CRISANTO ROCA PINTO, LA EMPRESA SUAREZ ARANA

Revista de Indias, 2001, vol. LXI, núm. 223

Harvard University – Collection Development Department, Widener Library, HCL/Roca, Crisanto. La Empresa Suárez Arana. (Santa Cruz Bolivia): Tip. De Chávez i Hermano 1880.

Crisanto Roca Pinto, Julio 5 de 1880.

PUERTO SUAREZ EN LA HISTORIA

SOLICITADA, JULIO 5 DE 1880

La publicación de una solicitada firmada por muchos vecinos de esta Ciudad, pidiendo la cancelación de las concesiones hechas gratuitamente a D. Miguel Suárez Arana, por el Gobierno Daza, ha motivado otra por el hermano de aquel – el Sr. Pedro Suárez Arana; en la que como es natural, trata de defender los imajinarios derechos de ese señor, relativos al camino o salida que parte de esta Ciudad al Puerto de Corumbá. I como tal publicación emita argumentaciones totalmente falsas, es que voy a  manifestar lijeramente –

Que las concesiones hechas al Sr. Miguel Suárez Arana, por el Gobierno Daza, no eran de la incumbencia de este sino del Cuerpo Lejislativo, i por lo tanto son de ningún valor.

Que los derechos de aduana cobrados por el empresario, son exorbitantes.

Que de esos derechos no percibe nada el Estado.

Que a la empresa Suárez no le corre ningún término por cuyo motivo no se llevará a cabo.

Que no puede ni tiene ningún derecho el contratista Suárez Arana para cobrar esos derechos de aduana a los que importan o exportan artículos por una vía distinta a su CARRETERA.

Que por lo tanto, la empresa Suárez es ruinosa para el Estado, i mui especialmente para este Departamento.

i ultimo; Que el Gobierno sin faltar a la fe de los contratos puede i debe cancelar las concesiones hechas gratuitamente al Sr. Suárez Arana.

En efecto la Resolución Suprema de 30 de Septiembre de 1878, en su art. 1 autoriza al Ajente nombrado por el Gobierno para q’ pueda entenderse con el Gobierno Imperial del Brasil y negociar un cambio de territorio en la Costa de la Laguna de Cáceres, frente a Corumbá, para que luego el empresario Suárez Arana traslade su puerto al punto más apropiado.

Esta concesión es nula de hecho, pues siendo ella relativa a cambio o canje de territorio de la Nación, no podía ser sino de la incumbencia del Cuerpo Lejislativo, tanto más, cuanto que los límites entre ambas naciones no se encuentran hasta ahora delineados definitivamente. Es un hecho que no necesita demostración.

La creación de nuevas aduanas dentro del territorio de la Republica, tampoco podía ser de la incumbencia del Ejecutivo y mucho menos si esa aduana solo redundaba en provecho de un solo individuo. Tal concesión si es que se llegaba a efectuar, debía ser obra del Poder Lejislativo; reduciéndose la misión del Gobierno a reglamentar su administración.

Luego, la aduana de la Carretera Oriental del agraciado Suárez Arana, fue una concesión extra-ley, y como tal nadie está obligado a prestarle entera obediencia.

Pero vamos adelante:

Por el art. 11 de la Resolución Suprema de 30 de Setiembre del 78, que he citado, el Gobierno autorizo al feliz empresario para que pueda contratar en la Republica o en el exterior un empréstito, por la suma de cincuenta mil bolivianos, para que esta cantidad sea aplicada en la obra de la empresa Nacional.

El Gobierno Daza no pudo haber hecho tal autorización, porque él no estaba para concederla; pues ella debía ser dada por la Asamblea, como lo prescribe la Constitución. Si el agraciante no estaba pues autorizado, menos lo puede estar el agraciado. Esto es tan claro, que sería inútil detenerse en este asunto.

Por el art. 29 de la contrata el empresario se comprometía a garantizar “el principio y fin de la obra” con la suma de DOCE MIL BOLIVIANOS, de los cuales se entregaría cuatro mil, a los ciento veinte días de extendidas las escrituras.

Pero el Gobierno Daza no satisfecho con todas las concesiones q’ le había hecho, mando que se le devuelva al empresario los cuatro mil bolivianos de garantía legal.

Es decir que comprometió el honor, la integridad de la Nación a merced de la palabra desnuda de un empresario, que no podía merecer toda confianza, puesto que no contaba con los elementos precisos para realizar su empresa. Esta GRACIA aún más especial, es nula en todas sus partes – solo Daza pudo haberla concedido.

O de no ¿qué? empresario ha sido el que ha encontrado, no diré con mejores privilegios, sino con iguales ventajas?

El Sr. Arana puede empeñar la garantía de la Nación, para llevar a cabo su empresa.

Tiene derechos aduaneros, extensos terrenos, es Jefe Superior Político y Militar del Distrito de Otuquis.

¿Puede desearse más por un empresario IN NOMINE?

Pasare a ocuparme del segundo punto.

Los derechos de Aduana que cobra el contratista Suárez Arana son exorbitantes. Voy a probarlo.

El camino o senda que parte de aquí al puerto de Corumbá, es obra exclusiva de los esfuerzos particulares de algunos comerciantes, q’ tras crecidos gastos i penalidades miles, han logrado importar mercaderías de la Plaza de Buenos Aires, i dos máquinas a vapor de gran capacidad. Esto está a la vista de todos, i ni el autor del artículo (EL ORIENTE) – Sr. Pedro Suárez Arana, se atreve a negarlo.

Bien pues: Si ese camino o senda es obra de los comerciantes que por allí transitan; con qué derecho, bajo que protesto puede el contratista Suárez Arana pedir su adjudicación i establecer derechos aduaneros, antes de que haya verificado la más pequeña mejora?

Según el tenor de la contrata el empresario Suárez Arana se comprometió a trabajar el CAMINO CARRETERO que partiendo de esta ciudad, toque con los pueblos de San José i Santiago i llegue a la Laguna o Bahía de Cáceres, en la margen derecha del Río Paraguay.

El empresario Suárez, en cerca de dos años que hace de la aprobación de su contrato no ha hecho otra cosa que causar graves perjuicios a los agricultores de las inmediaciones de esta Ciudad, cuando se propuso que su carretera partiera de aquí, para ir a terminarla en Bahía de Cáceres; pues que arrebato o corto propiedades particulares en las inmediaciones de la Ciudad.

Últimamente ha abierto doce leguas de su carretera, desde Santiago hasta un poco más allá del río Tucabaca; trabajo que se redujo al corte de árboles, sin salvar malos pasos, poner calzadas & como era de su obligación. Pero ni este pequeño trabajo ha querido o ha podido verificar, en compensación a tantos privilegios concedidos por la asombrosa prodigalidad del General Daza. En la actualidad esas doce leguas desmontadas, se han vuelto a cerrar, por el crecimiento de los árboles cortados.

¡He ahí todo el trabajo del empresario!

I hay que advertir además, que este trabajo lo hizo empleando a los indios tributarios, en razón de la contribución de que eran deudores; resultado que hasta ese insignificante trabajo ha sido hecho con fondos del estado i no con los del contratista.

Aquí conviene hacer una advertencia. I es, que con la creación del Distrito de Otuquis, las entradas fiscales por contribución indijenal de los pueblos de Santiago, Santo Corazón, San Matías i San Juan, han dejado de percibirse por el Tesoro Departamental, quedando ellos sin aplicación conocida, pero de la cual aprovecha el empresario, como ya lo hemos demostrado.

Resulta pues un desfalco de los fondos departamentales.

He ahí todos los resultados de la gran carretera, objeto de tantos i tantos folletos i MEMORIAS, escritos con el único objeto de alucinar a los que no conocen de cerca, lo que es ese camino que se apropia el Sr. Suárez Arana.

I no venga diciendo el Sr. Pedro Suárez Arana, que su hermano cobra los derechos de aduana con un 10% de rebaja, porque tal aseveración es falsa, pues podemos probarle sin esfuerzo que los ajentes del Sr. Suárez, tienen orden de cobrarlos íntegramente.

A propósito, publico a continuación una carta que me dirijió desde Santiago, contestando a otra mía. (*)

En vista de tales hechos pregunto ¿Son exorbitantes o no los derechos que cobra GRATUITAMENTE el contratista?

Mas, a pesar de que la imposición de derechos aduaneros no tiene razón de ser allí donde no existen caminos, sino estrechas i tortuosas sendas,  abiertas por los esfuerzos particulares, los comerciantes que por allí transitan no se opondrían al pago de esos derechos, si ellos redundasen en provecho del Estado; pero no sucede así.

Es verdad que el art. 51 de la contrata, dice “En remuneración de los capitales i sacrificios de la empresa, el Supremo Gobierno cede a esta en propiedad el cobro de los derechos de aduana por los CUARENTA AÑOS que debe durar el contrato, RESERVANDOSE PARA EL FISCO LA TERCERA PARTE LIQUIDA, que tomara el Estado de la suma total de ingresos.”

Pero ni esa tercera parte la percibe el Estado, como engañosamente aparece, pues ella se aplica a los gastos orijinados por la misma empresa, como puede verse fácilmente consultando el art. 67: “El presupuesto del nuevo distrito territorial (el de Otuquis), será pagado desde luego por la empresa, CON CARGO DE REEMBOLSARSE DE LOS DERECHOS DE ADUANA que correspondan en el PORVENIR, en el puerto nacional del Paraguay.”

Queda palmariamente demostrado que el Fisco no percibe ni un solo céntimo de los mencionados derechos aduaneros.

Pero pasemos al punto más culminante de la contrata: al término fijado para el cumplimiento de sus compromisos. Pasemos a la burla hecha a toda una nación, por la refinada malicia de un contratista i la nulidad o demasiada mala fe de un Gobierno.

El art. 30 de la contrata, dice: “El Supremo Gobierno no exijirá al empresario mayor garantía que la ofrecida, ni le correrá plazo, ni perjuicio alguno en sus derechos, en los casos fortuitos o de fuerza mayor, previstos o imprevistos, sea que estos SUCEDAN EN BOLIVIA O EN LAS NACIONES DEL PLATA I RIO PARAGUAY, MUI ESPECIALMENTE EN LOS CASOS DE GUERRA CIVIL O EXTRANJERA.”

Es decir que el Sr. Suárez Arana percibirá los derechos aduaneros hasta cuando guste, i entregara la carretera cuando mejor le parezca, i eso sin estar obligado a ellos sino sucede lo que es más creíble i natural, que el contratista no cumpla nunca con su contrata. O de no, ¿será posible que en transcurso del termino prefijado, dejen de haber conmociones internas o externas en Bolivia o en algunas naciones del Plata o río Paraguay?

Sería un absurdo creerlo, si tomamos lecciones de la experiencia. Luego a la empresa Suárez Arana no le corre término, en último análisis.

 

I, Mientras tanto, el comercio naciente con la plaza de Buenos aires será explotado, los fondos nacionales defraudados y el Departamento de Santa Cruz quedara sin camino, sin puerto y con aduana rigurosa: ¡ Son los frutos q’ nos ofrece la renombrada Empresa Suárez Arana!

I digo, quedaremos sin camino ni puerto, porque según el art. 56 de la contrata “el gobierno no podrá contratar en los CUARENTA AÑOS EXPRESADOS, ninguna empresa ni otorgar ningún privilejio en oposición y perjuicio de la presente convención”.

Valiéndose de este artículo es q’ el empresario Suárez ha opuesto dificultades a las exploraciones mandadas practicar  por el Sr. Bravo, que dicho sea de paso, presta mejores garantías para la realización de la empresa.

Pasare a lo tocante a mi persona.

El Sr. Pedro Suárez Arana, afirma que yo traje de contrabando vergonzoso mercaderías importadas de Buenos Aires.

Esta información, por demás injuriosa, no debo dejarla pasar; y para probarle al Sr. Arana su resultante falsedad me basta copiar el art. 49. de la mencionada contrata:

“Art. 49: Los impuestos que deben cobrarse por la empresa en la Aduana, abrasaran los productos del país y mercaderías de ultramar, q’ por el lago Cáceres se exporten o importen  a la Republica, como así mismo las mercaderías que importadas o exportadas, por otros puertos de la marjen del río Paraguay OCUPEN EN SU TRANSITO CUALQUIERA DE LAS CARRETERAS D’ LA EMPRESA”.

Bien pues: las mercaderías que yo he importado a esta Ciudad fueron desembarcadas en el puerto de los Escalvados, entre Corumbá y Villa María, i traídos por una vía distinta i sin tocar un solo punto de la que se ha apropiado el contratista Suárez Arana.

¿Es esto contrabando?

¿Estaba yo obligado, según el tenor mismo de la contrata, a pagar al Sr. Suárez Arana los derechos aduaneros, que cobra indebidamente?

No es pues a mí a quien el Sr. Suárez Arana, autor del artículo “EL ORIENTE” puede tacharme de “ESE HECHO VERGOZOSO”.

Se comprende fácilmente que al contratista i demás interesados en la empresa, debe haberles disgustado la importación de mercaderías  que he efectuado, sin que el AGRACIADO tenga derecho alguno a exijirme el abono de un solo centavo; pero que de esto quieren decir que yo he traído mercaderías de contrabando, es más que avance, es cinismo.

 

Ojala que con este motivo la prensa nacional se ocupe de estudiar el asunto, de suyo delicado, ahora que la Convención Nacional se halla reunida.

Santa Cruz, Julio 5 de 1880

CRISANTO ROCA PINTO

———————————————

(*) Carta de Miguel Suárez Arana a Crisanto Roca

 

Santiago, Julio 1  de 1879.

 

Sr. D. Crisanto Roca.

Mi estimado pariente i amigo.

Recibí su carta de fecha 26 de Mayo, i siento decirle, que ya no me es posible contestarle satisfactoriamente.

He dado GUIA LIBRE en el primer semestre de los derechos de Aduana, que me pertenecen, para todos los amigos i parientes, que me han solicitado por una cantidad grande.

Comprometido como me hallo en los trabajos de la línea, ocupando  mensualmente DOSCIENTOS HOMBRES i el SERVICIO PUBLICO de este distrito; en la necesidad en que estoi de atender en lo sucesivo al Empréstito Nacional  realizado en Buenos Aires para la Empresa, i mas que todo, el haber ya dado cuenta al Ministerio de Hacienda, de que en el segundo semestre que empieza el 1 de Junio, debo establecer la Aduana, con toda la rigidez de la lei, me veo por todo esto en la forzosa necesidad de no acceder a lo que U. me pide.

No se asuste U. de los derechos de importación, ni menos de los exportación; la cosa no es, como la pintan, es mui suave, de lo que se convencerá U. estudiando la materia, especialmente ahora con la guerra.

Con tal asunto me repito de U. afectísimo pariente i amigo.

S. Servidor

Miguel Suárez Arana.

Tomado de:  Harvard University – Collection Development Department, Widener Library, HCL/Roca, Crisanto. La Empresa Suárez Arana. (Santa Cruz Bolivia): Tip. De Chávez i Hermano 1880.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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