EL NEGOCIO DE LA POBREZA

EL NEGOCIO DE LA POBREZA

Ovidio Roca
2006

Según varios analistas, Bolivia entre el año 1950 y el 2003 creció a una tasa anual promedio de 0.53%. Mencionan también que si seguimos con este comportamiento en 160 años pasaremos del actual ingreso per cápita de $US 850 a los US$ 1.600 y eso significa que lamentablemente los que vienen después de nosotros serán aún más pobres.

Estas cifras nos muestran que definitivamente no podemos seguir así, que necesitamos un radical cambio de rumbo, de actitud y de políticas de acción. Aunque es sabido que nadie aprende de la experiencia ajena, al menos deberíamos ver lo que hicieron otros países de similar situación económica y como lograron progresar, no de la noche a la mañana pero sí en menos de veinte años, mejorando su ingreso per capita inicialmente de alrededor de US$ 2.000, y llegando a US$ 18.000 y 22.000, pasando así de la pobreza a una situación de progreso y bienestar.

El enfoque adoptado por estos países, Corea del Sur y Malasia por ejemplo, fue el de apostar al espíritu de empresa, capacitar a su gente, atraer inversiones productivas, agregar valor, contar con políticas publicas estables y vincularse al mundo en forma competitiva.

En Bolivia y otras muchas regiones, gastamos ingentes recursos, pero lamentablemente para perpetuar la pobreza y aunque esto parecería ser un contrasentido, es una verdad evidente.

Para explicarnos esta situación veamos el accionar por ejemplo de gran parte de las ONG,s, que trabajan en la producción. Estas apoyan proyectos y tratan de mejorar las condiciones sociales de la comunidad, basados en un enfoque comunitario, de participación social, con enfoque de género, de etnia; y en base a estos criterios de tipo social y no productivo, financian los proyectos de desarrollo. El problema esta en que el proyecto por mejor elaborado que esté y cuente con los mejores indicadores sociales, no garantiza el éxito ni hace competitivos a los participantes, pues es el emprendedor el que hace viable el proyecto productivo y no al revés.

Lo mismo hace la cooperación internacional, donde su burocracia además preocupada por la corrupción establece mecanismos burocráticos tan impenetrables que pasan años para lograr algún desembolso, mientras tanto esa burocracia internacional y nacional vive en muy buenas condiciones.
El gobierno, agobiado por el problema social, enfoca la pobreza de una forma asistencialista, populista y además con muy poco dinero. Pues el populismo con dinero al estilo Chávez puede funcionar mejor.

Esta forma y enfoque de desarrollo apoyando proyectos productivos que son de todos y de nadie, ha mostrado en décadas que no funciona para los beneficiarios, eso sí funciona para las Fundaciones, ONG,s cuyos funcionarios viven muy bien y además algunos hasta creen que son grandes patriotas y filántropos.

LA NECESIDAD DE UN CAMBIO DE ENFOQUE HACIA LO PRODUCTIVO

La historia muestra que ha sido la actividad empresarial privada, no el gobierno, la que desarrolla la economía de una nación. Los gobiernos crean las condiciones que motivan – o limitan – ese desarrollo; pero es el sector privado, los emprendedores los que crean valor, generan empleo y crean riqueza.
El crecimiento realmente ocurre cuando se aumenta la inversión de capital productivo (nuevas y mejores fábricas y maquinarias, incluyendo computadoras y sistemas de informática), cuando aumenta la cantidad y calidad de la mano de obra; cuando las innovaciones y las políticas públicas reducen los costos.

Los ejemplos de mejoramiento de condiciones de vida y mejores condiciones sociales, como ya dijimos, los encontramos en países donde se aplican los recursos para promover a los emprendedores, estos son individuos capaces de crear riqueza y empleo donde los demás ven problemas. Estos emprendedores están en las comunidades rural, o urbanas por ejemplo de Montero, El Alto, Cobija o Riberalta, son personas tiene visión de negocios, de oportunidades de mercado y organizan la producción e impulsan la agregación de valor, pero como son individuos y no comunidades nadie los apoya.

Por esto la idea es encontrar a estos emprendedores, apoyarlos, promover como región y como país un esquema empresarial popular, con responsabilidad social y ambiental y aprender a vivir en una ética productiva. Esto implica reconocer la importancia del emprendedor, apoyarlo, participar en proyectos con un responsable, un dueño, que arriesga, que lo impulsa, que eventualmente fracasa, pero que se levanta y lo lleva a cabo.

El rol del Estado en esta línea es promover una visión de ganadores, de proyecto exitoso de país, facilitar la constitución de las empresas, crear un marco de institucionalidad, de seguridad jurídica, que permita crear riqueza, progreso, ligado a bienestar social y ambiental.

Un enfoque de este tipo permitiría activar la economía, la producción, el empleo y las cadenas productivas. Los negocios crean valor cuando abren nuevos mercados, mejoran la productividad, reducen los costos operativos a través de la terciarización y la gestión de la cadena global de proveedores, con lo cual se incrementan los beneficios.

Debemos cambiar ese prejuicio que existe en los países pobres y especialmente en Bolivia, donde empresario, es una mala palabra, pues el que tiene éxito se puede convertir en un opresor y hay que igualarlo hacia abajo y de esa manera todos seremos igualmente pobres, lo que no es bueno para el pueblo, pero si para las organizaciones cuyo negocio es mantener la pobreza.

Anuncios
  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: