EL CHORÈ Y LA VIABILIDAD ECONÓMICA Y AMBIENTAL DEL ÁREA INTEGRADA DE SANTA CRUZ

EL CHORÈ Y LA VIABILIDAD ECONÓMICA Y AMBIENTAL DEL ÁREA INTEGRADA DE SANTA CRUZ

16/09/2005

Ovidio Roca Avila

Ayer 15 de Septiembre, como muchos otros, firme un libro donde me adherí a la Defensa del Choré ejerciendo mi derecho ciudadano de gozar de un entorno social y ambientalmente sano. Fue una iniciativa del Viceministro de Recursos Naturales y otros ilustres profesionales, de buscar la adhesión del ciudadano en defensa de los intereses comunes que me parece de urgente necesidad apoyar, por lo siguiente.

El millón y medio de habitantes de las seis provincias del área integrada: Yapacaní, Ichilo, Sara, Obispo Santiestevan, Warnes y Andrés Ibáñez, estamos viendo peligrar nuestro patrimonio y calidad de vida, a causa de la irracional destrucción de nuestro entorno natural por unos pocos y agresivos avasalladores cocaleros y comercializadores de tierras y algunas ONG,s politizadas.

En la situación de anomia social como el que vivimos, los que queremos un futuro común y promisorio para todos, debemos hacer un pacto social entre sociedad civil, empresas y Estado, para que en respeto a las leyes y sobre todo a las de la naturaleza, asumamos la responsabilidad de precautelar y defender nuestro futuro económico y ambiental fuertemente amenazado por la masiva y criminal destrucción y quema de nuestro bosques y servidumbres ecológicas, verdaderos cinturones verdes de protección del ecosistema.

En las seis provincias del área integrada, tenemos una importante producción agropecuaria de secano de la que viven y se alimenta la mayor parte de su población, y esto gracias a los servicios ambientales que recibimos de las serranías del Amboró y especialmente de la Reserva Forestal el Choré, que actúan como un productor y reservorio de agua, regulador de humedad, control de vientos y de la erosión.

El Choré tiene una extensión de poco mas de 1.100.000 ha, por presiones fue recortado en 211.000 ha las que fueron entregadas a colonizadores para que la dediquen a usos agrícolas restringidos, especialmente agroforestería y uso forestal. Sin embargo restan 900.000 ha que se mantienen como Reserva Forestal y ahora en riego de desaparecer si no hacemos algo entre todos.

Y la idea es que defendamos y usemos el Choré, no para aquello que sabemos lo destruye sin beneficio alguno, como es la agricultura, tumba y quema, que en estos suelos no aptos no solo empobrecerá a los campesinos sino que destruirá algo que la naturaleza tardo siglos en construir. Usemos el área para lo que es útil y beneficioso y además establecido por Ley, vale decir manejo forestal sostenible y preservación. Manejo forestal, quiere decir seguir un plan de aprovechamiento con un ciclo de corta de al menos veinte años y extracción de madera respetando los diámetros mínimos de corta y dejando árboles semilleros para su regeneración natural. Respetando asimismo las reservas ecológicas curiches, bañados, riberas de ríos donde no se puede realizar aprovechamiento y con eso garantizamos ingresos económicos y servicios ambientales para la región.

La Reserva del Choré es un bien de utilidad publica y de interés general de la nación y de acuerdo a la ley son tierras fiscales que solo pueden ser otorgadas en concesión y no en propiedad. En primer lugar a aquellos contratos de aprovechamiento que se convirtieron en concesiones forestales en virtud de la ley Forestal, en segundo lugar y en una extensión del 20% de su respectiva superficie a los Municipios de Yapacaní y Santa Rosa del Sara, para que ellos las entreguen a las Agrupaciones Sociales del Lugar. Adicionalmente debería contemplarse el concepto de bosque Municipal de manejo y conservación, como existe en Europa, donde los municipios reciben ingresos por el aprovechamiento de sus bosques municipales realizado en sociedad con empresas y centros de investigación.
Las tierras forestales se otorgan también para investigación, en este caso la UAGRM que tiene bajo su responsabilidad el área Elías Meneses, donde con cooperación internacional, están realizando importantes trabajos que permitirán orientar el manejo y aprovechamiento sostenible de la Reserva.
Las tierras forestales aun no concesionadas deberían ser licitadas y otorgada a sociedades y organizaciones nacionales para que hagan aprovechamiento forestal sostenible, de esta manera tendríamos cada metro cuadrado de la Reserva bajo responsabilidad de un actor plenamente identificado y que debe responder por su área.

Una Reserva Forestal, es para aprovecharla bajo manejo y este manejo es sostenible y útil si se lo hace de acuerdo a la norma establecida y los sucesivos ajustes frutos de la investigación forestal. La Superintendecia Forestal y los Municipios deben ser fieles guardianes de que todos los concesionarios cumplan a cabalidad con el manejo sostenible y en caso contrario sean pasibles de las sanciones establecidas en la misma ley.
Si así lo hacemos tenemos doble beneficio, podemos tener aprovechamiento forestal maderable y no maderable y servicios ambientales para nuestra región.

La adhesión ciudadana a esta iniciativa es urgente, pues no es posible de que la sociedad sea prisionera de pequeños grupos radicales, que con un discurso demagógico atropellan las leyes y el derecho de todos, de tener un ambiente sano, institucionalidad y paz social.

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