LA MISIÓN DE LOS SANTOS DESPOSORIOS DE JOSEPH Y MARÍA DE BUENA VISTA (1694)

LA MISIÓN DE LOS SANTOS DESPOSORIOS DE JOSEPH Y MARÍA DE BUENA VISTA (1694)

Ovidio Roca. Refugio Ocorotú, Buena Vista.

Comandados por fray José de Casas S. J. los cuatro caciques chiquitanos: Juan Sereboquí, Pedro Chosuma, Manuel Tajuto, Juan Moile y sus familias, deambulaban por la extensa llanura grigotana buscando mejores horizontes y un lugar seguro para protegerse de los cazadores de indígenas.
Desde el lugar de su asentamiento fundacional realizado por el P. Juan de Montenegro, el 26 de Noviembre de 1694 en la enconada de Cotoca, luego Asusaquí y despues Palometa; durante veintinueve años estuvieron buscando un lugar donde afincarse y vivir en paz.

Una semana hacia que la comunidad chiquitana – chiriguana de la Misión de los Santos Desposorios de Joseph y María partiera de las orillas del río palometilla, buscando mejores parajes; una semana cruzando ese denso bosque, caminando por cristalinos arroyos y quebradas, túneles verdes bordeados de helechos, higuerones, la palma del jipi japa; orquídeas de sedosos colores; mientras el agudo silbido del siringuero y el chillido de los monos inundaba el ambiente de música y algarabía.

En el arroyo Ocorotú los ocoroses estaban en su punto y los taitetuses se arremolinaban bajo las gargateas en las cercanías del arroyo que Juan bautizo con su apellido… ¡Sereboquí! y cuando remontaban las innumerables colinas, a lo lejos en el horizonte, se mostraba la silueta viril del cacique amado por las mujeres.

El sol se ponía en el horizonte, en poco tiempo mas seria la hora de la oración, los caciques plantaban las cruces en las cuatro esquinas del descampado abierto en la colina donde se asentaría la Misión. María la mujer de Juan Sereboquí miro el horizonte donde se avizoraba el perfil pétreo del gigante dormido y dijo para sí muy tenuemente “tembo-ro” y sintió un grato calor por todo el cuerpo; luego se dirigió a sus hermanas diciendo jubilosa: buena vista, buena vida. Era el 4 de Noviembre del año del Señor de 1723 y el cuarto y ultimo traslado de la Misión Jesuítica de los Santos Desposorios de Joseph y María, ahora de Buena Vista.

Sobre planos del padre jesuita Martín Schmid, se edifico la Iglesia de la Misión, que también fue el nexo de la Provincia jesuítica del Perú para la administración de las extensas Misiones de Mojos.

Durante mas de siete décadas vivieron y progresaron en santa paz los buenavisteños, amparados y guiados por las enseñanzas de los padres jesuitas, hasta que en Septiembre de 1767, los intereses de la corona española decidieron su expulsión truncando ese sueño de un país de hombre libres y productivos que se estaba construyendo en el centro y a todo lo largo del continente americano.

A partir de ese momento Buena Vista languideció, vinieron nuevos hombres y mujeres, con nuevos sueños, nuevas culturas; pero perduro el espíritu primigenio y hoy en los albores del nuevo milenio, Buena Vista se abre al visitante nacional y de allende las fronteras, con sus bellezas naturales, su perfil de pueblo oriental tradicional y hospitalario, con su infraestructura diversificada de hotelería de excelente nivel y cabañas rurales o enclavadas en la selva, todas abiertas a las necesidades de esparcimiento, investigación ecológica, disfrute y contacto pleno con la naturaleza.

Ovidio Roca, Refugio Ocorotú.

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