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SOCIALISMO SIGLO XXI Y SUS IDEOLOGOS

SOCIALISMO SIGLO XXI  Y SUS IDEOLOGOS

Ovidio Roca

El accionar de los intelectuales y especialmente de aquellos cercanos al poder, es determinante para la buena o mala gestión gubernamental y como las influencias negativas son las que más repercuten, el rol de las llamadas eminencias grises ha sido lo más destacado en la crónica internacional.
Estas eminencias detrás del trono, son relevantes en la historia política latinoamericana; famosos son Raúl Castro en Cuba, López Rega (el brujo) en la Argentina, Vladimiro Montesinos en Perú, Diosdado Cabello en Venezuela y García Linera en Bolivia.

Estos intelectuales populistas – socialistas, tienen una increíble habilidad para crear, manipular, influir y promover mitos y falacias,  entre ellos (aplicando los correspondientes énfasis locales) construir un discurso que atribuye con exclusividad a la izquierda, la defensa de los pobres, la igualdad, la defensa de la madre tierra, del medio ambiente, de los indígenas, y poco importará que inmediatamente mienta, cometa delitos y sea totalmente corrupta; puesto que haga lo que haga, siempre será preferible a la derecha, pues ésta siempre es pro imperialista, egoísta, racista, explotadora de los pobres y los indígenas, belicista, intolerante, arrasadora del planeta y machista.

Desde hace diez años y con proyecciones hasta el 2035, Evo Morales, está al frente del gobierno, aunque poco de las decisiones. Es un dirigente sindical cocalero y futbolero, convertido en el icono indígena de este llamado proceso de cambio, quien en su discurso expresa valores éticos que son producto de su práctica sindical verticalista y las ideas socialistas de su entorno, inicialmente trotskista y ahora estalinista y linerista. La población del país mayormente indígena se siente identificada con él.

El ideólogo del régimen plurinacional, explica que el modelo que se aplica en Bolivia es una vertiente del Socialismo Siglo XXI, llamada de Socialismo comunitario, aunque lo que se ve en la práctica es algo más pedestre: Capitalismo de Estado y comunismo tipo chino, donde la burocracia del partido controla el poder y otorga a los empresarios afines o que no cuestionan el régimen, toda las dispensas para practicar un capitalismo salvaje.

En esta lógica de poder, la burocracia del partido cocalero boliviano tiene a su cargo, la totalidad del Estado y de la política, y así con total impunidad maneja los grandes y pequeños negocios y la vida y hacienda de sus habitantes. Su base de apoyo son los llamados movimientos sociales, que son los sindicatos cocaleros y otros sectores vinculados a las actividades del comercio informal, del contrabando, chuteros, minería informal, toma de tierras y especialmente del negocio de la coca y el narcotráfico.

El ideólogo del socialismo comunitario, es el intelectual más brillante del orbe y sus vecindades y pocos lo conocen íntimamente; algunos intolerantes que no merecen mención, lo tildan de homosexual, mientras por su parte  María Galindo, una persona inteligente y brillante (a pesar de sus poses para llamar la atención de una prensa que se mueve solo por el sensacionalismo) opina que sus gestos  femeninos proceden de una ausencia de referencia paterna y no de una tendencia homosexual. En alguna oportunidad el Mallku que al parecer lo conocía muy bien, dijo que lo “conocía como su mujer”, sin aclarar si lo dijo en sentido bíblico o metafórico.

El mismo erudito nos dice que posee y leyó más de veinte mil libros y sus detractores aseguran que con esto poco aprendió y que recién lo hizo, cuando accidentalmente lo pusieron de acompañante de un icono indígena, que no había leído ninguno. Lo que queda claro es que con Evo aprendió la belleza del poder y sus beneficios, pues como decía Mel Brooks en la loca historia del Mundo, “Es bueno ser Rey”. Ahora para permanecer en el goce y usufructo del poder usa una cualidad innata, el llunkerio y las maniobras envolventes; la permanente alabanza y adulación al líder, al que le debe todo y en este su exaltado llunkerio no se queda corto y lo último y digno del Guinness records, es el mensaje a los niños y sus padres durante una entrega de obras públicas.

Papá, mamá, no lo abandones al presidente Evo, no lo dejes solo. No lo abandonen, el presidente Evo si tiene apoyo construye colegios, si no tiene apoyo regresarán los gringos, regresarán los vende patrias, regresarán los asesinos y a las wawas les van a quitar todo y no va a haber destino. Va a haber llanto y el sol se va a esconder, la luna se va a escapar y todo va a ser tristeza para nosotros, no se olviden”. García Linera

Esta exaltada invocación refleja su desesperada necesidad de convencer a todos para torcer la Constitución y hacerse reelegir indefinidamente, pues ya no conciben la vida fuera del poder.

El problema es que tienen la mesa servida, pues especialmente en los regímenes populistas, las personas se arriman al poder, tanto instintiva como intuitivamente, pues allí es donde se produce la repartija del  patrimonio de los otros: “estito” para las bartolinas, “lo otrito” para los Conalcam, los ponchos rojos o los huairuros o los jefes sindicales o los cocaleros. A su vez las instituciones y empresas públicas del Estado o los Fondioc, son como un aphtapi del que se sirven los miembros del gobierno, de donde ellos comen y se achetan y sin poner nada. Es el pueblo el que a la postre pone su patrimonio y luego también quien debe pagar las cuentas y deudas que se contratan  a su nombre pues: finalmente de esto se trata y así nomás había sido!. Pero si de verdad queremos un país viable, de todos y con futuro para nuestros hijos, es hora de decir basta, decir NO!!  a la repostulación.

ovidioroca.wordpress.com
 

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CADA PUEBLO TIENE EL GOBIERNO QUE MERECE

CADA PUEBLO TIENE EL GOBIERNO QUE MERECE
Ovidio Roca
Instituciones son valores y la institucionalidad de un país es el reflejo de las ideas y principios que prevalecen en esa sociedad y que constituyen su consciencia social. Es por esto que elegimos gobiernos que son como nosotros y que avalan y protegen lo que queremos, lo que hacemos y como lo hacemos.
La formación de esta consciencia social nos la explican dos influyentes autores, Carlos Marx y Max Weber:
“No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. Marx
“En la economía, la política, los conflictos sociales, etc. pesan elementos que preceden a la conciencia, pero ésta también actúa en la existencia social. Es decir los niveles de conciencia no son producidos automáticamente por los elementos existenciales, sino que se influyen mutuamente”. Weber
Como creo más en la dialéctica de Weber que en el determinismo de Marx, tengo la esperanza que superando los actuales condicionamientos e intereses económicos y de poder, podamos avanzar en la construcción de un país de leyes, con una mejor institucionalidad y un mejor futuro común y compartido.
En el Estado Plurinacional, los movimientos sociales corporativo cocaleros exigen protección para sus cultivos de coca, vía libre para los precursores y acogida para sus clientes los carteles del narcotráfico; permisividad para los negocios del contrabando o de la explotación irracional y ecocida de los minerales; permisos irrestrictos para los chuteros y ropavejeros; apoyo para el avasallamiento y tráfico de tierras; oportunidades para el enriquecimiento con contratos con el gobierno, que se ejecutan mal, con sobreprecios y que cubren además de las ganancias, las coimas que exigen las autoridades gubernamentales para otorgarlos. Esta práctica, este “ser social” determina la economía y la institucionalidad y un Estado fabricado a su propia medida
En este nuevo Estado y Gobierno, todo ciudadano que no forma parte de sus seguidores o de los grupos corporativos, está excluido y carece de seguridad y de justicia. Peor si opositor y peor aún si es un “yesca”, un pobretón que no puede pagar por su protección, pues la justicia se ha convertido en un instrumento punitivo del gobierno para eliminar a los opositores y a los que no pagan. Y todo esto ocurre porque la democracia se ha reducido al solo acto electoral y por eso estamos jodidos, aunque jodidos no están todos.
Por el contrario en una sociedad democrática, a la que todos deberíamos aspirar, se manejan principios y valores como los siguientes, que garantizan un país vivible y sostenible:
-Defensa irrestricta de los derechos humanos, partiendo por el derecho a la vida y a la dignidad; protección a las minorías y garantía y protección real del derecho de propiedad privada licita.
-Libertad económica y gobierno eficaz y reducido.
-Separación e independencia de los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y electoral y su gestión eficaz por ciudadanos idóneos y honestos.
-Alternancia en la gestión gubernamental.
-Vigencia de varios partidos políticos, con principios doctrinarios y propuesta sostenible, económica, social y ambiental.
-Libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de asociación.
-Derecho a votar y a ser elegidos en las elecciones departamentales y nacionales.
Sabemos que el camino de la verdadera democracia es largo y difícil, pero es el único sistema que nos da la posibilidad de construir una sociedad libre y productiva y bajo un modelo de libertades, que es la antítesis de lo que se tiene actualmente en el país. Depende de nosotros tener una República y una democracia liberal, un gobierno de la mayoría con derechos para las minorías y no una dictadura que utiliza un sistema electoral digitado para adueñarse del gobierno.
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LA NEOGUERRA FRIA Y FIDEL

LA NEOGUERRA FRIA Y FIDEL
Ovidio Roca
Fidel Castro escribe, o alguien escribe por él: “Rusia y China, los dos países llamados a encabezar un mundo nuevo que permitiría la supervivencia humana si el imperialismo no desata antes una criminal y exterminadora guerra”. A esto le viene el popular y viejo dicho: “esos huevos quieren sal”.
La revolución cubana, esa monstruosa mentira, ese cruel fraude para quienes ingenuamente creyeron en la revolución humana y democrática; fracasó estrepitosamente en lo económico y lo social. El “Patria o muerte venceremos” no se cumplió, para sobrevivir Castro entrego su patria, su costa marítima, una ubicación estratégica frente a los Estado Unidos, recibiendo por ello millones de dólares anuales (no rublos) de la URSS. Cuando en 1989 se derrumba la Unión Soviética, se corta la mamadera, y en Cuba no había ni que comer, pues ya los revolucionarios se habían encargado de destruir además de la libertad, el aparato productivo. El pueblo cubano entro entonces a una época que se la llamo eufemísticamente de “periodo especial”.
La salvación le llego pocos años después, con el ascenso Chávez en Venezuela al que consiguen atraer y luego manipular, ofreciéndole sistemas, equipos técnicos y de inteligencia y seguridad para controlar e intimidar a la población venezolana, además de médicos para atención a las barriadas y su correspondiente adoctrinamiento y vigilancia. Con esto fluyo el petróleo casi de regalo, que los Castro luego venden a precio internacional, consiguiendo así los millones de dólares que tanto aman.
Esos servicios de espionaje, manipulación de los sistemas de registro de identidad y sistema electoral, de seguimiento y vigilancia de la población, que los cubanos aprendieron de la KGB, de la STASI, fueron mejorados por los castristas experimentando sobre su pueblo, y es lo que mejor saben hacer y lo que venden a otros países, especialmente a los albanicos.
Ampliando su comercio, últimamente los Castro vendieron a Brasil los servicios de más de diez mil médicos adoctrinadores para trabajar en zonas inhóspitas, a diez mil reales mensuales por cabeza, de los cuales los médicos reciben solo tres mil, que es más de los veinte dólares que estos ganan en Cuba, y todos felices.
Cuando la cosa se pone fea en Venezuela y hay peligro que el petróleo regalado desaparezca, Castro vislumbra su salvación en la nueva guerra fría iniciada por el ex KGB Putin y corre a ofrecerles nuevamente su territorio y posición estratégica frente a las costas de los Estados Unidos y entregarles sus antiguas bases y estaciones de espionaje.
Cambiamos todo para que nada cambie; el mundo dio unas vueltas y retorno a su origen, a la nueva guerra fría, aunque ya no de mano de las dictaduras comunistas, sino de las dictaduras neo capitalistas rusa y china.

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EL TOTALITARISMO CAPITALISTA

 

EL TOTALITARISMO CAPITALISTA

Ovidio Roca

China y Rusia reconduciendo la doctrina estalinista y maoísta, se han tomado la tarea de hacerse cargo, como imperios renacidos, del dominio del mundo. Países ambos de origen y esencia comunista, han dejado de lado sus pasados errores: economía planificada, propiedad y empresas estatales, nacionalizaciones; ahora ponen en manos de la iniciativa privada la actividad económica y se preocupan de atraer inversiones externas. Pueden entonces dedicarse con fruición a lo que les gusta y saben hacer muy bien: ejercer el poder absoluto; manejar el aparato del Estado, controlar los medios de comunicación y opinión, reprimir a la población y eliminar todo atisbo de libertad individual. Son gobiernos de partido único, detentan el  monopolio de la fuerza y del Estado aunando en si todos los poderes, y no están sujetos a fiscalización de nadie.

Este modelo se pensó aplicar en Cuba, pero los Castro tienen temor que los cubanos “mayameros”, vuelvan y controlen la economía y luego el poder político.

En esta escalada imperialista, China se está acercando a Latinoamérica pues necesita espacio territorial y materias primas, y dado la mentalidad populista y el odio que tienen los políticos de esta parte de américa por sus vecinos del norte (por haber sido exitosos),  son presa fácil para el totalitarismo capitalista.

China, el converso más exitoso, concentra el poder absoluto en manos de la casta burocrática del partido comunista y ante los fracasos de la economía estatizada, practican el más desaforado capitalismo, para ello privatizaron la tierra, las empresas y en su afán de crecer asumen una práctica ecocida, que atenta contra el ecosistema y la humanidad. Dejaron en manos de la iniciativa privada el ejercicio de la actividad económica, y el rol de estos sus empresarios capitalistas es hacer plata, aportar la cuota parte a la elite gobernante y no meterse en política. Son grupos empresariales competitivos cuyo único objetivo es el lucro y bajo esta lógica invaden los mercados mundiales pirateando tecnologías de los países creativos, sin respetar patentes y marcas de fábrica y usando la mano de obra barata. Tampoco se preocupan por los impactos ambientales, ni de ninguna clase de regulación. Por su parte el Estado totalitario capitalista garantiza a sus empresarios, abundante mano de obra barata y manejable, sin derechos sociales ni políticos, vale decir sin derecho a huelgas ni reclamos.

La experiencia de la URSS nos muestra como el vacío político, luego del fracaso del socialismo real y el derrumbe de Estado Soviético, es llenado y lo hacen rápidamente los grupos mejor organizados: la burocracia represora de la KGB y la mafia rusa, los que se apoderan del poder total y de los activos del estado soviético. Rusia se convirtió, casi instantáneamente, en una economía corrupto-mafiosa, petróleo dependiente.

Lo que podemos aprender de todo esto, es que los nuevos imperios, totalitario-capitalistas, tienen poder de decisión sin ninguna cortapisa ni fiscalización. El sistema de unipartidismo les permite el control hegemónico y allí no hay parlamentos ni negociaciones, ni opinión publica adversa. Ejercen el autoritarismo y en lo económico aplican una práctica capitalista salvaje, sin ninguna restricción social ni ambiental, de ahí su éxito económico a costa del futuro de la humanidad.

Por el contrario, la democracia liberal, con todas sus limitaciones,  establece límites al poder y otorga derechos y responsabilidades a los ciudadanos. Son gobiernos sujetos a fiscalización parlamentaria, con prensa libre y ciudadanos con derechos económicos, sociales y políticos y con gobernantes y partidos políticos que se alternan en el poder.

En estos últimos años de auge de precios de las materias primas, ha mejorado el nivel de vida de la población latinoamericana, aunque sea de manera circunstancial y no sostenible, por lo que la ilusión y las ofertas populistas son bien acogidas.

De ahí el auge del populismo  y el SSXXI (*), que reciben el apoyo de la población ilusionada de vivir permanentemente del Estado, gracias a pegas, negocios, bonos y subsidios. La explicación es el miedo a la libertad y la consecuente responsabilidad y por ello es mejor que el Estado se haga cargo de su vida y sus decisiones. En los escenarios electorales, una propuesta de gobierno que postule trabajo y responsabilidades no es vendible para el elector.

El problema por tanto es que la democracia liberal, es un régimen político que requiere ciudadanos conscientes, responsables, que asumen sus derechos y responsabilidades plenamente y esta es su debilidad, especialmente cuando tiene que competir solicitando el voto a los electores; a una población ebria de consumismo y populismo, que pide permanentemente del Estado más prebendas y menos responsabilidades y que clama “basta de realidades, queremos promesas”, como se leía en un grafiti.

Lo que es un logro para el desarrollo político y económico de la humanidad, lo banalizamos, no lo asumimos con seriedad y firmeza, lo traicionamos por no asumir responsabilidades y esto termina como siempre en autoritarismo y pasado el tiempo de desengaños, vendrá un nuevo ciclo cuando la economía y la ecología, pasen la factura y nuevamente alguien se levante y se oponga en nombre de la libertad y del progreso a la ignominia totalitaria.

(*) Socialismo Siglo XXI

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LA BANALIDAD DEL MAL

LA BANALIDAD DEL MAL
Ovidio Roca

El aforismo: ama y respeta a tu prójimo como a ti mismo, es la base de la convivencia humana y su inobservancia el mal de la humanidad.
Los sistemas totalitarios se proponen y consiguen la absoluta sumisión ideológica y física de las personas y con ello el total dominio sobre la población. Esta situación no es un mal que aqueja solo a las sociedades atrasadas; sociedades cultas como la alemana y la rusa fueron sometidas por el nazismo y el comunismo, ideologías que implantaron regímenes opresores y genocidas, los que fueron aceptados por gran parte de su población.

Hanna Arendt en su libro “Eichmann en Jerusalén”, acuñó la expresión “banalidad del mal” para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre la validez de sus actos. Bajo esos regímenes, la tortura, el genocidio, la ejecución o la práctica de actos criminales no son considerados como atentados contra los derechos humanos, pues las órdenes para ejecutarlos provienen de los estamentos superiores. Los operadores del gobierno, camisas negras, pardas o rojas, no se preocupan por las consecuencias de sus actos, pero si de cumplir fielmente con las órdenes. Esto nos recuerda el efecto lucifer, del experimento del Dr. Zimbardo en la Universidad de Stanford, en 1971.

Es conocido que el entorno cambia a las personas; estas bajo una implacable e incesante propaganda gubernamental llegan a asumir como justo y legal lo normativo interno, aunque sea considerado criminal desde el punto de vista de los valores democráticos. Así mismo lo abyecto, especialmente cuando se trata de atacar a los enemigos del régimen, es convertido para los seguidores en algo rutinario y desapasionado, banal.
Se ignora la relación entre la legalidad y la justicia; las actuaciones de los operadores del gobierno son respaldadas por leyes, decretos y reglamentos, cuando no en la propia palabra del Führer, del líder, considerada como ley suprema.

El ejercicio del mal es “industrializado” y la desconocida dimensión de terror aportada por el régimen totalitario solo requiere de burócratas obedientes, que prescindan de una única cosa: de la facultad de pensar por sí mismos.
Pero no es solo el temor, sino una actitud cómplice de las víctimas, lo que hace que no se reaccione en defensa de los valores y principios y así nos acostumbramos a que los poderosos impongan su voluntad. Dice H. Arendt que en la proclamada dureza del régimen nazi, se ocultaba el cruel deseo de muchos ciudadanos de sumirse en un estado de conformidad y lo hacían a cualquier precio. Los alemanes se entregaron a Hitler porque les decía lo que querían oír: que iban a ser superhombres en un Reich que duraría mil años.

Esto sucedió el siglo anterior en Alemania, donde asesinó, se gasificó a seis millones de judíos, gitanos y homosexuales, y en Rusia donde mataron, aunque menos industrial y técnicamente, a más de ocho millones de sus compatriotas.

Hoy en día, el mismo virus ideológico, aunque ya atenuado, viene afectando a los ciudadanos de los regímenes castrochavistas. Los miembros del “círculo mágico del poder” del régimen, actúan con prepotencia y crueldad contra los “enemigos del proceso”, siempre cumpliendo órdenes jerárquicas o creyendo cumplirlas y diluyendo su responsabilidad en la burocracia del partido.
La ley, los jueces y fiscales son manejados por el gobierno para atacar a los opositores, enjuiciarlos, inhabilitarlos, encarcelarlos, y los que pueden huyen del país para salvar su vida; a su vez los operadores de campo, camisas rojas, ponchos rojos, “movimientos sociales” y otros, cumplen su labor de terror y expoliación y lo hacen convencidos que son impunes pues obedecen órdenes.
En el mundo actual, de la globalización, de las comunicaciones y la información, y de una cultura internacional de libertad y democracia, se hace más difícil que los líderes sean totalmente impunes como antaño y cuando son denunciados internacionalmente, para zafarse no son consecuentes con sus operadores y sayones, y los dejan en evidencia denunciando la ruptura de la cadena de mando, el “yo no fui”.
Las víctimas, al igual que en Alemania, proclaman la dureza del régimen castrochavista, ocultando el cruel deseo de muchos ciudadanos de sumirse en un estado de conformidad y lo hacen a cualquier precio. Quizá la explicación de este comportamiento lo encontremos en los resultados del experimento del Dr. Zimbardo, que trata sobre la adopción de los roles asignados a individuos y grupos, y cómo el ejercicio de estos cambian la conducta y las expectativas de los actores.
El experimento fue dirigido por Philip Zimbardo en la Universidad de Stanford, con estudiantes voluntarios que asumen roles de prisioneros y carceleros y en poco tiempo internalizan esos roles y lo viven intensamente, lo que demuestra que la situación y el contexto son determinantes en los comportamientos de las personas y no tanto la propia personalidad de los individuos; se percibe además, que una ideología legitimadora y el apoyo institucional imponen la obediencia al grupo y al individuo.
Los unos se sienten poderosos y los otros culpables, pero cuando se suspendió el experimento y les fue retirado a los estudiantes el uniforme de policia, estos volvieron a la normalidad de sujetos respetuosos del prójimo. En el caso de los extorsionadores de los Ministerios de Gobierno y de la Presidencia de Bolivia sucede igual, sin sus credenciales y sin apoyo ministerial ya nos son los prepotentes y agresivos agentes que extorsionan y aterrorizan a los enemigos del régimen, ahora son inocentes palomitas. Cuando se sacan el uniforme masista, termina la borrachera del poder irrestricto y se asumen actores inocentes, enviados y luego traicionados por sus jefes, y no quieren entender que eran simples peones, piezas desechables cuando conviene a la autoridad suprema.

Como vemos, ante la fuerza totalitaria la gente se convierte en una masa aterrorizada y temerosa de enfrentar la opresión; algunos se acomodan y otros protestan solitariamente sin mayor efecto; aunque se sabe que la forma de liberarse es aplicar antídotos contra el pensamiento único de los totalitarismos, vale decir cultivar el pensamiento informado y libre del individuo y organizar su resistencia, pues es sabido que pensamiento sin acción es pura ilusión y desperdicio.

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LOS MITOS DE LA IZQUIERDA

LOS MITOS DE LA IZQUIERDA
Ovidio Roca

En la Asamblea Constituyente de Francia (época de la revolución de 1789) los defensores de los privilegios del rey se sentaban a la derecha del Presidente, y los burgueses, la clase emergente, a la izquierda, es decir que los liberales eran la izquierda.
Al advenimiento del socialismo y para efectos publicitarios, estos asumen el rotulo de izquierda y empujan a los liberales a la derecha. En la actualidad los términos de derechas e izquierdas, que en su momento tuvieron una connotación ideológica y emocional, han perdido toda referencia, por lo que es más sensato (aunque poco común) guiarse por la experiencia, viendo lo que se hace y no lo que se dice; por las propuestas y sus logros y no por los slogans.

Desde fines del siglo XIX, dos grandes proyectos ideológicos marcan el pensamiento político, son el liberalismo y el comunismo y se expresaron en dos nombres: Adam Smith y Carlos Marx.
El atroz experimento comunista fracasa y se derrumba a fines del Siglo XX, con la caída del muro de Berlín y el desmoronamiento de la Unión Soviética, mientras tanto el liberalismo continua vigente y exitoso, con los consabidos y naturales problemas fruto de los encontrados intereses económicos y políticos de toda sociedad.
En esencia las diferencias entre comunismo y capitalismo son: más Estado o menos Estado, más comisariato o más libertad, más propiedad estatal o más propiedad privada. Vale decir, confiamos en el individuo libre, constructor de su destino o en el Estado controlador, dueño de vidas y haciendas.
Durante la guerra fría, el partido comunista logro seducir e muchos artistas, intelectuales y activistas políticos, los llamados “compañeros de ruta” que esperanzados en el hombre nuevo, cumplían trabajo ideológico en sus países y en apoyo de la estrategia política de la Unión Soviética.

Sabemos casi todos, pero por extrañas razones no queremos reconocerlo, que los socialistas han sido y son los regímenes más genocidas y empobrecedores; los que establecieron regímenes de terror y causaron la quiebra de todas las economías donde estuvieron gobernando. Sin embargo sus seguidores y panegiristas con una actitud de absoluta fe religiosa, creen que las dictaduras y genocidios de Stalin, de Hitler, de Mao, de Castro, son buenos porque son de izquierda, pues están convencidos que la izquierda es buena aunque haga cosas malas y la derecha es mala aunque haga cosas buenas.
Después de la caída del muro de Berlín, la izquierda cínicamente olvido y obvio de la discusión el fracaso económico y social del socialismo real, y como fabuladores impenitentes que son, se dedicaron a construir una ilusión socialista (pues la ilusión es lo que mejor se vende) proclamando a su vez la superioridad moral e intelectual de la izquierda y afirmando ser los depositarios de la inteligencia, de la cultura, de la defensa del pueblo oprimido.

En américa latina, los compañeros de ruta (activistas políticos y militantes comunistas, ahora desempleados por la caída de la URSS), se reorganizan en el Foro de Sao Paulo para reconducir su estrategia de control ideológico y la toma del poder. Hay que reconocer que en este su empeño han tenido gran éxito, logrando enamorar a ciertos intelectuales y con su conocida capacidad de mistificación han ilusionado a las masas, reclamando para sí la superioridad moral e intelectual y asumiéndose paladines de los pobres, del género humano, de la patria, de los artistas y ahora descaradamente, del medio ambiente y los indígenas.
Últimamente los líderes del ALBA, miembros todos del Foro de Sao Paulo, han empezado a mostrar su desconfianza por los intelectuales y además de reforzar y armar sus grupos de choque, ahora prefieren contratar expertos en comunicación y equipos “think tanks” encargados de neutralizar el pensamiento crítico (librepensantes) y elaborar las estrategias del poder y mecanismos de monitoreo y control sobre las personas, grupos de opinión y medios de comunicación.

La utopía izquierdista declara altos postulados morales y proclama la defensa de los menos favorecidos; pero la realidad, la verdadera práctica de la izquierda en el poder han mostrado su total irrespeto por la libertad, los bienes y la vida de las personas, por esto es que desde siempre han querido ser juzgada por su discurso, por sus intenciones y no por sus acciones, ni por los resultados. Es decir, por lo que dicen y no por lo que hacen.
Por su parte los liberales, que tienen un claro pensamiento ideológico y propuestas que ayudan a construir sociedad, economía y futuro (pero exigiendo responsabilidad y trabajo) poco lo difunden y menos lo comparten con la población, pues están más preocupados por la gestión, por los resultados, con lo que dejan campo libre a la predica populista de la izquierda, que se vende muy bien.
Si quisiéramos ver la realidad, bastaría revisar lo que está pasando hoy en Latinoamérica y comparar los avances en libertad y bienestar económico entre los gobiernos de la llamada izquierda, los de la ALBA: Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Bolivia, y aquellos que aplican el concepto liberal: Chile, Perú, Colombia, Panamá.

Como siempre, la fantasía se impone sobre la realidad, y el relato es más importante que el proceso histórico real, por eso es que el mundo vive dando vueltas sobre los mismos errores.

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TO BE OR NOT TO BE

TO BE OR NOT TO BE

Ovidio Roca

“Ser o no ser, he aquí la cuestión. ¿Qué es más elevado para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra el piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? Morir…, dormir; no más!!”. Hamlet, Príncipe de Dinamarca.
La epidemia de ALBA y el populismo están empezando a ceder; vemos datos alentadores con el triunfo de Capriles en Venezuela, la derrota KK en las primarias de Argentina y el evidente desencanto de los bolivianos por el indigenismo demagógico y el socialismo comunitario.
La demagogia indigenista ha fracasado y se lo constata con los resultados del Censo 2012. En los últimos años, la gente ilusionada y buscando conseguir ventajas, se asumió indígena y como esto no funciono, pese a haber elegido un presidente indígena, decidieron volver a ser bolivianos; esa variopinta población mestiza que constituye la Nación Boliviana en construcción. Y peor aún les fue a los verdaderos originarios y habitantes de nuestras llanuras, que fueron y son reprimidos, golpeados y perseguidos con saña.
El Socialismo Siglo XXI, constituye la ALBA, regímenes totalitarios, que para dominar a sus pueblos vienen condicionando a la personas para que les sean sumisas, y para ello les enseñan una cultura rentista, recibir algún regalo, una prebenda que no es retribución de su trabajo, de su capacidad tecnológica, de su creación artística y cultural; sino de la dadiva, y eso los hace dependiente y sumisos a los autócratas del gobierno.
En la misma lógica, se propugna el igualitarismo, el hombre masa, a pesar de saberse que la belleza y riqueza de las personas está en la diversidad de sus personalidades, habilidades y saberes diferentes, que redunda en vocaciones, artes y oficios diversos. Igualmente se coarta la libertad de elegir y las posibilidades de avanzar hacia el futuro, en un sistema de libertades, en un Estado de derecho donde todos somos iguales ante la ley.
Estamos ya en las finales de los gobiernos socialistas Siglo XXI y Comunitario, de aquellos políticos que detestan el capitalismo en el discurso y que en la práctica lo disfrutan y ejercen de manera salvaje y destructiva, explotando de manera irracional a los trabajadores y a los recursos naturales. Son los años finales del régimen pero los más peligrosos, pues ante la inminencia de la derrota se radicalizan y vuelven más crueles y opresores.
Esto significa que aún hay bastante camino por recorrer, y para ello hace falta una necesaria toma de conciencia ciudadana, especialmente de las clases medias y los grupos de jóvenes indignados, para que hagan algo más que protestar, y definan y ejecuten acciones prácticas para construir un futuro de libertad y progreso, para ellos, su familia, su país y hacia allí, con pasión y principalmente con espíritu unitario, encaminen todos sus esfuerzos.

NOT TO BE
No existe en todo el país, la mínima credibilidad en el Gobierno y menos existe principio de autoridad. No se tiene confianza en el Estado porque se sabe o se cree, que los funcionarios del gobierno mienten, extorsionan, hacen las cosas mal y amañadas; por interés político, por ineptos y por corruptos.
Pero el problema más grave es que, ante esta total falta de credibilidad en las instituciones, en la justicia, en la policía, en los políticos; cunde la anarquía y la anomia y la gente hace caso omiso de todo orden y actúa por su cuenta y sin acatar ninguna norma. Los llamados movimientos sociales no reconocen ninguna ley ni disposición que consideran afecta sus intereses personales y de grupo y exigen absolutamente todo del gobierno; piden, como les enseñaron, prebendas y regalos y presionan hasta que lo consiguen, aunque sean meras promesas. Ante la ola de crímenes, la inseguridad y la impotencia de las autoridades policiales para frenarlo; en cada vez más lugares, se hace justicia por propias manos, y se golpea, se quema y mata a los delincuentes o posibles delincuentes.
En Bolivia se da un proceso al parecer contradictorio, pues mientras se busca imponer un modelo centralizado y totalitario, se instaura la “oclocracia” (1), y se produce un ambiente de anarquía y anomia, el mundo ideal para el narcotráfico, la delincuencia y la informalidad.
Entre tanto los expertos hacen diagnósticos, los comentaristas escriben quejas, los jóvenes se indignan y todos ellos sin propuestas, sin comprometerse en hacer algo efectivo para mejorar.

TO BE
El actual “proceso de cambio” nos ha llevado a la desinstitucionalización y perdida de valores, por lo que necesitamos recuperar la confianza, creer en alguien y en algo; en el país, en la justicia, en la policía, en los empresarios, en los políticos, en la honestidad, en la moral, en la familia.
Necesitamos desarrollar un sentido de humanidad, con valores éticos y responsabilidad personal; crear arte verdadero, imaginativo, como expresión de la verdad y de la belleza (no mero espectáculo para entretener, divertir); construir familia, sociedad, hacer historia, futuro, libertad. Construir empresas productivas eficientes y con responsabilidad social y ambiental.
Desarrollar un sentido de pertenencia a la cultura local y vincularse a la sociedad global; una sociedad en permanente construcción y perfección, que crea símbolos, instituciones, valores, creencias que son las que nos expresan y trascienden, y sin los que ningún hombre ni ninguna colectividad existirían.
Hace falta una revolución del comportamiento, construir credibilidad y confianza: con científicos que innovan, artistas que crean belleza y verdad, industriales que producen eficientemente, universidades que enseñan conocimiento científico útil y en profundidad, agricultores que producen sin afectar al ecosistema en el que vivimos y del que somos parte, personas que consumen con inteligencia y solo lo necesario, políticos y estadistas honestos y dedicados, y sobre todo con ciudadanos que cumplen y respetan las normas y asumen plenamente sus responsabilidades.
Caminante no hay camino, dice el poeta, se hace camino al andar. Un camino que consiste en imaginar, diseñar y proyectar nuestro destino como sociedad y como personas; sabiendo que el camino es tan importante como la meta.
No es posible mantenerse indefinidamente en el eterno dilema Hamletiano de ser o no ser; la vida exige una respuesta y una acción práctica, en el marco de los principios de la democracia y la no violencia, de todos y cada uno de nosotros, pues “algo huele a podrido en Dinamarca” y necesitamos definirnos por el Príncipe de Dinamarca o el jilakata de Catumarka.

(1) Oclocracia: “la tiranía de las mayorías incultas y el uso indebido de la fuerza para obligar a los gobernantes a adoptar políticas, decisiones o regulaciones desafortunadas”. Polibio año 200 a. C. Para este historiador griego, la oclocracia era el fruto de la acción demagógica.

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CONSULTANDO CON LOS BRUJOS Y LOS SANTOS

CONSULTANDO CON LOS BRUJOS Y LOS SANTOS

Ovidio Roca

Vivimos en el país de las maravillas, el país de las piedras copulantes; donde las hojas de coca sirven para decidir las sentencias judiciales y donde las leyes son una mascarada para mostrar apariencia de legalidad ante el ámbito internacional. Donde el poder es centralizado y omnímodo y el Gobierno; para uno de los hermanos elegidos, significa fría voluntad de dominio y para el otro, usufructo y disfrute sensual.
El llamado proceso de cambio nos atropella y empuja hacia una extraña y desconcertante irrealidad plurinacional, y ante el desconcierto que esto causa la gente busca respuestas que permitan entender, cómo es que estos extraños personajes políticos, portadores de un proyecto que conduce al desastre económico y el totalitarismo, tienen tanto éxito ante las masas. Un desastre evidente que si quisiéramos confirmarlo, solo es ir y verlo en Cuba o Corea, en su más crudo dramatismo.

Necesitamos entonces encontrar alguien que nos explique la actitud complaciente del pueblo doliente, y la magia del masismo y de sus aliados. Entender todos estos misterios, de manera que se pueda diseñar una estrategia de gobierno y proyecto alternativo, que trabaje en favor de la libertad y prosperidad de todos los ciudadanos bolivianos, 69% mestizos y 31% indígenas.

Caminando por aquí y por allá, en cualquier lugar del país, entre hojas de coca, fetos de llama y sahumerios, se llega a donde están los amautas, brujos, yatiris, lectores de cartas del tarot y poco más allá, en el cafecito de la esquina, los analistas comportamentales criollos. Por deformación profesional, escuchamos a estos últimos y nos enteramos de la existencia de una serie de perfiles psicológicos, característicos de la fauna política:

Son ellos, se nos explican: Manipuladores obsesivos; culpan a los demás, evaden responsabilidades, cambian de opinión según la situación, siembran cizaña, se hacen las víctimas para que lo compadezcan, falsean los datos o los acomodan según su conveniencia, sin olvidar que son egocéntricos y no tienen reparos para conseguir sus objetivos a cualquier precio.
También padecen de Fuga disociativa; escape compulsivo del propio entorno de trabajo y para justificarlo simulan enfermedad, o una razón de Estado, pero en el fondo de lo que se trata es de huir de las presiones, de evadir responsabilidades, reducir la exposición a las críticas y al desgaste y riesgos del trabajo político.
Padecen o disfrutan de Dromomanía, un impulso psicológico incontrolable para viajar. Las personas visitan todo evento que organizan o le anotician sus amigos, lo importante es viajar.

Con este cuadro clínico y psicológico en la mano, comprobamos que nuestros personajes públicos, reúnen todos esos males, y muchos más que no están estudiados debidamente, por lo que en el país hay un gran campo para la investigación psicosocial.

Los vemos viajar, escapar de sus responsabilidades; hoy está en Cuba con Fidel, mañana en Rio de Janeiro acercándose al Papa y buscando la fotografía, otro día en el Chapare, feliz con su sindicato cocalero; luego en Ecuador, en Venezuela mirando el pajarito de Maduro, en China, Irán o Rusia.
El avión Dromomanía – Dassault Falcon 900, de millonario precio y costo de operación, es su mejor juguete y el instrumento maravilloso para viajar, de escapar de las presiones y cuenta con el beneplácito del titiritero del Gran Poder.

Un Amauta de Gran poder detrás del trono, cuestionado por las bases masistas y que se atornilla en el cargo, haciéndose imprescindible para el caudillo, el icono indígena, el personaje seguido por la masa y mucho “más mejor” que el Ekeko.

Mirando con calma y sentido común, percibimos que este tipo de conducta de los lideres, que podría considerarse negativa para un buen gobierno e invalidaría las posibilidades de su éxito político; por el contrario consigue el beneplácito y apoyo de las masas y gozan de una manifiesta ausencia de oposición real. La pregunta entonces es, cual el secreto de su éxito, pues lo que a algunos les parece mal, los potencia y fortalece.
Como la duda persiste, hay que seguir preguntando.
Un amauta libre pensante nos comenta, que después de revisar las cientos de leyes y la nueva constitución plurinacional, encontró finalmente la luz y comprendió que todo eso es un montón de papeles mal escritos y peor redactados y que sirven para nada, y que la única ley real y vigente en el Estado plurinacional es la del “le meto nomas”, por lo que cualquier disquisición es pura paja.

El analista del cafecito de la esquina, en un arranque de inspiración, me dice que la explicación de todo lo que ocurre en el país y el mundo, es producto de la pertinaz estupidez humana, hecho confirmado por Albert Einstein, cuando dijo. “Hay dos cosas infinitas; el universo y la estupidez humana, y de lo primero tengo mis dudas”.

Ya perdidas las esperanzas de entender y saber qué hacer, finalmente nos encontramos con las palabras del Papa Francisco en un mensaje de esperanza y desafío para los jóvenes, cuando en Rio de Janeiro les dice: Cuento con ustedes; es necesario “meterse en la vida” y no mirarla pasar desde el balcón, ser protagonistas del cambio, interesarse por la política y los problemas sociales y no dejarse ganar por la apatía. “Los jóvenes en las calles quieren ser protagonistas del cambio. Por favor no dejen que otros sean protagonistas del cambio”, y recordó algo que se está olvidando y es que la familia “es importante, necesaria, para la sobrevivencia de la humanidad”.

La respuesta había sido comprometerse y no mirarla de palco, pues como señalo hace tiempo Abraham Lincoln, “No puedes escapar a la responsabilidad de mañana evitándola hoy”.

ovidioroca.wordpress.com

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INCAPACIDAD DE GESTION Y CARENCIA DE SENTIDO COMUN

INCAPACIDAD DE GESTION Y CARENCIA DE SENTIDO COMUN
Ovidio Roca

Este cacareado proceso de cambio se mueve al compás del tango “cambalache: problemático y febril”, y de vuelta en vuelta se va perdiendo el sentido común, el respeto por los valores y avanzamos rápidamente hacia un Estado fallido. Un país sin Estado de derecho, respeto por los derechos humanos, manejo diplomático de su relacionamiento con la comunidad democrática internacional y donde la gestión profesional y responsable de la economía es ignorada.

Varias son las partituras que nos conducen a este estado de cosas y vistas desde lo cotidiano, recuerdo de mi infancia en la llajta, algo que me llamaba la atención y era la infinidad de tenderetes de abogado que habían en la calle donde vivía mi amigo Torrico. Al preguntar por esa proliferación jurídica me explicaba su papá, que también era abogado, que toda chola que se respeta necesita tener al menos media docena de litigios y mientras más tenga y más encumbrado es el denunciado, ella es más reconocida y envidiada.

Aunque el sentido común nos aconseja en relación a las leyes, que mientras menos sean estas, es bueno y si se aplican imparcialmente, mejor; haciendo lo contrario, el Estado Plurinacional ha exacerbado esa cultura andino mestiza por el pleito, el juicio y ahora toda persona que los gobernantes consideran una molestia o una presa fácil, es enjuiciada y se le aplican no solo uno, sino veinte o treinta procesos al mismo tiempo.
Siguiendo esta lógica el parlamento plurinacional tiene como meta aprobar la mayor cantidad de leyes; pero leyes que no son para regular las relaciones de las persona entre sí y con el Estado, sino un procedimiento para borrar la Republica y un mecanismo punitivo para perseguir todo aquel que consideran un real o potencial opositor y más peligroso aún, para apropiarse de su patrimonio.
Otro aspecto a mencionar en este cambalache, es la errónea y generalizada visión para juzgar la eficiencia en administración de los bienes del Estado, privilegiando como parámetro la ejecución presupuestaria. Se controla si los ejecutores gastaron o no todos los recursos, y no si los utilizaron bien y en las cosas urgentes y necesarias, ni si los costos incurridos fueron los menores y luego rápidamente y movidos por los diezmos hacen el pago, sin verificar si el producto existe, es de calidad y está cumplido su objetivo a cabalidad.

En cuanto a la economía, inicialmente la administración de la casa, del griego oikos (casa) y nomo (administración); que luego se amplía como economía política (pólis, ciudad estado) a la de toda la comunidad. Y finalmente en el sentido moderno de economía política, como la manera de satisfacer las necesidades humanas, usando y asignando recursos que son escasos.

Bajo esta lógica, revisemos el manejo plurinacional de la economía, mirándolo con sentido común y pensando un momento en nuestra propia casa. Reflexionemos que pasaría si nos gastamos todos los ingresos, todo el sueldo, sin mayor previsión y sin preocuparnos de lo prioritario: habitación, comida, servicios, salud, educación y sin ahorrar algo para las emergencias y para el futuro. Seguro que esa casa, ese hogar será un desastre de miseria y desorden, y calificaríamos de irresponsable a quien así actúa, ni que decir de aquellos que manejan el país de la misma manera.
Nos debería preocupar por tanto, que los gobernantes en la administración de los recursos públicos, de aquellos que son para beneficio de todos y nos cuesta a los que pagamos impuestos; ignoren los principios básicos de la economía y más aún los del sentido común.

El Programa Evo cumple, es el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer. Se gasta a manos llenas, sin priorizar las reales necesidades, sin cuidar de la permanencia y sostenibilidad de las obras; no se cuida de aplicar los procesos de concurrencia, que permite reducir costos y conseguir mejor calidad, y por ultimo al menos fijarse antes de pagar a los contratistas, si efectivamente la obra se concluyó y si está en funcionamiento y cubriendo una necesidad prioritaria para de la comunidad. Lo anterior tiene lógica si el objetivo fuera la correcta inversión social, lo que no es el caso.
En el campo de la administración pública se denomina de servidores públicos a los funcionarios del Estado, pues ese es el trabajo por el que la sociedad les paga sus salarios. El problema es que los gobernantes se olvidan de esto y el manejo del Estado lo toman como una conquista, un trofeo, y en lugar de gobernar para la totalidad de los ciudadanos, excluyen y enfrentan a más de la mitad.
Usando un discurso indigenista y de izquierda, fabricado para cautivar a las masas que se sienten identificadas con el presidente indio, practican una política de enfrentamiento, entre lo indígena y lo mestizo y luego contra los mismos indígenas, cuando estos protestan al sentirse traicionados, “recuerden el TIPNIS”.

El nuevo gobierno para su relacionamiento internacional, realizó una primera ronda donde se exhibe y posiciona al presidente indígena manufactura del Foro de Sao Paulo; amante de la madre tierra y expresión de los discriminados del planeta, y así llega a Europa, humilde y con su chompita a rayas y llama la atención y simpatía de muchos.

Posteriormente los ayucos y sus mandantes Castro y Chávez, le enseñan el discurso antinorteamericano, que practica diariamente y en todo lugar. Se adhiere al grupo de la izquierda castro chavista y de los países totalitarios, como Irán y últimamente y por ahora, se ensaya discursivamente contra Europa, a la que visita ahora usando traje caro de diseñadora y avión de magnate y millonario. Veremos que sigue.

El problema de los plurinacionales es que olvidan que vivimos un mundo globalizado, y que avanzamos de manos de la revolución tecnológica y en la era de las comunicaciones personales. Por lo que es necesario recordar que a lo largo de la historia, todos los países que no se pudieron adaptar a los procesos de la modernización cultural, política y tecnológica terminaron pobres y fallidos. Y no es que alguien haya tenido la intención de destruirlos, es que, sencillamente, no pudieron sobrevivir y esto por un problema producto de la misma evolución natural, del tener o no la capacidad como organismos y como culturas, para adaptarse a las nuevas realidades biofísicas, tecnológicas y psicológicas.
Tenemos un solo mundo para una sola raza humana, el que necesitamos compartir y cuidar, partiendo de nuestras propias particularidades locales e identidad, caminando hacia la deseable gran cultura humana universal y responsable con su hábitat.

Cambalache: Enrique Santos Discépolo (1935). “Siglo veinte, cambalache: problemático y febril… : El que no llora no mama: y el que no afana es un gil. :¡Dale, nomás…! :¡Dale, que va…! : ¡Que allá en el Horno: nos vamo’a encontrar…! :No pienses más; sentate a un lao,: que a nadie importa si naciste honrao… :Es lo mismo el que labura: noche y día como un buey,: que el que vive de los otros,: que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley..”.

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CAUDILLOS, BURÓCRATAS Y ECONOMÍA DE MERCADO

CAUDILLOS, BURÓCRATAS Y ECONOMÍA DE MERCADO

Ovidio Roca

En los ricos países nórdicos, es común ver a los Ministros llegar a sus oficinas en bicicleta, oficinas funcionales y nada lujosas. Por lo contrario, en los países pobres del sur, el Presidente compra el avión más caro y lujoso, helicópteros y vehículos de alto precio para realizar sus insulsos paseos por el mundo, o los más apreciados, por las canchas de futbol chapareñas. Se le construyen palacios y museos para exaltar su ego, gastando en ello inmensos presupuestos públicos, mientras en los hospitales no hay ni curitas y la educación camina hacia el paleolítico.

Solo cuando se sienten con el control y manejo total de la situación los caudillos revelan su verdadera personalidad y su carga de traumas y complejos. Un ansia de poder que no se satisface sólo con tenerlo, ni con disfrutar de las mieles del poder, sino que necesitan que todos lo perciban y que se sometan a él, que le teman por ser poderosos e impunes, que lo amen, que lo admiren.
Es el delirio de los caudillos del castro comunismo, cuyo ego crece a medida que los subalternos los ensalzan y sintiéndose todopoderosos buscan imponer y controlar todo y a todos. Y en procura de mantenerse por siempre en el Gobierno, usan los recursos económicos y medios punitivos que les da el Estado y arman con la complicidad de jueces y fiscales, todo tipo de tramoyas y casos judiciales para destruir a quien ose cuestionarlos o piense distinto.
En nombre de la dignidad adoptan poses de matones y amenazan e insultan a todo el mundo, especialmente a los líderes de los países más poderosos, pues saben que estos no cometerán el error de afectar a todo un pueblo, por estas sus bravuconadas.
Por ello se puede asegurar, que el peligro más grande que padecen los países atrasados, está en la ignorancia y psicología sociópata de los líderes que los subyugan y manejan, y la inacción de sus ciudadanos inermes y aterrorizados.

En este contexto cabe destacar un problema de la economía, típico de los países infectados del virus populista Alba, cual es la obsesión de los dirigentes y la burocracia gubernamental por regular el mercado, los precios, el tipo de cambio, pues se sienten más inteligentes que los millones de personas que con sus compras diarias y buscando la mejor opción del mercado, lo regulan automáticamente.
En cualquier tipo de economía de mercado, podemos observar que los precios de los bienes y servicios están conectados directa o indirectamente entre sí, como una red, una telaraña que abarca la totalidad de la economía. Explican los economistas, que estos precios se forman como producto de una infinidad de transacciones e interrelaciones que se dan dinámicamente.

Los precios de un bien tienen que ver directamente con los precios de los insumos necesarios para producirlo; con el costo de los factores como capital, trabajo y tecnología; con el régimen de salarios y de impuestos, etc. De forma indirecta con los precios de los bienes alternativos o substitutos con los que tiene que competir, y también con el costo previsible de la obsolescencia de bienes y medios de producción, fruto del avance tecnológico.

En economías desarrolladas como la del Japón y Estados Unidos, se utilizan alrededor de 100 millones de productos diferentes, lo que dan origen a 5.000 trillones de combinaciones de precios relativos. Y son los votos monetarios de las personas, que diariamente y en busca de su mayor beneficio y satisfacción generan esos trillones de transacciones, los que finalmente determinan los precios y el rumbo de la producción. Por lo tanto pensar que una burocracia lerda y sin formación e información pueda señalar el rumbo a la economía es un tremendo absurdo; pues lo único que esta burocracia logra hacer bien, es establecer controles de tipo de cambio, de exportaciones, de precios máximos y con ello desestructuran el orden económico y causan desabastecimiento y pobreza.

En 1776, Adam Smith en su libro La Riqueza de las Naciones, ya nos explicaba que es lo que guía el rumbo de la economía.
“Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga […].
Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos […].
Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo”.

Dicen que el mundo es un inmenso escenario, donde se repiten las mismas obras y los mismos personajes, a veces como drama, como sainete o como tragedia. Y es interesante e ilustrativo observar estos personajes: Algunos actores en papel de intelectuales infalibles, declaman recetas ideológicas socialistas, mil veces fallidas. Otros actúan como salvadores y las aplican haciendo fracasar al país y su economía y esto se repite, una y otra vez. Pero lo más peligroso es que la gente aún les cree y los sigue.

ovidioroca.wordpress.com

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