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POPULISMO, INFLACIÓN DE EXPECTATIVAS

POPULISMO, INFLACIÓN DE EXPECTATIVAS

Ovidio Roca

El discurso populista gubernamental ha generado en el pueblo una inflación de expectativas, muchas de las cuales están más allá de las posibilidades reales de la economía nacional, pero que los movimientos sociales exigen, pues el gobierno lo ofreció y porque los han acostumbrado a pedir y pedir cuesta nada y existe siempre la esperanza de conseguir algo gratis.
Se olvida a veces el pueblo, que les han prometido todo, pero solo les darán lo que piden, siempre que cueste nada y valga menos.

El Estado Plurinacional convive, hasta ahora, con los movimientos sociales; los llamados sindicatos, gremios, ayllus, pueblos indígenas; quienes lo seguirán apoyando en la medida que sea funcional a sus intereses particulares o puedan beneficiase del mismo.
Los ideólogos plurinacionales se dicen socialistas, comunitaristas, indigenistas; pero en esencia son populistas, maestros de la palabra no del trabajo, demagogos no productores, vendedores de ilusiones no creadores de riqueza y sobre todo pésimos administradores.

Producto del populismo, existe la creencia popular que solo hay que marchar, bloquear, para conseguir lo que se desea y también recibir lo que “haiga” antes que se acabe, pues no se trata de producir sino de repartir y cuando empieza la espiral de pedidos, algunos razonables y muchos no, cada grupo se va radicalizando para no quedar atrás, siguiendo el dicho criollo, “el que no llora no mama” y “el que se atrasa se queda sin leche”; pero sobre todo con la idea que hay que pedir, aunque la teta no aguante.
Cuando no se tiene confianza en el futuro, lo que importa es el hoy; lo importante es llenar la tripa ahora, mañana veremos.
Con esta cultura populista, comunitarista, inmediatista se pierde el rumbo; pues no se busca, producción, trabajo, inversión, seguridad jurídica, paz, tranquilidad; no se procura construir las condiciones para crear riqueza licita, se pide repartir lo que “haiga”, pues eso les ofrecieron.
La mayoría de los apegados al gobierno no quieren trabajo, quieren pegas, y los que están lejos de la teta gubernamental, quieren que no los molesten y dejen que la coca crezca, se cristalice, que los chutos y los truchos lleguen.
No se dan cuenta que detrás de esta economía ilegal, de la perdida de la moral, del trabajo fecundo, de la responsabilidad, viene la barbarie de los carteles de narcotraficantes y contrabandistas, y estamos creando un país donde la vida vale nada, la familia no existe, la coca crece, se cristaliza, blanquea, y se convierte en verdes; los caminos del narcotráfico se expanden y el tráfico fluye.

Hasta ahora el país no ha explotado gracias a nuestra cultura ritualista y festiva, lo que evita la confrontación fanática religiosa, política o racial y como además tenemos una moral relajada, por lo general no llegamos a ser extremistas, de esta manera hemos podido hasta ahora más o menos, convivir a pesar de nuestras diferencias.
Es conocido que el éxito de los partidos socialistas en el mundo, se ha sustentado en las promesas con las que manejan las masas y con el control de la calle, y su fracaso ha sido la gestión de la economía (en criollo tener desayuno, almuerzo, cena y últimamente también papel higiénico), campo este último donde todos han fracasado.

En este momento, los políticos del gobierno ya saben que se acaban los años de las vacas gordas, que la economía les va a pasar la factura, que las expectativas que ellos crearon les serán cobradas con creces y que las masas reaccionan y aunque se muestran serviles ante una autoridad fuerte, están siempre dispuestas a sublevarse contra una autoridad débil. Por ello se han preocupado de comprarse a las Fuerzas Armadas, a la Policía y están fortaleciendo sus grupos de espionaje y paramilitares.
Los ideólogos plurinacionales lo saben, lo aprendieron de Hitler, de Stalin, de Castro: Solo mediante el miedo se logra, se asegura la lealtad absoluta.

Una mitad de la sociedad boliviana esta atemorizada, sus derechos humanos y políticos violados y considera que debe haber una alternativa de un país democrático, un país viable, donde se permita a la gente prosperar y vivir en paz.
Esta alternativa, antítesis al fementido socialismo, comunitarismo y indigenismo del gobierno, es la liberal y republicana, exitosa en los países más desarrollados, que explica lo que todo el mundo sabe, pero pocos practican: que la pobreza se derrota con el trabajo, con esfuerzo privado, con ahorro e inversiones y con el achicamiento del Estado que es un mal administrador, peor empresario y culpable de una corrupta cultura de tramitología burocrática.

Estos proponen recuperar el Estado Democrático, para que este último realice su verdadero trabajo, cual es mantener el orden público y la administración de justicia, una justicia justa para todos.

Promuevan una acción decidida para consolidar una institucionalidad pública y privada, orientada a crear las condiciones de entorno favorable para que el desarrollo se produzca. Un desarrollo centrado en la persona humana y en sus capacidades, que sea simultáneamente pensamiento y acción.
Los liberales, republicanos, propugnan la eliminación del dirigismo en la economía, de los corruptos trámites y regulaciones, y proponen implantar una verdadera economía competitiva y de mercado, con educación técnica de alto nivel y un Estado de Derecho.
Todo esto cuesta esfuerzo y exige responsabilidad y el problema es que la gente gusta más de las promesas, de las ilusiones, que del trabajo y la responsabilidad.

Que lejos estamos de Churchill, un Estadista que le dice a su pueblo en 1940, cuando ya Europa había sido invadida y era el único país que enfrentaba al Nacional Socialismo, “Solo les puedo ofrecer; sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”.
Y el pueblo ingles lo siguió, el nazismo fue derrotado y Hitler se suicidó.

ovidioroca.wordpress.com

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ECONOMÍA PLURINACIONAL, MALA RECETA, PEORES COCINEROS

ECONOMÍA PLURINACIONAL, MALA RECETA, PEORES COCINEROS

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Refranero.

Ovidio Roca

Según el Gobierno tenemos un sistema de economía plural; el ideólogo del Estado Plurinacional lo explica como: socialista, comunista, comunitarista e indianista; según la oposición padecemos de un sistema populista indigenista, pero lo evidente es que, al margen de cualquier interpretación de estos términos, lo que tenemos es un sistema donde el Gobierno se atribuye la dirección de la economía, de la propiedad y la libertad del pueblo, lo que en esencia es totalitarismo y Dirigismo, y lo hace de forma atrabiliaria y chapucera.
La RAE, define el término Dirigismo como, “Tendencia del Gobierno o de cualquier autoridad a intervenir de manera abusiva en determinada actividad”.
No se niega la necesidad de una intervención ilustrada y equilibrada del Gobierno para precautelar los derechos de los ciudadanos y del medio ambiente, pero sí el de suplantar el mercado por un mecanismo estatal de fijación de precios, de cuotas de exportación y otros controles más, que sabemos nunca han funcionado bien.

La teoría de sistemas nos enseña que los problemas empiezan cuando tratamos introducir un control exterior en un sistema-de-sistemas, el que debería estar mantenido por sus propias fuerzas equilibradoras internas, pues al intervenir lo que hacemos es producir desequilibrio y caos.
Se añade a esto, la chapucería y desinformación de los funcionarios públicos del área económica, los que creen poder manejar la actividad productiva aplicando recetas dirigistas y lo que están produciendo es inseguridad y desabastecimiento.

Leemos en la prensa de hace unos días, que una Ministro, anunciaba la exportación a Venezuela de 25 mil toneladas de arroz; el regalo de 1.500 toneladas de arroz a Cuba y la importación de 200.000 qq ( 10.000 Ton) de arroz de la Argentina. A su vez el Decreto Supremo Nº 1508 del 2013, señala “Que Bolivia es un país que en la actualidad cuenta con una sobreproducción de arroz, producción que abastece el consumo interno de manera satisfactoria y que permite realizar la donación de arroz en apoyo a la hermana República de Cuba”.
La Ministro, informaba igualmente que “se realizaran operativos para recoger, incautar todo el arroz que está en manos de los mayoristas, aparte vamos a hacer importaciones de arroz, que por parte del Estado van a llegar a 200 mil quintales de arroz pelado, de tal manera que con esto podamos hacer que el precio baje”. Que alguien explique este despelote.

Desde hace siete años, la actividad productiva del país sufre los efectos de políticas dirigistas; de la exigencia de absurdos certificados de abastecimiento que se aplican a la soya, pese a que el mercado interno absorbe apenas un tercio de la producción total. Con esto impiden la exportación y desalientan los cultivos; lo mismo para el azúcar, que se almacena en grandes cantidades en los Ingenios, esperando la buena voluntad gubernamental. Podríamos seguir mencionando de cómo estas políticas están produciendo graves distorsiones en la oferta de maíz, de trigo y otros productos básicos, pero si queremos ver el resultado final, lo podemos hacer mirando Cuba y Venezuela, donde con estas políticas han destruido el aparato productivo, su producción agroalimentaria y ahora dependen totalmente del exterior.

Y lo más grave de este tipo de políticas, es el desaliento para los productores, los inversionistas, y para toda la actividad formal, pues no se trata de que haya malos ministros o dirigentes, sino de la aplicación de una receta política y económica socialista, comunitarista, dirigista que no funciona.
En estos últimos años la coyuntura externa ha sido favorable y con precios excepcionales para los países que exportan productos primarios, como los latinoamericanos, y por ende reproduciendo la historia bíblica de los siete años de vacas gordas.
El problema es que no hemos sabido ahorrar, ni invertir productivamente los ingentes recursos recibidos; se está destruyendo el sector productivo y la moral ciudadana, así como y el sentido de respeto a las normas y la institucionalidad. De esta manera la herencia del masismo será la de un país sin dios ni ley, pero con coca.

Sabemos que esta bonanza de precios no durara, pues vienen luego los años de las vacas flacas, por lo que nos preguntamos si no corresponde que la institucionalidad nacional, la Federación de Profesionales, el Colegio de Economistas, de Agrónomos, se pronuncien al respecto del modelo socialista y dirigista que se está aplicando en el campo. Es urgente también, saber que opinan los agroindustriales, que dicen los productores agrícolas y como ven ellos el futuro del sector agrícola y agroexportador, pues es posible que los escribidores estemos equivocados, pues como dice el dicho “otra cosa es con guitarra”, y este sea el mejor sistema para lograr potenciar y desarrollar el sector agrícola e industrial y el país en su conjunto, como lo creen muchos, especialmente en el Chapare.

En la prensa vemos encuestas que nos indican que la población en su gran mayoría apoya al Presidente Morales; será porque están satisfechos con su situación, o porque se identifican con un presidente indígena, o porque temen lo que podría pasar con su ausencia y tienen temor de la anarquía sobreviviente, el caos resultante si el dejara el gobierno. También puede ser por el famoso síndrome de Estocolmo.

En la primera elección de Evo Morales, mucha gente de clase media voto por él, con la esperanza de que el bloqueador una vez en el gobierno ya no tuviera que hacerlo y habría tranquilidad y podríamos movilizarnos y trabajar en paz. Nada más alejado de la realidad actual, pues vivimos una permanente anarquía, con reclamos y movilizaciones de todo tipo y la acción depredadora de los innumerables grupos informales y de traficantes, cada vez más poderosos, que hacen lo que quieren y presionan al gobierno con el voto castigo.

Cuando la situación económica se complique y los problemas sociales se agudicen aún más, cuando los sectores sociales que no tiene respeto a ninguna norma y a ningún poder se desbanden, debemos preguntarnos qué ocurrirá con nuestra familia, con cada uno de nosotros, los de clase media, profesionales, productores, artesanos comerciantes formales, ciudadanos de a pie, si vemos que cada vez hay más violencia y menos solidaridad y a casi nadie le importa el bien común sino su propio beneficio.
Lo que sabemos por experiencia histórica es que cuando sobreviene la crisis económica y el consiguiente descontento popular, el Gobierno comunista, nazi o fascista se radicaliza. Se fortalece el sistema represivo, se politizan y potencian los organismos coercitivos, Ejército y Policía y se crean fuerzas paramilitares de choque, camisas negras, rojas, como ya lo estamos viendo.
Algunos piensan que no tenemos elección y creen que acomodándonos y haciéndonos sumisos al poder vamos a sobrevivir. Y uno se pregunta cuál es la fuerza que nos induce hacia a la indefensión, hacia nuestra destrucción.

Nos lo explica con absoluta claridad Ayn Rand, en La Rebelión de Atlas.
“Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

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