ECOLOGÍA, EN LENGUAJE POLITICAMENTE INCORRECTO

ECOLOGÍA, EN LENGUAJE POLITICAMENTE INCORRECTO

Ovidio Roca

Hablemos de ecología, hablemos por tanto de nuestra casa grande (ecología: griego oikos, casa y logos tratado), del estudio de las relaciones de los organismos con su ambiente y entre si.
Digamos claramente que lo que me preocupa realmente, no son solo los pajaritos, las plantitas, las mariposas, los cutuchis, sino yo, mi familia, mi pueblo, la raza humana, la biosfera, el planeta tierra, nuestra casa. Somos los hombres seres de la naturaleza y por un azar los más exitosos, tanto que pasamos a dominarla, y nos reprodujimos tanto que habitamos en exceso todo el planeta y mientras controlábamos la naturaleza empezamos a separarnos de ella, y en este nuestro camino de dominación ya hemos superado la capacidad de soporte que tiene el planeta.

Mi preocupación por la naturaleza se debe a que formamos parte indisoluble de ella y si la agredimos y desequilibramos el ecosistema, nuestra vida pasara a ser absolutamente penosa y deplorable. No me preocupa la naturaleza en sí, ella ya ha pasado por problemas mucho peores que la agresión humana, solo para mencionar una última: en la época de los dinosaurios, se destruyo casi toda la biosfera y en todo el planeta. Y la vida y la naturaleza renació con algunas especies que permanecieron y con otras nuevas y más adaptables y competitivas que surgieron, como la nuestra, poblando íntegramente el planeta.

La percepción que tenemos los hombres de la naturaleza y de las cosas tiene que ver con nuestra condición de vida, decía Engels: “No se piensa igual en una choza que en un palacio”.
Mientras no tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas: comida, habitación, seguridad física para nuestras personas y bienes, salud, ambiente cultural; no tendremos mayor preocupación por la forma que tratamos la naturaleza. Si tengo hambre, comeré al primer bicho que se me atraviese y tumbaré el último árbol para protegerme y hacer fuego, aunque estos sean los últimos del planeta. Un famoso escritor decía que solo las sociedades que han superado el percápita de quince mil dólares anuales perciben y valoran el beneficio de los servicios ambientales, la belleza de la naturaleza, el bosque, el aire y los ríos limpios, y los peces. Esto lo vemos en Europa y otros países donde están reconstruyendo para su satisfacción los hábitats naturales, luego de haberlos destruido completamente allí y haber ayudado a hacerlo en el resto del mundo.

Cuando la aumenta en población lo hace desplazando y destruyendo a las otras y a su hábitat. Necesita más espacio para la infraestructura de ciudades, carreteras, fábricas, presas. Necesita más alimentos y eso implica más áreas para la agropecuaria, sobre explotación de los mares y de los ríos, utilización de abonos y pesticidas y el consiguiente impacto en la contaminación ambiental y a su vez un incremento acelerado de la basura, que cada vez es menos biodegradable y más toxica.
Todo esto ocurre en el espacio limitado de nuestro planeta y el incremento de la población humana conlleva ganar espacio eliminado los bosques, pantanos y curichis y la biodiversidad que en ella habita. Esto significa que estamos rompiendo el equilibrio del ecosistema y el clima que nos ha sido hasta ahora favorable, por sus adecuadas, temperaturas, precipitaciones, calidad del aire y agua.

Las soluciones para estos temas siempre han estado claras, se trata de no ir más allá de la capacidad de soporte del planeta y de la capacidad de regeneración de los ecosistemas.
Para esto deberíamos limitar la maternidad de la mujer a no más de dos hijos , con lo que se mantendría la población humana en los actuales 6.500 millones, que aunque alta, con tecnología limpia y moderando el consumo podría ser soportable. El problema es que esto crea conflictos religiosos, sociales y también políticos. Algunas iglesias siguen criminalmente evitando el control de la natalidad; por otra parte como los hogares pobres son los que tienen mas hijos se argumenta que el control de la natalidad es un ataque contra los pobres; también se argumenta que mientras las naciones desarrolladas especialmente en Europa tienen bajas tasas de natalidad, la explosiva tasa de algunos pueblos, por ejemplo los musulmanes, en poco tiempo haría que estas actuales minorías migrantes en Europa se constituyan mayorías y terminen por excluir a los dueños de casa.

El otro problema es el excesivo consumo. La actividad económica esta diseñada para producir y consumir cada vez más, consumo que además es exacerbado mediáticamente, y así se producen bienes innecesarios y otros con un diseño de obsolescencia programada, ya sea por su poca durabilidad intrínseca o a través de la moda, que cambia ya no en un año, sino en días. Hace bastante tiempo mi abuelo me mostraba orgullosamente sus utensilios y equipos que durarían toda la vida, pues estaban hechos y pensados para hacerlo así y hace una semana lo hacia mi nieto con su celular del mes que ya es obsoleto.

Un tercer reto urgente es mejorar las condiciones de vida de la gente, para que al superar sus necesidades primarias, su pobreza, evitemos una actitud depredadora y aprendamos a gozar del entorno natural-biológico y cultural-humano.
Bajar la locura consumista y generar empleo e ingresos para la gente con un uso de recursos cada vez mas reducido es el objetivo primordial.

Se habla entonces de la Eco-Eco y el Desarrollo Sostenible como el desafío de la humanidad para lograr una economía que pueda reducir la utilización de los recursos naturales y la producción de basura. Necesitamos utilizar tecnologías amigables y limpias y producir bienes y servicios cuidando no consumir los recursos naturales más allá de su capacidad de regeneración o del ritmo de cambio tecnológico para el uso de los no renovables, con sustitutos que si lo sean.

Es pues imprescindible un nuevo paradigma de sociedad como el mencionado, donde tengamos una población estable, con una actividad productiva no depredadora que además de ofrecer alimentos y bienes esenciales, provea de valores culturales y éticos a la sociedad.

Debemos solucionar el problema de la actual economía que necesita seguir expandiéndose continuamente para no caer en recesión y desempleo y esto, en un único espacio planetario y con recursos limitados es inviable. La ciencia y la tecnología hasta ahora han venido solucionado el problema aumentando la productividad y haciendo más eficiente el uso de los materiales y el rendimiento de los orgánicos. Ahora sin embargo es urgente una nueva economía sostenible Eco-Eco y esta debe darse en el marco de un sistema democrático y de economía de mercado, con un Estado eminentemente regulador y que incentiva en las empresas y productores hacia la responsabilidad empresarial y la autorregulación.
Las auditorias permanentes para cuidar el cumplimiento de las normas de ecoeficiencia y sobre todo el control permanente de la ciudadanía con su denuncia y su “voto monetario” para el cuidado de su entorno ambiental son imprescindibles.

La experiencia fallida de los modelos estatistas y de Capitalismo de Estado de la URSS, RDA, Cuba ya ha mostrado su tremenda carga destructiva sobre los ecosistemas y la vida y libertad de sus ciudadanos.

Como en todo es necesario no confundirse, hay una actitud ecologista real, preocupada por las soluciones de base y globales y también aquella fundamentalista o la que es una moda y para algunos una manera de vivir bien.

La izquierda caviar latinoamericana que se arroga el intelectualismo y el compromiso social, se ha convertido luego de su repliegue por la caída del muro de Berlín en oenegistas ambientales e indigenistas. Son eficientes captadores de recursos de los países ricos y retribuyen a sus donantes, imitando los espejitos y chaquiras que antaño los colonialistas daban a los indios, con absoluciones y bendiciones para curarles la mala conciencia por los pecados de explotación humana y ecocidio cometidos cuando imperialistas, en sus propios países y en el tercer mundo.

En relación a esto me llamaba la atención ver en la elegante y moderna oficina de una ONG (hay muchas) que capta recursos para ayudar a los indígenas, unas artísticas fotos de indígenas del altiplano en blanco y negro (en otras oficinas hay pajaritos, arbolitos) y por supuesto ninguno de los oenegistas gustaban y soportaban a los indios en olor y color originario.

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