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EVONOMICS, LA RECETA DEL SOCIALISMO COMUNITARIO

EVONOMICS, LA RECETA DEL SOCIALISMO COMUNITARIO

Ovidio Roca

Especialmente en los modelos populistas, el ingreso económico depende del lugar que cada persona ocupa en la estructura de poder gubernamental y de sus grupos de apoyo; por tanto no es lo mismo estar en el gobierno que en la oposición; manejarse en la economía informal y delincuencial o ser gente que trabaja en el sector formal de la economía.

Para mejor entender el modelo del populismo y socialismo comunitario es necesario verlo en sus efectos del día a día y desde la calle; allí donde los jóvenes inician su lucha por la subsistencia y donde los viejos, ya en los últimos descuentos y peleando incomodos, tratan de sobrevivir. Cuando hablan del éxito de la Evonomics y del vivir bien, vale la pena aclararles  que farrearse la herencia natural y beneficiarse de una coyuntura de buenos precios, no es producto de una buena gestión y tampoco es sostenible.

No enfatizare sobre los problemas de la cacareada economía a todo vapor, ni la economía blindada de los llunkus y tampoco de aquella economía personal de quienes gozan aprovechándose de los recursos públicos o se dedican a las actividades ilegales, la coca y el contrabando. Es mejor analizar, para avanzar en su solución, los impactos negativos que la economía socialista comunitaria tiene sobre el pueblo que trabaja honestamente, los de la economía del maíz, de la papa o los pollos, de la industria y la de los obreros y artesanos. Una economía que se percibe en la piel y se entiende usando el sentido común, pero que no sirve para teorizar en foros internacionales progres, con avión a la puerta y valijas de dólares para viáticos.

Conocemos que por disposición del gran Jilakata, los cocineros del sindicato plurinacional usan invariablemente la misma receta y los mismos ingredientes para su puchero, por lo que intentaremos evaluar cuál es el resultado y efectos de esta cocina socialista comunitaria, para la gente y las empresas formales:

Discrecionalidad y ausencia de reglas: A diferencia del estado de derecho donde existen reglas claras y estables para todos; en el socialismo comunitario, los premios y castigos se aplican discrecionalmente y de acuerdo al humor y necesidades del Jilakata y sus edecanes, y cada vez mas de los aportes voluntarios de los perseguidos.

Economía informal: Para lograr sobrevivir en una economía extractivista y con poco desarrollo industrial y empresarial, una gran parte de la población encuentra su solución alejándose de la regulación y control del Estado e ingresando en la economía informal, el contrabando, el narcotráfico.

El enemigo necesario: Los gobiernos necesitan de un enemigo a quien cargarle las culpas y como pantalla mediática para distraer a los pobladores. En esto de manejar a los enemigos, el MAS ha sido exitoso: En lo interno, a esos pinches neoliberales los tiene aterrados. Los gringos, el eterno y necesario enemigo imperialista, no se da por enterado y se lo toma con coca cola. Por su parte los chilenos están desconcertados y turulatos por la estrategia futbolera de patada, puñete y rodillazo en los huevos y sobre todo el total desconocimiento de normas y procedimiento habituales en la diplomacia internacional. El 24 de Septiembre esperamos que Haya resultados.
También han sido hábiles en utilizar para su propio provecho y de forma abusiva, cualquier declaración de incautos visitantes al Estado Plurinacional.

Incultura del ahorro: Son expertos en gastar y endeudarse y no se enteraron ni por el cuento de las vacas gordas y flacas, de la necesidad de ahorrar en tiempos de abundancia para las épocas difíciles. Quizá piensan que será otro el que se haga cargo del perro muerto.

Medio ambiente: Usan demagógicamente un discurso pachamamico mientras  sus políticas ambientales tienden a la destrucción de las reservas y parques nacionales para la explotación petrolera y minera; la destrucción de los bosques nativos, permitiendo y extendiendo los chaqueo hacia áreas frágiles; la contaminación de suelos y acuíferos con la industria de la línea blanca cocalera y así por delante.

Extractivismo: La coyuntura de buenos precios internacionales favoreció la actividad extractivista, con ello creció el estatismo  y la informalidad en la economía y ahora los llunkus tiemblan porque la racha se está acabando.

Estatización: El estatismo cunde y se construyen empresas estatales con costos millonarios, las que luego fracasan y piden ser subsidiadas. Un ingrediente adicional de la receta estatista, es la destrucción de empresas privadas productivas, vía regulaciones, inseguridad jurídica, persecución, extorción y políticas anti empresa, y con ello se está destruyendo la agricultura, la industria y como consecuencia, cada vez somos más dependientes del gas y los minerales.

Educación y empleo público: La formación profesional ha sido relegada totalmente de las exigencias para los empleos y cargos gubernamentales, solo se pide adhesión ciega al gobierno. Hay una total despreocupación por la educación de calidad; no se han mejorado los estándares  educativos y está poco o nada orientada hacia la ciencia, tecnología e innovación, que es la puerta de entrada para la nueva economía del conocimiento.

Subsidios: Con el subsidio los productos se venden a precios por debajo del costo, lo que induce al despilfarro y ayuda a que los hermanos puedan llevarlo de contrabando hacia otros países donde pagan bien. Con el subsidio se hace feliz al pueblo, pero cuando se acaba la plata es imposible mantenerlo y si se pretende quitarlo, especialmente a los combustibles, la cosa se pone color de hormiga.

Control de cambios: Cuando la moneda esta sobrevaluada, se encarece las exportaciones y abaratan las importaciones. Así nos vemos inundados de productos, de todo y de todas partes y los contrabandistas felices.

Gasto público: Se usa abusivamente el gasto público con lo que se gana apoyo popular y votos en las urnas. Se ofrecen y regalan bonos y prebendas usando la riqueza que no han producido; un camino insostenible y peligroso y peor aun cuando esta riqueza proviene de recursos no renovables, como en nuestro caso.

Nacionalización: Por ahora, la gente aún se come el mito de la nacionalización y no piensa con sentido de eficiencia empresarial, no tiene claro el daño que causa una empresa estatal ineficiente, la que siempre es subsidiada y termina quebrada, como hemos visto y lo vemos en todas las empresas estales, especialmente en la minería nacionalizada, más bien estatizada. Por supuesto la burocracia, los contratistas y los empleados se favorecen con las pegas, comisiones y contratos; pero el costo que luego tiene que pagar el pueblo es sumamente alto. Pero aún persiste el preconcepto de que toda empresa privada, aun la más competitiva y que paga sus impuestos, es antinacional y antipopular.

El eterno caudillo: el sueño de todos es quedarse por siempre en el poder y para ello todo vale: cambio de nombre del Estado, reelección, repostulación, reposición, reincorporación, reafirmación, restitución, renovación y así recónchale, consiguen resignación.

Con los ingredientes mencionados arriba y condimentado con ausencia de libertades económicas y personales, extorsivos sistemas de regulación y de control político, se prepara el plato socialista-comunitario, con los dramáticos resultados que ya vemos venir. Antes que nos hagan akaykhuchir, es hora de cambiar de receta y de cocinero.

ovidioroca.wordpress.com

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LOS COCINEROS DEL SOCIALISMO COMUNITARIO

LOS COCINEROS DEL SOCIALISMO COMUNITARIO

Ovidio Roca

En sus cálidos salones con vista al Illimani, el grupo palaciego se reúne día tras día para cocinar los hechos y los eventos cotidianos, unos reales, otros inventados y luego los mezclan, adulteran, falsean, adornan y aderezan y se lo dan a comer al pueblo, que se los traga sin saber de lo que se trata, pero quedando felices y contentos.

Estos últimos años y aprovechando la época de las vacas gordas, el Jilakata y sus ayucos se dedicaron a tirar la plata, engordando la burocracia y disfrutando de gastar en todo lo que se les ocurría: aviones, satélites, palacios, museos, helicópteros, empresas truchas, canchas de futbol, todo lo que se les viene a la mente. Van felices navegando en un mar de corrupción, enriqueciéndose y engordando a sus amigos empresarios para luego poder esquilmarlos y cocinarlos. Recuerden a los pavos del Fiscal Soza y su menú de los doscientos mil dólares por mocha y los yescas en la cárcel.

Tenemos una economía primaria exportadora, la cual con la caída de los precios de las materia primas nos lleva indefectiblemente a una época de vacas flacas. Los cocineros lo niegan y hablan de la evonomics, el blindaje, la fortaleza del modelo y quieren seguir con el mismo plan, usando la  plata que aún queda del gas, más el endeudamiento y el indudable apoyo de la industria de línea blanca chapareña.

De lo que no hablan y no quieren saber, es que el milagro de la Evonomics se dio porque los plurinacionales se hicieron cargo del Estado con el trabajo ya hecho; campos de gas ya desarrollados, reservas probadas y suficientes y  contratos ya suscritos con Brasil y Argentina y lo más importante, tuvieron la suerte de que los precios se dispararon para arriba como nunca antes se había visto. Ya  veremos qué pasa cuando los precios del gas se equiparen a los que percibían en su tiempo los neoliberales.

Lo que hay que entender, es que cuando se cocina usando la misma receta y los mismos ingredientes el resultado siempre es el mismo, salvo algunas variantes de sabor propias de la habilidad del cocinero. Esto lo podemos verificar en Venezuela, Argentina, Ecuador, Nicaragua y Cuba, que ahora suplica a los gringos que les envíen hamburguesas y coca cola.

Con la receta de la chanfaina se prepara chanfaina y no pollo al horno.  Con la receta socialista-comunitaria se cocina y sirve pobreza y ausencia de libertades y poco les preocupa a los cocineros que lucran y se enriquecen con este negocio que, gracias a su receta, sus crédulos clientes sufran de indigestión, cólicos y diarreas. Ellos ya hicieron sus ahorros y cuando las cosas se pongan color de hormiga, se irán a disfrutarlos en Miami.

ovidioroca.wordpress.com

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RECETA BOLIVARIANA Y PLURINACIONAL

RECETA BOLIVARIANA Y OTROS CHISMES
Ovidio Roca
Hace poco discurseaba un reputado líder plurinacional: “lo que se necesita es un modelo económico que funcione”, una afirmación correcta de aquello que los populistas filocomunistas no pueden ofrecer; pues como cualquiera puede percibir lo que ellos aplican sistemáticamente es en una mala receta, con la que consiguen que la economía y el aparato productivo se arruinen y por tanto la gente.
Como parte de su receta; en lo económico, nuestros populistas manifiestan su desprecio por el mercado, tienen una gran pasión por la estatización o nacionalización de las empresas, son acérrimos enemigos de la propiedad privada, de las libertades individuales, del comercio internacional sin restricciones y de los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial, el FMI.
En lo político son estatistas y centralistas; aplican una inmensa cantidad de regulaciones burocráticas con las que extorsionan y debilitan a la empresa privada. Son totalitarios, populistas y muestran un fuerte apego por la represión estalinista; sus mentores y entrañables amigos son China, Rusia e Irán.
Un ejemplo de su política y solo como referencia, la podemos apreciar con las empresas públicas siempre deficitarias, cuya instalación es decidida por el autócrata populista en función de sus propios intereses políticos y demagogia regional, y sobre todo guiado por las jugosas comisiones que pagan contratistas y proveedores. Luego estas empresas sirven para dar pegas a los militantes y mientras más mejor. Criterios de competitividad, eficiencia, acceso al mercado y localización óptima, son ignorados. Nadie se preocupa por la competitividad pues las pérdidas son absorbidas por el erario nacional.
El resultado es el modelo populista que funciona para mal, lo vemos en nuestro continente y solo mencionamos dos ejemplos, Cuba y en Venezuela. El primero, luego de ser el país más próspero de Latinoamérica en los años cincuenta del siglo anterior, pasa a la absoluta miseria; por lo que ahora hacen esfuerzos para que vengan los jodidos gringos a salvarlos y el otro; el dueño de las mayores reservas de petróleo del mundo, viene sufriendo una crisis productiva y de desabastecimiento, con la inflación más alta del mundo y sin arepas ni papel higiénico.
Esta misma inflación y debacle económico ya la tuvimos en Bolivia con la borrachera izquierdista de la UDP, la que por suerte fue controlada y saneada con el D. S. 21060. El problema es que nunca se aprende y siempre confiamos más en las promesas que en la realidad.
Recuerdo que en esa época revolucionaria de los años 80, apenas recibía el sueldo, mi mujer con los mellizos salían con su bolsa al hombro a comprar lo que sea. Por entonces no había Watsapp, pero funcionaba la radio cocina para enterarse donde había algo para comprar. Lo importante era comprar y deshacerse del papel moneda que cada día perdía valor y ya no había billetes sino cheques del Banco Central por doscientos mil, por un millón y así por delante. Con las bolsas a medias, llegaban a la casa y empezaba el trueque con los vecinos, alguien tenía arroz, otra harina, azúcar o aceite y así funcionaba el mercado en un mundo inflacionario.
En uno de esos cambalaches recibimos unos pollitos y los criamos en el patio; luego los chicos le pusieron nombres a cada uno y como ya eran familia no podíamos cocinarlos. Finalmente los cambiamos por pan y queso con los vecinos de la esquina.

Lo antagónico al populismo modelo Siglo XXI, es una verdadera democracia liberal, la que no ha sido aplicada integralmente en nuestros países. Esta democracia liberal postula gobiernos limitados, con separación e independencia de poderes para evitar el abuso de los gobernantes; el respeto a los derechos humanos, a la propiedad privada, a la economía de mercado, al libre comercio internacional.

Si revisamos la situación de los diversos países y el nivel de vida de sus habitantes, podemos verificar que el modelo político, económico e institucional de la democracia liberal, con sus errores y aciertos, constituyen la savia de la economía en las naciones más prosperas y desarrolladas del planeta. Es importante resaltar además, el hecho, que donde no existe libertad económica, no existe libertad política y personal.

Esto señala la crucial importancia de la responsabilidad de los ciudadanos en su concreción; pues a diferencia del populismo donde la riqueza y los ingresos se distribuyen para comprar apoyo y movilizaciones, en el liberalismo la riqueza se crea y los ingresos se ganan por el esfuerzo y capacidad de las personas y eso estimula la innovación y el trabajo y por ende la prosperidad.

Todo lo anterior, lo que dicen los economistas, ya lo había escuchado antes de los campesinos (años cincuenta, San Lorenzo cerca de Montero Hoyos). Escuchaba decir “el ojo del amo engorda el caballo”, y veía como cuidaban su caballo, lo rasqueteaban para sacar las garrapatas, sacaban los boros y se preocupaban de cortar hojas de totaí, cuando no había pasto o maíz y se veía como estos eran sanos y engordaban. Igualmente comentaban, “son como suchas cuidando charque”, por aquellos que no cuidaban y más bien se aprovechan de la propiedad o bienes ajenos, como podemos verlo en muchas empresas públicas y entidades del Estado. Como se puede ver, es un axioma que la gente cuida y protege lo propio.
De lo que se trata entonces es el crear y mantener un ambiente favorable de libertades, garantías, seguridad jurídica para que prosperen las iniciativas y el trabajo fecundo de los ciudadanos.

Ya se avizoran los años de vacas flacas, por eso la importancia de elegir una buena receta y contar con buenos cocineros.
ovidioroca.wordpress.com

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