Tractores: Política de Estado o Demagogia electoral

Tractores: Política de Estado o Demagogia electoral

Ovidio Roca

2009

Las inversiones públicas que no forman parte de una estrategia y programa de desarrollo acaban en gasto dispendioso y fuente de corrupción. Es ilustrativo analizar lo que significan Políticas de Estado en contraposición de acciones aisladas y demagógicas, que finalmente buscan lucro personal del grupo gobernante, vía comisiones y negociados. Y esto se ilustra en las sucesivas compras y diversos regalos que realiza el gobierno. En este caso usaremos a los tractores para ejemplificar esta reiterativa práctica, pues comprar y regalar “tractores” se ha convertido en un deporte nacional con el que mágicamente se ofrece solucionar el problema de la pobreza rural y lograr el incremento de la producción agropecuaria.

Para evaluar las diferencias entre lo que significa políticas de desarrollo y propaganda electoral, vale la pena recordar una de las múltiples experiencia exitosas que se han dado en el país y de las que nos olvidamos, porque pensamos que todo lo anterior fue malo y que con nosotros empieza la historia y el progreso.

Recordemos el “Plan Inmediato de Política Económica del Gobierno de la Revolución
Nacional” de 1953, inspirado en el Plan Bohan y con apoyo americano, que oriento con gran éxito el desarrollo agropecuario del país, especialmente en Santa Cruz.

Los gobernantes de esa época verificaron que en los diez años anteriores a la Revolución Nacional, el país gastaba el 50 por ciento sus escasas divisas en importar diez productos que el país podía producir competitivamente, estos eran: Azúcar, Ganado, Lácteos, Grasas Comestibles, Aceites vegetales, Trigo, Algodón, Madera y Petróleo. No debemos olvidar que el país en esa época era La Paz y el altiplano minero, y el resto “monte y culebras”.

Con el Plan Inmediato de diversificación agropecuaria, o marcha hacia el oriente, se realizo la construcción de la carretera Cochabamba – Santa Cruz, los caminos de penetración hacia el norte de Santa Cruz y la construcción del Puente Eishenhower sobre el río Piraí, lo que permitió el acceso a la mejor zona productiva de la región.

Otro elemento fue la instalación de agroindustrias, en la cual tuvo un papel fundamental la Corporación Boliviana de Fomento. En 1956 se instala el Ingenio Azucarero Guabirá y al final de los cincuenta ya existían tres Ingenios privados, se habían importado 35 peladoras de arroz y una desmontadora de algodón.

EL Plan incluyó también la mecanización del campo mediante la instalación (en 1955) por el Servicio Agrícola Interamericano (SAI) de un “pool” de maquinaria en Montero, con el objeto de acelerar el desmonte y ampliar el área agrícola. Para incentivar la producción agrícola, especialmente de caña de azúcar, el SAI alquilaba a precios asequibles y con pago a la cosecha, los diversos equipos agrícolas con sus implementos, para el desmonte, arado, rastrado y cosecha. Esto facilitaba el trabajo agrícola y de paso formaba agricultores con conocimiento de la mecanización. Posteriormente estos equipos fueron vendidos a los agricultores.

A partir del año 52 se instalan varias estaciones experimentales. La de Saavedra en Santa Cruz investigaba variedades de caña, arroz, maíz. Establecieron parcelas de demostración, dictaban cursillo de capacitación agrícola y ganadera y atendían consultas técnicas de los agricultores.

Finalmente, como el desarrollo del oriente implicaba también poblar la región, se promovió la migración interna y la inmigración. Este conjunto de medidas han sido la base del desarrollo de Santa Cruz, primero en el norte integrado y luego la expansión hacia el Este.
Mediante esas acciones el Estado Nacional y luego Cordecruz, se convirtieron en un factor decisivo para el desarrollo de la agricultura comercial, la agroindustria y el surgimiento de empresarios modernos

Todo este conjunto de actividades configuran lo que es verdaderamente un Plan Integral: se cuenta con el mercado (el poblado altiplano), vías expeditas de comunicación, investigación y extensión agropecuaria, producción agropecuaria, equipo y maquinaria agrícola e industrias de transformación, y sobre todo agricultores con mentalidad moderna. Es porque se proyecto todo esto, que el Plan tiene éxito.

En los últimos años, sin un marco de políticas públicas, políticos y demagogos que no conocen el campo han promovido entre otras cosas, la compra de tractores como solución mágica a la pobreza rural y el desarrollo agropecuario.

Gracia Mesa fue famoso, entre otros, por sus tractores argentinos y los carritos Hanne; algunos de estos llegaron y desparecieron y la mayoría probablemente siguen oxidándose en el puerto argentino de Rosario desde hace veinti pico de años. Nadie se preocupo (este no era su problema), de enseñar a los campesinos andinos en el cambio de la tracción animal a las máquinas. Ni pensaron en la necesidad de mecánicos, de repuestos, talleres de reparación, surtidores de carburantes, etc.
El Mallku, Felipe Quispe, entro también en el baile, amenazo y chantajeo al gobierno y se fue de viaje acompañado de un Ministro, en hotel de cinco estrellas a San Pablo para comprar tractores. Primero tenían que ser mil tractores, luego fueron bajando en número y no sabemos en cuantos terminaron, ni que paso con ellos. Muchos fueron desguazados y vendidos por piezas, otros sirvieron como vehículos de transporte, lo cierto es que no aumento la producción agropecuaria ni se creo un empresario agrícola moderno, pero alguien gano sus comisiones.
La masista del CEJIS, Susana Rivero, por presiones de los medios se vio obligada que a enviar al Ministerio Público un informe en contra de Hugo Salvatierra, por la Auditoria Interna Especial que encontró varias irregularidades en la distribución de maquinaria agrícola y tractores entre los años 2003 al 2006. Entre ellas, la de venta de tractores agrícolas que luego aparecieron en manos de menonitas y otros agricultores.

Evo, siguiendo la misma tónica ha seguido repartiendo tractores venezolanos. No sabe que el tractor es inútil si no se complementa con un arado, una rastra, una sembradora, una segadora u otras herramientas para que cumpla su función agrícola específica y sobre todo sin contar con un programa integral de desarrollo, empezando por el mercado y donde toda la cadena de producción esta cubierta. Últimamente en Okinawa (Agosto 2009) y haciendo campaña electoral, Evo nuevamente ofreció 600 Tractores para Santa Cruz.

Los bolivianos somos afectos a las soluciones mágicas: con la promulgación de un Decreto, o la entrega de un tractor creemos que vamos a solucionar problemas estructurales, que requieren planes y programas serios de ejecución y el respectivo seguimiento. No es con discursos, es con políticas integrales y especificas y en el caso agropecuario, para cada ecorregión y tipo de suelo; con producción adecuada a los requerimientos de los mercados, con infraestructura de transporte y almacenamiento, con tecnología y controles fitosanitarios, etc. que se puede avanzar.

El desarrollo agropecuario y el del país en su conjunto, reiteramos, es un asunto serio y requiere políticas de Estado y operadores con capacidad, honestidad y responsabilidad. Si el MAS no quiere o no puede hacerlo, eviten al menos ese círculo demoniaco de: coca – narcotráfico – contrabando – terrorismo – violencia – coca, que nada bueno nos va a traer como sociedad y como país y dediquémonos a algo bueno que sí sabemos hacer, la entrada de Oruro y la del Gran Poder o por ultimo promovemos el sexo de las piedras preciosas.

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