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UNA NUEVA UTOPÍA, ECONOMÍA SUSTENTABLE

Ovidio Roca

El actual modelo económico de crecimiento ilimitado y aplicado en un único planeta y con recursos finitos, nos conduce al deterioro de todos los espacios terrestres y marinos; destruyendo y contaminando los ecosistemas naturales que dan sustento y equilibrio a la vida, por lo que desde hace rato se propone su corrección, elaborando nuevas utopías que garanticen la permanencia de la vida humana.

El desafío es cambiar de modelo económico hacia uno más sustentable, pues el actual requiere de crecimiento constante y consumo masivo y para ello, entre otros, se postula la teoría del “acrecimiento” de la cual Serge Latouche  con su libro “La Apuesta por el Decrecimiento”, es uno de los pioneros.

Lo que se propone es un cambio de paradigma, lograr una desaceleración progresiva y razonable del crecimiento material como primera etapa hacia el decrecimiento de toda forma de producción desbastadora y depredadora, apoyado esto por la eco-eco y la economía del conocimiento, buscando que mediante la tecnología y la innovación se pueda lograr una economía ecológica y sostenible.

Aunque sabemos de todo esto y cotidianamente utilizamos un discurso ambientalista; cuando se trata de decidir: el pueblo, empresarios y políticos apuestan invariablemente por el crecimiento económico, por el crecimiento del PIB y no por el equilibrio ecológico y la calidad de vida.

Está claro que en los momentos actuales, esta propuesta de cambio hacia el acrecimiento es una utopía, pero han sido las utopías las que han cambiado las sociedades y cuando la realidad del cambio climático nos golpee, es bueno tener algunas alternativas para aquellos que sobrevivan.

Los aspectos que se vienen considerando en este cambio de paradigma se refieren a:

Para que una sociedad sea sustentable, además de los aspectos económicos y sociales, ésta necesita estar en equilibrio con el ecosistema del cual forma parte; del ciclo del agua, la biodiversidad y las fuentes de energía, pues el objetivo es convivir con la naturaleza en armonía y sin deterioro del ecosistema más adecuado para nuestra existencia. Esto necesariamente implica tomar decisiones para ralentizar el crecimiento de la población y eliminar la producción innecesaria, pues de lo que se trata es mejorar la calidad de vida, cubrir las necesidades básicas del ser humano y no el consumismo exagerado y esto significa adoptar una nueva perspectiva de vida que nos lleve a disfrutar de los valores familiares, culturales y artísticos que son importantes para nuestra vida.

Una sociedad sustentable necesariamente tiene que ser pacifica, evitando la violencia y las guerras y por tanto elimina los gastos en armamentos y ejércitos, los que en muchos países llegan a consumir la mitad del presupuesto nacional.

Igualmente se requiere avanzar hacia formas de gobierno y gestión local y por su parte, la actividad industrial debe preocuparse de la disminución de los tiempos de trabajo y producir de manera local productos y servicios que cubren las necesidades locales; de evitar la obsolescencia programada de los productos y garantizar su mantenimiento, lo que implica entre otros un gran ahorro en materiales, transporte y combustibles. Es necesario aplicar ese viejo principio de “quien contamina, paga” y hacerlo cumplir.

Se trata de Eco eficiencia de hacer más con menos, ahorrando materias primas y naturaleza, manejar la agricultura ecológica, generación y uso de energías renovables, solar, eólica, reducir el despilfarro, aumentar el reciclaje, realizar programas masivos de reforestación.

Debemos entender que no son las leyes o las reformas que se hagan, no es la autoridad, ni las sanciones lo que producirá el cambio de paradigma, sino la necesidad (antiguamente se decía que la letra entra con sangre) y luego un cambio de conducta del ciudadano, adoptando principios y valores éticos y asumiendo el compromiso por mejorar nuestros hábitos de consumo. Es la educación en la familia, en la casa, en los colegios, en los medios de comunicación, en los espacios públicos, la que nos ayudara a encontrar la solución de los problemas de nuestra sociedad y el medio ambiente.

ovidioroca.wordpress.com

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CAMBIO CLIMÁTICO E IMPUESTO SOBRE EL CARBONO

Ovidio Roca

Trumpazo al Acuerdo de Paris

Como habitantes de un solo y único planeta, todos debiéramos haber aprendido aunque sea a golpes, que para vivir mejor debemos convivir en paz y trabajar juntos en todos los ámbitos y especialmente el ecológico, que es el cuidado de nuestra casa común.

El problema es que no actuamos en consecuencia.  Ciento setenta y seis naciones coincidieron y firmaron el “Acuerdo de Paris” reconociendo la gravedad del cambio climático y acordaron programas para detener sus  desastrosos efectos sobre el ecosistema y la supervivencia de la especie humana. Y luego aparece Trump, el presidente del país más poderoso del planeta y el segundo más contaminador y con un “trumpazo” lo desconoce y decide que lo importante son los negocios de sus amigos, aun a costo de destruir el hábitat de absolutamente todo el resto.

Pensando en billetes, si Trump quiere retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, el resto del mundo debería imponer un alto impuesto de ajuste por carbono, a todas las exportaciones estadounidenses que no cumplan con los estándares mundiales y lo mismo para todas aquellas exportaciones de los países que no respeten el control de emisiones.

Este es un impuesto que pretende encarecer los productos finales de los países contaminadores y promover el consumo de los productos de los países respetuosos del medio ambiente y que generen menos emisiones de dióxido de carbono.

Los recursos obtenidos por este impuesto deberían ser aplicados a la investigación en tecnologías y energías limpias y para financiar los programas de conservación de bosques nativos de propiedad privada, en los Territorios Indígenas y también en programas especiales para los Parques y Reservas Forestales, Nacionales, Departamentales y Municipales.

Para lograr la protección de los bosques nativos y los ecosistemas naturales, la economía ambiental señala que dada la naturaleza humana el único modo de lograrlo es haciendo que las prácticas de conservación compitan económicamente con las actividades que la destruyen; es decir, que el propietario del bosque obtenga conservándolo iguales ganancias que tumbándolo, vendiendo la madera o haciendo agricultura. Con este concepto practico y de negocios, se  procura que la gente se decida a cuidar los bosques nativos de su propiedad.

La economía ambiental también nos propone algunos mecanismos y sistemas de pagos por conservación de un ecosistema al que se le ha asignado un precio.

Uno de estos es el Mecanismo REDD+, un mecanismo de compensación financiera (ambiental y sostenible) de los esfuerzos de conservación forestal establecido por las Naciones Unidas como parte de las soluciones al cambio climático. Las siglas quieren decir Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación. El “+” se refiere a que a más de evitar la deforestación, hay compromisos de conservación, manejo sostenible de los bosques y aumento de las reservas de carbono, por ejemplo mediante la reforestación.

Siguiendo esta filosofía, en Colombia tienen el programa Socio Bosque.  Las comunidades y personas que decidan convertirse en “socios” reciben una compensación económica y deben firmar un contrato por al menos veinte años en el que se comprometen a preservar el ecosistema intacto. Las comunidades pueden extraer productos para su propio sustento pero no para vender, y en ningún caso pueden desmontar alguna parte de bosque para la agricultura o ganadería. Los socios también deben impedir que terceros, por ejemplo, madereros y cazadores ilegales, ingresen en la zona y degraden el ecosistema, convirtiéndose en la práctica, en guardabosques.

Sabemos de las causas del cambio climático, pero por unos dólares más estamos dispuestos a destruir el ecosistema y como  “así nomás había sido” la solución es hacer de la conservación de la naturaleza sea un buen negocio, pues como dice el dicho “el órgano más sensible del hombre y la mujer, es el bolsillo”.
ovidioroca.wordpress.com

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DE LLUVIAS Y ELECCIONES

DE LLUVIAS Y ELECCIONES;  REFLEXIONES CAMPESTRES ESCUCHANDO LA RADIO.

Ovidio Roca

Durante la pasada semana y por varios días estuve en el Refugio los Volcanes, un espectacular escenario para una hermosa y exuberante naturaleza, poco intervenida y preñada de biodiversidad.

Buscando información para organizar mi jornada ponía la radio, procurando un informe sintético de las lluvias y no de esos pronósticos sibilinos que a veces  nos presentan; también buscaba conocer el estado de las vías, las rutas bloqueadas y la oferta de bloqueos para la semana a fin de programar el retorno al pueblo. Aunque poco de esto encontraba.

Luego tendido en la hamaca (gran invento de los indígenas de las llanuras arboladas), miraba el pronóstico de los ambaibos (cecropia concolor), quienes por un momento mostraban sus hojas blancas anunciando la lluvia y al rato se arrepentían y dándoles vuelta mostraban la cara verde de tiempo seco. Finalmente se “achulupaban” y cada hoja señalaba un propio y diferente pronostico.  Pese a los dispares pronósticos no llovió, los arroyos están secos y no hay agua para nada; ni para el “baño alemán” de las turistas o el “polaco” de los turistas,  por lo que queda claro que en tiempos de cambio plurinacional y climático, ya no se puede creer ni en los ambaibos.

En otro ámbito de la noticia y mientras esperábamos los resultados electorales en el Imperio, comentábamos que la democracia (igualdad de los ciudadanos ante la ley,  estado de derecho y monopolio legítimo de la fuerza en manos del Estado, para garantizar el orden y la seguridad ciudadana y no para oprimirlos), definitivamente ha perdido su autoridad legítima de salvaguarda y ejecutor de las garantías ciudadanas.

En la actualidad la democracia es cada vez más endeble, débil y permisiva, por lo que especialmente en los países europeos; cualquiera (en Bolivia, solo si es socio del gobierno) hace lo que le da la gana, denunciando presuntas discriminaciones e invocando derechos por cualquier presunta diferencia.

A su vez el Estado actúa con cálculo político y también con amiguismo y buenismo en vez de justicia, y se olvida que todas las personas: masistas y opositores, hombres y mujeres, blancos, morenos, amarillos, homosexuales, indígenas o criollos, tienen que cumplir las leyes y solo a cuenta de ello pueden exigir sus derechos ciudadanos.
Por principio de supervivencia y por ley, la gente quiere que se respete su persona, sus costumbres, sus creencias, su lengua, su libertad y nadie tiene derecho de invadir tu casa y tu trabajo. También desea que el país resguarde sus fronteras y controle a quiénes entran ilegalmente y exija a los inmigrantes el respeto de las leyes y la cultura del país, sin pretender más privilegios que los que tienen los nacionales. No se trata de discriminar a los inmigrantes pues finalmente todos lo somos de alguna manera, pero inmigrantes legales que llegan a trabajar, piden permiso para entrar a tu casa, no avasallan y respetan tu vida y tu cultura.

El asunto es que, como poco o nada de esto se cumple, la gente tiene cada vez menos motivos para creer en la democracia como un sistema político que otorgue seguridad, derechos, garantías y libertades ciudadanas.

El caso Trump, es una señal de que la gente está cansada de esa democracia permisiva y débil y está dispuesta a elegir y hacerse guiar por un impredecible patán que les ofrezca autoridad, orden y respeto para los dueños de casa.

Esperamos por nuestro interés, que los norteamericanos no se hayan equivocado en su elección, aunque su tradición de institucionalidad es una prenda de garantía ante cualquier afán atrabiliario dumpiano.

ovidioroca.wordpress.com

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DESARROLLO SOSTENIBLE, EL PARADIGMA DEL SIGLO XXI

Ovidio Roca Avila: Presentación en representación del CEDES en el Foro de la CAINCO, Santa Cruz 2003.

Actualmente, y como nunca en la historia de la humanidad, contamos con todos los elementos científicos y tecnológicos para solucionar todas las necesidades básicas del hombre, pero no hemos logrado como sociedad humana, organizarnos para convivir armoniosamente, con justicia, paz y prosperidad.

El desarrollo, entendido como mejoramiento de las condiciones y calidad de vida del hombre, comenzó a desarrollarse en una época cercana, alrededor del siglo XVIII, impulsado por elementos culturales y políticos, entre los que se pueden destacar: la confianza entre los hombres y las instituciones, una nueva valorización de la iniciativa personal, los derechos de propiedad, el cumplimiento de los contratos, la libertad de exploración.

En esta nueva era, la libertad reconoce como contrapartida, la responsabilidad y la capacidad de responder de sí mismo. Es una nueva etapa en la que se da el paso de una sociedad de “suspicacia”, que piensa en términos de ganador-perdedor, hacia la sociedad de la confianza, que piensa en términos de ganador-ganador. Esta primera condición para el desarrollo, es en la actualidad, cada vez más válida pero menos abundante.

El otro componente para el desarrollo, la innovación, cultura industrial y de la productividad, se asentó sobre el uso de las energías fósiles (carbón, petróleo, etc) utilizadas en las maquinas convertidas en motores, por el poderoso pensamiento científico y tecnológico emergente del renacimiento. Pero este modelo de tecnologías entrópicas, en la que el combustible empleado como fuente de energía era no renovable, ya  no parece que pueda proyectarse en el siglo XXI, si queremos una sociedad sostenible.

El Desarrollo Sostenible que surge a fines del siglo XX, es el nuevo paradigma que orienta a gran parte de la humanidad, en procura de valorizar nuevamente la confianza como principal valor que permite el relacionamiento de los seres humanos entre sí y con su entorno y por eso, más que de desarrollo sostenible, en realidad hay que hablar de sociedad sostenible, de país sostenible y de empresas sostenibles, como un sistema integrado.

Políticos y economistas, suelen cifrar la sostenibilidad del desarrollo en el buen funcionamiento indefinido de los mercados. Ecologistas y ambientalistas parecen más interesados en el mantenimiento de las condiciones ambientales. Obviamente se trata de garantizar ambas cosas y mejorar la calidad de vida de la gente, que es el objeto del desarrollo.

El desarrollo sostenible no es una receta para los países pobres, es una necesidad que afecta por igual a todas las sociedades y todos los mundos. Vemos cómo el cuarto mundo, vale decir los pobres en los países ricos, crece día a día.

Este nuevo tipo de desarrollo sostenible, es un desarrollo anaentrópico (de uso de energía renovable) en oposición al insostenible desarrollo entrópico (de uso de energía no renovable) que practicamos hasta ahora.

Todos vivimos en una casa común, el planeta tierra, siendo este un ecosistema cerrado que tiene como único nexo con el exterior, la energía solar que recibimos. El desafío al que se enfrenta la inteligencia humana en nuestros tiempos es que sea capaz de; por un lado organizar sabiamente nuestra sociedad para saber como vamos a vivir y relacionarnos los unos con los otros, y por otro, administrar la energía disponible, fuente de nuestra existencia, procurando ahorrarla y utilizando preferentemente aquella obtenida  de fuentes alternativas y seguras, evitando en lo posible el incremento de la entropía.

En 1987, la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, presentó el denominado “Informe Bundtland” en el que se definió: “El Desarrollo Sostenible, es el desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”, lo que viene a ser, en términos económicos: “Vivir de los intereses y no del capital

Luego en 1992, la Cumbre de Río, estableció los tres pilares del desarrollo sostenible: económico, medio ambiental y social.  De estos, el primero usa el mercado como instrumento que asigna los escasos recursos y servicios para crear una sólida economía que puede servir como fundación para el progreso social y medio ambiental. El segundo tal vez el más importante, el uso de los recursos renovables dentro de sus límites regenerativos y la capacidad de los ecosistemas de absorber los desechos. Sobre este último tema, se reconoció la importancia del valor de la biodiversidad. Aunque estas disciplinas limitan la actividad económica, incrementan la capacidad innovativa y creativa del ser humano.

Finalmente, el tercer pilar, fue el menos desarrollado y se cayó en la simple retórica de disminución de la pobreza y reducción del impacto del consumo de occidente.

Luego de diez años, en el 2002,  se celebra la Cumbre de Johannesburgo, la cual se desenvuelve en un marco donde la pobreza ha alcanzado una situación que muestra a casi la mitad de la población mundial, 2.8 millardos de personas, que subsisten con menos de 2 US$ al día. Estas diferencias entre los que tienen y los que no tienen han creado un clima de tensión y desconfianza entre los individuos y sus instituciones.

Es importante reflexionar sobre lo que ocurrió en la Cumbre del 2002, ya que demuestra que si bien Río, dio un gran paso definiendo los tres pilares del Desarrollo Sostenible, Johannesburgo nos ha mostrado el camino de un cuarto pilar, fundamental para lograr sentar las bases definitivas. Este pilar es el Político-Institucional, que va desde lo local hasta lo mundial, y que viene representado por la gobernabilidad, ya que sin consenso el desarrollo sostenible está lejos de convertirse en una realidad.

Intentemos explicarnos como funcionarían estos cuatro pilares. Por un lado (ver fig. 1), tenemos que considerar que cada pilar es función de un tipo de capital, y que los mismos al ser stocks (activos de inventario) pueden fluctuar según el tipo de acción que realizamos. Imaginémonos una pirámide de cuatro lados, donde cada lado es un pilar.

El Ambiental, pilar que está  definido por el Capital Natural que es función de los recursos naturales renovables y no renovables, además del Ecosistema o ambiente que nos rodea. Este capital nos asegurará la durabilidad de las acciones y los seres que habitan en este ambiente.

Luego,  tenemos el pilar económico, que está representado por el Capital Económico que es función del capital financiero, físico etc., que nos asegurarán la rentabilidad de las acciones a emprender.

El pilar social representado por el Capital Social, que está en función del capital humano, estado de las instituciones, seguridad jurídica, justicia, solidaridad, etc., que nos permitirá contar con equidad en las acciones que realizamos.

Al ser, los capitales mencionados, stocks, se podrá decir que una acción es el inicio de un proceso de desarrollo sostenible, sólo y cuando la utilización de uno de estos capitales no sea solamente para incrementar otro, sino más bien para generar un crecimiento de los demás, asegurando la equidad, rentabilidad, durabilidad y gobernabilidad.

Hemos visto en los últimos años, que estos tres stocks de capitales se han incrementado, pareciera entonces muy fácil lograr el desarrollo, pero falta desarrollar el cuarto pilar, el que define que el desarrollo sea realmente realidad. Este pilar, político-institucional, que no es la participación en un partido, o grupos de presión, sino más bien es buscar la generación de políticas publicas coherentes, con las que todos estemos de acuerdo o por lo menos exista consenso mayoritario.

El pilar político-institucional, esta representado por el Capital Relacional, el cual está en función de la capacidad de los actores para el diálogo, concertación y creación de consensos para la resolución de conflictos. Para que este capital, se incremente, primeramente tiene que buscarse la transparencia de todos los actores de la sociedad, la cual generará confianza entre los actores. Para esto el diálogo, la consulta, la información clara y fidedigna y la discusión racional, son básicos para resolver los conflictos, que se generan de puntos de vista e intereses divergentes. Lo importante es explicitar los intereses de los grupos en pugna y buscar las áreas de interés común, en una perspectiva de ganar-ganar.

Es fundamental, para el progreso de la sociedad, tener y garantizar la existencia de reglas del juego claras y permanentes y organizaciones que las apliquen de una manera transparente y previsible.

Vale la pena mencionar que la sociedad norteamericana en el siglo XVIII, se encontraba en un nivel de desarrollo menor a la América del Sur y como sabemos, en un corto periodo de tiempo se desarrollan en forma espectacular, basados en su optimismo, confianza en si mismos, libertad social y de oportunidades, valorando los derechos humanos -la vida, la libertad, la posibilidad de cada cual procurar la felicidad- derechos considerados naturales por el liberalismo. Encima de esto, prevalece en la sociedad norteamericana, desde el comienzo la convicción de que el imperio de la ley, es “en sí mismo” una conquista tan fundamental contra la tendencia a la arbitrariedad latente en todos los gobiernos, que más vale soportar una ley deficiente, y aún mala, hasta poder modificarla mediante un procedimiento regular, constitucional, que admitir su enmienda o abolición por un acto de fuerza, de presión ya sea autocrático o revolucionario.

El actual  paradigma del Desarrollo Sostenible, basado cada vez más en el conocimiento, cuando nos indica que “debe satisfacerse las necesidades del presente, sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”, nos esta exigiendo también autolimitación en el crecimiento económico y poblacional. Un desafío de los próximos años es evitar la bomba poblacional.

En su aplicación operativa y empresarial, temas sobre los cuales vine trabajando el World Business Council for Sustainable Development desde 1995, el modelo de desarrollo sostenible, requiere acciones en cada una de las áreas de intersección de los tres elementos de la sostenibilidad, lo económico, ambiental y social y en el marco de lo político-institucional, como mencionamos mas arriba y se grafica en el siguiente cuadro:

 

Ecoeficiencia: En la intersección del ámbito económico con lo ambiental, operativamente las empresas trabajan aplicando  la ecoeficiencia, donde el prefijo ‘eco’ se refiere tanto a la economía como a la ecología, y busca crear más bienes y servicios, usando cada vez menos recursos y generando menos desperdicios y contaminación.

La ecoeficiencia tiende a estimular la creatividad y la innovación en la búsqueda de nuevas maneras de hacer las cosas. Consecuentemente, puede ser un gran reto para los ingenieros de desarrollo, compradores, administradores de cartera de productos, especialistas en marketing y hasta para especialistas en finanzas y control. Las oportunidades de la eco-eficiencia pueden salir en cualquier punto a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.

La implementación de la eco-eficiencia dentro de los procesos de una empresa, trata ante todo de buscar las oportunidades. Dichas oportunidades para la eco-eficiencia pueden ser encontradas en cuatro áreas:

Primero, las organizaciones pueden efectuar la reingeniería de sus procesos para reducir el consumo de recursos, reducir la contaminación y evitar riesgos, al tiempo que ahorran costos.

Segundo, por medio de la cooperación con otras empresas, muchas organizaciones han encontrado maneras creativas para revalorizar sus coproductos. Esforzándose por lograr cero desperdicios u objetivos de producción del 100%, han encontrado que los llamados desperdicios de sus procesos, pueden tener valor para otras empresas.

Tercero, las organizaciones pueden ser más eco-eficientes por medio del rediseño de sus productos.

Cuarto, algunas compañías innovadoras no solamente rediseñan sus productos, sino que encuentran nuevas maneras de satisfacer las necesidades de sus consumidores. Estas  empresas trabajan con sus clientes y con otros grupos de partes interesadas para pensar nuevamente sus mercados, y rehacer la demanda y a sus proveedores completamente. Estas son formas diferentes y mejores de satisfacer las necesidades de los clientes.

Las empresas por si solas, difícilmente pueden lograr la eco-eficiencia. El progreso requiere ir más allá de las actividades internas de una empresa individual, requiere de una estrecha cooperación entre las partes interesadas, estado, sociedad civil y empresa. Se requiere que la sociedad cree y habilite unas condiciones que permitan a las empresas, individualmente, y a los mercados en su totalidad, ser más eco-eficientes. Los gobiernos tienen que jugar un papel importante en la creación de estas condiciones.

Actualmente, varios países y regiones han establecido planes de acción nacionales y regionales, enfocados a fomentar una sociedad más eco-eficiente y sostenible. Llegar a un consenso amplio sobre los indicadores principales de eco-eficiencia y establecer metas adecuadas, se encuentran entre los elementos más importantes que ayudarán en la transición hacia una economía eco-eficiente.

Estas medidas políticas para apalancar  las iniciativas empresariales que lleven a una mayor eco-eficiencia pueden incluir elementos tales como:

Identificar y eliminar los subsidios perversos

Internalizar los costos ambientales

Trasladar la carga impositiva del trabajo y las utilidades hacia el uso de recursos y la contaminación

Desarrollar e implementar instrumentos económicos

Promover iniciativas voluntarias y acuerdos negociados.

Responsabilidad Social Empresarial (RSE): Cuando se considera la intersección de los aspectos sociales y ambientales, entramos en el campo de la seguridad y conservación, para la gente y para el medio ambiente, es decir en el campo de la Responsabilidad Social Empresarial.

Esta responsabilidad va más allá de una simple ecuación de ganancias, más caridad o filantropía; va hacia un entendimiento mayor de las sociedades en las cuales un negocio opera mediante una forma integrativa, no solamente financiando acciones en pos del desarrollo sostenible, sino también formando parte activa de ellas. Así encontramos a las empresas dentro de un espectro amplio de asuntos, que incluyen mayor transparencia y responsabilidad, derechos humanos, códigos de gobernabilidad corporativa, ética, consultas comunitarias y manejo de expectativas, resolución de conflictos y estrategias de sostenibilidad.

Desarrollo: En la intersección del ámbito económico con lo social, encontramos el desarrollo económico y social, es decir hacer más y mejores cosas para mejorar la calidad de vida de la gente. La calidad de vida está entendida como adecuadas condiciones de trabajo y nivel de remuneración, en un entorno social y ambiental amigable.

El papel de las organizaciones privadas es lograr el progreso social y se orientan a satisfacer las necesidades humanas, por el cual esperan ser retribuidas en el mercado. Deben realizar su trabajo sin aumentar el consumo total de recursos, ni tener efectos adversos sobre el medio ambiente.

Dentro del marco político institucional mostrado en el cuadro y en la intersección de estos tres campos: económico, social y ambiental, encontramos el desarrollo sostenible.

El paradigma del desarrollo sostenible es una respuesta actual al desarrollo de la humanidad, pero al tratarse de procesos histórico – culturales, su aplicación debe tomar en cuenta las especificidades de cada región.

En el caso latinoamericano debemos mencionar que su atraso en lograr el desarrollo tiene fundamentalmente un origen político – institucional, vale decir que el subdesarrollo económico que padecemos es consecuencia de nuestro subdesarrollo político y por ello nuestro principal reto es superar esta situación, con liderazgo moderno, institucionalidad, justicia social, participación, educación, ciencia y tecnología, y fundamentalmente, con trabajo productivo, pues definitivamente la única forma de superar la pobreza es creando riqueza.

Santa Cruz de la Sierra 2003

 

 

 

 

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ACRECIMIENTO

ACRECIMIENTO

Ovidio Roca

Los continuos cambios en los ciclos del clima nos señalan con cada vez mayor evidencia, la aguda crisis ecológica y económica que se avecina y que afectara gravemente el ambiente adecuado para la vida de la raza humana.

Una de las explicaciones para esta crisis, es la del crecimiento ilimitado de una especie, en este caso la humana y su depredadora actividad económica en un planeta finito. Los  daños ecológicos causados: el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación del ecosistema, la acumulación de residuos en la tierra y los océanos, está conduciendo a la eliminación de la biodiversidad de la que somos parte.

Durante el Siglo XX el desarrollo industrial y tecnológico y el de los medios de comunicación, genero nuevas y mayores necesidades y ha impulsado un consumismo exagerado. De aquí que actualmente asumimos el desarrollo como consumo y nuestra percepción de la economía y el éxito de las políticas económicas, la medimos por el crecimiento del producto interno bruto (PIB), es decir por mayor extractivismo y producción.

El problema es que este modelo económico de crecimiento, continuo e ilimitado y un consumo creciente (apoyado en el crédito); necesidad de más ingresos (más trabajo, más producción y más venta) para devolver los créditos y los intereses; no ha demostrado ser sostenible a largo plazo, ni en lo económico ni en lo ecológico y tampoco ha solucionado el problema de la pobreza. Esto lo podemos ver en todas partes y en todos los sistemas políticos y económicos. Lo vemos en China, en la India y en muchos otros países en crecimiento de nuestra américa.

Y esto nos lleva a reevaluar los objetivos de nuestra sociedad. Sócrates que vivió hace 2500 años decía: ” lo importante no es vivir, sino vivir bien, esto se consigue con la honestidad, es decir el ser justo, con uno mismo y con toda la sociedad“. Aceptando la validez de lo anterior, para vivir bien necesitamos cambiar de modelo económico, nuestra cultura consumista y cultura de vida.

En el campo económico, existen diversas propuestas sobre nuestra forma de producir y como viabilizar nuestra existencia como especie. Serge Latouche, plantea como perspectiva de futuro, el decrecimiento: “el rechazo del despilfarro de recursos naturales y el asumir que existen límites que hacen imposible la generalización a todo el planeta, del modo de vida occidental”…. “una sociedad basada en la calidad en lugar de la cantidad, en la cooperación más que en la competición y en una humanidad liberada del economismo y que tenga como objetivo la justicia social”.

La tendencia del acrecimiento se puede inscribir en un nuevo tipo de capitalismo no financiero y de producción innovativa y respetuosa con los ecosistemas, no expoliadora, ni contaminante.

Se propone además, el promover los bienes relacionales, aquellos ligados a las interacciones humanas, con componentes afectivos y comunicativos; y en el campo económico y social, la austeridad en el consumo, la limitación del crecimiento demográfico, promover la eficiencia y en términos ambientales, utilizar tecnologías de energía y producción limpias.

Como difícilmente cambiaremos el homo economicus por el  homo philosophus, la solución de nuestros problemas lamentablemente tendrá que venir por el desastre, por esto es importante tener disponibles algunas opciones para cuando esto ocurra.

En la ficción existen múltiples propuestas para la bomba poblacional. En la película “Soylen Green”, las galletas verdes y en “Inferno”, el virus y la esterilización aleatoria de un tercio de la humanidad.

En el campo más realista, el de las ciencias, se hace necesario que algunos Centros de pensamiento y Universidades estudien y elaboren propuestas prácticas como la mencionada del acrecimiento y otras, para que puedan utilizarlas aquellos que logren sobrevivir. Sería algo como lo de Las Fundaciones de Asimov.

ovidioroca.wordpress.com

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NEGOCIOS CONTRAMBIENTALES

NEGOCIOS CONTRAMBIENTALES

Ovidio Roca

Bolivia en los años pasados avanzó mucho en la legislación ambiental y de preservación; se promulgo la Ley Forestal, Ley de Medio Ambiente, Ley de la Madre tierra,  el Plan de Uso del Suelo, la misma Constitución y otras. El problema es que luego a aprobar las leyes creemos que con hacer alguna invocación y una buena challa, basta. Nos olvidamos de la institucionalización, su cumplimiento, el seguimiento cotidiano, la investigación, la profesionalización de los servidores públicos y de fomentar una actitud responsable de la ciudadanía.

Un otro aspecto, es la creencia generalizada de que la temática ambiental tiene que ver solo con el cuidado de la naturaleza,  de las aves y los arbolitos y la realidad es que la conservación del medio ambiente se realiza  fundamentalmente para nosotros, porque al ser parte de la biodiversidad y estar adaptados a este ecosistema, una modificación drástica del mismo pone en riesgo nuestra supervivencia como especie.

Por tanto no debe preocuparnos la naturaleza en sí, pues ella ya ha pasado por problemas mucho peores y solo para mencionar uno último; hace 65 millones de años un meteorito mato más del ochenta por ciento de la vida en el planeta y entre ellos a los dinosaurios, lo que permitió que unos pequeños mamíferos que sobrevivieron, pudieran prosperar y adaptarse a las nuevas condiciones sin el peligro de esos tremendos depredadores; de esos pequeños bichos es que venimos nosotros. En el futuro cercano, habrá otras especies que sobrevivirán a la bomba poblacional y contaminante que estamos generando; serán especies más adaptables al nuevo ambiente y muy diferentes a las actuales o parecidas a los chulupis.

Con eso de la ampliación de la mancha urbana cruceña, en los últimos días ha surgido nuevamente la preocupación por la destrucción del cinturón ecológico y el bosque de protección de las orillas del rio Piraí.

Según el PLUS, las riberas del rio Piraí son bosques de protección (B-P1) y el área bajo protección es de mil quinientos metros desde la orilla y a lo largo de su curso. La protección de la ribera del rio es de cumplimiento obligatorio y por estar normada por Ley, que tiene mayor jerarquía que cualquier disposición municipal que quiera avasallarla. En este bosque de protección no puede haber asentamientos humanos, ni actividad agrícola.

El PLUS fue aprobado el año1995 mediante el Decreto Supremo No 24124 y  homologado el 2003 por la Ley de la República No 2553.

Sabemos que los negocios relacionados con las tierras siempre han sido importantes y quienes definen y tienen información previa: sobre el uso de las tierras, los trazados urbanos, el diseño y la construcción y asfaltado de vías, son luego los grandes beneficiarios y tremendos millonarios.

Por estos actores e intereses, es que la cuenca del Piraí está siendo avasallada. Estos son parte de la burocracia edil, de sus empresas asociadas e  inversionistas de condominios y solo tienen al frente como defensores de los derechos de la comunidad, algunos románticos ambientalistas.

Por tanto, siendo realistas el enfoque para enfrentar el cuidado del ambiente debería usar las emociones más fuertes del ser humano y una de estas es su egoísmo. Si pretendemos que la gente cuide su entorno para proteger la naturaleza poco conseguiremos, pero si lo hacemos apelando a su beneficio y su lucro personal y mejor si con beneficios para la comunidad, quizá algo se logre.

Al respecto recuerdo haber visto, específicamente en Colombia, que se manejaron exitosamente algunas cuencas, haciendo plantaciones rentables, especialmente de Guadua o Tacuarembó. Esta tacuara es de rápido crecimiento, evita la erosión del suelo y al mismo tiempo lo protege y enriquece. Evita la erosión y colmatación de la cuenca y además su versatilidad y capacidad de almacenar agua en época de lluvia para soltarla en época seca, regula la humedad del suelo y mejora el clima.

Estas plantaciones pronto se convirtieron en un negocio rentable y sostenible para los propietarios de tierras y los municipios que otorgaron concesiones en las riberas y con su aprovechamiento de generó una industria importante, la gente gano plata y de paso se protegió las riberas.
Como decía el Taita Chopeyaqui, el perro es el único que rasca para afuera.

Referencias: ovidioroca.wordpress.com

https://ovidioroca.wordpress.com/2012/06/22/medio-ambiente-a-calzon-quitado/

https://ovidioroca.wordpress.com/2013/03/08/el-rio-pirai-y-tacuarembo/

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DE POLITICOS Y DESARROLLO SOSTENIBLE

DE POLITICOS Y DESARROLLO SOSTENIBLE
Ovidio Roca
Es un lugar común decir que el pueblo no tiene memoria y que es adicto a las promesas más que a las realidades, de ahí que las repetidas elecciones sean para los populistas, el nuevo circo para entretener al pueblo y mantenerse en el poder.
En este fandango plurinacional, mientras las masas puedan vivir sin mayores contratiempos y que algo les caiga de arriba, poco les preocupa el accionar de los políticos populistas en su afán de mantenerse en el gobierno, manejar las instituciones, la justicia y los sistemas represivos, para impunemente asaltar las arcas estatales.
Ahora mismo cuando nos enfrentamos a una tremenda crisis ambiental, por tratarse de nuestra supervivencia deberíamos como ciudadanos nacionales y del planeta, preguntar y preguntarnos: qué piensan nuestros dirigentes sobre el mañana, sobre el que hacer en la época de las vacas flacas y como enfrentara el país el nuevo escenario del cambio climático. Sobre estas dudas, necesitamos interrogar y demandar a los gobernantes y candidatos sobre sus planes y cuales sus experiencias y calificaciones para proponer y aplicar soluciones.
Pues no se trata de soluciones parches, se trata de estrategias nacionales e internacionales de desarrollo sostenible con horizonte de al menos de 20 años; es decir a lo largo de varias generaciones, que permitan crear y cimentar las aptitudes, las tecnologías, las infraestructuras para construir una economía de bajo consumo y baja emisión de carbono, que es la opción si queremos sobrevivir al Siglo XXI.
Son grandes retos estratégicos que tienen que ver, fundamentalmente, con una población que crece sin control en un único planeta, y con una economía de consumo cada vez más dispendioso, que avasalla los espacios, destruye la biodiversidad y contamina los ecosistemas con gases, basuras y vertidos.
Un programa de acción nacional e internacional debería revertir esta situación, estabilizando la población y practicando una economía sostenible de bajo consumo y no contaminante. Para ello se necesita de tecnologías limpias, una sociedad cada vez más educada, con capacidad de aprender e innovar rápidamente. Y sobre todo una nueva forma de vivir, de construir, de transportarnos, de producir, de consumir, pues como vamos, estamos destruyendo al ecosistema y con ello a nosotros mismos.
Es urgente promover la ciencia y la investigación especialmente aquella orientada hacia una economía limpia y de bajo consumo, evitando la interferencia de Corporaciones y países que tiene recursos e inversiones en el sector hidrocarburos y otros sectores industriales, que se verían afectados por las nuevas tecnologías y por tanto le ponen cortapisas a la innovación, por decir lo menos.
Para evitar esto, los ciudadanos de la nueva sociedad de la información, deberían ejercer masivamente su poder de opinión y convocatoria para obligar al Estado que trabaje en favor de la sociedad y no de los intereses corporativos y de gobiernos totalitarios.
El ahorro de los ciudadanos, que es administrado por el Estado, necesita ser volcado a crear la infraestructura básica, de comunicación, transporte protección, salud, educación, ya sea mediante la inversión pública y estimulando la inversión privada.
El Estado tiene como función principal crear y mantener el ambiente institucional favorable para el trabajo y la inversión, dotar de seguridad jurídica y sistemas de protección, que dan confianza al ciudadano y a las empresas, para invertir y producir bienes y servicios. También, garantizar el libre funcionamiento de los mercados, evitar los monopolios, definir y garantizar los derechos de propiedad y el cumplimiento de los contratos, así como establecer el sistema monetario que permita el intercambio de bienes y servicios.
El Estado ha demostrado ser un pésimo empresario y centro de corrupción e ineficiencia, pues no actúa en un marco de la competencia y dispone de recursos ilimitados que no le cuestan, pues los toma de los ciudadanos vía impuestos, endeudamiento, emisión e inflación. Por ende no debe invertir en los sectores productivos que requieren de alta eficiencia y competitividad; para comprobarlo basta revisar la ineficiencia y corrupción con que se manejan las empresas petroleras estatizadas (nacionalizadas), en Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela.
La propuesta liberal es la de construir una sociedad de confianza: Un Estado de Derecho con pocas leyes sensatas, una gestión eficiente de los asuntos públicos y justicia confiable, generando esta confianza que hace posible la inversión, la innovación, los negocios, el comercio, las finanzas.
En este modelo corresponde igualmente al Estado y sus instituciones realizar un rígido control para evitar las externalidades negativas, sancionando a quienes con sus impactos sobre el ecosistema afectan a todos: deforestación, contaminación ambiental, emisiones de gases, vertidos, basura. Es decir implementar una economía sostenible usando la ciencia, la tecnología y la educación ciudadana.
El cambio climático nos obliga a un cambio en la forma de vivir, de producir y corresponde que la sociedad asuma su responsabilidad actuando en consecuencia y eligiendo dirigentes con capacidad e idoneidad para enfrentar los nuevos retos y esto implica exigirles propuestas concretas, no promesas ni discursos y demandar el concurso de estadistas, servidores públicos honestos y con capacidad profesional e ideas claras. Ya basta de circo, aunque sea originario y folklórico.
ovidioroca.wordpress.com

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