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CAMBIO CLIMÁTICO E IMPUESTO SOBRE EL CARBONO

Ovidio Roca

Trumpazo al Acuerdo de Paris

Como habitantes de un solo y único planeta, todos debiéramos haber aprendido aunque sea a golpes, que para vivir mejor debemos convivir en paz y trabajar juntos en todos los ámbitos y especialmente el ecológico, que es el cuidado de nuestra casa común.

El problema es que no actuamos en consecuencia.  Ciento setenta y seis naciones coincidieron y firmaron el “Acuerdo de Paris” reconociendo la gravedad del cambio climático y acordaron programas para detener sus  desastrosos efectos sobre el ecosistema y la supervivencia de la especie humana. Y luego aparece Trump, el presidente del país más poderoso del planeta y el segundo más contaminador y con un “trumpazo” lo desconoce y decide que lo importante son los negocios de sus amigos, aun a costo de destruir el hábitat de absolutamente todo el resto.

Pensando en billetes, si Trump quiere retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, el resto del mundo debería imponer un alto impuesto de ajuste por carbono, a todas las exportaciones estadounidenses que no cumplan con los estándares mundiales y lo mismo para todas aquellas exportaciones de los países que no respeten el control de emisiones.

Este es un impuesto que pretende encarecer los productos finales de los países contaminadores y promover el consumo de los productos de los países respetuosos del medio ambiente y que generen menos emisiones de dióxido de carbono.

Los recursos obtenidos por este impuesto deberían ser aplicados a la investigación en tecnologías y energías limpias y para financiar los programas de conservación de bosques nativos de propiedad privada, en los Territorios Indígenas y también en programas especiales para los Parques y Reservas Forestales, Nacionales, Departamentales y Municipales.

Para lograr la protección de los bosques nativos y los ecosistemas naturales, la economía ambiental señala que dada la naturaleza humana el único modo de lograrlo es haciendo que las prácticas de conservación compitan económicamente con las actividades que la destruyen; es decir, que el propietario del bosque obtenga conservándolo iguales ganancias que tumbándolo, vendiendo la madera o haciendo agricultura. Con este concepto practico y de negocios, se  procura que la gente se decida a cuidar los bosques nativos de su propiedad.

La economía ambiental también nos propone algunos mecanismos y sistemas de pagos por conservación de un ecosistema al que se le ha asignado un precio.

Uno de estos es el Mecanismo REDD+, un mecanismo de compensación financiera (ambiental y sostenible) de los esfuerzos de conservación forestal establecido por las Naciones Unidas como parte de las soluciones al cambio climático. Las siglas quieren decir Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación. El “+” se refiere a que a más de evitar la deforestación, hay compromisos de conservación, manejo sostenible de los bosques y aumento de las reservas de carbono, por ejemplo mediante la reforestación.

Siguiendo esta filosofía, en Colombia tienen el programa Socio Bosque.  Las comunidades y personas que decidan convertirse en “socios” reciben una compensación económica y deben firmar un contrato por al menos veinte años en el que se comprometen a preservar el ecosistema intacto. Las comunidades pueden extraer productos para su propio sustento pero no para vender, y en ningún caso pueden desmontar alguna parte de bosque para la agricultura o ganadería. Los socios también deben impedir que terceros, por ejemplo, madereros y cazadores ilegales, ingresen en la zona y degraden el ecosistema, convirtiéndose en la práctica, en guardabosques.

Sabemos de las causas del cambio climático, pero por unos dólares más estamos dispuestos a destruir el ecosistema y como  “así nomás había sido” la solución es hacer de la conservación de la naturaleza sea un buen negocio, pues como dice el dicho “el órgano más sensible del hombre y la mujer, es el bolsillo”.
ovidioroca.wordpress.com

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EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO

EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO

Ovidio Roca

Nuestro permanente crecimiento poblacional, el agresivo avasallamiento de los paisajes boscosos y acuáticos, la actitud depredadora con los recursos naturales, el consumismo y la contaminación; están produciendo desajustes ambientales y cambios climáticos que hacen peligrar el actual ecosistema y con ello nuestra especie homínida. Y aunque tenemos el conocimiento y las herramientas para evitarlo, no decidimos hacerlo, pese a que en gran parte somos los causantes y puede que también la solución.

Actualmente transitamos hacia la economía del conocimiento, donde la ciencia y la tecnología dirigen y orientan las actividades productivas, se masifica la inteligencia artificial y las maquinas inteligentes son cada vez más eficientes y baratas; afectando al empleo tradicional. A su vez la sociedad está relegando cada vez más la ética y la filosofía, todo aquello que nos enseña a vivir en paz con nosotros mismos y con nuestros vecinos.

Es importante resaltar que el conocimiento surge y se desarrolla, en y desde diferentes ámbitos: el educativo, el de las instituciones científico tecnológicas, el de las empresas y esto se lo hace promoviendo y dando énfasis a las relaciones entre las instituciones, las políticas gubernamentales y el ámbito territorial.

Esta nueva economía, utiliza el conocimiento como elemento fundamental para generar valor y riqueza al transformarlo en información, métodos y formas de resolver problemas y generar productos, y se basa y abarca campos como la educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología e industria aeroespacial. Se orienta especialmente hacia el conocimiento y utilización de los elementos fundamentales: la nuclear, la electrónica, la inteligencia artificial, la biología molecular, la genética y otras áreas especializadas orientadas a la creatividad e inteligencia social.

Con estos avances, estamos a los inicios de la cuarta revolución industrial y si utilizamos sabiamente estas nuevas e innovadoras tecnologías y la inteligencia artificial; podemos producir energía limpia y barata, desalinizar y potabilizar el agua y usarla mejor, como por ejemplo en la hidroponía. Aplicar la ingeniería genética para producir nuevos antibióticos, nuevos tratamientos médicos y mejorar la producción de alimentos. Podemos asimismo disminuir la contaminación y mejorar el reciclaje; aumentar el transporte masivo, autos eléctricos autónomos, masificar la impresión 3D, utilizar drones y robots para trabajos constructivos y agropecuarios, realizar diagnóstico y control de salud vía teléfono celular, masificar la educación a distancia, etc.

Todos estos avances tendrán un gran efecto sobre nuestra forma de vida y sobre los nuevos puestos de trabajo y por tanto sobre el tipo de educación requerida en esta nueva etapa de la historia humana; sobre todo, teniendo en cuenta que en esta nueva economía, aquellos trabajos y empleos que tienen que ver con el almacenamiento y procesamiento de la información y no con la iniciativa y creatividad, son fácilmente automatizados y sustituidos por computadoras.

Sin tomar en cuenta e ignorando este nuevo panorama, el enfoque educativo de nuestras universidades continúa ajeno a la economía del conocimiento y peor aún al de la cultura y el respeto a los demás; por tanto no contribuyen a lograr el progreso y desarrollo de los estudiantes, la sociedad y el país.

Muchas de nuestras universidades públicas son verdaderos feudos, donde grupos de profesores y estudiantes eternos, manejan desde el Consejo universitario un sistema educativo mediocre, obsoleto y solo en procura de su beneficio económico, de prebendas y privilegios personales y de grupo. Un último ranking de Universidades Latinoamericanas, ubica a la U. Gabriel René Moreno en el puesto 444 de  479 universidades; es decir que en una escala porcentual estamos en el puesto 93 de cien y como siempre, al lado de Haití.

Como efectos de esta nueva economía del conocimiento se dice por ejemplo, que en las economías desarrolladas habrá un noventa por ciento menos de abogados y solo quedarán los especialistas; disminuirán los empleos de operarios de maquinarias, conductores de vehículos, empleados de banco, de camareros, entre otros, que pierden sus empleos ante la automatización. Mientras se indica que habrá mayor demanda en las áreas sociales, servicios personales, salud, energía, electrónica, informatica y la economía y tecnología verde.

Si queremos asegurar nuestro futuro, es importante contar con centros educativos de creatividad y excelencia, donde los estudiantes puedan elegir libremente una profesión, aquella que los estimule y motive; manteniéndose siempre al tanto y vinculados a la tecnología, la informática, la economía del conocimiento y sobre todo a la cultura y filosofía de convivencia humana.

Como sabemos, todo avance científico puede ser utilizado tanto para la creación como para la destrucción; podemos curar, prevenir enfermedades y también fabricar bombas y matar indiscriminadamente; por eso la necesidad de una cultura humanística integral que nos ayude a convivir en armonía con nuestro ecosistema y con nuestros semejantes. Una cultura construida desde la base, desde la familia, la escuela, la universidad, la empresa, los institutos de arte; desde la cultura  e investigación científica y desde la institucionalidad política y religiosa. Fundamentalmente debería promoverse la responsabilidad personal y social, de modo que todos tengamos los mismos derechos e iguales responsabilidades.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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ACRECIMIENTO

ACRECIMIENTO

Ovidio Roca

Los continuos cambios en los ciclos del clima nos señalan con cada vez mayor evidencia, la aguda crisis ecológica y económica que se avecina y que afectara gravemente el ambiente adecuado para la vida de la raza humana.

Una de las explicaciones para esta crisis, es la del crecimiento ilimitado de una especie, en este caso la humana y su depredadora actividad económica en un planeta finito. Los  daños ecológicos causados: el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación del ecosistema, la acumulación de residuos en la tierra y los océanos, está conduciendo a la eliminación de la biodiversidad de la que somos parte.

Durante el Siglo XX el desarrollo industrial y tecnológico y el de los medios de comunicación, genero nuevas y mayores necesidades y ha impulsado un consumismo exagerado. De aquí que actualmente asumimos el desarrollo como consumo y nuestra percepción de la economía y el éxito de las políticas económicas, la medimos por el crecimiento del producto interno bruto (PIB), es decir por mayor extractivismo y producción.

El problema es que este modelo económico de crecimiento, continuo e ilimitado y un consumo creciente (apoyado en el crédito); necesidad de más ingresos (más trabajo, más producción y más venta) para devolver los créditos y los intereses; no ha demostrado ser sostenible a largo plazo, ni en lo económico ni en lo ecológico y tampoco ha solucionado el problema de la pobreza. Esto lo podemos ver en todas partes y en todos los sistemas políticos y económicos. Lo vemos en China, en la India y en muchos otros países en crecimiento de nuestra américa.

Y esto nos lleva a reevaluar los objetivos de nuestra sociedad. Sócrates que vivió hace 2500 años decía: ” lo importante no es vivir, sino vivir bien, esto se consigue con la honestidad, es decir el ser justo, con uno mismo y con toda la sociedad“. Aceptando la validez de lo anterior, para vivir bien necesitamos cambiar de modelo económico, nuestra cultura consumista y cultura de vida.

En el campo económico, existen diversas propuestas sobre nuestra forma de producir y como viabilizar nuestra existencia como especie. Serge Latouche, plantea como perspectiva de futuro, el decrecimiento: “el rechazo del despilfarro de recursos naturales y el asumir que existen límites que hacen imposible la generalización a todo el planeta, del modo de vida occidental”…. “una sociedad basada en la calidad en lugar de la cantidad, en la cooperación más que en la competición y en una humanidad liberada del economismo y que tenga como objetivo la justicia social”.

La tendencia del acrecimiento se puede inscribir en un nuevo tipo de capitalismo no financiero y de producción innovativa y respetuosa con los ecosistemas, no expoliadora, ni contaminante.

Se propone además, el promover los bienes relacionales, aquellos ligados a las interacciones humanas, con componentes afectivos y comunicativos; y en el campo económico y social, la austeridad en el consumo, la limitación del crecimiento demográfico, promover la eficiencia y en términos ambientales, utilizar tecnologías de energía y producción limpias.

Como difícilmente cambiaremos el homo economicus por el  homo philosophus, la solución de nuestros problemas lamentablemente tendrá que venir por el desastre, por esto es importante tener disponibles algunas opciones para cuando esto ocurra.

En la ficción existen múltiples propuestas para la bomba poblacional. En la película “Soylen Green”, las galletas verdes y en “Inferno”, el virus y la esterilización aleatoria de un tercio de la humanidad.

En el campo más realista, el de las ciencias, se hace necesario que algunos Centros de pensamiento y Universidades estudien y elaboren propuestas prácticas como la mencionada del acrecimiento y otras, para que puedan utilizarlas aquellos que logren sobrevivir. Sería algo como lo de Las Fundaciones de Asimov.

ovidioroca.wordpress.com

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NEGOCIOS CONTRAMBIENTALES

NEGOCIOS CONTRAMBIENTALES

Ovidio Roca

Bolivia en los años pasados avanzó mucho en la legislación ambiental y de preservación; se promulgo la Ley Forestal, Ley de Medio Ambiente, Ley de la Madre tierra,  el Plan de Uso del Suelo, la misma Constitución y otras. El problema es que luego a aprobar las leyes creemos que con hacer alguna invocación y una buena challa, basta. Nos olvidamos de la institucionalización, su cumplimiento, el seguimiento cotidiano, la investigación, la profesionalización de los servidores públicos y de fomentar una actitud responsable de la ciudadanía.

Un otro aspecto, es la creencia generalizada de que la temática ambiental tiene que ver solo con el cuidado de la naturaleza,  de las aves y los arbolitos y la realidad es que la conservación del medio ambiente se realiza  fundamentalmente para nosotros, porque al ser parte de la biodiversidad y estar adaptados a este ecosistema, una modificación drástica del mismo pone en riesgo nuestra supervivencia como especie.

Por tanto no debe preocuparnos la naturaleza en sí, pues ella ya ha pasado por problemas mucho peores y solo para mencionar uno último; hace 65 millones de años un meteorito mato más del ochenta por ciento de la vida en el planeta y entre ellos a los dinosaurios, lo que permitió que unos pequeños mamíferos que sobrevivieron, pudieran prosperar y adaptarse a las nuevas condiciones sin el peligro de esos tremendos depredadores; de esos pequeños bichos es que venimos nosotros. En el futuro cercano, habrá otras especies que sobrevivirán a la bomba poblacional y contaminante que estamos generando; serán especies más adaptables al nuevo ambiente y muy diferentes a las actuales o parecidas a los chulupis.

Con eso de la ampliación de la mancha urbana cruceña, en los últimos días ha surgido nuevamente la preocupación por la destrucción del cinturón ecológico y el bosque de protección de las orillas del rio Piraí.

Según el PLUS, las riberas del rio Piraí son bosques de protección (B-P1) y el área bajo protección es de mil quinientos metros desde la orilla y a lo largo de su curso. La protección de la ribera del rio es de cumplimiento obligatorio y por estar normada por Ley, que tiene mayor jerarquía que cualquier disposición municipal que quiera avasallarla. En este bosque de protección no puede haber asentamientos humanos, ni actividad agrícola.

El PLUS fue aprobado el año1995 mediante el Decreto Supremo No 24124 y  homologado el 2003 por la Ley de la República No 2553.

Sabemos que los negocios relacionados con las tierras siempre han sido importantes y quienes definen y tienen información previa: sobre el uso de las tierras, los trazados urbanos, el diseño y la construcción y asfaltado de vías, son luego los grandes beneficiarios y tremendos millonarios.

Por estos actores e intereses, es que la cuenca del Piraí está siendo avasallada. Estos son parte de la burocracia edil, de sus empresas asociadas e  inversionistas de condominios y solo tienen al frente como defensores de los derechos de la comunidad, algunos románticos ambientalistas.

Por tanto, siendo realistas el enfoque para enfrentar el cuidado del ambiente debería usar las emociones más fuertes del ser humano y una de estas es su egoísmo. Si pretendemos que la gente cuide su entorno para proteger la naturaleza poco conseguiremos, pero si lo hacemos apelando a su beneficio y su lucro personal y mejor si con beneficios para la comunidad, quizá algo se logre.

Al respecto recuerdo haber visto, específicamente en Colombia, que se manejaron exitosamente algunas cuencas, haciendo plantaciones rentables, especialmente de Guadua o Tacuarembó. Esta tacuara es de rápido crecimiento, evita la erosión del suelo y al mismo tiempo lo protege y enriquece. Evita la erosión y colmatación de la cuenca y además su versatilidad y capacidad de almacenar agua en época de lluvia para soltarla en época seca, regula la humedad del suelo y mejora el clima.

Estas plantaciones pronto se convirtieron en un negocio rentable y sostenible para los propietarios de tierras y los municipios que otorgaron concesiones en las riberas y con su aprovechamiento de generó una industria importante, la gente gano plata y de paso se protegió las riberas.
Como decía el Taita Chopeyaqui, el perro es el único que rasca para afuera.

Referencias: ovidioroca.wordpress.com

https://ovidioroca.wordpress.com/2012/06/22/medio-ambiente-a-calzon-quitado/

https://ovidioroca.wordpress.com/2013/03/08/el-rio-pirai-y-tacuarembo/

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AMBIENTE DE TINKU Y ANARQUIA PLURINACIONAL

AMBIENTE DE TINKU Y ANARQUIA PLURINACIONAL

Ovidio Roca

Las comunidades humanas históricamente se fueron conformando condicionadas tanto por su entorno físico como por la manera como enfrentaban su supervivencia. En este transcurso fueron estableciéndose las técnicas, culturas, mitos. Un aspecto relevante, es que desde sus inicios tribales, las sociedades mostraron una fuerte vinculación entre la fuerza y el derecho; vale decir que quien tiene el poder, tiene la fuerza y el grupo dominante usándolo determina e impone su ley, por lo que siempre este camino deviene en tiranía.

Afortunada y acertadamente durante este proceso histórico, algunas sociedades apuntaron hacia una mejor forma de relacionamiento y convivencia y se encaminaron hacia sociedades democráticas, en las cuales se establece que las personas deben ser consideradas y respetadas como ciudadanos y en el marco de los derechos y obligaciones que establecen las leyes y de ninguna manera por su fuerza, riqueza, raza, sexo o religión. La regla de oro, “no quieras para los otros lo que no quieras para ti”, es lo que tiende a prevalecer.

Esta cultura democrática no es algo que surge o se impone mecánicamente, es producto de un largo proceso de aprendizaje donde el ciudadano asume personal y socialmente la convicción de que es más conveniente y útil para él y la sociedad respetar y  acatar las reglas y respetar las instituciones en lugar de vivir en un permanente conflicto y enfrentamiento. Con el tiempo aprende y aspira a vivir en una sociedad y un país donde tiene seguridad para sí, para su familia, sus bienes y el fruto de su trabajo; un país donde tiene libertad y respeto a sus derechos como ser humano, lo que le permite progresar a costa de su esfuerzo, su creatividad y su trabajo.

Cuando estas condiciones no las consiguen en su patria y tiene posibilidades, se va a los países donde sí pueden encontrarlas. Como alguna vez comente;  en los años setenta nuestros izquierdistas y guevaristas cuando huían de las dictaduras militares, no se fueron a Cuba o Rusia, sino a Europa. La gente no es tonta y cuando puede huye de los paraísos revolucionarios y socialistas y hace lo posible por emigrar hacia las democracias liberales y capitalistas; los Estados Unidos, Europa y nunca al revés.

En Bolivia actualmente transitamos por etapas de declinación democrática, donde las personas definitivamente no creen en las leyes y menos en las instituciones y los funcionarios encargados de aplicarlas. Esto es producto de su práctica cotidiana que les ha enseñado que las leyes se hacen a sabor del grupo dominante y que las instituciones y los funcionarios aplican las leyes a su sabor y conveniencia. Ellos día a día ven como los políticos y funcionarios usan las instituciones para chantajear y esquilmar al ciudadano, y ahí vemos jueces, policías, aduaneros, funcionarios con algún poder de regulación, que usan su cargo para lucrar. Ante esta situación la gente busca apartarse y desconoce al Estado y para defender sus intereses sectoriales y gremiales se organizan en tribus, sindicatos y asociaciones.

Este comportamiento social recuerda más a Bakunin que a Marx. Bakunin padre del anarquismo colectivista postulaba una organización social de tipo horizontal, sin jerarquías de ninguna índole que pudieran corromper la libertad de los más desfavorecidos. Su principal objetivo fue suprimir la existencia de los Estados Nacionales y crear federaciones, constituidas por libres asociaciones agrícolas e industriales.

En las dos últimas décadas como producto del proceso de cambio y empoderamiento indígena y ante la constatación de que los líderes indígenas resultaron peores gobernantes que los anteriores; más corruptos y más ineficientes en el manejo del Estado y la economía; se retorna al estado tribal y se agudiza la práctica de solucionar las discrepancias mediante la cultura del “tinku” (en aymara ataque físico) vale decir mediante el enfrentamiento, y no mediante la cultura del acatamiento a la ley. Esto reitero porque no se cree en la ley y menos en quienes tienen la autoridad para aplicarla. Así vemos marchas bloqueos, huelgas “hasta las últimas consecuencias”, donde con razón o sin ella los grupos corporativos procuran defender e imponer sus intereses, sin preocuparles en lo más mínimo que están afectando los intereses de los demás, de la ciudadanía.

Esta actitud y comportamiento configura en la sociedad boliviana un clima permanente de inseguridad física y jurídica, típica de un Estado fallido, lo que determina que cualquier trabajador o empresario nacional o extranjero evite invertir y aun transitar por Bolivia.

En procura de avanzar hacia una sociedad viable, de confianza y seguridad, necesitamos urgentemente cambiar de rumbo y de modelo económico y seguir el camino que adoptaron los países prósperos; con ciudadanía jurídica y no ciudadanía étnica, con Gobiernos de leyes no de personas. Por ende la tarea fundamental es el rescate de la República y pasar de un gobierno populista plurinacional a un gobierno democrático republicano con un ambiente de confianza para la inversión y el trabajo de los ciudadanos, amparados en instituciones fortalecidas, seguridad jurídica y servidores públicos probos e idóneos.

ovidioroca.wordpress.com

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EL CHORE Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

EL CHORE Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Ovidio Roca
Desde hace varios años se vienen mencionando los importantes aportes de la Reserva Forestal del Chore a la preservación del ecosistema y la actividad productiva cruceña; una valiosa contribución al equilibrio climático, calidad de vida de nuestra población y condiciones adecuadas para la producción de alimentos.

Es además conocido, el negativo impacto causado por la destrucción de los bosques; al acrecentar el desequilibrio y cambio climático que hace extremos los ciclos de los vientos, sequias, inundaciones y degradación de los suelos. Todo esto como producto del destructivo proceso de cambio climático, que como el otro, afectara sustancialmente la capacidad productiva de Santa Cruz y especialmente la del Norte integrado. (1)

Hace algunos días, leí en el diario El Deber, un excelente artículo de Pablo Ortiz: “LOS COLONOS DE CHORÉ CONTROLAN LA TIERRA, SU LEY Y CAMBIAN EL CLIMA”, en el cual se señalaba:

Los ocupantes ilegales de la reserva forestal establecieron su propio régimen. No permiten el ingreso a nadie y los inspectores de la Autoridad de Bosques y Tierras y los técnicos de la Gobernación pueden sufrir agresiones si lo intentan. Nada los detiene. Las más de 30.000 personas que han invadido la reserva forestal están en un limbo jurídico. Nadie, ni el Municipio, ni la Gobernación ni el Gobierno central pueden hacer obras, fundar escuelas o postas sanitarias allí porque la ley lo impide.
Entonces, ¿cómo es posible que el casi millón de hectáreas que conforman la reserva forestal estén cuadriculadas de caminos, que los colonizadores hayan logrado contratar orugas que tumben árboles y preparen el suelo para ser cultivado a un costo promedio de $us 500 la hectárea? La respuesta puede estar en el negocio forestal. Choré es una mina de dólares avas
allada”.

Estos hechos, se los viene denunciando desde hace mucho tiempo y lo más extraño  es que las víctimas directas; los agricultores y habitantes de las Provincias Sara, Obispo Santisteban, Warnes y Andrés Ibáñez; las que sufrirán de manera frontal y directa sus efectos devastadores, no se inmutan en lo más mínimo. La explicación más plausible es que ellos padecen del llamado Síndrome de Estocolmo, donde la víctima se enamora de sus captores y ellos en este caso se han enamorado de sus depredadores.

En los años 1990, CORDECRUZ, con una donación del Gobierno alemán, a través de la KfW y un conjunto de tres empresas contratistas, elaboro un instrumento de planificación: el Plan de Uso del Suelo; un trabajo que busca normar los usos adecuados de las tierras y bosques, garantizando su sostenibilidad. El mismo fue aprobado, mediante Decreto Supremo Nº 24124 y homologado posteriormente por Ley de la República Nº 2553. Tuve la satisfacción de formar parte del equipo de trabajo, bajo la dirección de Roderich von Oven

Dentro del PLUS se contempla la Reserva Forestal del Chore, como bosque de manejo sostenible B2. Reserva que se encuentra ubicada a 160 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Cruz y que en sus inicio tenía 900.000 hectáreas, que posteriormente fueron ampliadas en otras 180.000 ha, haciendo un total de 1.080.000 ha.

De esta superficie, queda ahora con su original cobertura boscosa, menos de un diez por ciento. Se taló y vendió ilegalmente la madera,  se destruyó el bosque nativo para instalar cultivos agrícolas y de coca y como consecuencia, el negocio de unos cuantos industriales cocaleros y de la “línea blanca” internacional, destruirá nuestro hábitat cruceño. Cuando esto ocurra los cocaleros y pichicos levantaran sus bártulos y se irán a otros sitios a hacer lo mismo, pues a nadie le importa.

Según cálculos del Sr. Asín, del Centro de Educación Ambiental de la Gobernación; el Choré protege y ayuda a producir unos mil millones de dólares al año y la mitad de los alimentos del país. Esto es lo que en lo inmediato y en dólares, vale lo que están destruyendo los depredadores cocaleros en el Chore; sin contar lo que nos cuesta en destrucción del ecosistema, la biodiversidad, la falta de agua y sobretodo nuestro futuro y el de nuestros hijos; un valor inconmensurable para nuestra sociedad y nuestro planeta.

Se ha comprobado que los bosques ofrecen una oportunidad única para mitigar y adaptarse al cambio climático, pero no existe la autoridad con voluntad y decisión para cuidar de su preservación; ni aun en las zonas protegidas por ley como es el caso de la Reserva del Chore. Sabemos también que la solución para evitar el cambio climático es global y que la acción concreta se tiene que dar desde lo local. Políticas y acciones mundiales y políticas y acciones regionales, donde necesariamente nos toca actuar.

Pero problema se nos complica con el modelo de Estado plurinacional que tenemos, un Estado dualista y parcelado. Tiene una actitud totalitaria con la oposición y permisiva con los llamados movimientos sociales; en su mayoría grupos informales de avasalladores de bosques, aguas, minas, tierras y a los cuales el Gobierno concede impunidad a cambio de apoyo político.

Un  Estado que no le interesa o carece de autoridad para garantizar la seguridad jurídica y por tanto cualquier posibilidad de preservación y conservación de los recursos naturales. Por supuesto, bajo este sistema, las inversiones de largo plazo y con criterios y prácticas de sostenibilidad son inviables; ni que decir de aplicar Programas de mitigación y adaptación (2) para preservar la vida y la capacidad productiva de la región.

Como ejemplo de lo anterior; hace pocos días un grupo de interculturales utilizando maquinaria pesada, construyeron un canal para desviar las aguas del rio Grande, pretextando que defendian sus tierras y sin preocuparse del daño ambiental causado y que afectara miles de hectáreas de agricultores formales. Ellos actuaron así, siguiendo un masproverbio, que dice: “le meto nomas y que se jodan los demás”.

A nivel internacional se prepara la COP21, donde se establecerán los compromisos de los países para evitar el colapso de nuestro ecosistema, me imagino que tendremos declaraciones y pachamamadas. Pero en casos concretos e inmediatos como este Ecocidio (3) del Chore y otros, como el del rio Grande; nadie hace nada, ni se lo defiende, puesto que los cocaleros son el sustento del régimen masista y dueños absolutos de su “marka cocalera” y ante los cuales y en términos de nuestro Burgomaestre cruceño: los alcaudilis, prefectulis, directulis; tiemblan y menean las nalgulis.

ovidioroca.wordpress.com

Notas:

(1)  Negocios Ambientales, ver en (ovidioroca.wordpress.com).

(2) Adaptación: Es el ajuste en sistemas naturales y humanos, en respuesta a estímulos climáticos reales o esperados o a sus efectos; que mitiga el daño o aprovecha oportunidades.

(3) Ecocidio: Es el término utilizado para referimos a la destrucción extensa del ecosistema o de un territorio en concreto como consecuencia de la acción directa o indirecta de los seres humanos o de la industria.

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LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO
Ovidio Roca
Tenemos evidencias del peligro que significa el cambio climático; sabemos que nuestro planeta está sobre poblando, que con nuestro afán desmedido de consumo estamos expoliando los recursos naturales más allá de su capacidad de regeneración, que estamos destruyendo los ecosistemas y contaminando las tierras, las aguas y los océanos y con ello destruyendo la biodiversidad y el consiguiente equilibrio ecológico; aquel que garantiza las condiciones de vida adecuadas para nuestra especie. Esto es algo que desde hace muchos años los investigadores han venido informando y alertando a la sociedad, sin haber conseguido su atención y lograr que esa información se transforme en acciones concretas.
Estamos informados y advertidos y al margen de hacer grandes discursos y reuniones, seguimos empeñados en un crecimiento sin límite de la población, del consumo dispendioso, de la producción de basura. Practicamos una economía que produce cada vez más bienes y servicios y con cada vez menos mano de obra, generando desempleo, afectando negativamente al entorno ecológico y social. Todo esto nos produce gran temor e incertidumbre sobre nuestro futuro, pero poca acción.
En los países más pobres y más poblados, sus gobiernos populistas incrementan aún más el estatismo y el extractivismo. Son cultores de una economía primaria, dirigida hacia la exportación y dar contento a la gente con algunos bonos y subsidios; paliativos demagógicos que son insostenibles.
Y todos: comunistas, socialistas, populistas y capitalistas, seguimos aplicando un sistema económico y productivo que no respeta e ignora las leyes de la naturaleza, sobre todo la ley de la entropía, pues si lo hiciéramos no se aceptaría la idea del “crecimiento ilimitado”.
Manejamos un sistema económico modelo bicicleta, que necesita estar en permanente movimiento para no caerse. De ahí nuestro empeño en crecer permanentemente y a más del 3% anual, procurando así mantener los empleos y captar fondos públicos para más prestaciones y bonos, que pretende conseguirse con el crecimiento de la economía y exprimiendo aún más a los contribuyentes.
Gracias a la ciencia, en los países desarrollados la esperanza de vida pasó de los 30 años en el siglo diecinueve, a los más de 70 años en la actualidad; con lo que la cantidad de personas de tercera edad y jubilados aumentó drásticamente y como consecuencia tenemos una masa considerable de ancianos y enfermos que se necesita mantener y cuidar, y nuestra solución es más natalidad y más migración, para contar con una mayor cantidad de jóvenes contribuyentes.
Como fruto del crecimiento económico de las últimas décadas se ha exacerbado, una mentalidad consumista y del pleno disfrute, ajena al esfuerzo y la responsabilidad. La predica populista, es aceptada y demandada por todos y en especial por los jóvenes y los más pobres, quienes se han especializado en indignarse y reclamar derechos, pensando que el Estado les proveerá de todo lo que quieren.
Como esta situación es insostenible, la solución tendrá que venir por el desastre. De aquí la importancia de que exista una base conceptual y gente con capacidad para asumir compromisos y responsabilidades para cuando el problema ambiental, económico y social estalle. Para esto se necesita entre otros, instalar una educación de calidad, que promueva la innovación y la producción de bienes y servicios y una sociedad que demande más calidad ambiental y cultural y no mero consumismo.
Aunque la solución debe ser global, pues todos compartimos un único planeta, tiene que gestarse y aplicarse desde lo local, desde las personas, la familia, el municipio. Sin embargo, impulsar la valorización de lo local, basados solamente en la buena voluntad de las personas y organizaciones y sin cambiar la lógica consumista, no es viable. De ahí la importancia de las propuestas y la toma de conciencia y asunción de decisiones en todos los ámbitos y partiendo de lo local a lo global.
La crisis a la que conduce el actual modelo de crecimiento, ha llevado a la sociedad a plantarse un conjunto de reflexiones y propuestas relacionadas con la cultura de consumo, del límite poblacional, el equilibrio ecológico, la justicia y el bienestar social:
El primer desafío que surge, es el de cambiar nuestro concepto de nivel de vida; el que actualmente se mide por la cantidad de bienes y servicios que el ingreso personal y el PIB permiten comprar. Un bienestar que se lo asimila con bientener.
Para cumplir con este desafío necesitamos cambiar las pautas de consumo, entendiendo y explicando, que disminuir los consumos no es una actitud “regresiva” sino progresista, porque se busca el progreso en la calidad de vida: con energía renovable, aguas limpias, ciudades no contaminadas y personas, biodiversidad, bosques y océanos, saludables.
En esta lógica, se viene planteado la idea del “acrecimiento” que nos invita a huir del desarrollismo, y se argumenta que el crecimiento económico no es una necesidad natural del hombre y la sociedad, salvo de la actual sociedad de consumo.
Se propugna un consumo de lo esencial y que privilegie más los servicios que los bienes materiales; para ello se propone potenciar la capacidad de relacionamiento humano, de su inteligencia, de la ciencia y la capacidad de innovación, para conseguir energías limpias, disminuir el uso de materias primas, aumentar el reciclaje, reducir la contaminación, cultivar alimentos de manera más eficiente, y mejorar la calidad de la vida, proteger la naturaleza y propiciar la convivencia humana en un ambiente sano, así como privilegiar en lo local la producción de bienes y cultivos, con el consiguiente ahorro de transportes y combustibles.
Algunas empresas vienen aplicando el concepto de inmediatez, el “justo a tiempo”, es decir comprar o producir solo aquello que se necesita, y solo cuando se necesita, lo que permite reducir las existencias y los costes de producción y almacenaje.
Se hace necesario que los mercados incorporen las externalidades en los costos y precios de los productos, si lo tomaran en cuenta la energía renovable y la producción ecológica sería mucho más competitiva.
Somos la generación del cambio climático, la que conocerá las siete plagas del siglo XXI: Las aguas se contaminan, los océanos se acidifican, cambia el habitual ciclo climático, las lluvias y sequia se extreman, las cosechas disminuyen, el hambre se acrecienta y las enfermedades y plagas se multiplican. Y la duda es si actuaremos a tiempo o seguiremos la consigna que alguna vez dirigió a sus seguidores, el Comandante del Socialismo Siglo 21: “Estamos al borde del abismo y daremos un paso al frente”.
ovidioroca.wordpress.com

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