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EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO

EDUCACION INTEGRAL Y LA ECONOMIA DEL CONOCIMIENTO

Ovidio Roca

Nuestro permanente crecimiento poblacional, el agresivo avasallamiento de los paisajes boscosos y acuáticos, la actitud depredadora con los recursos naturales, el consumismo y la contaminación; están produciendo desajustes ambientales y cambios climáticos que hacen peligrar el actual ecosistema y con ello nuestra especie homínida. Y aunque tenemos el conocimiento y las herramientas para evitarlo, no decidimos hacerlo, pese a que en gran parte somos los causantes y puede que también la solución.

Actualmente transitamos hacia la economía del conocimiento, donde la ciencia y la tecnología dirigen y orientan las actividades productivas, se masifica la inteligencia artificial y las maquinas inteligentes son cada vez más eficientes y baratas; afectando al empleo tradicional. A su vez la sociedad está relegando cada vez más la ética y la filosofía, todo aquello que nos enseña a vivir en paz con nosotros mismos y con nuestros vecinos.

Es importante resaltar que el conocimiento surge y se desarrolla, en y desde diferentes ámbitos: el educativo, el de las instituciones científico tecnológicas, el de las empresas y esto se lo hace promoviendo y dando énfasis a las relaciones entre las instituciones, las políticas gubernamentales y el ámbito territorial.

Esta nueva economía, utiliza el conocimiento como elemento fundamental para generar valor y riqueza al transformarlo en información, métodos y formas de resolver problemas y generar productos, y se basa y abarca campos como la educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología e industria aeroespacial. Se orienta especialmente hacia el conocimiento y utilización de los elementos fundamentales: la nuclear, la electrónica, la inteligencia artificial, la biología molecular, la genética y otras áreas especializadas orientadas a la creatividad e inteligencia social.

Con estos avances, estamos a los inicios de la cuarta revolución industrial y si utilizamos sabiamente estas nuevas e innovadoras tecnologías y la inteligencia artificial; podemos producir energía limpia y barata, desalinizar y potabilizar el agua y usarla mejor, como por ejemplo en la hidroponía. Aplicar la ingeniería genética para producir nuevos antibióticos, nuevos tratamientos médicos y mejorar la producción de alimentos. Podemos asimismo disminuir la contaminación y mejorar el reciclaje; aumentar el transporte masivo, autos eléctricos autónomos, masificar la impresión 3D, utilizar drones y robots para trabajos constructivos y agropecuarios, realizar diagnóstico y control de salud vía teléfono celular, masificar la educación a distancia, etc.

Todos estos avances tendrán un gran efecto sobre nuestra forma de vida y sobre los nuevos puestos de trabajo y por tanto sobre el tipo de educación requerida en esta nueva etapa de la historia humana; sobre todo, teniendo en cuenta que en esta nueva economía, aquellos trabajos y empleos que tienen que ver con el almacenamiento y procesamiento de la información y no con la iniciativa y creatividad, son fácilmente automatizados y sustituidos por computadoras.

Sin tomar en cuenta e ignorando este nuevo panorama, el enfoque educativo de nuestras universidades continúa ajeno a la economía del conocimiento y peor aún al de la cultura y el respeto a los demás; por tanto no contribuyen a lograr el progreso y desarrollo de los estudiantes, la sociedad y el país.

Muchas de nuestras universidades públicas son verdaderos feudos, donde grupos de profesores y estudiantes eternos, manejan desde el Consejo universitario un sistema educativo mediocre, obsoleto y solo en procura de su beneficio económico, de prebendas y privilegios personales y de grupo. Un último ranking de Universidades Latinoamericanas, ubica a la U. Gabriel René Moreno en el puesto 444 de  479 universidades; es decir que en una escala porcentual estamos en el puesto 93 de cien y como siempre, al lado de Haití.

Como efectos de esta nueva economía del conocimiento se dice por ejemplo, que en las economías desarrolladas habrá un noventa por ciento menos de abogados y solo quedarán los especialistas; disminuirán los empleos de operarios de maquinarias, conductores de vehículos, empleados de banco, de camareros, entre otros, que pierden sus empleos ante la automatización. Mientras se indica que habrá mayor demanda en las áreas sociales, servicios personales, salud, energía, electrónica, informatica y la economía y tecnología verde.

Si queremos asegurar nuestro futuro, es importante contar con centros educativos de creatividad y excelencia, donde los estudiantes puedan elegir libremente una profesión, aquella que los estimule y motive; manteniéndose siempre al tanto y vinculados a la tecnología, la informática, la economía del conocimiento y sobre todo a la cultura y filosofía de convivencia humana.

Como sabemos, todo avance científico puede ser utilizado tanto para la creación como para la destrucción; podemos curar, prevenir enfermedades y también fabricar bombas y matar indiscriminadamente; por eso la necesidad de una cultura humanística integral que nos ayude a convivir en armonía con nuestro ecosistema y con nuestros semejantes. Una cultura construida desde la base, desde la familia, la escuela, la universidad, la empresa, los institutos de arte; desde la cultura  e investigación científica y desde la institucionalidad política y religiosa. Fundamentalmente debería promoverse la responsabilidad personal y social, de modo que todos tengamos los mismos derechos e iguales responsabilidades.

ovidioroca.wordpress.com

 

 

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ACRECIMIENTO

ACRECIMIENTO

Ovidio Roca

Los continuos cambios en los ciclos del clima nos señalan con cada vez mayor evidencia, la aguda crisis ecológica y económica que se avecina y que afectara gravemente el ambiente adecuado para la vida de la raza humana.

Una de las explicaciones para esta crisis, es la del crecimiento ilimitado de una especie, en este caso la humana y su depredadora actividad económica en un planeta finito. Los  daños ecológicos causados: el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación del ecosistema, la acumulación de residuos en la tierra y los océanos, está conduciendo a la eliminación de la biodiversidad de la que somos parte.

Durante el Siglo XX el desarrollo industrial y tecnológico y el de los medios de comunicación, genero nuevas y mayores necesidades y ha impulsado un consumismo exagerado. De aquí que actualmente asumimos el desarrollo como consumo y nuestra percepción de la economía y el éxito de las políticas económicas, la medimos por el crecimiento del producto interno bruto (PIB), es decir por mayor extractivismo y producción.

El problema es que este modelo económico de crecimiento, continuo e ilimitado y un consumo creciente (apoyado en el crédito); necesidad de más ingresos (más trabajo, más producción y más venta) para devolver los créditos y los intereses; no ha demostrado ser sostenible a largo plazo, ni en lo económico ni en lo ecológico y tampoco ha solucionado el problema de la pobreza. Esto lo podemos ver en todas partes y en todos los sistemas políticos y económicos. Lo vemos en China, en la India y en muchos otros países en crecimiento de nuestra américa.

Y esto nos lleva a reevaluar los objetivos de nuestra sociedad. Sócrates que vivió hace 2500 años decía: ” lo importante no es vivir, sino vivir bien, esto se consigue con la honestidad, es decir el ser justo, con uno mismo y con toda la sociedad“. Aceptando la validez de lo anterior, para vivir bien necesitamos cambiar de modelo económico, nuestra cultura consumista y cultura de vida.

En el campo económico, existen diversas propuestas sobre nuestra forma de producir y como viabilizar nuestra existencia como especie. Serge Latouche, plantea como perspectiva de futuro, el decrecimiento: “el rechazo del despilfarro de recursos naturales y el asumir que existen límites que hacen imposible la generalización a todo el planeta, del modo de vida occidental”…. “una sociedad basada en la calidad en lugar de la cantidad, en la cooperación más que en la competición y en una humanidad liberada del economismo y que tenga como objetivo la justicia social”.

La tendencia del acrecimiento se puede inscribir en un nuevo tipo de capitalismo no financiero y de producción innovativa y respetuosa con los ecosistemas, no expoliadora, ni contaminante.

Se propone además, el promover los bienes relacionales, aquellos ligados a las interacciones humanas, con componentes afectivos y comunicativos; y en el campo económico y social, la austeridad en el consumo, la limitación del crecimiento demográfico, promover la eficiencia y en términos ambientales, utilizar tecnologías de energía y producción limpias.

Como difícilmente cambiaremos el homo economicus por el  homo philosophus, la solución de nuestros problemas lamentablemente tendrá que venir por el desastre, por esto es importante tener disponibles algunas opciones para cuando esto ocurra.

En la ficción existen múltiples propuestas para la bomba poblacional. En la película “Soylen Green”, las galletas verdes y en “Inferno”, el virus y la esterilización aleatoria de un tercio de la humanidad.

En el campo más realista, el de las ciencias, se hace necesario que algunos Centros de pensamiento y Universidades estudien y elaboren propuestas prácticas como la mencionada del acrecimiento y otras, para que puedan utilizarlas aquellos que logren sobrevivir. Sería algo como lo de Las Fundaciones de Asimov.

ovidioroca.wordpress.com

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DEL DISCURSO A LA PRACTICA ECOLOGICA, EN EL ESTADO PLURINACIONAL

DEL DISCURSO A LA PRACTICA ECOLOGICA, EN EL ESTADO PLURINACIONAL

Ovidio Roca

El Gobierno maneja un  discurso falaz y demagógico con respecto a la democracia, la libertad, la defensa de la madre tierra, del ecosistema y la defensa de lo indígena; pero en su práctica cotidiana hace todo lo contrario, lo que convierte su discurso en una verdadera pachamamada.

El Vicepresidente, declaraba: “En esta Cumbre Climática, Bolivia no debe nada, quienes deben al mundo es Alemania, Inglaterra, Francia, España, Italia, Estados Unidos, ellos tienen que cambiar, nosotros no tenemos que cambiar, nosotros somos cuidadosos de la Madre Tierra“.

Es más fácil culpar a otros, que reconocer que todos tenemos nuestra cuota parte en el ecocidio y que por tanto nos corresponde asumir nuestra responsabilidad, trabajar y dar soluciones y hacerlo conjuntamente con todas las personas y todos los países; pues el medio ambiente no tiene fronteras ni ideologías.

Nuestra realidad nacional muestra que en lo ecológico, antes y durante este periodo plurinacional, no hemos sido responsables y cuidadosos en preservar el bosque, la biodiversidad de plantas y animales y en consecuencia preservar el ciclo del agua y de la vida.

Según un estudio de la Red Amazónica de Información Socio ambiental Georreferenciada (RAISG) entre el 2000 y el 2013, se destruyeron en la Amazonía boliviana 10.400 kilómetros cuadrados de bosque. Y en los territorios indígenas, se perdieron 1.700 kilómetros cuadrados de bosque, en el mismo periodo.

Las principales causas directas de esta deforestación fueron: la ganadería, la agricultura mecanizada y la agricultura migratoria en pequeña escala, siendo la ganadería, la de mayor impacto negativo. Un grave problema y cada vez más extendido, es el desbosque masivo para cultivos de coca y la minería ilegal y la consiguiente contaminación de los ríos y acuíferos con los químicos usados para la fabricación de cocaína y la explotación minera.

El Gobierno, ante la actual caída de los ingresos nacionales por la baja de precios de los hidrocarburos y los minerales y en procura de conseguir a cualquier costa, más ingresos, más plata; ha decidido explotar los hidrocarburos en las áreas protegidas, reservas naturales y forestales, los parques y los territorios indígenas; sin respetar el ordenamiento legal, el medio ambiente y menos aún a los pueblos originarios, como lo vemos en el TIPNIS, el Amboró y el Choré.

El Presidente manifiesta que las denominadas reservas forestales “han sido creadas desde el imperio norteamericano y que ahora se pretende que sean intocables”. Y continua diciendo: “Nosotros tenemos la obligación de explorar qué tenemos, cuánto tenemos, en nuestro territorio. Es nuestra obligación el medio ambiente, pero no podemos ser guardabosques de los países industrializados. No es posible que algunas ONG’s algunas fundaciones manden o deciden a nombre de los pueblos indígenas”.

Y luego advierte: “Quiero decirles que ONG’s o fundación que perjudique la explotación de los recursos naturales se va a ir de Bolivia”.

Entre los reclamos “reaccionarios” que hacen las ONG; está la consulta previa para viabilizar proyectos con impacto ambiental en áreas protegidas; y para la exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos en las reservas naturales y áreas protegidas del país, contar con la necesaria autorización de acuerdo a Ley. Es criterio del Gobierno que estos reclamos de las ONG: “son medidas reaccionarias y movidas por el imperialismo”.

En este ambiente de políticas y acciones antiecológicas y anti pueblos indígenas y sus territorios;  es que se realizó en Tiquipaya (Cochabamba), la Cumbre Mundial por el Medio Ambiente y por la Vida. Esto es una ironía, es otra Pachamamada.

Pero los dirigentes masistas, ante otro público y otro escenario, cambian de discurso y hablan de la preservación de la naturaleza y la defensa de la madre tierra; pero  persisten en la búsqueda de culpables externos, el imperialismo y no buscan soluciones y compromisos comunes y de cumplimiento obligatorio.

Aprovechando el espectáculo, Evo hace entrega un documento con diez puntos a las NNUU; para cuidar la Madre Tierra, la Pachamama y que dice lo mismo de siempre. En esencia, la gran propuesta es sustituir al capitalismo por un “modelo comunitario”, e identifica al capitalismo como el enemigo de la naturaleza: “Es una amenaza a la vida, porque prioriza la ganancia y porque genera pobreza”.

Olvidan que allí donde se implantaron sistemas socialistas: la URSS, la República Democrática Alemana, China, Cuba; además de matar y sojuzgar a la gente, se produjo una total destrucción del medio ambiente y la biodiversidad.

Sin embargo, del evento de Tiquipaya corresponde mencionar que la propuesta de crear un Tribunal Internacional de Justicia Climática, algo similar a La Haya, merece ser considerada e implementada.

Al parecer los masistas no se han enterado que internacionalmente se viene trabajando en la agenda 2030 a ser aprobada en la Cop21, la misma que se enmarca en el paradigma del desarrollo sostenible e incluye el concepto de los bienes de interés colectivo: la protección de los océanos, de la atmosfera y la biodiversidad. Incorpora y promueve los tres pilares del desarrollo sostenible y trata aspectos cruciales en términos de educación, vivienda, seguridad alimentaria, suministro de servicios básicos de desarrollo urbano, protección social y riesgos de catástrofes.

El documento preparado para la nueva agenda global, propone por primera vez la erradicación de la extrema pobreza para el 2030 y considera como ha venido afirmando la CEPAL, que el empleo digno y de calidad, es la llave maestra para alcanzar un desarrollo más inclusivo. El empleo formal debe avanzar juntamente con la industrialización y la innovación tecnológica para mejorar la productividad y la eficiencia en la  utilización de los recursos.

Tiquipaya, un nuevo evento, otro discurso y una nueva fotografía, y a continuar en lo de siempre; facilitando y manteniendo la informalidad, explotando los recursos naturales, destruyendo los bosques, las áreas protegidas y la biodiversidad, y todo esto con el afán de conseguir mayores ingresos, para más dadivas y mayor poder; como lo han hecho en estos últimos diez años.

No necesitábamos de tanto gasto y tanto show, para saber que hay que cambiar el modelo consumista actual y avanzar hacia un modelo de economía y naturaleza, sostenible. Pero no hacia la economía del Socialismo Siglo XXI que en realidad es populismo, capitalismo mercantil, estatismo; un modelo depredador de los recursos naturales y enemigo de la libertad; pues de hacerlo sería como saltar del rescoldo al fuego.

ovidioroca.wordpress.com

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EL CHORE Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

EL CHORE Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Ovidio Roca
Desde hace varios años se vienen mencionando los importantes aportes de la Reserva Forestal del Chore a la preservación del ecosistema y la actividad productiva cruceña; una valiosa contribución al equilibrio climático, calidad de vida de nuestra población y condiciones adecuadas para la producción de alimentos.

Es además conocido, el negativo impacto causado por la destrucción de los bosques; al acrecentar el desequilibrio y cambio climático que hace extremos los ciclos de los vientos, sequias, inundaciones y degradación de los suelos. Todo esto como producto del destructivo proceso de cambio climático, que como el otro, afectara sustancialmente la capacidad productiva de Santa Cruz y especialmente la del Norte integrado. (1)

Hace algunos días, leí en el diario El Deber, un excelente artículo de Pablo Ortiz: “LOS COLONOS DE CHORÉ CONTROLAN LA TIERRA, SU LEY Y CAMBIAN EL CLIMA”, en el cual se señalaba:

Los ocupantes ilegales de la reserva forestal establecieron su propio régimen. No permiten el ingreso a nadie y los inspectores de la Autoridad de Bosques y Tierras y los técnicos de la Gobernación pueden sufrir agresiones si lo intentan. Nada los detiene. Las más de 30.000 personas que han invadido la reserva forestal están en un limbo jurídico. Nadie, ni el Municipio, ni la Gobernación ni el Gobierno central pueden hacer obras, fundar escuelas o postas sanitarias allí porque la ley lo impide.
Entonces, ¿cómo es posible que el casi millón de hectáreas que conforman la reserva forestal estén cuadriculadas de caminos, que los colonizadores hayan logrado contratar orugas que tumben árboles y preparen el suelo para ser cultivado a un costo promedio de $us 500 la hectárea? La respuesta puede estar en el negocio forestal. Choré es una mina de dólares avas
allada”.

Estos hechos, se los viene denunciando desde hace mucho tiempo y lo más extraño  es que las víctimas directas; los agricultores y habitantes de las Provincias Sara, Obispo Santisteban, Warnes y Andrés Ibáñez; las que sufrirán de manera frontal y directa sus efectos devastadores, no se inmutan en lo más mínimo. La explicación más plausible es que ellos padecen del llamado Síndrome de Estocolmo, donde la víctima se enamora de sus captores y ellos en este caso se han enamorado de sus depredadores.

En los años 1990, CORDECRUZ, con una donación del Gobierno alemán, a través de la KfW y un conjunto de tres empresas contratistas, elaboro un instrumento de planificación: el Plan de Uso del Suelo; un trabajo que busca normar los usos adecuados de las tierras y bosques, garantizando su sostenibilidad. El mismo fue aprobado, mediante Decreto Supremo Nº 24124 y homologado posteriormente por Ley de la República Nº 2553. Tuve la satisfacción de formar parte del equipo de trabajo, bajo la dirección de Roderich von Oven

Dentro del PLUS se contempla la Reserva Forestal del Chore, como bosque de manejo sostenible B2. Reserva que se encuentra ubicada a 160 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Cruz y que en sus inicio tenía 900.000 hectáreas, que posteriormente fueron ampliadas en otras 180.000 ha, haciendo un total de 1.080.000 ha.

De esta superficie, queda ahora con su original cobertura boscosa, menos de un diez por ciento. Se taló y vendió ilegalmente la madera,  se destruyó el bosque nativo para instalar cultivos agrícolas y de coca y como consecuencia, el negocio de unos cuantos industriales cocaleros y de la “línea blanca” internacional, destruirá nuestro hábitat cruceño. Cuando esto ocurra los cocaleros y pichicos levantaran sus bártulos y se irán a otros sitios a hacer lo mismo, pues a nadie le importa.

Según cálculos del Sr. Asín, del Centro de Educación Ambiental de la Gobernación; el Choré protege y ayuda a producir unos mil millones de dólares al año y la mitad de los alimentos del país. Esto es lo que en lo inmediato y en dólares, vale lo que están destruyendo los depredadores cocaleros en el Chore; sin contar lo que nos cuesta en destrucción del ecosistema, la biodiversidad, la falta de agua y sobretodo nuestro futuro y el de nuestros hijos; un valor inconmensurable para nuestra sociedad y nuestro planeta.

Se ha comprobado que los bosques ofrecen una oportunidad única para mitigar y adaptarse al cambio climático, pero no existe la autoridad con voluntad y decisión para cuidar de su preservación; ni aun en las zonas protegidas por ley como es el caso de la Reserva del Chore. Sabemos también que la solución para evitar el cambio climático es global y que la acción concreta se tiene que dar desde lo local. Políticas y acciones mundiales y políticas y acciones regionales, donde necesariamente nos toca actuar.

Pero problema se nos complica con el modelo de Estado plurinacional que tenemos, un Estado dualista y parcelado. Tiene una actitud totalitaria con la oposición y permisiva con los llamados movimientos sociales; en su mayoría grupos informales de avasalladores de bosques, aguas, minas, tierras y a los cuales el Gobierno concede impunidad a cambio de apoyo político.

Un  Estado que no le interesa o carece de autoridad para garantizar la seguridad jurídica y por tanto cualquier posibilidad de preservación y conservación de los recursos naturales. Por supuesto, bajo este sistema, las inversiones de largo plazo y con criterios y prácticas de sostenibilidad son inviables; ni que decir de aplicar Programas de mitigación y adaptación (2) para preservar la vida y la capacidad productiva de la región.

Como ejemplo de lo anterior; hace pocos días un grupo de interculturales utilizando maquinaria pesada, construyeron un canal para desviar las aguas del rio Grande, pretextando que defendian sus tierras y sin preocuparse del daño ambiental causado y que afectara miles de hectáreas de agricultores formales. Ellos actuaron así, siguiendo un masproverbio, que dice: “le meto nomas y que se jodan los demás”.

A nivel internacional se prepara la COP21, donde se establecerán los compromisos de los países para evitar el colapso de nuestro ecosistema, me imagino que tendremos declaraciones y pachamamadas. Pero en casos concretos e inmediatos como este Ecocidio (3) del Chore y otros, como el del rio Grande; nadie hace nada, ni se lo defiende, puesto que los cocaleros son el sustento del régimen masista y dueños absolutos de su “marka cocalera” y ante los cuales y en términos de nuestro Burgomaestre cruceño: los alcaudilis, prefectulis, directulis; tiemblan y menean las nalgulis.

ovidioroca.wordpress.com

Notas:

(1)  Negocios Ambientales, ver en (ovidioroca.wordpress.com).

(2) Adaptación: Es el ajuste en sistemas naturales y humanos, en respuesta a estímulos climáticos reales o esperados o a sus efectos; que mitiga el daño o aprovecha oportunidades.

(3) Ecocidio: Es el término utilizado para referimos a la destrucción extensa del ecosistema o de un territorio en concreto como consecuencia de la acción directa o indirecta de los seres humanos o de la industria.

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LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO

LOS LÍMITES DEL CRECIMIENTO
Ovidio Roca
Tenemos evidencias del peligro que significa el cambio climático; sabemos que nuestro planeta está sobre poblando, que con nuestro afán desmedido de consumo estamos expoliando los recursos naturales más allá de su capacidad de regeneración, que estamos destruyendo los ecosistemas y contaminando las tierras, las aguas y los océanos y con ello destruyendo la biodiversidad y el consiguiente equilibrio ecológico; aquel que garantiza las condiciones de vida adecuadas para nuestra especie. Esto es algo que desde hace muchos años los investigadores han venido informando y alertando a la sociedad, sin haber conseguido su atención y lograr que esa información se transforme en acciones concretas.
Estamos informados y advertidos y al margen de hacer grandes discursos y reuniones, seguimos empeñados en un crecimiento sin límite de la población, del consumo dispendioso, de la producción de basura. Practicamos una economía que produce cada vez más bienes y servicios y con cada vez menos mano de obra, generando desempleo, afectando negativamente al entorno ecológico y social. Todo esto nos produce gran temor e incertidumbre sobre nuestro futuro, pero poca acción.
En los países más pobres y más poblados, sus gobiernos populistas incrementan aún más el estatismo y el extractivismo. Son cultores de una economía primaria, dirigida hacia la exportación y dar contento a la gente con algunos bonos y subsidios; paliativos demagógicos que son insostenibles.
Y todos: comunistas, socialistas, populistas y capitalistas, seguimos aplicando un sistema económico y productivo que no respeta e ignora las leyes de la naturaleza, sobre todo la ley de la entropía, pues si lo hiciéramos no se aceptaría la idea del “crecimiento ilimitado”.
Manejamos un sistema económico modelo bicicleta, que necesita estar en permanente movimiento para no caerse. De ahí nuestro empeño en crecer permanentemente y a más del 3% anual, procurando así mantener los empleos y captar fondos públicos para más prestaciones y bonos, que pretende conseguirse con el crecimiento de la economía y exprimiendo aún más a los contribuyentes.
Gracias a la ciencia, en los países desarrollados la esperanza de vida pasó de los 30 años en el siglo diecinueve, a los más de 70 años en la actualidad; con lo que la cantidad de personas de tercera edad y jubilados aumentó drásticamente y como consecuencia tenemos una masa considerable de ancianos y enfermos que se necesita mantener y cuidar, y nuestra solución es más natalidad y más migración, para contar con una mayor cantidad de jóvenes contribuyentes.
Como fruto del crecimiento económico de las últimas décadas se ha exacerbado, una mentalidad consumista y del pleno disfrute, ajena al esfuerzo y la responsabilidad. La predica populista, es aceptada y demandada por todos y en especial por los jóvenes y los más pobres, quienes se han especializado en indignarse y reclamar derechos, pensando que el Estado les proveerá de todo lo que quieren.
Como esta situación es insostenible, la solución tendrá que venir por el desastre. De aquí la importancia de que exista una base conceptual y gente con capacidad para asumir compromisos y responsabilidades para cuando el problema ambiental, económico y social estalle. Para esto se necesita entre otros, instalar una educación de calidad, que promueva la innovación y la producción de bienes y servicios y una sociedad que demande más calidad ambiental y cultural y no mero consumismo.
Aunque la solución debe ser global, pues todos compartimos un único planeta, tiene que gestarse y aplicarse desde lo local, desde las personas, la familia, el municipio. Sin embargo, impulsar la valorización de lo local, basados solamente en la buena voluntad de las personas y organizaciones y sin cambiar la lógica consumista, no es viable. De ahí la importancia de las propuestas y la toma de conciencia y asunción de decisiones en todos los ámbitos y partiendo de lo local a lo global.
La crisis a la que conduce el actual modelo de crecimiento, ha llevado a la sociedad a plantarse un conjunto de reflexiones y propuestas relacionadas con la cultura de consumo, del límite poblacional, el equilibrio ecológico, la justicia y el bienestar social:
El primer desafío que surge, es el de cambiar nuestro concepto de nivel de vida; el que actualmente se mide por la cantidad de bienes y servicios que el ingreso personal y el PIB permiten comprar. Un bienestar que se lo asimila con bientener.
Para cumplir con este desafío necesitamos cambiar las pautas de consumo, entendiendo y explicando, que disminuir los consumos no es una actitud “regresiva” sino progresista, porque se busca el progreso en la calidad de vida: con energía renovable, aguas limpias, ciudades no contaminadas y personas, biodiversidad, bosques y océanos, saludables.
En esta lógica, se viene planteado la idea del “acrecimiento” que nos invita a huir del desarrollismo, y se argumenta que el crecimiento económico no es una necesidad natural del hombre y la sociedad, salvo de la actual sociedad de consumo.
Se propugna un consumo de lo esencial y que privilegie más los servicios que los bienes materiales; para ello se propone potenciar la capacidad de relacionamiento humano, de su inteligencia, de la ciencia y la capacidad de innovación, para conseguir energías limpias, disminuir el uso de materias primas, aumentar el reciclaje, reducir la contaminación, cultivar alimentos de manera más eficiente, y mejorar la calidad de la vida, proteger la naturaleza y propiciar la convivencia humana en un ambiente sano, así como privilegiar en lo local la producción de bienes y cultivos, con el consiguiente ahorro de transportes y combustibles.
Algunas empresas vienen aplicando el concepto de inmediatez, el “justo a tiempo”, es decir comprar o producir solo aquello que se necesita, y solo cuando se necesita, lo que permite reducir las existencias y los costes de producción y almacenaje.
Se hace necesario que los mercados incorporen las externalidades en los costos y precios de los productos, si lo tomaran en cuenta la energía renovable y la producción ecológica sería mucho más competitiva.
Somos la generación del cambio climático, la que conocerá las siete plagas del siglo XXI: Las aguas se contaminan, los océanos se acidifican, cambia el habitual ciclo climático, las lluvias y sequia se extreman, las cosechas disminuyen, el hambre se acrecienta y las enfermedades y plagas se multiplican. Y la duda es si actuaremos a tiempo o seguiremos la consigna que alguna vez dirigió a sus seguidores, el Comandante del Socialismo Siglo 21: “Estamos al borde del abismo y daremos un paso al frente”.
ovidioroca.wordpress.com

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CULTURA DEL DESARROLLO SOSTENIBLE

CULTURA DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
Ovidio Roca
La XXI Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, a celebrarse en Diciembre y en París, ya está en marcha y la esperanza es que los intereses económicos y políticos de las empresas y los países, no se antepongan a nuestra vital necesidad de conservar el hábitat de la humanidad y lograr un futuro sostenible para todos.
El cambio climático preocupación de esta Conferencia, se está produciendo ahora mismo y no en un lejano futuro y cada día todos sentimos como se tornan extremas las lluvias y las sequias, y en épocas que no recordamos normales. Esto que para una gran mayoría es miseria y desesperación, para otros es negocios.
En nuestro afán de crecimiento, durante los últimos dos siglos hemos contaminado los océanos vertiendo en ellos desechos orgánicos, nucleares, químicos e industriales. El océano se ha acidificado, se matan los arrecifes coralinos y la vida acuática; la pesca indiscriminada conduce al agotamiento de los recursos pesqueros y el empobrecimiento de millones de personas, cuyos medios de vida depende de los mares. Igualmente día a día estamos destruyendo los bosques y su biodiversidad con la tala incontrolada en la Amazonia, los bosques de Asia y África, contribuyendo en acelerar la desertificación y el cambio climático.
El problema es, que a pesar de los continuos informes y la diaria constatación de la huella ecológica cada vez más destructiva de nuestro único hábitat, los ignoramos y seguimos depredando y superpoblando la tierra.
Hay gente inteligente que cree que la solución es irse a otro planeta, donde por lo que sabemos no hay condiciones de vida, y de no ser así el problema subsistiría, pues llevamos como equipaje nuestra mentalidad consumista y depredadora.
Aunque en general la gente sabe lo que está ocurriendo pues puede apreciar en su vida diaria los efectos del cambio climático, no está dispuesta a sacar las respectivas conclusiones y se comporta de manera “esquizofrénica”: por un lado son conscientes de la degradación del medio ambiente y el cambio climático, pero no están dispuestos a cambiar su estilo consumista de vida y de negocios. Llevará tiempo y desastres para llegar a comprender que “más” no necesariamente significa “mejor”.
Lo que es evidente, es que no es posible vivir permanentemente más allá de nuestras posibilidades, pues en algún momento y más pronto de lo que pensamos, hay que pagar la cuenta. Y aunque el terco sentido común nos recuerde que no se puede gastar más de lo que se tiene, en nuestro país preferimos escuchar la predica populista y cocalera que nos ofrece “el vivir bien”, sin pagar el costo por ello.
Menos nos gusta que nos recuerden la necesidad de trabajar honestamente y ser responsable con nuestros gastos, de evitar el excesivo consumo y la falta de cuidados del ecosistema y olvidamos que lo inteligente es aprender a vivir y disfrutar de lo que se tiene y que merece cuidarse, pues no se puede vivir indefinidamente a costa de un capital natural, que no crece ni se renueva.
Contra todo esto ha surgido el pensamiento ecológico y del Desarrollo Sostenible que cuestionan la idea de que nuestro objetivo como sociedad es aumentar la producción, el consumo y el PIB.
En 1972 se presentó el Informe del Club de Roma, Los Limites del Crecimiento, cuya conclusión es: “si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos cien años”.
En las sucesivas ediciones del Informe se confirma esta aseveración y en la última versión, del 2012, se afirma: “el crecimiento económico de los últimos cuarenta años es una danza en los bordes de un volcán que nos está preparando a una transición inevitable”. Seguro que para peor.
El actual modelo de crecimiento económico comienza a encontrar sus límites ecológicos: escasez de agua potable, pérdida de biodiversidad (hoy desaparecen más de 200 especies vegetales y animales por día), el calentamiento global, el agujero de ozono, el descongelamiento de los Polos, la desertificación del planeta, etc. Se prevé que antes de finales de siglo se elevara en cuatro grados centígrados la temperatura media. Esto significa zonas costeras bajo el agua, decenas si no cientos de millones de refugiados ambientales, graves problemas alimenticios, escasez de agua potable para muchas poblaciones, etc.
Es claro que nuestra interrelación con el medio ambiente no puede ser entendida y mejorada solo por nuestras actividades económicas y productivas, sino especialmente por nuestras pautas de consumo, de infraestructura, de transporte, de manejo de los recursos naturales. Y esto es lo que postula el Desarrollo Sostenible, que implica la necesidad de investigar y utilizar nuevas tecnologías que ahorren recursos naturales, generen energía renovable, que evite la contaminación y el impacto sobre los ecosistemas; la necesaria reducción poblacional, limitar el crecimiento cuantitativo y crecer el cualitativo, de no consumir más sino mejor.
Lo preocupante, es que pese a que el cambio climático es una realidad que nos impactara a todos, existen muchos intereses políticos y empresariales que impiden tomar medidas urgentes y efectivas para frenar el deterioro ambiental, por eso es urgente una decidida toma de conciencia y una acción efectiva de la sociedad para avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo.
En este camino, recientemente ha surgido un importante actor, el Papa, que con la encíclica “Laudato Si” (Alabado Seas) puede contribuir positivamente a reforzar la conciencia ambiental. El Papa Francisco en esta encíclica manifiesta: “Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”…..“El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”.
En esta perspectiva necesitamos unirnos todos: ciudadanos, científicos, grupos religiosos para conseguir que nuestros gobiernos e instituciones asuman una posición proclive a la sostenibilidad y promuevan en la ciudadanía una cultura de austeridad que supondrá trabajar lo que corresponda para vivir mejor, consumir menos pero mejor, producir menos residuos, reciclar más… En pocas palabras, recobrar el sentido de la mesura y una huella ecológica sostenible.
ovidioroca.wordpress.com

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DECIDIENDO NUESTRA SUPERVIVENCIA

DECIDIENDO NUESTRA SUPERVIVENCIA
Ovidio Roca
En Diciembre próximo, se realizara en Lima una nueva ronda de negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20), y existe la esperanza que en el acuerdo a firmarse el 2015 en París, se establezcan compromisos firmes para la reducción de las emisiones de efecto invernadero y se asignen fondos suficientes para apoyar a los países pobres en sus programas de protección climática.
La esperanza es que en el documento de París, se decida limitar el aumento de las temperaturas en el mundo de 2 grados centígrados con respecto a la era preindustrial. El Banco Mundial visualiza que aun aprobando y cumpliendo esta limitación de 2 grados, tendremos “olas de calor, sequías, acidificación de los océanos”. El problema es que hemos llegado a situaciones extremas en la destrucción del ecosistema y pese a ello continuamos haciéndolo.
Sabemos que las crisis financiera y climática mundiales tienen una causa común: vivir por encima de nuestras posibilidades económicas y disponibilidades de recursos, además de la bomba poblacional. De esta forma el mundo viene acumulando enormes deudas ecológicas y la sociedad enormes deudas financieras.
Vemos sin tomar acción, que se está acabando con los bosques y la biodiversidad y lo que antes eran sumideros de carbono, ahora son fuentes de emisiones. Que los océanos al calentarse pierden su capacidad de absorber dióxido de carbono; los glaciares se derriten de forma irreversible por causa del calentamiento de los océanos y de esta manera el desequilibrio climático se instala en el planeta.
Los montes de la amazonia procesan la humedad que reciben del Océano Atlántico y la retornan a la atmósfera como vapor de agua. Los vientos y las nubes chocan con la cordillera, siguen hacia el sur y luego se precipitan como lluvia al encontrar frentes fríos u otras condiciones climáticas favorables.
Entretanto, la expansión de las ciudades y el desmonte masivo desnudan los suelos de su cobertura vegetal y los convierten en una plancha caliente que acumula e irradia el calor que reciben, y esta radiación de calor desplaza las nubes que vienen del noreste y el sud y evita que llueva.
Por el contrario cuando se conserva el monte, la superficie del suelo no se calienta y conserva la humedad; además el monte produce vapor de agua y polvo vegetal que permite la formación de nubes y las lluvias.
Como el cambio climático no tiene fronteras, en Santa Cruz ya estamos sufriendo sus efectos. Por ejemplo, el Norte cruceño que antes era arrocero, ahora ya es ganadero y cañero y cuando terminemos de talar el Chore y el Amboró será un desierto.
El calentamiento global tiene una fuerte relación con problemas que los economistas llaman por un lado “tragedia de los comunes”, de recursos que no tienen dueño y se usan abusivamente; y “externalidades negativas”, cuando las personas y empresas con su actitud agresiva y depredadora destruyen el medio ambiente y como no pagan por los costos que originan con su mala práctica, estos son asumidos por la sociedad. Esto ocurre porque el medio ambiente no tiene “dueño, costo ni precio” y por tanto es utilizado discrecionalmente y sin control.
La receta para evitar esto, es vieja: “el que contamina paga”; pues mientras se permita que las externalidades negativas, que generan los depredadores en su afán de lucro y sin ningún cuidado por el medio ambiente, sean pagadas por la sociedad y no por ellos, seguirán depredando. Como sabemos, los mecanismos de mercado son fundamentales, pero no son suficientes, y sigue vigente la vieja fórmula de la “zanahoria y garrote”. Es decir que además de los incentivos económicos hacen falta fuertes penalidades y la vigilancia permanente de la sociedad en defensa de su derecho a un ambiente saludable,
En nuestro vecino Brasil, algunos de sus Estados y Municipios ya pagan a quienes ayudan a conservar el agua, proteger los montes y cuidar del hábitat natural, convencidos que esto da buenos resultados y beneficia indistintamente a todos. Esto lo llaman “O Pagamento por Servisios Ambientais, ou PSA”.
Una buena noticia es que China y los Estados Unidos, este mes, llegaron a un acuerdo que significa el primer paso de China en relación a las metas internacionales de efecto invernadero. China se comprometió a comenzar la reducción de emisiones a partir de 2030, pudiendo inclusive anticipar esa fecha y generar 20% de energía limpia en su matriz energética para ese año. Xi Jiping dijo que se podrá instalar 1000 GW de energías limpias hasta el 2030, lo que significa casi todo el actual sector energético de los Estados Unidos.
Los impactos negativos sobre los ecosistemas han llegado a una situación límite, y el desequilibrio climático y sus efectos ya comprometen la supervivencia de la especie humana. Por lo que pensando en nuestros descendientes ahora nos toca decidir el futuro y actualmente la humanidad dispone del dinero, la tecnología, el conocimiento para reducir el calentamiento global, lo que hace falta es la voluntad y el compromiso de los países, los actores políticos, económicos y los ciudadanos comprometidos, para que el próximo año 2015 se firme un buen acuerdo global para la supervivencia humana y vigilar que éste se cumpla.
ovidioroca.wordpress.com

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