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HACIA UNA NUEVA ECONOMÍA Y SOCIEDAD POST PANDEMIA

Ovidio Roca

No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente. Sobrevive la que mejor se adapta al cambio”. Charles Darwin

Ayer en la Farmacia (en la Botica como se decía antes y entienden mis amigos del Parque) mientras hacia la cola manteniendo la distancia social; veía a todos cubiertos con unos trajes espaciales de diversos colores, algunos negros y con capuchas, barbijos, parachoques plásticos y lentes; bajo los cuales sospecho había seres homínidos.
A un lado y por una gran pantalla de televisión sobre la pared pasaban imágenes de hermosas mujeres con sus cabelleras al viento y al fondo unos niños que correteaban en un parque arbolado, llenos de flores y varias familias vestidas sencillamente y con la cara descubierta, jugando con sus mascotas.  Me paré asustado y les digo a los seres encapsulados que me rodeaban: ¡miren que bello era el mundo de antes! y nadie me llevo el apunte, ellos miraban sus teléfonos y hablaban con sus teléfonos.

Al parecer hemos perdido el sentido de nuestra vida; libre, participativa y en contacto con la naturaleza y nuestros semejantes, y ahora acongojados por la pandemia vivimos una nueva y triste realidad, la población está encuevada, confinada y sin rumbo cierto.
Algo que debería estar claro para todos, es que no podremos tener salud de manera aislada y solo podremos hacerlo en la medida que nuestros vecinos cercanos y también a nivel nacional e internacional lo logren.

Por lo que vemos, a nivel mundial la economía se está orientando hacia la autarquía y dejando atrás la globalización y los gobiernos nos están ofreciendo como cura que para la crisis por la pandemia, dinero desde los bancos centrales y más deuda que nadie podrá pagar.

Ofrecen finanzas y no producción y esto a desmedro de la economía básica que enseña, que el consumo solo se puede incrementar en forma sostenida con más inversión y más producción y que nos equivocamos si pensamos que con mayor emisión monetaria y deuda vamos a generar más riqueza.

Como siempre, la madre del cordero está en cómo hacerlo y bajo estas nuevas circunstancias. Lo que sí está claro es que el mundo ya no será como hasta ahora, cuando hemos evidenciando nuestra fragilidad al chocar con los virus, las enfermedades y también con el cambio climático que modifico el ecosistema y desactualizó nuestras técnicas para producir alimentos.

Nuestras tecnologías se tornaron obsoletas, ya no se adecuan a la nueva realidad climática y virulenta. Las semillas que sembramos no prosperan con el nuevo clima, los vientos, las lluvias y sequías, por lo que nuestra modalidad de trabajo necesitará nuevas prácticas y habilidades y también necesitaremos nuevas fuentes de energía menos contaminantes.

Una persona común se pregunta: en que voy a trabajar para ganarme el sustento y cómo y dónde voy a hacerlo. Para nosotros, países de economía primaria, lo más cercano y donde podemos empezar a trabajar es con la actividad agropecuaria y buscando nuestra soberanía alimentaria, lo que significa cubrir buena parte de nuestras necesidades básicas con oferta local y nacional y esto a partir de una nueva base productiva fortalecida y resistente al clima.

Esto implica, complementariamente, mejorar la provisión de insumos, equipos, la disponibilidad de transporte para canalizar la producción y la flexibilización de medidas para el tránsito de la mano de obra hacia el campo.

Se avizora entonces, un mundo dual, más ruralizado y más tecnológico. El internet y las comunicaciones son esenciales en la vida y el trabajo de las personas; se ampliara el teletrabajo, la educación complementaria vía internet, la telemedicina. Las transferencias bancarias, ventas y transferencias de bienes y servicios se concretan vía internet, así también los trámites con entidades públicas; todo será digital.

La economía y las redes electrónicas seguirán funcionando y aún más después de la pandemia; la energía eléctrica será producida por fuentes alternativas, solar, eólica e hidráulica, la que necesita ser acumulada y ahí surgen las baterías de litio. Esto significa la urgente industrialización del litio que tenemos en el salar y cuya implementación debemos enfrentar con seriedad. Y para todo esto hay que estudiar y capacitarse.

Será necesaria mucha investigación para readaptar el manejo agropecuario a las nuevas realidades; entender el nuevo ciclo del clima, las épocas y duración e intensidad de vientos y las lluvias, para así determinar el ciclo reproductivo y las épocas de siembra y de cosecha.
Es vital y urgente la investigación y el trabajo de semillas transgénicas para soportar estos nuevos ciclos climáticos y así asegurar que nuestros agricultores puedan tener mejores simientes, cultivos más resistentes, (resilientes) y producir cada vez más y mejor; sin arriesgar sus cosechas y sin ampliar la frontera agrícola, protegiendo los bosques y reduciendo con esto los costos económicos y los impactos de la agricultura en el medio ambiente.

Los jóvenes, quienes heredaran el desastre, son y necesitan ser más racionales y apostar por la democracia, la colaboración mutua y ser conscientes de los peligros del cambio climático y de la necesidad de profundos cambios en el sistema productivo y las fuentes energéticas. Ellos ahora están indignados ante la creciente desigualdad socioeconómica y la destrucción del ecosistema que alberga nuestra la vida y buscaran formas creativas de superarlo.

Necesitamos asumir una cultura política más democrática y colaborativa, no podemos vivir en la incertidumbre, necesitamos movernos, poder circular, salir a trabajar, atender la producción agrícola e industrial y de servicios. Necesitamos vivir en un mundo libre, donde prevalezca el respeto, los valores, la justicia y el bienestar, y ya no podemos estar presos del chantaje, de las drogas y la permanente confrontación política, impulsada por grupos anárquicos y sus Caciques populistas, en procura de saciar sus apetitos económicos, de poder y de abuso sexual con nuestras niñas.

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CONDENA A LA ESTULTICIA 

Ovidio Roca

Al amanecer voy a pasear por, la vereda exterior del Parque los Mangales, pues este permanece cerrado por orden superiora. Un Parque arbolado de unas cuatro hectáreas, en el cual durante la madrugada circulan apenas una media docena de valientes y aguerridos caballeros, los que por el honor de sus damas o más bien por órdenes de sus amas, se arriesgan cada madrugada a pasear perros de todas marcas y colores que van elegantemente vestidos; también hacen las compras del horneado, frutas y legumbres. Todo el honor y mi admiración para ellos y también para el héroe Payin.

Al retorno de este periplo mañanero y luego de haber conversado con estos machos de pura cepa, estuve leyendo las noticias internacionales y allí encontré algo que me dejo perplejo y que me confirmo la persistente presencia de la estupidez humana, que cada día que pasa crece más.

La Noticia que me llamo la atención, comentaba de una mujer afgana, Asal, la que diagnosticada de coronavirus regresa a su casa sufriendo de dolores y fiebre y le entrega a su esposo la receta a para que pueda comprarle los medicamentos. Cuando este ve el nombre de ella escrito en la receta, se pone furioso y la golpea por, “revelar su nombre a un hombre extraño”.

En Afganistán y otras sociedades árabes, es común obligar a las mujeres mantener su nombre en secreto y también su rostro y su cuerpo, que debe estar cubierto totalmente por una burka.
El usar abiertamente los nombres de mujeres se considera inapropiado e incluso un insulto en la nación musulmana conservadora y la razón principal para negarles su identidad  a las mujeres es, el “honor” masculino, que en la sociedad patriarcal no solo obliga a las mujeres a mantener sus cuerpos ocultos, sino también a ocultar sus nombres. Nos lo dice el sociólogo afgano Ali Kaveh.

En la sociedad patriarcal de Afganistán el nombre de una mujer no debe ser revelado, incluso en su tumba. Por tanto se escribe: aquí yace la madre, la hija o hermana, de “alguien masculino” y esto es lo que se lee en la lápida, en lugar del nombre de la difunta. También según la ley afgana, el nombre de la madre no debe registrarse en el certificado de nacimiento de su hijo.

En este tipo de sociedades las mejores mujeres son las que no se ven ni se escuchan. Como dice el refrán: “El sol y la luna no la han visto”.

Actualmente algunas mujeres afganas luchan por su identidad, por el derecho de tener un nombre, mediante la iniciativa #WhereIsMyName. Dónde está mi nombre.

Les deseo éxito, el que será logrado con un gran esfuerzo pues la estulticia es poderosa y muy actual; lo vemos y leemos permanentemente, en lo relatado arriba y al leer los tuits (graznidos) de los principales políticos, del norte y del sur, de izquierda y de derecha.

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QUIEN YERRA EN EL DIAGNÓSTICO YERRA EN LA TERAPIA

Ovidio Roca

Pasamos por una época en la cual la población aterrorizada por la pandemia, se encapsula y reúsa ver y escuchar las verdades que nos muestran la realidad y la vida, favoreciendo así el discurso demagógico de los populistas.

Hemos tenido una historia poco satisfactoria, la que necesitamos evaluar y entender para cambiarla y así mejorar nuestra vida. Esto por supuesto aplicando un análisis realista y objetivo, pues cuando los hechos están velados por el lente ideológico solo vemos la interpretación sesgada de los mismos y podemos equivocarnos. Necesitamos investigar, leer y consultar para confirmar los dichos y los hechos de nuestra vida y obtener los elementos que nos ayuden para hacernos cargo de nuestro presente y nuestro futuro.

Nunca antes, fuimos capaces de garantizar una convivencia basada en el respeto y la tolerancia, ahora con el cúmulo de las crisis: sanitaria, económica y política, puede ser una coyuntura decisiva para lograrlo.

En una sociedad democrática, el debate amplio, serio, documentado y con propuestas nos protege del colapso, pues sin razonar y sin debatir entre nosotros, solo nos quedará la violencia como mecanismo de interacción.

Sin embargo, este debate debe tratar de los asuntos que interesan para el bienestar de la sociedad y no distraccionismos. Por ejemplo en estos momentos de profunda crisis económica, sanitaria, social y ambiental, los políticos están en plena discusión sobre la eliminación o reducción de sus salarios, lo cual en si es una verdadera estupidez. Un trabajador público o privado, lo que debe hacer y con capacidad y honestidad es un buen trabajo, cobrando por ello el salario que le corresponde como fruto de su idoneidad y dedicación, pues de esto vive.

Otra cosa es el funcionario público nombrado por el partido, generalmente no idóneo para la tarea a realizar y cuya fuente de ingresos proviene de la corrupción utilizando el cargo. A éste individuo el salario no le interesa.

Un aspecto que resalta en este dramático ambiente de pandemia y crisis múltiples y que preocupa a toda la ciudadanía, es el futuro del empleo y del trabajo. Esta preocupación se explica tanto por los riesgos que vemos al frente, vinculados a la pérdida de empleo por la automatización, la universalización de nuevos requerimientos en términos de educación, habilidades, la aparición del trabajo digital y el surgimiento de novedosas y múltiples formas de trabajo para las cuales no estamos capacitados.

El desafío por tanto es trabajar arduamente en nuestra formación, pues la baja calidad de la educación formal y la ausencia de valores, usos y costumbres adecuados, impide competir y prosperar en un mundo y una sociedad, nueva, dinámica y competitiva.

Y es en este difícil escenario, con miedo a salir a la calle y al trabajo, no hablemos de viajes y turismo, el populismo cocalero nos empuja a un proceso electoral. Una elección en la cual, por un lado está el masismo, una masa humana aglutinada por la etnia, la coca, el corporativismo y sobre todo por el afán de retomar el poder. Por otra parte un conglomerado disperso de demócratas a medias, con afanes de poder y alguno con celos enfermizos por cualquiera que les haga sombra; con lo que el cocalero se fortalece mientras la oposición se critica y destruye mutuamente.

Todos los ciudadanos y especialmente los demócratas, deberían elegir en las próximas elecciones  a quien presente la propuesta más seria y el equipo más capacitado y que en las encuestas muestre las mayores preferencias. Sin embargo, hasta ahora los candidatos no presentan propuestas sólidas y como van las cosas la gente irá a votar sin saber qué ofrecen y menos que saben y pueden hacer.
Debería estar claro para nosotros, no los enseña el sentido común, que un servidor público o privado y en este caso el Candidato, debe tener conocimientos, habilidades y disposición para ejercer un oficio. Un mecánico tiene que saber arreglar un automóvil y un gobernante arreglar un país.

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IZQUIERDA Y DERECHA ENTRE LA PASIÓN Y LA RAZÓN

Ovidio Roca

Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla”. Sun Tzu.

Al inicio de la Revolución Francesa de 1789, se reunían en la Asamblea Nacional tanto las fuerzas defensoras del Antiguo Régimen, las que se sentaron a la derecha del Trono; como las que deseaban subvertirlo y que se sentaban a su izquierda y de aquí surgen estos términos que señalaban una localización física. Actualmente los términos de izquierda y derecha pueden significar cualquier cosa y no definen nada; solo expresan y califican lo que el interés del que los usa quiere significar.

En los hechos y en la vida diaria: la derecha es elitista, capitalista, egoísta, cada cual hace sus negocios y se busca la vida. La izquierda es popular, comunista, el Estado y el partido cuida de la gente y administra su vida.

En los tradicionales y repetidos discursos: la derecha apela al interés de la gente, a la racionalidad, la lógica, la cordura y sensatez; mientras la izquierda lo hace al sentimiento, la pasión, amor, odio y frustración; por esto es más efectiva, convence a las personas y prevalece.

Aunque el modelo socialista, totalitario y estatista, nunca dio buenos resultados para la población en los países donde se aplicó y más por lo contrario generó miseria y explotación; su discurso es el que tiene mejor llegada a la gente. Los demagogos populistas son tan hábiles y creativos con sus cuentos, que convencen a la población de que esta vez y con ellos como dirigentes, la utopía va a funcionar. El resultado como siempre: distopía. Ricardo Arjona, canta gran éxito: “Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida”.

Luego del fracaso del comunismo en la Unión Soviética surge en Latinoamérica el Castrochavismo y los comunistas ahora devenidos en populistas y reunidos en el Foro de San Pablo, modifican su estrategia de toma del poder, se olvidan de la lucha revolucionaria y de acabar con la democracia y más bien la usan. Utilizando el formalismo electoral y las buenas trampas, arman en nombre de la Democracia un gigantesco aparato burocrático y asistencialista, el que sin destruirla plenamente, la expolia y la devora. Como resultado la dirigencia populista encumbrada en el Gobierno, vive con riqueza y a sus anchas mientras las masas, ya menos ilusionadas, subsisten con algunos bonos y prebendas. Aunque estas masas apenas pueden sobrevivir y en servidumbre con las migajas que reciben, aquejadas por el Síndrome de Estocolmo desarrollan una relación de complicidad, amor y odio con su secuestrador.

En el nivel internacional las potencias del Comunismo Siglo XXI, especialmente Rusia, China e Irán se adaptaron a las circunstancias, pero no pierden su intención geopolítica de montar un esquema que les permita derrotar al Imperialismo Capitalista y dominar el mundo. Ellos necesitan de territorio, materias primas y siervos y para lograrlo tienen a su servicio los  comunistas; ahora populistas.
Estos grupos comunistas a la caída de la Unión Soviética y para sobrevivir cambiaron el nombre de sus organizaciones: La Internacional Socialista mutó en el Foro de San Pablo, luego al Grupo de Puebla y últimamente a la Internacional Progresista, o Progre.

Los diversos movimientos populistas se caracterizan por su habilidad de imaginar y vender utopías, de apelar a los sentimientos e ilusiones de las personas, de engañar y mentirle a la población. Este don de la izquierda populista y su habilidad camaleónica para irse adaptando a los tiempos, les permite ir avanzando e  inventando nuevos eslogan y nuevas promesas y todo con el fin exclusivo de conquistar la masa y utilizarla para apoderarse del gobierno y las arcas públicas.
El masivo uso de Fake News y la publicidad más la invención de nuevos paraísos, son instancias útiles que utilizan las nuevas generaciones políticas para la venta de utopías y también para el lavado de su mala imagen dado sus reiterados fracasos. No olvidemos que el pasado es manipulado por las ideologías y el presente por las cronicologías.

En este juego geopolítico internacional, los regímenes comunistas y populistas  tienen una ventaja adicional, ellos manejan sus propias reglas y desconocen totalmente las de sus oponentes, la sociedad democrática. De esta manera, mientras los gobiernos e instituciones democráticas en el ámbito internacional juegan con reglas claras, de respeto institucional y las acatan, los populistas están felices pues las desconocen, las cambian, las incumplen y entre tanto están ganando tiempo para su proyecto de dominar el mundo.

Decía Mark Twain que: “es mucho más fácil engañar a los hombres, que convencerles de que han sido engañados”. Y aquí está el verdadero dilema y problema: a la gente le gusta que le mientan y odian que le digan la verdad.

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UN MUNDO POST PANDEMIA Y REVOLUCION 4.0: VIDA, TRABAJO Y ECONOMIA

Ovidio Roca

El mundo ya cambió y lo hizo drásticamente, por lo que nosotros necesitamos cambiar para adaptarnos a la nueva situación y esto implica dejar de lado muchas normas e instituciones ya agotadas y formas productivas contaminantes y depredadoras, que no responden a estos tiempos de conciencia ecológica, nuevas tecnologías e información.

En este proceso, lo importante es fijar nuestras metas y tener claro lo que queremos para nuestra persona, nuestra familia y el entorno social y ecológico en el que queremos vivir. Esto implica definiciones y acciones sobre nuestro sistema productivo, de economía y de vida, y aquí viene el sentido común y la premisa que puede o no ser asumida: Lo que finalmente interesa es el bienestar de las personas y el de su entorno familiar, social y ambiental y esto especialmente ahora cuando evidenciamos nuestra debilidad, como especie homínida, frente al nuevo entorno ambiental y de cambio climático y el biológico, evidenciado por el coronavirus chino.

Nos encontramos ante desafíos globales cada vez más claros y que requieren de respuestas también globales y útiles para los intereses y motivaciones de las actuales generaciones. Por nuestra condición humana biológica y social, avizoramos al menos dos peligros: el primero y más sensible es nuestra fragilidad frente al entorno viral que nos aísla y cambia nuestro relacionamiento con las personas y la naturaleza. Vemos y sentimos actualmente que como consecuencia de una pandemia coronavírica, nos toca vivir en un mundo menos abierto, menos próspero y menos libre.

El segundo peligro, menos perceptible para las personas pero a la corta de mayor impacto; el acelerado cambio tecnológico, llamado de cuarta revolución industrial, 4.0, que nos afecta a todos y especialmente a una parte de la sociedad menos calificada y que carece de las necesarias capacidades para convivir en este nuevo sistema tecnológico y productivo.

Esta es una revolución industrial que está marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas y que está cambiando el mundo tal como lo conocemos. En el Foro de Davos (Enero del 2020), hubo un anticipo de lo que los académicos tienen en mente cuando hablan de Revolución 4.0: Nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D. Las tecnologías como en todo, depende como y para que se las utilice.

Esta nueva revolución industrial beneficiará más a quienes sean capaces de innovar y adaptarse, que son minoría. Se augura que la cuarta revolución industrial podría afectar en los próximos seis años, al menos a diez millones de empleos debido a la automatización de labores y la desaparición de intermediarios y que al mismo tiempo que también se crearán algún millón y poco de puestos de trabajo calificados y relacionados con las nuevas capacidades y habilidades digitales exigidas.

Hoy el colapso de la economía mundial, exacerbado por la pandemia, esta dejando ya millones de desempleados y si esta pandemia u otras parecidas se hacen permanentes, seguramente la recesión se extenderá y podría causar mayor inestabilidad global, más fisuras en Europa e incrementar los roces ya visibles entre Occidente y China la gran potencia, en planificada y agresiva expansión mundial.

Un dato importante que nos señala esta nueva economía, es que el concepto de reservas estratégicas que antes se limitaba al mundo energético, se expandirá al tecnológico y al biotecnológico y obligará a un control industrial de determinadas actividades para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos y que para ello se instalaran modelos nacionales más autárquicos. Es también importante resaltar, y especialmente para nosotros, que el sector primario ahora se ha convertido en estratégico; pensemos en la agricultura y la agroindustria.

Bajo esta perspectiva y en nuestro futuro próximo, lo más importante será entender en qué mundo queremos vivir. Uno menos consumista y más natural o seguir la tendencia actual depredadora de la naturaleza.

En todo caso necesitamos conocer las habilidades que serán requeridas para los nuevos trabajos y empleos, tanto en una economía ecológica como industrialista y pensar cómo educar a las personas para ocupar esos puestos y liderar los cambios del mañana. Desafíos planteados que recaen en primer lugar sobre los ciudadanos, los propios trabajadores y empresas, pero también sobre la política pública y en particular en las instituciones educativas y la regulación de las relaciones laborales.

Por este camino andamos y ahora con cada vez más personas que piensan, que lo que se requiere para vivir planamente: es un mundo verde, inteligente y justo y esto se puede lograr utilizando con inteligencia y sensibilidad las tecnologías, respetando al medio ambiente y la ecología.
Quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde queremos ir; es la pregunta de siempre y la verdad es que es más fácil auscultar y diagnosticar; lo difícil es recetar y curar.

ovidioroca.wordpress.com

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ESPECIALMENTE PARA JUBILADOS: APRENDER EL GOZO DE VIVIR Y COMPARTIR

Anónimo.

Nota: Reflexiones escritas, como se verá, antes de la pandemia (cuando teníamos todo para ser felices y no lo sabíamos)  que nos tiene encapsulados y no sabemos por cuántos años.

Vivamos en el aquí y el ahora; por un momento olvidemos el pasado y nuestros planes futuros y disfrutemos el momento presente.

Camina todos los días, procura no usar transporte, mira a tú alrededor y busca la cosa más hermosa. La belleza puede ser un objeto, una planta, un ave, un animal o una persona, pero también puede ser una composición particular, la forma en que la luz cae sobre algo, las nubes, la vegetación, un esquema de colores agradable, etc.

Si tus músculos se sienten adoloridos, estíralos. Si estás cansado, descansa un poco. Come lo que te pida tu cuerpo y nada más. Deja que la comida ruede alrededor de tu paladar antes de masticarla y tragarla. Al comer de esta manera, también te sentirás más lleno porque extrajiste la mayor parte de la experiencia de tu comida.

Observa todos los sucesos a tu alrededor y encuentra lo que es divertido, ridículo, absurdo o hilarante sobre ellos, y ríete a carcajadas y con ganas (no de la gente). Escucha activamente las historias que alguien te está contando y disfrútalas.

Cuéntales a las personas que amas las cosas que te trajeron alegría, haz que reconsideren aquellas cosas que creen que son tediosas y aburridas, traduce tu alegría en juego y atrévete a ser un poco infantil. Ilumina una luz brillante en tus círculos sociales.

Ayuda en la educación de tus nietos, la educación, se da en casa y con el ejemplo. En las aulas, cultura, conocimientos.

Estamos solos con nuestras convicciones y principios.

Enviado por Pukimón.

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CUENTOS DE CAMBAS PATAZAS

Ovidio Roca

Durante la Peste Negra de 1.348, murió en Florencia el ochenta por ciento de la población. Según nos relata Bocaccio, en esa época diez jóvenes escapan de Florencia hacia al campo y allí como terapia se dedican a contar cuentos.
Aquí en tiempos del coronavirus chino, por suerte no tan violento, entre dedicarse al trago o a los chismes en Facebook, es mejor contar cuentos e historias

Vida y cultura campestre.

Los orientales de antes, (mediados del Siglo XIX y principios del XX) eran mayoritariamente campesinos. Los de mejor posición económica tenían sus propiedades ganaderas y sus chacos, y en la Estancia tenían sus casas rústicas; generalmente de motacú y algunas veces de teja, con paredes de tabique revocado y pintado con cal, techos de dos aguas y con amplios aleros.

La familia que era extendida, vivía en el campo conviviendo con la naturaleza y su variada fauna. A los niños que crecían en este ambiente les era natural conocer la existencia y las diferencias entre los sexos: los muchachos con palomas que orinaban de pie detrás de un árbol y las peladas con sapo que orinaban de cuclillas.

Mis primeros años los pase en la Estancia San Lorenzo, en las orillas del rio Guapay o rio de los guapasales y en las cercanías de Montero Hoyos.
(Guapá, tacuara: guadua paniculata, e Y, agua o rio. gr.).

En este mismo lugar, Santa Cruz de la Sierra, hizo una de sus pascanas en su largo periplo por la Chiquitania, partiendo del río de los indios al de los peces. Vale decir desde el río Paraguay al rio Piraí.

(Paraguay: payaguá, indios e Y, agua. Piraí: pira, pez e Y, agua, rio).

En la Estancia y aún con nuestra tecnología primaria, éramos autosuficientes; nos alumbrábamos con lampión y velas de sebo, se cocinaba con leña y se fabricaban con greda (arcilla) los utensilios para la cocina y la mesa; se hacía jabón de lejía y velas de sebo y también se tejían hamacas.
Todo lo indispensable para subsistir, que era reducido, se producía en la casa, en los potreros y el chaco: gallinas, chanchos, vacas y lo que se cazaba; también se sembraba arroz, plátanos, yuca, maíz, guineos, caña de azúcar, algodón etc.
Era una economía de auto subsistencia a diferencia de ahora, que todo lo compramos en la pulpería o el Súper y que viene del resto del país y del mundo entero y cuando ocurre una calamidad y se corta el suministro, nos morimos de hambre.

Las noticias, al margen de las más importantes del tiempo y las aguas, se reducían al entorno cercano y chismes que algún viajero traía del pueblo y como no había telenovelas, en la tarde todos se reunían cerca de una fogata para alumbrase y correr a los mosquitos y se contaban historia y cuentos de la viudita, del carretón de la otra vida, de la vieja bruja de la otra Estancia y de las cunumis pueblerinas.

A fines de los años cuarenta fui al pueblo, a Santa Cruz, para asistir a la escuela. Al llegar vivimos en la casa de los abuelos y de ahí recuerdo que al caer el sol y refrescado algo el ambiente; mi abuelo se ponía su saco de lino blanco y se iba a la Plaza principal a compartir con sus amigos y escuchar música y luego las noticias de la radio. Al frente y al lado de La Pascana, Chavo Urioste había puesto un altoparlante para trasmitir música y posteriormente armó y puso al aire una radioemisora, la Radio Electra.

Cultura de género y los cambas liberales.

Decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.
Por lo que entiendo, no existe una verdad única sobre un acontecimiento, sino varias verdades según las experiencias de vida de cada uno, y fruto de las cuales pueden contarse diversas historias.

En este desiderátum que vivimos actualmente, muchos proponen que las personas tengan derechos particulares por ser indígenas, blancos, negros, mujeres, hombres, homosexuales, etc. y no necesariamente por sus valores ciudadanos y de respeto a la ley y a los demás. Siguiendo esta línea y en este nuestro mundo de cultura fluida se habla entre otras cosas, de múltiples democracias: Democracia intercultural?, comunitaria?, de género?, etc.

A quienes nos criamos en el campo y con un conocimiento de los sexos aprendido directamente de nuestro abigarrado y dinámico entorno animal y como fruto de la experiencia; ahora nos parece extraño todo esto de los géneros, explicado además como una construcción cultural y no biológica, por lo que nos sentimos desconcertados con esta nueva ideología.

En el campo y en los tiempos de antes, éramos más naturales y directos y a la persona según su comportamiento se la llamaba de: opa, parlanchina, posmeta, acopaibao, fresco; era como un reflejo de sus actitudes y comportamientos personales, tanto simpáticos como desagradables. En cuanto a los frescos se los consideraba de un comportamiento y una actitud rara, pero cada cual carga con lo suyo; pero a nadie se le hubiera ocurrido armar un grupo o un movimiento en ofensa o defensa de la frescura; de lo que ahora se hace una ideología.

A los comunistas y populistas no les interesa, ni reconocen, ni aceptan la diversidad humana y menos convivir con la diferencia. Lo que hacen en procura de hacerse cargo del poder es usar los traumas, debilidades y problemas de las personas y en lugar de apoyarlos de fortalecerlos, los victimizan y luego los utilizan para sus fines de poder y dominio.
Se inventaron o apropiaron de la llamada ideología de género y con ello manipulan a las “minorías activas”, el feminismo, el movimiento LGBTI, y otros varios, prometiéndoles una ansiada “visibilidad” pero en realidad, al usarlos como arma política terminan por invisibilizarlos.

En una sociedad democrática liberal; como ciudadanos todos somos iguales ante la ley y como personas somos diferentes, de distinto sexo, raza, cultura, religión y esto enriquece a la sociedad en su conjunto. El liberalismo considera que cada persona puede ser lo que íntimamente quiera: homosexual, bisexual o feminista, siempre y cuando respete la libertad del otro.

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POR VIA DEL DESASTRE, EL VIRUS CHINO NOS ENSEÑARA A EDUCARNOS Y SER RESPONSABLES PARA VIVIR MEJOR

Ovidio Roca. Recordando a Pipieta.

En el transcurso de su historia, los diferentes pueblos avanzaron dificultosamente por la vida; unos por la senda del trabajo en la agricultura, la artesanía, la industria, las tecnologías y con una cultura centrada en el esfuerzo individual. Otros, portando la cultura de la conquista y la explotación, lo hicieron esclavizando a pueblos menos evolucionados y explotando los recursos naturales y mineros.
A nosotros nos tocó este segundo escenario, contaminado en  los últimos años por la peste comunista y populista del castrochavismo y en estos momentos golpeados por el coronavirus chino.

En Rusia, Lenin decía que: “Comunismo es Capitalismo de Estado más Dictadura del proletariado” (en realidad, del partido del proletariado).

El Imperio comunista Chino está aplicando eficazmente esa regla y lo hace utilizando las nuevas herramientas digitales, bajo un sistema tecno totalitario y un estricto control social. Tienen empresas estatales y otras privadas al servicio de los Gobernantes y los grandes empresarios (los más ricos del mundo) son todos miembros del partido.
El Partido Comunista garantiza a estos empresarios comunistas, una mano de obra dócil, sin derechos sociales ni económicos y con sueldos entre 150 y 300 dólares mensuales.
El Estado tiene la banca pública y la economía bajo su férreo control, y para favorecer las exportaciones maneja una moneda inconvertible y manipulada y algo a destacar de los comunistas chinos; es que a diferencia de los populistas latinoamericanos ellos practican efectivamente el capitalismo salvaje y no han caído en la tentación de los controles de precios.

El populismo latinoamericano inspirado en el comunismo, se ha hecho carne en nuestras poblaciones. Sus líderes prometen al pueblo la abundancia y una sociedad en la cual todos seremos iguales; pero de manos de una burocracia estatal y de partido, no como fruto de la libertad y el esfuerzo individual. Como resultado la población está permanentemente alabando al Jefe en procura de los bonos, los servicios gratuitos y las abundantes jubilaciones sin la necesidad de aportar; que fue lo que les prometieron y no cumplen.

La cultura populista latinoamericana, vinculada la castrochavismo, no entiende para nada el “principio de la escasez”, del que deriva el concepto de costo, un costo que nadie quiere pagar. Los populistas no conciben que para tener una mejor calidad de vida se requiere de trabajo, asumir planamente los derechos y las obligaciones; que todo tiene un costo y que la vida en sociedad exige respeto a las leyes, responsabilidad personal y social.
Por estos antecedentes, aplicar en Bolivia la urgente y necesaria cura para la crisis económica, institucional y social que empezamos a enfrentar; utilizando recetas de tipo liberal y en plena crisis, será muy complicado por la resistencia que opondrá la gente adicta al populismo; salvo que la solución venga por el desastre. Un desastre como la aguda crisis económica social e institucional que se nos viene, como producto de la pandemia coronavirica.

Nuestra experiencia histórica nos muestra que en la época de la UDP (1982), cuando la crisis llegó al extremo y la inflación se comía diariamente los salarios, la gente desesperada estaba dispuesta a aceptar soluciones dolorosas con tal de salir del problema.

Se hablaba de ello, pero nada se hacía y se necesitó de un Estadista con ideas claras, con fortaleza programática y de solido carácter, para aplicar unas medidas de shock (el 21060) a un paciente que estaba tan desesperado que acepto aguantar los dolores de la cura.
La inflación se detuvo, el paciente se curó y el país prosperó; pero luego de varios años llegó la peste castrochavista y la de los malos políticos, que infectaron al pueblo de populismo. Hay que buscar al buen médico, al Estadista.

Actualmente son otros los problemas, otras las realidades, por lo que se necesitan nuevas y urgentes soluciones; sin embargo existe poca preocupación de los dirigentes políticos y empresariales en entender y satisfacer las necesidades de esta nueva realidad y ciudadanía.

El modelo capitalista de economía: financiero y consumista, tiene que adaptarse a la nueva sociedad post coronavirica y utilizar los cambios tecnológicos para estructurar un capitalismo democrático y liberal centrado en las personas y con una economía sostenible y ecológica.

Lo que nos enseña la experiencia es que:

El contar con instituciones sólidas, eficientes y basada en meritocracia, ayuda a administrar mejor el país y resolver exitosamente el problema siempre presente de la escasez.

Que en esta moderna economía, la obtención de ganancias se basa fundamentalmente en el conocimiento y en la innovación, por lo que necesitamos urgentemente revalorizar el trabajo productivo e innovador para seguir adelante.

Esta nueva economía centrada en la tecnología de la información y el conocimiento, necesita ser acompañada con un sistema educativo sólido como base de la producción, la productividad y la competitividad, en lo que estamos sumamente atrasados.

Como norma los mercados deben gestionarse con prudencia y en aras del bien común, de manera que los beneficios del crecimiento se distribuyan de forma equitativa. Igualmente lograr la prestación eficiente de servicios sanitarios y educativos a la mayoría de la población; y para garantizar nuestra propia supervivencia necesitamos contar con respuestas y acciones adecuadas ante el cambio climático.

El virus chino nos enfrenta a la urgente necesidad de garantizar las necesidades básicas que tenemos como seres humanos; que son el alimento, la salud y la seguridad. Esto nos conduce al renacimiento de la revolución agrícola y las prácticas ambientales que nos dan un ambiente sano.

Estos son temas que se repiten permanentemente pero que no se asumen, esperemos que finalmente lo hagamos empujados por el temor a las pandemias y al Profesor Pipieta.

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DE LA GLOBALIZACIÓN A LA GLOCALIZACIÓN A IMPULSO DE CORONAVIRUS.

Ovidio Roca

La ambición desmedida por la riqueza y el poder nos acompañó en el camino hacia la globalización, una travesía durante la cual los países menos desarrollados y sus pobladores van perdiendo su autonomía y su identidad en manos de potencias económicas y culturas internacionales.
Y por allí andábamos a tumbos, pero entusiastas, hasta que caímos en el abismo del coronavirus, que nos mostró despiadadamente que habíamos equivocado de ruta.

Asumiendo la forma tradicional de aprender, vale decir a golpes y porrazos, esta pandemia del coronavirus debería llevarnos a peguntarnos si esta nuestra forma de vida consumista y depredadora del ecosistema, es viable para nuestra especie homínida (poco sapiens) y pensar en la necesidad de practicar una vida más libre, más natural, más frugal, en comunión y contacto con nuestros semejantes y con la naturaleza.

La sociedad humana ha venido construyendo una sociedad globalizada, con sobrepoblación, urbes inmensas, consumismo, continuos viajes aéreos, turismo masivo, cadenas de suministros a miles de kilómetros y lamentablemente, con una extrema desigualdad en el reparto de la riqueza y en los sistemas de salud públicos.
Con la globalización y el afán de mayores ganancias, las empresas prefirieron importar antes que producir, así es que acuden a países de mano de obra semi esclava y barata por lo que, entre otros muchos, los componentes médicos se fabrican en China, se refinan en la India y terminan en las farmacias y hospitales de todo el mundo.
Ahora con los problemas del transporte y logística, las empresas internacionales se han dado cuenta del extremo peligro que significa aunar dependencia y distancia. Otra cosa que también nos enseña la crisis del  coronavirus chino es la necesidad de tener la capacidad de enfrentar autónomamente cualquier situación adversa, de ahí la importancia de la educación, la tecnología propia, la innovación y la ciencia.

Esperemos que una vez que pase la crisis y como enseñanza de los graves problemas en las cadenas de suministro, modifiquemos nuestro sistema productivo e industrial. No se trata de llegar al aislacionismo total, sino de buscar la complementariedad evitando la total dependencia de suministros vitales que pueden afectarnos en periodos de crisis de transporte y que nos hace dependiente de interesas externos.

La nefasta experiencia coronavirica que ahora nos golpea y de la que nadie se escapa, nos hace ver una otra ruta a explorar: la “Glocalización” de la que ya se hablaba en los años ochenta bajo la consigna de: “Pensar Globalmente y Actuar Localmente“.

Mientras los Estados Nacionales buscan desesperadamente icorporarse a las actuales corrientes globales, a nivel local surgen respuestas innovadoras y creativas que de un modo u otro van enfrentando estas posiciones. Glocalizacion, es la combinación de elementos locales con los mundiales o globales; significa tener una estructura flexible que permite desde lo regional adaptarse a las demandas globales; con un entorno local que conserva su independencia y autosuficiencia económica y mantiene su cultura e identidad; lo que parece ser una buena alternativa.

Ahora y con este nuevo mundo coronavírico, tenemos una sociedad confinada, secuestrada, temerosa y en vías de una crisis psicológica y económica mundial, por lo que con la dura experiencia que estamos pasando deberíamos pensar en cambiar de modelo de vida y de sistema económico y social.

Olvidamos que lo importante es la gente; que ella sea feliz, se conserve sana y cuente con productos alimenticios suficientes para una dieta sana y frugal; que el objetivo en la vida no es solo la fabricación masiva de artículos, bienes y servicios que no son esenciales, ni útiles y que solo se los producen y venden por un especulativo afán de lucro.

Cada país en función de sus características propias, necesita encontrar y aplicar la receta para su organización política y de desarrollo; la cual por la experiencia adquirida necesita tener una visión orientada hacia la ampliación de las capacidades de la gente, de la ciencia y la tecnología, en lugar centrarse exclusivamente en la dependencia tanto externa, como interna de las materias primas y la explotación de los recursos naturales.
La ciencia y la tecnología deben ayudarnos a reducir nuestro impacto sobre el ecosistema, para que los tengamos mejores y más diversos, llenos de vida, un ambiente sano, más calidad de vida, mejores paisajes, playas y ríos limpios y sanos.

En estos tiempos difíciles hemos visto con mayor claridad las falencias de las instituciones nacionales e internacionales. Las instituciones supranacionales, en las que prevalecen los intereses ideológicos han sido incapaces de actuar de forma eficaz y coordinada; la Organización de las Naciones Unidas ha mostrado que carece de medios y posibilidades de plantear políticas públicas para toda la población y la burocracia internacional se limita a emitir alguna recomendaciones poco objetivas e inducidas ideológicamente, como lo hacen vergonzantemente la OMS y la CIDH.

Por tanto necesitamos asumir nuestro propio destino y organizarnos como sociedad y como país para encontrar las soluciones y tomar decisiones lo más cercano al origen de los problemas y de la población afectada, como se lo pretende hacer en un Estado Democrático y Federal pensando globalmente y actuando localmente.

Debemos entender que el incremento de la desigualdad económica amenaza con fracturar nuestras sociedades: aumenta la delincuencia y la inseguridad, socava la lucha contra la pobreza y hace que cada vez más personas vivan con más temor y menos esperanza.

Necesitamos contar con una mejor seguridad y a todo nivel, esto no implica tener un Ejército, cuyo rol está volcado a enfrentamientos internacionales; pensemos en Costa Rica, que sin ejército o gracias a no tenerlo, tiene más seguridad, estabilidad y progreso que sus vecinos militarizados.

Necesitamos construir un país más seguro, de una economía más productiva e igualitaria, fortalecer la seguridad alimentaria, desarrollar una agricultura sostenible y con respeto al ecosistema, una amplia base tecnológica y una infraestructura de servicios, internet, bases de datos y de telecomunicaciones, bien establecida.

Todo lo anterior lo dicen muchos, machacona y permanentemente y algunos lo creen pero casi nadie lo practica. Como siempre ha sucedido los ideales democráticos serán posibles gracias a una ciudadanía autónoma y responsable, y una cosa que quedo claro de esta experiencia corona vírica es que los Estados-nación están de vuelta y han llegado para quedarse.

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UNA ESPECIE CONSUMISTA Y DEPREDADORA

Ovidio Roca

El pensamiento científico nos concedió ventajas como especie y prevalecimos sobre las demás y así rápidamente nos reprodujimos y extendimos hasta copar casi todo el ecosistema; un ecosistema que tiene límites que siempre olvidamos.

Avasallamos y destruimos el hábitat vegetal y animal y cosechamos el coronavirus. Y ahora mientras permanecemos encerrados y escondidos de este virus, vamos de confinados a finados, por efecto del virus o por la miseria que vendrá. En este nuestro periplo nos olvidamos que formamos parte del ecosistema y que cuando lo desequilibramos nos afecta también a nosotros.

Luego de varios días de pandemia, la especie homínida disminuye su movilidad depredadora y la vida natural renace. Vemos hermosas noticias: Las aguas en los canales de Venecia, ante la falta de turistas y la cuarentena por el coronavirus están transparentes y llena de cisnes, peces y delfines, y guardando la distancia se vieron cientos de peces en un canal de Santa Cruz de la Sierra y me cuentan de Cochabamba y la laguna Alalay con aguas claras, la que recuerdo oscura y nauseabunda.

Esto nos muestra que somos la especie más invasora de un ecosistema frágil y maravilloso y nos enseña que tenemos mucho que hacer para cuidar el ecosistema y así cuidarnos a nosotros mismos.

Sabemos que la peste no desaparecerá en pocos días o meses, se queda para rato; entretanto necesitamos aprender a sobrevivir en esta nueva realidad;  la cuarentena será larga y debemos cuidar de la vida, pero esta debe ser sustentable económica y socialmente.
En esta coyuntura nuestra tarea para sobrevivir, además de cambiar nuestros hábitos depredadores y ecocidas, es: Como científicos y empresas investigar y producir vacunas y más vacunas para los virus mutantes, de este y de los que vendrán. Entre tanto necesitamos realizar test masivos para detectar la enfermedad y aislar a los afectados.
Asimismo, nosotros el pueblo y con los debidos cuidados necesitamos trabajar y producir, sino después del confinamiento vendrá el desabastecimiento, la pobreza y la enfermedad.

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