FORO POLITICO “Octubre y Enero: Una Agenda para el País

FORO POLITICO “Octubre y Enero: Una Agenda para el País”

El pasado 3 de marzo del 2004 se realizó en los espacios del Capitolio la 4ta versión del FORO POLITICO “Octubre y Enero: Una Agenda para el País”, que contó con la presencia de dirigentes políticos y líderes de opinión de la sociedad civil. Transcribimos a continuación las intervenciones de Ovidio Roca Avila y Lic. Álvaro García Linera (versiones corregidas por sus autores). Su actualidad cobra mayor relieve después de los acontecimientos que surgen por la renuncia del primer mandatario.

BOLIVIA: DESAFÍOS EN EL CAMINO DE CONSTRUIR UN FUTURO COMUN Y

COMPARTIDO

Ovidio Roca Avila.

I.          QUIEBRE HISTÓRICO

En los últimos cincuenta años el crecimiento del PIB de Bolivia, ha sido en promedio de solo el 0.44%, uno de los mas bajos del mundo. Aunque en el mismo periodo se ha notado una ligera y permanente mejoría de los indicadores sociales, la explosión comunicacional, la comparación con el resto de los países y la urgencia de los nuevos actores sociales y económicos por mejorar sus condiciones de vida, los está llevando a impulsar cambios radicales en la estructura económica y política del país.

Como consecuencia, Bolivia vive en la actualidad una encrucijada, una ruptura política, una ruptura de visiones de futuro, que se expresan en propuestas políticas, valores y principios ideológicos, matizados con racismo e interpelan entre otras cosas, el rol del Estado, la economía, pero sin establecer un rumbo claro.

Una característica de estas discusiones, es que esta se da principalmente en el ámbito de la superestructura, no se trabaja en la base, en el mundo real de las preocupaciones de la gente, en la cotidianidad, de la producción, del trabajo. A su vez se concibe el Estado como un solucionador de todo, un distribuidor de rentas y dadivas, no como el conductor, el generador y administrador de reglas de juego y mecanismos que aseguren su cumplimiento

El problema es que Bolivia es un país de cultura “mágica”, redactamos leyes, hacemos las invocaciones, el sahumerio y luego nos sentamos a esperar que el hechizo funcione.

Las costumbres hacen leyes y no las leyes costumbres, dice el viejo adagio y si no dedicamos esfuerzos, dedicación, responsabilidad, profesionalismo a construir este proyecto de cambio, a hacerlo costumbre, en base a principios y acuerdos concretos, difícilmente iremos adelante.

Algunas Propuestas:

Existen diversas propuestas, pero lo que necesitamos es determinar su viabilidad desde el punto de vista político, económico, social y en el marco del contexto internacional que nos movemos:

Propuestas populistas

La insurgencia de la propuesta populista, esta impulsada por una dirigencia sindical y cocalera que mezcla propuestas indigenistas con viejas nostalgias corporativas y comunitaristas y en su estrategia pretende retornar hacia el Estado paternalista, que nacionaliza y maneja directamente las empresas de servicios básicos, minas, hidrocarburos y en lo rural camina hacia el ayllu. Es evidente que alguna dirigencia sindical quiere volver a cobijarse en COMIBOL, YPFB, empresas estatales que el contubernio entre sindicalistas y políticos hizo quebrar y otros convertirse en potentes jilakatas.

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A su vez hay una estrategia de ocupación territorial, vía las TCO,s mediante la cual se pretende asumir la propiedad de los recursos naturales del suelo y del subsuelo: minerales, hidrocarburos, agua. Existen demandas de TCO,s aceptadas por el INRA por mas de 33 millones de ha, una tercera parte del territorio nacional, que se que se superpone sobre municipios y provincias.

En la ley e hidrocarburos que se esta tratando en el parlamento se ha incluido el veto de los pueblos indígenas para realizar actividades petroleras en estos territorios, lo que atenta sobre el derecho constitucional del Estado a la propiedad del subsuelo y sus recursos.

Propuestas desde la perspectiva de la economía social de mercado.

Grandes sectores urbanos, clase media y empresarial prefieren entender que las soluciones van por el lado de promover una mayor eficacia y eficiencia en gestión estatal y privada y en la aplicación de un modelo social de mercado.

Es seguro, que los emprendedores de El Alto, que trabajan eficientemente y produce para el mercado externo con sus pequeñas y medianas empresas, tienen más similitudes con los productores de Santa Cruz, o Sucre o Tarija, que con los dirigentes alteños, que pretenden como dijimos un estado populista y excluido de las corrientes de inversión y mercado internacional.

II.         EL ENTORNO INTERNACIONAL

  1. Aunque parezca una obviedad, es necesario mencionar que cuando hablamos de Bolivia y nuestro futuro, lo primero que tenemos que convenir es que nuestro desarrollo no es posible si lo hacemos aislados y al margen de las tendencias y compromisos con la sociedad internacional; y mucho menos ahora, cuando la revolución de las comunicaciones y el comercio, esta creando una cultura global e interdependiente.
  1. Que la historia de los países se construye siguiendo procesos culturales, políticos y tecnológicos y para entender hacia donde nos conduce este proceso, debemos mirar la historia: el fracaso del socialismo enla URSS, lo que esta pasando en China y su inserción en el sistema capitalista, los grandes desniveles de bienestar de la sociedad de Corea del Norte en relación a la del Sur, la disminución paulatina de los niveles de pobreza en Chile, el crecimiento espectacular de Irlanda. Y mirando estas experiencias debemos preguntarnos que mecanismos aplicaron estas sociedades y como asumieron sus retos. Sabemos por supuesto que no se trata de aplicar recetas fijas. Un buen cocinero sabe que existen recetas básicas y que el arte culinario consiste en utilizar para su preparación lo que cada uno tiene a su alcance o disposición y creativamente hacerlo atractivo, sabroso y beneficioso, y ahí esta el arte en la cocina y en el gobierno.
  1. Los temas sociales y ambientales son ahora, una exigencia de la sociedad desarrollada y la empresa moderna necesariamente los incorpora como una parte imprescindible de su valor y accionar corporativo. Enla Unión Europease consolida una cultura democrática, donde el ciudadano superadas sus necesidades primarias exige una mayor calidad de vida y esto implica un sistema de autorregulación del desarrollo, buscando que este sea sostenible en lo ambiental y social. La experiencia de Europa es importante de analizar pues se trata de sociedades que han transitado por enfrentamientos, luchas raciales, cruentas guerras, y sobreponiéndose sobre ellas están construyendo desde cada una de sus culturas, una unidad en la diversidad.
  1. Que los enfoques étnicos son antihistóricos y fascistas. El racismo no tiene una base biológica, se trata de un mecanismo de político de dominación y exclusión, que atenta contra la libertad y los derechos humanos. Toda la humanidad tiene una sola raíz como nos muestra la descodificación del genoma humano. Histórica y culturalmente hemos transitados desde la

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horda, a la tribu, a la monarquía, al Estado democrático. Se invento la agricultura, la industria, la electrónica y la sociedad del conocimiento. Pretender que vamos a llevar nuestra sociedad hacia el pasado utópico es un engaño; también lo es pretender que vamos a integrarnos a la cultura global renegando de nuestras raíces culturales. El valor que tiene la diversidad biológica para la naturaleza, es el mismo que tiene la diversidad cultural para la sociedad humana, pues es la diversidad, la que la enriquece, la amplia y la hace permanecer viva y dinámica.

  1. Definitivamente no es posible el desarrollo, si no generamos una base productiva eficiente y competitiva, No es posible superar la pobreza si no generamos riqueza, no es posible ser competitivo sino no contamos con educación y capacitación orientada sobre bases científicas, técnicas y con valores culturales de confianza y amor por el prójimo.
  1. Por ultimo, todo proceso requiere de un gobierno legítimo, que establezca un rumbo, un programa económico y social y tenga la capacidad, autoridad y credibilidad para aplicar su programa y cumplir y hacer cumplir las leyes que se dicten democráticamente los ciudadanos

III.        PROCESO DE REFORMA DEL ESTADO

La solución para una empresa que tiene problemas, no pasa de inicio con el cambio de estatutos, sino en revisar su proceso productivo, la capacitación de los recursos humanos, la tecnología aplicada, el mercadeo, la gerencia, etc.

Ahora el país esta enfrentado a un proceso de reforma del Estado, sin haber definido con claridad cuales son los temas básicos, y existe la ilusión de que si cambiamos la constitución solucionaremos todos los problemas del país. Mi apreciación es que los problemas que determinan la actual situación son problemas de gestión y una actitud reiterada de incumplir la ley por parte del ciudadano, y del gobierno de negociar la ley. Si las leyes no se cumplen no tiene razón su existencia. Si vamos a continuar haciéndolo así con la nueva constitución, no habremos logrado mucho con su cambio.

Sin embargo el proceso esta dado y debemos enfrentarlo con la mayor responsabilidad y compromiso y con la decisión de asumir todos con nuestras responsabilidades, como ciudadanos y como estado nacional.

i.  Proceso autonómico

En este momento vivimos un proceso similar a lo que ocurrió un siglo atrás. En la ciudad de Sucre de 1899, se sentía lo que ahora expresan los habitantes de la ciudad deLa Paz; el temor de que el cambio de la geografía del poder les haga perder las formas de vida ventajosas que la administración del gobierno central les otorga, aunque no necesariamente al pueblo sino a la clase dominante.

En ese momento histórico de 1899, la declinante minería de la plata no podía sustentar económicamente la burocracia y el gobierno nacional en Sucre. El poder y la riqueza se había traslado hacia el estaño, y el interés de los liberales por arreglar rápidamente los temas pendientes con Chile, hacia urgente la toma del gobierno y su traslado hacia la región donde emergía una economía minera exitosa y un comercio competitivo por el Pacífico.

Ahora, nuevamente la geografía económica ha variado, pero esta vez no existe el interés, en este caso de Santa Cruz, de hacerse cargo del gobierno nacional y una segunda diferencia es que el país ya no son dos ciudades, ahora Bolivia ha crecido y han surgido las regiones con sus legítimos intereses, liderazgos y particulares visiones de futuro y progreso.

Un periodista al que respeto por su franqueza y claridad, siempre manifiesta no compartir el concepto de autonomía que propugna Santa Cruz. El reclama la necesidad de una hegemonía

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y me imagino le preocupa que cada región al ocuparse de sus propios asuntos pierda el sentido nacional. En realidad esto no ha sucedido en ninguna parte donde la descentralización se ha aplicado, ni en Europa, ni en América. Y sí, ha sucedido, donde el centralismo no ha permitido una solución que reconozca el derecho de cada región de diseñar su destino en el marco de la unidad y bajo el principio de subsidiaridad.

En realidad el gran problema es que vivimos en una constante desconfianza, se crean estereotipos y sobre estos construimos nuestras percepciones de lo que creemos que los otros pretenden. Se habla de autonomía y se dice que se busca la disolución del país; al igual que cuando se habló francamente, de negociar la salida del gas por Chile como una opción más económica, y se lo considero una traición a la patria. Pero nada se dice cuando día a día vendemos correctamente, nuestros minerales por puertos chilenos, cuando día y noche comerciamos legal e ilegalmente con Chile. La venta de gas a Chile es una de las mejores opciones y se la considera antipatriótica, en realidad tenemos dobles discursos.

No debemos olvidar que la demanda de autonomía es una vieja reivindicación no solo del oriente, que pide el derecho de gobernase y construir su futuro en base a su visión de país y de sociedad, lo fue deLa Pazy ahora lo es también de Potosí y Tarija. El problema es que esta demanda de autonomía surge nuevamente en momentos que los bolivianos están enfrentados, no regionalmente como nos quieren hacer creer, sino en base a visiones y proyectos ideológicos diferentes, lo que hace que se distorsione una propuesta que será buena para todos si la trabajamos juntos.

La autonomía como esta planteada es una descentralización política, administrativa y fiscal y este régimen autonómico tiene la virtud de generar una competencia sana entre los departamentos y liberar las potencialidades creativas de los emprendedores de cada uno de ellos.

La autonomía es una verdadera respuesta que tiene el país para el proceso de descomposición político-social por el cual estamos atravesando. El distanciamiento entre el gobierno y los ciudadanos se lo puede resolver a través de una democracia mas profunda y completa. La disconformidad con nuestro progreso puede solucionarse con participación incluyente de todos los bolivianos en el diseño de estrategias de desarrollo de su región.

La desconfianza de este proceso político -social puede verse mitigada con el control social ejercido por cada habitante ejercido en las ánforas en el marco de una democracia más directa y participativa con autoridades más cercanas a su población.

Un objetivo primordial de la autonomía, es llevar la toma de decisiones lo mas cerca del problema, evitando de esa manera que se negocie y politice la decisión sin solucionar el problema estructural. Gran parte de los conflictos actuales son una pulseta de pequeños grupos de activistas con el Gobierno, lo que permite a los dirigentes cobrar en especie, en parcelas de poder, o en crecimiento del ego, el levantamiento provisional del conflicto.

ii. Referéndum sobre autonomías.

Santa Cruz y Tarija, y otros Departamentos con menos énfasis, plantean realizar una consulta al pueblo preguntando si quieren dar como mandato a sus representantes antela Constituyente, el incorporar el régimen autonómico en la constitución y asimismo demandan que el Departamento donde triunfe el referéndum se constituya desde el inicio como un estado autónomo con la aprobación de su estatuto. No debemos olvidarnos que la autonomía propuesta es voluntaria y de incorporación gradual y progresiva a medida que cada Departamento tenga capacidad para adoptar algunas competencias como propias.

Este mandato se lo pide como una garantía para que la decisión departamental no sea nuevamente burlada. Existe una experiencia centenaria que esta demanda ha sido burlada en

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reiteradas oportunidades: últimamente cuando se modificola Constituciónen 1994 y luego conla Leyde Descentralización Administrativa en 1995; cuando se anuló lo aprobado en el referéndum de 1931; cuando luego de una cruenta revolución federal en 1899, se instauro un régimen aun mas centralista, impulsado por los intereses de grupos que han hecho del centralismo su forma de vida: sindicatos, partidos políticos, grupos regionales, etc.

Otro tema es definir con claridad de que autonomía estamos hablando, pues hay planteamientos de construir 36 autonomías étnicas, donde se desconoce al ciudadano y se instaura un guetto nazi y racista que obligara a tener un pasaporte genético o algo parecido.

Es obvio que para que entre en vigencia el régimen de autonomías, debe ser incluido en la nueva constitución que se elabore enla Constituyentey es allí donde debe determinarse las competencias nacionales y las que corresponden a las autonomías departamentales

iii. Constituyente.

Generalmente confundimos los medios con los fines. El objetivo o finalidad dela Constituyentees afirmar un nuevo pacto social y eso implica un trabajo previo para que los delegados lleguen a esa instancia con un mandato de la población del tipo de país que quieren. El objetivo no es el acto de la constituyente en si, sino que sea el escenario donde se delinee el país que queremos para los próximos 30 o 40 años y luego mediante referéndum tomemos la decisión de ser responsables en la aplicación de estos acuerdos y las leyes que deriven de ellos.

En este momento vivimos una polarización política, donde un grupo populista que cuenta con apoyo externo, esta movilizado el descontento social para debilitar aun mas el Estado nacional y en esa coyuntura tomar el poder político del país.

Mientras gran parte de la población vive en una actitud de temor, incertidumbre y pasividad, y el Presidente decide no gobernar; pequeños grupos bien articulados de activistas están conduciendo al país a la anarquía. Ellos ven, en aprobar una ley de hidrocarburos nacionalizante, la forma de expulsar la inversión extranjera, aislar el país del concierto internacional y debilitar el estado; ven asimismo en la asamblea constituyente el escenario para repetir la “asamblea del pueblo” y desde ese ámbito plantear una utópica revolución socialista.

Pre-Constituyente.

Pretender que en una asamblea constituyente realizada a las apuradas, se pueda dar solución al centenario desencuentro de visiones e intereses es un error. Considero por tanto que debemos ir a la constituyente mediante un proceso de acercamiento, con temas definidos y concertados, con propuestas serias, pre-acordadas o al menos discutidas y aclaradas y que constituyan un mandato para los asambleístas.

Necesitamos una fase Pre-Constituyente en la cual los partidos políticos, los grupos sociales, los grupos empresariales y el Estado analicen y establezcan pre- acuerdos sobre los temas críticos, entre ellos: la autonomía, competencias nacionales y autonómicas, propiedad de la tierra, la propiedad estatal del subsuelo, tierras indígenas, modelo económico

Llevar adelante la constituyente sobre la base de cronogramas rígidos es un gran riesgo. Si no discutimos previamente que tipo de Estado queremos y si en la selección de los constituyentes no elegimos ciudadanos con visión de Estado, de país, de largo plazo, comprometidos con la democracia y el respeto al otro. Si caemos en el corporativismo, el indigenismo, el gremialismo y elegimos vociferantes caudillos que quieren imponer su visión unilateral; el país llegara a su colapso y desintegración.

Debemos recordar que el pueblo boliviano es sensato y cuando se le permite decidir su futuro sin presiones, elige la democracia, la convivencia, la estabilidad y el progreso, como lo hemos visto en la última elección municipal. La actitud radical, que por ejemplo se ejerce en El Alto,

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es producto de una fuerte coerción de los dirigentes sindicales, que generan un consenso aparente, a palos, con chicote, multas y presión de viejas solidaridades étnicas.

Los constituyentes por tanto deben ser elegidos en un marco de equidad en el cual cada ciudadano represente un voto. La racionalidad debe primar en un proceso que no solamente tome en cuenta la voluntad de las mayorías, sino también los derechos de las minorías y de cada ciudadano. Para construir la arquitectura de un estado que debe contenernos a todos, hace falta de gente sensata, proba y que necesariamente sepa de su oficio.

La Asamblea Constituyentees en realidad la herramienta con la cual se culmina un proceso de transformación del estado. Es un mecanismo de democracia indirecta en el cual los constituyentes deben ir con un mandato claro de la población. Utilizar la constituyente para imponer una visión sectaria, sin consensos previos puede traer problemas más agudos para el país en vez de soluciones.

IV.        HACIA UN PROYECTO DE PAÍS  SOSTENIBLE.

En este momento, la coyuntura económica internacional con la valorización de los recursos naturales, ofrece a Bolivia condiciones muy favorables para promover su desarrollo; para aprovecharla necesitamos construir una plataforma país y una agenda nacional que nos permita atraer inversiones, gerencia y tecnología, de manera de activar y desarrollar las potencialidades con que contamos en cada una de nuestras regiones y sobre esta base avanzar, a la creación de capital social, a la industrialización, a la creación de valor agregado.

Esta agenda para garantizar su seguridad y permanencia, debe ser plasmada en un Pacto Nacional de Desarrollo Productivo y Competitivo, a través de una estrecha alianza entre las Empresas,la Sociedad Civil, el Estado y la decidida participación de las organizaciones políticas formales; que sea capaz de implementar y mantener Políticas estables y duraderas. Para esto debe partir del reconocimiento de nuestra herencia natural, cultural, social y económica, eliminando en pos de la nueva independencia, toda forma de explotación de unos a otros, de dominaciones de unas regiones sobre otras, y de sometimiento a los viejos moldes de hacer política y gestión pública o privada.

La sostenibilidad de la producción y del empleo necesita de una actitud seria, optimista, proactiva y de largo plazo y fundamentalmente contar con reglas del juego estables, gobernabilidad y seguridad para la inversión y el trabajo.

Por ello es necesario que la agenda nacional vaya más allá del instrumentalismo de una ley sectorial, de un referéndum puntual o de un documento constitucional, por más importantes que estos elementos sean, pero que no solucionan per-se, la actual falta de seguridad ciudadana, jurídica, social e institucional.

En esta difícil coyuntura donde se juega el futuro de nuestra sociedad, nos corresponde a todos hacer propuestas para la construcción de un país sostenible, próspero y solidario, que es nuestro hogar y el de nuestros hijos, preguntándonos para orientar nuestro análisis:

  1. i.   Que es lo más importantes para los ciudadanos?: En términos sencillos es, mejores condiciones y calidad de vida, quiere decir mas y mejores empleos e ingresos, mas y mejores bienes y servicios, y mejores condiciones en nuestro entorno social y ambiental, vale decir desarrollo sostenible para todos los ciudadanos.

 

  1. ii.  Quien tiene poder o capacidad para impulsar los cambios?: Este poder lo tienen todos los ciudadanos bolivianos y especialmente los dirigentes sociales, institucionales, políticos, religiosos, los que no pueden seguir anclados en el pasado, buscando culpas y penas en el prójimo, exigiendo al gobierno central lo que no puede dar, sin contribuir con esfuerzo y

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creatividad a concretar la paz interna, e integrarnos al mundo y con nuestros vecinos en una alianza solidaria y de mutuo beneficio.

Los partidos políticos son en democracia los intermediarios entre la sociedad y el estado. Este momento demanda su refundación sobre bases doctrinarias y principios éticos para que contribuyan a fijar rumbos para el país y aporten a gobernabilidad del estado.

iii. Como se llevarán a cabo los cambios?

Escuchándonos sin estigmatizaciones ni recelos regionalistas y apostando a la construcción de un proyecto de país productivo y competitivo que nos incluya a todos, una gran causa nacional para mejorar las condiciones de vida de la población boliviana.

Para esto, mas allá de los discursos, debemos convenir que la primera tarea es hacer funcionar la economía; pues la actividad productiva, la microeconomía, es la que genera los empleos e ingresos, que es lo que importa a la gente en su vida cotidiana.

El empleo, que el pueblo tanto necesita, se produce como consecuencia del flujo de inversiones, producción y comercio; es una falacia pensar que el Estado lo va ha crear por decreto o aumentando la burocracia estatal.

V.  ELEMENTOS PARA UNA PROPUESTA DE PAÍS

Si el país no es sostenible, ninguna actividad empresarial o social lo será, por ello es imprescindible construir la unidad nacional, construir un nuevo país sobre el reconocimiento a su diversidad y multiculturalidad. Descartamos las soluciones violentas como las vividas en Nigeria (Biafra) y Yugoslavia y exaltamos las soluciones pacíficas encontradas en España., Bélgica y Checoslovaquia.

No será posible una nueva Bolivia, con unos viviendo a costa de otros.La Boliviadel futuro es una sociedad productiva, basada en la ley y el respeto a los demás, donde se tiene que asegurar la sostenibilidad de las partes, para que estas aseguren la sostenibilidad del todo.

Nuestro reto es construir este nuevo país, unitario, democrático, y autonómico, partiendo desde cada uno de los Departamentos, buscando la unidad en la diversidad, desde las provincias y municipios, desde sus particulares visiones y su rica diversidad cultural y natural, partiendo de las grandes potencialidades y proyectos que cada Departamento cuenta. Se trata de construir una propuesta nacional, un pacto nacional de desarrollo productivo y competitivo , con equidad y con inclusión, que permita mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de los bolivianos.

Para impulsar el país y la economía, necesitamos urgentemente gobierno con autoridad y legitimidad, que garantice la estabilidad macroeconómica, inversión y trabajo, políticas para mejorar nuestra tecnología, producción y acceso competitivo a los mercados mundiales, por lo que nuestra meta debería ser alcanzar hasta el año 2010, al menos cinco mil millones de dólares de exportaciones anuales y en diez años, mas de diez mil millones anuales.

Estamos convencidos que en cada rincón de Bolivia existe una actividad productiva, un grupo de personas emprendedoras y comprometidas con el progreso, un polo de desarrollo, que puede irradiar su dinamismo hacia su entorno y al resto del país.

Al menos existen seis polos de desarrollo potenciales, además del ecoturismo, que cuentan con mercados amplios y abiertos, los que con gerencia, inversiones y tecnología pueden en el mediano plazo generar una importante actividad productiva y de comercio, y por lo tanto generar empleo y riqueza.

i. Polo de la nueva minería sostenible: En Potosí, Oruro y La Paz. Se esta desarrollando una nueva minería, de alta inversión y tecnología, con visión empresarial y con responsabilidad social y ambiental, la cual impulsada por la reciente y valorización de los minerales en el

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mercado internacional, puede aportar al país en el mediano plazo con exportaciones adicionales superiores a los ochocientos millones de dólares anuales y generar economías externas hacia la pequeña minería nacional haciéndola mas competitiva.

La minería sostenible que trata con recursos naturales no renovables, tiene la responsabilidad construir durante el proceso de su extracción y aprovechamiento -de cinco, diez o veinte años-, un capital social para la región, para los trabajadores, para los vecinos de la zona, que reponga en creación de nuevas capacidades y oportunidades la riqueza extraída. Un capital social que permita luego del cierre de la operación minera, mantener condiciones de vida sostenibles para la población regional, construyendo para ellos y junto con ellos, una ventaja competitiva, vía la formación y dotación de capacidades a los trabajadores, desarrollando capacidades de atracción en la zona, desarrollando su capacidad productiva agrícola o turística, en fin sembrando los minerales.

ii. Polo de desarrollo amazónico: Al Norte y Este: En Pando, Beni, La Paz y Santa Cruz, el bosque amazónico es de gran riqueza en madera, productos no maderables y servicios ambientales, y puede, bajo el actual sistema de manejo sostenible y certificación ambiental generar en el mediano plazo exportaciones de alrededor de 400 millones de dólares y en largo plazo llegar a los mil millones de dólares, dando trabajo a esa basta región.

En el largo plazo se espera llegar a 20 millones de ha de bosque bajo manejo sostenible, garantizando su conservación en pie a través del aprovechamiento económico de los recursos maderables, no maderables, biodiversidad y servicios ambientales, por los actores forestales, campesinos, propietarios privados, empresas, barracas, TCO,s.

iii. Polo Energético : Tarija, Santa Cruz, Cochabamba y Chuquisaca, constituyen el polo energético del país y actor importante en Latinoamérica. Este sector puede generar exportaciones de gas y productos industrializados, por más de dos mil millones de dólares anuales y convertirse en una palanca financiera para nuestro desarrollo.

Esto implica contar con una ley de hidrocarburos atractiva para la inversión y una estrategia nacional para el desarrollo del sector, tendiente hacia la utilización integral del gas en todo el país, su industrialización en lo que sea tecnológica y económicamente conveniente y su comercialización internacional, convirtiéndose en un proveedor seguro de gas para Brasil, Argentina, Chile y en general hacia nuestros mercados vecinos.

  1. iv.    Polo de desarrollo agroindustrial: Santa Cruz y los valles de Cochabamba, Tarija y Chuquisaca, cuentan con las potencialidades para constituir un polo de desarrollo agropecuario y agroindustrial, que aumente las exportaciones del país en cifras superiores a los mil millones de dólares anuales. Este es un sector estratégico por ser un gran generador de empleo.

 

  1. v.   Polo de manufacturas: El Alto, la Paz y Oruro cuentan con potencial para desarrollar, con gran generación de empleo, la manufactura para los mercados internacionales; especialmente, orfebrería, textiles, maderas, cueros y otros, en valores de alrededor de 2.000 millones de dólares anuales.

 

  1. vi.   Polo de desarrollo del sudeste: La Provincia Germán Bush, frontera con Brasil y el río Paraguay, es nuestra natural salida al atlántico y constituye un área de gran potencial de desarrollo, donde confluyen, la carretera internacional, el ferrocarril, el puerto sobre el río Paraguay, el gasoducto, las reservas de hierro del mutún, los minerales del precámbrico (piedras preciosas, granito, oro, estaño, calizas de yacuces, etc), con iniciativas industriales: gas-químico, fertilizantes, termoeléctricas, etc.

Desarrollando estos emprendimientos y una estrategia agresiva de mejoramiento de las vías de comunicación que facilite el transporte desde los centros de producción hasta los mercados, el

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país tiene posibilidades ciertas de generar en los próximos cinco a seis años, exportaciones diversificadas por alrededor de los 5.000 millones de dólares anuales y en diez años 10.000 millones, de manera sostenible y con un gran efecto multiplicador en empleos e ingresos para todos los Departamentos del país.

Tenemos los elementos, tenemos la oportunidad, solo nos falta la madurez y responsabilidad para construir entre todos un proyecto de país en el que podamos vivir y progresar todos los que aquí habitamos.

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Exposición: Lic. Álvaro García Linera

Voy a trabajar dos ideas generales: en la primera intentaré hacer una caracterización macro estructural de lo que está pasando del país y luego voy a entrar en un ámbito de coyuntura del escenario actual y posibles escenarios de desenlace de esta conflictividad que es creciente en las últimas semanas y en los últimos meses. Paralelamente me voy a permitir dialogar con un conjunto de ideas que vertió el anterior expositor.

Si necesitara encontrar unas cuantas palabra que pudieran resumir lo que estamos viviendo políticamente en Bolivia, estas serían la de una lucha generalizada y expandida por el poder, económico y político. En nuestra historia siempre hay luchas por el gobierno, por ciertos ámbitos de poder pero solamente en momentos muy particulares asistimos a una lucha generalizada y expansiva por las estructuras fundamentales del poder de una sociedad; y creo que eso lo que estamos viviendo hoy. Una segunda hipótesis, que luego quiero argumentar, es que en está lucha generalizada y estructural por el poder, estamos poniendo en debate no solamente un conjunto de reglas, normas, procedimientos y horizontes organizativos y normativos construidos en los últimos 20 años de Estado “neoliberal-patrimonial”, sino que también estamos sometiendo a debate un conjunto de normas, reglas, procedimientos y poderes construidos a lo largo de la vida republicana. La hipótesis que manejo es que estamos asistiendo a un montamiento de dos crisis: una crisis del orden ” neoliberal “, pero también a una crisis de ciertos componentes de la estructura republicana del estado boliviano. Se trata entonces de dos crisis económico- políticas montadas: una de las estructuras temporales del Estado (el “neoliberalismo”), y la otra de las estructuras de larga duración del Estado republicano (su carácter mono-étnico y centralista)

Un elemento importante para ubicarnos en lo que está en debate es entender los límites del modelo de desarrollo económico incrementado en los últimos años. Un modelo de desarrollo por el cual muchos bolivianos apostaron (no olvidemos que Sánchez de Losada obtuvo una de las votaciones más elevadas en democracia con 36% y casi 600,000 votos). Señalo esta para mostrar cómo hubo todo un proyecto social, toda una ideología colectiva, una esperanza, un optimismo general de la sociedad en torno a los procesos de modernización económica de los años80’y 90’: y también de modernización de la política: sistema de partidos políticos que desplazaba al corporativismo sindical y militar. En lo económico: apertura de mercados, inversión externa, globalización, privatizaciones como ilusión colectiva para construir una sociedad integrada mundialmente con mejores accesos a la modernidad, con mayores posibilidades de satisfacción de bienes y de consumo; en suma, de ascenso social porque en el fondo todos quieren bienestar, consumo, estabilidad, progreso y el neoliberalismo fue una oferta social que intentó canalizar aquellas expectativas.

Tengo la impresión de que un elemento clave para entender la actual conflictividad social es que en los últimos años se ha generado un proceso de frustración colectiva emergente del exceso de ofertas de modernización y progreso neoliberal, en tanto que los resultados prácticos fueron pequeños, limitada y en algunos casos catastróficos. Sobre el exceso de ofertas modernizantes, se generó una amplia disponibilidad, apetencia, apoyo, legitimidad y optimismo colectivo que caracterizaron al país a fines de los años80’y durante toda la década de los90’. Sin embargo, vista en perspectiva los productos materiales de esta ilusión de modernización son sin duda lamentables: un crecimiento promedio de 3% en los últimos 15 años que no es muy gratificante teniendo en cuenta que la población crece entre el 2,2% anual, lo que da un crecimiento real del 1%. Lo mismo en términos de desarrollo, del empleo ya que las cifras del desempleo actuales se acercan mucho a las cifras del desempleo en la época dela UDP: 13% de desempleo abierto y cercadle 40% de desempleo encubierto por trabajos temporales y precarios. No hay que olvidar que en Bolivia empleo era una forma de conquistar ascenso, reconocimiento y ciudadanía. La ciudadanía de los años50’,60’y70’era justamente el acceso al bienestar y estabilidad laboral que permitía el paso del orden tradicional campesino, agrario e indígena a un orden moderno y ciudadano urbano e industrial. El

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crecimiento del desempleo y la informalidad en Bolivia son mas que meros datos económicos, son ante todo, las cifras de una ciudadanía trunca, de una articulación fallida entre la economía moderna, minoritaria, y la tradicional, mayoritaria.

Un otro elemento tomar en cuenta en este proceso de frustración es las características de la economía. Una economía que le ha apostado a la modernidad de una manera abierta con cerca de 6 mil millones de dólares de inversión externa en los últimos ocho años, con tecnología de punta en un puñado de empresas petroleras y de servicios y un aumento extraordinario de las exportaciones; y sin embargo, eso no se siente en la vida cotidiana, en la ampliación del empleo, en la mejora de la remuneración y en la ampliación de oportunidades de movilidad social.

¿Por qué existe ese desencuentro entre exportaciones tan elevadas y un sentimiento de que el país está económicamente mal y no simplemente en lo político? Por las características de esta manera de producción que es una producción de enclave, es decir, procesos eminentemente localizados y modernos vinculados a las tecnologías del siglo XXI pero que no generan irradiación de modernidad económica al resto del país. En Bolivia hoy cerca del 25% al 28% nuestra economía es moderna en tanto que el 72% de nuestra economía es de corte tradicional en algunos casos arcaica; es decir, en Bolivia tenemos pequeñas islas del siglo XXI muy globalizadas, muy activas, muy dinámicas y unos mares de tradicionalidad urbana y tradicionalidad agraria que abarca en el caso de las ciudades a cerca del 70% de la población económicamente activa y en el caso del campo donde está el 32% de los bolivianos al 95% la población económicamente activa, que viven un ámbito de tradicionalidad y de arcaísmo tecnológico del siglo XVI y del siglo XIX.

Esta forma del desarrollo tremendamente asentado en inversión externa para un país que no tiene mercado interno y que no logró generarlo fue uno de los grandes errores de los últimos 20 años: apostar al libre mercado lo hace un país que tiene mercado pero apostar al libre mercado por un país que no tiene mercado interno, es sin duda un acto de esquizofrenia económica y política que hoy en día la estamos pagando en facturas políticas. Eso es lo que hemos vivido durante los últimos 20 años y los resultados se ven a la vista ya que existe alta inversión pero bajo empleo, hay altas exportaciones pero bajo ingreso del Estado. El último dato que mencionaban los diputados es que el ámbito petrolero maneja alrededor de 1,400,000,000 de dólares en toda la cadena productiva y comercializadora; y sin embargo, lo que queda en el Estado son alrededor de 320 millones de dólares. El resto, se externaliza, como se exernaliza el excedente económico producido por la inversión extranjera.

Tenemos por tanto, un país embargado no sólo por nuestra deuda externa que asciende a 5 mil millones de dólares a pesar de condonaciones y regalos, sino que el 40% del Producto Interno Bruto bolivianos esta en manos de empresas, países y estados extranjeros: 20% en manos de brasileros ( del Estado brasilero en particular y de algunos inversionistas privados en el área de la producción agropecuaria en Santa Cruz y en parten en Beni), y el otro 20% distribuido en empresas petroleras de Francia, España, Inglaterra, Estados Unidos y algunas áreas de servicio como la de Italia.

¿Cuál es el problema con ello ya que en todos los países existe este tipo de presencia de capital externo? El problema es que eso externaliza el excedente. Cuando no hay mercado interno y solamente la economía pujante se sostiene en inversión externa, estas actividades no diversifica la economía, sino que externaliza las ganancias dando lugar a una economía de enclave. No hay ampliación de la modernidad y entonces tenemos una dualización de nuestra economía, como una isla de alta modernidad y un mar de tradicionalidad y arcaísmo con ingresos promedio de 600 dólares al año en el caso del campo, o de 850 como promedio anual; tres veces inferior al peruano, cinco veces inferior al chileno y no digamos del norteamericano o europeo que es30 a35 veces superior a nuestro ingreso.

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Un dato dramático pero que ayuda a entender el porqué de esta conflictividad socia, es la cifra que da el Banco Mundial sobre las desigualdades económicas en el mundo y señala que Bolivia es uno de los países con mayor inequidad en el mundo entero. Mientras en América latina la diferencia entre el quintil mas rico respecto al quintil mas pobre de la población llega a1 a30, en Bolivia esta diferencia es de1 a90 y, en el campo de 1 a170 veces.

Estas diferencias son las de una economía pujante en su núcleo moderno pero incapaz de jalar los vagones de la tradición y el arcaísmo, mayoritario, que tiene el país. Esta claro que estas diferencias existían desde hace décadas y siglos, pero lo que ha hecho el neoliberalismo ha sido romper estos vínculos ampliando los márgenes de malestar y de frustración colectiva del país. Esta frustración ha comenzado a manifestarse en los años 2000, 2001 y 2003 teniendo rápidamente un correlato político caracterizado por una reemergencia de corporativismos modernos y tradicionales a trabes de movimientos sociales-políticos y una crisis estatal (Bolivia está viviendo un proceso de crisis estatal/estructural). Veamos esto.

Si el Estado es una correlación de fuerzas (en el acceso al capital administrativo -burocrático de un Estado), un sistema instituciones (en la manera de normar y reglamentar los premios y sanciones de la vida política) y un sistema de creencias (ideología, sentido común, ideas-fuerza detrás de las cuales la gente le apuesta su porvenir y su futuro), esas estructuras estatales que caracterizaron al Estado neoliberal en los 20 años están ahora en problemas.

La correlación de fuerzas que permitió concentrar las decisiones del país en ciertos bloques de poder partidario, empresarial y de organismos externos y que le dieron a Bolivia alta estabilidad política, ahora esta resquebrajada y cuestionada por otras fuerzas apetentes de poder. Otros sectores anteriormente no partícipes de estos bloques de toma de decisiones incursionan ahora en la toma de decisiones y lo hacen no solo por vías institucionales sino por vías extra institucionales, y tienen el mismo efecto en la decisión política. Tal es la capacidad de presión e influencia de esos otros bloques de poder emergentes que lo que ahora se esta debatiendo en el parlamento en torno a la asamblea constituyente, nueva ley de hidrocarburos, referéndum, etc. son una serie de lineamientos políticos marcados por la agenda de este bloque social y no por la agenda institucional. Podemos disentir con los métodos de este proceso decir que está muy mal, pero al margen de las moralizaciones eso es un hecho fáctico de la realidad política boliviana desde hace 5 años atras.

Lo mismo podría decirse en torno a las ideologías. Las ideologías modernistas por las cuales la gente votó (no olvidemos que el MNR, ADN y MIR concentraron entre el 60% y 70% del electorado durante casi 15 años lo que les dieron una amplia legitimidad y un “espaldarazo” social a estos proyectos de modernización), ahora son cuestionados por otro tipo de proyectos de corte estatalista, de corte indianista, de corte nacionalista que tienen base social, capacidad política, presencia parlamentaria y fuerza de movilización. El conjunto de ideas-fuerza que permitió estabilidad y consensos sociales en Bolivia e3n los 90s, se resquebraja, es cuestionada, es debilitada por otras ideas que cautivan crecientemente el imaginario colectivo y entonces surge este período de incertidumbre estratégico en el país.

Un tercer elemento a mencionar de esta crisis estatal es el tema de la institucionalidad. Durante casi 15 años la política (eso fue sin duda un logro de la modernización política neoliberal) quedó concentrada formalmente en el ámbito partidario, es decir, las decisiones políticas se tomaban en el parlamento; había lo que se llamó la “democracia pactada” que consistía en una mayoría parlamentaria, estabilidad gubernamental y cuoteo de cargos públicos que reforzó y blindó este tipo de institucionalidad moderna en el país. Esa institucionalidad ahora no funciona de la manera en cómo funcionaba antes porque no solo el presidente no tiene mayoría parlamentaria ni partido, sino porque además es más eficiente hacer política en un comité cívico y movilizar 100.000 personas o participar en una confederación y movilizar otras 100,000 personas, que estar en el parlamento. Hoy se hace política a partir de confederaciones, federaciones, sindicatos, juntas de vecinos y corporaciones empresariales y con unos niveles de influencia que incluso imponen la agenda deliberativa al parlamento; es decir, los mecanismos de mediación política entre sociedad y estados llamados partidos no están

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cumpliendo su papel, han sido rebasados y está siendo incluso agendados en sus acciones por estos otros mecanismos extra-partidarios que están definiendo buena parte de la política de este país.

Los dos ejemplos claros de cómo se convive esta dualidad de sistemas políticos son los acontecimientos de octubre del 2003 y de enero reciente. En octubre es una insurrección social-popular que derroca un gobierno y es un parlamento que inviste de la banda presidencial. Esta ahí presente esas dos institucionalidades políticas: movimientos sociales y parlamento, en un tenso duelo de baja intensidad. El 4 de enero recientemente en El Alto se decide expulsar una empresa extranjera y modifican el escenario del debate llevando al alcalde al silencio. El país se mueve con personas que actúan dualmente bajo formas “liberal-representativa” modernas y actúan bajo formas corporativas y sociales. Esta dualidad ha adquirido tal dimensión que muchas veces la agenda política es planteada por este sector y ésta queda debilitada debiendo o subordinada. Lo mismo podemos decir de la movilización del Comité Cívico y su movilización de enero del 2005,. Por tanto, y en sentido estricto cada uno de los componentes estructurales del Estado (correlación de fuerzas, institucionalidad e ideas-fuerzas de la sociedad), se han resquebrajado, están siendo interpeladas y confrontadas por otras fuerzas, ideas e institucionalidades que vuelven insostenible la continuidad de la anterior estructura política y económica del país. A eso es lo que se llama una crisis general de Estado, y esa es la situación actual de Bolivia. Dicho de otro modo, estamos en un periodo de reconfiguración estructural del poder político estatal. La agravante histórica de esta conflictividad es que no solo se esta cuestionando el orden neoliberal, sino también dos componentes estructurales del Estado: su carácter mono-étnico y racista, y su carácter centralista. El que los principales liderazgos y organizaciones de poder emergente sean indígenas, pone en entredicho la secular exclusión indígena que caracterizo al Estado boliviano en sus 179 años de existencia. A su vez, la demanda autonómica liderizada por las elites empresariales cruceñas, cuestiona otro de los ejes histórico-estructurales del estado boliviano, con lo que tenemos una crisis estatal de los componentes de corto y largo aliento del estado boliviano.

Esta crisis estatal de corta duración y de larga duración está llevando un proceso de polarización política creciente entre dos bloques de poder con proyectos de país diferentes: en lo económico, uno de ellos más afincado en globalización, modernidad empresarial, inversión externa; el otro más afincado en Estado productivo y el mercado interno. En lo político, uno más afincado en el papel de los partidos políticos y el liderazgo empresarial, en tanto que el otro polo más afincado en el papel de comunidades, sindicatos y líderes sociales indígenas campesinos. Uno de los polos con más fuerza en ciertas regiones de occidente, el otro polo con más fuerza en las regiones del oriente.

A esto es lo que se puede denominar una polarización de corte clasista sobre una disputa por recursos, una polaridad étnica (distintas maneras de leer la significación de la pertenencia y de la identidad) y una polarización de corte regional (distintas maneras de la fuerza geopolítica del territorio en el estado). Cada uno de estos componentes son distintos rostros de dos grades bloques que están disputando la redistribución del poder en Bolivia.

En lo que se refiere al papel de los discurso étnicos (indianismo o mestizaje), comparto la idea de que todos somos biológicamente iguales: el 98,8% del genoma humano es similar en las distintas personas que habitan el planeta, pero hay que entender que las etnicidades no son hechos biológicos sino inventos políticos, construcciones discursivas políticas que usan el idioma, la cultura, la piel, la historia, la religión o lo que sea y lo convierten en fuerza política de exclusión o de movilización. Y existen, son hechos reales. Realmente todos somos mestizos biológicamente, pero hay la invención de etnicidades que se convierten en fuerzas políticas de movilización al igual que las regiones que son inventos políticos que permiten territorializar poderes de ciertos grupos en una región. La política, en buena parte, es la lucha por los inventos discursivos legítimos de la sociedad y estamos en un momento en que el “invento” o construcción llamado etnicidad, o regionalismo son en verdad escenarios, discursos

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movilizadores detrás del cual están en juego, luchan por recursos, por decisiones, por posicionamientos sobre la política, la economía y los ámbitos decisionales del país. Por eso hablamos de una polarización de corte étnico, regional y clasista.

La complicado de esto viene por el lado de que al convertirse la etnicidad en fuerza política de movilización enfrenada al Estado, se toca uno de los componentes mas arraigados e injustos de la estructura social boliviana: su carácter colonial y racista presente en la distribución del poder, en la estratificación del mercado de trabajo y en el lenguaje discriminador cotidiano. Independientemente de que estemos de acuerdo o no con ellos, los indios y sus demandas de igualdad radical se han convertido en un sujeto político y autónomo que parece que van a quedarse por un buen tiempo en ese lugar ya que tienen partidos, líderes, discursos, tienen aparato político, votantes, tienen parlamentarios; en suma, son una fuerza política y solamente ese hecho de su fuerza política representativa (el MAS es el principal partido municipal en el país, el segundo a nivel parlamentario y junto con el MIP suman casi un tercio del electorado nacional), pone en cuestión una manera de haber hecho política durante siglos donde los indios simplemente se dedicaban a traer el agua o comprar productos.

Parte de la reivindicación de estos sectores es la convocatoria a una Asamblea Constituyente (AC). La demanda dela A.C.ciertamente tiene un contenido técnico-procedimental y democrático. Su realización es una convocatoria a la presencia de todos los sectores sociales en la elaboración de las instituciones de la comunidad política llamado Estado, en especial a aquellos a los cuales nunca se los invito (sectores excluidos, pobres e indígenas) . Pero a la vez tiene también un carácter de lucha por el poder, es decir, hay sectores sociales que no tenían poder y ahora quieren tener poder y eso genera un debate técnico, jurídico y administrativo y un debate eminentemente político. Estamos ante un escenario de un conflicto generalizado por la redistribución del poder estatal en Bolivia entre sectores que tradicionalmente tenían poder y sectores nuevos, anteriormente marginados de las estructuras decisionales del país, que ahora pugnan por hacerse cargo de la administración del Estado. Pero lo caracteristico de esta pugna por el poder es que ninguno de los bloques tiene la capacidad de imponerse sobre el otro porque si eso sucediera ya no tendríamos que recurrir a la asamblea constituyente porque ya estaría resuelto el tema del poder.

Tenemos entonces polaridades muy confrontadas que atraviesan a las regiones, a las clases que uno puede más o menos identificarlas globalmente; pero ninguna de estas polaridades o bloques de poder tiene la suficiente capacidad de imponerse sobre la otra ni de seducirla; es decir, en términos Gramscianos estamos ante un ”empate catastrófico”. Un empate catastrófico surge cuando no hay la capacidad de una hegemonía completa sino simplemente de proto-hegemonías y esto genera procesos de confrontaciones permanentes de baja intensidad, de enfrentamientos, desgastes mutuos que impide que alguno de ellos se expanda.

Este tipo de confrontación tiene en la agenda de enero y octubre, en la agenda de primero constituyente o referéndum, un escenario de lucha. Los diputados saben cómo es este escenario de lucha y como están los miedos ante este escenario: un grupo de partidos, sectores sociales y empresariales que exigen referéndum autonómico y que no están muy seguros de ir a la constituyente porque temen ser minoría en esa asamblea.

Los datos son muy claros y ya lo aprendió Roberto dela Cruzacercade que es distinto movilizar 200,000 personas en un cabildo o una marcha que convertir esas 200,000 personas en 200.000 votos. Lo mismo lo sabe el Comité Cívico cruceño, ya que una es la lógica de la acción colectiva capaz de movilizar miles de personas en torno a una consigna y otra es la lógica de la acción parlamentaria que disgrega la votación. Entonces, en el ámbito electoral varios de los ideólogos de los comités cívicos han hablado de que creen que van a ser minoría, se sienten una minoría frente a la constituyente; tienen preocupación de que la constituyente rebase sus expectativas y tenga efectos en la propiedad de la tierra, en la propiedad de los hidrocarburos, en la seguridad jurídica. Y a ello se suma que tampoco pueden confiar en el éxito electoral de los antiguos partidos que les ayudaron a ampliar sus intereses

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(MIR,ADN.MNR), pues los partidos que ayudaban a convertir la minoría demográfica empresarial y de elite en mayoría política, están en un proceso de crisis interna. Se entiende entonces la reticencia temporal de estos sectores de concurrir a una asamblea constituyente donde no se sienten con la capacidad de imponer una presencia mayoritaria de sus postulados e intereses.

Y a su vez los que postulan la asamblea constituyente, donde creen tener mayoría, tienen temor de un referéndum antes de la constituyente porque suponen que el bloque conformado por Santa Cruz y Tarija no querrá implementar la asamblea constituyente y la postergara indefinidamente y, con ello, la posibilidad de una modificación institucional de la nueva correlación de fuerzas estatal.

Estamos por tanto, en un momento de impasse en el ámbito parlamentario, no hay dos tercios para la aprobación de la convocatoria asamblea constituyente, la posibilidad de llevar el referéndum por iniciativa ciudadana posiblemente vaya a ser bloqueada. A su vez, MAS y los que propugnan la constituyente tampoco va poder obtener dos tercios para la convocatoria al asamblea constituyente porque el bloque más o menos mayoritaria de gente del MNR, NFR y el MIR no quieren que eso vaya adelante.

Parlamento empantanado, sociedad empantanada; agenda de octubre versus agenda de enero; comité cívico, sectores empresariales MNR y MIR enfrentados a movimientos indígenas, populares y vecinales, al MAS y al MIP. Es un momento de “empate catastrófico” porque ninguno de los bloques tienen tanta fuerza política ni ideológica para sobreponerse o articular al otro; pero lo más dramático de esto es que la continuación del empate catastrófico lo que hace es desangrar internamente a la sociedad, la debilitada internamente generando estados de incertidumbre, de malestar, incluso, de creciente reclamo de autoridad, de mano dura para hacer reestablecer un orden que la gente empieza a sentir que se le está escapando. Y precisamente, sobre esos escenarios es que puedan surgir tentaciones autoritarias o liderazgos carismáticos que caen del cielo y reordenan a partir de una propuesta, de una oferta seductora, un escenario muy conflictivo y sin salida. Lo peor de la continuación indefinida del empate catastrófico en la que cada bloque se enfrenta contra el otro e manera permanente y sin acuerdos, es que tiende a darles la razón a aquellos intelectuales norteamericanos que empiezan hablar de “Estados fallidos”; es decir, de estados que necesitan un tutelaje externo para resolver sus asuntos internos: lo fue Haití y posiblemente podría estar en la misma mira Bolivia. Algo de eso insinúa el último informe sobre Latinoamérica hacia el año 2024 elaborado por organismos de inteligencia norteamericanos donde colocan el tema del populismo y del indianismo y de la debilidad de los estados como uno de los grandes problemas en el siglo XXI para la región andina, en particular para Perú y Bolivia.

El escenario político es pues de conflictividad endémica del Estado donde están en juego posiciones de poder, pero a la vez, oportunidades de resolver deudas históricas de injusticia y exclusión. Pero eso requeriría un reconocimiento de que nadie puede vencer al otro de manera definitiva, es decir, un reconocimiento del adversario. Lo que ahora está prevaleciendo es un reconocimiento o una creencia de que se puede derrotar al adversario y es muy peligroso porque hasta que no haya una conciencia de que el adversario no se puede derrotar y que hay que vivir con el mismo bajo ciertas reglas modificadas de poder, la posibilidad de una resolución de la crisis se aleja, con lo que este período de incertidumbre política, de malestar, de ingobernabilidad de polarización social, de fragmentación étnica y social se va incrementar por mucho tiempo mas.

Sobre este escenario mi propuesta es la necesidad de armisticios sociales de corte institucional, es decir, convertir este escenario de empate en instituciones aceptadas por todos y a eso se llama asamblea constituyente pero hay que llegar previamente a esa asamblea constituyente que cada vez está más lejos y cada vez está más cerca los escenarios de conflicto. Se requiere simultáneamente una especie de pre-constituyente que sería una especie

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de cumbre social y política donde actores fundamentales políticos partidarios, regionales, empresariales y sociales pudieran acordar las reglas mínimas del tránsito político en Bolivia.

Entonces, en un momento de creciente debilidad gubernamental donde en verdad no hay gobierno ya que todo el mundo hace lo que le da la gana por donde pueda y con quien quiera; considero necesario una articulación, un reconocimiento colectivo de las bloques de poder confrontados de que no pueden vencer al otro y que y que están obligados a establecer armisticios sociales capaces de reordenar la composición de un bloque de poder compuesto o compartido. El mejor escenario para esta reconfiguración acordada del poder de estado es sin duda la constituyente, pero ello requeriría a la vez un acuerdo previo, una especie de pre-constituyente entre los distintos sectores enfrentados que permita definir previamente ciertos acuerdos mínimos que diluyan los miedos a temores paralizantes, en especial sobre la viabilidad de la autonomía en la constituyente. Si no se logra acuerdos previos, tengo la impresión que constituyente y autonomías departamentales serán escenarios de mayor escisión social.

La otra opción es convocar elecciones adelantadas. Es una propuesta que esta comenzando a tener mas respaldo pero considero que no resuelve la estructura de los problemas de fondo sino la superficie de la crisis de gobierno y su gobernabilidad parlamentaria, mas no así la gobernabilidad social ni las demandas estructurales de un nuevo Estado y una nueva economía. Por ello considero que el país debe transitar hacia una solución de fondo. Mediante una articulación pactista del poder a través de una pre constituyente que establezca tiempos, medios y acuerdos mínimos entre los distintos bloques de poder, y una constituyente que permita hacer convivir a fuerzas sociales, poderes regionales, proyectos de país diferentes, ninguno de los cuales pueden seducir al otro, pero que estando en el mismo territorio necesitan encontrar puntos de articulación temporal e histórico bajo una nueva modalidad estatal con presencia indígena en el Estado, con autonomías y apostando a una nueva matriz económica post-neoliberal.

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