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ENTRE LAS TRADICIONES, LAS LEYES Y LA POLÍTICA NOS ESTAMOS INCENDIANDO

Ovidio Roca

En el país se carece de una tradición y cultura de uso y manejo sostenible de las tierras y poco nos preocupa la preservación de los ecosistemas, áreas forestales y ríos; esto viene de herencias culturales antiguas e irresponsabilidad moderna.

Gran parte del territorio del Departamento de Santa Cruz es devorado por las llamas, producto de un método irresponsable de deforestación y quema autorizada por el Gobierno. Hasta ahora más de 500.000 has de bosques han sido quemados y vemos como los campos arrasados, animales y plantas incluidos aumentan en la Chiquitanía y esto tiene que ver con leyes obsoletas, malas tradiciones culturales, irresponsabilidad de los campesinos y peores decisiones políticas de dominación y de poder del Gobierno.

El área de expansión de la agricultura fue desde los años sesenta Santa Cruz, donde por su disponibilidad de tierras agrícolas y la baja densidad poblacional permitía el traslado de personas y comunidades desde las zonas andinas más pobladas. Estos colonizadores con cultura agrícola perteneciente a otros ecosistemas, sentían hostil el bosque al que llegaban y que en su cultura se llamaba sach’a y a sus pobladores sach’a runa, es decir salvajes. Es por esto que cuando colonizan las tierras del oriente, impulsados por la Ley agraria, la FES y su tradición cultural lo tumban y lo queman. Esta práctica ancestral es ahora ampliada y reforzada por el interés no solo de la agricultura sino de la producción cocalera, materia prima de la cocaína; un cultivo que permite grandes ganancias con poco esfuerzo, pero con muchos contactos.

La ley agraria es, vale la redundancia, agraria, ya que cuando se dictó no se hablaba de ecología, preservación del medio ambiente o cambio climático. La idea era producir alimentos y para mostrar que la tierra se destinaba a ese uso había que desmontarla. No se consideró en esa época que la preservación, la forestación y el manejo de bosques constituyen elementos para la determinación de la FES, la función económica y social, que garantiza la tenencia.

Vale la pena recordar que en Bolivia la tierra no es de la persona sino del Estado y para conservar su tenencia, cada dos años se debe certificar que se esté cumpliendo con la FES, la función económica y social pues si no, es revertida. Es lógico por tanto que el usufructuario, ya que no dueño, de la tierra perciba que no hay garantía de largo plazo.

Para establecer la FES se aplica una Ley que no considera la capacidad de uso mayor de las tierras, su uso agrícola, forestal o de preservación y si a eso le añadimos una cultura y tradición que busca tumbar el monte para civilizarlo, más el interés del gobierno de acelerar el traslado poblacional y dominio del territorio, la cosa se pone color de hormiga.

En estos trece años el MAS en su programa de colonización del oriente ha realizado dotaciones irresponsables de tierras en áreas forestales sin tener en cuenta el PLUS, que es donde se generan mayormente las quemas que con los vientos se descontrolan y nos llevan a este desastre.

Nuestra economía agrícola, la que garantiza nuestro sustento cotidiano se basa en un calendario agrícola que se fue estableciendo y adoptando por las experiencias de miles de años y que no señala cuándo arar, sembrar y cosechar y ahora con el cambio climático rápidamente se están modificando estos ciclos del clima y de la naturaleza. Hemos sido tan insensatos destruyendo los bosques, los ecosistemas y rompiendo estos ritmos de la naturaleza, tal vez de manera irreversible, por lo que ahora surge la incertidumbre y tendremos problemas para garantizar nuestro sustento cotidiano.

Mientras tanto podemos seguir tumbando monte y quemando, es el proceso de cambio poblacional y del uso del suelo.

ovidioroca.wordpress.com

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DEL DISCURSO PACHAMAMICO E INDIGENISTA A LA DURA REALIDAD POPULISTA COCALERA

Ovidio Roca

El MAS se presentó ante la población boliviana con un discurso pachamamista e indigenista; de defensores de la Madre Tierra y de los indígenas originarios, pero en la práctica realizo todo lo contrario: Facilitó la destrucción de los bosques para sembrar coca, para el negocio de la madera y para consolidar las tomas de tierras, que son una constante. Y en cuanto a los indígenas, al margen de los cocaleros y algunos grupos altiplánicos afines, el resto ha sido apaleado y correteado por los grupos armados del régimen y ni que hablar de la corrupción que llego a niveles nunca vistos. Sin embargo en todos los ámbitos insisten con su discurso del vivir bien, que en el país ya nadie les cree y afuera tampoco.

Aunque el 2014, Evo postulo en la ONU: Un nuevo orden mundial que debe construirse sobre la base de la hermandad de los pueblos y en armonía con la Madre Tierra para el “vivir bien”; él sabe que para mantenerse en el poder necesita apoyo político y esto se logra con plata, y una forma fácil de conseguirla es haciéndose el de la vista gorda con la pachamama y permitir la producción e industrialización de la coca, que según dicen puede cosechar más de cuatro mil millones de dólares por año y eso financia, entre otros, la cadena del contrabando y el comercio informal, que aparte de dar trabajo a mucha gente nos abastece de bienes y servicios y alimentos dando una imagen de bonanza; aunque como daño colateral perjudique a los agricultores y productores nacionales.

Asimismo los masistas nos dicen que no se cumplirá sentencia del TIDN (Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza) que en su sentencia concluyó que el Estado Plurinacional de Bolivia “ha violado los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) en calidad de defensores de la Madre Tierra” y sanciono al Gobierno imponiendo una serie de medidas para preservar el territorio. La respuesta en la práctica fue, “Yo le meto nomas”.

La madre tierra nos está pasando la factura por nuestro irresponsable comportamiento; el cambio climático empieza a generar catástrofes medioambientales que afectan a millones de personas alrededor del mundo: lluvias, vientos y sequías desmesuradas y a destiempo azotan la producción agrícola y la infraestructura en todos lados. Olas de calor, fríos extremos, huracanes, incendios forestales, aumento del nivel de los mares, inundaciones, sequías y la falta de agua limpia. Fenómenos que, con el paso del tiempo se intensificarán hasta el extremo de crear grandes conflictos humanos por la pérdida de hábitats y de cultivos, lo que induce a una migración ambiental forzada y masiva de hombres y animales.

Nos dicen los expertos que el cambio climático terminara con destruir los ecosistemas y la civilización humana allá por el año 2050, es decir en apenas treinta años; lo vemos venir y nos preocupa, pero nada hacemos para evitarlo como personas y como Estados.

El futuro depende de nuestras decisiones y para frenar el cambio climático y nuestra eventual destrucción, los movimientos ecologistas plantean trabajar armónicamente y a nivel mundial (pues se trata de un solo planeta y un único ecosistema) en las siguientes áreas: Economía sostenible y ecológica. Descarbonización total de la economía, utilizando energías renovables y reduciendo los gases de efecto invernadero. Parar la deforestación y trabajar en la reforestación y conservación de los bosques y sus ecosistemas. Evitar la contaminación de los acuíferos subterraneos y proteger los ríos y cuencas. Eliminar los plásticos que inundan y contaminan las tierras y océanos. Frenar el crecimiento poblacional. Eliminar el consumismo, promover el consumo responsable e implementar el desarrollo sostenible.

En procura de nuestro bienestar y seguridad necesitamos trabajar seriamente para frenar el cambio climático, garantizando así nuestra seguridad alimentaria y nuestra vida; esto implica investigación y políticas de Estado que den seguridad jurídica a los agricultores y la acción responsable, efectiva y cotidiana de cada uno de nosotros cuidando nuestro entorno y nuestro ecosistema.

ovidioroca.wordpress.com

 

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CRÓNICA DE LENGUA Y NARICES

Ovidio Roca

Desde hace algunos años se escucha en las radios y la tele, publicidad y propagandas usando un presunto lenguaje camba; exagerado y de mal gusto. Recuerdo de mis abuelos en Santa Cruz, años cincuenta del siglo anterior y tambien de mis padres, que ellos y sus amigos hablaban un castellano llano y correcto y solo usaban modismos de origen principalmente guaraní para nombrar los animales, plantas y artefactos que son originarios de la zona, así como algunos órganos del cuerpo.

Si quieres conocer el pasado mira el presente, que es el resultado. Si quieres conocer el futuro mira el presente, que es la causa”. Buda

NEO LENGUAJE CAMBA MEDIATICO

En todas las sociedades y a pesar de la prevalencia de la cultura de la globalización, aun se considera como necesidades fundamentales del ser humano contar con raíces culturales propias: identificación nacional, fronteras reconocidas, lengua y tradiciones que le permite afianzarse y reconocerse como pueblo; de un pueblo que quiere relacionarse con los demás desde su propia identidad.

En consecuencia, quiero entender que el uso que se hace actualmente de esta jerga dizque camba, se lo hace como  señal de identidad y como una actitud que se origina por sentirse avasallado por esa explosiva y masiva migración, que ha reducido a los cruceños y en pocos años a una minoría en su propio pueblo; por ello y mediante el uso del neo lenguaje es que se buscaría expresar y reforzar su cultura y la cohesión regional favoreciendo la identificación de sus miembros; vale decir que procuran reivindicar su identidad cultural configurando un modo especial de hablar con este modismo neo camba de pésimo gusto. Debe entenderse sin embargo, que hablando y pronunciando mal no se afirma la identidad, esto se lo hace generando expresiones y valores culturales de alto nivel.

LEGALIZACION DE LAS DROGAS

Me decía una persona muy cercana, que la única forma de solucionar el problema del narcotráfico es legalizando las drogas y educando e informando a las personas sobre los peligros de su consumo. Drogas siempre habrá, pero legalizándolas disminuirá bastante el crimen organizado, las mafias y Cárteles.

En los EE.UU durante la ley seca, entre los años 1920 y 1934, floreció el crimen organizado, y los jefes de las mafias estadounidenses ganaron millones de dólares mediante el tráfico y la venta clandestina de bebidas alcohólicas, expandiendo rápidamente sus actividades criminales a casi todo el país e involucrando en la corrupción a miles de funcionarios y policías encargados de hacer cumplir la ley seca; una ley que llevo el crimen organizado a niveles como antes nunca vistos. Lo bueno es que luego de legalizar el alcohol disminuyeron notablemente los delitos; siguen habiendo borrachos, pero menos y ya no esos horrendos crímenes.

En el ambiente de la droga, cada día millones de personas se arriesgan a ser arrestadas, pagar precios elevados por drogas con impurezas y a exponerse a los peligros de los mercados negros al comprar estos productos. La experiencia muestra, que si las drogas, la marihuana y la cocaína se legalizan, su consumo poco aumentaría y seguramente bajara la violencia; esto se lo ha visto últimamente en varios países con la despenalización del consumo de la mariguana y la facilitación de las formas de acceso que aseguran un menor precio y una mayor sanidad.

En nuestro país, el cultivo y consumo de la hoja de coca es libre, el problema está en su utilización para la fabricación de cocaína lo que además de incentivar la drogadicción, la presencia de los Carteles de narcotraficantes y la violencia criminal, tiene gran impacto sobre el ecosistema tanto por la destrucción de los bosques como por la contaminación de los acuíferos causados por los químicos que se utilizan en su industrialización.

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LA COCA Y LA CREACION DE TERRITORIOS AUTÓNOMOS

Ovidio Roca

El pronto derrumbe de Maduro (una ficha fundamental del Castrochavismo y el narcotráfico) nos lleva a imaginar el efecto que esto tendrá sobre el resto de los socios del negocio cocalero. Una lógica de supervivencia hace prever que los cárteles del narcotráfico y los grupos narco guerrilleros como las FARC y ELN que permanecen en Venezuela, se trasladen a otros territorios y ahí juegan un rol importante los territorios autónomos del narcotráfico. La opción previsible es que los Cárteles se trasladen a Bolivia pues su Presidente Evo, el “Jefe Indio del Sur” es un socio fiel e importante de la cada vez más menguada corporación castrochavista.

El narcotráfico mueve millones de dólares pero en su accionar destruye a personas, pueblos y el ecosistema. Es una cadena productiva sumamente rentable y riesgosa que va desde la coca sembrada en el k’ato hasta la nariz de algún gringo. En consecuencia los cocaleros para trabajar de manera tranquila y eficiente constituyen territorios autónomos donde aplican su propia ley y no la de los k’aras o mestizos, y en el transcurso de su trabajo depredan los bosques y acuíferos ignorando el cuidado del ecosistema y de la madre tierra.

Estos territorios autónomos los vemos más nítidamente conformados en Colombia, Perú y Bolivia, donde los productores de coca desde tiempo atrás han tomado el control de amplios espacios para el cultivo de la hoja sagrada y su industrialización. Las FARC, en Colombia, regulan en su región autónoma del Guaviare y de manera muy eficiente el mercado de hoja y pasta de coca y desde comienzos de los ochenta impusieron su sistema tributario sobre la producción y el tráfico. Actualmente allí conviven con el ELN y los Carteles de traficantes internacionales.

En Perú y especialmente en región del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Montaro (VRAEM), se encuentra el principal bastión de Sendero Luminoso y es donde se da la mayor producción cocalera.

En Bolivia, para garantizar el cultivo de la coca crece y se consolida el Estado Cocalero Chapareño y como todo Estado que se respeta empieza por aplicar su propia ley y ampliar su territorio y por tanto sus áreas de cultivo e industrialización. Lo hace anexando territorios de los Departamentos de Cochabamba, Beni y Santa Cruz, donde avasallaron y depredaron los Parques Isiboro Sécure (Tipnis), Carrasco, Amboró. El Departamento Pando (en la triple frontera de gran importancia logística) ya forma parte indisoluble del Estado Cocalero Chapareño y su símbolo es Puerto Evo.

Informa la UNODC que en Bolivia los cultivos de hoja de coca se expandieron hacia seis Parques Nacionales en los Departamentos de Cochabamba, Beni, La Paz y Santa Cruz, concentrándose el 93 por ciento de la producción en los parques Isiboro Sécure y Carrasco de Cochabamba. Si bien la política del Gobierno es “cero coca” en los Parques y áreas protegidas; oficialmente se ha informado que existen alrededor de tres mil hectáreas cultivadas en Parques nacionales. Al respecto el dirigente cocalero y Viceministro de Sustancias Controladas Felipe Cáceres, indica que en el Amboró luego de la erradicación de 500 hectáreas el año 2011 se procedió a su resiembra y según se sabe siguen sembrando.

El representante de la UNODC en Bolivia, César Guedes, reiteró su preocupación por esta situación al tratarse de zonas muy sensibles al avance de los cultivos como rebalse de las zonas productoras habituales, y que a la par del narcotráfico se procede a la instalación de factorías y laboratorios de cocaína. Asimismo se informó que el 91 por ciento de la hoja de coca comercializada legalmente se efectuó en Villa Fátima.

Por lo general la gente no aprende de sus errores y menos de las desgracias ajenas, pero es bueno estar informados para eventualmente tomar previsiones, especialmente si vivimos en un país sui géneris y con dos Estados: el Plurinacional y el Cocalero y un solo Presidente, el Jefe Indio del Sur. Si nosotros no sabemos qué hacer, sus seguidores si lo saben e informan públicamente que el momento que Evo deje la Presidencia de Bolivia, ellos inmediatamente se separan.

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EL CAMBIO CLIMÁTICO, CONOCEMOS SUS ORIGENES, SUS EFECTOS Y POCO NOS IMPORTA

Ovidio Roca

El clima de la Tierra nunca ha sido estático y se ha ido modificando especialmente por causas geológicas durante milenios; actualmente vivimos un acelerado cambio y esta vez por efectos de la acción humana.

El cambio climático genera una modificación brusca del ecosistema, del régimen de lluvias, vientos, temperaturas; en fin de las condiciones a las que nos hemos adaptado en milenios tanto nosotros, los animales y las plantas de nuestro entorno y por haber logrado esta adaptación es que podemos vivir con cierto confort en este nuestro planeta.

Nuestra economía agrícola que nos da el sustento, se basa en esas rutinas del clima y de la naturaleza, que nos dicen cuándo arar, sembrar y cosechar y sin ella la civilización humana no hubiese llegado hasta aquí. Un proceso de readaptación natural de las especies, las que sobrevivan a las nuevas condiciones que genera el cambio climático, es sumamente largo, de siglos y debemos considerar que el cambio que diezma algunas especies puede favorecer a otras, especialmente insectos que afectarán los cultivos.

En Octubre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los que lamentablemente no se aplican al no contar con el respaldo efectivo de grandes  países y tampoco de una gran mayoría de la población mundial que dice que le preocupa pero no cambia sus hábitos de consumo, de destrucción de la naturaleza y producción masiva de basura cada vez menos biodegradable.

Los líderes del Estado plurinacional, se precian de ser indígenas ecologistas e indigenistas y manejan un demagógico discurso pachamamico; pero para la Comisión del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza que analizó el caso del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, Tipnis y los impactos que causaría una carretera y que no se dejaron engañar, son solo ecocidas y etnocidas.

Pese a que se ha demostrado que la mejor tecnología para combatir el cambio climático es la conservación de los bosques, Bolivia en los últimos trece años ha sufrido la pérdida de un total de diez mil cuatrocientos kilómetros cuadrados de bosque. La mayor deforestación está vinculada a la expansión agrícola y pecuaria para producir alimentos e impulsada por la inseguridad de la tenencia tanto por avasallamiento, como del criterio que maneja el INRA para su titulación, de que si no se tala todo el bosque no se cumple con la función económica social, y luego a los chaqueos y desmontes indiscriminados de los avasalladores de tierras en territorios indígenas y reservas forestales; últimamente en el Choré en Ichilo; Valle de Tucabaca en Roboré y en Guarayos. Esta es una desforestación descontrolada que impacta en los ciclos hidrológicos locales y cambia los patrones de precipitación, con aumento de riesgos de sequías e inundaciones.

Paradójicamente es durante el gobierno de los masistas pachamamicos, que se produce este grave retroceso en la protección del medio ambiente: han dejado de lado e incumplen la ley del medio ambiente, ley forestal, los mecanismos de control de uso del suelo y desvirtuado la Superintendencia Forestal. En consecuencia han abandonado el manejo forestal sostenible en el que Bolivia tenía un sitial mundial importante. La política de protección de bosques y tierras se incumple y se abandonan las áreas protegidas y se permite su avasallamiento por grupos cocaleros y proyectos gasíferos y mineros, sin el menor cuidado ambiental.

Por un puñado de dólares o yuanes; estos defensores de la Pachamama y de los pueblos originarios permiten a sus amigos del Imperialismo Chino: expulsar a los indígenas originarios de sus territorios, destruir la naturaleza, los animales, las plantas, y envenenar con mercurio los ríos amazónicos explotando el oro. También se permite y facilita, que los llamados movimientos sociales enviados por el gobierno como mitimaes, destruyan los bosques para colonizar el oriente, mal explotar la madera, apropiarse de las tierras y sembrar coca.

Es consenso pleno de la comunidad científica internacional, aunque Trump lo niegue y al Evo poco le importe; que el cambio climático es causado por la acción humana sobre los ecosistemas y que tiene sus orígenes y efectos en la emisión de gases  de efecto invernadero, sobreexplotación de los recursos no renovables, deforestación, contaminación de las aguas, por lo que es nuestra responsabilidad para sobrevivir, para preservar nuestra vida y nuestro futuro como seres humanos, trabajar seriamente sobre estos temas. Necesitamos cuidar nuestros bosques e investigar y conocer el nuevo ritmo de los ciclos agrícolas para determinar las épocas y lugares adecuados para nuestra actividad agropecuaria, tanto cultivos perennes como temporales y  adelantar la adaptación de las semillas a las nuevas condiciones mediante los avances de la ciencia de la biotecnología con semillas transgénicas resistentes a la sequía y a nuevas plagas, lo que reduce el uso de los agroquímicos o permite sustituirlos por otros nuevos pesticidas menos contaminantes, significando menos impactos ambientales y más ahorro en los costos de producción.

El problema es que más allá del discurso poco hacemos y muchos poderosos y con influencias deciden negarlo: “Las temperaturas de la brisa del viento están llegando a menos 60 grados, la más fría registrada. En los próximos días, se espera que se enfríe aún más. La gente no puede durar afuera ni siquiera por unos minutos.  ¿Qué diablos está pasando con el calentamiento global?. Por favor Vuelve rápido, te necesitamos. Donald Trump, Muralista y Climatólogo.

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UNA NUEVA UTOPÍA, ECONOMÍA SUSTENTABLE

Ovidio Roca

El actual modelo económico de crecimiento ilimitado y aplicado en un único planeta y con recursos finitos, nos conduce al deterioro de todos los espacios terrestres y marinos; destruyendo y contaminando los ecosistemas naturales que dan sustento y equilibrio a la vida, por lo que desde hace rato se propone su corrección, elaborando nuevas utopías que garanticen la permanencia de la vida humana.

El desafío es cambiar de modelo económico hacia uno más sustentable, pues el actual requiere de crecimiento constante y consumo masivo y para ello, entre otros, se postula la teoría del “acrecimiento” de la cual Serge Latouche  con su libro “La Apuesta por el Decrecimiento”, es uno de los pioneros.

Lo que se propone es un cambio de paradigma, lograr una desaceleración progresiva y razonable del crecimiento material como primera etapa hacia el decrecimiento de toda forma de producción desbastadora y depredadora, apoyado esto por la eco-eco y la economía del conocimiento, buscando que mediante la tecnología y la innovación se pueda lograr una economía ecológica y sostenible.

Aunque sabemos de todo esto y cotidianamente utilizamos un discurso ambientalista; cuando se trata de decidir: el pueblo, empresarios y políticos apuestan invariablemente por el crecimiento económico, por el crecimiento del PIB y no por el equilibrio ecológico y la calidad de vida.

Está claro que en los momentos actuales, esta propuesta de cambio hacia el acrecimiento es una utopía, pero han sido las utopías las que han cambiado las sociedades y cuando la realidad del cambio climático nos golpee, es bueno tener algunas alternativas para aquellos que sobrevivan.

Los aspectos que se vienen considerando en este cambio de paradigma se refieren a:

Para que una sociedad sea sustentable, además de los aspectos económicos y sociales, ésta necesita estar en equilibrio con el ecosistema del cual forma parte; del ciclo del agua, la biodiversidad y las fuentes de energía, pues el objetivo es convivir con la naturaleza en armonía y sin deterioro del ecosistema más adecuado para nuestra existencia. Esto necesariamente implica tomar decisiones para ralentizar el crecimiento de la población y eliminar la producción innecesaria, pues de lo que se trata es mejorar la calidad de vida, cubrir las necesidades básicas del ser humano y no el consumismo exagerado y esto significa adoptar una nueva perspectiva de vida que nos lleve a disfrutar de los valores familiares, culturales y artísticos que son importantes para nuestra vida.

Una sociedad sustentable necesariamente tiene que ser pacifica, evitando la violencia y las guerras y por tanto elimina los gastos en armamentos y ejércitos, los que en muchos países llegan a consumir la mitad del presupuesto nacional.

Igualmente se requiere avanzar hacia formas de gobierno y gestión local y por su parte, la actividad industrial debe preocuparse de la disminución de los tiempos de trabajo y producir de manera local productos y servicios que cubren las necesidades locales; de evitar la obsolescencia programada de los productos y garantizar su mantenimiento, lo que implica entre otros un gran ahorro en materiales, transporte y combustibles. Es necesario aplicar ese viejo principio de “quien contamina, paga” y hacerlo cumplir.

Se trata de Eco eficiencia de hacer más con menos, ahorrando materias primas y naturaleza, manejar la agricultura ecológica, generación y uso de energías renovables, solar, eólica, reducir el despilfarro, aumentar el reciclaje, realizar programas masivos de reforestación.

Debemos entender que no son las leyes o las reformas que se hagan, no es la autoridad, ni las sanciones lo que producirá el cambio de paradigma, sino la necesidad (antiguamente se decía que la letra entra con sangre) y luego un cambio de conducta del ciudadano, adoptando principios y valores éticos y asumiendo el compromiso por mejorar nuestros hábitos de consumo. Es la educación en la familia, en la casa, en los colegios, en los medios de comunicación, en los espacios públicos, la que nos ayudara a encontrar la solución de los problemas de nuestra sociedad y el medio ambiente.

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CAMBIO CLIMÁTICO E IMPUESTO SOBRE EL CARBONO

Ovidio Roca

Trumpazo al Acuerdo de Paris

Como habitantes de un solo y único planeta, todos debiéramos haber aprendido aunque sea a golpes, que para vivir mejor debemos convivir en paz y trabajar juntos en todos los ámbitos y especialmente el ecológico, que es el cuidado de nuestra casa común.

El problema es que no actuamos en consecuencia.  Ciento setenta y seis naciones coincidieron y firmaron el “Acuerdo de Paris” reconociendo la gravedad del cambio climático y acordaron programas para detener sus  desastrosos efectos sobre el ecosistema y la supervivencia de la especie humana. Y luego aparece Trump, el presidente del país más poderoso del planeta y el segundo más contaminador y con un “trumpazo” lo desconoce y decide que lo importante son los negocios de sus amigos, aun a costo de destruir el hábitat de absolutamente todo el resto.

Pensando en billetes, si Trump quiere retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, el resto del mundo debería imponer un alto impuesto de ajuste por carbono, a todas las exportaciones estadounidenses que no cumplan con los estándares mundiales y lo mismo para todas aquellas exportaciones de los países que no respeten el control de emisiones.

Este es un impuesto que pretende encarecer los productos finales de los países contaminadores y promover el consumo de los productos de los países respetuosos del medio ambiente y que generen menos emisiones de dióxido de carbono.

Los recursos obtenidos por este impuesto deberían ser aplicados a la investigación en tecnologías y energías limpias y para financiar los programas de conservación de bosques nativos de propiedad privada, en los Territorios Indígenas y también en programas especiales para los Parques y Reservas Forestales, Nacionales, Departamentales y Municipales.

Para lograr la protección de los bosques nativos y los ecosistemas naturales, la economía ambiental señala que dada la naturaleza humana el único modo de lograrlo es haciendo que las prácticas de conservación compitan económicamente con las actividades que la destruyen; es decir, que el propietario del bosque obtenga conservándolo iguales ganancias que tumbándolo, vendiendo la madera o haciendo agricultura. Con este concepto practico y de negocios, se  procura que la gente se decida a cuidar los bosques nativos de su propiedad.

La economía ambiental también nos propone algunos mecanismos y sistemas de pagos por conservación de un ecosistema al que se le ha asignado un precio.

Uno de estos es el Mecanismo REDD+, un mecanismo de compensación financiera (ambiental y sostenible) de los esfuerzos de conservación forestal establecido por las Naciones Unidas como parte de las soluciones al cambio climático. Las siglas quieren decir Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación. El “+” se refiere a que a más de evitar la deforestación, hay compromisos de conservación, manejo sostenible de los bosques y aumento de las reservas de carbono, por ejemplo mediante la reforestación.

Siguiendo esta filosofía, en Colombia tienen el programa Socio Bosque.  Las comunidades y personas que decidan convertirse en “socios” reciben una compensación económica y deben firmar un contrato por al menos veinte años en el que se comprometen a preservar el ecosistema intacto. Las comunidades pueden extraer productos para su propio sustento pero no para vender, y en ningún caso pueden desmontar alguna parte de bosque para la agricultura o ganadería. Los socios también deben impedir que terceros, por ejemplo, madereros y cazadores ilegales, ingresen en la zona y degraden el ecosistema, convirtiéndose en la práctica, en guardabosques.

Sabemos de las causas del cambio climático, pero por unos dólares más estamos dispuestos a destruir el ecosistema y como  “así nomás había sido” la solución es hacer de la conservación de la naturaleza sea un buen negocio, pues como dice el dicho “el órgano más sensible del hombre y la mujer, es el bolsillo”.
ovidioroca.wordpress.com

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