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EL TIPNIS: LO QUE LA GENTE SABE Y LOS CUENTOS DEL GRAN HERMANO

EL TIPNIS: LO QUE LA GENTE SABE Y LOS CUENTOS DEL GRAN HERMANO

Ovidio Roca

Al igual que en la novela Orwelliana 1984, el Ministerio de la Verdad reescribe y acomoda la historia al gusto del Partido y del Gran Hermano, y para los que no lo aceptan, esta presente el Ministerio del Amor, con abogados, fiscales y jueces prestos para “convencerlos”.

La manipulación de la información, la distorsión de los hechos y la creación de una nueva realidad acorde a los intereses del gobernante, al igual que en la novela 1984, la vivimos cada día en nuestros países bolivarianos, donde se gastan millonarias sumas en manipular la opinión pública. Pero pese a toda esta campaña y gracias a la existencia de la prensa independiente (cada vez más precaria); el pueblo esta informado.

Por ejemplo, se sabe que la famosa carretera que atravesaría el TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure), forma parte de un programa de ampliación de la frontera cocalera y que su construcción es una decisión de las Federaciones de Cocaleros, que pidieron a su Presidente una vía para facilitar su acceso a nuevas tierras. Esta vía podría permitir eventualmente, el fácil movimiento de laboratorios y precursores y servir de pista para las avionetas.

En esta penosa historia de genocidio y ecocidio, también vimos espantados y apenados, como el Presidente de una poderosa nación vecina, adornado con guirnaldas de coca, bendecía a la Empresa constructora vinculada a sus intereses de grupo, la que habría sido ilegalmente contratada para construir esta carretera que no habría cumplido ninguna norma, ni contaría con diseño final, licitación publica, licencia ambiental y menos consulta previa a los habitantes indígenas, como establece la ley.

En cuanto a carretera y prioridades, muchos benianos bien informados manifiestan su rechazo a la construcción de esta via por el corazón del TINIS y mas bien reclaman como urgente y prioritario, la vinculación de su Departamento mediante una carretera asfaltada: Trinidad, San Ignacio de Mojos, San Borja, La Paz y puertos del Pacifico.

Para construir la carretera cocalera, se atravesaría un Territorio Indígena, donde sus pobladores necesitan manejar los recursos naturales y el entorno ecológico de manera sostenible, en tierras que son de su propiedad en la medida que los conserven adecuadamente.
Esta es una carretera que de ninguna manera favorecería a los pobladores originarios del TIPNIS, que no viven en medio monte por donde pasaría la carretera cocalera, pues habitan a las orillas de los ríos, donde encuentran su alimentación y su medio de comunicación.

Las normas nacionales e internacionales establecen que todo Parque Natural, tiene un Plan donde se definen las áreas de manejo y de conservación. En el caso del TIPNIS que esta dentro del concepto de parques con gente, se ha establecido: Zona núcleo, zona de aprovechamiento tradicional y zona de manejo de recursos.

Molesto por el éxito de la VIII Marcha indígena por la vida y el territorio, el Gobierno en represalia introdujo en la Ley 180 de Octubre 2011, un regalo envenenado, la intangibilidad del Parque; eliminando la posibilidad de manejo de los recursos y por tanto la subsistencia de los pueblos originarios. Prueba de esto es que, inmediatamente dictada la Ley 180, el Gobierno ordenó la suspensión de todos los proyectos que proporcionaban algunos ingresos a los pueblos indígenas, como turismo ecológico, crianza de lagartos para aprovechamiento del cuero y otros que significaban, prácticamente, el único ingreso económico para los indígenas (1).

Presionado a realizar la consulta, que debió ser previa, el Gobierno la hace posterior y amañada. Observadores de Derechos humanos, confirman que la famosa “consulta posterior” fue una violación a los derechos de los pueblo, fue “autoritaria”, “colonialista”, “unilateral”.

Fue una invasión abusiva, llegando con prepotencia, con amenazas, con prebendas, con regalos a pueblos pacíficos y poco informados, buscando aterrorizarlos, de comprarlos, utilizando el poder el Estado, a fin de conseguir la construcción de la carretera.

Continuando con esta triste historia del TIPNIS, ahora surgen autoridades plurinacionales tratando de explicarnos “la carretera ecológica” por encima de la copa de los arboles o por túneles bajo sus raíces; es decir bajo la tierra para no “dañar el ecosistema”. Muchos nos quedamos paralogizados por semejante estupidez, la que con profesionalismo refutaron los Ingenieros Eméritos Cochabambinos y varios más.

Este empeño de la carretera cocalera, al margen de los aspectos técnicos, que con mucho dinero y tecnología puede subsanarse, (los norteamericanos tienen un vehículo dando vueltas y analizando la geología y bioquímica marciana), debemos entender que no es licito tirar la plata del país en un capricho, un negocio cocalero. Además si hipotéticamente se la construyera ya sea elevada o subterránea, el avasallamiento continuara como hasta ahora, movido por el afán de ganancia de los cocaleros y su irrespeto por la naturaleza, por las leyes, por la vida.

En varios países existen carreteras que atraviesan áreas protegidas y a nadie se le ocurre avasallarlas y menos depredarlas y si alguien hiciera el intento, inmediatamente la opinión publica, la fuerza publica local y nacional, frenaría el delito y aplicarían los castigos que corresponden; esto significa la existencia de un Gobierno con autoridad, responsabilidad y primordialmente un Estado de Derecho.

Notas.

1. LA PAZ/OPINIÓN | 29/07/2012
El protocolo acordado entre pueblos indígenas del TIPNIS y el Ministerio de Obras Públicas establece que si como resultado del proceso de la Consulta, que comienza hoy, se suspende la intangibilidad en esa zona bajo protección, se repondrá de inmediato “el plan de manejo”, es decir, se volverá a activar los proyectos de explotación y trabajos que hasta antes de la intangibilidad proporcionaban ingresos a sus habitantes.

PROYECTOS SUSPENDIDOS Tras la Ley 180 de declaratoria de intangibilidad del parque, el Gobierno ordenó la suspensión inmediata de todos los proyectos que proporcionaban algunos ingresos a los pueblos indígenas, como turismo ecológico, crianza de lagartos para aprovechamiento del cuero y otros que significaban, prácticamente, el único ingreso económico para los nativos.

El protocolo ya pactado con la mayoría de los pueblos indígenas destaca que la aplicabilidad de la declaración de zona intangible, significa que en la zona solo se permitirán actividades de guardianía y de investigaciones científicas previamente autorizadas y reguladas.

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LA MADRE TIERRA: DISCURSOS Y FRUTOS

LA MADRE TIERRA: DISCURSOS Y FRUTOS

Ovidio Roca

Una constante del gobierno ha sido el discurso lírico sobre la Madre Tierra, que en parte recoge el hermoso concepto de Gaia que maneja la comunidad ecologista internacional.

Cuando se ha legislado al respecto, se perciben muchas manos metidas en la redacción de las Leyes relativas a la madre Tierra; por eso no sabemos si al redactarlas predominaron las buenas intenciones, la ignorancia o el cinismo. Especialmente cuando comparamos el discurso chamánico-pachamámico del vivir bien, con el diario accionar gubernamental y de su gente.

Se ve cada día, la flagrante dualidad entre lo que se dice, se legisla y lo que realmente se hace, y el total irrespeto a la “sagrada” madre tierra. Esto lo vemos en las políticas extractivistas y depredadoras; cuando se construyen carreteras como la del TIPNIS para facilitar la ampliación de tierras cocaleras; cuando se permite y hasta fomenta la destrucción de Parques Nacionales y Reservas Forestales, como las del Chore; cuando se permiten sin licencia ambiental, irracionales explotaciones mineras que contaminan las tierras, las aguas y que matan la biodiversidad.

Los funcionarios de la autoridad de tierras, supuestamente, buscan expropiar tierras para aumentar la reserva fiscal destinada a llevar a las llanuras orientales migraciones andinas (mitimaes). Para ello y pese a que el Ordenamiento Predial exige que se definan y respeten las aéreas de uso agrícola, las áreas de bosque y áreas de preservación; aplican un criterio exclusivamente agrícola en la verificación la Función Económica y Social y exigen que las tierras estén totalmente trabajadas. Ante esto los propietarios, pensando satisfacerlos, desmontan y queman y así podemos ver las lenguas de fuego y columnas de humo que preceden a la llegada de estos funcionarios.

En esa lógica de solucionar todos los problemas dictando leyes, que luego no se cumplen ni aplican, el Gobierno ha aprobado dos leyes sobre la madre tierra: la Ley de Derechos de la Madre Tierra N° 071 y últimamente Ley Marco de la Madre tierra y desarrollo integral para vivir bien Nº 300.

Al margen del discurso “ecologicista” y místico, en esta leyes se puede apreciar, la reiterativa denuncia a la mercantilización de los servicios ambientales, que al parecer esconde el afán de evitar la fiscalización internacional del ecocidio que se comente destruyendo las selvas, penetrando en los Parques Nacionales para facilitar la expansión de los cocales y el narcotráfico, con la consiguiente contaminación de los ecosistemas con precursores químicos. No olvidemos que el pago por servicios ambientales, requiere mantener integro el ecosistema y para recibir el beneficio monetario se necesita de una inspección y certificación internacional de que la “madre tierra” esta siendo protegida y manejada adecuadamente.
También se menciona en términos generales respetar la vocación que tienen los diferentes suelos, para su uso: agrícola, ganadero, forestal o de conservación y el imperativo de no usar estos suelos al margen de su capacidad de uso y castigar al que lo incumpla. Y aquí para ser coherentes deberíamos empezar por salvaguardar los Parque Nacionales, como por ejemplo, el Carrasco, Amboró, TIPNIS, Madidi y la Reserva del Chore que están siendo depredados y destruidos para sembrar coca; sin olvidar el respeto a las áreas de preservación en las propiedades privadas y las cuencas de los ríos.
El uso de los transgénicos es otra constante, olvidándose de que desde el inicio de la historia, todas las civilizaciones han realizado modificaciones genéticas a plantas y animales, mediante cruzamiento y selección. En esta lógica, las culturas andinas ancestrales fueron las primeras que modificaron genéticamente el maíz, la quinua, el amaranto, la papalisa y lo hicieron para mejorar y multiplicar su producción buscando satisfacer el consumo de las crecientes poblaciones.
Y esto tiene que ver con la escala de producción, pues ya no se trata de pequeñas comunidades, ya somos mas de diez millones de bolivianos que comemos casi todos los días y eso implica aumentar la producción y productividad, por lo que es necesario realizar cultivos extensivos de arroz, soya, maíz, sorgo, caña de azúcar, trigo, etc. y ello requiere aplicar mecanización y técnicas que conserven los suelos, para evitar que se extiendan las actividades agrícolas hacia tierras que no tienen esa vocación. En este propósito el uso de semillas transgénicas garantizadas, permiten mayor producción por hectárea y mejor resistencia a las plagas y a los herbicidas que se aplican, especialmente para la siembra directa.
Es necesario distinguir el discurso y la realidad, lo que se dice y lo que diariamente se hace. Y al respecto nunca es tan cierta la sabiduría popular recogida en los evangelios cristianos, como la que citamos a continuación, de Mateo 40:7:15 – 40:7:20.

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
Así también, todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos.
El árbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos.
Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el fuego.
Así que, por sus frutos los conoceréis”.

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LOS SACH’A RUNA DEL TIPNIS

LOS SACH’A RUNA DEL TIPNIS
Ovidio Roca
Son algunos caminos vías de integración, de comunicación que permiten el intercambio ágil y económico de productos y el movimiento de las personas. El tipo de vías depende de los flujos económicos, de la fisiografía y los recursos económicos con que se cuenten. En el caso del Beni que es una llanura de inundación, lo lógico es utilizar modalidades complementarias: carreteras, vía fluvial (limpiando los ríos y construyendo puertos flotantes) y la más usual para desplazamientos rápidos, la vía aérea. Alguna vez se deberá estudiarse seriamente el transporte con Dirigibles, para cargas pesadas.
Las actuales ventajas comparativas del Beni, para la producción comercial, según nos señala el Dr. Eloy Avila (1), están en la ganadería y el cultivo de arroz. Para movilizar esta producción se tiene actualmente dos vías, la carreta asfaltada a Santa Cruz y de allí al Atlántico, y la carretera, hace tiempo en construcción, hacia La Paz vía San Borja, para vincularse con el Pacifico donde la carne vacuna tiene un buen mercado en Chile y Perú, y donde existen los puertos para la venta de arroz a los mercados del Asia.
Lo que se requiere adicionalmente para ser competitivos en la nueva economía verde que se va extendiendo en el mundo, es trabajar con tecnologías sostenibles para la producción agropecuaria, que cuiden el ecosistema y el régimen acuático.
Y si de verdad el Gobierno (al que parece que le sobra la plata que alguien tendrá que pagar) luego de asfaltar la carretera a La Paz, quisiera vincular el Beni con Cochabamba, podría usar la alternativa que sugirió en reiteradas oportunidades el Alcalde de Trinidad, Moisés Shriqui. Desde Villa Tunari hasta el puerto de Camiaco sobre el rio mamoré y luego a Loreto y Trinidad.

Son otros caminos, los que sirven para penetrar regiones y dominar sus pueblos. La actual pugna del gobierno por el control territorial del TIPNIS, es una muestra fehaciente del mal uso de las carreteras por el neo imperialismo cocalero.
Desde siempre los pueblos arawak del oriente boliviano, han convivido en ese entorno natural de bosques y ríos. Son los descendientes de esa antigua y grandiosa cultura hidráulica en las llanuras inundadizas de Mojos.
En otro contexto ecológico, pueblos del área andina cuyos antecesores construyeron el Imperio Incaico, por su experiencia cultural vincularon el bosque con lo salvaje, lo “sach’a”. El monte sin coca, “purum coca coca”, debe controlarse, civilizarse con cultivos de coca para uso ritual, el “mallki coca coca”. (2)
En los últimos años y con el recrudecimiento del narcotráfico algunos sindicatos cocaleros del Chapare se proponen expulsar a los “sach’a runa”, los salvajes, de los montes y los ríos para civilizar el TIPNIS sembrando coca y cosechando dólares, con un afán de capitalismo salvaje. Se busca colonizar el área y vincularse con su base de avanzada (mitimaes) en San Ignacio de Mojos.
Dada esta declarada necesidad de ampliar el territorio y área de cultivo cocalero, el Dirigente máximo, el Presidente de las Seis Federaciones del Trópico no puede defraudar a sus asociados, a sus bases y dejar de entregarles esa área de expansión cocalera y construir la carretera que atraviesa el propio corazón del TIPNIS.
Para romper la resistencia expresada en sus sacrificadas marchas y valientes declaraciones en defensa de su hábitat, se ha buscado permanentemente desprestigiar a los pueblos del TIPNIS y al margen de lo político, se usan discursos pachamamistas que de forma demagógica difunden el sofisma de la intangibilidad total de la TCO, que no es tal, pues es el hogar donde han vivido siempre estos pueblos originarios. Lo que se exige cuando se titula este Territorio Indígena y Parque Nacional, es que sea manejado sosteniblemente y se proteja y conserve su biodiversidad.
En el Plan de Manejo y Conservación del Parque se establecen aéreas núcleo que no se deben intervenir y que es justamente la que quiere atravesar el Gobierno con la “rodovia do narcotráfico”.
En las aéreas donde viven tradicionalmente los indígenas no solo es posible sino necesario hacer manejo sostenible de recursos forestales maderables y no maderables, de fauna, de servicios ambientales, de ecoturismo. Pues la gente que vive allí debe tener recursos para mejorar su calidad de vida, para progresar, cuidando y disfrutando de la biodiversidad de esta hermosa región. Nosotros también comemos, “no somos cucos” decía Eusebio Semo, de Puerto San Lorenzo en el Sécure.
Es la coca, pues no se explica de otra manera este empecinamiento y el falso discurso de integración, pues esta carretera no es estratégica para el Beni, como lo es y reiteramos, asfaltar de forma inmediata la postergada carretera Trinidad, San Ignacio de Mojos, San Borja, La Paz y también apoyar a los pueblos indígenas a progresar haciendo uso pacifico de su territorio para bienestar suyo y de la humanidad.

(1) Diario La Misión Trinidad 13/03/2012, “Existen soluciones mas importantes en el tema vial del Beni, que la carretera Villa Tunari – San Ignacio”. Entrevista a Eloy Ávila Alberdi.
(2) TIPNIS, ecología y ethos indígena: en ovidioroca.wordpress.com, También: Geopolítica cocalera, La marcha del TIPNIS hace renacer el sentimiento nacional; Vida cotidiana con los Chimanes; Reportando desde el TIPNIS.

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ELOGIO A LA ESTULTICIA

ELOGIO A LA ESTULTICIA

Ovidio Roca
14 Noviembre 2011

Es por demás extraño, el empecinamiento del gobierno con la carretera que atraviesa el TIPNIS, que pese al costo político y de imagen que le significa, sigue empeñado en construir.

Esta es una carretera que esta siendo construida incumpliendo toda norma técnica y procedimientos legales, además de estar bajo sospecha de altos sobreprecios y que se realiza contraviniendo la esencia misma del discurso original de campaña: indigenista y pachamamista del MAS. Y ahora extrañamente, en su empeño de ejecutarla lo hace atropellando y apaleando a los “hermanos indígenas” oriundos de la región y posibilitando la colonización y destrucción de su territorio, un área protegida de alto valor ecológico.

Paralizada (temporalmente) su ejecución en el tramo medio, por la presión social de los indígenas y la ciudadanía toda, continúa sin embargo construyéndose en los dos extremos los que confluyen al corazón del área protegida; tramos que no tienen ninguna utilidad en un eventual rediseño, salvo el de vincular las áreas de cultivo de coca a los laboratorios.
Pregunta: ¿ porque se la sigue construyendo y a tan alto costo político y económico?.

Cualquier persona con sentido común, mirando un mapa comprueba que cualquier alternativa vial que eluda pasar por el TIPNIS, requieren de un trazo totalmente diferente al que están construyendo ahora, vale decir que esos tramos no tiene utilidad y si un altísimo costo.
Explicación: es que sí o sí, van a atravesar el Parque. (Le hecho nomás, que luego arreglen los abogados, los movimientos sociales, la policía y el ejercito).

Al momento, la discusión sobre el TPNIS se ha distorsionado y no nos estamos preocupando por los aspectos esenciales (cosas de tecnócratas, como diría un político): tales como preservar el ecosistema y la biodiversidad biológica, mejorar la calidad de vida de los pobladores del área, apoyarlos en el desarrollo de programas y proyectos que contribuyan a mejorar sus ingresos. Apoyo para mejorar las practicas de manejo sostenible e identificación de productos y mercados, así como las vías y mecanismos de comercialización de sus productos especialmente en mercados verdes. Protección efectiva del área ante los avasallamientos. Apoyar el acceso a la Certificación Internacional y ayuda para la venta de sus productos. Todo esto da viabilidad a la gestión y garantiza la preservación del área. No nos olvidemos que la gente cuida lo que le es útil y que le pertenece.

Obtusamente el gobierno se sigue complicando con esta carretera, que reiteramos afecta un área protegida de alta biodiversidad y desplazara a su población nativa, la que no ha sido consultada como manda la ley y que ha hecho grandes sacrificios para evitar esta su construcción. Como resultado de esta movilización y toma de conciencia nacional, el tema ambiental que es un tema sensible, esta en la palestra global.

No olvidemos, que aunque poco se hace, el tema del manejo sostenible y el cuidado de la biodiversidad, es un tema de interés y de gran consenso internacional y nacional.
En consecuencia hay una fuerte opinión publica de que todos lo proyectos y en particular las carreteras deben contar con previos estudios ambientales, amplios y serios, para evitar los daños al ecosistema y consultas a los actores sociales, respetando los derecho de las comunidades que viven en ese territorio. Aspecto trascendente que no se ha cumplido en este caso.

En las Áreas Protegidas y aplicando criterios de sostenibilidad, se elaboran Planes de Manejo y se establece la zonificación: áreas núcleo, áreas de preservación, de manejo sostenible y de uso humano y un aspecto importante a destacar, cual es que la experiencia internacional enseña que los Parque más protegidos y mejor conservados son aquellos manejados por sus habitantes, cuando aplican correctamente las normas técnicas y su propia cultura de apego a convivir con su entorno, vale decir “usar cuidando”.

Además, en el caso del TIPNIS, por su doble condición de Parque Nacional y Territorio Indígena, hay consciencia de que corresponde ser gestionado por los propios habitantes originarios, para que ellos garanticen el manejo y aprovechamiento sostenible de su territorio, aplicando una estricta zonificación y uso de la tierra, según el Plan de Manejo y el Programa de Gestión, aprobado por la autoridad ambiental. Por lo tanto ellos no pueden ser ignorados y menos desplazados, como puede ocurrir con la carretera.

Y para la sostenibilidad del área y sus habitantes, en el Plan de Manejo, corresponde se considere actividades sostenibles ( un recursos no debe ser utilizado mas allá de su capacidad de regeneración) que generen ingresos para los indígenas, como el ecoturismo con utilización de los ríos y lagunas; manejo de productos del bosque, tanto maderables y no maderables, artesanías y pequeña industria, extracción de frutas, semillas, miel, así como manejo de fauna y muchas otras que permiten una vida plena para sus habitantes, si se vive en equilibrio y respeto con el ecosistema. Actividades que no pueden ser prohibidas por intereses circunstanciales del gobierno.

Una opción interesante para el ecoturismo y la movilización de los propios indígenas, es montar con apoyo de la fuerza naval un programa para mejorar la navegabilidad de los ríos, no nos olvidemos que el Beni es un país acuático, de ríos, lagunas, bajíos inundados gran parte del año y que debemos trabajar en esa realidad. Realizar la limpieza de los ríos, la construcción de infraestructura de puertos flotantes y equipamiento adecuado con motores fluviales y otros equipos aptos para navegar por lagunas y bajíos en época de agua, de manera de tener un transito fluido por tal como ocurre en otros países amazónicos.

Para una mejor gestión es urgente, entre otros aspectos, capacitar y entrenar a las comunidades para el manejo sostenible de los recursos naturales y darles asistencia y capacitación en técnicas de negociar y administrar contratos, lo que hará viable la conservación del Área Protegida y la permanecía de la población cuidando el territorio.

El problema es que en este caso, la estulticia campea y toda la discusión sobre el TIPNIS y la sostenibilidad del territorio indígena se distorsiona y politiza en función de los intereses del sindicalismo (corporativismo) cocalero ahora en el poder, el que necesita mostrar su dominio y ampliar su espacio territorial desde su núcleo del Chapare hasta Mojos.

Los masistas que se han visto derrotados por la marcha indígena y la solidaridad nacional, además buscan la revancha y están utilizando el eslogan de “intangibilidad” del TIPNIS para destruir la credibilidad de sus “hermanos originarios” y atacar sus fuentes de subsistencia en su propio territorio. Todo este falso interés por el cumplimiento de la ley (interpretada y diseñada según sus propios intereses), surge ahora como mecanismo punitivo para golpear a los indígenas y desacreditarlos como delincuentes y destructores del ecosistema. En consecuencia han decidido ahora (porqué no antes, cuando eran aliados y estaban de amigos), anular los contratos de eco turismo, manejo forestal, manejo de lagartos, actividades artesanales, todo con el objetivo de quitarles ingresos y rendirlos por hambre. La explicación es clara: Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley.

Hace ya un buen tiempo, que los cocaleros vienen penetrando el TIPNIS con sus sembríos y actualmente, destaca la prensa, lo ocupan veinte mil familias, distribuidas en 52 sindicatos bajo la egida de la Federación del Trópico de Cochabamba. Ya sus socios de la cadena agroquímica se establecieron en la zona para comprar coca de los Sindicatos. Hace poco se intervino allí uno de los más grandes y modernos laboratorios de cocaína.

El objetivo y finalidad es evidente para todos, no se trata de vinculación Departamental, de desarrollo regional, de manejo sostenible, de ecología, de conservación de áreas protegidas, sino de compromisos con la empresa brasileña, ampliar el área cocalera y de paso castigar a los indígenas rebeldes del TIPNIS, sentándoles la mano. Y para ello van a cumplir, a cualquier costo, su objetivo de construir la “rodovia do narcotráfico” como se publico en Brasil, que atravesando el Parque Nacional Isiboro – Secure, ampliara su espacio territorial hacia Beni y Pando y los países fronterizos y lograra el exterminio (etnocidio) de los indígenas originarios del Isiboro Secure.

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