le interesa.

Un aspecto que resalta en este dramático ambiente de pandemia y crisis múltiples y que preocupa a toda la ciudadanía, es el futuro del empleo y del trabajo. Esta preocupación se explica tanto por los riesgos que vemos al frente, vinculados a la pérdida de empleo por la automatización, la universalización de nuevos requerimientos en términos de educación, habilidades, la aparición del trabajo digital y el surgimiento de novedosas y múltiples formas de trabajo para las cuales no estamos capacitados.

El desafío por tanto es trabajar arduamente en nuestra formación, pues la baja calidad de la educación formal y la ausencia de valores, usos y costumbres adecuados, impide competir y prosperar en un mundo y una sociedad, nueva, dinámica y competitiva.

Y es en este difícil escenario, con miedo a salir a la calle y al trabajo, no hablemos de viajes y turismo, el populismo cocalero nos empuja a un proceso electoral. Una elección en la cual, por un lado está el masismo, una masa humana aglutinada por la etnia, la coca, el corporativismo y sobre todo por el afán de retomar el poder. Por otra parte un conglomerado disperso de demócratas a medias, con afanes de poder y alguno con celos enfermizos por cualquiera que les haga sombra; con lo que el cocalero se fortalece mientras la oposición se critica y destruye mutuamente.

Todos los ciudadanos y especialmente los demócratas, deberían elegir en las próximas elecciones  a quien presente la propuesta más seria y el equipo más capacitado y que en las encuestas muestre las mayores preferencias. Sin embargo, hasta ahora los candidatos no presentan propuestas sólidas y como van las cosas la gente irá a votar sin saber qué ofrecen y menos que saben y pueden hacer.
Debería estar claro para nosotros, no los enseña el sentido común, que un servidor público o privado y en este caso el Candidato, debe tener conocimientos, habilidades y disposición para ejercer un oficio. Un mecánico tiene que saber arreglar un automóvil y un gobernante arreglar un país.

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CORONAVIRUS Y LECCIONES DEL LIBERALISMO Y POPULISMO

Ovidio Roca

La cuarentena a la que estamos sometidos y por mucho tiempo más, nos da la oportunidad de meditar entre otros aspectos, sobre nuestro futuro en relación con el trabajo, la salud, la economía y la política. De comprobar en la práctica diaria, sobre la esencia del populismo y la del liberalismo que no se reduce exclusivamente a la propiedad y el capital como se afirma, sino la libertad humana y en toda su extensión.

Permite ver y meditar sobre las consecuencias funestas que trae el estatismo y  las expropiaciones de las propiedades de aquellos emprendedores que innovan y producen, realizada por los Gobiernos populistas, desconociendo sus derechos y libertades económicas, civiles y políticas. Asimismo evidenciar las inmensas ineficiencias y distorsiones que generan los monopolios estatales al interior de la economía.

En su tiempo Stalin desmanteló cientos de fábricas en la Alemania de la posguerra; las embarcó en trenes hacia la Unión Soviética pero jamás las pudieron hacer funcionar y producir. El Partido Comunista soviético era el dueño de todas esas fábricas, pero ni eso los salvó de la debacle económica que por su ineficiencia les sobrevino a finales del siglo XX.

Fidel Castro expropió todas las grandes haciendas productivas y las empresas privadas de la Isla. Hoy Cuba es uno de los países más miserables del planeta y el Partido Comunista Cubano es dueño de todo y produce nada más que exiliados y miseria.

Los masistas, entre otras varias inversiones truchas, compraron en mil millones de dólares una planta de urea; la pusieron cerca de los cocales chapareños, lejos y aislada de los mercados y no funcionó. Pero esto no importa pues la comisión fue más de trescientos millones de dólares, color verde coca. Esto lo graznó (twitteo) un Urubú que sobrevolaba por la zona y escucho claramente: el negocio, el “qhatu”, el “deal” que celebraban los interfectos, mientras acullicaban coca yungueña.

Las dolencias y secuelas del coronavirus chino y el reforzamiento del populismo, nos están enseñando que cuando se interrumpen nuestros derechos fundamentales de libertad económica y empresa, todo se distorsiona.  Se confirma igualmente que la justicia social tan cacareada por los populistas no son las dadivas del partido, sino el libre acceso y en igualdad de oportunidades para todas las personas: a la educación, a los recursos, al trabajo, la propiedad y al libre mercado.

Por su parte, la izquierda que sabe muy bien manejar los temores y sentimientos de amor, odio y frustraciones de la gente, está aprovechando hábilmente el ambiente de anarquía y desazón exacerbado por la pandemia, para aplicar una estrategia internacional de expansión geopolítica.
Siguen con el conocido método comunista del agit-prop, para generar el caos: movilizan a la población que se encuentra perturbada y le señalan al capitalista y empresario, como el enemigo causante de todos sus problemas. Ellos se desahogan y con violencia producen disturbios, desmanes y destrucción de bienes privados y públicos en las diversas ciudades. Lo vimos en Chile, una de las sociedades más prósperas y estables de Latinoamérica, antes en Ecuador, Perú, Brasil y ahora en los Estados Unidos, causando inseguridad e inestabilidad y sobre todo buscando desmoralizar a la sociedad con sus acciones violentas y debilitar con ello las defensas del Estado democrático.

Esta misma violencia es la que vemos en Bolivia, orientada y extendida mediante los movimientos sociales, y motorizada por minúsculos grupos de activistas del terror, bien organizados, motivados, adoctrinados y financiados por el masismo cocalero. Lo vimos últimamente en K’ara K’ara, Yapacaní, San Julián, Chapare, etc.

Nos enfrentamos a un tremendo riesgo, pues la población atemorizada y sin rumbo espera que alguien los ayude y solucione sus problemas  y esto lo hace mirando esperanzada a los líderes políticos populistas y demagogos (Y ahora quien podrá defenderme!! Yo, el Chapulín colorado/azul).
Con esta actitud las personas pierden su responsabilidad personal, su autoestima, su identidad, su creatividad e iniciativa y se sienten frágiles y dependientes y es sobre esta dependencia que la dirigencia política populista construye los cimientos de su poder y lo hace de manera cínica y demagógica, ofreciendo soluciones que no tienen.

La miseria y sufrimiento social no es como dicen los populistas, el resultado automático de la aviesa voluntad de la derecha, sino muy por el contrario el resultado de las fórmulas utópicas y aplicadas por los socialistas en búsqueda de la sociedad perfecta y como siempre con nefastos resultados. Las personas y los pueblos deben madurar y aprender a ser responsables de su vida y no esperar que los caudillos y caciques los organicen y finalmente los manipulen.

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IZQUIERDA Y DERECHA ENTRE LA PASIÓN Y LA RAZÓN

Ovidio Roca

Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla”. Sun Tzu.

Al inicio de la Revolución Francesa de 1789, se reunían en la Asamblea Nacional tanto las fuerzas defensoras del Antiguo Régimen, las que se sentaron a la derecha del Trono; como las que deseaban subvertirlo y que se sentaban a su izquierda y de aquí surgen estos términos que señalaban una localización física. Actualmente los términos de izquierda y derecha pueden significar cualquier cosa y no definen nada; solo expresan y califican lo que el interés del que los usa quiere significar.

En los hechos y en la vida diaria: la derecha es elitista, capitalista, egoísta, cada cual hace sus negocios y se busca la vida. La izquierda es popular, comunista, el Estado y el partido cuida de la gente y administra su vida.

En los tradicionales y repetidos discursos: la derecha apela al interés de la gente, a la racionalidad, la lógica, la cordura y sensatez; mientras la izquierda lo hace al sentimiento, la pasión, amor, odio y frustración; por esto es más efectiva, convence a las personas y prevalece.

Aunque el modelo socialista, totalitario y estatista, nunca dio buenos resultados para la población en los países donde se aplicó y más por lo contrario generó miseria y explotación; su discurso es el que tiene mejor llegada a la gente. Los demagogos populistas son tan hábiles y creativos con sus cuentos, que convencen a la población de que esta vez y con ellos como dirigentes, la utopía va a funcionar. El resultado como siempre: distopía. Ricardo Arjona, canta gran éxito: “Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida”.

Luego del fracaso del comunismo en la Unión Soviética surge en Latinoamérica el Castrochavismo y los comunistas ahora devenidos en populistas y reunidos en el Foro de San Pablo, modifican su estrategia de toma del poder, se olvidan de la lucha revolucionaria y de acabar con la democracia y más bien la usan. Utilizando el formalismo electoral y las buenas trampas, arman en nombre de la Democracia un gigantesco aparato burocrático y asistencialista, el que sin destruirla plenamente, la expolia y la devora. Como resultado la dirigencia populista encumbrada en el Gobierno, vive con riqueza y a sus anchas mientras las masas, ya menos ilusionadas, subsisten con algunos bonos y prebendas. Aunque estas masas apenas pueden sobrevivir y en servidumbre con las migajas que reciben, aquejadas por el Síndrome de Estocolmo desarrollan una relación de complicidad, amor y odio con su secuestrador.

En el nivel internacional las potencias del Comunismo Siglo XXI, especialmente Rusia, China e Irán se adaptaron a las circunstancias, pero no pierden su intención geopolítica de montar un esquema que les permita derrotar al Imperialismo Capitalista y dominar el mundo. Ellos necesitan de territorio, materias primas y siervos y para lograrlo tienen a su servicio los  comunistas; ahora populistas.
Estos grupos comunistas a la caída de la Unión Soviética y para sobrevivir cambiaron el nombre de sus organizaciones: La Internacional Socialista mutó en el Foro de San Pablo, luego al Grupo de Puebla y últimamente a la Internacional Progresista, o Progre.

Los diversos movimientos populistas se caracterizan por su habilidad de imaginar y vender utopías, de apelar a los sentimientos e ilusiones de las personas, de engañar y mentirle a la población. Este don de la izquierda populista y su habilidad camaleónica para irse adaptando a los tiempos, les permite ir avanzando e  inventando nuevos eslogan y nuevas promesas y todo con el fin exclusivo de conquistar la masa y utilizarla para apoderarse del gobierno y las arcas públicas.
El masivo uso de Fake News y la publicidad más la invención de nuevos paraísos, son instancias útiles que utilizan las nuevas generaciones políticas para la venta de utopías y también para el lavado de su mala imagen dado sus reiterados fracasos. No olvidemos que el pasado es manipulado por las ideologías y el presente por las cronicologías.

En este juego geopolítico internacional, los regímenes comunistas y populistas  tienen una ventaja adicional, ellos manejan sus propias reglas y desconocen totalmente las de sus oponentes, la sociedad democrática. De esta manera, mientras los gobiernos e instituciones democráticas en el ámbito internacional juegan con reglas claras, de respeto institucional y las acatan, los populistas están felices pues las desconocen, las cambian, las incumplen y entre tanto están ganando tiempo para su proyecto de dominar el mundo.

Decía Mark Twain que: “es mucho más fácil engañar a los hombres, que convencerles de que han sido engañados”. Y aquí está el verdadero dilema y problema: a la gente le gusta que le mientan y odian que le digan la verdad.

ovidioroca.wordpress.com

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POR VIA DEL DESASTRE, EL VIRUS CHINO NOS ENSEÑARA A EDUCARNOS Y SER RESPONSABLES PARA VIVIR MEJOR

Ovidio Roca. Recordando a Pipieta.

En el transcurso de su historia, los diferentes pueblos avanzaron dificultosamente por la vida; unos por la senda del trabajo en la agricultura, la artesanía, la industria, las tecnologías y con una cultura centrada en el esfuerzo individual. Otros, portando la cultura de la conquista y la explotación, lo hicieron esclavizando a pueblos menos evolucionados y explotando los recursos naturales y mineros.
A nosotros nos tocó este segundo escenario, contaminado en  los últimos años por la peste comunista y populista del castrochavismo y en estos momentos golpeados por el coronavirus chino.

En Rusia, Lenin decía que: “Comunismo es Capitalismo de Estado más Dictadura del proletariado” (en realidad, del partido del proletariado).

El Imperio comunista Chino está aplicando eficazmente esa regla y lo hace utilizando las nuevas herramientas digitales, bajo un sistema tecno totalitario y un estricto control social. Tienen empresas estatales y otras privadas al servicio de los Gobernantes y los grandes empresarios (los más ricos del mundo) son todos miembros del partido.
El Partido Comunista garantiza a estos empresarios comunistas, una mano de obra dócil, sin derechos sociales ni económicos y con sueldos entre 150 y 300 dólares mensuales.
El Estado tiene la banca pública y la economía bajo su férreo control, y para favorecer las exportaciones maneja una moneda inconvertible y manipulada y algo a destacar de los comunistas chinos; es que a diferencia de los populistas latinoamericanos ellos practican efectivamente el capitalismo salvaje y no han caído en la tentación de los controles de precios.

El populismo latinoamericano inspirado en el comunismo, se ha hecho carne en nuestras poblaciones. Sus líderes prometen al pueblo la abundancia y una sociedad en la cual todos seremos iguales; pero de manos de una burocracia estatal y de partido, no como fruto de la libertad y el esfuerzo individual. Como resultado la población está permanentemente alabando al Jefe en procura de los bonos, los servicios gratuitos y las abundantes jubilaciones sin la necesidad de aportar; que fue lo que les prometieron y no cumplen.

La cultura populista latinoamericana, vinculada la castrochavismo, no entiende para nada el “principio de la escasez”, del que deriva el concepto de costo, un costo que nadie quiere pagar. Los populistas no conciben que para tener una mejor calidad de vida se requiere de trabajo, asumir planamente los derechos y las obligaciones; que todo tiene un costo y que la vida en sociedad exige respeto a las leyes, responsabilidad personal y social.
Por estos antecedentes, aplicar en Bolivia la urgente y necesaria cura para la crisis económica, institucional y social que empezamos a enfrentar; utilizando recetas de tipo liberal y en plena crisis, será muy complicado por la resistencia que opondrá la gente adicta al populismo; salvo que la solución venga por el desastre. Un desastre como la aguda crisis económica social e institucional que se nos viene, como producto de la pandemia coronavirica.

Nuestra experiencia histórica nos muestra que en la época de la UDP (1982), cuando la crisis llegó al extremo y la inflación se comía diariamente los salarios, la gente desesperada estaba dispuesta a aceptar soluciones dolorosas con tal de salir del problema.

Se hablaba de ello, pero nada se hacía y se necesitó de un Estadista con ideas claras, con fortaleza programática y de solido carácter, para aplicar unas medidas de shock (el 21060) a un paciente que estaba tan desesperado que acepto aguantar los dolores de la cura.
La inflación se detuvo, el paciente se curó y el país prosperó; pero luego de varios años llegó la peste castrochavista y la de los malos políticos, que infectaron al pueblo de populismo. Hay que buscar al buen médico, al Estadista.

Actualmente son otros los problemas, otras las realidades, por lo que se necesitan nuevas y urgentes soluciones; sin embargo existe poca preocupación de los dirigentes políticos y empresariales en entender y satisfacer las necesidades de esta nueva realidad y ciudadanía.

El modelo capitalista de economía: financiero y consumista, tiene que adaptarse a la nueva sociedad post coronavirica y utilizar los cambios tecnológicos para estructurar un capitalismo democrático y liberal centrado en las personas y con una economía sostenible y ecológica.

Lo que nos enseña la experiencia es que:

El contar con instituciones sólidas, eficientes y basada en meritocracia, ayuda a administrar mejor el país y resolver exitosamente el problema siempre presente de la escasez.

Que en esta moderna economía, la obtención de ganancias se basa fundamentalmente en el conocimiento y en la innovación, por lo que necesitamos urgentemente revalorizar el trabajo productivo e innovador para seguir adelante.

Esta nueva economía centrada en la tecnología de la información y el conocimiento, necesita ser acompañada con un sistema educativo sólido como base de la producción, la productividad y la competitividad, en lo que estamos sumamente atrasados.

Como norma los mercados deben gestionarse con prudencia y en aras del bien común, de manera que los beneficios del crecimiento se distribuyan de forma equitativa. Igualmente lograr la prestación eficiente de servicios sanitarios y educativos a la mayoría de la población; y para garantizar nuestra propia supervivencia necesitamos contar con respuestas y acciones adecuadas ante el cambio climático.

El virus chino nos enfrenta a la urgente necesidad de garantizar las necesidades básicas que tenemos como seres humanos; que son el alimento, la salud y la seguridad. Esto nos conduce al renacimiento de la revolución agrícola y las prácticas ambientales que nos dan un ambiente sano.

Estos son temas que se repiten permanentemente pero que no se asumen, esperemos que finalmente lo hagamos empujados por el temor a las pandemias y al Profesor Pipieta.

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ECONOMÍA SON EXPECTATIVAS

Publicado por Eju.tv  22/01/2011-11:47

Ovidio Roca

La naturaleza nos enseña que la vida surge y progresa adaptándose y dominando su entorno y los organismos que no lo hacen desaparecen. La gente actúa de la misma manera y según sus expectativas y las señales que recibe de su entorno diseñan sus propias estrategias de vida en procura de sobrevivir.

Las expectativas de la población boliviana sobre el futuro del país son cada vez más sombrías. Se vive además de una crisis política y social, una crisis alimentaria y energética realmente grave. La situación se percibe cada vez más caótica, el gobierno está perdiendo el control; la receta estatista y populista no funciona y ahora falta hasta lo principal para la vida, la comida. Por otra parte los seguidores del actual gobierno han perdido ya la confianza en la capacidad de sus líderes para manejar la complejidad de la economía y del aparato del Estado.

Los sectores productivos y gran parte de la ciudadanía trabajadora piensan que no se avizora ninguna recuperación del país mientras no cambie el enfoque en el manejo de la economía, pues la producción no se recuperará mientras no haya seguridad jurídica sobre las tierras e inversiones; mientras se sigan aplicando medidas de control de precios y comercialización, que distorsionan las señales del mercado e impiden su funcionamiento

Quizá no deberíamos quejarnos de lo que está ocurriendo, pues el Vicepresidente siempre fue muy claro en cuanto a su proyecto político. Es un proyecto de poder total que conduce hacia el comunismo como en Cuba y así lo dejamos pasar. Si se usa el indigenismo y al indio, es por la simple estrategia de utilizar las reivindicaciones de la mayoritaria población local y hacerlas funcionales al proyecto; y también para satisfacer también el gusto por el folcklorismo de los “progre” extranjeros que le dieron recursos y cobertura internacional, no olvidemos que ellos gustan del buen salvaje y lo exótico siempre que no vayan a ensuciar sus ciudades.

En el mundo actual de las comunicaciones y el Internet podemos conocer cómo funcionan los sistemas económicos y políticos en los distintos países, y cuáles de ellos dan resultados favorables para sus ciudadanos y cuáles no. Ya no hay cortinas de hierro o de bambú como en las épocas del comunismo soviético, que evitaban que el pueblo conozca que más allá de su paraíso comunista había un mundo de libertad y prosperidad. Pero lamentablemente, como siempre el deseo de creer en mitos y promesas es más fuerte que asumir la responsabilidad por su propio destino y esta actitud parece ser innata pues se repite una y otra vez en la historia de los pueblos.

Si nuestra meta, como lo señaló el Vicepresidente estalinista y nuestro Presidente sindicalista-cocalero, es el paraíso Cubano; en este mundo de las comunicaciones fácilmente podemos informarnos y saber cómo es ese paraíso y ver si nos gustará, en el papel de pueblo no de dirigente. Esto se lo puede hacer por Internet y mejor aun viajando allí; pero en este caso ganando, transportándose, comiendo y viviendo como cubano. Ir como turista o como amigo de Fidel es otra cosa.

Hace más de cincuenta años, el pueblo cubano que antes de 1960 fue uno de los más modernos y desarrollados de América, vive enjaulado y temeroso, sobreviviendo con un poco de “alpiste” que se le provee vía su libreta de racionamiento con la que nacen, perdiendo cada día su capacidad de reacción y competividad. Reciben alimentos y algunos productos básicos que ni siquiera se los dio la Revolución. Refiriéndose a que cada vez se eliminan más artículos de la libreta nos dice Yoani Sánchez, “quizás el cambio más importante puede ocurrir en la mentalidad de las personas, cuando sientan que la pequeña porción de alpiste ya no está siendo colocada en el interior de la jaula, cuando comiencen a sentir la presión real de cada uno de los barrotes”. Entonces surge la esperanza de que la gente por necesidad y por desesperación pueda romper la jaula, derribar a su captores y reconstruir su vida en esa hermosa isla.

La Revolución comunista cubana fue un fracaso económico desde el inicio, sobrevivió subvencionada por los rusos que querían una base frente a los Estados Unidos y esto duro hasta que también fracaso su sistema y luego de unos años agarro la posta Chávez apoyado en el petróleo de los venezolanos; subsidio que ahora está siendo retaceado.

En estos momentos los Castro, ahora agobiados por el fracaso económico han decidido echar a la calle a la mitad de la población empleada. Población de libreta de racionamiento, amedrentada y sin ninguna preparación de emprendedorismo, ni acceso mercados de abastecimiento; no sabe qué hacer ni cómo proceder y ahora bruscamente se ven obligados a buscársela como puedan.
Ellos estuvieron acostumbrados a ser empleados del Estado, a asistir a su fuente de trabajo por un sueldo miserable de veinte dólares al mes que ni siquiera lo recibían pues lo utilizan para pagar a los supervisores para que lo mantengan en los cotos de caza que son las empresas del gobierno y donde todos “sacaban” lo que podían mientras hacían que trabajaban, para luego intercambiarlos con sus compañeros de las otras empresas.

Cuando el modelo ya no da más, cuando ya no llega la plata de afuera pues los rusos fracasaron y Chávez ya está cortando la mamadera, la solución “revolucionaria” es echar la gente a la calle.

Desde siempre los poderes totalitarios se mantienen por el temor y solo cuando la gente lo pierde o lo domina, puede erguirse y buscar su libertad. El muro de Berlín fue derribado cuando el poder omnímodo de la URSS empezó a resquebrajarse y los guardias armados empezaron a dudar del poder comunista. Un día cualquiera, una persona cruzo ilegalmente el muro hacia la libertad y no le dispararon, al día siguiente pasaron dos y tampoco murieron y luego fueron cientos, miles, millones que se alzaron y juntos derribaron el muro y el poder totalitario del partido comunista alemán.

La esperanza es que la crisis económica y el hambre impulsen al pueblo boliviano a pasar por encima del gobierno y de la pinche oposición y derriben este experimento social indigenista, que no tiene capacidad de conducirnos hacia una economía productiva y sostenible que dé trabajo, bienestar y prosperidad a todos los ciudadanos bolivianos. Mientras tanto a comprar su yuquita que ahora está a 100 Bs la @ y criar gallinas criollas.

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