ESPACIO VITAL COCALERO

ESPACIO VITAL COCALERO

Ovidio Roca

El geógrafo alemán Ratzel acuño el término “Lebensraum” o espacio vital, con el cual explica, que la existencia de un Estado solo queda garantizada cuando dispone de suficiente área territorial para atender a sus necesidades. Este pensamiento movió a Hitler para anexarse casi toda Europa, y no siguió con su empeño porque lo pararon a tiempo, aunque a costo de una apocalíptica destrucción y millones de muertos.

El matemático y sociólogo cochabambino, Álvaro García Linera  nos habla de lo sagrado y lo profano, de la hoja y los negocios; y nos ilustra en una estrategia comercial, financiera y geopolítica para el poder cocalero: “Estamos aquí en Coroico, centro de producción de la sagrada hoja de coca, la hoja de coca es el alma de los bolivianos, es nuestro ajayu (alma) y eso nunca va a desaparecer. Desde antes de la llegada de los españoles ya producíamos coca y con los españoles y la invasión hemos resistido con coca, Túpac Katari organizó la rebelión de 1781 vendiendo coca, controlando la producción y el comercio de coca, con eso financiaba su ejército que fue a tomar la ciudad de La Paz”.

Chapare, es una región del trópico cochabambino de gran belleza natural, con una excelente producción de bananas, palmito, fruta cítricas y lamentablemente coca; que obviamente es lo más rentable.  Esta región está localizada en el centro del país, colindando con Cochabamba, Santa Cruz y el Beni, y por la alta pluviosidad y problemas de fallas geológicas, está sujeta a periódicas inundaciones y derrumbes, lo que dificulta el desplazamiento por carretera.

Las Seis Federaciones de Cocaleros son el poder político regional (y nacional) y su presidente es al mismo tiempo presidente del Estado Plurinacional. Dado su creciente poder económico y político (gracias a la coca), muchos chapareños tienen aspiraciones de constituirse en un Estado Cocalero. Para esto y en procura de potenciarse y fortalecerse, amplían de forma agresiva y permanente su territorio, moviendo al mismo tiempo sus fronteras. Las recorrieron de facto desde el rio Ichilo hasta el Yapacaní, anexando de paso las poblaciones de San German y Yapacaní, que pertenecían a Santa Cruz y siguen avanzando hacia el Piraí. Movieron también las fronteras del rio Chapare al Tijamuchí,  cruzando por el TIPNIS, para anexarse la nueva población chapareña, San Ignacio de Mojos y siguen avanzando hacia el Mamoré. Esto responde al hecho, de que el espacio vital para el Chapare es el área necesaria para el cultivo e industrialización de la coca (siempre creciente), después pensaran en algo más.

Para potenciar el Chapare y eventualmente el Estado cocalero, su presidente decidió realizar allí la mayor cantidad de inversiones, con recursos públicos, instalando diversas empresas a pesar de no reunir varias de ellas las condiciones mínimas y necesarias para dar viabilidad a esos emprendimientos. Se tomaron y se toman decisiones de inversión, en contra de todo lo que enseña la teoría de localización de proyectos: cercanía a materias primas, a mercados, existencia de infraestructura y entorno adecuado de servicios; pues lo que prima es la decisión geopolítica y tener contentas a las bases.

Nadie podría explicar, por ejemplo, la instalación de una fábrica de papel que se abastece de materia prima traída desde la Argentina y que venderá su producción a lejanos centros poblados, como El Alto, La Paz, Cochabamba, Santa Cruz. También es ilógica la localización de la inmensa planta de amoniaco y urea en Bulo Bulo (844 millones de dólares de inversión) que pretende vender su producción al lejano Brasil.

Más coherente con su estrategia de crear un Estado cocalero, es la construcción de la Carretera Villa Tunari – San Ignacio de Mojos, que penetra y corta el TIPNIS, arrinconando y desplazando al paso a sus pobladores indígenas. Esto se explica por tratarse de un área de ampliación de cocales y de vinculación con su nueva frontera, en San Ignacio de Mojos y el camino hacia La Paz. Igualmente es estratégica la construcción del Aeropuerto Internacional de Chimoré, que permitirá sacar la producción industrializada de coca, de mate de coca. (Al respecto, sugiero instalar una fábrica de chicle de coca, para paliar a nivel planetario, el hambre de muchos y evitar la obesidad de otros y otras.) (*)

Es importante destacar que el presidente de las seis federaciones de cocaleros y del estado plurinacional, en ocasión de anunciar la construcción de este aeropuerto internacional (con un costo de 55 millones de dólares) dijo: este aeropuerto servirá a todo el mundo, “menos a los gringos”. !! Wañuchiy gringos, kawsachun coca!!, bramaron las bases.

Iván Arias en el documento publicado el 2011: “El estado de las empresas del Estado”, elaborado para la Fundación Milenio, detalla algunas inversiones públicas en el Chapare:

“Con un presupuesto que bordea los Bs. 7,806 millones (1.123 millones de dólares), el gobierno ha instalado: la planta de  Lacteosbol en Ivirgarzama, con Bs. 21.5 millones de inversión; la planta de cítricos en Villa 14 de Septiembre, con Bs. 7.0 millones; la empresa procesadora de Palmito en Shinahota con Bs. 7.5 millones y la planta termoeléctrica en Entre Ríos con Bs. 595.0 millones.

Están en proceso de implementación: Papelbol en Villa Tunari, con una inversión de Bs. 162.4 millones, la planta procesadora de hojas de coca en Villa Tunari con Bs. 11.2 millones y la planta industrial de urea y amoniaco un proyecto a implementarse en el municipio de Entre Ríos – con una inversión que supera los Bs. 7,000.0 millones”.

Lo anterior no contempla la millonaria inversión municipal con los recursos venezolanos y del Evo Cumple.

Es deseable y necesario el desarrollo de los pueblos, pero no el surgimiento de una Estado cocalero que atrae a los carteles internacionales de la droga y genera drogadicción y violencia en el país. El problema es que solo atinamos, aterrorizados, a observar la destrucción del Estado democrático, esperando que en algún momento alguien; algún político, un mesías, otro, lo solucione con la mera fuerza del optimismo y nosotros no tendremos que hacer nada, ni siquiera unirnos y exigir por lo menos la unidad de nuestros políticos; para que todos juntos enfrentemos la catástrofe anunciada que se nos avecina. Recuerden a Venezuela.

(*) Pese a ser un buen negocio, la guanaja a quien se lo propuse no quiso emprenderlo.

ovidioroca.wordpress.com

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