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APUNTES PARA LA HISTORIA NO OFICIAL DE LA GOBERNACION DE MOXOS

Ovidio Roca – 19.4.2011

La riqueza, como se entendía en la época de la conquista española, era exclusivamente el oro, la plata y la mano de obra abundante y dócil para extraer estos metales (con mercado internacional) y para producir los alimentos que den sustento a todos.

El Perú, es la región donde se dan con mayor prodigalidad estas riquezas minerales y de mano de obra: disponible, abundante, ya dominada y sometida por los quechuas del Imperio Incaico, de modo que solo hubo que sustituir a los anteriores amos.

Siguiendo esta visión, el Alto Perú desde su inicio construyo su economía alrededor del cerro de Potosí, viviendo de la explotación de la plata y con la ventaja de disponer de los indígenas a quienes premiaban por su labor con coca para el acullico. Es la hoja milagrosa que quita el hambre y extrae las energías de donde no la hay.

La sede de la Audiencia de Charcas se establece en una agradable cabecera de valle, donde los españoles envían a su familia y establecen su domicilio, lejos del “sorojchi” de Potosí. Allí se constituye el Gobierno de la Audiencia y la celebre Universidad de San Francisco Xavier

Quienes colonizaron el oriente de Bolivia, vinieron de Asunción del Paraguay. Estos fueron avezados aventureros españoles y de otras regiones de Europa, que luego de los fallidos intentos de establecerse en lo que hoy es Buenos Aires (por la ferocidad de los nativos) arribaron el río de la Plata y el Paraguay y llegaron a la tierra de los guaranís, donde se produjo un intenso mestizaje.

La plata, objeto de su aventura solo la habían conocido por noticias, de ahí que el nombre del Río de la Plata es una ironía

Tras intensas luchas, finalmente los guaraníes se convierten en aliados de los españoles. Para sellar la alianza, Juan de Ayolas recibe como presente, nos dice: «seis muchachas, la mayor como de 18 años y cada hombre de guerra dos mujeres para que cuidaran de nosotros, cocinaran, lavaran y atendieran a todo cuanto mas nos hiciera falta». De esta manera un centenar de europeos, bragados y rijosos, llegan a ese edén guaraní, fundan Asunción y en diez años procrearon con las amables nativas cinco mil hijos, los primeros americanos, que luego se dispersaron fundando pueblos y sueños.

La Gobernación de Moxos creada en 1560 y ubicada en el centro del continente, lejos de todos lados y más aun de las costas marítimas, no participa de la riqueza americana y menos aun de la mano de obra indígena, pues éstos están dispersos en múltiples tribus, son hostiles y no acostumbrados al trabajo sedentario.

Santa Cruz de la Sierra, capital de la Gobernación se funda en 1561 a orillas del arroyo Sutó (San José de Chiquitos) y sus pobladores inmediatamente avanzan en procura de la sierra de la plata, siendo detenidos en su avance por otros españoles que ya dominaban el Alto Perú. Bajo estas circunstancias no les queda mas que asentarse en la llanura soñando con El Dorado y haciendo esporádicas incursiones hacia las llanuras de grigotá y del amazonas, donde frecuentemente tienen encuentros con los bravíos indígenas de esas tierras.

A principios del Siglo XIX, los criollos americanos ante la crisis y decadencia del Imperio Español y la prisión de Fernando VII, deciden tomar control del aparato del Estado y reemplazar en el poder a los españoles

En esta guerra de emancipación, la Gobernación de Moxos, al centro del continente, no tiene mayor relevancia desde el punto de vista económico y político; pero por su extenso territorio que colinda con la serranía de la plata, es apetecido por la Junta de Buenos Aires. Con esta disposición los rioplatenses entran en la disputa por el control político y territorial sudamericano, y procurando mantener bajo su dominio el Alto Perú y Moxos, envían ejércitos expedicionarios para sentar sus reales en estas tierras. Estos en su periplo asaltan y roban las cajas de Potosí y Chuquisaca y otro tipo de lindezas pero finalmente son expulsados por las tropas realistas altoperuanas.

Los cruceños, desde el inicio de su asentamiento en el Sutó, habían logrado de España todo un conjunto de libertades y exenciones de manera que prácticamente eran autónomos, más bien independientes y desde ya empiezan eligiendo su Gobernador. Es por esto que ante la disputa de poderes de la revolución americana, ellos preferían un Rey lejano que no les gobierna, a un criollo autoritario sobre sus espaldas. Bajo esta lógica los cruceños eran realistas, es decir autónomos.

Warnes, enviado por Belgrano en plan expansionista, ocupa Santa Cruz de la Sierra en 1813 con su batallón de pardos y las familias cruceñas huyen hacia Portachuelo. Aguilera, cruceño de nacimiento y realista, defiende los intereses de su gente y enfrenta a Warnes derrotándolo en el Pari en 1816. Lo extraño es que la historia cruceña, influenciada por charcas, ensalza al invasor extranjero Warnes y desmerece al verdadero patriota cruceño, el Brigadier Francisco Xavier Aguilera.

Triunfantes las tropas Grancolombianas y ante la inminencia de la conformación de una nueva República; los cruceños deslumbrados por la Audiencia de Charcas, su Universidad y la riqueza de Potosí, en 1825 optan por asociarse al Alto Perú y formar parte de la misma. Los delegados de Santa Cruz y Vallegrande que viajan a Charcas (Seoane y Caballero) aunque llegan después de haberse realizado la Asamblea de Representantes, nos incorporan a la Republica de Bolívar. No participan y por ende no se adscriben, Moxos, Chiquitos y Cordillera.

Fundada la República la vida sigue igual y centrada en la economía minera. Toda la vasta y despoblada región de Santa Cruz, Moxos y Chiquitos, continúa su situación de aislacionismo y lo único que conoce de la República minera es el arribo periódico de los Prefectos enviados de La Paz y la de los opositores, exiliados por el régimen de turno.

Las elites andinas siguen con su negocio de minas e indios y el Gobierno Nacional, desconociendo e ignorando el extenso territorio de las llanuras bajo su administración pierde la mitad de éste, por guerras fallidas y pésimos tratados, muchos de ellos bien remunerados.

Como en la colonia, la economía cruceña continúa siendo rural: caña de azúcar, ganadería, arroz, maní, café, yuca y poco más. Algo mas manufacturado es la producción de azúcar y miel en los ingenios rústicos, así como la destilación de alcohol, las curtiembres, la talabartería, los telares. Parte de esta producción manufacturada es transportada con dificultad en mulas y vendida en las zonas mineras.

El año 1889 llega el ferrocarril de Antofagasta a Uyuni que luego sigue a Oruro, éste es construido para llevar los minerales a la costa. En su retorno y prácticamente sin cobrar flete, trae artículos diversos de la costa de Chile y Perú para las minas y centros poblados de occidente, los que compiten fácilmente con la pequeña producción cruceña y la desplazan. Santa Cruz en esa época tenía menos de 10.000 habitantes y sus pobladores quedan sin los ingresos monetarios de sus ventas a las áreas mineras y por tanto sin recursos para importar algunos artículos manufacturados que le eran esenciales.

En esa misma época, las noticias de la cascarilla y luego la goma, de gran demanda internacional y buenos precios, incentiva a los cruceños, los que a partir de 1870 empiezan a explorar lo que actualmente es Beni y Pando en busca como siempre de “El Dorado”. Mas del sesenta por ciento de la población de Santa Cruz parte a la aventura gomera y solo quedan los niños y ancianos. El boom gomero termina alrededor del 1920 y muchas familias retornan nuevamente a Santa Cruz, algunas con sus “cachas” llenas de libras esterlinas, dejando centros poblados y su descendencia a lo largo de todo ese extenso territorio amazónico.

Las entradas hacia Mojos y la goma

En los años 1880 y en adelante, se escuchaban en Europa y América noticias sobre la cascarilla y la goma y en consecuencia los emprendedores bolivianos en busca de oportunidades empezaron a viajar hacia las lejanas tierras de Mojos.

Las corrientes de penetración hacia el Beni y el Acre, utilizaron tres vías dependiendo del punto de origen.

Los cruceños usaron el río Grande hasta desembocar en el río Mamoré y continuar hacia el norte, abasteciéndose en Trinidad, en Santa Ana de Yacuma y en Riberalta. Esta corriente de penetración fue la que llevó el mayor empuje empresarial y la que tuvo mayor éxito económico.

Desde La Paz se trazaron varias rutas pasando por Sorata y los Yungas hasta encontrar el río Beni. Esta fue la ruta usada oficialmente por los enviados y representantes del gobierno y los interesados que llegaban desde la zona andina.

Los cochabambinos hacían su entrada por los ríos San Mateo y Chapare hasta encontrar el Mamorecillo y el Mamoré, por aquí penetró una gran parte de la mano de obra indígena y mestiza traída desde esos valles altos.

Luego de la  declinación del negocio gomero hacia los años  veinte y treinta del siglo anterior, un nuevo auge gomero se inicia con la segunda guerra mundial (1939 – 1945) y durante la misma, la Argentina es el único país americano que se declara neutral y por tanto un puerto ideal para el abastecimiento de los productos que necesita Alemania. Es así que la producción de goma de la zona de la chiquitanía, el río Paraguá, el Verde, el Iténez ingresa libremente a este país, mas bien ayudados por los argentinos. La empresa norteamericana Rubber Development y el gobierno boliviano tratan infructuosamente en frenar esta salida de goma a la Argentina, pero el que mas y el que menos se da modos para llevar su lonja  y es así que se logra la capitalización de algunos personajes con espíritu empresarial, lo que sirve de base para la instalación de ingenios azucareros, destilerías de alcohol, fabrica de hielo, curtiembres en Santa Cruz.

La riqueza derivada de la goma permite también que se construyan algunas casas que sobresalen por sobre las una planta y de tabique y teja, que son la típica construcción cruceña. En la plaza principal: la casa de José Lino Torres (Actual Club Social 24 de Septiembre), El Palace Teatre, La casa de los Gutiérrez (Museo de Historia Regional), La casa de los Ortiz en la calle 24 de Septiembre y algunas otras.

La preocupación de los cruceños por el acceso a los mercados de occidente, que permita la expansión de la producción agropecuaria, ha sido permanente y se refleja de manera explícita en el Memorando de 1904, donde se fundamenta: I) las ventajas económicas del ferrocarril, II) Los productos que ofrece el Oriente como la región más rica de Bolivia. III) Mercados, Inmigración, Colonización; IV) Ventajas políticas del ferrocarril. Obviamente sin respuesta alguna del Estado centralista.

Santa Cruz vegeta durante cuatro siglos en su aislamiento y su pobreza y recién el año 1954 con la conclusión de la carretera asfaltada desde Cochabamba se abre el mercado hacia occidente para la producción agropecuaria cruceña, y por tanto la posibilidad de su crecimiento y desarrollo. La llegada de los ferrocarriles de Brasil y Argentina, países industrialmente mas desarrollados,  más bien frena de inicio la posibilidad de industrialización regional.

El Plan Inmediato del Gobierno de la Revolución Nacional, redactado por Walter Guevara en 1953, señala con claridad que de los diez productos esenciales que Bolivia importa y que drenan la menguada existencia de divisas; nueve se pueden producir en Santa Cruz.

Siguiendo el Plan, se realiza el asfaltado de la carretera Cochabamba – Santa Cruz y el puente sobre el río Piraí, se instala el Ingenio Guabirá y con apoyo de los EEUU se establece el Servicio Agrícola Interamericano (SAI) que alquila maquinaria agrícola a precios bajos y pago con la cosecha, lo que permite ampliar rápidamente las áreas cañera y luego arroceras y maiceras. También s promueve un programa de migración nacional y externa con buenos resultados.

En la década de los cincuenta se crea el COOPP para responder al viejo anhelo de la población citadina (ya de cincuenta mil habitantes), de contar con servicios básicos. La idea era dotar de estos servicios, inicialmente en la ciudad de Santa Cruz, con agua potable, pavimento, energía eléctrica y alcantarillado sanitario, que permita condiciones de vida similar otras ciudades y facilite que se radiquen en ella las empresas y sus funcionarios. No olvidemos el slogan con que se peleaban las regalías en 1957: Agua, pavimento y luz, para Santa Cruz.

En los años setenta con la visión de ampliar las competencias del COOPP y sentar las bases de un desarrollo productivo regional, profesionales cruceños con apoyo de la cooperación alemana, diseña y organiza CORDECRUZ que tenia como finalidad impulsar proyectos productivos y de desarrollo, que sirvan luego a las regiones de estimulo para continuar con este tipo de actividad y principalmente con su instalación introducir una instancia de modernidad en las regiones: técnicos, ingenieros, mecánicos, administradores en los pueblos, introducen ideas de modernidad.

CORDECRUZ impulsa la Planificación urbana y regional y se identifican proyectos agroindustriales que en la primera etapa, eran de máximo doscientos mil dólares por proyecto, adecuado al presupuesto anual de dos millones de dólares que tenia el COOPP y al inicio La Corporación.

A su vez impulsado por líderes regionales de reconocido prestigio personal y que contaban con la confianza de la población, se crearon Cooperativas para manejar la telefonía. Posteriormente SAGUAPAC que fue constituida por el COOPP se transformo en Cooperativa. La CRE se hace cargo de la electrificación y el tipo de instalación con postes y cables aéreos en la ciudad, se debió a que el crédito obtenido de USAID era para áreas rurales y bajo ese diseño. Posteriormente estas entidades fueron cooptadas por grupos de interés, que en sus inicios mantuvieron su perfil técnico y eficiencia de gestión.

La historia Moxos y Chiquitos: de Santa Cruz, Beni y Pando ha sido la de la permanente búsqueda de la integración con los mercados que permita la expansión de su producción. La búsqueda de la libertad personal y colectiva y del derecho de decidir autónomamente su forma de vida.

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EN SEPTIEMBRE, ESPEJISMO DE LA PLATA

EN SEPTIEMBRE, ESPEJISMO DE LA PLATA

Ovidio Roca

Somos hijos de Asunción, madre de ciudades, de quien nos alejamos y luego nos olvidamos, encandilados por el brillo de la plata que refulge más que la yerba mate.
Desde los inicios de su asentamiento en Mojos, en 1561, los cruceños nombraron a su Gobernador y lograron de España tantas libertades y exenciones que prácticamente eran autónomos. Distantes de los centros de poder y de comercio, los cruceños vivían prácticamente aislados y no sentían la opresión de la corona española, lo que sí temían es los abusos de los criollos que eventualmente venían de Buenos Aires y de Charcas y perturbaban la vida y la paz de los habitantes. Es por esto que ante la disputa de poderes durante la emancipación americana, ellos preferían un Rey lejano que no los gobierna, a un criollo autoritario encima de sus cabezas; bajo esta lógica los cruceños eran realistas prácticos, es decir prácticamente autónomos.

Bolivia se constituyó, en 1825, en base a una confederación de provincias autónomas. Las de los llanos, provincias pobres y aisladas, se ilusionaron con el espejismo de la plata de Potosí y el prestigio de la Audiencia de Charcas, lo que las llevó a formar parte un estado andino centralista, el que desde el inicio nos excluyó y ahora nos adversa.
Luego de la fundación de la Republica, la inmensa y despoblada región de Mojos y Chiquitos siguió con su vida de aislacionismo y lo único que conocía de la Republica minera era el arribo de los Prefectos enviados desde La Paz y los opositores exiliados por el régimen de turno.
La actividad económica cruceña era básicamente, caña de azúcar, ganadería, arroz, maíz y, curtiembres, talabarterías e ingenios rústicos para la producción de azúcar. Una parte de esta producción era vendida a las zonas mineras y transportada hasta allí en mulas y con gran costo.
Con la llegada del ferrocarril a Uyuni en 1880, la producción cruceña fue totalmente desplazada por los productos que llegaban de Chile y Perú, prácticamente sin costo de transporte. Recordemos que este ferrocarril fue construido para llevar los minerales a la costa, y de retorno venían los vagones vacíos; por lo que con flete prácticamente gratuito, permitía traer productos para el mercado de las minas y centros poblados de occidente.
Santa Cruz en esa época tenía poco menos de diez mil habitantes, los que quedan sin ingresos para importar algunos productos esenciales y cunde en ellos la desazón. Afortunadamente llegan noticias de nuevas oportunidades de trabajo con el descubrimiento de quina y goma elástica en la llamada hylea amazónica y en consecuencia gran parte de la población cruceña, ilusionada por encontrar mejores horizontes, se aventura hacia esas ignotas regiones. Familias enteras avanzaron por los ríos, las pampas y los montes, fundando y poblando a su paso pueblos y villorrios. Construyeron barracas, defumaron goma y la llevaron hasta Europa; criaron ganado, hicieron charque, chive (moincho), empanizado; cultivaron maíz y arroz y lo vendieron a las barracas.

Durante más de cuatrocientos años, la sociedad cruceña y oriental fue conformando su particular cultura y psicología, amalgamando la herencia española y las costumbres de los pueblos indígenas. Durante este largo periodo se construyó una historia común, una particular habla, valores y principios de relacionamiento y tradición religiosa. Son parte de esta cultura e identidad oriental, símbolos, mitos, historias y cuentos, música, fiestas, comidas, y todo este bagaje cultural constituye la argamasa que permite cimentar la construcción de un Estado cruceño dentro de una proyectada Confederación de Estados de Bolivia.

Se afirma que la solidez del Estado se da en sociedades con principios y valores compartidos; con Gobiernos que procuran el bienestar y la paz; con ciudadanos responsables, trabajadores, que respetan al otro y exigen también el respeto de los demás, y con leyes firmes que exigen que aquellos que se viene a asentar en su territorio deben respetar la cultura local e integrarse a ella.
En la década de los cincuenta, gracias a una coyuntura política y económica, “la marcha hacia el oriente”, no comprendida y más bien combatida por las élites locales, se dio paso a la integración y el desarrollo de esta gran región y nación de los llanos.
Pasaron los tiempos, pasaron los líderes y en esta época de desbarajuste plurinacional, los habitantes de las llanuras de Mojos y Chiquitos y del Sur, andamos transitando sin rumbo, como producto de nuestra incapacidad y temor de asumir nuestro destino. Hablamos mucho de autonomía, pero nos resistimos a enfrentar los desafíos y responsabilidades, retos, críticas y rechazos que implican su ejercicio. Nos gusta el discurso autonómico, pero no las cargas, las obligaciones, el duro e incomprendido trabajo cotidiano que significa construirla. Y estamos permanentemente temerosos de la reacción de una ciudadanía contagiada de populismo, que espera que todo le venga de arriba, como un regalo, pues cree que lo único que tiene que hacer es protestar y extender la mano para que los atiendan. Lamentablemente la democracia ha derivado en una oclocracia y las autoridades electas, son esclavos y dependientes de los votos (pues quieren ser reelegidos), por lo que para quedar bien con los electores, no asumen su trabajo con responsabilidad y eficacia.
A veces nos olvidamos que Santa Cruz recién creció, cuando en la década del cincuenta a más de protestar y discursear, se decidió construir, hacer las cosas que hacían falta, y esto lo hicieron líderes y personalidades comprometidas, personas de honor y convicción, las que recibiendo la confianza y el aporte económico de sus conciudadanos crearon las instituciones locales, las cooperativas de servicios, la institución de desarrollo, el COOPP, la moderna agricultura y agroindustria, e inspiraron a toda una generación de profesionales, los que asumieron el reto de trabajar con solvencia técnica y responsabilidad por el bien común.

Actualmente, el Estado Plurinacional, con sus equivocas visiones sobre naciones, razas, culturas, economía, historia, han retaceado el proyecto de nación boliviana, por lo que hace falta de un nuevo replanteo o más bien volver a un viejo enfoque, al concepto de Federación de Provincias, de Estados federados, como lo son los Estados Unidos de América, la República Federal de Alemania.
Somos herederos de una estirpe de exploradores y fundadores de pueblos, un pueblo pacífico que estando lejos de todas partes, se empeñó en lograr su progreso a costa del trabajo y superando las distancias. Si las autonomías no cuajaron, el desafío actual es avanzar hacia la federalización de los Departamentos y conformar la República Federal de Bolivia y para esto hace falta mucha responsabilidad, mucho trabajo y muchos hacedores. En Septiembre, es ocasión para pensar en esto.

ovidioroca.wordpress.com

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