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POPULISMO PLURINACIONAL Y SU TRANSITO HACIA LA DEMOCRACIA Y ECONOMIA DE MERCADO

Ovidio Roca

Se dice que si preparamos un guiso siguiendo una receta, por ejemplo de “patasca”, tendremos casi siempre este puchero criollo y aunque la mano del cocinero hace las diferencias, siempre será una patasca.

Vale decir que cuando cocinamos como lo hacen en Cuba, Venezuela, Nicaragua, aplicando la receta populista de estatismo, despilfarro, peguismo estatal y nos llenamos de subsidios que funcionan de épocas de bonanza de las materias primas, estaremos bien por un tiempo; pero cuando se acaba la plata y llega la época de las vacas flacas, que es cuando a los populistas los sacan del poder, hace falta que alguien trabaje y tome medidas duras e impopulares para arreglar el desastre que produjeron los populistas con su receta.

Como esta tarea de componer, de arreglar, es complicada, cuesta y afecta a todos, empieza el problema, porque los adictos al régimen no quieren perder sus pegas y ventajas y piden que vuelvan los demagogos.

Podemos ver en Argentina lo que se nos viene, pero no será antes de sufrir las dramáticas fases venezolana y nicaragüense; de miseria y matanzas que ya se avizora.

Esto de la receta y la patasca es cierto, aunque con variantes que tienen que ver con las características de cada economía nacional, su entorno geográfico y particularmente con los hábitos y características de su población. Una nota especial de la economía boliviana la dan los miles y miles de obsesivos, habilidosos y sacrificados campesinos, micro empresarios y contrabandistas, que se financian con los recursos del circuito de la coca cocaína y que abastecen de alimentos y bienes de uso diario a toda la población.

La economía boliviana es en un setenta por ciento informal y los miles de cuentapropistas se ganan la vida haciendo todo tipo de trabajos: servicios variados, pequeña agricultura, artesanías, comercio, contrabando, producción cocalera; esto más el aporte del narcotráfico, hacen que no se sienta en el corto plazo los efectos de la crisis populista de la misma manera que se lo sufre en Cuba, Venezuela y Nicaragua, que no tienen disponible una fuente alternativa de dólares a la oficial como en la Bolivia cocalera.

Una gran parte de la población quisiera trabajar formalmente pero no puede hacerlo por las miles de regulaciones e impuestos del Estado, imposibles de cumplir, por lo que el pueblo para subsistir se refugia en la informalidad que es una economía de subsistencia, una economía popular que aunque no aporta al Estado tampoco recibe nada de él y solo le pide que se aleje y les permita subsistir, pues lo único que ven de parte de la burocracia estatal son los cientos de trámites para multiplicar los pesos que éstos se meten al bolsillo.

En todo caso es importante diferenciar este tipo de economía informal, de la economía ilegal y delincuencial que afecta la vida, la salud y la propiedad de los demás y que de alguna manera es socia favorecida por los  regímenes populistas.

Como una exigencia para enfrentar la debacle y el proceso destructivo que se produce en los regímenes populistas y castrochavista y que continuara con nosotros; es asumir la tarea de diseñar la forma en que haremos la transición del populismo hacia una economía moderna, formal y productiva. Esto tiene que hacerse teniendo en cuenta las particulares características del país y de su población; se requieren de soluciones propias y creativas, pero siempre usando y canalizando esa fortaleza de la economía popular y trabajando en la capacitación de la población a los desafíos tecnológicos y climáticos que se avecinan.

El cambio de modelo económico, el que necesariamente debe ser de shock, tendrá que darse después de que sobrevenga el desastre, como el que vivimos durante la época de la UDP con esa inflación que llego al veinte mil por ciento anual y que tenía desesperada a la población. Por suerte en esa época el Dr. Siles actuó sensatamente y sabiendo que él no podía manejar el desastre, renuncio y dio paso para que se elija a un Estadista, el Dr. Paz que tomo medidas drásticas y de shock: cambio real y flexible de la moneda, liberalización del mercado, libertad de precios y un arancel único de importaciones; modificación del régimen impositivo que de más de trecientos impuestos se redujeron a siete y se dio un fuerte fomento a las exportaciones; con todo esto se dio seguridad jurídica lo que permitió que la economía y la producción se estabilice. Fue duro y doloroso como una operación quirúrgica, pero funciono.

Actualmente y a nivel mundial estamos ingresando a un cambio de paradigma, por una parte el cambio climático de lluvias, sequias y temperaturas extremas y cambiantes que modificara nuestra forma de vivir y de convivir armónicamente con el ecosistema y que nos obliga a aprender nuevas maneras de producir en la agricultura y también: qué, cuando, como y donde producir y con semillas adaptadas al nuevo régimen climático.

Asimismo con las nuevas tecnologías se están diseñando en el mundo formas novedosas de producir bienes y servicios, por lo que debemos dar énfasis a la educación innovadora tecnológica y dentro de esta a la biotecnología, la electrónica y también asignar un nuevo rol al Estado, cual es garantizar la convivencia pacífica y próspera de todos los ciudadanos y no el de exaccionar a la población como lo hace ahora con la elaboración y uso abusivo de leyes e impuestos para consolidar su poder y atacar a sus oponentes.

Para esto hace falta una gran campaña de educación y concientización sobre lo que es una sociedad viable y esto es trabajo especialmente de aquellos  que tienen un futuro por delante; los jóvenes, los colectivos y plataformas ciudadanas, activistas sociales y los grupos de opinión que necesitan ponerse de acuerdo sobre un Frente Democrático de Unidad Nacional y un grupo de Gerentes capaces de administrar de forma eficiente el aparato del Estado.

Así nomás había sido y será, si es que queremos ingresar al mundo de la  modernidad y el desarrollo sostenible; entre tanto estamos mal pero nos dicen que vamos bien.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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DE LAS MALAS NOTICIAS Y EL DESARROLLO ALTERNATIVO

Ovidio Roca

Los científicos son cada vez más explícitos en relacion al cataclismo que el cambio climático significa para la especie humana y nosotros poco o nada hacemos; y algunos como Trump dicen que “esto no es con nosotros”.

Pese a las advertencias catastróficas en todo el mundo la explotación de las materias primas continúa creciendo, los bosques desaparecen, los océanos se acidifican, el crecimiento demográfico y la expansión del comercio hacen trizas todos los propósitos de contener la degradación de la Tierra, mientras la mitad de los productos alimenticios que se producen se tiran a la basura.

El objetivo de todas las especies animales es su supervivencia: permanecer vivos, lograr su bienestar, estar seguros. Los humanos se caracterizan además por evolucionar desde su ser biológico hacia un ser social; un ser que vive y se desarrolla en sociedad.

La humanidad en su transcurso histórico ha venido enfrentando a sus eternos males: el hambre, las enfermedades, la ausencia de libertad y la violencia y ahora se añade el cambio climático, son males que cada vez que creemos vencerlos se renuevan.

En su proceso evolutivo los seres humanos mediante la mutua colaboración, la riqueza relacional y en un ambiente cultural y social, han logrado sobrevivir gracias a la solidaridad, poniendo en común lo poco que tienen y avanzando hacia el conocimiento tecnológico e industria, lo que les permite producir lo que necesitan  y disfrutar de su vida y de sus bienes.

Este efecto del entorno familiar y de las relaciones sociales en la supervivencia humana, nos aporta pistas sobre una salida posible al actual crecimiento depredador e insostenible: una alternativa de sociedad sin crecimiento, con calidad de vida, con menos bienes materiales pero con más bienes relacionales y un uso inteligente de las modernas tecnologías compatibles con el cuidado del medioambiente y capaces de generar bienestar a la sociedad.

Cuando la humanidad ingreso a la modernidad y la democracia, practicó el sistema de libre mercado que dio origen a una masiva creación de riqueza y libertad, pero posteriormente derivó en el actual consumismo. Se pasó de una economía innovadora, productiva y competitiva, hacia un capitalismo financiero en el que las personas se enriquecen mediante la especulación financiera, obteniendo protecciones de monopolio y favores del gobierno, con un total desprecio por el ciudadano y el medio ambiente.

Nos olvidamos que tenemos un solo planeta y un único ecosistema en el cual surgimos y nos desarrollamos como especie humana y al que cada día estamos destruyendo. Como ciudadanos somos libres de decidir nuestro desino y en uso de esta libertad podemos decidir salir adelante preservado nuestro ecosistema y también autodestruirnos, y al parecer estamos decididos por esta última alternativa. En los sistemas socialistas la situación es aún peor, allí cunde el Estatismo, la economía extractivista y la agresiva destrucción del medio ambiente.

Ante esta situación se postula el decrecimiento, que es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular y controlada de la producción económica, buscando establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos. El reto es vivir mejor con menos.

En términos generales el decrecimiento es un modelo de desarrollo alternativo, que significa crear in situ condiciones de vida y de trabajo, respetando las especificidades colectivas y las culturas diferenciadas de cada pueblo. La clave de este proceso es el cambio de valores sobre el significado de riqueza, pobreza y bienestar, lo que comporta nuevos conceptos y una reestructuración de la economía actual que exige salir del capitalismo financiero.

Se trata de moderar el consumo de recursos, de ingresar a una nueva revolución industrial que aumenta exponencialmente el contenido de inteligencia e innovación y donde la producción se “desmaterializa”. También se busca la forma de aumentar la reutilización, el reciclaje y promover el uso de modernas tecnologías para lograr energía limpia y barata.

Este cambio de paradigma requiere potenciar la educación, fortalecer las escuelas y las universidades para promover los cambios en el campo cultural y tecnológico. Como culminación y aplicando estos valores, se inicia un nuevo ciclo de la economía y de la vida.

Hasta ahora esta teoría del decrecimiento es inaplicable por aspectos económicos y políticos, pero lo será necesariamente cuando venga el colapso; lo importante es conocer que las alternativas existen y este paradigma del decrecimiento en una opción viable.

No nos gusta escuchar malas noticias, aunque el origen de éstas sea nuestro mal comportamiento con el ecosistema y olvidamos que: “la gente necesita de la naturaleza, pero la naturaleza no necesita de la gente”.

ovidioroca.wordpress.com

 

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HACIA UNA SOCIEDAD Y ECONOMÍA NO DEPREDADORA Y RESPONSABLE CON EL MEDIO AMBIENTE

Ovidio Roca

Cada día que pasa vemos mayores impactos negativos sobre nuestro ecosistema; hay un desorden del ciclo climático tal como lo conocemos y nos adaptamos a él, con temperaturas sequias e inundaciones extremas, huracanes, derretimiento de los glaciares y todo esto, aunque Trump no lo crea,  por los efectos de nuestra obsesión por el crecimiento, el consumismo y una población que aumenta cada día, ocupando, deteriorando y destruyendo el único hábitat adecuado para que prospere la especie humana.

Para salvaguardar nuestro ecosistema y nuestra vida se hace necesario un cambio de paradigma en la forma de producir, consumir y sobre todo de relacionarnos adecuadamente, tanto entre nosotros como con el medio ambiente; por tanto es urgente dar un giro hacia un sistema democrático y una economía no depredadora y eco sostenible que hace de la Tierra un lugar habitable para el ser humano.

En el campo socioeconómico si analizamos el desarrollo de los distintos países, podemos confirmar que los que lograron un mejor progreso económico, social y ambiental son aquellos que adoptaron sistemas democráticos y políticas de mercado, mientras que los que aplicaron las variantes socialistas, estatistas y populistas se debaten en la pobreza y una economía extractivista. Esto no ha cambiado a lo largo de la historia y pese a esta constatación las masas siguen creyendo en los populismos, pues extrañamente las promesas son más anheladas y creíbles que la realidad.

En el campo tecnológico vemos que como producto del avance científico, cada vez se acrecienta más la innovación y creación de nuevas formas de producir y comerciar, se potencia la economía del conocimiento, la informatización en todos los sectores de actividad y también se acrecienta la preocupación por el cuidado del ecosistema.  Ahora se producen más bienes y servicios con cada vez menos materias primas y menos personas, aunque de mayor capacitación tecnológica, lo que deja prever un cambio a corto o medio plazo de la sociedad del trabajo tal y como la conocemos hasta ahora, por lo que los países que no se preocupan por la investigación, la educación, la capacitación tecnológica y la economía no depredadora y responsable con el medio ambiente, van a sufrir las consecuencias.

Estamos viviendo los efectos del populismo y capitalismo depredador y del cambio climático, por lo que deberíamos reflexionar y plantearnos una nueva cultura de sociedad y economía, que no esté obsesionada ni guiada por la especulación y el crecimiento del PIB, sino con la capacidad de producir en forma sostenible nuestro sustento, construir la infraestructura básica, promover y disfrutar de nuestra propia cultura y la de los otros pueblos. Una sociedad con nuevas pautas de comportamiento, con conciencia y compromiso personal, nacional e internacional por la preservación del ecosistema apto para la vida de nuestra especie humana. Una sociedad en la que nos veamos los unos a los otros, no solo como personas individuales, sino como una familia, como un pueblo, aunque cada uno con sus  propias historias y tradiciones.

El objetivo de una sociedad es el bienestar y seguridad de las personas y no el puro crecimiento económico, se trata de cubrir las necesidades básicas más no el consumismo. El objetivo es la felicidad del ser humano, con arte, cultura y en un ambiente apto para su existencia y nuestra responsabilidad es legar a nuestros descendientes una naturaleza más grandiosa y un  mejor ecosistema.

La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”: Publio Ovidio Nason

ovidioroca.wordpress.com

 

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VIVIR Y HACER “OTRAS COSAS” EN EL TIPNIS

Ovidio Roca

La Prensa destaca permanentemente las noticias del avasallamiento del Tipnis y últimamente sobre la invitación del Presidente a dos  Exmandatarios, para conocer la vida selvática y practicar como “hacer del cuerpo” en el monte, es decir defecar.

Como está relacionado con esta área envío el relato publicado el año 2011, de una educativa visita que realice hace sesenta años por los ríos Isiboro y Sécure. Esto fue mucho antes que al área se la declare Territorio Indígena y Parque Nacional (TIPNIS)  y la invadan los cocaleros. Aquí va:
VIDA COTIDIANA CON LOS CHIMANES

Publicado por ovidioroca en Entorno y vivencias personalesPueblos Indígenas tradicionestipnis el 12 septiembre, 2011 |

VIDA COTIDIANA CHIMAN
(El mundo indígena antes de los misioneros, los antropólogos, las ONG,s y los cocaleros)
– Ovidio Roca – 30.3.2011

Para conocer los ríos del Beni, el año 1958 me “cole” a una exploración en busca de uranio hacia las nacientes del Isiboro, a la que partimos desde Trinidad. Navegamos el Ibare hasta el Mamoré, entramos por la boca del Sécure y finalmente llegamos al Isiboro, que en esa época era una región poco conocida, pues aún no habían ingresado los cocaleros al chapare y sus alrededores. Actualmente esta región constituye el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Secure, TIPNIS

Luego de algunas semanas, navegábamos el curso alto del río Isiboro, cerca del arroyo querosén. En la oración avistamos un caserío que según Pablo Noe, trinitario de Puerto San Lorenzo, era de indígenas Chimanes. El motorista encostó al borde del barranco y ató fuertemente la canoa, subimos hasta las chozas para compartir con la gente, poner fuego, comer algo y pasar la noche. Al día siguiente encontramos la canoa colgada en la empinada barranca y el motor de fuera de borda hundido. Las aguas habían bajado por lo menos dos metros durante la noche, lo que no es normal en los ríos de la llanura y aprendimos que es lo frecuente en el curso alto. Aquí las lluvias en las cabeceras hacen subir el nivel del río y luego las aguas escurren rápidamente y bajan de nivel en pocas horas.
El motor no funcionaba y se habían perdido las herramientas, ante esto el motorista partió navegando “a bubuya” hacia Puerto San Lorenzo donde había quedado la embarcación de motor de centro en la que vinimos hasta allí y donde contaba con los elementos para reparar el de popa.
Decidí quedarme con los Chimanes y armé mi carpa y mosquitero cerca del caserío de chozas de tacuara y techo de patujú, donde me quede por casi un mes, acompañado de Pablo que hablaba castellano y más o menos se hacía entender por los Chimanes.
Participábamos en la vida de la tribu, eran doce personas, había dos “seméndalas” muchachas a las que ya le había crecido el cabello luego de ser rapadas a su primera regla y estaban listas para elegir pareja.
Los acompañaba y aprendía de ellos que conocían el monte y ríos y sabían utilizar eficientemente los recursos que les daba la naturaleza y de ellos se abastecían, pues aún no habían llegado los antropólogos y misioneros.
Las mujeres hacían chapapas (parrilla de palos) elevadas sobre el rescoldo de la fogata para recibir el humo y el calor suave. Sobre la parrilla ponían lo que habían conseguido cazar ese día, especialmente pescados y monos. El proceso duraba varios días y poco a poco los monos se abizcochaban y volvían negros. Me daba una sensación extraña ver estas formas humanas colgando de las tijeras del techo de las chozas. Igual sucedía con los pescados, y es la forma en que conservan el alimento (pues carecen de sal para hacer charque) para cuando no hay posibilidades de tener carne fresca.
El pescado, los patos y pavas que cazan, los cocinaban en la fogata, junto a las yucas. Los pescados son envueltos en hojas de patujú y luego son cubiertos totalmente con greda (arcilla), así protegidos lo ponen al lado de las brasas durante algunas horas y resulta un manjar delicioso. Las aves las cubrían directamente con greda sin sacarles las plumas pues estas salen cuando se saca la cubierta de arcilla, quedando la presa limpia. El resultado es excelente, salvo la mala impresión de comer los animales sin sacarles las tripas. Yo tenía un manjar especial, la sal, que se peleaban para les regale un poquito.
Otra delicia son los gusanos trochos; se sacan de las palmeras caídas, cuando apegando el oído al tronco se escucha un ruido como si estuvieran rascando es la señal que están grandes y listos para comerlos. Se los saca y se los ensarta en un jipurí y se pone a las brasas, son deliciosos. También se comen crudos agarrándolos por la cabeza, pero no me gustaron. Los gusanos de caluchas se comen crudos, estos son sabrosos y de un sabor dulzón y a coco.
La pesca se hace con arco y flecha. Tenían y fabricaban diversidad de flechas, una para cada tipo de animal y aun para tirarles (desde la hamaca) a los muchachos para que no molesten, estas tenían una punta redonda.
Para las flechas usaban como asta o varilla la flor de chuchio y para la punta, madera de chonta. Los dos extremos del asta (donde van las plumas y donde se inserta la punta) es atado fuertemente con un cordel de fibras retorcidas y para asegurarlo y que la atadura no se mueva lo impregnan con resina de mururé. El tamaño y forma de las puntas y el grosor del asta de la flecha varían. Fabrican flechas para pájaros, estas son delgadas y de punta fina. Para los monos tienen las más aguzadas y con dos aletas como las púas de la raya. Para cazar taitetú, son más fuertes y la punta la hacen de tacuara de manera que al herir el animal este se desangre por la punta acanalada de la flecha. El problema es que hay que seguir al animal hasta que éste ya no puede caminar. De todas maneras tienen todo el tiempo para eso. Para los pescados la punta es en forma de tridente y con aletas o ganchos bien aguzados.
La chicha “patacada” de yuca es la bebida más apetecida. Se cocina la yuca, se la mastica para ensalivarla y luego se la deja fermentar por varios días en unas tinajas bien tapadas. Con la borrachera que esta produce uno se olvida de todo bicho que camina, vuela y pica.
El vestido es de corocho, la corteza de un árbol alto parecido al higuerón. Se busca un árbol grueso y se saca la corteza en forma de una sábana. Se lo sumerge en el arroyo durante unos días y luego se empieza a machacar cuidadosamente golpeando con un mazo de madera. En poco tiempo queda flexible como si fuera una tela. Se dobla la tela por la mitad y se hace un corte para pasar la cabeza, luego se sujeta con un cinto de fibras tejidas concluyendo así el atuendo. Había algunas mujeres con inclinaciones artísticas que le ponían color y algunos adornos, pero no era común.
Para espantar los mosquitos y marigüis, se usa una especie de cola de caballo que se fabrica con el pedúnculo del racimo de motacú. Se lo corta y se lo pasa por las brasas, luego se saca las cáscara verdosa y se empieza a machacar con cuidado y en poco tiempo teníamos con que azotarnos los pies y la espalda y así espantar a los bichos.
Cerca del caserío, en una loma al lado del río, tenía su choza un guarayo viejo que se asumía como chaman y practicaba la curación con yerbas, fricciones con aceites, chupar y escupir los males, sobas y otras artes. En la choza tenía un mosquitero de lienzo, grande y cuadrado, allí llevaba a las muchachas para hacer la sanación que duraba bastante tiempo; a las viejas las curaba rápidamente y al aire libre, en la estera colocada bajo un frondoso tajibo.
Cada cierto tiempo llegaban en canoas algunos enfermos para ser curados, con tomas de aceite de raya o de caimán o fricciones con “untos” de manteca de tigre y luego cubiertos con hojas de macororó.
Como el plan del gobierno es volver 500 años atrás, vale la pena estar preparados por lo menos con la gastronomía.

Chimanestradiciones indigenas

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LAS UTOPÍAS DEBEN CONTINUAR GUIANDO EL CAMINO

Ovidio Roca

Hablar y opinar sobre ecología y protección del ecosistema tiene enfoques y vivencias diferentes si lo hacemos desde las oficinas de un Institución Pública, una ONG, los salones de una empresa o si somos vivientes en una pequeña comunidad, por ejemplo en el TIPNIS.

Engels decía en lenguaje común: “No se piensa lo mismo desde una choza que desde un palacio”. Marx, más al gusto de nuestro Licenciado, explicaba: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”

Cuando nos encontramos en condiciones precarias de acceso a la alimentación, la educación y la salud y vivimos prácticamente al día; lo que nos interesa es sobrevivir y cuando algún actor interesado nos ofrece solucionar nuestras carencias, queremos creerle y definitivamente le creemos; y no interesa y tampoco sabemos a qué costo nos llegará esa ayuda. Esto ocurre con esas famosas consultas a los pueblos originarios quienes necesitan creer en las promesas y responden lo que los encuestadores oficiales quieren escuchar y anotar.

Los interesados, agentes políticos, empresarios, negociantes hablan a los indígenas; de caminos, escuelas, hospitales, de bonos y prebendas. Luego detrás de ellos vienen los cocaleros, los madereros, cazadores, agricultores y ganaderos, que transforman rápidamente su entorno ecológico y forma de vida y los excluyen dejándolos en la miseria. De la misma forma ha sucedido con otros mega proyectos y la carretera condenará, en este caso, a poblaciones indígenas yuracarés, mojeñas y chimanes, algunas de ellas con escaso contacto con el mundo externo, a su desaparición porque eso además interesa a los nuevos colonizadores cocaleros.

Por otro lado, y esto debería interesar al mundo, la famosa carretera por el Tipnis destruirá irremediablemente un ecosistema de alta biodiversidad y en muchos casos ni siquiera estudiado, que se perderá antes de siquiera determinar su valor.

Sin embargo la forma de preservar depende de acciones practicas; hay que dar valor económico al ecosistema y se debe tener un dueño y responsable del territorio, pues como sabemos “lo que es de todos es de nadie”.

Y la población del mundo que recibe los beneficios ambientales, debe colaborar económica y técnicamente con el mantenimiento y preservación del ecosistema de estos bosques nativos y su ecosistema, pues hay que pagar por la fijación de carbono, la protección de los bosques y el tesoro que significa la biodiversidad para la ciencia y para el hombre.

DE LAS UTOPIAS
Las utopías sustentables deben seguir guiando el camino a seguir, como aquellas amazónicas de El Dorado y la Loma Santa; y las poblaciones que viven en esos territorios y otros con que cuenta el país, pueden cuidar de estos espacios y vivir allí con otros que quieren seguir el mismo modelo de vida,  más vinculada con la naturaleza, una forma de vida de trabajo para cubrir las necesidades mínimas y  no consumista y en un territorio donde no se introducen especies exóticas, ganaderas o agrícolas.

Para ello se debería apoyar al diseño de un modo de vida amable y ecológico en la zona y facilitar la vida de quienes actualmente viven allí y para los que desean hacer ese tipo de vida; vida natural, lejos del consumismo, pero no de la moderna tecnología ambiental y productiva.

Se trata de implementar una modalidad de vida sin superpoblar el territorio, con pequeñas comunidades dispersas que no afecten y contaminen el ecosistema y siguiendo la filosofía de la naturaleza y el Dios de Spinoza, combinado culturas ancestrales con la más moderna tecnología. Tecnologías limpias para construir viviendas adecuadas, producir alimentos, medios de transporte, comunicación satelital, servicios de educación y salud. Para el transporte y el solaz existen cientos de ríos que se pueden utilizar, son las carretas naturales y no se necesita más, quizá unos drones.

EL ESTADO PLURINACIONAL CONTRA LA MADRE TIERRA
El ataque a la madre tierra y contra el ecosistema, motivado por intereses económicos y geoestratégicos, viene desde tiempo atrás. El año 2011 se reunieron Evo y Lula en Villa Tunari, ambos llevaban collares de hojas de coca para celebrar con la Empresa brasileña OAS y los cocaleros el inicio de la carretera de Villa Tunari San Ignacio de Mojos. Esta carretera de 306 Km fue directamente adjudicada a la Empresa OAS de los amigos de Lula, por la suma de 415 millones de dólares.

Para los cocaleros y su Presidente, el TIPNIS es estratégico pues queda en el área de expansión de cocales, lo que  los brasileros llaman la “estrada da coca” y otros la “rodovía do narcotráfico”, y une Villa Tunari del Chapare, con Mojos y las vías hacia La Paz y Chile y por el otro lado con Trinidad, Santa Cruz y Brasil.

Después de su primer intento fallido, ahora el MAS pretende aprobar una Ley, la Nº 266/2017-2018 de Protección, desarrollo integral y sustentable del territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)”, con la que se pretende eliminar la Ley 180 y la intangibilidad de esa área protegida y territorio indígena. Por esta vía luego viene la migración de cocaleros que amplían sus áreas de cultivo y traen productos químicos para el cultivo y la industrialización de la coca cocaína y de los mineros, madereros, ganaderos que irrespetan la cultura y usos y costumbres de los pueblos originarios arawacs de la amazonia.

Más grave aún, detrás de la carretera vendrán, no sólo nuevos colonizadores, sino también las empresas petroleras, madereras y el narcotráfico, proceso que de hecho ya ha comenzado, con la complicidad del Estado colonizador y cocalero.

La respuesta de los dirigentes de la Subcentral Tipnis ha sido: “No vamos a permitir que se agreda a nuestro territorio con la abrogación de la Ley 180. Tomaremos medidas como autoridades, dentro del territorio”.

Ahora lo que corresponde a la sociedad civil nacional e internacional es dar una solución económica y permanente, valorizando los bosques y la biodiversidad y pagando por ello.
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ECONOMIA CRECIMIENTO Y CAMBIO CLIMATICO EN EL DIA DE LA TIERRA

Ovidio Roca

Es cada vez más evidente, que nuestro ecosistema no aguanta una economía y una población en constante crecimiento y pese a ello seguimos enfrascados en un modelo consumista y de incremento continuo y acelerado; en este nuestro único Planeta de recursos finitos.

El Día de la Tierra  es celebrado en muchos países el 22 de abril; esta es una iniciativa promovida por el Senador estadounidense Gaylord Nelson, que busca crear una conciencia común a los problemas de: la superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales. Todo ello se lo hace para proteger la Tierra y: “a nosotros mismos, de nosotros mismos”.

Somos producto de las circunstancias, un gran meteorito liquidó a los dinosaurios y permitió que unos pequeños mamíferos prosperaran. A fines de la era glaciar, que concluyo hace doce mil años, los homínidos abandonamos los árboles, salimos del África e iniciamos nuestro periplo terrestre y acuático para conquistar y poblar el planeta. El tema es irónico, hemos sido demasiado exitosos, dominamos y superpoblamos la tierra y estamos destruyendo el ecosistema en el cual surgimos y al que estamos adaptados. Siguiendo el proceso evolutivo, lo natural es que surjan otras especies que se adapten mejor a las nuevas condiciones ecológicas del cambio climático que venimos produciendo, con esta nuestra actitud consumista y depredadora.

Los ambientalistas y ecologistas afirman que la conservación del medio ambiente no es posible sin reducir la producción económica, la cual es responsable de depredación de los bosques, de los recursos naturales y la destrucción del ecosistema, por mantener un consumo por encima de la capacidad de regeneración natural del planeta.

Nuestra actual economía orientada por el consumismo, funciona como una bicicleta que si no se pedalea rápido se cae. Para poder equilibrarla y avanzar, la respuesta lógica es ponerle otra rueda y reducir la velocidad; el reto por tanto es vivir mejor, con menos bienes y con mayor calidad de vida.

Desde hace rato se viene postulando el “decrecimiento”, una corriente de pensamiento político, económico y social, favorable a la disminución controlada de la producción económica, que busca establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos. Se trata de sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, humanistas y de cooperación; tener una forma sencilla de vida, pero con calidad, que busca evitar el consumismo y el despilfarro desechando esa moda de la obsolescencia planificada de los bienes y productos.

El problema es que los seres humanos por nuestro afán consumista y siguiendo nuestro propio interés, seguiremos  utilizando los recursos y especialmente los combustibles que sean más baratos y cuesten menos, al margen de cualquier consideración ecológica, por lo que la solución debe enfocarse pensando en nuestra psicología, especialmente en aquello que dice: “el órgano más sensible del hombre es el bolsillo” y trabajar permanentemente en el cambio de hábitos de vida, de consumo y enfocados en el ahorro de materias primas y recursos naturales.

Más allá de convenios internacionales voluntarios y de control de emisiones, es necesario centrarse la investigación y generación de energías renovables que sean más baratas que la de los combustibles fósiles. Vale la pena recordar el acuerdo de Paris sobre el cambio climático, que se firmó con gran pompa, por razones de negocios se le dio una trumpada y se lo abandono.

Una energía barata y no contaminante sería una respuesta eficaz al cambio climático y aceleraría la reducción de la temperatura de la tierra. El 22 de Abril día de la Tierra, es una buena ocasión para pensar en todo esto y de ser posible hacer algo.

ovidioroca.wordpress.com

 

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COLONIZACIÓN ÉTNICA Y COCALERA DE LAS TIERRAS DE LA AMAZONIA

Ovidio Roca

La estrategia de dominación masista, se gestiona en varios frentes y mediante diversas prácticas, tanto en lo ideológico discursivo, como en lo geopolítico con la toma y control del territorio. Esta apropiación del territorio se la realiza, tanto por sus potencialidades económicas como por su valor geopolítico y cultural, pues de lo que se trata para el MAS y los pueblos andinos, es ampliar su espacio vital y dominar a los pueblos orientales que se resisten su proceso de cambio colonizador.

Confrontando el concepto moderno de ciudadanía, el modelo totalitario del MAS utiliza el racismo, la identificación étnica de las masas populares con el caudillo, así como el manejo demagógico que hacen los ideólogos estalinistas de las masas, doblegando así a la población mestiza y grupos no afines a su visión populista y comunitarista, en procura de lograr la dominación del país y la apropiación del aparato del Estado; esto recuerda lo mencionado por Samuel Huntington en sus escritos sobre el Choque de Civilizaciones.

Uno de los frentes de batalla de este proyecto está en las tierras y bosques de la amazonia, de las que se apropian mediante la colonización, el traslado poblacional (mitimae) y la anulación de los oriundos, generando a su paso un masivo ecocidio.

Con la aplicación de este modelo el MAS avanzo rápidamente y tienen el control de todo el país; han tomado las tierras y las distribuyen a sus seguidores fieles y de esta manera los pueblos andinos, que en la época precolombina no pudieron penetrar y dominar la amazonia por la fuerte resistencia de los arawaks, ahora lo hacen apoyados por las federaciones de cocaleros y la mama coca.

El Estado Plurinacional, para la exportación, maneja un ampuloso discurso ecologista, pachamamico y de la madre tierra, pero impone sobre los bosques y selvas, la práctica ancestral de los pueblos andinos, cuya visión del bosque es la de lo salvaje, purum llacta. Un monte que debe ser  “civilizado”, tumbado y arrasado para luego realizar actividades agropecuarias.

La visión andina considera que el monte es salvaje sin la coca, “purum coca coca”,  y debía controlarse y civilizarse con cultivos de coca para uso ritual, el “mallki coca coca”. Esta práctica es ahora reformulada, ampliada y reforzada por el interés mercantilista de la producción cocalera, materia prima de la cocaína; un cultivo que permite grandes ganancias con poco esfuerzo.

En la época de la Republica, se avanzó grandemente en la legislación ambiental y de manejo de bosques; esto con la  ley del medio ambiente, ley forestal, plan de uso del suelo, protección de cuencas, creación de parques ecológicos, reservas  forestales, concesiones forestales y sobre todo con seguridad jurídica para la propiedad, las concesiones y las inversiones. Fue durante esos años que Bolivia logro la mayor área de bosque bajo manejo forestal certificado, a nivel mundial.

Mediante la Ley Forestal, los bosques fueron dotados bajo concesión de manejo sostenible a empresas madereras, las que lograron luego el sello verde de reconocimiento internacional por su buen manejo. Actualmente estos bosques, en su gran mayoría, están siendo tomados por los campesinos andinos llamados “interculturales”, por acciones de hecho o al amparo de normas legales fabricadas a la medida. Lo evidente es que estos bosques, han sido destruidos por el chaqueo ilegal e impune de los colonizadores con apoyo y poder político. En las cercanías de Santa Cruz podemos verlo en el Choré, Amboró y Guarayos.

La destrucción del sector forestal era indispensable en la estrategia geopolítica del gobierno para ampliar su espacio territorial, tomando las tierras y los bosques de la amazonia y el chaco y  trasladar allí a los campesinos andinos. Siguiendo esta estrategia ya tomaron las tierras del Norte amazónico: Provincias Ballivián, Moxos, Iténez y Marbán del Beni y Provincias Sara, Ichilo (El Choré), Guarayos y avanzan hacia el Bajo Paraguá, en Santa Cruz. Todo esto como parte de la ejecución de su estrategia geopolítica de ocupación del territorio hostil a su proyecto populista y comunitarista.

Hoy constatamos que luego de la destrucción del sector forestal, que era la primera barrera para el avance masista sobre las tierras bajas, quedan en esta temática, solo dos objetivos pendientes: el avasallamiento de los territorios de los indígenas orientales y luego ocupar los parques nacionales; ambos objetivos están en marcha, no otra cosa significa las gestiones del masismo para cambiar el estatus legal del Tipnis y otras áreas protegidas.

Como dato ilustrativo: El año 1997 existían 89 empresas forestales y 5.8 millones de hectáreas bajo manejo sustentable; el año 2016: 20 empresas y 2 millones de hectáreas bajo manejo sustentable y cada año son menos.

Las anteriores cifras del decrecimiento de las áreas bajo manejo forestal son reveladoras,  a ello, hay que agregar lo efectos socioeconómicos por el cierre de más de 4.000 empresas pequeñas, medianas y grandes y el despido de más de 25.000 trabajadores, según datos de las entidades gremiales del sector forestal.

Actualmente, según la Cámara Forestal, cerca al 60% de los productos de madera que consumimos en el país provienen de importaciones, las mismas  que llegan al país favorecidas por la destrucción de las concesiones, la sobrevaluación del peso boliviano y la quiebra de la industria maderera.

Vale la pena reiterar y enfatizar, que es la vigencia de la seguridad jurídica y la existencia de instituciones eficientes y confiables lo que incentiva y viabiliza  las inversiones productivas y a largo plazo, así como la innovación y los nuevos productos tecnológicos que nos hacen competitivos.

De esta manera se complementan las visiones tradicionales andinas que buscan “civilizar”, cocalizar, el bosque y ampliar su territorio; y la de los políticos estalinistas que manejan el Estado Plurinacional, quienes pretenden la dominación total del país y de su gente.

En la antigüedad los pueblos indígenas aimaras y quechua, vasallos del Imperio Incaico fueron resistidos por los indígenas arawacs de la amazonia, posteriormente fueron avasallados por los colonizadores europeos, para terminar ahora como instrumentos del masismo.

Refiriéndose a las políticas forestales del Gobierno, escribe Wilfredo Rojo miembro de la Cámara Forestal: ” Primer paso logrado, sector forestal destruido”.

A lo que agrega Santos Noco Choco; si los pueblos orientales no despiertan, los masistas: “No dejaran árbol sobre el suelo, ni camba libre sobre la tierra”.

ovidioroca.wordpress.com
 

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